jueves, 22 de diciembre de 2022
martes, 20 de diciembre de 2022
EL ATENEO
LIBRE DE BENALMADENA.
SEGUNDO TRIMESTRE (ENERO,
FEBRERO Y MARZO 2023)
MES DE ENERO
Día 11.-LA LIBERTAD DE
INFORMACION
Félix Gil Sánchez. Periodista. Ex
parlamentario andaluz.
Día 18.-CINEFORUM SOBRE CUIDADOS
PALIATIVOS
Día 25.-ANTONIO GALA
Antonio Varo Baena. Médico y
escritor. Ex Presidente del Ateneo de Córdoba
MES DE FEBRERO
Día 1.- LA GUERRA EN MIS OJOS.
LOS CUATRO EXILIOS DE ANA.
Francisco Jesús Martin Milán.
Ldo. Humanidades. UAL.
Día 8.- ALEJANDRA PIZARNICK
Manuel del Castillo Molina.
Secretario del Ateneo Libre de Benalmádena
Día 15.-CARNE CULTIVADA, LA
ALIMENTACION FUTURA.
Piedad Sánchez Casado. Lda.
Medicina. UGR.
Día 22.-JOSÉ SARAMAGO
Lola Recio Barba. Graduada en
Artes. UCO.
MES DE MARZO
Día 1.- CINE FORUM VIOLENCIA DE GENERO
Día 15.-CUENTOS Y POESIAS
Victoria Martin Espada. Poeta y escritora.
Día 22.- LA OBESIDAD. IMPLICACIONES
SOCIALES Y SANITARIAS
Paulino Uclés Moreno. Doctor en
Medicina. US.
Día 29.-EMISIONES DE RADIO Y
MUJERES EN EL FRANQUISMO.
Sergio Blanco Fajardo. Doctor en
Historia. UMA.
domingo, 18 de diciembre de 2022
18/12/2022
FELICITACIÓN
En el momento de llegar a estas
fiestas, entrañables en todos los credos e idiomas, el Ateneo quiere hacer un
alto breve para felicitar a todos sus conocidos, amigos, simpatizantes, seguidores
e incluso detractores, que de todo tiene que haber, con el objeto de desearles unos
días agradables en compañía de sus seres más entrañables y un acopio de fuerza
de voluntad a fin de encarar con renovadas
energías los embates de un futuro que deseamos próspero por encima de todas las
circunstancias por adversas que pudieran ser.
El Ateneo Libre de Benalmádena se
fundó en Octubre de 2016 lo que quiere decir que en el momento actual estamos
desarrollando nuestra séptima temporada que considerando las dificultades inherentes
a nuestro quehacer, la débil proyección publicitaria y la ausencia absoluta de
ánimo de lucro, permite considerar cada
temporada finalizada como un auténtico milagro de supervivencia.
A todos los que acuden cada
miércoles a la Casa de la Cultura a exponer,
compartir o debatir los temas que presentamos, a todos los que reciben nuestros
e-mails o los consultan en la prensa digital que los reproduce, y a todos
aquellos que por algún medio nos hacen llegar su satisfacción, que son los que consiguen
renovar cada año este milagro, nuestro agradecimiento más sincero porque
mientras estén ahí, el Ateneo también estará y no les fallará.
Un cordial saludo a todos de
parte del consejo directivo.
Jesús Lobillo
Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
jueves, 15 de diciembre de 2022
14/12/2022
domingo, 11 de diciembre de 2022
11/12/2022
LA
CONDESA DE CHINCHÓN
En el año 2000, el Estado
Español, adquirió para el Museo Nacional del Prado, el extraordinario retrato
de “La Condesa de Chinchón”, debido a la mano genial del pintor Francisco José
de Goya y Lucientes, cuya venta había sido anunciada el año anterior por la
familia Rúspoli descendientes de la Condesa y propietarios del cuadro, cerrado
en un precio de 4000 millones de pesetas, o lo que es igual, 24 millones de
euros.
El retrato fue pintado en el año
1800 y nos muestra a una condesa-modelo que concentra sobre sí todas las
miradas que la contemplan al no existir en su fondo oscuro ningún esbozo de
decoración o adorno alguno, mirando a la derecha del espectador abstraída y
abandonada a sus pensamientos, conformando un oasis de paz y sencillez donde
solo resalta la luz que hace destacar su vientre en estado de buena esperanza que
impregna toda la atmósfera de naturalidad y ternura.
Salidos del ensimismamiento
producido por la contemplación del cuadro, la curiosidad nos lleva a
interesamos en conocer la personalidad de la representada Condesa de Chinchón,
cuyo nombre completo era María Teresa Josefa de Borbón Vallabriga, tercer
vástago del Infante D. Luis Antonio de Borbón, hermano del Rey Carlos III, y de
su mujer María Teresa Vallabriga, noble aragonesa hija de un capitán de
caballería, con la que casó por conveniencia y a la que llevaba 30 años de
edad.
La protagonista de nuestro retrato, nació en
Velada, pequeño municipio de la provincia de Toledo, el 26 de noviembre de
1780, siendo bautizada al día siguiente en la Parroquia de San Bernardino de
esa población. Al cumplir cinco años, en 1785, muere su padre el Infante D.
Antonio, encomendándose la educación de los 3 hijos habidos del matrimonio, el
infante Luis María, y las infantas María Luisa y María Teresa, al arzobispo de
Toledo D. Francisco Antonio de Lorenzana, antiguo deudor del Infante, que según
disposición real recoge al niño y remite a las dos niñas al monasterio de Cistercienses Bernardas de San Clemente de
Toledo, donde fueron tuteladas por la educación que les impartió el sacerdote
bibliotecario de su padre D. Miguel de Ramón y Linacero y de donde no saldrían hasta 1797, o sea, 12 años más tarde,
para ser entregadas en matrimonio por orden de su primo el Rey Carlos IV a su
valido Manuel Godoy, en un acto consciente y planificado para acercar a este
todopoderoso personaje a la propia familia real, y que éste acepta taimadamente,
sin mostrar preferencia alguna, por cualquiera de las “niñas”, según consta en
el intercambio epistolar del valido con su amigo Felipe Fernández Vallejo
obispo de Salamanca y Gobernador del Consejo de Castilla.
