domingo, 30 de marzo de 2025

José Robles Pazos

Dos Passos, Hemingway y Robles: Un triángulo roto

 

 

‹‹Los problemas que surgen entre un hombre y sus amigos

no son con frecuencia más que el resultado de hacerse viejo››.

Dos Passos: Años inolvidables, 1966

 

Esta es la historia de uno de tantos asesinatos no resueltos. Es también la historia de tres intelectuales (dos norteamericanos y un español), amigos y espectadores de nuestra Guerra Civil. Se llamaban John Dos Passos, Ernest Hemingway y José Robles Pazos. Los dos primeros habían nacido en Illinois en 1896 y 1899, respectivamente; José Robles lo había hecho en la gallega Santiago de Compostela en 1897. De los tres, fue el primero en morir en Valencia, en extrañas circunstancias, como veremos, en 1937 (se ignora la fecha exacta). Hemingway se suicidó en 1961, arrastrando y contribuyendo a lo que parece una larga saga familiar de muertes violentas por suicidio: su propio padre, uno de sus exsuegros, sus hermanos Úrsula y Leicester, su hija (trans) Gloria y su nieta, la actriz Margaux Hemingway son ejemplo de lo dicho. De los tres, sólo Dos Passos lo hizo de forma no voluntaria en 1970 en la ciudad de Baltimore.

A nuestros tres protagonistas los unía su rechazo al fascismo, aunque ninguno de ellos militó en ningún partido político. Sus biógrafos y quienes escribieron sobre ellos suelen coincidir en una ideología cercana al socialismo. El propio Hemingway, en carta a su mejor biógrafo, Carlos Baker (Hemingway: The writer as Artist) lo explica: ‹‹Había por lo menos cinco partidos en la Guerra Civil española en el lado de la República (…)  no pertenecí a ninguno (...) No tenía más partido que un profundo interés y amor por la República››. Tanto Hemingway como Dos Passos forman parte de la llamada ‹‹generación perdida›› de escritores estadounidenses que vivieron en Europa (especialmente París) durante el período de entreguerras: Scott Fitzgerald, Thomas Wolfe, Jhon Steinbeck, William Faulkner, Gertrude Stein o Sylvia Beach, entre otros. Dos de los autores citados, Faulkner y Hemingway, fueron galardonados con el Nobel.

Hemingway se enfrentó el fascismo, cara a cara, cuando entrevistó a Mussolini en los años 20, describiéndole como ‹‹el mayor farol de Europa››, anticipando con ello al dictador que llegaría a ser. Cuando, en 1924, los Fascios asesinaron al diputado socialista Giacomo Matteotti, su muerte rubricó su antifascismo. Es notoria la admiración que sentía por España, donde llegó por primera vez en 1923. Fruto del tiempo que residió aquí es una de sus obras más celebradas: Fiesta, publicada en 1926. Cuando estalló la guerra civil en 1936 Hemingway regresó a España como corresponsal de la North American Newspaper (colaborando con el fotógrafo Robert Capa y coincidiendo con la periodista Martha Gellhorn, que se convertiría en su tercera esposa). Y en nuestro país se encontraba cuando en 1937 el documentalista holandés Joris Ivens invitó a Hemingay y Dos Passos para trabajar en el guion de una de sus películas más célebres, Tierra de España.

Dos Passos, descendiente de portugueses y buen conocedor de nuestro país, donde estuvo instalado una larga temporada en 1916. Como su colega y amigo, inspirado por España, escribirá su novela Rocinante vuelve al camino. En Madrid tuvo la oportunidad de conocer a Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán y deleitarse con el arte de Pastora Imperio. Recordando aquella época escribió: ‹‹Aunque me gustaba mucho Italia, España seguía siendo mi favorita››. Para acercarnos a su posición ideológica un ejemplo: cuando en 1927 se produjo en los EE.UU. la ejecución de los anarquistas Sacco y Vanzetti, escribió varios artículos censurando la violencia, lo que le situaría en adelante en la lista negra.

De nuevo en 1932, recién estrenada la Segunda República, Dos Passos regresa a España y describe, y así lo hace constar en sus memorias, el posicionamiento de lo que se ha dado en llamar ‹‹dos Españas›‹. A su paso por Santander alude al «odio en los rostros de las gentes elegantemente vestidas, sentadas en las mesas de los cafés (…) mientras contemplaban a los sudorosos socialistas volviendo de la plaza de toros con sus hijos y sus cestas y sus banderolas›› Y termina: ‹‹Si los ojos fueran ametralladoras, ni uno solo hubiera sobrevivido aquel día».

 De nuevo en 1937 vuelve a España, esta vez a instancias del cineasta holandés Joris Yvens para colaborar, junto a su todavía amigo Ernest Hemingway, en el guion del documental La tierra española, pero al conocer la desaparición de su amigo y traductor, el gallego José Robles Pazos (las fuentes coinciden en que fue a manos de los servicios secretos soviéticos), rompió de forma definitiva con Hemingway. Dos Passos dolido por la escasa sensibilidad del otro ante el sufrimiento humano (así lo recuerda en su obra Años inolvidables). Se trataba de un dilema moral que ya asoma en el planteamiento del guion en el que iban a colaborar: Dos Passos quería darle protagonismo a la población y Hemingway lo planteaba desde una visión más pragmática y política. Haciendo marcha atrás en el tiempo, nos podemos imaginar a los dos amigos sentados, alrededor de una mesa del madrileño hotel Florida, centro neurálgico de todo lo que se cocía en la capital, discutiendo sobre el tema y sobre la ‹‹desaparición›› de su viejo amigo José, a quien Dos Passos había conocido, hacía tantos años, en un destartalado tren camino de Toledo. No podía aceptar que su amigo fuera un ‹‹espía fascista›› La amistad duraba ya un par de décadas; después José, por mediación de Dos Passos atravesó el charco para ir a dar clases a Baltimore, en la progresista Universidad Jhons Hopkins, la universidad privada más antigua, fundada en1876, que fue la primera universidad dedicada a la investigación en los Estados Unidos. Su curiosidad intelectual lo había llevado, en los años 20, a aprender ruso (también dominaba el francés y el inglés) para poder leer a Puskin. El estallido de la guerra le sorprendió durante sus vacaciones en España, pero no quiso regresar a su trabajo. Comprometido con el gobierno republicano, se presentó voluntario como traductor para los rusos, siendo asignado como intérprete y colaborador del general soviético Vladimir Gorev, enviado por el gobierno de la URSS como asesor militar para apoyar al Ejército Popular de la República.

