domingo, 8 de marzo de 2026

Soledades

                                             SOLEDADES

 

Estar solo es el primer riesgo de ser libres…

Y el riesgo de no ser libres es también estar solos.

(Antonio Gala. El cementerio de los pájaros, 1982).

 

 

Aparece por estos lares la soledad como virus pandémico, como tsunami que arrasa la existencia de los contemporáneos humanos de una porción del globo terráqueo. Epidemia de soledad convertida en titular de medios de comunicación y asunto de salud mental. Soledades “no deseadas” engrosan los problemas de salud y lapidan la vida digna. Componentes sociales y políticos son determinantes, entre otros motivos, de la escasa salud de los solitarios sintientes. Negativa soledad, mala soledad que enferma, angustia, deprime, aísla. Como que las soledades se dispararon en la pandemia del COVID/19, unas creativas y productoras, otras depresivas y suicidas, otras jubilosas y alegres, otras aburridas y cansinas…Los Ministerios de la Soledad pueden incrementarse en los próximos años en una parte del mundo.  El “botón rojo” de teleasistencia de la Administración opera para los dependientes, las personas  mayores y las soledades.

 

Soledumbre; gente sola; lacra de la soledad; soledad elegida; soledad que mata; echo de menos la soledad; soledad creativa; la soledad del que se siente solo; soledad del líder; me pesa la soledad; soledad del poder; Cien años de soledad: “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”; soledad del discapacitado; soledad del reo; dificultad de vivir en sociedad; sola se quedó y murió; las soledades sonoras de dos juanes: San Juan de la Cruz (1542-1591) y Juan Ramón Jiménez (1881-1957); doscientos cincuenta amigos/contactos en las redes X o TikTok o Facebook…, solos; soledad contemplativa; Soledad, nombre de mujer; soledad necesaria; de la noche a la mañana se quedó sola; soledad por abandono; soledad buscada; te ganaste la soledad en la que ahora te encuentras, premio o castigo; Ortega y Gasset (1883-1955) y “la soledad fundamental del yo frente a sus circunstancias”; soledad de hospital; lobo solitario; soledad como condena; soledad edificante; solos que reciben visitas de voluntarios para conversar un ratico; nueva profesión: oyente; el amor…dos soledades que se protegen”, que en versos puso Rainer Maria Rilke (1875-1926); soledad monacal; soledad gustosa; soledad abominable; personas mayores solas; más vale solo que mal acompañado; aplicación del teléfono móvil para mitigar la soledad, IA te acompaña y consuela; incapacidad de estar solos; famosa frase mil veces citada de Blas Pascal (1623-1662): “todos los problemas que tiene el hombre es de no saber estar solo y en silencio en una habitación”…(sigan ustedes).

 

Algunas personas palian la soledad con voluntad, como pueden y entienden. Así, el desencanto del mundo, las experiencias y los desengaños, llevan a Fray Luis de León (1527-1591) a escribir: “Vivir quiero conmigo,/gozar quiero del bien que debo al cielo,/a solas, sin testigo,/libre de amor, de celo,/de odio, de esperanza, de recelo”. Hay al que sus pensamientos les son suficientes y tan pancho. Lope de Vega, Fénix de los Ingenios: “A mis soledades voy,/de mis soledades vengo,/porque para andar conmigo/me bastan mis pensamientos”. Otros, con un hatillo de libros se conforman. A don Francisco de Quevedo (1580-1645), admirador de Lope al principio, su rival y crítico más tarde, los libros le acompañaban y le enriquecían en su soledad: “Retirado entre la paz de estos desiertos,/con pocos pero con doctos libros juntos,/vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos”. A veces asoman el abandono y la soledad por una pérdida, cuando las expectativas miran y miman a un ideal o persona o proyecto. Antonio Machado, desgarrado ante la pérdida de su esposa Leonor, escribe: “Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería./Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar./Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía,/Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar”. La pérdida, la desesperación y la soledad se expresan dramáticamente en el aria que canta la protagonista de la ópera “Manon Lescaut” del compositor Giacomo Puccini (1585-1924): “Sola, perdida, abandonada…/en un país desolado./¡Horror! A mi alrededor/se oscurece el cielo…/¡Ay de mí…estoy sola!/¿Desfallezco en el/profundo desierto,/cruel angustia,/ah, sola y abandonada…”. Pueden ver y escuchar esta pieza interpretada por la soprano italiana Daniela  Dessi (1957-2016) en el liceo de Barcelona, aquí: https://youtu.be/LndFMZ-sYWM?si=VtvGMx5hsqKrL6kt

 

En un atrevido, valiente y destacado empeño, el escritor santanderino Juan Gómez Bárcenas, publicó en 2024 el ensayo narrativo Mapa de soledades.  Partiendo de la afirmación de que “la soledad es buena hasta que te sientes solo”, este autor aborda en trece capítulos las diferentes formas de experimentar la soledad para bien y para mal, así como los motivos que llevan a muchos hombres y mujeres a vivir en este estado. Historias y vidas de personajes literarios e históricos de diferentes épocas y lugares: kikimoris japoneses jóvenes ajenos a toda interacción social; las soledades de los migrantes mexicanos en la frontera con EEUU; la soledad del ama de casa; la soledad de los que intentan salir del armario; la historia del náufrago español Pedro Serrano (s. XVI), inspirador de Robinson Crusoe; la peripecia del escritor Horacio Quiroga, obsesionado con vivir en la selva, lejos de la urbe; la soledad de “Hitler, que se convirtió en Führer de muchos millones de solitarios como él. Así es como el totalitarismo quiere a sus súbditos”…Y un sinfín de personajes reales y ficticios con sus aventuras y desventuras, con las soledades queridas o soportadas. Nos dice este ensayista que “el problema no es la soledad, sino lo que uno hace con ella”. Nos dice Juan que “la soledad comienza por una piel que necesita el contacto con otra piel”. Nos dice Gómez que “nuestro tiempo olvida la dimensión positiva de la experiencia de estar solos”. Nos dice Bárcenas que “existen dimensiones del mundo que solo llegamos a conocer en y a través de la soledad”.

