domingo, 1 de febrero de 2026

Luis Martin Santos

                              LUIS MARTIN SANTOS Y EL “TIEMPO DE SILENCIO”

                   UNA OBRA EMBLEMÁTICA DE LA NARRATIVA DE POSTGUERRA

Se trata de un escritor clave en la evolución de la novelística española de postguerra que no ha sido valorado en su justa valía acusado de revolucionario, antifranquista, liberal e incluso disoluto, a lo que contribuyó su temprana desaparición y la escasez de su producción literaria.

Nació en Larache (Marruecos) en 1924, en donde su padre, cirujano militar, se encontraba destinado, y que, a su vuelta, pese a que la familia era oriunda de un pueblo de Salamanca, prefiere establecerse en San Sebastián, lugar en el que  transcurre la práctica totalidad de su vida personal y profesional, que se encuentra fuertemente influida por la personalidad avasalladora de su progenitor y por la enfermedad mental de su madre.

Su padre, el general Leandro Martin Santos, autoritario, franquista de los de primera hora, modificó los apellidos de sus hijos de Martin Ribera a Martin Santos como él, y trató de hacerlos cirujanos lo que solo consiguió con su hermano Leandro, porque Luis quizás influenciado por el trastorno mental de su madre, enferma de esquizofrenia,  a la que mantenían recluida, se decantó por la Psiquiatría.

Estudió Medicina en Salamanca y se doctoró en Madrid, en 1947, con el Doctor López Ibor, en donde conoció a sus amigos de toda la vida, Juan Benet un ingeniero, y Carlos Castilla otro psiquiatra como él, además de a Ignacio Aldecoa, Sánchez Ferlosio y otros. Obtuvo, en principio, la dirección del Dispensario Psiquiátrico de Ciudad Real, en el que apenas estuvo tres meses, marchándose a Alemania a completar estudios a Heidelberg, donde  conoció a Carlos Barral que editaría su obra. En 1951 obtuvo la dirección del Hospital Psiquiátrico de San Sebastián.

En 1953 se casó con una enfermera, Rocío Laffont Bayo, con la que tuvo cuatro hijos y que murió, tempranamente, a causa de un accidente doméstico (por padecer una anosmia no pudo apercibirse de un escape de gas). Desarrolló una importante actividad social formando parte de una asociación que llamaron “Academia Errante” que se reunía esporádicamente para discutir temas de actualidad, y se apuntó al PSOE en el que desempeñó cargos de responsabilidad, que dieron lugar a que fuera detenido en dos ocasiones por la policía franquista, en una de las cuales fue trasladado como preso para defender una oposición a cátedra de Psiquiatría en Salamanca en 1959, y que, evidentemente, no ganó.

Su obra puede clasificarse en tres tipos de escritos, los médicos (más de cincuenta artículos y dos libros), los de ensayo sobre literatura política y antropológica que retratan a un escritor interesado por la función de la literatura, a un psiquiatra con ambición filosófica y a un socialista reformista, un vasco no nacionalista o un castellano no centralista. Y La estrictamente literaria

En 1961 publicó “Tiempo de silencio” que fue un enorme éxito. Ya la había presentado previamente a la primera edición del premio “Pio Baroja” de relatos con el nombre de “Tiempo  Frustrado” y el pseudónimo de Luis Sepúlveda pero antes de concederle el premio, fue declarado desierto.

La novela se sitúa en la España de la posguerra caracterizada por la represión y por el control social y cultural que ejercía el franquismo, criticándolo a través de un tema de fácil desarrollo que puede resumirse como la historia de un investigador fracasado en su intento de investigar por falta de medios, su propia miseria viviendo en una pensión en la que las mujeres que la habitan tratan de casar al médico para superar sus propias miserias, dejan la muestra de unos arquetipos característicos de nuestra postguerra y de nuestro país, que se amplifican en la búsqueda de los ratones necesarias para la investigación en un poblado marginal con seres marginales donde todas las abyecciones tienen su asiento y donde termina mostrándonos la inoperancia burocrática típica de la dictadura.

