domingo, 26 de julio de 2026

Microorganismos

               Los microorganismos

                     Enemigos / amigos, compañeros inseparables

Los microorganismos son los primeros seres vivos (organismos biológicos) que aparecieron sobre la tierra. De ellos descendemos todos los demás seres orgánicos que han estado y que ahora mismo seguimos estando en ella. Sin ellos la vida tal y como la conocemos ahora no habría tenido lugar.

Esenciales para la vida. Fundamentales en los diferentes procesos ecológicos, biológicos y biotecnológicos.  Habitan en todos los ecosistemas, vegetales, animales, incluido el ser humano... de ahí su gran importancia.

Son seres microscópicos, unicelulares o pluricelulares, carentes de diferenciación en tejidos (es decir con un solo tipo de células). Extremadamente pequeños, de tamaño tan reducido que no pudieron ser identificados u observados hasta la invención del microscopio. El comerciante holandés Leeuwenhoek, conocido como el “padre de la microbiología”, fue uno de los pioneros en realizar observaciones de este mundo microscópico en el siglo XVII.

Son los primeros organismos que, a partir de elementos inorgánicos crearon vida. Entendemos por ser vivo aquel que reúne un mínimo de tres características: membrana (que le permita estar aislado del medio y comunicarse con él), metabolismo (un sistema de supervivencia), y material genético (con el que replicarse y reproducirse para perpetuarse). Los microorganismos son los primeros seres vivos.

Cómo y cuando aparecieron

Hace más de 4.500 millones de años que existe la tierra en nuestro sistema solar, y unos 4.300 millones de años de la aparición del agua como compuesto sobre ella, elemento esencial para que se pudiera generar la vida y sin la cual no existiría.

Probablemente la vida comenzó a tener lugar hace unos 3.500-4.200 millones de años, en las aguas hidrotermales de los océanos.  Por consenso, el antepasado común más reciente de toda la vida en la tierra se ha denominado LUCA (Last Universal Common Ancestor). Sería un microorganismo anaerobio (sobrevivía sin oxígeno) y termófilo (a una alta temperatura), que desarrolló el código genético (ARN, ADN) y procesos metabólicos (ATP), que hoy en día compartimos todos los seres vivos.

LUCA no se refiere a un ejemplar específico, sino a una entidad hipotética que ha permitido comprender el origen y evolución de la vida. Es considerado el organismo que dio origen a toda la vida celular moderna, desde bacterias unicelulares hasta organismos complejos.

El cómo pudieron aparecer compuestos orgánicos de la materia inorgánica no se puede saber con exactitud, ha sido una historia de acierto y error que ha ido complicándose y perpetuándose. El experimento de Miller (1953), demostró que biomoléculas, como los aminoácidos, etc., pueden formarse a partir de materia inorgánica bajo las condiciones de la tierra primitiva, al simular en un aparato de vidrio cerrado la atmósfera primitiva (metano, amoniaco, hidrógeno y vapor de agua) el océano (agua caliente) junto con descargas eléctricas (chispas para representar los relámpagos), se obtuvieron compuestos orgánicos como los primeros que aparecieron. Aunque hoy se debate si la atmósfera primitiva era exactamente como Miller la recreó, el experimento sigue siendo un hito fundamental en la química prebiótica, como la primera comprobación científica de que en condiciones ambientales adecuadas es posible la formación de moléculas orgánicas a partir de sustancias inorgánicas.

Según el tipo de organización de las células, los organismos se pueden clasificar en:

·         PROCARIOTAS (palabra de origen griego que significa “núcleo primitivo”). Con el material genético en el citoplasma: Bacterias y Arqueas (bacterias primitivas)

·         EUCARIOTAS (palabra de origen griego, significa “núcleo verdadero”). Tienen el material genético rodeado de membrana y organelos citoplasmáticos: Hongos, Algas y Protozoos

·         Y SIN ORGANIZACIÓN CELULAR. En este grupo estarían los: Virus.

Entre los primeros procesos que se empezaron a realizar por bacterias está la fotosíntesis  anaerobia (sin oxígeno), convirtiendo la energía lumínica en química sin necesidad de O2. Entre ellas se encuentran las cianobacterias, organismos procariotas que surgieron hace unos 3.500 millones de años, capaces de realizar este tipo de fotosíntesis en las condiciones de la atmósfera primitiva, con producción de oxígeno (de importancia biológica vital para que pudieran surgir los organismos aerobios). Con el oxígeno se formó el ozono O3, que actúa como filtro solar protector en la estratosfera contra la radiación ultravioleta, también importante. Finalmente hace  unos 2.000 millones de años surgieron las células eucariotas (y de esta forma organismos más complejos). Significó un gran salto, de los más importantes después del origen de la vida, ya que sin la complejidad que adquirieron estas células no habrían sido posibles fenómenos posteriores como la aparición de organismos pluricelulares.

MICROORGANISMOS PATÓGENOS

La teoría de la evolución nos permite comprender el gran éxito de los microorganismos. Han ido evolucionando para sobrevivir y su evolución ha ido aparejada al curso de la nuestra. Los microorganismos, aparte de los numerosos beneficios, pueden también causar enfermedades, invadiendo el cuerpo y multiplicándose en él.  En 1847 Robert Koch y Louis Pasteur descubren que los microorganismos patógenos son el origen de las enfermedades infecciosas siendo éstas la expresión clínica del proceso infeccioso, traduciendo en signos y síntomas tanto el daño causado como el resultado de la inflamación resultante. Los historiadores reconocen que las enfermedades de origen microbiano y su lucha han tenido una enorme influencia en la Historia de la Humanidad.

Entre las enfermedades más antiguas  de las que tenemos datos están: el antrax o carbunco (causado por la bacteria Bacillus anthracis), descrita desde la época romana y la primera bacteria en demostrarse como causa de enfermedad (1876); la lepra (siendo responsable de ella el Micobacterium leprae identificado en 1879); la tuberculosis (Micobacerium tuberculosis identificado en 1882); el cólera (Vibrio colerae 1883); la peste (Yersinia pestis 1894); el tétanos (enfermedad causada por la toxina del Clostridium tetani 1889); la sífilis (infección de transmisión sexual provocada por el Treponema pallidum identificado en 1905), y así podíamos seguir...

 

MÉTODOS DE LUCHA

Todas las sociedades han tenido que enfrentarse al problema de la enfermedad y a la tarea de luchar contra ellas para favorecer la salud y su permanencia. Desde enfermedades zoonóticas en cazadores  recolectores a grandes epidemias con el sedentarismo y la urbanización. A lo largo de la historia se han ensayado soluciones muy distintas, unas dependientes de las diferentes creencias mágicas y religiosas, otras nacidas de la práctica ciega o experimental, otras basadas en el desarrollo de la ciencia. Enumeraremos varios métodos con un fundamento científico:

Cuarentena

El origen histórico de la palabra cuarentena proviene del italiano medieval quarenta giorni, que significa cuarenta días. Este término se consolida en el s. XIV durante la pandemia de Peste Negra de 1348 para describir el periodo preventivo impuesto a las personas o los barcos antes de ingresar en una ciudad. Se consideraba que ese era el tiempo suficiente para la resolución de una enfermedad.

La peste tiene un origen prehistórico.  Los primeros datos en humanos se remontan a 5.500 años  a.  de C. como infecciones locales. Se volvió realmente peligrosa cuando evolucionó biológicamente coincidiendo con sociedades humanas más densas y conectadas. La primera gran pandemia es la plaga de Justiniano (541 d. de C.) en el Imperio Bizantino, y causa millones de muertes; entre 1347-1351 la peste negra arrasa con el 50% de la población de Europa... Se expande desde Asia. En 1346 los mongoles la utilizaron como arma de contaminación lanzando cadáveres en la península de Crimea.

La peste negra marca el inicio la Salud Pública en Europa con medidas como ésta que sigue usándose hoy.  En la actualidad se dan casos aislados de peste.