A partir de aquí nace la incógnita no aclarada, pero con varias hipótesis con relación a su desaparición, si bien es cierto que en un ambiente que era de paranoia aguda, cualquier aproximación puede ser plausible. No obstante, hay una especie de consenso que apunta a que el motivo pudo ser que era un hombre que ‹‹sabía demasiado››ó, que el todopoderoso Alexander Orlov tuvo que mediar en el hecho y que después de ser interrogado en las checas de la NKVD (germen del KGB), desapareció sin dejar rastro, si bien el inquieto y comprometido Dos Passos, autor de la imprescindible Manhattan Transfer intentó seguir el rastro de su traductor, sus pesquisas molestan a Hemingway que defiende por encima de todo la causa republicana. Jamás volverán a hablarse, si bien en la novela de Hemingway París era una fiesta, publicada en 1964, su autor, de forma malévola, carga contra Dos Passos: ‹‹cada dólar que gana le desplaza un poco más a la derecha››.

Tras licenciarse en 1918 en Filosofía y Letras, José Robles Pazos filólogo, traductor, profesor de literatura española y pintor comenzó a trabajar como profesor de Literatura española. En 1919 se casó con Márgara Villegas, hermana de Amparo Villegas, célebre actriz de la época. El matrimonio tuvo dos hijos: Francisco, nacido en Madrid y una hija, Margarita, que nació en Estados Unidos. Entre abril de 1927 y enero de 1928 colaboró en La Gaceta Literaria, en la sección titulada «Libros yankis», donde comentaba aspectos y novedades literarias de aquel país, acompañándolo algunas veces con ilustraciones propias. Fue el traductor de dos obras de Dos Passos:  Rocinante vuelve al camino y Manhatan Transfer. Compaginó su labor docente con sus trabajos de erudición, especializándose en el teatro clásico español. De aquellos años en España se publicó un poemario titulado Invierno en Castilla y otros poemas, publicado por la editorial sevillana Renacimiento. La película de Yvens se rodó, aunque Dos Passos no figura en los títulos de crédito. La película la llegó a ver Roosevelt.

Dos Passos, tras la desaparición del amigo, se hizo cargo de su familia. Junto a Carrington Lancaster, el antiguo jefe del español en la Johns Hopkins, consiguieron documentos para que la viuda pudiera cobrar el seguro de vida americano de su marido. El bueno de John había estado pagando las cuotas de la póliza durante todo ese tiempo. El hijo mayor de José se enrolaría en las filas del ejército del Frente Popular, fue preso y condenado a muerte que le conmutará en 1944. Finalmente, la familia se establecerá en México.

Al parecer, cuando vinieron a buscar a José Robles, estaba leyendo a Poe.

 

                                    Rosa M. Ballesteros García

                        Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                    “benaltertulias.blogspot.com”


domingo, 23 de marzo de 2025

Manuel Marques Rodriguez

 

 

              MANUEL MARQUEZ RODRIGUEZ  Y  TRINIDAD ARROYO VILLAVERDE

   UN MATRIMONIO DE MÉDICOS, OFTALMÓLOGOS, CIENTIFICOS, DOCENTES Y EXILIADOS

 

Los duelos con pan son menos, lo que quiere decir que pese a la tragedia que supone una emigración, hay ocasiones en que sus secuelas dolorosas se sobrellevan mejor en compañía y se pueden extraer de ellas éxitos perdurables para sí propio y para todos los demás. Es el caso del matrimonio Márquez-Arroyo que tras triunfar sobradamente elevando la práctica de la Oftalmología y la formación de oftalmólogos a sus mayores niveles en su propio país, continuaron su desarrollo ascendente en México tanto en el conocimiento de la oftalmología,  como la formación de oftalmólogos en calidad y cuantía similar a la de su propia patria.

Manuel Márquez Rodríguez nació en Villaseca de la Sagra (Toledo) en 1872 en el seno de una familia modesta, pero gracias a una beca consiguió estudiar Medicina en  Madrid, obteniendo sobresalientes y matrículas en casi todas las asignaturas. Fue alumno interno por oposición en el Hospital de San Carlos y en el Hospital Provincial, licenciándose en 1895 y defendiendo su tesis doctoral al año siguiente sobre “Las parálisis alternas” con Premio Extraordinario, y pasando a trabajar en el Hospital del Buen Suceso en su servicio de Oftalmología, rama de la medicina a la que empezó a dedicarse de forma absorbente, consiguiendo becas para trabajar en Paris con Antonelli, en Viena con Wintersteiner y en Friburgo con Axenfeld, hasta que en 1901 fue nombrado jefe del Servicio de Oftalmología.

