DOLOR
CANALS I FARRIOLS (1913 – 2010)
«Los niños tienen capacidades no
reconocidas
para pensar por cuenta propia.
Son pequeños científicos que
requieren un mundo
amplio a su alrededor para
desarrollarse»
Dolors
fue una médica, psicóloga y bióloga. Nacida en una familia de la burguesía
catalana del barrio barcelonés de El Eixample (el Ensanche)[1], fue pionera en la investigación
sobre la educación de niños de 0 a 6 años, un camino este que nunca abandonará y
que le supondría, años después, en los Estados Unidos --uno de los países en
los que vivió tras su exilio al finalizar la Guerra Civil-- el reconocimiento
del gobierno de Washington con el encargo de organizar y gestionar el Centro
Piloto de Guarderías de Guerra en Nueva York.
El
padre de Dolors, muerto cuando ella tenía 5 años, era un ingeniero y empresario
textil y su abuelo materno, quien tendría una gran ascendencia sobre ella,
médico. Algunos de sus biógrafos cuentan que con sólo 12 años acompañó a París
a su abuelo a un congreso, haciendo de intérprete, cuestión ésta de la que
podemos deducir la exquisita educación que había recibido en un colegio de
élite. Como premio, el abuelo la regaló su primer microscopio. En varias de sus
biografías se destaca que, a contracorriente y en contra de la opinión
familiar, esta niña, socialmente privilegiada, se empeñó en estudiar medicina,
algo insólito en nuestro país, ya que hasta 1910 las mujeres no podrían acceder
a los estudios universitarios de forma regular[2].. En cierta ocasión confesaba: «En
lugar de ir a jugar al tenis, me iba al Clínico y estudiaba, sin informar a
nadie››.
De
la misoginia imperante en aquellos años existen incontables artículos, como el
que publicaba la prestigiosa revista El Siglo Médico (1875) con el
siguiente argumento: «(…) que la mujer no puede tener la seria pretensión de
seguir la carrera médica sino con la condición de dejar de ser mujer; por las
leyes fisiológicas, la mujer médico (sic) es un ser dudoso, hermafrodita o sin
sexo y en todo caso un monstruo››. Huelgan los comentarios.
A
este respecto conviene recordar que las tres primeras estudiantes licenciadas
en Medicina fueron tres catalanas: Dolors Aleu i Riera, Martina Castells i
Ballespí y Elena Maseras, las tres licenciadas en 1882. De Málaga, nacida en la
calle Comedias, fue la primera mujer que ejerció la medicina en Andalucía. Se
llamaba Francisca (Fanny) Medina, había estudiado en la Universidad de Cádiz[3] y tuvo su consulta en la malagueña
calle Tejón y Rodríguez.
Dolores
Canals empezó a ejercer durante los años de la Segunda República cuando la
Generalitat le encargó la dirección de los servicios de guardería en fábricas
como Manufactures Bofarull de Sants e Industrial Montalfita de Badalona. Estas
guarderías se ocupaban de los hijos de las mujeres que sustituían las bajas de
los obreros que iban a luchar en el frente. También se ocuparon acogiendo a los
niños refugiados que llegaban de toda España. Pronto fue nombrada delegada del
Ministerio de Trabajo para organizar las guarderías de guerra en toda Cataluña
durante los años 1936 (año en el que conocería a su futuro marido, el pintor
Joan Junyer) y 1939, año en el que marcharía al exilio. Primero a Francia y
posteriormente, Atlántico de por medio, la pareja se establecería temporalmente
en Santo Domingo, República Dominicana, Cuba, donde trabajará en el Hospital
Calixto García de La Habana y donde colabora con el Boletín de la Asociación
Cubana de Pediatría. Finalmente, el matrimonio se establecería en Estados
Unidos (con una carta de recomendación de Ernest Hemingway) hasta su regreso a
Cataluña tras la muerte de Franco. A su
llegada en 1941 Dolors Canals se presentó en el Children's Bureau de
Washington que la recomendó para el Departamento de Salud y Educación de Nueva
York. Declarada la 2ª Guerra Mundial, la
hicieron jefe de la primera guardería de guerra que hubo en la ciudad,
siguiendo el mismo modelo puesto en práctica en Cataluña. En el centro trabajó
de 1942 a 1944. Pero su colaboración no quedó ahí, también dirigió y fue locutora
de un programa radiofónico de divulgación sobre pediatría en cadena La Voz de
Estados Unidos de América (VOA) que emitía internacionalmente. En ella trabajó desde
el año 1944 al 1953. Nunca dejó de estudiar y profundizar en el mundo de la
infancia. En la CBS trabajó en un programa de radio en el que hablaba sobre
temas de puericultura, educación y cuidados de la infancia. Creía, y así lo
explicaba, que los niños pueden enseñarnos muchas cosas: «Tienen capacidades no
reconocidas para pensar por su cuenta. Son pequeños científicos que requieren
un mundo amplio a su alrededor para desarrollarse››.
A
pesar de su amor por los niños, a quienes dedicó toda su tiempo y su ciencia,
no tuvo hijos propios pues, como ella misma confesaba tras su vuelta definitiva
a España, muerto ya el dictador: «No eran tiempos para tenerlos››. Tampoco se consideró nunca pionera
y lo justificaba poniendo como ejemplo a los pingüinos: [que] «hace millones de
años que tienen guarderías››.
Durante
su exilio en USA trabajó también en la editorial International Publications,
dirigiendo el departamento de Medicina. En Nueva York, donde residía el
matrimonio, hicieron amistad con personajes de relevancia como el escritor John
Dos Passos, el pintor cubista Fernand Léger o el arquitecto Le Corbusier.
A
la muerte del dictador viajan a España y en 1976 se instalan en su villa del
barrio barcelonés de Vallcarca. En 1989 crean el primer Centro para el
Desarrollo Humano de 0 a 3, una institución dedicada a la investigación,
documentación y formación de maestros y puericultores. Cuatro años después,
Dolors publica una monografía dedicada a la Educación Física, del nacimiento a
los tres años. En 1994 muere su esposo, pintando hasta sus últimos días. Ella lo
hará 14 años después, con 97 años cumplidos, y una larga vida dedicada al
Servicio Público.
Rosa
Ballesteros García
Vicepresidenta del Ateneo
Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
[1] Su ejecución, iniciada en 1860,
estuvo a cargo del famoso ingeniero Ildefonso Cerdá (Plan Cerdá).
[2] Como dato interesante, porque se
debió a una situación excepcional, la Universidad española, concretamente la de
Alcalá de Henares, otorgó el primer doctorado a María Isidra de Guzmán, la
“Doctora de Alcalá” (1767-1803). Esta joven filósofa, fenómeno de la
naturaleza, tenía sólo 17 años.
[3] El estudio de su biografía lo ha
llevado a cabo el profesor de la UMA Víctor Heredia, compañero y amigo de quien
escribe este artículo.