domingo, 27 de septiembre de 2026

El camino

EL  CAMINO

Cuando en la política se ha usado el nombre de la Virgen del Rocío y el capote que nos puede echar para llevarse a la gente de calle hacia las mesas electorales, marcando tendencia, o el de otra virgen cualquiera, como en las últimas elecciones, o se habla con una vaca blanca y negra para mover los sentimientos, precisamente humanos, haciendo dejación de propuestas, de proyectos, de programas y de verdaderos compromisos, amparándose sólo en la fuerza, como una sospechosa vis comica  que puede caracterizar a nuestra gente, nos huele peor que aquel tinao de nuestra niñez, que el boyero tenía que limpiar a diario, para aumentar el abono ecológico que se iba transformando en un  poderoso fertilizante con el paso de los días y días, cara al sol, sin reparar en el paso del tiempo,  en la corraleta de al lado.

La gente de nuestra tierra quiere vivir en paz y hacer el camino del Rocío sin problemas, porque es la fiesta y la tradición quien la mueve y la promueve.

Todos y todas se tiran a las inclemencias del camino, sin más pretensiones que sentirse unidos y, en llegando, sentirse reunidos.

No importa ni cómo ni cuándo comenzó todo, porque sabemos desde hace algún tiempo que “se hace camino al andar”.

No importa saber que en los antiguos tiempos, con todo el Imperio Romano a su favor, la religión se contagiara de supremacismo y considerara a la gente de los pagos como paganos, ya que seguían con sus devociones antiguas, con preferentes fervores hacia deidades femeninas, que seguían alimentando la religiosidad del pueblo llano.

Tampoco importa si las vírgenes eran blancas y patrias o de color y prestadas, ya que la reunión y el encuentro con todos eran lo que producía y regeneraba ese bienestar sin tacha, que no se contamina de dicotomías ni maniqueismos barriobajeros, como puede verse en las competiciones deportivas, preferentemente hijas de la pérfida Albión, que nos hipotecan tiempos nuestros de los días de descanso.

Tampoco importa si es verdad que “la Virgen lleva en el hombro una salamanquesa de plata y oro”, porque viene de muy lejos la función de ese animalito totémico de civilizaciones antiguas, como podría ser la tartésica, que sentaron plaza en estas latitudes y que los tiempos se han negado a ocultar y olvidar.

Tampoco importa si la festividad de la Virgen oscurece totalmente la fiesta del mismísimo Espíritu Santo, porque la preferencia popular haya abierto el baúl de los recuerdos y no la caja de los truenos de aquellas palabras del profeta, poco irénicas, que nos aclaraban que “fuego he venido a traer a la Tierra y no quiero otra cosa sino que arda”.

Tampoco importa si la Virgen del Rocío se ha quedado con la advocación de La Blanca Paloma, como un préstamo tambi´sn del Espíritu Santo.

Quizás lo que importa es que el decálogo se encierra en dos propuestas tan populares, que hemos escuchado hasta la saciedad, porque el Rocío es amistad y vida. Así se resume en dos consideraciones del pueblo, ya demasiado añejas, que de siempre hemos escuchado y que nos decían así: “Yo ni robo ni mato”.

La honradez y el respeto a la vida de los demás, aunque sigan siendo otros, y que nos parecen casi ancestrales,  tan antiguos y remotos, pero que pueden seguir moviendo conciencias, son joyas de la convivencia humana, que la complejidad política de este mundo tan moderno está tirando por la borda con los prejuicios modernos cifrados en posverdades y crímenes de los desaprensivos, tan modernos y tan ricos y tan poderosos ellos.

Sin embargo, el tanto hacer un camino más que trillado, no nos vale si no se ve con claridad que no se puede repetir el paradigma de seguir confiando en aquellos que nos engañan y siguen robando y matando, porque así “de nada nos sirve rezar”.

Una vez más el camino nos recalca la voluntad de seguir adelante y de mejorar cada vez la tierra donde pisamos. Al regreso podemos  no tenerlo  en cuenta, porque, de todos modos, no nos enseña nada.

                                                  José María Barrionuevo Gil

                                             El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”                                                                                       


domingo, 20 de septiembre de 2026

Manuel Fernández

                                       MANUEL  FERNANDEZ -MONTESINOS  LUSTAU

       MÉDICO, ÚLTIMO ALCALDE REPUBLICANO DE GRANADA Y CUÑADO DE GARCIA LORCA

Médico brillante, político capaz, fue alcalde de Granada y víctima del terror impuesto desde el mismo inicio de la guerra civil.