 

Si hay un personaje fascinante en la búsqueda de soledad y libertad, esa es Marcela, la pastora que aparece en el capítulo XIV, primera parte, del Quijote. La hacendada Marcela, pues tenía “riquezas propias y no codiciaba las ajenas”, transmutada por voluntad propia en pastora, ruega a los humanos todos y a los enamorados de su belleza y donosura, que la dejen en paz y tranquila en los montes. Esta chica es que lo tenía muy claro. Cómo estaría Marcela de harta, que hasta un contundente discurso tuvo que dar para que la dejaran vivir sola: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos; las claras destos arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura”.

 

Demos un giro a este maxiartículo de Guerrero y abordemos otra cara del negocio. Pasemos de un personaje cervantino de ficción a un hombre actual, llamado Sylvian Tesson por más señas. Este señor, nacido en París en 1972, quiso experimentar la soledad en propia carne antes de cumplir cuarenta años. Así que se consiguió una cabaña y se fue a vivir durante seis meses a orillas del lago Baikal, en la Rusia siberiana. Plasmó en un diario todas sus sensaciones, observaciones, reflexiones sobre el tiempo, el espacio, la libertad interior, el ritmo de la naturaleza…Allí encontró la felicidad, confiesa el afortunado. Allí ganó la batalla contra el exceso de objetos, consiguió adelgazar la vida, liberarse de lo pesado del existir. Allí consoló la ausencia de su familia y conocidos con sus recuerdos. Allí, reino de la simplificación, todo lo ocupó los pequeños placeres, convertidos en liturgias: cortar leña, escribir, sacar agua, pescar, leer -se llevó sesenta y tres libros-, tomar té. Allí la soledad fue una conquista que le permitió el goce de las cosas. Allí, en la taiga, sufrió una metamorfosis, domesticó el tiempo, conoció la felicidad, la desesperación y la paz, sobre todo la paz de quedarse inmóvil. No le fue mal por lo que vemos al aventurero galo. Se cuenta esta experiencia en el libro Dans les forêts de Sibérie, 2016, traducido al español con el título La vida simple, a todas luces extraño, a todas luces comercial.

 

Un adalid de la soledad, que consideraba el “ser para uno mismo” lo más importante del mundo y un deber el “repliegue interior”, fue Michel de Montaigne (1533-1592), autor de Los ensayos. Llegaba a tal su salvífico concepto de la soledad, que consideró que los seres humanos debemos “reservarnos una trastienda del todo nuestra, del todo libre, donde fijar nuestra verdadera libertad y nuestro principal retiro y soledad. En ella debemos mantener nuestra habitual conversación con nosotros mismos, y tan privada que no tenga cabida ninguna relación o comunicación con cosa ajena”. En definitiva, tenerte a ti mismo, retirada interior, gobierno de ti, libre de ataduras que te alejen de ti, acogiendo la soledad para gozarla.

 

Signifiquemos y reconozcamos que en la contemporaneidad se producen resistencias ante la continua presión por estar siempre disponibles, conectados, consumiendo tiempo y productos. Resistencia para conquistar soledad como derecho que nos haga, rehaga y nos proporcione mejor vida. El escritor Fernando Aramburu, en su obra Autorretrato sin mí (2018), expresa que no se concibe sin su “concha de caracol”, a la que él llama soledad: “Yo apenas me alejo de mi soledad…Me preguntan: ¿De dónde eres? Les respondo: Soy de mi soledad, el país que jamás abandono vaya donde vaya”. Y es que gracias a la concha de caracol puede replegarse y dirigirse la palabra y clasificar cuanto pasa por su lado y por su vida. Es la soledad el país que le alienta y da calor y le proporciona la combinación precisa para crear la sinfonía de las palabras que leemos en sus extraordinarias obras.

 

Hay la tentación de huída del mundo, de alejarse de la presión que este ejerce. Hay desligamiento, desapego, retiro, provocados por mediación tecnológica, cansancio existencial, hostilidad social o vaya usted a saber. Hay la búsqueda de refugio interior, encierro, escapismo. Mas la existencia conlleva lazos, convivencia, responsabilidad, riesgos, deseos, contingencias, fatigas, roces… Y es que, como escribe el profesor Joan Carles Mèlich, “Nadie puede estar solo, nadie sobrevive solo, siempre están presentes espectros, siempre regresan viejos fantasmas” (El escenario de la existencia, 2025). Y también acontece que en tu hogar las cosas, los objetos, se mantienen siempre quietos si tú y solo tú los mueves de un lado a otro de vez en cuando. Si no hay otro que coja, recoja, mueva y remueva los objetos, las cosas, la soledad rampante deambula a sus anchas, sin danza alguna de las cosas que te interpele y avise de que no estás solo, de que con/vives. Solos, sin relación intersubjetiva, ¿qué somos? La malagueña María Zambrano (1904-1991) definió al ser humano como soledades en convivencia”.