Aislamiento

Se empezó a utilizar el aislamiento 3.400 años a. de C. con la enfermedad de la lepra, mencionada tanto en el Antiguo como el Nuevo testamento (es la primera enfermedad documentada para la cual se impuso el aislamiento). Se describía en el Levítico (capítulos 13-14), como una enfermedad contagiosa e incurable, impureza severa llamada “tzaraat”, la enfermedad más temida. Si alguien presentaba manchas, hinchazones o sarpullidos sospechosos, el sacerdote le examinaba la piel. Si se confirmaba, la persona era declarada “inmunda” y debía vivir aislada.

Hipócrates (430-360 a. C.), el padre de la medicina, aconsejaba lo que traducido al latín sería Cito, longe, tarde (queriendo decir “vete rápido, vete lejos y tarda en regresar”).

Cuarentena y aislamiento se siguen utilizando en la actualidad (por ejemplo, ante el temor a una contaminación al regresar de la luna tanto personas como material son aislados y todos recordamos el confinamiento). Las dos anteriores medidas, aunque parecidas, se diferencian en que en el caso de la cuarentena las medidas se toma en individuos sanos que se mantienen fuera de contacto durante el tiempo de incubación de la enfermedad de la que se ocupa. El aislamiento se lleva a cabo en individuos enfermos que pueden contagiar la enfermedad. 

Vacunación

Es quizás la forma más eficaz de prevención, ya que ayuda al sistema inmunológico a desarrollar protección contra una enfermedad. La primera enfermedad que se intentó prevenir mediante la vacunación fue probablemente la viruela, enfermedad que ha existido desde siempre: en la momia de Ramsés V (1143 años a. de C.) se encuentran síntomas de viruela. 

El primer uso registrado de formas de vacunación de la viruela data del s. XVI en China. La invención de una vacuna específica de la viruela se le atribuye al médico inglés Edward Jenner (1796).  Posteriormente Louis Pasteur avanzó el concepto científico, puso fin al debate de la generación espontánea y se ocupó de los procesos de fermentación.

Ya en el s. XIX (1803-1806) tuvo lugar la Expedición Filantrópica Balmis con la enfermera Isabel Zendal, en época de Carlos IV, con la idea de realizar una vacunación de la viruela en América y Filipinas. Fue la primera misión sanitaria internacional.

El último contagio se declaró en 1977 (Somalia). La OMS la declaró erradicada en 1980. Pero el virus no ha desaparecido y la misma OMS no descarta que pudiera usarse como arma biológica.

Quimioterapia

Tratamiento farmacológico con sustancias químicas de características antibacterianas y toxicidad selectiva (que matan a las bacterias pero no a nosotros).

Empezó a utilizarse contra la sífilis un compuesto de arsénico desarrollado por Paul Ehrich (premio nobel en 1908) y conocido como la bala mágica.  Su forma comercial Salvarsán (o compuesto 606) para “enfermedades secretas”, fue el primer agente quimioterapeútico diseñado para curar una enfermedad. El arsénico salvaba pero tenía muchos efectos secundarios (necrosis de piel, fiebre, ceguera, sordera, parálisis con una mortalidad 1/ 200). Como dijo el mismo Ehlich: “no hay quimioterapia sin efectos secundarios”. En el siglo XVI el mercurio también se utilizaba: “Un día con Venus... un año con mercurio...”

Antibióticos (1929)

Más específicos que la quimioterapia. Debutan con el descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming (1928). Se trata de compuestos químicos de bajo peso molecular producidos por determinados microorganismos (bacterias, hongos). 

En 1967 el ministro de sanidad de EEUU William H Stewart dijo: «Es tiempo de cerrar los libros sobre enfermedades infecciosas, declarar ganada la batalla contra las pestilencias (infecciones), y redirigir los recursos nacionales a problemas crónicos como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer». Pero tanto ha sido su uso y su abuso que hoy en día tan pronto como se descubre y comercializa un antibiótico, las bacterias desarrollan mecanismos de resistencia a dichos antibióticos. Hay que buscar nuevas estrategias.

Las bacterias resistentes a los antibióticos hoy en día causan 1,2 millones de muertes al año. Entre las más mortíferas y resistentes se encuentran las de la lista publicada por la OMS con el acrónimo ESKAPE (Escherichia coli, Stafilococo aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannill, Pseudomona aeuriginosa y enteroccus Faeclum).

Los antibióticos no sirven para todo. Si no lo remediamos se calcula que las superbacterias causarán la muerte de 10 millones de personas al año en el mundo en la década de 2050, una muerte cada 3 segundos.

 

¿Qué hacemos ahora? Nuevas Terapias

Fagoterapia (1917)

Un sistema muy específico en el que se utilizan virus (fagovirus) que infectan bacterias de forma específica, inyectando el material genético que se replica y produce unas proteínas para lisar la membrana de la bacteria.

Se viene utilizando para infecciones hospitalarias y en infecciones del grupo ESKAPE.

Hay una red en España que trabaja sobre el tema: la Red FAGOMA (Red Española de Bacteriófagos y Elementos Transductores).

 

Trasplante fecal (o de heces)

Hay datos de que se utilizaba en China s. IV a. de C. en diarreas recurrentes.

Hoy día se lleva a cabo mediante concentraciones de las bacterias  que se biofilizan y se convierten en un polvo que se puede suministrar en cápsulas por vía oral.

Actualmente se utiliza de forma específica para la infección por el Clostridium difficile. También en obesidad y diabetes.

 

MICROORGANISMOS BENEFICIOSOS que forman parte de nosotros

Hay microorganismos que además de estar en el medio ambiente y diferentes ecosistemas para los que son beneficiosos, están también en nosotros. Con ellos mantenemos una relación simbiótica, nos beneficiamos al mismo tiempo que ellos se benefician de nosotros. En un 90% son bacterias aunque también hay virus, hongos... y nuestra salud, tanto física y como mental, depende en gran parte de ellos. Son la llamada MICROBIOTA, conjunto de microorganismos vivos que habitan en nosotros y que es cambiante y específico en cada persona. Tanto a estos microorganismos como a sus genes y metabolitos se les denomina MICROBIOMA.

Hay tantas microbiotas como hábitats (condiciones de pH, nutrientes, etc.), encontrándose repartidos por piel y mucosas, oral, respiratoria, gástrica, vaginal…

Tenemos unos 90 billones de células y hasta 38 billones de bacterias (hay más bacterias que células) y hasta unos 1000 millones de virus..., constituyendo una masa total de unos 2 Kg de peso. Hay unos 23.000 genes de nosotros y hasta 3.000.000 de genes de bacterias. Antes del nacimiento el feto es estéril y al nacer se produce una colonización proveniente de la madre y el ambiente (colonización-trasmisión). La leche materna y la alimentación también contribuyen a ello. Con la edad las diferentes especies que conforman nuestra microbiota va cambiando según las diferentes condiciones y con el envejecimiento, de forma que nuestro microbioma cambia y es específico para cada persona, cambia también según diferentes condiciones y es responsable entre otras cosas de:

1.      Degradación de sustancias: azúcares complejos (peptinas), gran variedad de compuestos tóxicos

2.      Fermentación (anaerobia) con formación de energía y ácidos grasos

3.      Producción con aporte de aminoácidos y vitaminas que no podemos sintetizar ni tomamos

4.      Absorción de minerales (Ca, Fe, Mg)

5.      Entrena y modula el sistema inmune

6.      Sintetiza sustancias químicas y neurotransmisores (conexión intestino-cerebro)

7.      Regula diversas funciones fisiológicas

En definitiva, los microorganismos son esenciales y sin ellos no habría vida. Si no hubiera microorganismos podríamos creer que desaparecerían las enfermedades infecciosas con disminución de la mortalidad y aumento de la población, con un aumento también de la producción agrícola y ganadera, pero es un enorme error:

·         La tierra estaría llena de cadáveres y restos de plantas (no habría descomposición ni reciclaje orgánico)

·         No funcionarían los ciclos geoquímicos (fotosíntesis, ciclo del nitrógeno, alimentación de las plantas...)