Pero la novela no se caracteriza por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta, por su estructura narrativa compleja y el uso del monólogo interior y las disgresiones filosóficas, comparaciones y metáforas con un lenguaje rico y lleno de simbolismos, barroco, cultista, latinizante, todo para explorar la psicología interior de sus personajes y su situación en el medio social represivo y oscurantista,

Si  bien es evidente la influencia de Pio Baroja en personajes como el de “El árbol de la ciencia” (1911), también lo es el pesimismo existencialista de Jean Paul Sartre (1905-1980) y Heidegger (1889-1976), y sobre todo la plasmación en España por primera vez del lenguaje modernista de Joyce (Ulises, 1922), o de Proust (En busca del tiempo perdido, 1913-1927) e incluso de Faulkner (1897-1962)

La novela rompe con el realismo literario plano de Carmen Laforet (“Nada”) (1945), Sánchez Ferlosio (“El Jarama” 1956), Cela (“La colmena” 1951), etc., para pasar a una narrativa mucho más moderna e imaginativa, llena de una gran riqueza léxica, de una belleza expresiva aunque compleja,  que nos permite disfrutar con la lectura del texto y  que al propio Martin Santos volvió a repetir en su siguiente obra, publicada después de su muerte que aunque inacabada tituló “Tiempo de destrucción”, que era la segunda parte de una trilogía que pensaba terminar con el “Tiempo de libertad” que ni llegó a planificar.

Luis Martin Santos murió en un accidente de tráfico en 1964, a los 39 años de edad.

                                                                     Jesús Lobillo Ríos

                                             Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogdpot.com”

 Bibliografía

Martin Santos L, “Tiempo de Silencio”. Ed. El País 2003

Martin Santos L, “Tiempo de destrucción”. Galaxia Gutenberg 2022

Martin Santos L, “Condenada belleza del mundo”. Seix Barral  2004.

Moran G. “El cura y los mandarines”. Akal 2014

Castilla del Pino C. “Casa del Olivo”. Tusquet  2004


domingo, 25 de enero de 2026

BIENVENIDO 2026

BIENVENIDO, 2026

Bienvenido, 2026, a nuestro mundo, porque hemos puesto muchas esperanzas en tu llegada. Estamos contentos, porque nos podrás permitir ser más sabios y mejores.

Ya sabrás por las noticias que te han ofrecido los medios, que  2025 se ha marchado, se nos ha ido para no volver, pero podemos decir que se nos fue de las manos también y, a pesar de haber hecho todo lo posible por él para que nos permitiera  a los humanos más sensatez, no nos hizo caso por un mal entendimiento de la tan traída y llevada libertad, que algunos interpretan y contaminan con aviesas intenciones.

El 2025 se fue, pero optó por hacerse valer entre malas compañías, con gentes que no tenían reparo alguno en hacer la guerra y, es más, en convertirla en un tremendo genocidio, como nunca nos había contado la vieja historia.

Vistas las tremendas dimensiones de la trágica muerte de tantos inocentes que no eran soldados, de la destrucción de viviendas, escuelas, hospitales... que nunca fueron de los cainitas, que no semitas, de la persecución de los que huían de los bombardeos, así como de los que se acercaban en filas inmensas a por algo de comida, de la destrucción total para que no pudieran ni volver... todo esto y más nos ha hecho pensar más de una vez y a más de uno que el ataque al concierto de los otros, también inocentes, aunque fueran también de su propia raza y de su propio dios, y dada la terrible y desproporcionada respuesta, nos ha hecho pensar, decimos, que el concierto había sido, estratégica y militarmente, decidido de antemano por los medios superpoderosos, dadas las circunstancias de situación y vulnerabilidad del sitio en el que se celebró. No se nos quita de la cabeza, aunque los enviados de los más que antiguos dioses se hagan los nuevos, que el salvaje ataque al concierto israelita habría sido instigado, en último término, por los bien pensantes del más que exagerado cainismo, para resolver de una vez por todas, todas las dudas que se pudieran alzar, sobre el acoso constante durante tantas décadas, sabiendo como sabemos, que tampoco iba a ser tan mal visto por los representantes de multitud de países, burocratizados, que no de ciudadanos, para perdonar o, al menos, no condenar este imparable genocidio, entendiéndolo sólo como una guerra defensiva. Dados los poderosos medios de información de que goza el poder judío, no nos extraña. Podemos recordar que Israel estuvo en la base de la creación de Hamás para ir contra la OLP. Netanyahu parece haber dejado a Yahvé como un impresentable, igual que aparece en muchos pasajes bíblicos.