 

Percibimos en consecuencia que la soledad, como tantas cosas y situaciones, tiene una miríada de formas de sentirla, considerarla, vivirla, según caracteres, historias vitales y circunstancias. Y es que hay tanta variedad de soledades como yogures en Mercadona. Ahora bien, sea la soledad que sea la que nos toque llevar/sobrellevar, por favor, que no sea la fea, es decir, la de la no convivencia, la del abandono, la de la indiferencia, la del olvido, la de la pérdida, la de la ausencia de amor. Que la fea soledad no nos lacere ni zahiera ni doblegue, que se deje torear y nos brinde una faena antológica. Y que después, contando con tejido comunitario bien trabado en cuidados y apoyos para todos, pero especialmente para los vulnerables por causas naturales o sociales o derivadas de desaciertos o enfados de fortuna, nos permita dar algunos lances de capa y varios pases de muleta (ahora se dice “disponer de herramientas”), culminando airosos en la suerte suprema con el toro de la mala soledad, presto para la puntilla. Pues eso.

 

                                                       José García Guerrero.

                                                                 Maestro

                                               El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                 “benaltertulias.blogspot.com


domingo, 1 de marzo de 2026

El expediente Picasso

                                                            EL EXPEDIENTE  PICASSO

Los episodios más significativos de la historia reciente de España pasan como desapercibidos para el gran público en función del interés de los gobernantes por airearlos o silenciarlos según sus intereses políticos. Uno de estos episodios es el “expediente Picasso”, un riguroso informe llevado a cabo en 1921 que trataba de explicar las causas del desastre de Annual, la mayor derrota militar sufrida por el ejército español a mano de las cabilas rifeñas en su nueva aventura colonial en el norte de África y cuya influencia sobre nuestra historia es más que evidente.

Tras el convenio hispano-francés de 1904, España pasa a disponer de una zona de protectorado en el norte de África que alivia moralmente la reciente pérdida de su imperio de ultramar, pero la resistencia demostrada de los rifeños a la ocupación militar española, se hace notar pronto en el descalabro sufrido en el “barranco del lobo”, en los alrededores de Melilla, en 1909, que no sería el único, pues en 1921 estos mismos rifeños volvieron a infringir  una fuerte derrota al ejército español  en la “Batalla de Annual” en donde perecieron unos doce mil militares españoles, incluido el general Silvestre, jefe supremo que se suicidó ante la magnitud de la catástrofe. Este hecho causó un fuerte impacto en la evolución política del país que apenas  se consolaría poco más tarde en 1925, al conseguir terminar la guerra del protectorado mediante el éxito obtenido  con el desembarco de Alhucemas que contó con la colaboración francesa.

El expediente Picasso fue un informe encargado por el Gobierno a fin de averiguar las causas del desastre de Annual. Se le denominó así por el nombre de su redactor, el General Juan Picasso González, un militar malagueño y dibujante de talento, tío abuelo del famoso pintor Pablo Ruiz Picasso, que a la sazón estaba destinado en el Consejo Superior de Guerra y Marina. Había nacido en 1857, ingresando con 20 años en la Academia del Estado Mayor como Alférez alumno, y fajado en la primera guerra del Rif donde obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando. Una vez comisionado para llevar a cabo su cometido, con la ayuda de tres auditores se desplazó a Melilla y tras un arduo trabajo que duró nueve meses, a finales de 1921, entregó un informe de dos mil cuatrocientos dieciocho folios, en los que trataba de desentrañar las causas del terrible desastre.

Este expediente debe de considerarse un trabajo histórico riguroso desarrollado con metodología y prudencia recurriendo a fuentes orales, documentales y de todo tipo. Se obtuvieron declaraciones de muchos vecinos de las posiciones militares desaparecidas en el combate,  que delataron los abusos de autoridad de la policía de las poblaciones, y los abusos a mujeres, generalmente silenciados por los militares cuyos testimonios evidenciaron un fuerte corporativismo castrense con una visión muy sesgada para no ser incriminados. Se estudiaron con detalles los croquis de las operaciones y mapas de las posiciones, recreados por la habilidad dibujante del general, evidenciando que el avance no contaba con las garantías suficientes de apoyo, ni tampoco el repliegue desordenado de las tropas, ante la actuación temerosa de los mandos.

El expediente puso de manifiesto la crudeza de lo sucedido, evidenciando la incompetencia militar, la cobardía y la desorganización de las tropas, los vicios y las corruptelas de los  militares y los errores estratégicos de los mandos, así como la increíble por numerosísima e  injustificable solicitud de ascensos por méritos de guerra. Pese a todas la limitaciones sufridas en su elaboración, el expediente no dejaba en buen lugar a la institución militar cuyas responsabilidades se agravaban conforme se ascendía en la escala de mandos alcanzando a la figura del Rey Alfonso XIII como máximo responsable.

La depuración de responsabilidades llegó al Congreso donde se crearon dos comisiones parlamentarias que examinaron las incompetencias militares y se solicitó un suplicatorio al senado para acusar de negligencia al General Berenguer, al final, única cabeza visible de los desaciertos. Pero las responsabilidades estaban al descubierto y la única forma de detener sus inevitables consecuencias fue la disolución de las Cortes mediante el pronunciamiento de la Dictadura del General Primo de Rivera que salvó de su caída a la monarquía y obligó al ocultamiento del expediente para evitar su destrucción y que solo reapareció una vez instaurada la II República. Para colmo de la desfachatez, el general Berenguer fue indultado por el rey  y elevado a la jefatura del gobierno tras el fracaso del general Primo de Rivera.