·         No podríamos respirar (los microorganismos produjeron el oxígeno)

·         Las aguas estarían contaminadas (los microorganismos depuran el agua)

·         No habría quesos, yogures, embutidos, bebidas alcohólicas, vinagre, etc.

Como decía Louis Pasteur: «Los microorganismos tendrán la última palabra».

 

                                                   María Piedad Sánchez Casado

                                                       Licenciada en Medicina

                                                El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com” 


domingo, 19 de julio de 2026

Miguel Campins Aura

                                                 MIGUEL CAMPINS AURA (1880-1936)

                            UN GENERAL DE ÉLITE, VÍCTIMA DE SU PROPIO PUNDONOR

Se trata, sin lugar a dudas, de un auténtico profesional de la milicia que hizo gala de una  integridad moral y una lealtad que lo erigen como un ejemplo indiscutible en la historia del ejército español en el primer tercio del siglo XX.

Nació en Alcoy (Alicante) en 1880 hijo de Miguel Campins Cort, un teniente llegado al ejército como soldado voluntario y que tras servir largos años en Cuba  alcanzó la oficialidad. Viviendo retornado en Valencia, en la epidemia de cólera de 1885, fallecieron tanto su mujer, Juana Aura Calvo como un segundo hijo, César, circunstancia que le hace volver a pedir destino en Cuba en donde el pequeño Miguel comienza sus estudios primarios.

En 1898 vuelve definitivamente de Cuba, con el grado de Teniente Coronel, y una nueva esposa, estableciendo su residencia en Barcelona, pero no ha descuidado la atención de su hijo que al cuidado de unos familiares había ingresado en el Colegio Preparatorio Militar de Trujillo en 1896, accediendo al año siguiente a la Academia de Infantería de Toledo a los diecisiete años (1897) en donde obtiene su graduación como segundo teniente en un curso abreviado de un año por la necesidad de oficiales que impuso la guerra de Cuba, siendo  destinado a Cataluña en donde permanecerá ocho años ascendiendo a primer teniente y destinado en 1906 a Fuerteventura en donde permanece los dos años siguientes.

En 1908 supera las pruebas de acceso a la Escuela Superior de Guerra en Madrid, en donde,  ascendido a Capitán de Estado Mayor, es destinado a Melilla para realizar las prácticas correspondientes en la guerra contra los rifeños. Su comportamiento le valen la obtención de dos Cruces de Primera Clase al Mérito Militar con distintivo rojo y otras dos Cruces de Primera Clase de María Cristina. En 1913, para completar estas prácticas es destinado al Depósito de Guerra hasta final de año en que se le concede el Diploma de Estado Mayor con el nº 1 de la XIII promoción de la Escuela Superior de Guerra, para ser destinado de nuevo a África, al Batallón de Cazadores “Las Navas” de guarnición en Arcilla, ciudad portuaria al noroeste de Marruecos, a mitad de camino entre Tánger y Larache, y en cuyo desempeño es ascendido a Comandante en 1915 obteniendo una nueva Medalla al Mérito Militar de Primera Clase con distintivo rojo.

Vuelve a Alcoy donde establece relaciones con la que sería su esposa, María Dolores Roda Rovira, con la que se casa a finales de 1916 estableciendo su residencia en Madrid donde nacería su primer hijo, Miguel. Dos años después es destinado como Comandante Mayor al Regimiento del Príncipe en Oviedo, en donde nace su segundo hijo Antonio. Conoce allí al Comandante Francisco Franco.

En 1919 Campins está destinado en Madrid y en Febrero de 1921 ascendido a Teniente Coronel y una vez pasado el “desastre de Annual” es destinado de nuevo a Marruecos, a Melilla, para integrarse en los planes de recuperación del terreno perdido, en los que sus actuaciones son nuevamente reconocidas. Realiza ahora un breve curso que le capacita para ser jefe de bases aéreas con cuyos conocimientos participa en la contienda africana, aunque no llegó a obtener el título de piloto.

La presentación del expediente del General Picasso precipita la política peninsular propiciando el golpe militar de Primo de Rivera que dispone de acuerdo con Francia el desembarco de Alhucemas, tras el que es destinado a Ronda en 1924, y ascendido a Coronel dos años después con nuevo destino en África hasta 1927 en que es reclamado para formar parte de la Comisión organizadora de la Academia General Militar de Zaragoza.

Esta Academia fue instituida por Primo de Rivera en 1928 para conseguir la unidad o reunificación militar, terminando con las discusiones entre las distintas armas y las profesionalidades inherentes a cada una de ellas, entre los partidarios de los ascensos por escalafón y los partidarios de los méritos de guerra como era el caso de los africanistas.  Para director de la Academia se eligió a Franco, ejemplo de africanista ascendido por méritos de guerra, que ya era general, pero cuya cultura dejaba mucho que desear más allá de lo obtenido en la guerra irregular de Marruecos al frente de tropas mercenarias regulares y legionarios, es decir, era considerado un militar absolutista y propio del despotismo ilustrado, poco dado ya en aquello tiempos a las ideas liberales.

Para subdirector se eligió a Campins, que aunque era también africanista, constituía un perfil opuesto por su formación académica e  idóneo para la jefatura de estudios por su mayor nivel cultural, había hecho el curso de Estado Mayor, y conocía bien tanto el francés como el inglés, y su presencia enaltecía al centro sin menoscabo de su lealtad y disciplina probadas. Sus objetivos declarados fueron la educación en primer lugar y la instrucción en segundo, es decir lo importante era formar hombres que luego serían soldados, puntos que coincidían con los de la Institución Libre de Enseñanza que fundara Giner de los Ríos y que sin duda conocía, lo que significaba un claro avance progresista dentro de la rigidez militar del momento.  Campins dejó una obra inédita sobre la organización y funcionamiento de la Academia, en la que demuestra su altura intelectual. En 1929 solicitó y llevó a cabo el curso de ascenso a general.

Instaurada la II República, la Academia fue clausurada en el verano de 1931, en un acto que se interpretó como una animadversión del jefe del Gobierno, Manuel Azaña, hacia los militares que reprobaban su actuación con la excepción curiosa del General Queipo de Llano, consuegro del Presidente la República, Alcalá Zamora. Los movimientos antirrepublicanos y promonárquicos comienzan a moverse en el ejército pero no parece que Campins, destinado, ahora,  a Gerona en donde contribuye a evitar problemas en la revolución de Octubre a las órdenes del general Batet, se implicara en ellos.  Más tarde, a finales de 1934, es destinado a Zaragoza.

Pasadas las elecciones de Febrero del 1936, Campins es elevado, por fin, a la categoría de general, paso que lleva años esperando y que debió estar frenado en el ministerio, por posibles desconfianzas políticas y quizás también por la falta de interés del propio Franco, a la sazón segundo del ministro  Gil Robles, y dos meses más tarde destinado a Granada, a donde llega el 10 de Julio, a una plaza en la que todos los mandos militares están en la conspiración para la rebelión de la que no tiene conocimiento porque nadie le ha contactado, ni le ha puesto sobre aviso en Madrid, en un claro ejemplo de deslealtad y desconfianza, que incluye una probable entrevista con el propio Franco que había partido el día anterior a su nuevo destino en Canarias.

Queipo de Llano, pretextado un viaje rutinario llega a Sevilla el día 17 de Julio, conociendo que los oficiales estaban comprometidos con el alzamiento pero no los jefes, por lo que detiene al general comandante y comienza a hacerse con el control de la ciudad para lo que contó con la guarnición de la ciudad, 2.600 soldados, más 1.500 de los regimientos de infantería, caballería y artillería, más las fuerzas de la Guardia Civil, y ,no obstante, para reducir la resistencia de los barrios obreros necesitó la ayuda de efectivos llegados directamente de África y que hasta el día 24 no consiguieron tener controlada la ciudad.