La guerra de Ucrania tampoco nos puede servir de modelo del bien pensar y hacer. Detrás de las propuestas de Putin, nos embarga la idea de que más vale un mal acuerdo que una buena guerra, pero hay que dar tiempo al tiempo sin prisas que aprisionan.

El Tío Sam, que no ha dejado en estas últimas décadas de ir cerrando el cerco de su OTAN hacia el Oriente de Europa, con el beneplácito  inocente de los países, que fueron liberados tras el final del Pacto de Varsovia, ha llegado a tocarle las narices a la mismísima Rusia. La nunca defenestrada beligerancia yanqui, ha visto claro, ahora más que nunca, el negocio de las armas, tras el abandono de Afganistán en manos de los tan anatematizados talibanes, porque aquella guerra, en verdad, no le resultaba rentable. Ahora le toca a Ucrania poner sobre la mesa a los muertos y expatriados, además de costear el incesante turismo de ir y venir de su Presidente, cuando la tecnología del teléfono es muy precisa y segura por moderna y avanzada. A pesar de todo, les queda, sin embargo, el servicio hipócrita y fácil de los cada día más dudosos media que jalean las dotes políticas del Tío Sam.

No queremos molestarte con los muchos conflictos que son “amparados” por el Tío Sam y donde mete sus manos, que nos tienen al planeta hecho unos zorros.

Querido 2026, queremos que desde estos primeros días veas y nos hagas ver, con más claridad y luz, como es lo propio de este hemisferio Norte ya a partir de ahora, que la paz y los acuerdos son más necesarios que nunca, aunque tengamos que empezar desde el principio por la educación ética y científica, crítica y respetuosa, como nos lo recordaremos, dentro de unos días, el mismísimo día treinta de este mes  Día Escolar de la No Violencia y la Paz.

                                                        

                                                        José María Barrionuevo Gil

                                                    El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                   benaltertuñias.blogspot.com                                                                                                             


domingo, 18 de enero de 2026

Jose Gonzalez y fernandez de Labandera

                        JOSÉ  GONZÁLEZ  Y  FERNANDEZ  DE  LABANDERA

                           MÉDICO, POLÍTICO REPÙBLICANO, ALCALDE DE HONOR Y DIPUTADO

Uno de los hombres con más experiencia en la administración municipal, pues había sido concejal liberal borbollista (en las filas del Partido Liberal de Pedro Rodríguez de la Borbolla) entre 1916 a  1920 y como representante del Colegio de Médicos había ocupado concejalías en la dictadura de Primo de Rivera y en la dictablanda del General Berenguer.

Había nacido en Puebla de la Calzada (Badajoz) en 1879. Hijo de Vicente González Quiñones que fue secretario del Ayuntamiento de Puebla. Estudió Medicina en la Universidad de Sevilla, licenciándose en Madrid en 1900. Era el menor de tres hermanos todos médicos de profesión. Pasó sus primeros años en un ambiente de pobreza en el pueblo en el que muchas familias pasaban hambre. Dotado de una gran sensibilidad social se inició en política en el Parido Liberal, pasando luego al Partido Republicano liberal de Francisco Lerroux, e ingresando en la masonería.

Se presentó a las elecciones municipales del doce de abril de 1931, en Sevilla dentro de la conjunción Republicano-Socialista, saliendo elegido concejal, y, tras ser durante un par de meses Gobernador Civil de Cádiz, fue elegido alcalde de Sevilla desde el mes de junio de 1931 a diciembre de 1933, encontrando una situación desastrosa heredada de los alcaldes de la Dictadura de Primo de Rivera durante la Exposición Iberoamericana de 1929. Defendió la Ley de Coordinación Sanitaria de 1934 que pretendía mejorar las condiciones sanitarias y prevenir las enfermedades infecciosas

El diez de agosto de 1932 se opuso enérgicamente a los golpistas del General Sanjurjo declarando la huelga general, siendo detenido y encarcelado en el Cuartel del Carmen. Fracasado el golpe fue homenajeado junto a otras autoridades civiles y militares en un acto celebrado en el Palacio de Cristal del Retiro madrileño. Ante el Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y el Presidente del Gobierno, Manuel Azaña, el General  Queipo de Llano, jefe de la Casa Militar del Presidente de la República, saltándose el protocolo le hizo subir al estrado entre ovaciones, otorgándosele el título de “Alcalde de Honor de la República”. En las elecciones de Noviembre de 1933 fue elegido Diputado a Cortes y en las elecciones de Febrero de 1936 volvió a ser elegido.