El “expediente Picasso”  puso de manifiesto la corrupción generalizada del ejército y su incompetencia frente al poder político, y significó por lo tanto el fin definitivo  del régimen de la “restauración” monárquica, traído por el diputado, también malagueño, Cánovas del Castillo, y que solo sobrevivió sus últimos años, apuntalado gracias a la dictadura del fracasado Primo de Rivera, y luego a la dictablanda del convicto Berenguer, para desaparecer por completo en la II República.

No obstante pocos  años más tarde, este mismo inepto poder  militar, se sobrepondría de nuevo al poder político con el allanamiento violento llevado a cabo por la Dictadura del General Franco que llegó colmada de todos aquellos despechados africanistas, tan bien conocidos y catalogados por el general-artista Juan Picasso, que no pudo certificar el alcance de los niveles de corrupción que llegarían a desarrollar, ya que falleció previamente en 1935, ni observar cómo su clarividente informe fue soslayado definitivamente de la vida política, por el “nuevo” régimen militar.    

                                                                     Jesús Lobillo Ríos

                                            Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                       “bematertulias.blogspot.com”

Bibliografía

Gámez S.-“El expediente Picasso”. Tubqal Marruecos. 2004

Tusell J., Queipo de Llano G. “Alfonso XIII, el rey polémico”. Taurus 2001

Sénder R J-“Iman”.- Austral 2021


domingo, 22 de febrero de 2026

Hilda Kruger

HILDA KRÜGER 1912-1991

 

Nacida en 1912 en la ciudad alemana de Colonia, según unas fuentes, y en Berlín, afirman otras, Hilda forma parte del imaginario colectivo de la espía como años antes lo fue la holandesa Mata-Hari—, imaginario definido, en palabras de Claudia Domingo como[1]: «una mujer semidesnuda que consigue mediante su habilidad erótica y su astucia—, situarse en un punto privilegiado de injerencia política y, en ocasiones, histórica». De nuevo, un cuerpo, una actriz como herramienta del espionaje, aunque, en este caso, Hilda Krüger no sobresalía por sus dotes interpretativas, en opinión del historiador Juan Alberto Cedillo, autor del libro Vida y obra de una espía en México que afirma: «era mediocre en actuación, pero sí muy hábil para conquistar a la clase alta de esa época». No son palabras huecas, porque entre sus amantes se cuentan los millonarios Paul Getty, norteamericano, y durante algún tiempo, el hombre más rico del mundo, o el alemán Gert von Gontard, a los que conoció durante su estancia en los Estados Unidos.

Pero, como ya hemos adelantado, no solo fue actriz, también fue una espía que colaboró con los nazis durante su estancia en México, país al que había llegado, durante los primeros años 40, «empujada», literalmente, por la mujer del todo poderoso Joseph Goebbels, el ministro de Adolf Hitler para la Ilustración Pública y Propaganda, celosa de la relación que mantenía con su esposo, tan intensa, que el propio Hitler tuvo que imponer su expulsión ante el problema que le planteaba el enamorado Goebbels, dispuesto a abandonar familia y trabajo para poder salir del país con su rubia.

Nuestra futura espía había hecho sus primeros pinitos como actriz actuando en obras de teatro escolares. Posteriormente cambió su verdadero nombre: Matilde, por el de Hilde Krüger, cuando decidió su destino como actriz. Más tarde trabajaría para el estudio cinematográfico UFA, fuertemente ligado al ministerio de propaganda nazi, y a su máximo responsable, Joseph Goebbels, quien cayó rendido ante aquella espectacular rubia que lo había seducido, convirtiéndola en su amante, y facilitándole aparecer en las películas que producía la UFA. Sus primeros papeles, como actriz secundaria, en cortos como Halb und halb o Die abschieds synphonie, ambas de 1934, le llevarían a su primer papel más relevante en el largometraje Sie und die Drei, en 1935, una comedia, con el espionaje como argumento principal, que fue vista en Estados Unidos y en otros países europeos con el título adaptado al inglés: She and the Three, lo que nos puede llevar a especular si fue una premonición de lo que Hilde protagonizaría pocos años después. 

Después de intervenir en unas cuantas películas, en 1939 se casó con un alemán (al parecer con antepasados judíos) y salió de Alemania para establecerse en Londres, donde residió hasta al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Más tarde se trasladó a Estados Unidos donde intentó proseguir, infructuosamente, su carrera de actriz en Hollywood, a pesar de los romances que sostuvo con pesos pesados de la industria. Poco después, en 1941, se trasladó a México, a instancias de las autoridades nazis, que conocían su ardor nacionalista, con el objetivo de ayudar a que Alemania tuviera acceso al abundante petróleo mexicano (además de otros recursos) para su plan de invadir la Unión Soviética. Su excusa era adquirir asilo y así poder divorciarse de su marido judío. De nuevo daría rienda a sus dotes de femme fatale conquistando a prohombres poderosos como Ramón Beteta, subsecretario de hacienda y miembro del Consejo del Banco Nacional de México, o el entonces secretario de Gobernación Miguel Alemán, quien más tarde sería presidente de México entre 1946 a 1952. Se casó con Nacho de la Torre, yerno del presidente Porfirio Díaz, del que se divorciaría para casarse con el venezolano, y magnate azucarero, Julio Lobo Olavarría, quien le regalaría un lujoso apartamento frente a Central Park en la ciudad de Nueva York, donde viviría hasta el final de su vida, si bien falleció en 1991 durante una visita en Alemania. El matrimonio había durado apenas un año.