En Granada no se produjo ninguna alteración del orden público por lo que Campins, que necesitaba una excusa, no publicó el bando de guerra hasta el día 20 por la tarde por lo que Queipo, que había hablado con él exigiendo la declaración del estado de guerra, sin darse a conocer, lo destituyó por radio el día 21 y Campins fiel cumplidor de las ordenanzas entrega el mando al Coronel más antiguo y se recluye en su pabellón oficial. Al día siguiente, 22 de julio, recibe la comunicación oficial de que está detenido, día en que estaba ya procesado y condenado a muerte sin que él lo supiera.

El día 26 de Julio llega el general Orgaz a Granada pero no va a visitar a Campins y se marcha a Sevilla donde se reúne con Franco y Queipo el día 28, reunión en la que, con toda probabilidad, se hablaría del general arrestado, que el día 4 de Agosto fue trasladado en avión a Sevilla en donde se pusieron en marcha las formalidades necesarias del procesamiento sumarísimo que concluiría con la confirmación de la pena de muerte que no se llevará a cabo hasta recibir el conforme de la Junta de Burgos solicitado por Queipo. El día 16 de Agosto a las seis de la mañana Campins fue fusilado en las murallas de la Macarena en Sevilla y su cuerpo enviado al cementerio sevillano.

Parece evidente que Campins fue fusilado con el consentimiento de Franco y demás generales de la Junta, no solo por su falta de presteza, también porque era un estorbo, conocida su modernidad, lealtad y escrupulosidad y un posible competidor por su pertenecía a la élite del ejército que atestiguaba su curriculum y que lo situaba muy por encima de la calaña de los golpistas. Nada más fusilarlo comenzó la campaña de desprestigio en su contra, con la publicación del libro “Rojo y Azul” de los periodistas de “El Ideal de Granada”, Guillonet Mejías y González López que fue retirado a instancias de presiones familiares en Noviembre de 1938.     

                                                            Jesús Lobillo Ríos

                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Touran Yebra M.-“El General Miguel Campíns y su época”. Tesis Doctoral. UCM. 2002

Preston P.-“Los arquitectos del terror”. Debate 2021

Thomas H.-“La guerra civil española”. Grijalbo 1976.


domingo, 12 de julio de 2026

Elena fortun

               ELENA FORTÚN (1886-1952)

 

Fue una madrileña que educó en la Residencia de Señoritas, institución relacionada con la Institución Libre de Enseñanza. Escritora española, conocida tradicionalmente por sus obras de literatura infantil y juvenil y por ser la creadora del famoso personaje de Celia, la protagonista de la colección infantil más famosa que se editaba en España. Pero, además, fue otras muchas cosas. Publicó como «Elena Fortún», seudónimo de Encarnación Gertrudis Jacoba Aragoneses y de Urquijo. Nacida en Madrid en noviembre de 1886 era hija de Leocadio Aragoneses y de Manuela de Urquijo. Encarna, como la conocían en familia, fue hija única, una niña solitaria y enfermiza, sobreprotegida por su madre que no la dejaba jugar con los compañeros del colegio porque los consideraba inferiores en categoría social.

En 1904 muere su padre, al que estaba muy unida, dejando a la familia en una precaria situación económica. Es entonces cuando Encarna puede comprobar en primera persona el cruel realismo que subyacía en lo que tantas veces le había repetido su madre, que, para una joven de dieciocho años, sin padre, sin dinero, que hubo de abandonar el colegio siendo todavía una niña, no quedaba más salida que el matrimonio. En 1904, cuando Encarna tenía dieciocho años recién cumplidos, apareció en su vida Eusebio de Gorbea Lemmi, un primo segundo, teniente de Infantería y aficionado a la escritura. Dos años más tarde se casaron. Tuvieron dos hijos: Luis, que vino al mundo en 1908, y Manuel, que nació en 1909, y al que familiarmente llamaban «Bolín».

Encarna, como tantas madres, llevaba a los niños a tomar el sol al parque de El Retiro. Allí, era una ávida espectadora de las ocurrencias de los pequeñuelos, de sus juegos, de sus charlas, de sus risas, detalles ingenuos que ella iba anotando en unos cuadernos escolares. Es aquí donde germina su vocación de escritora, en estos cuadernillos escolares. Muy pronto verterá esas historietas en la revista semanal Blanco y Negro. En su sección «Gente menuda» publica, ya con el nombre de Elena Fortún, la primera historia de Celia, su personaje más famoso. El éxito no se hizo esperar y cada domingo podían leerse las aventuras de Celia en el suplemento de ABC. En 1929 apareció Celia, lo que dice y antes de la Guerra Civil publica otros cuatro libros de esta colección, muchos de los cuales fueron escritos durante su exilio.

Por estos años, Encarna conocerá a tres de sus grandes amigas, María Rodrigo, primera mujer reconocida como compositora, así como la primera mujer en estrenar una ópera en España, María Lejárraga y Pura Maurtua, con las que fundó la Asociación Femenina de Educación Cívica. María fue quien animaría a Encarna a publicar el contenido de todos aquellos cuadernillos escritos en El Retiro.  Todas ellas se exiliaron al finalizar la Guerra Civil.

En 1926 es una de las fundadoras del Lyceum Club Femenino, que ofrecía actividades de todo tipo a mujeres de las clases media y alta, un lugar de encuentro de las intelectuales en Madrid. En sus artículos publicados en la prensa, propuso temas en los que ahondaba en la nueva condición femenina. Por esos años entró a formar parte de la Sociedad Teosófica[1] de Madrid.​ También publicó la revista Asociación Libros, colaborando con Carmen Conde, Ernestina de Champourcín y la ilustradora Viera Esparza. En estos años escribía encerrada en el baño para que no la viera su marido, que se lo tenía prohibidísimo. Escribe colaboraciones para la prensa bajo varios seudónimos en publicaciones como CosmópolisCrónicaEstampaSemanaMacacoEl PerroEl Ratón y el Gato. No es una buena época para el matrimonio y Encarna llega a abandonar el domicilio conyugal dando una campanada en la buena sociedad madrileña.

El inicio de la guerra interrumpe la publicación de sus libros, pero no su actividad literaria. Eusebio, que ya si estaba retirado, pide la vuelta al servicio activo y es destinado a la Escuela de automovilismo de aviación de Barcelona. Luis, el hijo, recientemente casado estaba destinado en Albacete como inspector de ferrocarriles así que Elena se encuentra sola en Madrid y dedica sus esfuerzos a las familias de los combatientes. Publica el artículo «Un albergue de niños en la escuela plurilingüe» y más adelante «Mujeres y niños», en los que retrata la vida y necesidades de las víctimas más inocentes de cualquier contienda. Durante la guerra, con su marido en el frente, trabaja como corresponsal para Crónica. Finalizada la guerra, su familia sale de España. Su marido por los Pirineos, a pie con sus hombres, y su hijo y su nuera hasta Suiza pasando por Perpiñán. En marzo de 1939 Elena Fortún consigue seguir a su familia y embarca en el puerto de Valencia en un destartalado barco rumbo a Francia, aunque sus peripecias no acaban aquí. Una tormenta en alta mar desmantela el barco que no naufraga, pero queda al garete. Tras varios días zarandeada en un barco sin control, al final es rescatada junto al resto del pasaje y llega a Italia desde donde consigue trasladarse a París y reencontrarse con su marido.