Nació en 1899, su padre Gregorio Fernández-Montesinos era un alto cargo de la Banca Rodríguez Acosta. Tenía dos hermanos, Gregorio, que fue un destacado hispanista, y José. Estudió Medicina en la Universidad de Granada que terminó en 1921 con sobresaliente y premio extraordinario comenzando enseguida a ejercer privadamente.

Inquieto intelectualmente forma parte de la Tertulia “El Rinconcillo” que se celebraba en el café Alameda, a la que asistían entre otros, García Lorca, Constantino Ruiz Carnero, Miguel Rodríguez Acosta, sus hermanos, Manuel de Falla, y los falangistas Manuel Fernández Almagro y Antonio Gallego Burín que le sustituiría como alcalde, etc. En 1928 presentaron la revista literaria “Andalucía”, de la que fué administrador, y de la que solo se publicaron dos números.

En 1930 se casa con Concepción García-Lorca, hermana del poeta, con la que tuvo tres hijos, Vicenta, Manuel y Cocha. Se inicia en política ese mismo año apuntándose al Partido Republicano Autónomo de Granada, pasándose al año siguiente al PSOE con el que fue Concejal del Ayuntamiento de Granada, en las elecciones municipales de 1931 y teniente de alcalde al año siguiente. Por su participación en la revolución de 1934 fue encarcelado. En 1935 fue vicepresidente de la Federación Socialista Provincial y vicepresidente de la Diputación Provincial.

En 1933 participó junto con Luis Fajardo y Carlos Morenilla en la Asamblea Regional Andaluza de Córdoba, impulsada por Blas Infante para elaborar  el Estatuto Andaluz, en donde defendió en una ponencia aprobada previamente por el Ayuntamiento de Granada, la idea de separar una Andalucía Oriental con capitalidad en Granada.

En 1936 participa en un pleno del Ayuntamiento en el que Luis Fajardo presenta su dimisión como alcalde delegando sus funciones en Fernández Montesino que es elegido para el puesto el 10 de Julio con 17 votos a favor y uno en blanco.

El lunes 20 de julio, dos días después de declarado la insurrección militar, reunido con sus concejales en el salón del ayuntamiento, el coronel Miguel del Campo, lo detiene pistola en mano, declarando disuelta la corporación y proclamándose él mismo nuevo alcalde. Un mes después en la madrugada del 16 de agosto fue asesinado en las tapias del cementerio de Granada sin mediar ningún tipo de proceso judicial. Esa misma tarde fue detenido García Lorca.

Terminada la guerra civil, su mujer y sus tres hijos marcharon a Madrid y luego al exilio al amparo de la familia García Lorca.

                                                                   Jesús Lobillo Ríos

                                          Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                      “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía

Andrade M.-“M. Fernández-Montesinos, Alcalde de Granada”. El Independiente 2022

Alarcón Caballero. Fundación Pablo Iglesias.

Guerra F. “La medicina en el exilio republicano”. Alcalá de Henares 2003


domingo, 13 de septiembre de 2026

Buñuel

Buñuel y el «Banquete de los genios»

 

El aragonés Luis Buñuel es, indudablemente, uno de los grandes directores de cine a nivel internacional. Nació en Teruel en 1900 y murió en México en 1983, arrastrado por el exilio, tras la Guerra Civil, después de haber vivido en Francia y en los Estados Unidos entre 1940 y 1946; primero en Nueva York, donde trabajó un par de años para la Oficina de Asuntos Interamericanos, dirigiendo doblajes en la Filmoteca del Museo de Arte Moderno, restaurando y editando películas de propaganda.

Su siguiente destino fue la ciudad de Los Ángeles, Hollywood, meca de la industria del cine, con la esperanza de ser contratado como director, si bien su trabajo se limitó como encargado de los doblajes al español para la Warner hasta 1945, año en que los estudios cerraron las secciones de doblaje. Buñuel había llegado avalado por sus trabajos de los años 30 con un par de joyas del surrealismo: La edad de oro y Un perro andaluz, además del controvertido documental Las Hurdes, tierra sin pan, producido en 1933 y vetado por el gobierno de la Segunda República, que decidió prohibirla por la mala imagen que presentó de España[1]. En 1937 se presentó en Francia, con el mismo resultado que en nuestro país. Es interesante señalar, como afirmación de su personalidad, que otro tanto le ocurriría en 1950, ya en México, con su película Los olvidados, exhibida apenas unos días. Sólo le salvó su expulsión del país el gran éxito obtenido como mejor director de la película en Cannes, y la defensa de algunos intelectuales, como el Nobel mexicano Octavio Paz.