Su faceta de actriz la siguió cultivando en el cine mexicano, interviniendo en varias películas en las que conoció a un buen número de profesionales españoles, exiliados en aquel país durante la guerra civil española. Entre ellas destacamos Casa de Mujeres (1942), donde coincide con actores españoles exiliados como José Baviera, Anita Blanch, Consuelo Guerrero de Luna o Amparo Morillo, actriz de la que se hizo muy amiga y que le ayudó su la redacción de una biografía de Malinche, la amante de Hernán Cortés: Malinche o El adiós a los mitos, publicada en1944. La revisión de otros dos libros, un estudio dedicado a sor Juana Inés de la Cruz: Su imagen en mi espejo, y Lynch o la tragedia como destino, publicadas ambas en 1947, la realizaría otra exiliada valenciana, Concepción Tarazaga Colomer, catedrática de la Escuela Normal durante la Segunda República, afiliada a la UGT, que llegó en el «Mexique» en 1939. Otras películas en las que intervino: Aventura, que dirigió el toledano de José Díaz Morales, con varios actores y actrices españolas como Julio Villarreal, Prudencia y Maruja Grifell y María Gentil Arcos; Adulterio, de nuevo bajo la dirección de Díaz Morales, y varios actores y actrices de la anterior; Bartolo toca la flauta, con el actor español Daniel Arroyo o El que murió de amor, dirigida por otro toledano, Miguel Morayta, con la actriz española, ya citada, Amparo Morillo. Todas ellas realizadas en 1945.

Con relación a sus actividades como espía nazi, si bien trató de pasar desapercibida, oculta en su faceta de actriz, y muy acomodada en sociedad de aquel país (donde había llegado a matricularse en la universidad para estudiar su historia), finalmente, fue descubierta por el contraespionaje estadounidense, que ya estaba sobre aviso y sospechaba de sus actividades, avisados de su romance con Goebbels en Alemania y por ser inmigrante alemana en México. A todo ello se podía unir a ese perfil «adecuado» al que nos referimos al principio del artículo. No obstante, esa red de gente poderosa e influyente, de la que se había encargado de encantar durante esos años, fue fundamental para salir librada de los delitos que se le imputaban. Según sus biógrafos, abandonó el espionaje y poco después regresó a Alemania donde intervino en la comedia Zum goldenen Ochsen, dirigida por Hans Tommer en 1958, bajo el nombre de Hilde Krüger.

De nuevo regresaría a México en busca de una oportunidad como actriz. Fue un esfuerzo infructuoso, y no tuvo suerte, por lo que se despidió para siempre del mundo artístico y, como ya sabemos, acabó su vida en el lujoso apartamento que le había regalado su último marido. Falleció el 8 de mayo de 1991 durante una visita en Lichtenfels, Alemania.

 

                              Rosa M Ballesteros García

                 Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                            “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Revista de la Universidad Central de México, junio 2024.


domingo, 15 de febrero de 2026

La justicia de Peralbillo

                                         LA JUSTICIA DE PERALBILLO

 

Como cualquier otra organización lentamente trabajada y experimentada en el tiempo, nuestras instituciones legales, dedicadas exprofeso a protegernos de los delitos cometidos por  aquellos facinerosos y gentes de mala fe, que habitualmente pululaban y pululan en nuestro medio, tienen sus precedentes en las organizaciones que a tal efecto  se fundaron en nuestro país a partir del siglo XI.

En un principio se constituyeron las cofradías como producto de las necesidades de cada pueblo, que organizaron las partidas valedoras del bien común, pero dada la dispersión existente, durante el mandato de los Reyes Católicos, se reunieron todas para formar “La Santa Hermandad”, una institución fundada en 1476, a la que se dotó de facultades extraordinarias como la capacidad de legislar y ejecutar sentencias en beneficio de la rapidez y ejemplaridad, ahorrando todos los preámbulos posibles.

Es cierto que desde su inicio, “La Santa Hermandad” fue utilizada por los Reyes Católicos, como cuerpo coercitivo destinada a perseguir a los disidentes en rebelión puesto que  Castilla se encontraba en aquellos momentos en plena guerra civil contra los partidarios de “Juana la Beltraneja” que discutía el  poder a Isabel I. E incluso tomaron parte en la toma de Granada y en otros conflictos como un cuerpo militar más al servicio de la  monarquía.

De cualquier forma todos los estudiosos del tema coinciden al estar de acuerdo en que esta Hermandad alberga los precedentes de lo que hoy es la Guardia Civil e incluso de  la red de Tribunales de Justicia, y aunque hay que admitir que la evolución sobrevenida ha transformado en profundidad lo que podemos llamar “la forma de hacer justicia”, no cabe duda de que una institución que se ha prolongado en el tiempo hasta 1834 en que fue definitivamente disuelta, guarda las raíces y los cimientos de su carácter acumulados durante casi esos cuatrocientos años.