Debido a las convicciones de Eusebio, que permaneció fiel a la República, los Gorbea-Aragoneses no podían volver a España y, aunque los suegros de su hijo, una familia «bien» suiza, les ofrecen asilo, ellos deciden marchar a las américas. Su hijo y su mujer a Nueva York y Elena y su marido a Buenos Aires, donde llegan en noviembre. El primer trabajo remunerado que tiene Elena Fortún consiste en unas colaboraciones semanales en el diario Crítica. Posteriormente, trabaja en el Registro Civil y el 10 de agosto de 1945 renuncia para trabajar en la Biblioteca Municipal, labor que compagina con la de contar cuentos a los niños de las otras bibliotecas. Tenía un sueldo digno, pero su marido no correría la misma suerte, mal pagado como traductor de francés.

En 1948, convencidos de que el régimen franquista no podía achacarles nada, dejó a Eusebio en Argentina y volvió a Madrid para preparar el regreso definitivo del matrimonio; no le pusieron ninguna pega para ello. Cuando parecía que todo volvía a encarrilarse, su marido se suicidó en Buenos Aires. A partir de este momento se le pierde un poco la pista y aunque se sabe donde residió se desconoce lo que hacía. Tras su regreso vivió en Barcelona y en Madrid, pero el país no era lo que recordaba y en noviembre de 1949 viaja a Nueva York para instalarse con su hijo. Pero la estancia duraría tan solo seis meses. Desde las primeras semanas pudo comprobar fehacientemente que su presencia molestaba a su nuera, e incluso a su propio hijo, que estaba lleno de rencor y prejuicios hacia todo lo que le recordara a España; además, aquel abigarrado ambiente cosmopolita neoyorkino no estaba en consonancia con su estado de ánimo. Elena planea la vuelta a España como una liberación, pero esta vez no quiere regresar a Madrid, su ciudad. Madrid guarda para ella demasiados recuerdos, demasiado dolor. Se instalará en Barcelona. El 28 de mayo de 1950, después de un viaje agotador desde Estados Unidos, desembarca en Barcelona y de nuevo retoma a su querida Celia. 

Pero su salud, afectada de hace un tiempo por una afección pulmonar, se resiente. Ingresa en el sanatorio Puig D’Olena, en la provincia de Barcelona, donde tan solo logra alargar su aliento durante muy poco tiempo. Ya, en la última fase de su enfermedad, se traslada a Madrid, a su Madrid, a la Clínica de Santa Justa, donde fallece el 8 de mayo de 1952. Tenía 66 años. Su hijo no estuvo presente en el entierro.

La última obra inédita, publicada en 2016, es Oculto sendero en edición de Nuria Capdevila-Argüelles y María Jesús Fraga. En ella, de carácter autobiográfico, María Luisa Arroyo, la protagonista recrea la búsqueda de la comprensión de su sentirse diferente desde niña.​ Esta novela estaba entre los papeles que le dio la nuera de Fortún a Marisol Dorao. Es una de las dos novelas escritas a máquina con tinta morada y encuadernadas. Entre esos papeles estaba también en borrador y a lápiz Celia en la revolución, bajo el seudónimo de Rosa María Castaño.

 

                                            Rosa M. Ballesteros García

                          Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                           “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Conjunto de doctrinas místicas y filosóficas que buscan el conocimiento directo de la divinidad y las verdades universales a través de la iluminación interior, la meditación y el estudio comparado de religiones. Fundada en 1875 por Helena Petrovna Blavatsky y H.S. Olcott, la Sociedad Teosófica promueve la fraternidad, la reencarnación, el karma y la sabiduría eterna.


domingo, 5 de julio de 2026

El mal de ojo

                                                                EL MAL DE OJO

La lucha contra la enfermedad se inicia desde el primer instante de la vida del hombre en donde su falta de conocimientos propicia las creencias en todo tipo de signos sobrenaturales como causa de las enfermedades o posesiones demoníacas que venía a ser lo mismo. El hechicero es médico, sacerdote y mago, y su labor consistía, con ayuda de la magia y la superstición, en expulsar a los demonios o enfermedades del cuerpo humano, lo que determina que lo primero que hay que hacer es identificar al demonio en cuestión, es decir, practicar el arte de la adivinación para lo que existía una amplia gama de métodos.

Las posesiones o enfermedades se apropiaban del individuo en razón de las faltas cometidas, bien como un castigo por acción directa de su dios protector, o por abandono de esta protección que permitía la acción demoníaca, o bien por la magia negra que podía ser utilizada por otras personas capacitadas para ello, como sería el caso del “mal de ojo”.

El mal de ojo se define como “aojar” o efecto que produce una mirada sobre otra persona con ojos llenos de envidia o malas intenciones, que de alguna manera, imposible de demostrar, se anclan en el interior de la víctima produciéndole todo tipo de enfermedades reales. Los poseedores de esta capacidad eran personajes considerados como “gafes” o “cenizos” pero normalmente desconocidos, lo que le daba todo el valor a la prevención que consistía, a priori, en hurtar el cuerpo a las miradas de los demás y, por si acaso, a todo lo exterior.

En el evangelio de Mateo se compara al ojo humano con la “lámpara del cuerpo”, de forma que si éste, está sano, claro o puro, el cuerpo estará lleno de luz, y en caso contrario estará lleno de oscuridad porque, como afirma el propio Jesús en el evangelio de Marcos, lo que contamina o mancha al hombre es lo que sale de dentro de sí mismo en forma de malas intenciones, porque no hay nada exterior que pueda contaminar al hombre, algo ya mencionado en “El libro de los Proverbios”, atribuido al rey Salomón, escrito casi mil años antes de la era cristiana.

Con arreglo a estas ideas, las primeras medidas defensivas contra este mal, se manifestaron en las pinturas observadas en todas las cuevas estudiadas, donde se representa una mano abierta que clama detención, que pasó a la mitología cananea como “la mano de Baal”, un dios absoluto que luego reencontramos como “la mano de Fátima” en la cultura musulmana. Estas medidas representativas no eran suficientes por lo que aún muchos pueblos envuelven completamente al recién nacido para aislarlo de la influencia exterior. Más práctico y más funcional aún, fue llevar incorporada o puesta la protección, lo que dio lugar a la proliferación de todo tipo de amuletos, colgantes, dijes, escapularios, anillos, pulseras, cruces y adornos en general. Otros signos defensivos fueron “la higa” (cerrar el puño sacando el pulgar entre los dedos índice y medio), cruzar los dedos, etc.

Desde antes de la época cristiana Aristóteles sienta las bases de la ciencia moderna que empieza a considerar que somos forma y conciencia, dándole a ésta última una gran preeminencia. Su influencia sobre la filosofía árabe  es grande. Avicena, nombre latinizado de Ibn Siná, (Abu Ali al Husayn Abd Alla ibn Siná), médico, filósofo, astrónomo y científico persa (980-1037), fue la principal autoridad que, durante el medievo, sostenía que el alma humana podía afectar a otros cuerpos por medio de la mirada y la imaginación sin el concurso hasta ahora imprescindible de la astrología. Y no fue el único porque Ibn Jaldún (Abu Sayd Abdur Rhaman bin Muhammad bin Khaldun Al Hadrami) famoso historiador, geógrafo, sociólogo, economista, de origen andalusí (1332-1406), no solamente escribió el tratado de filosofía de la historia más estimado de su tiempo, también mantuvo que “los efectos producidos por el mal de ojo proceden del alma de individuos dotados para esta facultad, que al ver un objeto o calidad que le gusta desarrolla una admiración incontrolada que le origina sentimientos de envidia y deseo tan fuertes que son independientes de su voluntad y capaces de producir este mal”.

En España, los diversos tratamientos para atajar “el mal de ojo” recurrieron a la cábala y a la astrología que cultivaba en Toledo, desde el siglo XIII, el rabino Aser ben Yehiel (1250-1327) a donde había llegado huyendo de la persecución alemana, y en donde desarrolló las principales disciplinas esotéricas de la Mishná (conjunto de tradiciones judías), seguido por su discípulo Isaac ben Joseph ben Israel.