El 2 de septiembre de 1797 se
emite la real orden que autoriza el casamiento, y el 12 de septiembre se
celebra la boda por poderes en la capilla del Palacio Arzobispal de Toledo
oficiada por el Obispo Gobernador y actuando como “poder habiente” de Godoy el
hermano mayor de la novia, Luis María Borbón Vallabriga, ya que las
irreemplazables ocupaciones del ministro no le permiten asistir al acto que fue
ratificado en San Lorenzo del Escorial el día 2 de octubre. María Teresa
recibió una dote vitalicia de 360.000 reales de vellón (937.548 €) el mismo día
de su boda.
El matrimonio estableció su
residencia en el Palacio de Godoy, antigua casa de los secretarios en la
madrileña calle de Bailen frente al Palacio Real. Ella tenía 18 años y el
ministro 30 y no solo era Príncipe de la Paz, también era Regidor Perpetuo de
la Villa de Madrid y de las ciudades de Santiago, Cádiz, Málaga y Écija y
Veinticuatro de la de Sevilla, ostentaba La Gran Cruz de la orden de Cristo y
de la Religión de San Juan de Jerusalém, y protector de La Real Academia de las
Nobles Artes y de los Reales Gabinetes de Historia Natural, Jardín Botánico,
Laboratorio de Química y Observatorio Astronómico.
Godoy tenía también una amante,
Josefa Tudó, una gaditana de la misma edad que su esposa
que era hija de un intendente del Buen Retiro en donde vivía, y de la
que teóricamente se propuso separar sin que fuera capaz de llevarlo a cabo ya
que en la visita que Jovellanos le hace dos meses después de la boda encuentra
al Príncipe sentado entre su mujer y su amante. Quizás para sortear esta
situación Godoy consigue para María Teresa y su hermano el título de Grandes de
España de primera clase y poder usar las armas y apellidos de la Casa de Borbón
que habían sido restringidos en el momento del casamiento morganático del
Infante, su padre, por el Rey anterior.
Pese a todo, los primeros años
del matrimonio debieron ser felices en espera del nacimiento de su única hija
que llegó en el tercer embarazo, que consiguió
finalizar y parir, en octubre de 1800, siendo bautizada con los nombres de
Carlota, Luisa, Manuela, Teresa, (y catorce nombres más) en un acto, al que
asistieron los reyes, y que supone el momento álgido del triunfo social de
Godoy que había conseguido simultáneamente el nombramiento del hermano mayor,
Luis María, como Cardenal y Arzobispo de Toledo a la edad de 23 años, y que tres
años después, en 1803, hace donación a su hermana María Teresa del Estado de
Chinchón y del Señorío de Boadilla con todas las jurisdicciones, acciones,
derechos y preeminencias (a fin de poder atender mejor a sus obligaciones
religiosas), convirtiéndola en decimoquinta condesa de Chinchón.
Las desavenencias entre el
matrimonio debieron ir creciendo ya que en 1804 la nueva condesa intenta
marcharse a Toledo con su hermano lo que impidió severamente la Reina María
Luisa de cuya abundantísima correspondencia con el valido (casi una carta
diaria) se desprenden las quejas que Godoy tiene de su esposa criticando su
falta de altura y capacidad para acompañarle en sus relaciones con la realeza.
Este distanciamiento parece confirmarse con el nacimiento en Marzo de 1805 de
un hijo del valido y su amante gaditana, que la reina no recrimina ya que un
par de años después la madre del niño es nombrada dama de honor y
posteriormente condesa de Castillofiel. Quizá por ello y en auxilio de su
hermana, el cardenal Borbón, en 1807, confirma a su sobrina la Duquesa de
Alcudia añadiéndole dos nombres más a los 14 que ya llevaba, en una ceremonia
que no alcanzó el fasto de su bautismo.
El excesivo poder de Godoy,
Príncipe de la Paz, y su desmedida ambición, despiertan los recelos de sus
enemigos que amparan al sucesor, futuro Fernando VII, para desbancarlo, lo que consiguen en 1808 en el Motín de
Aranjuez, en el que el domicilio del favorito es asaltado y sus muebles sacados
a la calle y quemados. Los amotinados no encuentran al valido pero sí a su mujer
María Teresa aterrorizada, escondida debajo de una cama y con su hija en brazos
pidiendo salvación que efectivamente obtiene, porque la acompañan hasta el
Palacio Real con los gritos de ¡viva la inocente paloma!
Godoy quedó detenido y sus bienes
confiscados, algunas de cuyas pertenencias fueron devueltas a la Condesa de
Chinchón que acompaña a su hermano a Toledo no pudiendo llevarse con ella a su hija
que quedó bajo la tutela de su padre reducido en primera instancia a prisión,
en el Castillo de Villaviciosa en espera de juicio, pero que enseguida es
llevado a Bayona al convertirse en la pieza clave necesaria para convencer a
Carlos IV de la necesidad de aceptar los planes de Napoleón. Cuando las tropas
francesas llegan a Toledo el Cardenal, siempre acompañado de sus hermanas, huye
hacia el Sur instalándose en EL Puerto de Santa María y posteriormente en
Cádiz, en donde hay constancia de la petición de una pensión al Consejo Supremo
de Regencia dada la falta de recursos al estar sus posesiones bajo dominio
francés. También consta que en Octubre de 1810 Luis María de Borbón prestó
juramento a las Cortes.
En 1814, Fernando VII vuelve a
España pero no concede sus favores al Cardenal Luis María por considerar su
comportamiento excesivamente liberal y no le invita a su propia boda con María
Isabel de Asís, ni a ningún acto oficial, aunque concede el permiso necesario
para el casamiento de su hermana María Luisa, hecho que deja a María Teresa
sola con su hermano y con la comunicación
epistolar que mantiene con su hija
Carlota Luisa que se encuentra en Roma con su padre.
En 1820, el coronel Riego impone
la Constitución y se crea una Junta
Consultiva Provisional a cuyo frente se
nombró al Cardenal Borbón , al que la muerte sorprendió en marzo de 1823 en Madrid rodeado de sus hermanas, su cuñado,
su sobrina Carlota Luisa y Godoy, evitándole un seguro destierro a la segunda vuelta
del Rey, lo que ocurrió con sus hermanas y su cuñado que fueron exiliados a
Francia en donde nuestra Condesa es asiduamente acompañada por el coronel
Domingo Mateo conocido como un activo revolucionario.
Tras varios viajes a Países Bajos
y a Italia, tratando de vender cuadros, y varios domicilios en Paris,
utilizando el apellido Drumond de su abuela materna, fallece la condesa en la
capital francesa en 1828 a los 48 años de edad. Sus restos descansan en su
mausoleo en la capilla del Palacio de Boadilla en Madrid.