Su financiación corrió a cargo de un impuesto especial llamado “sisa” que se recolectaba en los municipios y su uniforme era característico por disponer de una especie de coleto o chaleco sin mangas a través del cual se apreciaban las mangas verdes de la camisa por lo que pasaron rápidamente a denominarse “los mangas verdes” que se hicieron famosos por su escasa presteza en acudir a solucionar los conflictos para los que eran solicitados.

No obstante su amplio margen de actuación y su prolongación en el tiempo dieron lugar a algunos excesos notables en su práctica habitual. En Peralvillo, o Peralbillo, que de ambas formas se ve escrito, que es un anejo al municipio de Miguelturra en la provincia de Ciudad Real, tuvo lugar una de las actuaciones más desproporcionadas achacable a la forma de aplicar justicia rápida que llegaron a desarrollar estos esforzados defensores de la ley que no se caracterizaba por su meticulosidad. Los detenidos por presuntos hechos delictivos eran atados a unos postes clavados en tierra al aire libre, no sabemos si por falta de recintos carcelarios u otros métodos de confinación, y antes de confirmar su culpabilidad, eran ajusticiados a saetazos por el pueblo en una especie de fiesta o competición, organizada a tal efecto, que incluía premios en orden a la puntería de los participantes, sin que ello conllevara el ahorro de las garantías procesales del supuesto culpable, porque éstas, una vez llevadas a cabo y confirmadas, se las leían al cadáver allí expuesto, en lo que constituye una forma audaz e invertida de la aplicación de la justicia con onerosas e irreparables consecuencias.

Es evidente que en los momentos actuales no ocurren estas cosas, aunque sí es cierto que la presteza  en la resolución de los conflictos judiciales lleva en numerosas ocasiones a esperas exasperantes, y en otras a excesos de velocidad en su resolución, aunque pudieran conllevar la omisión de algún paso, a veces relevante en su fase probatoria, lo que solo pondría de manifiesto la persistencia de reminiscencias del pasado con la que en algunas ocasiones, algunos jueces tienden a sorprendernos en su añoranza por otros tiempos más felices en el desempeño de sus funciones.

 

                                                                 Jesús Lobillo Ríos

                                        Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogspot.com”    


martes, 10 de febrero de 2026

Diego Rodriguez Vargas

                                        ELOGIO  DE  DIEGO  RODRIGUEZ  VARGAS

                         UN MAESTRO EN LA ESCUELA, EN EL ATENEO Y EN LA VIDA

El día en el que Diego apareció por nuestro Ateneo, nos quedamos más que sorprendidos, atónitos, como si se nos hubiera aparecido el mismísimo Sócrates en persona, porque para nosotros, que empezábamos a brujulear en el mundo ateneístico, Diego era el mítico presidente del Ateneo de Málaga, al que éste, debía, en gran parte,  su solidez y su prestigio. Era sencillamente un icono al que imitábamos y en el que buscábamos conscientemente nuestra identidad y con el que mediamos nuestros parámetros culturales.

Diego era de Bedmar, provincia de Jaén, aunque desarrolló toda su actividad docente en Málaga, en donde aterrizó en 1973. Y ya en 1999 obtuvo el  Premio Internacional Santillana por su trabajo “¿Dónde está el bosque?”. Y tras varias experiencias escolares,  en 2007 recibió el “Reconocimiento al mérito educativo” por parte de la Junta de Andalucía. Formó parte de la Comisión de la UE para la cooperación cultural con Marruecos, impartiendo conferencias en Tetuán y Nador.

Pero lo más importante, posiblemente, que desarrolló en su vida fue su segunda parte, la presidencia del Ateneo de Málaga que ejerció de 2009 a 2017, impulsando sus proyectos culturales, fomentando la cultura en libertad como una forma de liberación intelectual para todos sus conciudadanos. Su labor en el Ateneo malagueño trascendió como faro y guía del ateneísmo, y nos proporcionó  ánimos a muchos que quisimos seguir sus pasos, que creíamos en la cultura y en sus posibilidades de mejorar nuestras vidas y nuestro entorno.

Diego se integró en nuestro Ateneo como uno más participando en las reuniones que teníamos para planificar nuestros actos, y en los programas que pretendíamos desarrollar, disertó en nuestras tertulias y escribió en nuestras colaboraciones, su camaradería y compañerismo era total, nos insuflaba ánimo y fuerza, haciéndome sonrojar cuando me llamaba presidente y me dejó una impagable y alentadora dedicatoria en uno de sus libros.

Diego nos ha dejado, se nos ha ido y estoy seguro que aunque lo haya aceptado, ha sido a disgusto porque le gustaba la vida y disfrutar de ella. Todos lo echaremos de menos porque su figura y su impronta no van a desparecer. En Benalmádena, el pequeño grupo de aficionados al ateneismo no dejaremos de tenerlo en mente, y recordaremos que,  entre todos, la que más lo va a sentir es Reme, su fiel compañera a la que tanto quisiéramos consolar.

Fue vicepresidente de la Federación de Ateneos de Andalucía y en 2018 recibió la Medalla de Oro del Ateneo de Málaga.

 

                                                             Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”


domingo, 8 de febrero de 2026

Operacion Martas

EL AVION DE LAS NOVIAS

 

 

Mucho se ha escrito sobre la emigración española durante los años de la autarquía. Se cuentan por millones (entre 1960 y 1973, más de dos millones) los españoles que salieron de nuestro país para buscarse la vida en varios países europeos. En este contexto, apenas ha trascendido un hecho singular: la historia de 800 jóvenes españolas (menores de 35 años, católicas y solteras) que marcharon a la otra parte del mundo, a nuestras antípodas, Australia, gracias a un convenio entre la dictadura, el gobierno australiano y la Comisión Episcopal de Migraciones (siempre la Iglesia por medio)[1]. El acuerdo fue promovido por monseñor George Crennan, director nacional del Comité Federal Católico de Inmigración, quien quería aumentar la población católica australiana, que estaba en minoría en relación a la protestante.