En 1902 obtuvo la plaza de profesor auxiliar de Terapéutica de la Universidad de Madrid, y en 1906 obtuvo por oposición la cátedra de Terapéutica de la Universidad de Santiago de Compostela, y en 1908, por traslado, esta misma cátedra en Madrid. En 1911 fue nombrado primer catedrático de Oftalmología de Madrid a propuesta de la Real Academia de Medicina y del Consejo de Instrucción Pública. En 1934 fue designado Decano de la Facultad de Medicina

Trinidad Arroyo Villaverde nació en Palencia en 1872, estudiando el bachillerato y la carrera de Medicina en Valladolid entre 1889 y 1895, acompañada siempre por su hermano Benito también médico, y tutelada en todo momento por su padre, un empresario que le ayudó a sortear todos los problemas que como mujer pudieran presentársele, y doctorándose al año siguiente en Madrid, con una tesis acerca de “el efecto de ciertos preparados sobre el normal funcionamiento de la musculatura ocular”. Se especializó en Oftalmología en la Escuela Libre de Oftalmología del Instituto Oftálmico Nacional con el doctor Santiago de los Albitos. En 1898 volvió a Palencia donde comenzó a trabajar privadamente hasta contraer matrimonio en 1902  con Manuel Márquez, al que había influenciado para dedicarse a la oftalmología, estableciendo su domicilio y una consulta privada floreciente en Madrid desde 1911 hasta 1936, firmando por sí misma sus propios trabajos desde el principio, y siendo profesora ayudante de la Facultad de Medicina en la que su marido era catedrático. Fue fundadora del Lyceum Club de Madrid y presidenta de honor de la Asociación de Médicas Españolas, así como colaboradora de la revista “La medicina social española”.

En 1936 con el estallido de la guerra civil el matrimonio Márquez-Arroyo se mantuvo al lado de la República iniciando un periplo, a partir del final de ese año, que le llevaría a Valencia, a Barcelona y a París, y desde aquí tras recibir diversas oferta se marcharon a establecerse en México, país en el que desarrollaron una fructífera labor docente.

En México, particularmente relevante fue la labor docente del Profesor Márquez organizando cursos de formación de oftalmólogos, siendo nombrado Profesor de Oftalmología de la Escuela de Medicina y Profesor de Óptica de la Escuela de Optometría. Hizo importantes aportaciones sobre la refracción ocular y especialmente sobre la optometría cuyas escalas de medición diseñó él mismo, contribuyendo a mejorar la terapéutica ocular, mediante el estudio de la neuro-oftalmología y la motilidad ocular. Diseñó diversos artilugios operatorios para mejorar la cirugía ocular.       

Entre sus publicaciones destacan “Lecciones de oftalmología clínica”, “Elementos de Terapéutica general” y “Lecciones de oftalmología clínica general y especial”. Aportó estudios valiosos sobre el tratamiento del desprendimiento de retina, sobre el astigmatismo y sobre el quiasma óptico analizando la teoría de Cajal sobre el entrecruzamiento de las fibras nerviosas y la imagen invertida.    

En el campo historiográfico publicó “Uso de los anteojos”, “El Doctor D. Andrés García Calderón”, “El Doctor Santiago de los Albitos”, “André Rochon Duvigneau”, “Los procedimientos blefaroplásticos del cirujano montañés Argumosa”, “Cajal, investigador y maestro”, “Cajal y la neuro-oftalmología”, etc.

Miembro numerario de la Asociación Médico Quirúrgica de Madrid (1902), y de la Academia Nacional de Medicina (1916). Consejero de Sanidad en 1924 y de Instrucción Pública (1928)

Fue presidente de la Sociedad Oftalmológica de Madrid (1915) y de la Hispanoamericana (1920), y del Congreso Internacional celebrado en Madrid en 1933, y del celebrado en México en 1949. Miembro de honor de las sociedades oftalmológicas de Viena, de Nueva York  y de la Asociación Panamericana 

Trinidad Arroyo volvió a España en 1955 para liquidar todos sus bienes en favor de una fundación que beneficiaba a estudiantes de bachillerato y de Medicina. Fallecería poco después en México, en 1959 a los 89 años de edad. Tres años más tarde fallecería su marido en 1962 a los 90 años de edad.

 

                                                                      Jesús Lobillo Ríos

                                              Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                             “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.

M.Diaz-Rubio García. Real Academia de la Historia.

Gaceta UNAM.-“La riqueza académica del exilio español en México”. 2019

“descubriendovillasecadelasagra.blogspot.com”. 2024

T. Ortiz Gómez.-Real Academia de la Historia.

P. Alcalá Cortijo y C. Corrales Rodrigáñez. “Mujeres con ciencia”


domingo, 16 de marzo de 2025

Cartillas

Historias de nuestra Guerra Civil: Pan negro VS Pan blanco

A estas alturas de nuestra Historia es posible que estas palabras: “cartilla de racionamiento” suenen como algo anecdótico. Es más, los más jóvenes, que han tenido la suerte de crecer (en general) en una sociedad libre y con recursos, creerán que forma parte del argumento de una buena película del llamado “Cine Negro”. Siento defraudarles, porque la historia que aquí se cuenta --ya se sabe: los historiadores, en bastantes ocasiones, resultamos muy incómodos-- es tan verdad como que el día tiene veinticuatro horas o que sesenta minutos cuentan lo mismo que una hora.

Todo comienza con nuestra desgraciada Guerra Civil, tres horribles años que se iniciaban con un golpe militar que sorprendía a la ciudadanía. Comenzó un caluroso verano (18 de julio de1936) que se alargaría hasta la primavera de 1939 (1 de abril), último parte de guerra firmado por el general Franco. Punto y final a un régimen democrático de poco más de ocho años (1931-1939) sustituido por una dictadura de cuatro décadas, la segunda más duradera de Europa, después de la portuguesa. Todos estos datos los recogen los libros de Historia de nuestros estudiantes, pero esta historia, mejor dicho, lo que llamamos “intrahistoria” apenas se conoce. Podemos afirmar, pues, que dichas “cartillas” forman parte de esas historias (dentro de la Historia) y también que surgieron como “efectos colaterales” del conflicto.