En el reino de Aragón, otros cabalistas gozaron así mismo de la protección del rey Martin el Humano que gobernó de 1384 a 1438 tolerando y alentando la existencia en Barcelona de un círculo de cabalistas bizantinos dirigidos por el maestro Husday Crescas (1340-1411) y su discípulo Zaraya Halevi que trataban este mal mediante salmos específicos escritos sobre pergamino que introducían en filacterias o tefilín, pequeños recipientes de cuero negro que  colgaban como amuletos alrededor del cuello del afectado.

El primer autor español que escribió con seriedad sobre el “aojamiento” fue Enrique de Villena (1384-1438) que vivió, así mismo, en Aragón bajo el reinado de Martin el Humano, los primeros 28 años de su vida, en los que  mantuvo contacto con estos cabalistas catalanes de cuyas enseñanzas empezó a componer su experiencia que tituló “Tratado de la Fascinación” que iba a constar de 90 capítulos que quedaron interrumpidos a la entrada en el reino de Aragón de los Trastamara castellanos por el Compromiso de Caspe (1412), quedando reducido a una carta de once páginas dirigida a su criado y amigo Juan Fernández Válera.

En su carta, Villena afirma que los médicos cristianos no curan el aojamiento porque desechan la enfermedad como cosas de mujeres, y que quienes conocen bien el tema son los médicos judíos que dominan la cábala por la antigüedad de su lengua y que se lo transmitieron a él.  Estas prácticas estaban prohibidas a los cristianos.  

Entre 1413 y 1414 tuvo lugar la “Disputa de Tortosa” un debate interreligioso promovido por el antipapa Benedicto XIII o Papa Luna, en el que se defendió que la práctica de la cábala era necesaria para curar a estos enfermos, pero desligándola del valor de las palabras y los salmos utilizados, con lo que, unido a la legislación que penaba sus prácticas, terminó por alejar la cábala y los salmos de este menester terapéutico.

Evolutivamente la tradicional  vinculación sagrada del quehacer médico fue absorbiendo el oscurantismo que iba quedando en el tratamiento habitual de estos pacientes, y así como de la brujería se fue pasando a la farmacopea, la fitoterapia o herbalismo, la naturopatía, homeopatía, acupuntura, hipnotismo, fisioterapia y la Ciencia Cristiana, fueron asimilados por la Ciencia Médica como ramas o elementos terapéuticos auxiliares pero valiosos.

No obstante la tradicional carga religiosa de culpabilización que posee todo aquello que sale mal en el ejercicio médico, pese a nuestros esfuerzos, nos hace volver siempre la mirada a las ancestrales protecciones añoradas contra males desconocidos. Es el caso de los colores, pues el color azul y verde protege tradicionalmente del mal de ojo, y el rojo estimula el ritmo cardiaco, la presión arterial y la actividad neuronal, razón por la que, en pleno siglo XXI, aquellos desesperados intensivistas neoyorquinos pintaron de color rojo todas las paredes de la Unidad de Cuidados Intensivos en la que trabajaban, en un desesperado intento de evitar el exceso estacional de defunciones.

                                                                  Jesús Lobillo Ríos

                                           Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                       “benaltertulias.blogspot.com”    

 Bibliografía

Nácar E. y Colunga F. “Sagrada Biblia” B. de A. C. Madrid 1969

Guerra F. “Las medicinas marginales” Alianza Editorial 1976

Martí Ibáñez F. “La epopeya de la Medicina”. Nueva York 1962

Shem S. “Monte Miseria”. Anagrama 2000.

Villalba M. “Cábala y aojamiento”. 2025.

Sinoué G. “La ruta de Isfahán”. Ediciones B. 1994


domingo, 28 de junio de 2026

La ciudadanía se divorcia

V

LA CIUDADANIA SE DIVORCIA

¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando la ciudadanía se entregó en brazos de su poderoso poder. No han faltado en estos años los agasajos, las celebraciones, las festividades, los aniversarios. Todo ha sido un rosario de alegrías que con el paso del tiempo han ido mermando hasta quedarse como una mojama, hasta convertirse en  filete seco  y casi salobre, que a fuerza de secado ha perdido su salero. Alguien dijo que “un hombre se divorcia, cuando encuentra a otra mujer; y una mujer se divorcia, cuando se encuentra a sí misma”. Cuando la vida se complica, no se puede perder mucho tiempo en buscar culpables y aventar infidelidades. No podemos decir que el poder se ha entregado a los brazos rollizos de los mercados y ha olvidado las ternuras que le propiciaba la ciudadanía, pero sí podemos pensar que se ha instalado, como se ve fácilmente, al levantar nuestras vistas y nuestras mentes en la cortedelimperio.                                                                                                                                             Alguien nos contó que “se daba cuenta de que era utilizada”, pero también era una mujer de las que aman demasiado. Cuando se ama demasiado se puede entrar en una espiral casi suicida, una relación casi autista que cada día cobra más distancia. Estamos a pocos pasos de una gran distancia, sin apenas levantar la vista, porque se comprende, se da por sabido, que “las cosas son como son”, sin caer en la cuentadepoderpensar:“hastaquedejandeserlo”.                                     
Conocemos infinidad de hombres “buenos en su trabajo, incluso”, pero que se creen dueños de todo su salario y disponen de él a su antojo, sin reparar que han adquirido un compromiso conyugal o familiar. Hay muchísimos casos en que la mujer se ha tenido que tirar a la calle para fregar suelos, por lo menos, para poder sacar su casa y su prole adelante. Cuando la mujer recupera su conciencia y no renuncia a sus obligaciones familiares, empieza a pensar que no tiene que aguantar mentiras ni penurias.
La ciudadanía ha tomado conciencia, la ciudadanía se ha encontrado consigo misma y se echa a la calle. Los que siguen con la matriz de súbditos no sienten que están siendo utilizados ni se percatan de que su querido poder ha encontrado cómo alegrar su vida, sin reparar en las privaciones a las que condena a su propia compañera de vida y viaje. Puede haber sucedido que incluso los súbditos no hayan oído la voz del pueblo que nos dice que “del amo y el mulo mientras más lejos más seguro”. Tampoco parece que no nos hayamos enterado de que no se trata de cambiar de amo, sino de que los amos dejen de serlo. Sobre todo, si se trata de un asalto a voto armado, sobre todo, de mentiras, de cheques en blanco y de leyesdelembudo.
No sabemos si la historia se repite o si la historia es infinita o si, al menos, es cíclica. Desde los ya pasados siglos vienen los ecos de aquel “buen vasallo, si tuviese buen señor”, que ha llegado de boca en boca hasta nuestros días. Es el boca a boca, quien lleva y trae la información, la noticia, el dicho o el canto popular, que rueda entre todos y se presta a convocar un corro de oídos, que están como nuevos, porque no han sido atendidos. Un corro amplio que ansía que le hablen de sus cosas importantes, donde se escucha más que se habla, donde se aprende más que se enseña, donde, incluso, se piensa más que se aplaude.
La ciudadanía puede ser ignorante de muchas cosas, pero no puede consentir por mucho más tiempo ser ignorada. Por eso la ciudadanía abandona el ordeno y mando del imperio y se reúne en la plaza, para escuchar y aprender y no para oír palabras vacías y oscuras, que el poder tilda “de meridiana claridad”, y que se clonan hasta el infinito. La ciudadanía sale de sus casillas, se encuentra consigo misma y se resuelve en visible, porque la visibilidad le cura aquella alergia que le producía el haber sido ignorada.
Si el poder se encastilla, se tira al monte, se camufla en el maquis de los mercados, será difícil su aproximación al pueblo. Además nadie lo reconocería por haber estado tanto tiempo alejado de su gente, pues quiso que lo dejaran solo. Sobre todo, se perderá el vivo murmullo de la plaza al atardecer, a la hora en que las golondrinas se congregan, en corro, antes de retirarse a descansar a sus nidos para soñar.
Quizá por todos los derrumbes de derechos, por toda la construcción de privilegios, por toda la proliferación de corrupciones y por toda la ingeniería financiera, la ciudadanía está ya que no se quiere casar con nadie.  No quiere que le engañen más y por eso, no quiere promesas de rebaja, sino programas que sepan cubrir las verdaderas necesidades de la gente, sin rebajas ni componendas frágiles y que les haga acudir a las urnas, en la única ocasión en que se les concede participar, a pesar de las leyes tan conservadoras que jalonan  la participación ciudadana. No podemos perder otros cincuenta años.