La operación recibió el título de «Operación Marta», que no es un nombré baladí, porque estaba inspirado en la bíblica Marta de Betania, hermana de Lázaro y María. Marta era la que lavaba, recogía y hacía las tareas del hogar, y Marta (esta vez como Martha) son las sirvientas de la novela y de la serie televisiva de la escritora Margaret Atwood: El cuento de la criada. La «Operación Marta» había sido precedida por otras operaciones con títulos menos religiosos, aunque más locales: «Operación Canguro», mayoritariamente  formado por vascos, en 1958; la «Operación Eucalipto» en 1959 y la «Operación Emú» en 1960. De estas fechas son también las Operaciones «Bisonte» y «Alce» con destino Canadá.

Como quiera que, entre los trabajadores, reclutados en las campañas de finales de los años anteriores a 1960 se habían dado muchos casos de suicidio (que algunos autores han relacionado con la soledad por no haber encontrado pareja, y la imposibilidad material de regresar), la dictadura decidió enviar una remesa de «hembras» para neutralizar el problema. De esta forma, el «modus operandi» para reclutar a las futuras «Martas» se vertebró a través de las parroquias, mediante propaganda directa, vía púlpito, o a través de publicaciones religiosas. A las posibles candidatas se las concentraba en Madrid en un convento del pueblo de Alcobendas, donde eran instruidas para ser excelentes amas de casa, especialmente cocineras, y a manejar electrodomésticos (que la mayoría no conocían) y, muy especialmente, en la formación de comportamiento y «valores cristianos», bajo la supervisión de las mujeres de Acción Católica y la inestimable ayuda del Manual de la servidora doméstica.

Las mujeres firmaban un contrato de trabajo por dos años, en principio para hacer tareas domésticas para familias en Australia, aunque el verdadero motivo, ya lo indicamos al principio, era poderlas casar con miembros de las colonias de católicos (españoles e italianos, principalmente). A las chicas les dijeron que podían regresar al cabo de dos años, pero la oferta tenía truco: el billete de ida era gratuito, pero si renunciaban antes de los dos años firmados tendrían que devolver el dinero, y el billete de vuelta iría a costa de la renunciante, misión imposible para sus bolsillos, dado el alto coste del mismo.

Cuando llegaron a Australia, fueron separadas, unas a Sídney y otras a Melbourne. Primero en unos barracones, oscuros y sin ventanas, relatan algunas, y después las llevaron a una iglesia, «puestas en círculo», como en un escaparate, para que los que iban entrando pudieran verlas con toda comodidad y elegir a voluntad. Alguna confesaría, años después, que se había sentido como «ganado». De este modo, separadas lejos unas de otras, con muchas dificultades, no tardaron en organizarse para resistir, creando espacios de ocio y refugio como el Spanish Club en Sidney y Melbourne y el Gure Txoko Basque Club, fundado en 1966 por un grupo de familias vascas en Sydney.

Entre 1960 y 1963 ochocientas jóvenes salieron de España en trece vuelos. La mayoría de ellas no regresó y formó su familia en aquel país, contribuyendo con ello a la tan apetecida repoblación propuesta por monseñor George Crennan. Otras, regresaron y pudieron relatar su historia y la de sus compañeras. Las chicas del plan Marta y los chicos del plan Canguro se reunían en los sermones dados en castellano en la iglesia y en los bailes que la propia iglesia les organizaba y las bodas se organizaron de forma sencilla, generalmente sólo la pareja. Muchas de sus historias han sido recogidas en el documental «El avión de las novias», de Natalia Ortiz Ceberio, profesora e investigadora de la Universidad de Nueva Gales del Sur, basado en su libro El plan Marta (1960-1963). Otras autoras, como Celia Santos, publicó en 2024 la novela El país del atardecer dorado y la investigadora Gloria Totoricagüena, hija de exiliados, ya había hecho lo propio en 2008 con su libro Australia Vasconia and the lucky country, sobre la diáspora vasca en Australia.

 

El presente artículo está dedicado (In Memoriam) a Emilia García «La mujer del pelo azul», que nos dejó recientemente: una de las «Martas» que llegaron a Australia. Aprendió inglés, pero no secundó, siempre rebelde, los propósitos de la dictadura franquista.

 

                                Rosa M Ballesteros García

                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                              “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Realmente era un acuerdo "informal" debido a que en aquel momento no existían relaciones diplomáticas formales entre España y Australia.


domingo, 1 de febrero de 2026

Luis Martin Santos

                              LUIS MARTIN SANTOS Y EL “TIEMPO DE SILENCIO”

                   UNA OBRA EMBLEMÁTICA DE LA NARRATIVA DE POSTGUERRA

Se trata de un escritor clave en la evolución de la novelística española de postguerra que no ha sido valorado en su justa valía acusado de revolucionario, antifranquista, liberal e incluso disoluto, a lo que contribuyó su temprana desaparición y la escasez de su producción literaria.