El golpe militar del 18 de julio le sorprendió en Sevilla y en principio optó por esconderse en casa de unos amigos tras comprobar que su domicilio en el barrio de Heliópolis había sido asaltado, pero luego pensando en no comprometerlos se entregó a las nuevas autoridades, que lo pusieron en manos de Queipo de Llano, que tras un procedimiento sumarísimo por rebelión militar, le fusiló en Carmona a las afueras de Sevilla, en compañía del Dr. Puelles, presidente de la Diputación Provincial, Emilio Barbero Núñez teniente de alcalde, Fermín de Zayas Madera funcionario municipal y el notario Blas Infante, líder del incipiente movimiento andalucista.

En julio de 1937 su causa fue sobreseída. Pero en 1942 fue condenado de nuevo por el “Tribunal para la represión de la masonería y el comunismo” por su pasada pertenencia a esta organización.

                                                                        Jesús Lobillo Ríos

                                              Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                           “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía

Molano Gragera J. C.  “Un natural de Puebla…alcalde de Sevilla. 2021

Generaciones de plata. Ayto. de Sevilla. “todos los nombres org.”

Macarro Vera. “La Sevilla Republicana”. Ed. Silex 2003.

Preston P. “El holocausto español”. Debate 2011.


domingo, 11 de enero de 2026

Releer

RELEER

 

               “Leer es releer, regresar una y otra vez sobre los libros que nos interpelan, esos que,

aunque a veces estén lejos, nos siguen sacudiendo como la primera vez”.

 Joan-Carles Mélich. La sabiduría de lo incierto, 2019.

 

 

Se me antoja la relectura como una especie de cuidado de sí mismo. Un acto de recuperación y frecuentación de aquello que nos hizo y nos dijo con el objetivo de seguir habitando el mundo en la incertidumbre, mas con belleza, conciencia y esperanza. Una íntima celebración  liberada del para qué, abandonada a la lentitud, divorciada de las prisas, dueña del porque sí, proveedora de instantes eternos.

 

Se asoma la relectura a las vidas maduras con mucho camino andado. Viene la relectura como la hora del paseo al atardecer, reposado, sin metas, deleitoso. Nos visita para contemplarnos sin juicios. Aparece de pronto cuando ya casi hemos aprendido a elegir, a reconocer lo que nos hizo bien, lo que nos transformó, consoló, acompañó e iluminó. No leemos lo mismo al releer, aunque el texto fijado no haya variado. Hacemos la lectura y la relectura en situaciones diferentes y, en consecuencia, la afectación y la experiencia lectora también son distintas. Es más, cuando finalizamos un libro no acaba su lectura, pues no sólo queda su resonancia, sino que su lectura sigue o, paradójicamente, la comenzamos.

 

La relectura declama sobre los “pocos libros”. El poeta y humanista Francesco Petrarca (1304-1374), escribía que “los libros han hecho sabios a unos y locos a otros que tomaron de ellos más de lo que podían digerir. A nuestra mente, como al estómago, le hace más daño la hartura que el hambre” (Remedios para la vida, 2023). Lucio Anneo Séneca, cordobés de la Bética romana, nacido el año cuatro antes de Cristo, en sus Cartas morales a Lucilio, aconsejaba: “muchedumbre de libros disipa el espíritu; y por tanto, no pudiendo leer todo lo que tienes, basta que tengas lo que puedas leer...”. Venía a colación este consejo a su discípulo por el valor del tiempo, que cada día el hombre muere un poco, que la muerte no es cosa del futuro. Sabiéndonos finitos, dedicar tiempo a releer es adentrarnos en los recovecos de nuestra existencia, releernos.