Jesús
Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografía.-
Juan Manuel López Marinas. Investigador.
“María Teresa Borbón Vallabriga. Princesa de la Paz, Condesa de Chinchón.
1780-1828”. Isla de Arriarán. XXXIV. Diciembre 2009, pp. 97-157.
domingo, 4 de diciembre de 2022
4/12/2022
LA PARADOJA
DEL ABUELO
Cuando
los de mi generación empezamos a ser padres estaba de moda el sicoanálisis con
el plato fuerte del “complejo de Edipo”, según el cual para madurar
había que matar al padre (de manera alegórica se entendía). Con la relatividad
empieza a lucir “la paradoja del abuelo”, por la que, según la ciencia,
sería posible que un nieto retrocediera a través de un agujero de gusano o
puente de Einstein-Rosen hasta la época en la que su abuelo era joven al que
llegado el caso, como le ocurrió a Edipo con su progenitor, podría matar antes
de haber engendrado a su padre. En cualquier caso, si nos salvamos de morir a
manos del hijo seguimos pendientes de lo que decidan los nietos. Que Freud haya
perdido vigencia no quita que la relatividad mantenga la amenaza de eliminar lo
viejo para ir dejando hueco a lo nuevo.
La
historia de Edipo entierra sus raíces en el impulso sexual al que tanto partido
sacó el siquiatra vienés. Layo, padre de Edipo y rey de Tebas, fue de los
primeros educadores pederastas conocidos. Aprovechando la condición de
preceptor de Crisipo hijo de Pélope rey de Pisa abusó de su discípulo quien
avergonzado se ahorcó. El castigo que Layo sufrió por parte de los dioses a
petición de Pélope fue el augurio de que engendraría un hijo que lo mataría.
Para evitar semejante desastre decidió no yacer con su esposa Yocasta, pero una
noche estando borracho la preñó. Al nacer el hijo le cosió los pies y mandó a
un pastor que lo abandonara en el monte Citerón donde lo encontraron otros
pastores que lo llevaron al palacio de Pólibo rey de Corinto, donde su esposa Peribea
le puso el nombre de Edipo “el de los pies hinchados” y lo educó como
hijo. Siendo muchacho oyó habladurías y decidió ir a consultar con el oráculo
de Delfos sobre su origen y porvenir. Éste confirmó que mataría a su padre y se
desposaría con su madre. Creyendo que sus padres eran Pólibo y Peribea que lo
criaron en Corinto huyó a Tebas en cuyas afueras discutió con un desconocido al
que mató sin saber que se trataba de Layo, su verdadero padre. Sabido es que se
casó con Yocasta lo que le acarreó las desgracias que conlleva hacer caso de
profecías. Freud no aclaró si la necesidad de matar al padre era un impulso
involuntario o si, por el contrario, el complejo escondía el deseo de quitarse de
encima el lastre de autoridad y vigilancia que todavía en mis tiempos era muy
severa. En mi caso creo que más motivos tenía mi padre para querer matarme a mí
por los disgustos que le daba que yo a él, porque lo admiraba y quería como no
supe hacérselo sentir.
Respecto
a lo del abuelo hay que tener en cuenta que la teoría de la relatividad explica
la fuerza de la gravedad como deformación del espacio-tiempo. Una imagen de
infancia que aparece colgada en mi memoria es la de ayudar a mi madre a doblar
sábanas. Cogida una por las cuatro esquinas el primer paso consistía en
estirarla para borrar las arrugas que se producían al restregar la ropa con
jabón sobre la tabla de lavar. Es importante dejar claro que el espacio-tiempo
definido por la relatividad de Einstein y que Riemann adelantó que es curvo, es
comparable a la sábana desplegada por sus cuatro esquinas. Siguiendo con la
historia familiar se puede imaginar que en el mismo cuarto en el que se
procedía al doblado un hermano pequeño lanzara una pelota en mitad de la sábana
estirada (espacio-tiempo en el argot relativista), produciendo una curvatura
hacia abajo (fuerza de la gravedad en relatividad general). Como en casa éramos
muchos podría darse el caso de que una de mis hermanas dejara caer una bola de
ping pon en la sábana hundida que sería atraída por la pelota grande debido a
la curvatura. Sacadas de la sábana las dos pelotas y colocadas en el suelo, una
al lado de la otra, dejan de atraerse de manera significativa; luego la
atracción no solo depende de la masa como decía Newton sino sobre todo de la
geometría. John Archibald Wheeler un inspirado físico norteamericano, además de
bautizar como agujero negro a una región del espacio de la que nada escapa,
resumió de manera elegante la relatividad al explicar que el espacio-tiempo
(sábana) le dice a la materia (pelota) cómo moverse y la materia
le dice al espacio-tiempo cómo curvarse. Einstein aplicó las
matemáticas de Riemann para enunciar la teoría de la relatividad que Wheeler
hizo digerible. Ahora se acepta que es posible que al doblar el espacio-tiempo
(el pico que sostiene una mano sobre el pico que sostiene la otra) se estarían
aproximando la realidad espacio-tiempo del presente (mano izquierda) a la del
pasado (mano derecha) y que si se taladra un agujero (agujero de gusano) entre
los pliegues de ambas zonas del espacio-tiempo el nieto podría pasar de su
tiempo actual a encontrarse con el abuelo joven, pelearse por un quítame allá
esas pajas y matarlo, lo que vendría a ser una versión moderna de la necesidad
de eliminar lo poco útil. En cualquier caso, sería menos macabro que las
escenas que se vivieron en la Comunidad de Madrid a causa del protocolo
aplicado en las residencias de mayores durante la pandemia.
Salvador Peran Mesa
El Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
viernes, 2 de diciembre de 2022
Microbiota
LA MICROBIOTA
La microbiota es uno de los conceptos funcionales de la
Medicina más interesantes de nuestro tiempo. Comporta una nueva forma de
entender nuestra vida en relación con el medio ambiente que nos rodea y sobre
todo con los seres vivos que no solo viven a nuestro alrededor, sino que viven
dentro de nosotros mismos en una perfecta simbiosis favoreciendo y permitiendo
nuestras funciones vitales. Su importancia ha elevado su categoría a ser
denominado un nuevo órgano funcional cuyo estudio y cuidado se demuestran cada
vez más importante.
