domingo, 11 de diciembre de 2022

11/12/2022

                                                    LA CONDESA DE CHINCHÓN

 

En el año 2000, el Estado Español, adquirió para el Museo Nacional del Prado, el extraordinario retrato de “La Condesa de Chinchón”, debido a la mano genial del pintor Francisco José de Goya y Lucientes, cuya venta había sido anunciada el año anterior por la familia Rúspoli descendientes de la Condesa y propietarios del cuadro, cerrado en un precio de 4000 millones de pesetas, o lo que es igual, 24 millones de euros.

El retrato fue pintado en el año 1800 y nos muestra a una condesa-modelo que concentra sobre sí todas las miradas que la contemplan al no existir en su fondo oscuro ningún esbozo de decoración o adorno alguno, mirando a la derecha del espectador abstraída y abandonada a sus pensamientos, conformando un oasis de paz y sencillez donde solo resalta la luz que hace destacar su vientre en estado de buena esperanza que impregna toda la atmósfera de naturalidad y ternura.

Salidos del ensimismamiento producido por la contemplación del cuadro, la curiosidad nos lleva a interesamos en conocer la personalidad de la representada Condesa de Chinchón, cuyo nombre completo era María Teresa Josefa de Borbón Vallabriga, tercer vástago del Infante D. Luis Antonio de Borbón, hermano del Rey Carlos III, y de su mujer María Teresa Vallabriga, noble aragonesa hija de un capitán de caballería, con la que casó por conveniencia y a la que llevaba 30 años de edad.

La  protagonista de nuestro retrato, nació en Velada, pequeño municipio de la provincia de Toledo, el 26 de noviembre de 1780, siendo bautizada al día siguiente en la Parroquia de San Bernardino de esa población. Al cumplir cinco años, en 1785, muere su padre el Infante D. Antonio, encomendándose la educación de los 3 hijos habidos del matrimonio, el infante Luis María, y las infantas María Luisa y María Teresa, al arzobispo de Toledo D. Francisco Antonio de Lorenzana, antiguo deudor del Infante, que según disposición real recoge al niño y remite a las dos niñas al monasterio de  Cistercienses Bernardas de San Clemente de Toledo, donde fueron tuteladas por la educación que les impartió el sacerdote bibliotecario de su padre D. Miguel de Ramón y Linacero y de donde  no saldrían hasta 1797, o sea, 12 años más tarde, para ser entregadas en matrimonio por orden de su primo el Rey Carlos IV a su valido Manuel Godoy, en un acto consciente y planificado para acercar a este todopoderoso personaje a la propia familia real, y que éste acepta taimadamente, sin mostrar preferencia alguna, por cualquiera de las “niñas”, según consta en el intercambio epistolar del valido con su amigo Felipe Fernández Vallejo obispo de Salamanca y Gobernador del Consejo de Castilla.

El 2 de septiembre de 1797 se emite la real orden que autoriza el casamiento, y el 12 de septiembre se celebra la boda por poderes en la capilla del Palacio Arzobispal de Toledo oficiada por el Obispo Gobernador y actuando como “poder habiente” de Godoy el hermano mayor de la novia, Luis María Borbón Vallabriga, ya que las irreemplazables ocupaciones del ministro no le permiten asistir al acto que fue ratificado en San Lorenzo del Escorial el día 2 de octubre. María Teresa recibió una dote vitalicia de 360.000 reales de vellón (937.548 €) el mismo día de su boda.

El matrimonio estableció su residencia en el Palacio de Godoy, antigua casa de los secretarios en la madrileña calle de Bailen frente al Palacio Real. Ella tenía 18 años y el ministro 30 y no solo era Príncipe de la Paz, también era Regidor Perpetuo de la Villa de Madrid y de las ciudades de Santiago, Cádiz, Málaga y Écija y Veinticuatro de la de Sevilla, ostentaba La Gran Cruz de la orden de Cristo y de la Religión de San Juan de Jerusalém, y protector de La Real Academia de las Nobles Artes y de los Reales Gabinetes de Historia Natural, Jardín Botánico, Laboratorio de Química y Observatorio Astronómico.

Godoy tenía también una amante, Josefa Tudó, una gaditana de la misma edad que su  esposa  que era hija de un intendente del Buen Retiro en donde vivía, y de la que teóricamente se propuso separar sin que fuera capaz de llevarlo a cabo ya que en la visita que Jovellanos le hace dos meses después de la boda encuentra al Príncipe sentado entre su mujer y su amante. Quizás para sortear esta situación Godoy consigue para María Teresa y su hermano el título de Grandes de España de primera clase y poder usar las armas y apellidos de la Casa de Borbón que habían sido restringidos en el momento del casamiento morganático del Infante, su padre, por el Rey anterior.