 

Y es que el tiempo de releer llega de improviso. Todo su cuerpo habla al lector y le impele a coger un libro ya leído que, no se sabe cómo, reclama su atención desde el anaquel de la biblioteca personal, de la biblioteca pública o del expositor de la librería del barrio. Entonces el acto de releer se torna silente oración, sagrado momento, mística complacencia, divino gozo, belleza sin par. Este misterioso hecho deviene en nueva experiencia lectora que se adueña del tiempo vital de un lector probablemente más sosegado y calmado, alejado de novedades y actualidad. Un lector cuyas lecturas acumuladas presentan olvidos, vivencias, recuerdos y años, que confieren a ese repentino releer un halo de visto y no visto, sabido y no sabido, perdido y  recuperado.

 

La tarda relectura se aproxima enriquecida con alforjas llenas de autoconocimiento, reconocimiento y extrañeza. A veces releemos un libro porque se nos olvidó completamente. Releemos a los clásicos porque siempre nos dicen algo nuevo, porque nos encantan las formas. Releemos a un escritor determinado de cualquier época porque su compañía nos hizo bien, nos inquietó, nos conmovió, nos perturbó. Escribe Fernando Aramburu (Las letras entornadas, 2015) que los libros “se acuerdan de nosotros cuando los reabrimos, que nos reconocen y nos restituyen partes, a menudo olvidadas, de nuestra identidad”. Y es que releer permite conversar con el pasado, el presente y la finitud que impregna cada historia personal. Y es que esos libros que nos atraparon, sedujeron, inquietaron o agradaron, a su vez, no dejan también de leernos. Pues eso.

 

                                                   José García Guerrero

                                                              Maestro.

                                           El Ateneo Libre de Benalmádena

                                              “benaltertulias.blogspot.com”.


domingo, 4 de enero de 2026

Joinville y el cine español

                                          JOINVILLE Y EL CINE ESPAÑOL

 En palabras de los expertos Felipe Cabrerizo y Santiago Aguilar «La Ciudad Luz atrae como polillas a los cineastas hispanos»[1]. La feliz metáfora está dedicada a la capital parisina y el contexto lo situamos durante la corta etapa en que la norteamericana Paramount Pictures mantuvo sus Estudios en esta pequeña localidad de los alrededores de París. Los felices años 20 se habían despedido con el terrible Crack de 1929, también conocido como la Gran Depresión, y sus secuelas habían atravesado el Atlántico y se habían extendido por todo el mundo; el cine hablado había reemplazado al mudo y la industria del cine en España, paradójicamente, se preparaba para entrar en su etapa dorada, que coincide con los años centrales de la Segunda República (1931-1939).

Ya estamos situados cronológicamente. Acababa de arrancar la década de los treinta del pasado siglo y el cine «había echado a hablar». No importa que la recesión dejase sin empleo a cientos de miles de ciudadanos. Las salas de cine se llenaban a diario de un público que intentaba evadirse y escuchar directamente a sus estrellas favoritas y, sin embargo, parece una contradicción, los Estudios y las grandes productoras de Hollywood tenían que reinventarse para llegar a un auditorio de millones de espectadores que no hablaban inglés. Según los expertos, era un problema difícil de solucionar, porque la técnica del lenguaje estaba aún en pañales y la solución adoptada por las películas mudas (los subtítulos) eran de poca, o nula utilidad ante un público masivo que no es capaz de leer los textos con la rapidez necesaria porque, en un gran porcentaje, era analfabeto. Pero el tiempo apremiaba, la exportación de películas se ralentizaba y la respuesta a esta crisis fue hacer copias de las películas rodadas, aprovechando decorados y sustituyendo las escenas dialogadas por otras, que se rodaban en distintos idiomas, con actores y equipos de sus países de origen. Sin embargo, el importar actores, técnicos, directores extranjeros resultaba muy costoso, de forma que decidieron alquilar Estudios en Europa (una sucursal), concretamente en Francia, madre del invento, donde se encontraban unas antiguas instalaciones en desuso.

A finales de 1929 la Paramount ya se encontraba situada en Joinville-Le-Pont, un pequeño paréntesis de unos dos años (1930-1932) donde esta «fábrica de sueños» a la europea se mantuvo activa, produciendo más de una docena de versiones-copias en otros tantos idiomas europeos[2]. Sin embargo, este despliegue de multiproducciones, resultaba excesivamente costoso y no cuadraba (no salía rentable) con las expectativas que esperaban sus inversores, de forma que, para simplificar y hacer apetecibles los resultados, los americanos decidieron apostar fuerte por los doblajes en alemán, francés y español, reduciendo la producción de cara a estos mercados, especialmente al español: España, México, Argentina y los países hispanohablantes.