Jesús Lobillo Rios es doctor en Medicina. UCM.
jueves, 1 de diciembre de 2022
domingo, 27 de noviembre de 2022
27/11/2022
EL COLLAR DE LA PALOMA
Se han cumplido mil años desde
que esta preciosa elegía andaluza, que rezuma nostalgia de su tierra perdida,
fuera publicada por Ibn Hazm de Córdoba en 1022, mientras se encontraba en
Játiva refugiado tras un intento rechazado de restaurar el califato cordobés
para un omeya, dinastía a la que profesó lealtad toda su vida.
“El collar de la Paloma”, junto a
otras obras del periodo califal, es la indiscutible obra maestra de la prosa arábigo-andaluza
y una de las cumbres de la literatura
española. Es una obra culta, arabizante, salida de la mano de un escritor y
filósofo educado y formado en las madrazas y la Mezquita cordobesa que
destacaba en todo el mundo por la calidad de sus enseñanzas.
Ibn Hazm de Córdoba procedía de
una familia muladí, indígena española convertida al islam, oriunda de Huelva en
donde poseía tierras en un lugar que hoy se denomina Montíjar, y desde donde su
abuelo decidió trasladarse a Córdoba, lugar en el que su hijo y padre de
nuestro escritor, destacó como hombre ilustrado, hábil e influyente, ganándose
la confianza del valido Almanzor que lo llevó a vivir a la proximidad de su
ciudad palatina de “Al zahira” haciéndolo visir y situándolo en el nivel más
alto de la vida cordobesa.
Abü Muammad Alï Ibn Hazm nació en
Còrdoba en 994, en pleno periodo amirí, disfrutando de una infancia
privilegiada, como hijo de un visir que era, y educándose asistiendo a la
clases de los más celebres profesores de la capital del Califato de Occidente,
formando grupo selecto con otros jóvenes de la alta sociedad cordobesa que son
aristocráticos y filoárabes y que beben de todas las novedades literarias que
llegan de Bagdad.
Esta idílica y envidiable
situación es alterada por la “fitna” o guerra civil cordobesa que se declara a
la muerte de Sanchuelo, segundo hijo de Almanzor en 1009, y provoca la
desgracia familiar, su domicilio en el barrio cordobés de los altos
funcionarios (Balat Mugit) es destruido y nuestro protagonista huye a Almería
en 2013 a los 18 años de edad, huérfano ya de padre fallecido el año anterior, y en donde
teóricamente sigue gobernando el repuesto Hixam II, cuya caída provoca un nuevo
destierro de nuestro legitimista omeya que no duda en apuntarse a colaborar en
la posible reposición de un biznieto del gran Abd al Rahman III, aventura que
termina en derrota y exilio en Játiva donde escribe “El collar de la paloma” en
1022 a los 28 años de edad.
Todavía la fortuna va a depararle
un gran triunfo. En 1023 Córdoba se permite el lujo de elegir en la Mezquita
Mayor a su propio candidato omeya a Califa que resulta ser el quinto Abd al
Rahman, un hombre joven y cultísimo que elige para su equipo de gobernantes a
los jóvenes cultos del grupo de Ibn Hazm que es nombrado visir, reconocimiento
que solo duraría mes y medio y que termina con la ejecución del Califa y la
cárcel de nuestro escritor.
Al salir de su encierro es
perseguido y descalificado por todas las sectas religiosas, y condenado e
injuriado por sus adversarios ideológicos, pero obstinadamente se dedica por completo a la ciencia, al
derecho y a la teología, realizando un gigantesco esfuerzo que nos proporciona
la cifra de 80.000 folios escritos en 400 volúmenes. Entre estas obras se
encuentra “Fisal” (historia crítica de las ideas religiosas), “Chamara” (el
mejor repertorio genealógico árabe del occidente musulmán) y “La epístola
apologética de España y sus sabios” (la primera historia literaria de
al-Andalus reivindicadora de las glorias españolas).
En los últimos años de su vida se
convierte en un agrio intelectual que defiende su ortodoxia contra viento y
marea, deambulando por los reinos de taifas en continuas y acerbas disputas con
todas las escuelas religiosas a las que rebate y que le acosan, hasta que
vencido se retira a la casa solariega de Montija en donde fallece en 1063, a
los 69 años de edad.
“El collar de la paloma” es, como
reza su subtítulo, un tratado sobre el amor y los amantes que responde en su
exposición a una planificación muy exacta y exhaustiva del problema. Comprende
30 capítulos, diez versan sobre los fundamentos del amor, doce sobre los
accidentes y cualidades del amor, seis sobre las calamidades que sobrevienen en
el amor y los dos últimos son ascéticos, uno sobre la fealdad del pecado y otro
sobre la excelencia de la castidad. Nos habla de la esencia del amor, las
formas de enamorarse, las formas de
comunicarse los enamorados, el mensajero, el mensaje (su guarda y divulgación),
el espía, el calumniador, la unión amorosa, la ruptura, la traición, la
separación y el olvido.
Esta risala rememora
nostálgicamente los tiempos cordobeses de Almanzor, en un estilo aristocrático
y elegante que elimina cualquier giro vulgar. Es absolutamente personal, ya su
autor nos advierte que solo habla de lo que él ha vivido o ha conocido por
personas de su entorno, y así nos refiere sus propios recuerdos, amigos,
fiestas, amores, maestros y referencias a sucesos reales históricos. Sus
versos, muestran erudición y
conocimiento aunque, en la traducción, la versión en prosa resulta superior a
la poética.
Está escrito en árabe y en prosa
con muchos versos, pese a que éstos
fueron duramente podados según confesión
del copista protagonista del único
códice existente en la Universidad de Leiden en la que fue descubierto por
R.A.Dozy en 1841. Es posible que debido a la aversión personal que cultivó su
autor y, sobre todo, a estar escrito en árabe, sean la causa de su extravío y
tardío hallazgo, aunque esta última circunstancia es común a otras muchas obras
de la época andalusí, que por similares razones no llegaron al descubrimiento
de la imprenta.