                                                                    José María Barrionuevo Gil

                                                               El Ateneo Libre de Benalmádena

                                         “benaltertulias.blogspot.com”                                                                                                                            

domingo, 21 de junio de 2026

Bienestares

BIENESTARES

                                                  “En el momento en que sabemos que somos felices,  eso no es felicidad, ¿verdad? […]

Así pues, la felicidad no es algo que se pueda buscar, llega. Si se busca, la esquivará”

J Krishnamurti,

Libro de la Vida. Meditaciones diarias.

 Que se dice en las tertulias, mentideros y corrillos de Iberia y de otros pueblos, allende las fronteras, que la sociedad del bienestar se viene abajo, o sea, que parece que cae el bien y te quedas con el estar, pero a ver cómo se perfila ese estar sin el “bien”, tan aparentemente benigno y simpático y beatífico. Que lees en el diccionario de la RAE que Estado de bienestar es aquella  “Organización del Estado en la que este tiende a procurar una mejor redistribución de la renta y mayores prestaciones sociales para los más desfavorecidos”. “No es sostenible” es el sintagma ganador por goleada en el discurso público y, por contagio, en el privado. Que lo bien que están los pocos que están bien con sus bien/estares en el bienestar social de marras del pequeño territorio de las democracias liberales donde habitas, dicen, se acaba. Cataclismo anunciado con la voz de Abadón, ángel exterminador, cuya lengua expele afirmaciones categóricas: El sistema de pensiones no es sostenible. La sanidad pública hace aguas. Hazte un seguro privado de salud, además del público, por si acaso. La educación pública es de baja calidad. Útil a medias y sólo para algunos; yo me llevo al niño a la concertada o la privada, con su uniforme azul y todo, mira, ni punto de comparación… Que no lo lees en el diccionario de la RAE, pero lo ves por doquier, que el Estado de bienestar debilitado, sin el “bien”, genera “peor distribución de la renta”, “menos prestaciones sociales para los más desfavorecidos”.

 ¡Qué suerte vivir aquí!; da gusto; no nos falta de ná; aquellos eran otros tiempos; tú no pasas hambre; un país longevo; vamos a caminar por la playa; estoy cobrando el paro; todo el mundo viaja; ¿dónde vas de vacaciones este año?; le hicieron un transplante de pulmones en el hospital público hace cinco años y, mira, aquí sigue; ¿jubilado?, ¡qué bien vives!; esto va a explotar por algún lado; vivienda inaccesible para muchos; agua corriente; luz; escolarización universal hasta los dieciséis años; ¡qué solecito más bueno!; voy a comprar otro teléfono móvil; solicité ayer la ayuda a la dependencia; ¿vas este año en un crucero Low Cost?; me voy a Liverpool a ver un partido de fútbol; ¿dónde has estado?, en Nueva York; Málaga-Madrid, dos horas y media en tren AVE; precariedad laboral; no llego a fin de mes…

 Si intentas medir o ponderar el bienestar o la felicidad por el PIB te quedarás corto en la valoración, si posible es calificar este asunto. Hace tiempo que se quiere medir lo intangible. Hay empeño en cuantificar y acumular indicadores al respecto. En 1990 surge el IDH (Índice de Desarrollo Humano), con indicadores de salud, educación, nivel de vida. Después vendrá el Better Life Index (2011), con más dimensiones: seguridad, vivienda… Tras este aparece el Índice de Felicidad Mundial, con variables emocionales: corrupción, generosidad… No contentos con la felicidad de unos cuantos, surge el Índice del Planeta Feliz, todo el planeta feliz, ¡ea!, que aborda aspectos relacionados con la huella ecológica. Pero como no sólo ha de medirse el crecimiento, se crea el PIB Verde, que ya contempla la salud mental, la participación democrática, la calidad del aire. Como no basta un momento concreto de medición, también se busca información sobre impacto de las políticas a escala intergeneracional con el fin de indagar sobre el bienestar del futuro. Esta medición futurista se denomina Índice de Prosperidad Inclusiva. Detrás de todas estas incitativas están, mira tú, organizaciones y fundaciones económicas.

No confundas sociedad de bienestar con felicidad. En un delicioso librito, de título Verbolario (2022), el guionista y escritor Rodrigo Cortés desnuda las palabras y asigna su significado oculto al vocablo felicidad: “Felicidad, f. Estado de plenitud que acaba al despertar.//2. Desmemoria.//3. Eternidad breve”. No te ofusques en buscar a Felicidad, la tirana. Preocúpate de no caer en las mallas de Imbecilidad, acólita de la diosa Estulticia, poderosa en divertir a dioses y hombres. Tan poderosa que el humanista Erasmo de Rotterdam (1467-1536) le dedicó un libro, Elogio de la locura. Dice la Estulticia en el capítulo XLV: “Por tanto, no hay diferencia entre estultos y sabios o, si las hay, es favorable a los primeros, primeramente porque su felicidad les cuesta muy poco, ya que consiste en una modesta persuasioncilla, y luego, porque la comparten con la mayoría de las personas”. Si a la tiranía de la felicidad se le añaden la compañía del éxito y la meritocracia en las existencias de los apesadumbrados humanos, entonces la cosa se pone chunga para estar bien en la sociedad del bienestar que ni estar te deja. Y ya tienes al triunvirato FEM, Felicidad/Éxito/Meritocracia, dispuesto a dificultar, si puede, tu bien estar y tu estar bien, pues su gobernanza procura elevar el individualismo a los cielos y el nosotros a las cloacas. Abunda la mercadería de acreditaciones, títulos y másteres como antaño la compra y venta de bulas. Se sabe de currículums de personas dedicadas a la “cosa pública” adquiridos en mercadillos de acreditaciones y asignados por el dios azar. Correr y obsesionarse con la felicidad o con el éxito no proporcionan estares sosegados en una dinámica social determinada por éxitos y fracasos y ganadores y perdedores y competidores. Queda en tus estares la adopción de una posición de resistencia digna e inteligente, de satisfacción íntima y buen hacer.

Se vive mejor (aquí) que en siglos anteriores: comodidad, seguridad, bienes materiales, derechos, servicios…Aquiescencia hay en que la democracia liberal ha conseguido progreso material, también moral. Las mejores condiciones de vida y su prolongación son evidentes. El bienestar debería, teóricamente, provocar que te sintieses bien o muy bien o mejor que muy bien. Pero no es así, parece. Es un sí, pero no. Pace por doquier la quejumbrosa declaración: sí, pero no. Las expectativas autoimpuestas o por presión externa, se tornan enfermedad en una sociedad del espectáculo competitiva. Como muchas de esas expectativas no se cumplen, llegan las decepciones constantes. Te decepciona el jefe, la película, tu pareja, la novela, el viaje, el concierto… ¡Qué decepción! ¡Me has decepcionado! ¡Uf! Y es que se trata de un bienestar a base de bucles de consumo, logros tecnológicos sin fin, adicción a la producción y a la acumulación de artefactos, abono a la insatisfacción permanente…Tal vez el bienestar es otra cosa y no te has enterado. Porque si estás tan bien ¿por qué te sientes tan mal? Si se ha progresado tanto en muchos órdenes de la vida, ¿por qué hay tanto malestar, parece? ¿Es posible que se te escape la comprensión de la vida humana?