Volviendo de nuevo a su salida de Nueva York, y en opinión general, este fue un traslado forzado, o más bien «reforzado» por su perfil político. A este respecto, el escritor Carlos Fuentes en su libro Personas, publicado en 2012, recoge el hecho de que, en una entrevista hecha a su compadre Salvador Dalí a su llegada por entonces a Nueva York, este lo describiera como anarquista, comunista, ateo y maniaco sexual. A raíz de esta entrevista Buñuel se vio obligado (o le obligaron) a renunciar a su trabajo, no sin antes, siguiendo el libro de Fuentes, Buñuel citase en el bar de un hotel a Dalí para decirle: «Vine decidido a romperte la cara [de hecho, se la hubiera roto, dado que Buñuel practicaba el boxeo], pero al verte me venció el recuerdo de nuestra vieja amistad. Sólo te diré que eres un hijo de puta». Como se sabe, ambos eran amigos desde la época en la Residencia de Estudiantes. Lo cierto, y de ello se hacen eco algunos de sus biógrafos, como Fernando G. Martín en su libro El ermitaño errante: Buñuel en Estados Unidos, que fue interrogado varias veces por las autoridades de aquel país e, incluso, vigilado a partir de una denuncia anónima en 1945. No tuvo tanta suerte su mejor amigo y compañero en la Warner José Rubia Barcia, profesor entonces en la Universidad de Los Ángeles. Víctima de la famosa «Lista negra», tuvo que trasladarse a Portugal huyendo de la deportación.

La estancia de Buñuel en los Estados Unidos significaría, como se ha escrito, una gran paradoja, pues si bien no logró dirigir ninguna película durante los años que permaneció allí, a pesar de que lo intentó con varios proyectos, finalmente los grandes «patrones» de la industria del cine se le rindieron a su genio, más de dos décadas después, dedicándole uno de los homenajes más legendarios de su historia. El acontecimiento, extraordinario, lo narra Manuel Hidalgo en su ensayo: El banquete de los genios, publicado en 2019. El hecho sucedió en 1972, en la cima de su éxito, tras haber obtenido el Óscar a la Mejor Película extranjera con El discreto encanto de la burguesía, protagonizada por el gran actor Fernando Rey, republicano, como Buñuel[2]. El homenaje fue organizado por el director George Cukor (My Fair Lady, Historias de Philadelphia) con una cena de gala en la que se dieron cita nueve de los más grandes realizadores estadounidenses, entre ellos: Alfred Hitchcock, gran admirador del aragonés, Billy Wilder, Robert Mulligan, Robert Wise, John Ford, William Wyler, Rouben Mamoulian y George Stevens.

Entre 1931, la primera vez que visitó los Estudios de Hollywood y 1947, cuando dirige en México Gran Casino, protagonizada por dos estrellas del cine mexicano, Jorge Negrete y Libertad Lamarque, habían pasado casi dos décadas de sequía como director (por cierto, en la citada película figuran actores exiliados españoles como Julio Villarreal, José Baviera o Francisco Jambrina). Durante los primeros años de 1930 trabajó en París dirigiendo doblajes para la Paramount y también para la Warner en Madrid. En 1935 pasó a dirigir los estudios Filmófono, con gran éxito, pero en 1936 estalló la Guerra Civil y tuvo que exiliarse a Francia. De esta época (1935 y 1936), produjo con cuatro películas para Filmófono, entre ellas La hija de Juan Simón, dirigida por Buñuel, José Luis Sáenz de Heredia y Nemesio Sobrevila, cinta protagonizada por el famoso Angelillo y Carmen Amaya.

Podemos resumir que nuestro personaje, sin dudar, ha sido uno de los grandes directores del cine mundial, como ya apuntamos, aunque su carrera profesional y su vida particular fueron muy complicadas debido, no cabe duda, a su particular carácter. En el prólogo a las memorias del genio, Mi último suspiro, el también cineasta David Trueba escribe: «Buñuel fue un hombre libre, condicionado por sus cabezonerías y su personalidad…», pero nos ha legado películas como Un perro andaluz, Los Olvidados, El ángel exterminador, Viridiana o Belle de Jour, rodadas en España, México y Francia: joyas de la historia del cine.

                             Rosa M Ballesteros García

                Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmadena

                       “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Se convirtió en referencia en el cine documental a partir de que el prestigioso Festival de Cine de Mannheim (Alemania) en 1964 la incluyera entre los doce mejores documentales de la historia. El documental fue financiado por un amigo de Buñuel, el anarcosindicalista Ramón Acín.