No obstante su influencia en la
literatura posterior se deja sentir según las investigaciones de Américo Castro,
en obras como “El libro del buen amor” escrito por el arcipreste de Hita, tres
siglos más tarde.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente
del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografía.-
Ibn Hazm de Córdoba. “El collar
de la paloma”. Traducido por Emilio García Gómez. 2ª edición. Sociedad de
Estudios y Publicaciones. 1967.
jueves, 24 de noviembre de 2022
miércoles, 23 de noviembre de 2022
TERTULIA DEL 23/11/2024
domingo, 20 de noviembre de 2022
20 de noviembre de 2022
El
amor de perdición de Camilo Castelo Branco
Al abrigo del movimiento político que se
produjo el 25 de abril de 1974 en el vecino Portugal y puso fin a la dictadura
―mejor conocido con «Revolución de los Claveles»― se acuñó un eslogan que
expresa muy claramente la visión desde este lado de la frontera: «Portugal, tan
lejos, tan cerca». No obstante, el ideal de acercamiento y la idea de conseguir
un «todo peninsular» ya se había empezado a promover, principalmente, por los
círculos republicanos y socialistas de ambos países desde el siglo XIX[1]
influídos, no cabe duda, por movimientos equiparables como la unión de Italia (Risorgimento) o la unificación de Alemania
concluídos, respectivamente, en 1870 y 1871. Ese movimiento, al que nos venimos
refiriendo, es conocido como «Iberismo».
Sin
embargo, no es de Iberismo de lo que vamos a tratar en este articulo, sino de
uno de los escritores portugueses (y una de sus obras). Este escritor tiene el
dudoso honor de encontrarse entre un puñado de autores que, llevados por eso
que se ha denominado «misteriosa alma lusitana», tomaron el camino del suicidio.
Miguel de Unamuno, autor del libro Por
tierras de España y Portugal, publicado en 1907, tuvo estrecha relación con
varios de ellos. Llegó a escribir que a varios de sus escritores más
importantes «los mató la vida». Posteriormente, en 1911, extendió su opinión al
pueblo en general al calificarlo de «pueblo suicida». En esa fecha ya se habían
suicidado Soares dos Reis (1889), Antero de Quental (1891), Mouzinho de
Albuquerque (1902) o Trindade Coelho (1908). Poco después les seguirían Manuel
Laranjeira (1912)[2],
Mario de Sá-Carneiro (1916) y la gran poeta Florbela Espanca (1930).
A todos estos nombres añadimos
al lisboeta Camilo Castelo Branco (1825-1891), autor de la exitosa novela Amor de Perdición, escrita en 1862, donde
narra el amor trágico de dos jóvenes ―en línea con Romeo y Julieta o Isabel de
Segura y Juan Martínez de Marzilla (Los
amantes de Teruel)―. Su novela no habría pasado de ser otra historia
truculenta más si no añadimos que la obra está basada en hechos reales, y que fue
escrita cuando Camilo estaba preso y vivía también un amor prohibido. Amor de perdición es una de las novelas
más famosas de la literatura portuguesa y ha sido traducida a varios idiomas,
además de haber sido adaptada varias veces para el cine: tres veces para el
cine mudo, todas bajo el título de Um
amor de Perdiçao; en 1914, dirigido por Francisco Santos; en 1918 por Jose
Viana y en 1921 por George Pallu. De nuevo en 1943, ya en versión hablada, con Antonio
Lopes Ribeiro y en 1978, dirigido por el ya mítico Manoel de Oliveira[3].
En 2008 el director Mario Barroso la llevó de nuevo a la gran pantalla.
Camilo Castelo Branco
es uno de los autores más representativos de la literatura portuguesa y del Romanticismo
tardío. Su vida, que por sí sola podría dar para una (o varias) novela, tiene
todos los ingredientes que, de un modo u otro aparecerán en sus tramas. Amante
de la vida bohemia, fue hijo de una relación extramatrimonial y huérfano, muy
niño, que criaron unos parientes. Su vida desordenada se inició con una boda
prematura a los 16 años, el abandono de la esposa y la muerte de su primera
hija con sólo 5 años. Sus posteriores relaciones fueron tumultuosas, incluso
llegó a raptar a una menor a la que le hizo un hijo y a los que acabó
abandonando. Después siguieron varias relaciones, que acabaron siempre con
escándalos, hasta que se cruzó en su camino una joven llamada Ana Plácido, nada
agraciada, pero por lo relatan quienes la conocieron, tenía una gran
inteligencia. Ambos se enamoraron locamente, si bien tampoco fue una relación
fácil porque la joven estaba casada con un hombre muy rico que, descubriendo la
relación que mantenía la pareja a sus espaldas, no dudó en denunciarlos por
adulterio. Como consecuencia, la pareja pasó un año en la cárcel. La tragedia
no terminó aquí. Fueron finalmente absueltos y el marido, se cuenta que, a causa
de la indignación que le produjo el hecho, murió poco después. Ellos vivieron
juntos hasta el suicidio de Camilo, quien, enfermo, agotado por los problemas
con sus hijos (uno con problemas mentales y otro por su vida desordenada) y
casi ciego a causa de la sífilis que había contraído en su azarosa vida. Cuando
murió, había publicado novelas exitosas como la ya citada Amor de perdición y otras como Amor
de salvación, La novela de un hombre
rico o La brasileña de Prazins.
Abordó
también otros géneros como la comedia, la poesía, el periodismo, la biografía,
la sátira, el ensayo; e hizo traducciones del inglés y del francés, estudios
históricos, prefacios y también varios dramas para el teatro.
El argumento de la obra
que queremos destacar: Amor de Perdición,
fue elaborado por nuestro escritor durante el tiempo que estuvo preso y pudo
acceder a los expedientes conservados en los registros de la cárcel, buscando pormenores
de una historia que le había sido contada por familiares: la de su tío Simão
Botelho, preso y condenado al exilio por haber asesinado a un rival en una
relación amorosa. A Partir de estos hechos, escribió la historia de Simão y
Teresa, hijos de familias rivales de Viseu. Una pasión prohibida, con desenlace
infeliz, porque la joven Teresa ya estaba predestinada a otro pretendiente,
primo de ella. La joven lo rechazó y, por ello, el novio, herido en su amor
propio, convenció al padre de su amada para que fuera internada en un convento.
Como resultado, Simão mató al primo pretendiente, se presentó voluntario ante
las autoridades y, como consecuencia, se le condeno al exilio. No termina aquí
la tragedia, porque al pasar por delante del convento el barco que lo conducía
a la India, pudo divisar a su amada Teresa, que murió con esta visión consumida
por la tristeza. Cuando Simão conoció la noticia también murió. A diferencia
del personaje de la novela, el tío de Camilo, protagonista en la vida real, no
tuvo un final trágico, porque siguió viviendo en el exilio.