Hay que comenzar diciendo que dicha “cartilla” no era una herramienta privativa de nuestra guerra. Desafortunadamente, una buena parte de los países que se vieron implicados en la Segunda Guerra Mundial (septiembre, 1939 ̶ agosto, 1945) también tuvieron que utilizarla como medio de controlar y repartir los escasos recursos disponibles y evitar, lógicamente, que la población sufriera una hambruna generalizada[1], de forma que, el citado racionamiento, no fue una excepción española, sino una consecuencia generalizada del conflicto Mundial. Alemania, por ejemplo, impuso el racionamiento el mismo mes de septiembre de 1939, a los pocos días de estallar la guerra, racionamiento que se alargó hasta 1950, en zona occidental (RFA) y hasta 1958 en la oriental (RDA). En el mismo caso se sitúan países como Holanda (1939- 1952), Finlandia (1939-1955), Gran Bretaña (1940-1954), Francia (1940-1949) o Italia (1940--1949). Incluso los EEUU (poco después del ataque japonés a Pearl Harbor) y algunos países neutrales como Irlanda, Suecia, Portugal o Suiza, también recurrieron a las citadas cartillas.

En el caso de España, tuvieron una duración de al menos 15 años, desde marzo 1937 que el gobierno de la República las puso en circulación, hasta 1952, si bien existen ejemplares conservados que indican por el sello que estuvieron vigentes hasta 1955. Y eso ocurrió por varios motivos, pues las provincias bajo el Frente Popular sufrieron el deterioro de la agricultura y la ganadería, cuestión esta que está íntimamente relacionada con las luchas campesinas y la resistencia de las derechas, en general, para acatar las nuevas leyes promulgadas por la República, relacionadas con el reparto y mejor control y gestión de las tierras, especialmente los latifundios. Investigaciones posteriores señalan que la sublevación triunfó sin grandes dificultades en las zonas productoras de alimentos, de forma que, el Gobierno que surge del 18 de Julio, extendió el racionamiento a su zona una vez finalizada la guerra. Durante el conflicto, las limitaciones oficiales a la alimentación en zonas bajo el mando franquista, habían sido el “Día sin Postre” o el “Plato Único”, estrategias que sirvieron para subsidiar a los combatientes de la zona “Nacional” y sus familias.

Por otro lado, este tipo de restricciones, comparándolo con otros países en guerra, significa que fue el más prolongado temporalmente, y ello evidencia el atraso y la incapacidad de nuestro país respecto a Europa. Fueron, como arriba se indica, tres lustros de carencias alimenticias, los tristemente famosos “años del hambre”, que no sólo se reflejan en otras “intrahistorias”, como fue el llamado “estraperlo”, cuestión esta que no se puede desarrollar en tan poco espacio, sino también en las pérdidas humanas. Se calcula que en los primeros años (entre 1939 y 1942) se produjeron entre 200.000 y 600.000 muertes como consecuencia de la mala alimentación o de las enfermedades que derivaban de ella.

Estas cartillas estaban formadas por unas hojas con cupones. En principio fueron familiares y en 1943 se convirtieron en individuales para mejor controlarlas. Por ejemplo, a cada persona se le asignaba una tienda concreta para comprar los artículos que solían variar de cantidad (según la semana o el mes) y, según los miembros de la familia, se recibía una cantidad por ticket. Estas hojas se enviaban al gobierno, para que éste abonase el importe a las tiendas convenidas. Una familia de 6 personas recibía mensualmente: kilo y medio de azúcar, lo mismo de arroz y litro y medio de aceite, más algo de chocolate (de algarrobas, si había suerte), doscientos cincuenta gramos de pan al día (por persona), si bien en el año más crudo (1940) se redujo a días alternos. Por otro lado, no había suficiente información para usarlas, ni dinero para adquirir los alimentos más elementales. Se comía cualquier cosa, así que nuestras madres o abuelas, se convirtieron en verdaderas magas (sin varita mágica), para cocinar pucheros sin huesos, lentejas agusanadas lastradas con piedras, mondas de patatas que se freían en tocino derretido o peladuras de naranjas, por las que se peleaban los críos cuando las encontraban en la calle. Personalmente, puedo dar fe de ello. Todo ello sin olvidar que muchas mujeres tenían enormes dificultades para obtener los alimentos más básicos, ya que muchas tenían a sus maridos en las cárceles y otras tantas eran ya viudas. De hecho, la limitación era tan detallada que incluso había desigualdad en la escasez: había cartillas de primera, segunda y tercera categoría, según el nivel social del consumidor, su estado de salud o su posición familiar. Los hombres adultos podían acceder al 100% de los alimentos -variando según el trabajo-, mientras que las mujeres adultas y los mayores de 60 años recibían el 80% de la ración anterior. Los menores de 14 años, un 60%. Pese a todas estas miserias, existió también mucha solidaridad a través del canje, del trueque entre vecinas, siendo el estraperlo (tema este que daría varios artículos) el último recurso de muchas mujeres a las que la guerra las había convertido en cabeza de familia.

Como curiosidad, y como llamada de atención para quienes dan como verdad incuestionable los datos que facilita la Wikipedia.  Por ejemplo, en lo que se refiere a la época del racionamiento en España, esta medida comenzaría a aplicarse, según la citada fuente, en 1939. Sin embargo, cuando se lee con atención el texto de la citada orden, se puede leer: “Las provincias en que ya esté implantado, la conservarán”. De lo que se deduce que las citadas cartillas ya estaban implantadas con anterioridad en ciertos municipios de la “España leal”, detalle no tenido en cuenta por los redactores de la “infalible” Wiki.

 La abundancia de comida en la zona nacional se aprovechó sagazmente como propaganda. La aviación de Franco realizó en el otoño de 1938 varios bombardeos de pan blanco sobre Madrid, Barcelona y Alicante, las ciudades republicanas más populosas, asestando con ello un duro golpe psicológico a la ya tambaleante moral de los republicanos que llevaban muchos meses comiendo pan negro.