El filósofo Javier Gomá esgrime varias causas que producen el descontento en la sociedad del bienestar. Una de las causas es la conciencia de dignidad alcanzada por el hombre, unida a la cruda realidad de la muerte y, por tanto, a un mundo sin sentido en el que la infelicidad es parte constitutiva de la condición moderna. Otra causa tiene que ver con los logros en igualdad progresiva en cuanto a dignidad y derechos de las mujeres y de minorías antes marginadas, “ley del más débil”. Esto deriva en que cuando se vulneran sus (tus) derechos crece la indignación y el escándalo en la ciudadanía. Por tanto, son síntomas de avances que no se quieren perder. Ya no se toleran pasos atrás. En Universal concreto (2023), Gomá escribe: “pobres, enfermos, discapacitados, parados, jubilados, mujeres, niños, homosexuales, presos, disidentes, extranjeros, excluidos. Si se les interroga a las víctimas de la discriminación qué época de la Historia elegirían para vivir, cabe suponer que todos esos grupos optarían por la actual democracia liberal”.

Se genera riqueza, pero la redistribución de la misma es desigual. La paradoja se manifiesta en democracias donde la igualdad es valor, mas la desigualdad crece. Unos que a apretarse el cinturón; otros que cada palo aguante su vela; otros que el Estado intervenga aquí y allá; otros que el Estado asome la cabeza lo menos posible; otros sin Estado, ¡ay!, si el Estado ya casi no está. El que sí está es el Mercado, dios omnipresente hasta en la sopa. Si el bienestar se esfuma, habrá que ponerse a laborar para cultivar bien el estar y no hacerlo depender del estado de bienestar, que no está o quiere pirarse. Si desapareciera la sociedad del bienestar como la conoces, tendrás que ponerte manos a la obra y empezar por generar mejores vínculos comunitarios, una apelación al “nosotros”. ¿O no?

En las acepciones de la RAE el bienestar tiene que ver con “las cosas necesarias para vivir bien”, ¿se necesitan tantas cosas?; tiene que ver con “vida holgada”, ¿todo ha de ser rentable y útil?, ¿puedes parar un poco?; tiene que ver con “pasarlo bien y con tranquilidad”, ¿puede el silencio ayudar?; tiene que ver con el “buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica”, ¿puede conducir a ello la templanza y el equilibrio cuerpo-mente, cultivando vida interior y sopesando cuotas de vida activa y vida contemplativa?  Lo ideal es la plenitud y la completud y la satisfacción, pero eso es lo ideal. Está la cara de la incompletud, el vértigo, la herida, la contingencia, la vulnerabilidad. Y en esa tensión se boga en el tramo existencial hasta tu desaparición. “Nada cura el vacío, nada calma nuestra sed, nada colma nuestra hambre. […] Nuestra vida se remedia con la muerte, ese estado permanente de inconsciencia y unidad. La herida consiste en saberlo”, escribe Chantal Maillard (La razón estética, 2021). Reconocerlo es ya síntoma de “estar-siendo”, saberte con posibilidades para autoconstruirte. Y, también juntos, “construir mundo” y estares en responsabilidad.

Como enriquecimiento de tus estares, el epicureísmo, que no el hedonismo, puede proporcionarte enseñanzas que devengan en bienes (interiores). Partían los epicúreos de la idea de que mente y cuerpo son materia, no hay vida después de la muerte y, si hay dios, poco le importa la humanidad. Así que nada de temer a la muerte. A partir de ahí, déjate de reprimir emociones y pasiones. Pero no se trata de una vida consumista, desenfrenada o lujosa. Nada de eso. La búsqueda de experiencias y sensaciones placenteras acaba en derrota. Cumplidas las necesidades de supervivencia, se trata de liberarse de miedos y ansiedades y llevar una existencia con buenas relaciones, sin logros o gastos extraordinarios. La moderación y la tranquilidad por encima de la búsqueda de placeres físicos. A partir de un determinado umbral no producen efecto subjetivo de bienestar la acumulación de bienes, experiencias, cachivaches, autos, etc. Lo mejor de la vida es gratis y estriba en los placeres sencillos: estar con los amigos, la hora del desayuno, momentos para la relajación, vida social tras el trabajo, vida íntima y familiar, frecuentación de una afición…

El filósofo Baruch Spinoza (1632-1677) consideraba que no había que “buscar otra cosa que aquello que hay”, aquello que hay; que es un error creerse “seres independientes” (se es cuerpo-mente en unión con la Naturaleza); que se yerra si se cree que la vida tiene un fin (el prejuicio de la finalidad es fuente de sufrimiento); que hay que dejar de ser lo que se cree ser y desvelar lo que verdaderamente se es (titánica tarea). Y todo, para llegar a descubrir Contento, Alegría, que es la manifestación del impulso vital que caracteriza al humano y lo hace perseverar en la vida. De ahí que Spinoza invite a meditar y reflexionar sobre la vida y no sobre la muerte, a la que hay que dejar tranquila. Alegría que el compositor Ludwig van Beethoven (1770-1827) incluye en el cuarto movimiento de su novena

sinfonía, Coral, mediante la intervención del coro por primera vez en este tipo de composiciones musicales. Beethoven utilizó la letra de Oda a la Alegría”, poema de Federico Schiller (1759-1805): “Todos los seres beben de la alegría del seno abrasador de la naturaleza. […] ¡Abrazaos millones de hermanos! Que este beso envuelva el mundo entero!..”. Puedes escuchar esta pieza musical aquí: https://youtu.be/7rzn_nAF59I?is=s5N9xOhP_iDXZvtE

Alegría. “La pobreza más profunda es la incapacidad de alegría”, dejó dicho el finado Benedicto XVI, de nombre secular Joseph Alois Ratzinger, ducentésimo sexagésimo quinto papa de la Iglesia católica. Así que zámpate un plato de huevos fritos con patatas, chorizo, lomo y pimientos, y percibe el goce estético de la ingesta. Ríete de ti mismo. Degusta en el chiringuito un espeto de sardinas y una cerveza bien fría, chúpate los dedos y lame bien la experiencia estética. Sálvate por la ironía. Potencia y dale vidilla al hemisferio derecho de tu cerebro, competente y atento a las relaciones, las cualidades, lo dinámico, el humor, las metáforas…Así tus estares se enriquecerán gracias a una mente, también, en modo holístico. Usa tu imaginación creadora y monta una oficina portátil en la playa, o cubículo a elegir en paraje cercano a tu morada, sin olvidar hamaca, sombrilla, mesita auxiliar, libro, agua, auriculares, crema protectora, almendras, pues contribuirán, sin duda, a mejorar tu placer estético y tu cuota de vida contemplativa. Sé consciente de tu miseria compartida y actúa con benevolencia. Considera, como afirma Jesús G. Maestro, que “lo contrario de la felicidad no es la desdicha ni la infelicidad: es la inteligencia”. Lee, hazte cargo de lo leído y te ahorrarás visitas al gabinete psicológico. Abrázate a la ficción y a la literatura como fuerzas salvadoras y creadoras y constructoras. Escribe Maestro que “la literatura, como la inteligencia, no sirve para ser feliz. Sirve para no ser un idiota” (El fracaso de la felicidad, 2026). Escucha los sonidos de Bach, Mozart, Boccherini, Rossini o Verdi y te ahorrarás psiquiatras. No intentes persuadir a otro de que llevas razón, sea la razón poética, histórica, narrativa, vital, desvalida, estética, pura o atrevida. Ama. El amor es el gran ideal, el único ideal, el ideal ideal que persiste. Llama a una amiga, invítala a comer y comparte risas estéticas. Apúntate a un grupo de lectura y conversa estéticamente con los tertuliantes. Llama a un amigo, convídalo a un café y comparte confidencias estéticas. Por mor de estas y otras actividades que pergeñes, crees y recrees, presentes y representes, disfrutando y penando en la sociedad del bienestar en la que habitas, avanzarás con estética y armónica elegancia en tus estares y alegrías.

 

                                                                      José García Guerrero.

                                                                                Maestro.

                                                               “benaltertulias.blogspot.com”.