La explanada donde se
ubica actualmente el edificio del Centro Portugés de Fotografía en Oporto,
ciudad donde tuvieron lugar los sucesos, fue anteriormente una cárcel donde
estuvo recluído el escritor. Esta esplanada fue llamada, en homenaja a la
conocida obra: «Amor de Perdición».
Rosa Maria
Ballesteros García
Vicepresidenta del
Ateneo Libre de Benalmadena
“benaltertulias.blogspot.com”
[1] No obstante, antes de la Guerra
de Independencia (1808-1814), un liberal afrancesado: el abate José Marchena ya
lo había propuesto, y la Guerra, que alió a España y Portugal para expulsar a
los franceses en un proyecto común, daría un gran impulso a este deseo, deseo
que se vio frustrado por la llegada del Absolutismo de Fernando VII.
[2] Manuel Laranjeira (1877-1912),
médico de profesión, define en estas frases este ese espíritu luso al que nos
venimos refiriendo: «Eu sou um filho deste século de tristeza, de ansiedades
impossíveis de satisfacer (…) O resultado é o homem exigir à vida coisas que
ela não pode dar.
Yo soy un hijo de este siglo de tristeza, de deseos
imposibles de satisfacer (…) el resultado es que el hombe exige cosas a la vida
que ella no le puede dar. T.A.
[3]Manoel de Oliveira (1908-2015)
fue considerado como el cineasta más prestigioso de su país y el más conocido
internacionalmente. Es, además, uno de los dos directores de cine en estrenar
una película con más de 100 años.
viernes, 18 de noviembre de 2022
Tertulia 23/11/2022
República y Democracia
La
sola mención de la palabra república debería despertar en nosotros la más
profunda conciencia de solidaridad e igualdad, atendiendo a su maravillosa
etimología, res publica. Lo que a
todos es común, lo que a todos concierne. La república es un bien en si misma,
no la simple contraposición a la monarquía, es mucho mas que eso. La república
es una forma de Estado y, la República Constitucional contiene, da forma y
delimita la forma de gobierno, que es la democracia. El ámbito en el que la
libertad política colectiva realiza su trabajo: el control del poder político
por parte de la ciudadanía.
Pero, al igual que ocurre con otras grandes palabras cargadas de significado, éste se degrada y utiliza de forma banal para definir cualquier forma de Estado carente de monarquía. Con la palabra democracia ocurre lo mismo, el propio general Franco definía su régimen tiránico como democracia orgánica, de tal suerte que, cualquier régimen de poder se podría autocalificar como democrático. Todos sabemos que esto no es así, y si no lo sabemos, al menos lo intuimos. Esclarecer estos conceptos es la finalidad de esta charla coloquio
DAVID RODRIGUEZ RODERO es ingeniero informático y miembro del MCRC (Movimiento Ciudadano hacia una Republica Constitucional)
miércoles, 16 de noviembre de 2022
16/11/2022
domingo, 13 de noviembre de 2022
13 de noviembre de 2022
LOS
ULTIMOS INQUISIDORES
Como atávicos representantes de
los tribunales inquisitoriales de épocas olvidadas, hicieron su aparición en la historia de
España en pleno siglo XX, como siniestros representantes de la persecución y
eliminación de herejes. Se trata de los auditores militares del Ejército de
Ocupación que en Julio de 1936 se sublevó contra el gobierno legítimo de la
Segunda República Española, llevando a cabo un plan sistemático de eliminación
de los elementos republicanos a los que tildaron de rebeldes según su peregrina
interpretación de las normas jurídicas. Son figuras por lo general poco
conocidas y difíciles de investigar a excepción de la de Arias Navarro que llegaría
a ocupar la Presidencia del Gobierno, al que hay que sumar al recientemente
“descubierto” Felipe Acedo Colunga y al gaditano Francisco Bohórquez Vecina responsable
de la depuración llevada a cabo en Sevilla y en Andalucía en general.
El más interesante de ellos es
Felipe Acedo que en enero de 1939 presenta una memoria, “perdida” en el Archivo
del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla, en la que condensa y
justifica la labor desempeñada por los Consejos de Guerra con el objetivo de
instruir en la administración de “justicia” a los futuros fiscales. Manifiesta
desde el comienzo que esta labor es necesaria para limpiar la escoria
republicana en una hoguera para la que reclamó la vuelta de los tribunales de
la Santa Inquisición. Declara ineficaz el principio jurídico que asegura que no
puede haber pena sin una ley previa, asegurándose para sí la definición de
delito y su necesario castigo, de la misma forma que elimina la pretensión de
que la duda beneficie al acusado porque “el estado no está para tutelar
malhechores”. De esta forma a la casi totalidad del país podía acusársele de
rebelión militar, adhesión a la rebelión, auxilio a la rebelión e inducción a
la rebelión, haciendo hincapié en la necesidad de castigar la ideología antes
que el delito y en ausencia de éste.
Con esta farsa jurídica, los
tribunales militares y especiales franquistas comenzaron la eliminación de los
altos mandos militares, con tal celeridad que muchos de ellos ya estaban
eliminados cuando se instruyó el proceso. El fiscal militar exponía los
preámbulos y solicitaba la pena capital en el tribunal militar, en donde el
defensor, de una categoría jerárquica inferior (y a veces profano en la
materia), lo admitía sin reparos.
Se eliminaron rápidamente las
autoridades civiles de los núcleos que se iban liberando, y a todos los
elementos adscritos a los partidos de izquierda y a los funcionarios destacados
al servicio de la república, amén de todos los milicianos rojos. La depuración
alcanzó rápidamente al estamento de la enseñanza, a los catedráticos de Universidad,
a los maestros y a los funcionarios en general. El exceso de celo se propuso la
eliminación de los interventores de los partidos del frente popular de las
elecciones de febrero del 36 e incluso de sus familias, “determinándose en el
juicio oral su condena o absolución por la impresión que la cara de los
procesados produjera en el tribunal”, debiendo refrenarse, eventualmente, ante
el evidente peligro de restringir en exceso la mano de obra. La devastadora
represión física, política, económica y jurídica constituyó un auténtico
exterminio del enemigo interior al que nunca consideró un ejército sino una
banda de malhechores.