[2] Hijo de un coronel republicano, encarcelado varios años tras finalizar la guerra, Fernando estuvo retenido, hasta que se fugó, en un campo de prisioneros en Valencia.


domingo, 6 de septiembre de 2026

José Castillejo Duarte

                                                           JOSÉ CASTILLEJO DUARTE

          JURISTA, PEDAGOGO, SECRETARIO DE LA JUNTA DE AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS

 

Alumno primero y profesor después de la Institución Libre de Enseñanza, fue secretario y responsable de la Junta de Ampliación de Estudios, pedagogo y hombre de acción tan ilustre como olvidado, fue, como reza su lápida en el cementerio de Hendon Park de Londres, “un gran español que murió en el exilio”.

Hijo del abogado Daniel Castillejo Masas, nació en Ciudad Real en 1877, en cuyo Instituto realizó su bachillerato, y comenzó a estudiar Derecho en el Real Colegio de Estudios Superiores María Cristina de El Escorial, continuándolos en las Universidades de Valladolid, Zaragoza y Madrid, licenciándose en 1898 y doctorándose en 1902, y simultaneando los estudios con los de Filosofía y Letras que terminó en 1900. Conoció a Francisco Giner de los Ríos que lo atrajo al grupo de los institucionistas. Consiguió becas para ampliar estudios en Alemania e Inglaterra.

En 1905 obtiene la cátedra de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla que ocupa hasta 1908 por trasladarse a Valladolid hasta que en 1920 obtiene la de Madrid. En 1906 había sido  nombrado agregado al Servicio de Información Técnica y de Relaciones con el Extranjero en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que fue la antesala de la creación al año siguiente, en 1907, de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, de la que Castillejo fue su secretario y principal valedor desde su fundación, y que tenía como fin fundamental la concesión de pensiones dentro y fuera de España para ampliar estudios. La Junta tuvo un papel decisivo en la reforma y  modernización de la ciencia, la educación y la cultura en España que funcionó perfectamente hasta 1936.

En 1922 se casó con la escritora inglesa Irene Claremont autora de un libro autobiográfico, traducido y publicado posteriormente en 1995 por su hija Jacinta titulado “Respaldada por el viento”.

En 1928 promovió la creación de La Asociación para la Enseñanza Plurilingue, presidida por Pedro Salinas. En 1931 fue nombrado miembro del Comité de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones, y vocal de la Junta que dirigió la construcción y organización de la Ciudad Universitaria de Madrid, y de la Junta de Relaciones Culturales del Ministerio de Estado. Y también en este mismo año ideó La Fundación Nacional para Investigaciones Científicas, que le designó director administrativo, de cuyas iniciativas cabe destacar El Instituto de Estudios Internacionales y Económicos de Madrid y el Laboratorio de Histología y Cultivo de Tejidos de la Universidad de Valladolid.

Fue un hombre de una actividad cultural e intelectual incansable, refractario a todo lo que significara rutina que nunca quiso acumular cargos en los distintos organismos por los que pasó.

Al comenzar la guerra civil  amenazado por elementos incontrolados abandonó Madrid exiliándose y dedicándose a actividades educativas como dirigir la International Student´s Union y en el Institute of Education de Londres y dio clase en varias universidades como Columbia y Liverpool, y preparó así mismo una serie de conferencias dedicadas a España que fueron radiadas en “La voz de Londres”, un programa especial de la BBC.

Dejó escrito un libro publicado en 1935 “Historia del Derecho Romano” que se ha reeditado posteriormente. En 1919 escribió “La educación en Inglaterra” procedente de su tesis doctoral en la Facultad de Filosofía. Y en 1937 apareció “Wars of Ideas in Spain” en el que expone su punto de vista sobre el panorama cultural español de aquel momento con sus protagonistas que no se pudo conocer  hasta la muerte del general Franco en 1976.

En 2008 se publicó “Democracias destronadas. Un estudio a la luz de la revolución española 1923-1939”, reunión de una serie de conferencias a  lo largo de su vida, que aporta una visión independiente y crítica de la dictadura de Primo de Rivera, la República y la Guerra cuestionando el papel de la violencia, la Constitución del 31, el papel de la Iglesia Católica y el nacionalismo catalán.

En Febrero de 1939 había sido separado de su cátedra por orden ministerial. Falleció en Londres en 1945 a los sesenta y ocho años de edad.