Finalmente, el cine español nos puede ilustrar al respecto del tema expuesto, en su deseo de impulsar la imperiosa necesidad de equilibrar, corregir y reescribir el relato del cine propagandístico fascista que prosiguió desde la posguerra hasta la muerte del dictador. Ejemplo de ello son algunas de las películas en las que se muestra más fielmente, y de forma más cruda, el hambre y el racionamiento de la población civil con escenas impactante en películas como: Pa negre, Pájaros de papel, Las bicicletas son para el verano o El espíritu de la colmena, entre otras.

 

                                       Rosa M. Ballesteros García

                       Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                       “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Recordemos que la SGM se inicia en septiembre de 1939, es decir, el mismo año en que finaliza la Guerra Civil en España. España tardaría 18 años en recuperar el nivel de renta que tenía en 1936.


domingo, 9 de marzo de 2025

Emilio Rosenstein Ster

                                              EMILIO ROSENSTEIN STER (EMIL VEDIN)

   MÉDICO, FOTÓGRAFO Y BRIGADISTA INTERNACIONAL EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

 

La grandeza de estos combatientes radica en que dieron su vida por la libertad de otros a los que ni siquiera conocían por lo que su generosidad nunca será suficientemente reconocida. Fueron los émulos más fehacientes de nuestro D. Quijote en su enfrentamiento a los molinos de viento.

Emilio Rosenstein nació en Lukow (Polonia) en 1912, en una familia adinerada de ascendencia judía. A los dieciséis años debió de marcharse a Francia para poder estudiar Medicina porque en Polonia había un número limitado para estudiantes judíos, obteniendo el Diploma de Médico, Cirujano y Partero por la Universidad de Paris, en junio de 1938, siguiendo más tarde otros cursos de especialización en Ginecología y Medicina Colonial.

Participó como activista en el Front Populaire francés y al producirse el golpe de estado en España contra la II República se alista como voluntario en las Brigadas Internacionales con el pseudónimo de Emil Vedin con el propósito de evitar posibles represalias a su familia polaca. Consiguió el grado de Capitán y Mayor Médico del batallón Dabrowski de la XI Brigada Internacional  y en los Servicios Sanitarios de las Unidades Blindadas de las Brigadas Internacionales. Según sus propios testimonios como retratista, asistió como médico a más de mil compañeros fallecidos y heridos de los 5400 que componían los polacos que lucharon en nuestra guerra. Además de ser fotógrafo de la contienda, sirvió de intérprete con los tanquistas rusos.

Al disolverse las Brigadas Internacionales se nacionalizó español aprovechando la oferta del presidente de la República Juan Negrin, regresa a Francia donde se ocupa de atender las colonias de niños españoles, de lo que dejo un extenso registro fotográfico, hasta que la expansión del nazismo le obliga en 1942 a huir a México en el navío portugués Sao Tome, estableciéndose primero en Puebla y luego en México donde implantó un consultorio médico. En 1944 funda un Diccionario de Especialidades Farmacéuticas (DEF) para los médicos (PLM), conocido en toda América como el PLM destinado a restaurar la salud a través de la información.

En 1947, tras una larga búsqueda logra reunirse con su compañera de toda la vida Paule Azoulay que en 1942 se había negado a emigrar por su compromiso con la resistencia francesa. Juntos se establecieron en México en una nueva vida, adoptando la nacionalidad mexicana, hasta el momento en que  fallecieron en 2001, cincuenta años más tarde.

En 2011, la hija de ambos, Dra. Yvonne Jane Rosenstein Azoulay, profesora e investigadora en Biotecnología de la Universidad Autónoma de México y Premio Nacional de Inmunología de la Sociedad Mexicana de Inmunología en 2016, hizo donación de 28 rollos fotográficos y 100 fotografías con imágenes de la guerra civil española, y en 2018 completó la donación con otros dos rollos con imágenes familiares del archivo fotográfico de su padre al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.

 

                                                                     Jesús Lobillo Ríos

                                                    Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                           “benaltertulias.blogspot.com” 


domingo, 2 de marzo de 2025

Vampiras

                                            UNA DE VAMPIRAS

 

Detrás de cada mito, de cada leyenda, hay una historia real, aunque muchas veces dicha historia nos resulte asombrosa. A lo largo de los tiempos, en casi todas las culturas y a través del folklore o de las diversas mitologías, han aparecido diversas creencias sobre vampiros, unos seres nocturnos, ni vivos ni muertos, que se regeneran bebiendo la sangre de las personas (especialmente jóvenes), aunque la imagen que conocemos en la actualidad procede del vampiro literario inglés (Bram Stoker’s…), vampiro que tiene sus orígenes en las tradiciones eslavas.

Culturas como la mesopotámica, la judía, la griega o la romana, por citar algunas, han venido recogiendo en sus mitologías relatos de entidades demoníacas y espíritus sedientos de sangre que se consideran precursores de los vampiros modernos. En el judaísmo uno de sus arquetipos míticos es Lilith, la primera mujer de Adán, de quien se decía que se alimentaba de la sangre de los niños no circundados. Lilith es inspiradora de muchos personajes de vampiresas seductoras en la ficción por su acentuado carácter sexual, como es el caso de la serie francesa dirigida por Louis Feuillade Les vampires (1915) con Jeanne Roques (‹‹Musidora››) como líder de una banda ‹‹vampírica››. Por otro lado, el arquetipo de la mujer fatal se ha puesto de relieve no solo en la Biblia, también la literatura, la pintura y, cómo no, en el cine, uniendo la belleza extrema con la capacidad de convertirse en la perdición de cualquier hombre.