Felipe Acedo había nacido en
Palma de Mallorca en 1896 y falleció en Madrid en 1969, estudió la carrera de
Derecho en alguna universidad castellana y opositó al Cuerpo Jurídico Militar
en el que ingresó en 1917 con 21 años para acceder casi enseguida al arma de
aviación como piloto de guerra. Llama la atención la parquedad de anotaciones
que aparecen su hoja de servicios que en 1928 descubrimos adscrito al aeródromo
de Tablada en Sevilla en su doble cualidad de miembro del Cuerpo Jurídico
Militar y aviador.
En Agosto de 1932 participó en la
rebelión del General Sanjurjo contra la República debiendo sufrir en
consecuencia prisión provisional hasta el sobreseimiento de su proceso. En 1934
fue adscrito a la Auditoria que se creó para el Ejército de Operaciones de
Asturias a fin de doblegar a los mineros turbulentos y en donde se incoaron más
de mil procedimientos, de los que solo se sobreseyeron unos doscientos, entre
los que destaca el del dirigente socialista Ramón González Peña que debió ser
indultado por el presidente de la República de la pena de muerte solicitada por
Acedo que defendió como suya la idea de que la revolución era un crimen.
Al iniciarse la rebelión militar,
en 1936, lo encontramos en la provincia de Cádiz a donde había pasado desde
Gibraltar. Según manifestaciones propias asistió a los Consejos de Guerra de
Oficiales Generales que se celebraron en Huelva, Jerez, Cádiz, Sevilla, Córdoba
y Badajoz, “cuyo número no puedo precisar”, en los que esgrimió la acusación de
rebelión militar y pena de muerte a todos aquellos que se habían limitado a
cumplir con su deber de lealtad al Gobierno legítimo. En Noviembre fue nombrado
Fiscal Jefe del Ejército de Ocupación.
Francisco Bohórquez Vecina
(1893-1955) era natural de Ubrique (Cádiz) de una familia en la que existieron
tantos médicos como juristas, fue general auditor de la 2ª Región Militar, mano
derecha y hombre de confianza del general golpista Queipo de Llano y
responsable de miles de ejecuciones. Sus restos descansan en la Basílica de la
Macarena junto a su jefe.
Pero el más conocido de todos es
Carlos Arias Navarro (1908-1989), madrileño, Licenciado y Doctor en Derecho,
funcionario por oposición de la
Dirección General de Registros y Notariado y fiscal por oposición en donde fue
destinado inicialmente a Málaga. Así mismo aprobó en 1942 las oposiciones a
Notaría. Sirvió fielmente al régimen franquista iniciando su actuación en
Málaga donde su intensa labor represora le hizo acreedor al sobrenombre de
“carnicerito de Málaga”, para luego ser gobernador civil en varias provincias,
Director General de Seguridad, alcalde de Madrid, Ministro de la Gobernación y
Presidente del Gobierno. Sus restos reposan en el cementerio de Mingorrubio
junto a los de Franco.
Estas figuras, y probablemente
más, que no han podido ser investigadas por la dificultad aún existente de indagar
en los archivos y por la tendencia del régimen franquista a no dejar huella de
sus fechorías, deben de ser conocidas y recordadas como ejemplo inicuo de
personajes que aplicaron una “justicia” que se tomaron por su mano como
auténticos inquisidores medievales, tratando
de alcanzar una “solución final” que permitiera la perpetuación de un
sistema político censurable que nunca debió apropiarse de nuestro país.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de
Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografía
F. Espinosa, G. Portilla y A.
Viñas.-“Castigar a los rojos. Acedo Colunga el gran arquitecto de la represión franquista”. Editorial Crítica.
2022.
Carlos Lázaro Ávila.-Real
Academia de la Historia
Fernandez, Tomás y Tamaro, Elena.
Carlos Arias Navarro. Biografías y vidas. 2004.
viernes, 11 de noviembre de 2022
Tertulia del 16 de noviembre de 2022
A lo largo
del siglo XX, aproximadamente 30.000 mujeres pasaron por las Lavanderias de la
Magdalena en Irlanda. En Noviembre de 1941 se aprobó en España el Decreto de
reorganización del Patronato de Protección de la Mujer (que funcionó hasta
1985), y el Decreto de creación de las Prisiones Especiales para Regeneración y
Reforma de Mujeres Extraviadas. Las razones para que las mujeres fueran
ingresadas fueron en general extremadamente arbitrarias, como ser madres
solteras incluso si el embarazo había sido por una violación, sin que los
culpables fueran perseguidos ni molestados. Estas políticas específicas se
basan en el cruce de tres sistemas de poder, el patriarcal, androcéntrico y
sexual que castiga a las mujeres y fomenta el delito en los varones. La Iglesia
Católica, a cuyo estaban los centros obtuvieron beneficios políticos y
económicos por su complicidad. Algunas reparaciones se han puesto en marcha en
Irlanda pero nada de ello ha ocurrido en España.
Pilar
Iglesias Aparicio es doctora en Filología Inglesa. UMA
domingo, 6 de noviembre de 2022
6 de Noviembre de 2022
EL TOLEDANO “MARCIAL LAFUENTE ESTEFANIA”:
El
Marshall español
Las
personas que tenemos “cierta edad” todavía recordamos las novelitas del Oeste,
tan populares durante las primeras décadas de la posguerra, que fueron sin duda
un fenómeno sociológico no sólo en nuestro país, sino en buena parte de los
países americanos de habla hispana y también de los Estados Unidos, con
millones de ediciones[1].
Su influencia en la cultura popular ha
sido reconocida por autores como el filósofo Fernando Savater: el mismo se
declaraba lector asiduo durante su adolescencia, o cantautores tan reconocidos
como Joan Manuel Serrat, que lo recuerda en su canción “Romance de Curro ¨el
Palmo¨”:
Buscando el olvido
Se dio a la bebida
Al mus, las quinielas
Y en horas perdidas
Se leyó enterito
A don Marcial la Fuente
Por no ir tras su paso
Como un penitente
Todas estas novelitas (de bolsillo y no
más de 100 páginas) iban firmadas por nombres tan sugerentes como: “Curtis
Garland”, “Dan Luce”,
“Donald Curtis”, “Clark Carrados” o “Lem Ryan”, por citar sólo unos pocos
pseudónimos, tras los cuales se ocultaban republicanos vetados por la censura
franquista: escritores, abogados, médicos, ingenieros y profesionales varios
impedidos de ejercer como tales, como es el caso del escritor
anarcosindicalista palentino Eduardo de Guzmán, más conocido como “Edward
Goodman”, entre otros pseudónimos, autor de la novela Aurora de Sangre, basada en la vida de la feminista Hildegart
Rodríguez Carballeira, asesinada por su madre en 1933, libro que fue adaptado
al cine por Fernando Fernán Gómez en 1977.