 

                                                                   Jesús Lobillo Ríos

                                         Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

 

Bibliografía

Isabel Pérez-Villanueva Tovar. Real Academia de la Historia.  


domingo, 30 de agosto de 2026

Sicalípticos

EROTISMO Y TRANSGRESION:

ESCRITORES DE PRINCIOS DEL SIGLO XX

Es de todos conocido que la censura de libros, como el de otros medios de difusión de ideas, ha sido un mecanismo muy eficaz ejercido por los estados para controlar e intervenir en la conformación de su ciudadanía. En el caso de España, a comienzos del siglo XX, algunos escritores, aprovechando ingeniosamente el relativo liberalismo de la censura alfonsina (en especial en lo que concierne al tema del sexo), publicaron lo que se dio en llamar la «novela verde», un género que se hizo tremendamente popular. El mismo Alfonso XIII financió, a través del Conde de Romanones, una serie de películas porno durante los años 20. Se dice que él mismo intervenía en los guiones y seleccionaba a las actrices. Según leemos en la prensa granadina, por poner un ejemplo, funcionó el Café del León de la calle Mesones con funciones eróticas-prostitución (en su «salón verde»), según solía denunciar la prensa conservadora. Por otra parte, si bien aquellas damas «demi- mondaines», por decirlo suavemente, desaparecieron, según algunos autores, como Gabriel Pozo Felguera[1], volvieron a aparecer, con permiso gubernativo o autorización tácita, en los años cincuenta, en el periodo más duro de la dictadura. Según este autor, «el régimen franquista fue bastante permisivo con el erotismo comedido y la prostitución como método de contribuir a la ´paz social´. Siempre que no llamaran mucho la atención».

El contexto, la coyuntura histórica de los «Felices años 20», tras el fin de la Gran Guerra, había puesto en entredicho los viejos valores, a la vez que las fuerzas conservadoras reaccionaban ante esos cambios que no estaban dispuestos a aceptar. En esta coyuntura el mundo editorial vivió una de sus épocas doradas: revistas, semanarios ilustrados y colecciones que abundaban en lo sicalíptico, se convertirán por ello en reflejo de este choque de ideas.

Durante las décadas de los años veinte y treinta, hasta la derrota de la República, emergen y destacan escritores, en cierta medida herederos del naturalismo de Jacinto Octavio Picón (Dulce y sabrosa, 1891); José Ortega Munilla (Cleopatra Pérez, 1884) o, ya entrado en el siglo XX, las publicaciones del médico extremeño Felipe Trigo, con títulos aparecidos en colecciones como «El Cuento Semanal». Entre sus novelas destacamos Las ingenuas (1901), La bruta (1908) o Jarrapellejos (1914), novela editada varias veces, llevada al cine en 1988 por Antonio Giménez-Rico, en la que se denuncian los males del caciquismo en la sociedad española de la Restauración. Intervienen en sus principales papeles: Antonio Ferrándiz, Juan Diego y Aitana Sánchez-Gijón.

Son muchos los escritores que continúan la saga de los arriba nombrados, aunque solo citaremos algunos de los más destacados como José (Pepito) Zamora (Princesas de aquelarre, 1915); Antonio de Hoyos y Vinent, con título de marqués, amigo de Emilia Pardo Bazán y de la famosa bailarina Tórtola Valencia; homosexual y encarcelado por el franquismo (Bestezuela de amor, Doña Prudencia, mujer ligera, 1923); Rafael Cansinos Asens, emparentado con la famosa actriz Rita Hayworth y depurado por la dictadura (Ética y estética de los sexos,1921) o, finalmente, el vanguardista Ramón Gómez de la Serna, compañero de la también escritora y feminista Carmen de Burgos (Colombine), exiliado también en Argentina con novelas como La viuda blanca y negra, 1921 o La Quinta de Palmyra, publicada en 1923, con tema lésbico o La Nardo, 1930, cuya protagonista es definida por el escritor y crítico Andrés Neuman, como una «anarquista del amor».

Entre escogido grupo de escritores destacamos al cartagenero Joaquín Belda Carreras (1883-1935). Belda fue un novelista y periodista, muy popular en su tiempo. La fama la alcanzó, veinteañero, con su novela La suegra de Tarquino. Novela de malas costumbres romanas[2], publicada en la colección «El Cuento Semanal». Creador también de pequeñas piezas teatrales: De Pinto viene el amor, o, los dados mal tomados: Ordubre en dos bandejas, inspirado en cien comedias de nuestro siglo de Oro, y escrito en verso, o cosa así (1924) y asiduo colaborador de revistas satíricas como Ja, ja, Flirt, Muchas Gracias o Bromas y Veras, así como en diarios como Los Lunes de El Imparcial y semanarios y revistas literarias de la época como Blanco y Negro. Fue escritor exclusivo de «La novela de Hoy», que dirigía otro de los escritores de lo erótico popular: Artemio Precioso, muerto en prisión al finalizar la Guerra. Como los anteriormente citados, Belda cultivó la novela erótica con títulos como El sultán de Recoletos, novela corta publicada en 1923, El pícaro oficio, 1912 o Aquellos polvos, 1916; si bien su novela más celebrada fue La Coquito, publicada en 1915 y llevada al cine por Pedro Masó en 1977 con la actriz argentina Iliana Ross.