Nació en Larache (Marruecos) en 1924, en donde su padre, cirujano militar, se encontraba destinado, y que, a su vuelta, pese a que la familia era oriunda de un pueblo de Salamanca, prefiere establecerse en San Sebastián, lugar en el que  transcurre la práctica totalidad de su vida personal y profesional, que se encuentra fuertemente influida por la personalidad avasalladora de su progenitor y por la enfermedad mental de su madre.

Su padre, el general Leandro Martin Santos, autoritario, franquista de los de primera hora, modificó los apellidos de sus hijos de Martin Ribera a Martin Santos como él, y trató de hacerlos cirujanos lo que solo consiguió con su hermano Leandro, porque Luis quizás influenciado por el trastorno mental de su madre, enferma de esquizofrenia,  a la que mantenían recluida, se decantó por la Psiquiatría.

Estudió Medicina en Salamanca y se doctoró en Madrid, en 1947, con el Doctor López Ibor, en donde conoció a sus amigos de toda la vida, Juan Benet un ingeniero, y Carlos Castilla otro psiquiatra como él, además de a Ignacio Aldecoa, Sánchez Ferlosio y otros. Obtuvo, en principio, la dirección del Dispensario Psiquiátrico de Ciudad Real, en el que apenas estuvo tres meses, marchándose a Alemania a completar estudios a Heidelberg, donde  conoció a Carlos Barral que editaría su obra. En 1951 obtuvo la dirección del Hospital Psiquiátrico de San Sebastián.

En 1953 se casó con una enfermera, Rocío Laffont Bayo, con la que tuvo cuatro hijos y que murió, tempranamente, a causa de un accidente doméstico (por padecer una anosmia no pudo apercibirse de un escape de gas). Desarrolló una importante actividad social formando parte de una asociación que llamaron “Academia Errante” que se reunía esporádicamente para discutir temas de actualidad, y se apuntó al PSOE en el que desempeñó cargos de responsabilidad, que dieron lugar a que fuera detenido en dos ocasiones por la policía franquista, en una de las cuales fue trasladado como preso para defender una oposición a cátedra de Psiquiatría en Salamanca en 1959, y que, evidentemente, no ganó.

Su obra puede clasificarse en tres tipos de escritos, los médicos (más de cincuenta artículos y dos libros), los de ensayo sobre literatura política y antropológica que retratan a un escritor interesado por la función de la literatura, a un psiquiatra con ambición filosófica y a un socialista reformista, un vasco no nacionalista o un castellano no centralista. Y La estrictamente literaria

En 1961 publicó “Tiempo de silencio” que fue un enorme éxito. Ya la había presentado previamente a la primera edición del premio “Pio Baroja” de relatos con el nombre de “Tiempo  Frustrado” y el pseudónimo de Luis Sepúlveda pero antes de concederle el premio, fue declarado desierto.

La novela se sitúa en la España de la posguerra caracterizada por la represión y por el control social y cultural que ejercía el franquismo, criticándolo a través de un tema de fácil desarrollo que puede resumirse como la historia de un investigador fracasado en su intento de investigar por falta de medios, su propia miseria viviendo en una pensión en la que las mujeres que la habitan tratan de casar al médico para superar sus propias miserias, dejan la muestra de unos arquetipos característicos de nuestra postguerra y de nuestro país, que se amplifican en la búsqueda de los ratones necesarias para la investigación en un poblado marginal con seres marginales donde todas las abyecciones tienen su asiento y donde termina mostrándonos la inoperancia burocrática típica de la dictadura.

Pero la novela no se caracteriza por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta, por su estructura narrativa compleja y el uso del monólogo interior y las disgresiones filosóficas, comparaciones y metáforas con un lenguaje rico y lleno de simbolismos, barroco, cultista, latinizante, todo para explorar la psicología interior de sus personajes y su situación en el medio social represivo y oscurantista,

Si  bien es evidente la influencia de Pio Baroja en personajes como el de “El árbol de la ciencia” (1911), también lo es el pesimismo existencialista de Jean Paul Sartre (1905-1980) y Heidegger (1889-1976), y sobre todo la plasmación en España por primera vez del lenguaje modernista de Joyce (Ulises, 1922), o de Proust (En busca del tiempo perdido, 1913-1927) e incluso de Faulkner (1897-1962)

La novela rompe con el realismo literario plano de Carmen Laforet (“Nada”) (1945), Sánchez Ferlosio (“El Jarama” 1956), Cela (“La colmena” 1951), etc., para pasar a una narrativa mucho más moderna e imaginativa, llena de una gran riqueza léxica, de una belleza expresiva aunque compleja,  que nos permite disfrutar con la lectura del texto y  que al propio Martin Santos volvió a repetir en su siguiente obra, publicada después de su muerte que aunque inacabada tituló “Tiempo de destrucción”, que era la segunda parte de una trilogía que pensaba terminar con el “Tiempo de libertad” que ni llegó a planificar.

Luis Martin Santos murió en un accidente de tráfico en 1964, a los 39 años de edad.

                                                                     Jesús Lobillo Ríos

                                             Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogdpot.com”

 Bibliografía

Martin Santos L, “Tiempo de Silencio”. Ed. El País 2003

Martin Santos L, “Tiempo de destrucción”. Galaxia Gutenberg 2022

Martin Santos L, “Condenada belleza del mundo”. Seix Barral  2004.

Moran G. “El cura y los mandarines”. Akal 2014

Castilla del Pino C. “Casa del Olivo”. Tusquet  2004