Los primeros vampiros se asocian con deidades femeninas como Kali, Ishtar, Isis o Cibeles. Sin embargo, estos seres no eran llamados vampiros, eran las deidades de la muerte, la guerra y el mundo subterráneo. En Europa, ‹‹vampiro›› es un término que comenzó a ser usado en el siglo XVIII gracias a la literatura gótica inglesa con obras, entre otros, de August Bûrger (Leonore, 1773), Goethe (La novia de Corinto, 1797) o Samuel Taylor (Christabel, 1797). El siglo siguiente, autores románticos como Baudelaire, Polidori (Vempyre, 1819), Sheridan Le Fanu (Carmilla,1872) o Drácula (1897) de Bram Stoker’s ahondan en el mito. Trascendiendo ambas corrientes (lo gótico y lo romántico) la novelista gallega Emilia Pardo Bazán, siguiendo la saga, publicaría en 1901 una novelita corta: Vampiro.

La antropología explica el origen de este fenómeno remontándose a los tiempos de la prehistoria y las sociedades paleolíticas cazadoras y recolectoras (puede remontarse a la caza y al miedo a la oscuridad en las sociedades neolíticas) y quizás sea esta una explicación a la aparición de entidades ‹‹vampíricas›› en culturas distintas, ancestrales y alejadas geográficamente, comenzando con la vampira bíblica Aluga, que atacaba sexualmente a los hombres durante sus sueños. Su primera aparición se encuentra en Babilonia, donde se le conoce como Alu o Alukah'a[1].

 El fenómeno está presente en culturas tan antiguas como la sumeria (Alu y Ekimmu), mesopotámica (Utukku), china (Jiang Shi), filipina (Aswang), indú (vampiras Daikin), brasileña (Jarcaca, Lobishomen y Pishtaco) o mexicana (Tlahuelpuchis). En la vieja Europa, prácticamente en cualquier país, ya sea Alemania (Nachzehrer), Grecia (Empusa, Vrykolokas y Lamias), Francia (Clarimonda, Noctícula, Bensozia), Gales (Gwrach y Rhibyn) o Islandia (Draugr) podemos encontrar entidades con similares características. En la antigua mitología celta se encontraban unas criaturas (las Gwrach y la Rhibyn), una extraña combinación de hada, mensajera y vampiro que esperaban en los caminos de Gales a los viajeros, para informarles acerca de su fin y de paso, beber su sangre. También se encuentran estas criaturas en los Estados Unidos, como las vampiras Nelly Vaughan y Sarah Tillinghast de la zona rural de Rodhe Island; Mercy Brown de Nueva Inglaterra o Delphine Lalaurie de Nueva Orleans. En todos los lugares citados es posible encontrar una rica tradición vampírica.

Estas entidades mitológicas, si bien son diferentes en algunos de sus aspectos, mantienen una remarcable unidad en su esencia: una criatura que vuelve de la muerte para alimentarse del elixir de la vida, la sangre. Sin embargo, a pesar de la existencia de mitos acerca de estas criaturas en la Antigüedad, el folclore de la entidad que hoy conocemos como «vampiro» se origina casi exclusivamente a partir de principios del siglo XVIII en el sureste de Europa, especialmente desde Rumanía, Hungría y Serbia.

La figura de la mujer vampiro invadirá los relatos y poemas del Romanticismo europeo representando la seducción de la oscuridad y del mal. La femme fatale vampírica reúne en sí las principales características del mito de la mujer peligrosa para el hombre, desde la Carmilla de Sheridan, hasta Roja como la sangre de la británica Tanith Lee[2], pasando por Stephen King, H. P. Lovecraft, Francis Marion Crawford y la época dorada de la revista Weird Tales, revista ‹‹pulp››[3] estadounidense de fantasía y terror fundada por J. C. Henneberger y J. M. Lansinger en marzo de 1923. Quizás, el caso más llamativo es el de la condesa húngara Erzsébet Báthory de Ecsed (1560-1814), que ha pasado a la historia, acusada y condenada, de ser responsable de una serie de crímenes motivados por su obsesión por mantener la belleza y, como consecuencia, su sobrenombre; ‹‹Condesa Sangrienta››, la asesina en serie más grande de la historia de la humanidad (650 muertes). En nuestro país sobresalen vampiras como la ‹‹xuxona›› o bruja vampira gallega, la ‹‹guaxas›› asturianas, las ‹‹guajonas›› cántabras o las llamadas ‹‹Brujas del Bailadero›› de Anaga, en Tenerife.

Y el mito se ha ido expandiendo gracias al poderío del cine, con películas que tienen como tema principal el vampirismo. En nuestro país, por poner un ejemplo, la primera película que trata de ello es Un vampiro para dos, en género de comedia, dirigida en 1965 por Pedro Lazaga, con Gracita Morales, López Vázquez y Fernán Gómez como el barón Rosenthal, último miembro de una saga de vampiros. No obstante, los vampiros han ocupado las pantallas de cine desde sus comienzos, durante los años del cine mudo (o silente), hasta nuestros días. Entre las películas de la etapa silente destacamos algunos títulos internacionales que tienen como protagonista en varios casos a una vampira o femme fatale: Vampyrdanserinden (La bailarina vampiro, Dinamarca, 1911), con Clara Wieth; Vampe di Gelosia (Italia, 1912) con María Jacobini; Nacht des Grauens (Alemania, 1916) con Emil Jannigs; The Vampire (Estados Unidos, 1913), con Alice Hollister;  Lilith and Ly (Austria, 1919); Wampiry Warszawy (Polonia, 1925); Vampire a du Mode (Francia, 1928); The Wife and the Vampire (India, 1931).