Sin embargo, como dice el refrán, «en el pecado llevó la penitencia», pues si su triunfo fue muy popular y generoso en lo material, sería injustamente calificado como autor de segunda o tercera fila y encasillado como autor festivo, por su dedicación al cuento y a la novela erótica popular, lo cual le perjudicó literariamente, si bien no faltan críticos, como Manuel Cejador, que lo defienden, por el buen manejo y vehículo que fue para conocer los usos y manejos de la lengua en el primer tercio del siglo XX. En muchos de sus relatos no falta su buena ración de cultismos, latinismos, vulgarismos o localismos como, por ejemplo, la palabra «Tupi», que encontramos en la novela La Coquito, cuya trama se localiza en el viejo Madrid, aludiendo a un establecimiento popular situado entre los barrios de Embajadores y Mesón de Paredes: «con sus veintisiete tupis que son otros tantos altarcillos de Baco».

La protagonista de la novela, trasunto de la famosa cantante del cuplé picaresco Consuelo Portela, más conocida como «la Chelito», la pinta Belda como «reina de la rumba y emperatriz del cuplé» que trae locos a los parroquianos de este antro sobre todo cuando ´en los espasmos de la rumba´ enseñaba sus pechos que eran ´como dos meloncillos´ a medio criar; iguales, prietos, y con un ligero vaivén al andar, que hacía temblar los botoncillos del vértice, rosados como la calva de un senador limpio».

En resumen, en el caso de Joaquín Belda, tomado como ejemplo entre otros escritores de su época y estilo, hace desfilar en sus novelas toda una serie de tipos singulares y escenas eróticas en las que subyace la denuncia social, denuncia que llega en algunos casos a poner en boca de alguno de sus personajes: «el público que parece una tripulación sublevada», en alusión a la guerra europea entonces en curso.

 

                                   Rosa M Ballesteros García

                     Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                “benaltertulias.blogspot.com”



[1] El Independiente de Granada (12/5/2024).

[2] El nombre alude a Tarquinio, primer rey de Roma.


domingo, 23 de agosto de 2026

Ni más ni menos

NI MAS NI MENOS

 

Ahora que comenzamos el verano, si no es que lo tenemos totalmente encima, nos podemos liberar de tantos aires enfermizos que nos dejaban más que fríos por tantas tormentas que nos obligaban a ponernos a buen recaudo de tantos bulos que siempre nos atormentaban y atormentan a diario.

Ahora nos parece mentira poder disfrutar de una aparente estabilidad sin que funcionen los ventiladores políticos de la marca “Y tú más”, porque ya contamos con un aire acondicionado que nos ofrece mejor clima familiar y político.

Podemos descansar de tantos malos vientos y de tantos ventoleras, que nos asedian con bulos que nos rodean a diestra y siniestra, como también de silencios cómplices de escándalos que flotan intensamente o bucean para no ser vistos.

Podemos considerar que es hasta ventajoso que las noticias y tertulias se hayan abierto con un esfuerzo titánico para poner en la palestra tantos fantasmas ocultos y tantas meigas que, desde Galicia, no dan la cara, pero sí prestan su voz y sus misteriosas andanzas marítimas que han trocado el saberlo todo en no saber nada y hasta decir que no se acuerdan de nada y que desde el resentido dictador hasta sus paisanos de hoy siguen teniendo alergia a una saludable memoria democrática.

Podemos constatar, sin embargo, que buena parte de la libertad está administrada desde instancias que se pueden definir como estancias privilegiadas del poder, no omnímodo, si queremos, pero sí ciertamente interesado para que la aparente democracia no sea total, no vaya a ser que tengamos que lamentarnos de movidas futuras, porque no aprendimos de aquellas tres penosas elecciones generales pasadas, que consiguieron meternos a VOX en el Parlamento.

Podemos, mientras tengamos tiempo, ver cómo corregimos los entuertos del pasado y que, aunque sea a regañadientes, se corrijan aquellas actitudes de desconfianza a quienes no engañan ni roban ni abandonan por más que hayan sido acusados de tantas cosas que, sabemos   quedaron orilladas, casi silenciosamente, por el peso de las punitivas miradas de gente de bien.