Por otro lado, sería muy improbable que
nadie que haya nacido en las décadas arriba citadas no haya leído, o al menos
escuchado, el mítico nombre de Marcial Lafuente Estefanía, el mayor
representante del género, un respetable ingeniero que comenzó a publicar sus
westerns bajo los pseudónimos de “Tony Spring”, “Dan Luce”, “Arizona” o “Dan
Lewis”. Para las novelas románticas, que también publicó, lo hizo con nombres
femeninos: “María Luisa Beorlegui” (que era el nombre de su esposa) y “Cecilia
de Iraluce” en la Editorial Bruguera[2],
hecho quen se podría justificar porque el género romántico era refractario a la
hispana masculinidad de sus lectores. Su fecundidad productiva (unos 2.600
títulos), solo fue superada por otra novelista popular conocida como Corín
Tellado, compañera de editorial[1].
El género Western fue un fenómeno
sociológico muy popular entre los años cincuenta y sesenta en España, hasta principios
de los setenta del siglo XX, como ya apuntamos, con una serie de
características que hermanan a sus autores, porque la inmensa totalidad fueron
republicanos represaliados, muchos de ellos petenecientes a familias de la
burguesía. M. Lafuente, por ejemplo, era hijo de un abogado, lo mismo que el ya
citado Eduardo de Guzmán o el abogado Francisco González Ledesma (“Silver Kane”).
Los argumentos, con títulos tan rimbombantes como Un ataúd para Lorna Russell, Garito
de levitas o Era más pistolero que
abogado, hablan siempre de tipos rudos, cuatreros, jugadores fulleros,
sheriffs corruptos o chicas de discutida virtud y oscuro pasado.
Nuestro personaje se llamaba Marcial
Antonio Lafuente Estefanía y nació en Toledo en 1903 en una familia acomodada.
Su padre, Federico Lafuente López-Elías, fue el abogado de origen navarro,
establecido en Toledo, escritor, y periodista, director del Heraldo Toledano. De él heredó su amor
al teatro clásico del Siglo de Oro. Sin embargo, sus estudios los dirigió hacia
la ingeniería que ejerció en España, África y gran parte de los Estados Unidos,
donde trabajó entre 1928 y 1931, lo que le sería de gran utilidad para
ambientar detalladamente sus historias del Oeste y a sus personajes, apoyado
por la historia de Estados Unidos, un atlas muy antiguo de este país, y una
guía telefónica de donde sacaba los nombres de sus personajes.
De pensamiento anarquista, se afilió al
comenzar la Guerra Civil a la CNT y ejerció como concejal en el entonces pueblo
madrileño de Chamartín de la Rosa (hoy barrio de Madrid) entre diciembre de
1936 y marzo de 1938, año que se alistó como voluntario en el Ejército Popular,
donde llegó a ser nombrado general de Artillería del Ejército Republicano en
el frente de Toledo. Finalizada la guerra, tomó la decisión de no exiliarse,
como tantos de sus compañeros ―muchos de ellos destacados cargos políticos culturales
republicanos―, resignado a sufrir el exilio interior y una inevitable prisión.
Fue en la cárcel donde comenzó a escribir, aprovechando cualquier trozo de
papel. En una de las entrevistas que concedió, pasados los años, afirmaba que
lo hacía a lápiz en rollos de papel higiénico: “Estaba en una sala quinta de
uno de los hoteles en los que me recluyó el Gobierno”.
Una vez en libertad hizo caso de los
consejos del también escritor y dramaturgo Enrique Jardiel Poncela que le instó
a escribir literatura ligera, para que la gente se divirtiera. Y así lo hizo. Desde
el principio buscó la amenidad, prescindiendo de largas descripciones, con
temas de mucha acción y diálogos muy trabajados: “Como ese tipo
esté muchos días en la ciudad, va a tener trabajo la funeraria”, afirma uno de
sus personajes. Gracias a su paso por los Estados Unidos pudo dar verosimilitud
a sus historias y a sus personajes, como ya apuntamos, en aquellas novelitas,
de a “duro” el ejemplar en la librería que se cambiaban y recambiaban luego en
los quioscos.
Su primera novela la escribió Marcial en
1943: La mascota de la pradera y
firmó un contrato con Bruguera que le editó unas dos mil seiscientas novelas
inspiradas en el teatro clásico español del español del Siglo de Oro, que tan
bien conocía. y sustituyó sus personajes por los arquetipos representativos del
oeste. Todas estas historias, de acción muy violenta, se hicieron muy populares
como literatura de pasatiempo. Pero su poularidad, ya lo hemos comentado, se
extendió también por América. En Estados Unidos, por ejemplo, la universidad de
Texas las grabó para que los ciegos de origen hispano pudieran escucharlas.
Dato
anecdótico: bajo su firma, MLE ha seguido publicando hasta la actualidad, a
pesar de que el autor murió en 1984. No se trata de ningún milagro: Sus hijos desde
1958 y, posteriormente, su nieto siguieron la saga[2].
Rosa Maria
Ballesteros García
Vicepresidenta del
Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
[1] Mª del Socorro Tellado López publicó
alrededor de 5.000 novelas y relatos entre 1946 y 2009, traducidos a 27
idiomas. El Libro Guinnes de los récords de 1994 la registró como la escritora
más vendida en idioma español (400.000.000 de ejemplares), si bien en 1962 la
Unesco la había declarado la escritora española más leída después de Miguel de
Cervantes. Tanto ella como Lafuente siguen publicándose.
[2]
Para pensar: Una docena de colecciones siguen poniendo en el mercado cada año
unos 300 de los millares de títulos del viejo fondo con la enorme tirada de unos
25.000 ejemplares por título, de la que se vende un 70 %. Los sobrantes se
vuelven a distribuir. Y la historia continúa.
[1] En España hay que citar como
precedente decimonónico al escritor Esteban Hernández y Fernández con su novela
Los hijos del desierto, escrito hacia
1870?, publicado en 1988.
[2] Para pensar: Una docena de
colecciones siguen poniendo en el mercado cada año unos 300 de los millares de
títulos del viejo fondo con la enorme tirada de unos 25.000 ejemplares por
título, de la que se vende un 70 %. Los sobrantes se vuelven a distribuir.