Retomando las producciones españolas de los años 70 destacamos las dirigidas por Jesús ‹‹Jess›› Franco, sin duda el principal director español de películas de vampiros. Contó con la presencia de Christopher Lee para rodar su propia versión de la novela de Bram Stoker’s en coproducción con Alemania e Italia, a la que tituló El conde Drácula; La noche de Walpurgis (1970) dirigida por León Klimovsky. Le siguieron otras producciones: La novia ensangrentada (1972) con Alexandra Bastedo, Ceremonia sangrienta (1973) con Lucía Bosé, La tumba de la isla maldita (1974) con Teresa Gimpera. En 2010 se estrenó Empusa, inspirada en unas criaturas mitológicos griegas, conocidas con este nombre. Eran hijas de Hécate, poseían habilidades para cambiar su forma física. Seducían y luego chupaban la sangre de sus amantes hasta matarlos. Las fuentes principales donde se mencionan a las Empusas son Aristófanes (Las ranas) y Filóstrato (La vida de Apolonio de Tiana).

 

                                      Rosa M. Ballesteros García

                         Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                     “benaltertulias.blogspot.com”



[1] La Biblia menciona a Aluga en Proverbios 30:15. La palabra hebrea “aluga” significa sanguijuela.

[2] Una relectura de la historia de Blancanieves y los siete enanitos desde una perspectiva vampírica.

[3] Publicaciones baratas y de escasa calidad material, muy populares en los Estados Unidos desde 1896 hasta finales de la década de 1950.


domingo, 23 de febrero de 2025

El jardín de los poetas ingleses

                                             EL JARDIN DE LOS POETAS INGLESES

                                                                                                          Y si la suerte acaba con mi vida

                                                                                                                  dentro de una fosa mal cavada,

                                                                                                               acuérdate de toda nuestra dicha;

                                                                                                                        no olvides que yo te amaba.

                                                                                                                    (A Margot Heinemann)

                                                                                                 Rupert John Cornford (1915-1936)

“Sin memoria no hay identidad ni justicia, y la memoria, como el amor, duele”. Estas son palabras de Tina Paterson (alias de David Rodríguez, Madrid 1972), artista, activista e ilustrador madrileño que a los 85 años del alzamiento que dio lugar a la guerra civil española, ha revitalizado la imagen de muchos de los integrantes de las Brigadas Internacionales, como son Alvah Cecil Bessie (guionista de Hollywood y candidato al óscar por el guion de Objetivo Birmania), Samuel C Willis (desaparecido en Belchite en 1938), Caroline Bunjes-Rosenthal (fotógrafa holandesa), Chen Wen-Rao (cantonés exiliado en EEUU y muerto en Gandesa en 1938), Robert Hale Merriman (economista y profesor en la Universidad de California, también muerto en Gandesa), Evelyn Hutchins (bailarina y conductora de ambulancias), y a nuestro protagonista Rupert John Cornford poeta inglés fallecido en la batalla de Lopera en Diciembre de 1936, junto con su amigo Ralph Winston Fox (1900-1936) poeta, novelista, historiador, periodista, traductor y político, formado en la Universidad de Oxford en lenguas modernas, que fue uno de los cofundadores del Partido Comunista de Gran Bretaña

Cornford había nacido en 1915, en un ambiente intelectualmente refinado. Su padre era catedrático de cultura clásica en la Universidad de Cambridge y especialista en Platón, y por su madre, que era poetisa, biznieto de Charles Darwin. Se educó en Stowe School, Trinityi College y en la London School of Economics a donde fue para estudiar economía, carrera que nunca terminó, desde la que se unió tempranamente al Partido Comunista de Gran Bretaña, haciendo de la política y literatura su pasión vital y razón de su existencia.

Al iniciarse la guerra civil española estaba de vacaciones en el sur de Francia, pasó la frontera y se convirtió posiblemente en el primer británico que se alistó en el bando republicano, dejando atrás un hijo de dos años ,James, producto de una temprana relación con Ray Peters, hija de un minero galés, que posteriormente sería adoptado por sus padres.

Con las fuerzas del POUM en el frente de Aragón, pudo el poeta constatar la caótica organización del frente republicano. Intentaron infructuosamente tomar Perdiguera y Huesca a fin de terminar con la terrible represión desatada por los sublevados que en un solo día fusilaron a 95 personas en represalia por un bombardeo.

Solo tres poemas escribiría en el frente de Aragón, uno de amor (“A Margot Heinemann”), y dos ideológicos, uno social (“Cartas desde Aragón”) y otro político (“Luna llena en Tiers”).

Volvió a Inglaterra en el mes de Septiembre en donde trató de alistar para defender la República a unos cuantos amigos y compañeros, en total 21 personas y se despidió de su padre que le regaló una pistola que conservaba de cuando sirvió en el ejército británico en la I Guerra Mundial. También se despidió de Margot Heinemann, una compañera de estudios que fue la gran pasión de su vida.

En su vuelta a España fue asignado a las Brigadas Internacionales y enviado al frente de Madrid en donde defendieron la Ciudad Universitaria desde el edificio de la Facultad de Filosofía, parapetados tras gruesos volúmenes que formaban sus barricadas (“donde las balas enemigas solo penetraban hasta la página 350”) y en  donde resultó herido, y con un aparatoso vendaje en la cabeza volvió al frente, primero en Boadilla del Monte donde haría gala de un comportamiento heroico, y después en Lopera donde falleció el 28 de diciembre, día de los santos Inocentes, un día después de haber cumplido 21 años y al día siguiente de la muerte de su amigo Ralph Fox de 36 años.    

El pueblo de Lopera ha rendido un orgulloso homenaje a estos dos voluntarios británicos con un sencillo monolito a ambos escritores y una placa de bronce conmemorativa al poeta John Conrford realizada por el escultor escocés Frank Casey y donada al ayuntamiento de Lopera por el historiador británico Alan D P Warren

 

                                                                   Jesús Lobillo Ríos

                                            Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Víctor Pardo Lancina.- Fundación Andreu Nin. 2004

Hugh Thomas.-La guerra civil española. Grijalbo 1976.

