domingo, 30 de mayo de 2021

MARIA MOLINER

                             MARIA MOLINER, UNA MUJER DEL SIGLO XX

 

Cualquiera que oiga el nombre de María Moliner, lo asocia de inmediato a su” Diccionario de uso del español “que fue sin embargo el último producto de la capacidad incontenible de una mujer ejemplar en todos los aspectos de su vida. El diccionario vería la luz en los tiempos perdidos que todo funcionario público malgasta y que María Moliner aprovechó en sus horas de dedicación a la biblioteca de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid. El diccionario era ella, pero ella era mucho más que el diccionario.

María Moliner, terminada su licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, opositó al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en 1922, a la edad de 22 años, obteniendo su primer destino en Simancas, para pasar casi enseguida al Archivo de la Delegación de Hacienda de Murcia, apenas un año después, siendo ascendida a oficial de segundo grado en 1927, y en donde comenzaría a trabajar como ayudante en la Facultad de Filosofía y Letras. Aquí conoció al Catedrático de Física Fernando Ramón y Ferrando con el que se casó y tuvo cuatro hijos.

En 1930 consigue su traslado al Archivo de la Delegación Provincial de Hacienda de Valencia, donde su marido ha obtenido su Cátedra de Física General, entrando a formar parte de un grupo de docentes con fuertes afinidades culturales que conforman el núcleo inicial de lo que denominaron “Escuela Cossío” de Valencia. En 1931 el Gobierno crea el Patronato de las Misiones Pedagógicas, cuyas raíces se encuentran en una vieja idea de Francisco Giner de los Ríos (Málaga 1839-Madrid 1915), el fundador de la Institución Libre de Enseñanza, de “llevar los mejores maestros a las peores escuelas”, difundiendo la cultura por todos los rincones del país, ideas y formas  en las que María Moliner se mueve como pez en el agua, pues es como volver a sus orígenes.

María Moliner había nacido en Paniza en 1900 hija de un médico rural que en busca de mejor fortuna emigró a Madrid donde ingresó en el cuerpo de médicos de la armada. Aquí los hijos del matrimonio se educan, estudiando el bachillerato en la Institución Libre de Enseñanza con cuyos profesores María Moliner nunca perdió el contacto. En su segundo viaje como médico naval el padre de María se afinca en Argentina abandonando a su familia que se ve obligada a volver a Zaragoza en donde María estudia su carrera universitaria, comenzando enseguida a dar clases para ayudar con sus ingresos a su familia.

También en 1931, el gobierno pone en marcha La Junta de Intercambio y Adquisición de Libros para las Bibliotecas Públicas que tiene cierto paralelismo con las Misiones Pedagógicas, labor a la que María se entrega de forma resuelta. Asiste en 1934, en Madrid, al encuentro organizado por el “Comité International des Biblioteques” en donde expone sus logros: Misiones había creado 3.151 bibliotecas rurales por las que habían pasado 158.450 adultos y 269.325 niños. Un año más tarde en el “II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía” vuelve a  hablar del plan que ha llevado a cabo prácticamente ella sola bajo el paraguas de Misiones y que alcanza ya a la creación de unas 5.000 pequeñas bibliotecas en España.

A finales de 1936, con la guerra civil ya iniciada, es nombrada jefe de la Biblioteca Universitaria de Valencia en comisión de servicio. El Gobierno se traslada a Valencia y responsables de la Instrucción Pública son los comunistas Jesús Hernández y Tomás Navarro Tomás que ofrecen a María la Dirección de la Oficina de Adquisición de Libros y Cambio Internacional entre cuyas funciones estaba la modernización de los fondos de las bibliotecas. En esta oficina María Moliner coordina toda la cultura coetánea hasta  que el avance de la guerra empuja al gobierno a instalarse en Barcelona a donde María no quiere trasladar su residencia. Agotada pero feliz comienza a despojarse de todos los cargos que ha ido asumiendo y terminada la guerra vuelve al Archivo de la Delegación de Hacienda de Valencia.

El franquismo considera a las misiones pedagógicas como un apostolado del diablo y los rigores de su depuración docente,  alcanzaron de lleno al matrimonio. María pierde 18 puestos en el escalafón del cuerpo al que pertenece y Fernando es separado de su cátedra de Física y enviado a la Universidad de Murcia. Ambos pues inhabilitados para cargos públicos y de confianza. Condenados al ostracismo.

Hasta que en 1946 su marido Fernando consigue recuperar la cátedra de Física pero en Salamanca, y María pide entonces el traslado a Madrid a la biblioteca de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales a donde llega como directora y única bibliotecaria, lo que significaba para ella la nada. Por las tardes en su casa, sin hijos que ya se han emancipado, se encontraba vacía, le faltaba algo y decide comenzar la elaboración del Diccionario, un pasatiempo para realizar en un par de años, que al crecer desmesuradamente se convirtió en una labor que consumió 15 años de trabajo.

El Diccionario será publicado por la editorial Gredos en 1966 en dos volúmenes que necesitaron 20 reimpresiones y en él no solo se relacionan correlativamente las palabras como en todos los diccionarios, sino que además se relacionan con su uso y significado. Una segunda edición se imprimió en 1998 y una tercera en 2007.

En 1972 María Moliner fue propuesta para la Real Academia pero su ingreso fue obstaculizado porque al parecer de los académicos no era filóloga, en realidad porque era una intrusa en un mundo reservado. Al año siguiente la propia academia le otorgó por unanimidad el premio “Lorenzo Nieto López” por sus trabajos en pro de la lengua que la autora del Diccionario rechazó.

Los últimos años de su vida estuvieron marcados por una enfermedad cerebral que le fue apartando de toda actividad intelectual hasta que falleció en 1981, tras consumir una vida plena de dificultades y exitosa aunque no suficientemente reconocida, como una mujer capaz y símbolo de su tiempo.

                                 

                                                                      Jesús Lobillo Ríos

                                             Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”      

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