Podemos, a pesar de los dudosos avances, fijarnos en que no hay tanta claridad ni justicia aperturista, cuando en los informativos oficiales, por sus horarios de posibles mayores audiencias, se nos impide que podamos escuchar todas las palabras de todas las opciones políticas, aunque se nos conceda el pastel informativo en un horario poco accesible al común, cuando la mayoría de la posible audiencia está trabajando y no tiene un democrático acceso a todas las opiniones, aclaraciones y propuestas alternativas que nos hablan claro de que la “Prioridad Nacional” es la vivienda de los españoles y no la de los fondos buitres totalmente extranjeros y demás colaboradores nacionalistas que hasta desahucian  a españoles (muy españoles y más españoles). Tampoco nos enteramos bien de que sean unas “prioridades nacionales” una Educación y una Sanidad Púbicas y sean ninguneadas cada vez más, como estamos viendo con los últimos pactos políticos, sin líneas rojas y sin ponerse, siquiera, colorados. Es que el personal es capaz de coger el “colorín” (sarampión) y ponerse verde, como el color de algunos billetes de curso normal.

Ya no basta con el abandono progresivo de la Sanidad Pública ni con las reformas de criterios para cambiar el Sistema Educativo. Ahora, sin quitar los conciertos con Centros Educativos que segregan por sexos y por “posibles” de las familias, se quiere, también, concertar el Bachillerato, que no es obligatorio y ahondar en los cimientos de los viveros de votos a través de una educación elitista y   adoctrinadora, que, para colmo, suele acusar de adoctrinamiento a la Educación Pública. Sabemos, además, por experiencia, que en la Educación Pública hemos “convivido” con compañeros  y compañeras de otras ideologías y creencias religiosas.

Es más, se están suprimiendo unidades educativas públicas, pero no concertadas, para mayor desconcierto, por supuesto, de la Pública.

No tenemos más remedios que aclarar que en todo este “cotarro” del que algunos quieren apropiarse, nos falta un verdadero sentir de no dejarnos llevar por el “ni más ni menos” corrupción y hacer votos, dar los firmes pasos y optar, de una vez por todas, por el “nada” de corrupción y engaño.

                                                         José María Barrionuevo Gil

                                                     El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogspot.com”


domingo, 16 de agosto de 2026

Los premios Oscar

LOS PREMIOS ÓSCARA Y SUS ECOS EN LOS GOYA: 1929-1987

 

Corría el mes de mayo de 1929 y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, en reconocimiento a la excelencia y en honor de los profesionales de la industria cinematográfica de los Estados Unidos, presentaba en el hotel Roosevelt de la ciudad californiana de Los Ángeles la ceremonia inaugural de los Óscar para premiar los trabajos de 1927 y 1928 (todos de películas mudas), hasta la siguiente emisión, en 1930, donde ya se dieron a filmes hablados.

El primer premio a la Mejor película fue para Alas, un drama bélico dirigido por William A. Wellman. Los actores galardonados fueron Janet Gaynor, protagonista principal del melodrama El séptimo cielo de Frank Borzage y el actor Emil Jannins por The last command, dirigida por Josef Von Sternberg. Detrás de toda esta operación estaba el todopoderoso y controvertido Luis B. Mayer, un judío ucraniano emigrado en los Estados Unidos, productor y presidente de Metro-Goldwyn-Mayer, de quien Budd Schulberg publicó, en 2006, una magnífica biografía titulada Memorias de un príncipe de Hollywood. Hasta la fecha, 2026, se han producido 98 ediciones del evento, el más antiguo de su género.

Como era lógico, a imitación de los Óscar, surgieron los premios más importantes en Europa tras finalizar la Segunda Guerra Mundial: Premio Genie (Canadá, 1946); Bafta (Reino Unido,1947); Premio Bodil (Dinamarca, 1948); Deutscher Filmpreis (Alemania, 1951); David de Donatello (Italia, 1956); Guldbagge (Suecia 1964) o César (Francia, 1975). Junto a estos países: Argentina (Cóndor de Plata, 1943) y México (Ariel, 1946) o el intermitente festival de Cannes, el más veterano de Europa (1932).