Pese a todo, los primeros años del matrimonio debieron ser felices en espera del nacimiento de su única hija que  llegó en el tercer embarazo, que consiguió finalizar y parir, en octubre de 1800, siendo bautizada con los nombres de Carlota, Luisa, Manuela, Teresa, (y catorce nombres más) en un acto, al que asistieron los reyes, y que supone el momento álgido del triunfo social de Godoy que había conseguido simultáneamente el nombramiento del hermano mayor, Luis María, como Cardenal y Arzobispo de Toledo a la edad de 23 años, y que tres años después, en 1803, hace donación a su hermana María Teresa del Estado de Chinchón y del Señorío de Boadilla con todas las jurisdicciones, acciones, derechos y preeminencias (a fin de poder atender mejor a sus obligaciones religiosas), convirtiéndola en decimoquinta condesa de Chinchón.

Las desavenencias entre el matrimonio debieron ir creciendo ya que en 1804 la nueva condesa intenta marcharse a Toledo con su hermano lo que impidió severamente la Reina María Luisa de cuya abundantísima correspondencia con el valido (casi una carta diaria) se desprenden las quejas que Godoy tiene de su esposa criticando su falta de altura y capacidad para acompañarle en sus relaciones con la realeza. Este distanciamiento parece confirmarse con el nacimiento en Marzo de 1805 de un hijo del valido y su amante gaditana, que la reina no recrimina ya que un par de años después la madre del niño es nombrada dama de honor y posteriormente condesa de Castillofiel. Quizá por ello y en auxilio de su hermana, el cardenal Borbón, en 1807, confirma a su sobrina la Duquesa de Alcudia añadiéndole dos nombres más a los 14 que ya llevaba, en una ceremonia que no alcanzó el fasto de su bautismo.  

El excesivo poder de Godoy, Príncipe de la Paz, y su desmedida ambición, despiertan los recelos de sus enemigos que amparan al sucesor, futuro Fernando VII, para desbancarlo,  lo que consiguen en 1808 en el Motín de Aranjuez, en el que el domicilio del favorito es asaltado y sus muebles sacados a la calle y quemados. Los amotinados no encuentran al valido pero sí a su mujer María Teresa aterrorizada, escondida debajo de una cama y con su hija en brazos pidiendo salvación que efectivamente obtiene, porque la acompañan hasta el Palacio Real con los gritos de ¡viva la inocente paloma!

Godoy quedó detenido y sus bienes confiscados, algunas de cuyas pertenencias fueron devueltas a la Condesa de Chinchón que acompaña a su hermano a Toledo no pudiendo llevarse con ella a su hija que quedó bajo la tutela de su padre reducido en primera instancia a prisión, en el Castillo de Villaviciosa en espera de juicio, pero que enseguida es llevado a Bayona al convertirse en la pieza clave necesaria para convencer a Carlos IV de la necesidad de aceptar los planes de Napoleón. Cuando las tropas francesas llegan a Toledo el Cardenal, siempre acompañado de sus hermanas, huye hacia el Sur instalándose en EL Puerto de Santa María y posteriormente en Cádiz, en donde hay constancia de la petición de una pensión al Consejo Supremo de Regencia dada la falta de recursos al estar sus posesiones bajo dominio francés. También consta que en Octubre de 1810 Luis María de Borbón prestó juramento a las Cortes.

En 1814, Fernando VII vuelve a España pero no concede sus favores al Cardenal Luis María por considerar su comportamiento excesivamente liberal y no le invita a su propia boda con María Isabel de Asís, ni a ningún acto oficial, aunque concede el permiso necesario para el casamiento de su hermana María Luisa, hecho que deja a María Teresa sola con su hermano y  con la comunicación epistolar que mantiene  con su hija Carlota Luisa que se encuentra en Roma con su padre.

En 1820, el coronel Riego impone la Constitución  y se crea una Junta Consultiva Provisional  a cuyo frente se nombró al Cardenal Borbón , al que la muerte sorprendió en marzo de 1823  en Madrid rodeado de sus hermanas, su cuñado, su sobrina Carlota Luisa y Godoy, evitándole un seguro destierro a la segunda vuelta del Rey, lo que ocurrió con sus hermanas y su cuñado que fueron exiliados a Francia en donde nuestra Condesa es asiduamente acompañada por el coronel Domingo Mateo conocido como un activo revolucionario.

Tras varios viajes a Países Bajos y a Italia, tratando de vender cuadros, y varios domicilios en Paris, utilizando el apellido Drumond de su abuela materna, fallece la condesa en la capital francesa en 1828 a los 48 años de edad. Sus restos descansan en su mausoleo en la capilla del Palacio de Boadilla en Madrid.

 

                                                               Jesús Lobillo Ríos

                                        Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Juan Manuel López Marinas. Investigador. “María Teresa Borbón Vallabriga. Princesa de la Paz, Condesa de Chinchón. 1780-1828”. Isla de Arriarán. XXXIV. Diciembre 2009, pp. 97-157.

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