Tinapaterson.blogspot.com

Rutasliterariasjaen.es


domingo, 16 de febrero de 2025

Errol Flyn

Errol Flynn (1909-1959)

(Cuando la realidad supera la ficción)

Su nombre era Errol Leslie Thomson Flynn y había nacido en la isla de Tasmania (Australia). Fue un actor de la edad de oro del cine de Hollywood, famosísimo mundialmente por sus papeles de galán y aventurero en la gran pantalla[1]. El director Irving Rapper (1898-1999) dijo de él: «Tuvo el mundo entero en la palma de sus manos y no supo aprovecharlo».

Errol era hijo del oceanógrafo y biólogo irlandés Theodore Thomson Flynn (1883-1968). De la madre se tienen apenas un par de datos: que se llamaba Lily Mary Young y que se casó con Theodore en 1909. De la información que nos llega a través de la autobiografía de Errol, Memorias de un vividor publicada en español en 2009, sabemos que desde niño manifestó un carácter rebelde y poco convencional. En uno de los pasajes del libro llega a decir que a los siete años su madre le llamaba «demonio en pantalón corto››, y que el recuerdo principal que guardaba de su infancia era «el de unas nalgas martirizadas». Para mayor escarnio, fue expulsado de varios colegios hasta que finalmente marchó para Inglaterra donde, gracias a la influencia y el prestigio del padre, pudo matricularse en los más importantes colegios de Londres y París, por lo que pudo disfrutar de una educación exquisita.

Si bien fue un mal estudiante, destacó en varios deportes, algo que le vino de perlas cuando comenzó su carrera en el cine. Sobre esta cuestión se recuerda una anécdota que viene a demostrar su desparpajo. Durante el rodaje de la película The perfect specimen, rodada en 1937, participaba en una escena de boxeo, tan convincente, que dejó pasmado al equipo de rodaje, así que nadie dudó de sus palabras cuando afirmó que había representado a su país en los JJOO de Ámsterdam en 1928 como boxeador[2], lo que no era cierto. Como tampoco era cierto que sus antepasados habían formado parte de la tripulación de la «Bounty›› cuando dio vida al Christian Fletcher, en una de las versiones de Rebelión a bordo. Fueron algunas de las muchas mentiras que han acompañado su leyenda. También se aficionó al teatro y trabajó como corresponsal durante la Guerra Civil de España, donde llegó en 1937 (esto está comprobado), haciendo reportajes que no pudo publicar, en principio, vetado por el magnate (pronazi) de la comunicación Randolf Hearst (1863-1951), para quien trabajaba, y que publicó después gracias al apoyo de Eleanor Roosevelt (1884-1962). La prensa de la época publicó que portaba un cheque, fruto de una colecta realizada entre la progresía hollywoodiense, de un millón y medio de dólares para la compra de ambulancias, medicinas y víveres para los republicanos.  

Espíritu inquieto, trabajó de todo: marinero, periodista, pescador, friega-platos. Pasó varios años como buscador de oro en Nueva Guinea, haciendo de prospector minero… entre otros trabajos; sin embargo, no tuvo suerte y adquirió numerosas deudas y para pagarlas trabajó como peón en una plantación de cocos. No fue esta su última aventura, pero finalmente vendió sus propiedades en 1933 y, tras otro fiasco, decidió estudiar interpretación en Inglaterra. Posteriormente viajó a los Estados Unidos, donde trabajó en teatro hasta que un cazatalentos de la Warner lo fichó. Tenía todo el potencial para convertirse en una estrella: era atractivo y tenía una personalidad arrolladora, una mezcla fascinante. Fue considerado el sucesor natural de Douglas Fairbanks (1883-1939), conocido como «El rey de Hollywood››.

Sus primeras apariciones en el cine fueron en papeles secundarios, hasta que en 1935 protagonizó su primer éxito: El capitán Blood, y al año siguiente otros dos éxitos: La carga de la brigada ligera, un western clásico (de los muchos que protagonizó)[3] y el mayor de todos: Robin de los bosques (1938), todos dirigidos por Michael Curtiz, con la actriz Olivia de Havilland (la Melania Hamilton de Lo que el viento se llevó) como su partenaire. Entre sus películas destacamos, por su relación con España, El burlador de Castilla (1948) como el aventurero español Don Juan de Mañara y Fiesta (1957), con escenario español, y guion basado en la novela homónima de Hemingway. Su última aparición fue en Cuban Rebels Girls (1959).

Publicó las novelas Beam Ends y Sowdown y su autobiografía, como ya hemos apuntado; algunos guiones: Las aventuras de Errol Flynn, A mi manera. La leyenda de Errol Flynn (para TV), Cuban Rebel Girls, The Story of William Tell, La taberna de Nueva Orleans. Se casó tres veces con otras tantas actrices (Lili Damita, Nora Eddington y Patrice Wymore) y tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo el mayor siguió la carrera de actor (sin éxito) por lo que se dedicó al foto-reportaje. Desgraciadamente, murió mientras cubría la guerra de Camboya.

En sus memorias, Errol dejó escrito que el mundo le había convertido en un «símbolo fálico universal››. Finalmente, este actor, que nunca consintió que nadie le doblara en las escenas peligrosas, murió solo y olvidado de todos los que lo habían encumbrado. Tenía solo 50 años, pero los forenses afirmaron que su cuerpo se hallaba tan deteriorado por el alcohol y las drogas que representaba el de un hombre de 70.

 

                                         Rosa M.  Ballesteros García

                         Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                        “benaltertulias.blogspot.com”



[1] El American Film Institute lo nominó el 18.º héroe en la historia del cine estadounidense por su papel de Robin Hodd.

[2] El equipo olímpico australiano estaba formado por 18 atletas. En estos Juegos se despidió el famoso nadador y actor de cine Johnny Weissmüller (Tarzán) tras ganar la medalla de oro de los 100 metros.

[3] Otros famosos Westerns en los que intervino: Dodge City (1939), Camino de Santa Fe (1940) o San Antonio (1945).