Como no podía ser menos, España se incorporaría algo después a estos galardones. Tras la larga dictadura, el posfranquismo y, especialmente desde los años 60, emerge una cinematografía que hizo «encaje de bolillos» (si se nos permite la expresión) para burlar la censura con películas como el ya clásico tríptico de La caza (1965), La prima Angélica (1974) o Cría cuervos (1975), de Carlos Saura; El espíritu de la colmena (1973) de Víctor Erice o Furtivos de José Luís Borau (1973), por citar las más relevantes, entre otras, anteriores de los años 50, como: Surcos, Esa pareja feliz, Bienvenido Míster Marshall, Cómicos o Muerte de un ciclista, dirigidas por un par de «chicos malos» como Juan Antonio Bardem y Luís García Berlanga.

Todos los citados, títulos y directores comprometidos con un cine más social, son el ejemplo más concreto del panorama cinematográfico del que disfrutábamos los españoles.  Lo expresa muy certeramente el profesor Roman Gubern en su Historia del cine: «El cine español está muerto. ¡Viva el cine español!». Varios de estos directores fueron protagonistas de las llamadas «Conversaciones de Salamanca», unas jornadas dedicadas a la reflexión y al estudio de las distintas corrientes cinematográficas, a partir de la Guerra Civil, organizadas por el director salmantino Basilio Martín Patino[1] en mayo de 1955.

Como ya adelantamos, España no podía ser ajena a estos reconocimientos, y en su primera convocatoria de 1986 los Premios Goya de la Academia Española galardonaron  como mejor película a El viaje a ninguna parte, un guiño a los antiguos cómicos de la legua, dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez y guion basado en su novela homónima, una comedia-drama que agrupa un buen número de actores y actrices, entre otros: José Sacristán, Laura del Sol, Juan Diego, María Luisa Ponte, Gabino Diego, Emma Cohen o Helena Fernán-Gómez. El Goya a mejor interpretación femenina fue para Amparo Rivelles por su papel en Hay que deshacer la casa, una comedia-drama de José Luis García Sánchez. El premio a mejor actor protagonista fue para Fernando Fernán-Gómez por Mambrú se fue a la guerra, de nuevo una comedia-drama, que también dirigió. Durante su carrera ha recibido numerosos premios. Referente a los Premios Goya, ha sido cinco veces premiado (2 como mejor actor protagonista, 1 como actor de reparto, 1 como mejor director y 2 como mejor guionista). Como dato adicional, la primera estatuilla fue obra del escultor malagueño (Villanueva de Algaidas) Miguel Ortiz Berrocal y el actor más nominado (14) es el malagueño Antonio de la Torre, que también ha conseguido sus dos estatuillas en 2006 y 2011.

Por otra parte, no podemos dejar de citar algunos de nuestros profesionales del cine que intervinieron en el ámbito de Hollywood desde su etapa muda hasta la actualidad. Entre otros: Juan de la Cierva, un ingeniero ganador del primer Óscar en 1969 a la mejor invención técnica: el Dynalens[2]; el director de arte Gil Parrondo (19970, 1971); el fotógrafo Néstor Almendros (1978); David Martí, Montse Ribé (mejor maquillaje) y  Eugenio Caballero y Pilar Revuelta (mejor dirección artística) por El Laberinto del fauno (2005); directores como Luis Buñuel (1972); José Luis Garci (1983); Fernando Trueba (1993); Alejandro Amenábar (2004) y Pedro Almodóvar (1999, 2003) o la pareja de actores Javier Bardem (2008)[3] y Penélope Cuz (2009), que han sido nominados en varias ocasiones (como actor y actriz secundarios), el primero en 2008 en la película No es país para viejos de los hermanos Coen; su compañera lo consiguió al año siguiente por Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen.

Un dato importante: España consta como tercera en el ranking de países con más películas a competición en la categoría de Mejor película de habla no inglesa (solo por detrás de Francia e Italia). En total 21 películas: La venganza (1958) de Juan A. Bardem (uno de los «chicos malos») y la última, La sociedad de la nieve de Juan A. Bayona (2023). 15 de ellas obtenidas a partir de la Transición.

                               Rosa M. Ballesteros García

                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                           “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Director de películas como Nueve cartas a Berta (1965) o documentales como Canciones para después de una guerra (1971), Queridísimos verdugos (1973) y Caudillo (1974).

[2] Se utilizó por primera vez en la película de 1970: ¡Tora! ¡Tora!¡Tora!

[3] El actor, con cuatro años, intervino en la serie El Pícaro, de Fernán Gómez. Él contaba en una entrevista que en una de las escenas tenía que reírse, pero se asustó y se pudo a llorar. Para consolarle y que pasara el mal rato, un compañero de escena exclamó: «No pasa nada, dejadle, es un actor dramático». Tuvo un buen ojo, aunque también ha interpretado comedias: Airbag, El buen patrón o Vicky Cristina Barcelona.