domingo, 29 de enero de 2023

Almudena Grandes

                                       ALMUDENA GRANDES HERNANDEZ

                                                       (Madrid 1960-2021)

 

Se la puede considerar como el referente literario de un momento crítico, tanto social como político, que en España se denominó como la transición. Criticó las miserias y la corrupción de la dictadura luchando contra el olvido, y reivindicando las historias de los perdedores a los que dio voz en sus obras.

Nació en el seno de una familia acomodada, más o menos afecta o adaptada al régimen franquista, hija y nieta de poetas aficionados, a la que siempre le gustó leer y disfrutó de la posibilidad de estudiar una carrera universitaria, a ser posible “de chicas” como le aconsejó su madre, desviándole  de hacer lenguas clásicas, por lo que estudió Geografía e Historia.

Comienza a trabajar como redactora en negro en una editorial escribiendo los pies de fotos de los libros de autores consagrados con lo que le ahorraba a la empresa los emolumentos que éstos cobraban, mientras que a ella le pagaban por folio escrito. Esto produce una tendencia a escribir alargando las frases con el uso excesivo de adjetivos y adverbios para aumentar la extensión del texto y poder cobrar más, defecto que arrastrará toda su vida y particularmente manifiesto en su obra primeriza que suavizará más adelante.

En 1989 escribe su primer libro “Las edades de Lulú” con el que ganó el premio Sonrisa Vertical de literatura erótica, y que la hizo enormemente popular siendo traducido a más de veinte idiomas y proporcionándole los ingresos económicos necesarios para que pudiera dedicarse desahogadamente a escribir. Es una obra rompedora, de liberación, de eliminación de tabúes consagrados, que ella centra en la moral sexual, justo lo que el país demandaba en ese momento de inicio de las libertades pero que al fin y al cabo encierra un fondo moralista que no pretende alejarse de los principios tradicionales establecidos, ni molestar demasiado a las clases bienpensantes.

Sus publicaciones siguientes, que adolecen todas de una gran extensión, dibujan insistentemente, una España retraída, que no termina de entender que la época del, sometimiento, prohibiciones y pecado ha terminado con la muerte del dictador. Su estilo naturista, realista y desenfadado conecta con el lector al que va descubriendo el país sojuzgado que la dictadura ha tratado de ocultar y del que nadie se atreve a hablar.

La culminación de su obra literaria la alcanza con los “Episodios de una guerra interminable” en donde la calidad lograda le permite obtener el “Premio Nacional de Narrativa” en 2018. Se declara como admiradora y seguidora de la obra de Benito Pérez Galdós.

Además de su obra literaria, y paralelamente, Almudena Grandes practicó el periodismo como faceta de su personalidad dialogante y empática. Colaboró en el periodismo radiofónico con la cadena SER y escribió unas 700 columnas de artículos para “El País”, artículos costumbristas, o artículos de opinión, entre el periodismo y la literatura.

 Según la RAE la columna o texto costumbrista es un escrito descriptivo y analítico, y el artículo es cualquiera de los escritos de mayor extensión que publican los periódicos o publicaciones análogas. El artículo de opinión concretamente, o de fondo, tiene una estructura tripartita: título, cuerpo y desenlace, y trata de persuadir al lector de la idea que contiene. Se distingue, por tanto, de la columna o del texto costumbrista en el que el contenido es más descriptivo y menos analítico.

Sus temas son la vida cotidiana, las relaciones modernas, el divorcio, el consentimiento de los ciudadanos, lo políticamente correcto (que siempre es de derechas), la libertad, pasión y soledad de la mujer. Su mensaje primero es el de la liberación de las mujeres de su generación, para ir evolucionando al conflicto en general de su país en donde pecado y delito eran lo mismo.

Su obra periodística se clasifica claramente en dos etapas. La primera está formada por las colaboraciones que hace al suplemento Semanal de “El País” con carácter quincenal y que abarca desde el 1 de octubre de 1999 al 23 de febrero de 2003 y que recogería y publicaría en un libro con el nombre de “Mercado Barceló”, el antiguo mercado municipal de abastos madrileño que sería demolido en 2009, y que son fundamentalmente columnas.

En estas columnas, conocemos  a una Almudena Grandes formal, analítica y descriptiva que nos muestra a los diversos personajes con sus caracteres y consideraciones, muy al estilo de quien está realizando una recopilación de datos para sus futuras obras, pero digamos que poco personal y no comprometida.

Su segunda etapa periodística, más de opinión que de columna, se inicia el 7 de enero de 2008 y finaliza en mayo de 2018, esta vez como columnista semanal en las páginas de opinión de la contraportada del periódico que publicaría en otro libro en 2019 con el título “La herida perpetua”. Descubrimos aquí a una Almudena Grandes empoderada, preocupada por su país al que analiza y satiriza con dureza en busca de los errores cometidos en el pasado que nos evitarán en lo posible los del futuro.

La periodista Almudena Grandes aparece aquí como audaz, profunda, desinhibida, descarnada en la disección de la realidad que transitoriamente machaca al país. Se muestra como una mujer progresista de izquierdas que reivindica los valores laicos y republicanos enfrentándose a la falsedad del relato histórico que se está tratando de construir.

Pasan por aquí el complicado final del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la mayoría absoluta del partido popular con la hegemonía de Rajoy y sus duras medidas de austericidio, junto con los episodios de corrupción que engendraran el caso Gurtel con la condena final del mismo partido popular y la expulsión del Gobierno y de Rajoy, provocando un cambio que ella califica de trascendental en la política española.

Como muestra vale un botón, podemos referirnos al comentario que escribió Almudena Grandes, sobre los consejos que la madre Maravillas prodiga a sus seguidoras. Esta monja carmelita fue canonizada en noviembre de 2008. Se llamaba María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán (1891-1974) y pertenecía a la alta nobleza española. Entró en religión con el nombre de María de las Maravillas de Jesús y fundó varios conventos carmelitas entre ellos el de Getafe en el Cerro de los Ángeles, siendo canonizada en 2003 al considerársela como una de las grandes místicas del siglo XX.

Uno de los consejos de esta “madre” a sus “hijas” reza así: “Déjate mandar, déjate sujetar y despreciar, y serás perfecta”. A lo que Almudena Grandes matiza: “Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!-sudorosos? En 1974, al morir en su cama, recordaría con placer inefable aquel intenso desprecio, fuente suprema de perfección. Que la desbeatifiquen por favor”.   

Con dos hijos previos de relaciones anteriores, en 1996 se casa con el escritor Luis García Montero, que también aporta dos hijos al matrimonio, y ambos tienen una hija, Elisa, que en las elecciones de  2021 ocupó el número cuatro en las listas de Falange Española..

 

                                                                   Jesús Lobillo Ríos

                                           Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”

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