Para no hacer excesivamente largo el texto vamos a centrarnos en algunas de las producciones, y profesionales varios que fueron a trabajar al Hollywood parisino, como el director Florián Rey, al frente de producciones como Su noche de bodas (1931), codirigida junto a Luís Marcanton y guion de Luís Fernández Ardavín. Entre el elenco: Imperio Argentina, Luís Ligero y Rosita Díaz Gimeno («la Sonrisa de la República»). Un drama en el que una estrella del cine marcha de vacaciones y acaba haciendo amistad con un extraño compositor de canciones. Al año siguiente, Imperio Argentina intervino, como partner de Carlos Gardel en Melodía de arrabal, donde aparece también la gran cómica española Josita Hernán. Gardel trabajó también, en Joinville, con otras actrices españolas, como Lolita Benavente o Goyita Hernán, quien ya había trabajado en La pura verdad, dirigida por Florián Rey. Fue la primera actriz en cantar a dúo con Gardel en la película Espérame, compartiendo escenario con Matilde Artero, otra actriz española ya consagrada. Con Imperio Argentina (su compañera sentimental) Rey dirige Lo mejor es reír (1931).

Benito Perojo fue otro de los directores españoles que probaron suerte, esta vez con la Fox, con la película Mamá, rodada en 1931, con guion de María Lejárraga, José López Rubio y Gregorio Martínez Sierra. Catalina Bárcena, Mari Luz Callejo y Rafael Rivelles son los protagonistas de un drama que tiene como argumento a un matrimonio de la alta burguesía. la malagueña Rosario Pino.

Como detalles curiosos señalar que los rodajes en los distintos idiomas se relevaban «a toda velocidad en el plató durante las veinticuatro horas del día», en plazos de unos doce días de media. La producción hispana dará como balance dos decenas de películas, hoy prácticamente olvidadas, varias desaparecidas, que fueron rodadas en Francia con capital estadounidense y equipo técnico y artístico español. Durante aquellos pocos años, Joinville sería la auténtica escuela del cine sonoro para nuestro país y toda Hispanoamérica. En aquellos estudios, profesionales de nuestro cine, como Antoñita Colomé, Miguel Ligero o Roberto Rey, se codearían con estrellas de la talla de Maurice Chevalier o Marlene Dietrich.

Por cierto, y como si fueran ecos de este intercambio de nacionalidades, el actor español Alfredo Mayo fue apodado en nuestro país «El Chevalier español» y a Conchita Montenegro fue bautizada como «La Janet Gaynor española», ya que había sido la primera actriz española en triunfar en Hollywood, rodando en español y en inglés para la MGM y la FOX. Se dice que cuando la Paramount cerró sus Estudios en Joinville quiso llevarse a Hollywood las latas donde se guardaban todas las películas producidas allí. La intención se vio truncada porque, al parecer, el barco que las transportaba se hundió en medio del mar.

                                         Rosa M. Ballesteros García

                                               Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena
                                                               "benaltertulias.blogspot.com"


[1] Frase que describe a la ciudad de París por el escritor ucraniano Ilya Ehrenburg, en homenaje a la que fue primera ciudad europea en utilizar iluminación de gas en sus calles, por lo que se la conoce, desde entonces como «Ville Lumière».

[2] Se hacía copias en español, francés, sueco, italiano, alemán, portugués, checo, danés, húngaro, rumano, serbocroata, polaco, noruego y hasta ruso.


domingo, 28 de diciembre de 2025

José Sánchez Covisa

                             JOSE SANCHEZ-COVISA Y SANCHEZ-COVISA

      MÉDICO, DERMATÓLOGO, CATEDRÁTICO, ACADÉMICO  Y DIPUTADO REPUBLICANO

 

De carácter resueltamente liberal y agnóstico, formó parte del grupo de médicos que impulsó decisivamente la ciencia española en la primera mitad de siglo XX en el campo de la Dermatología, como catedrático y fundador de la Sociedad Española de Dermatología y Sifilografía. Exiliado, no se le permitió regresar a España en sus últimas horas, ni comunicar su fallecimiento.

Nació en Huete (Cuenca) en 1881, en una familia de nueve hermanos. Con menos de 3 años su familia, por cambio de destino de su padre, se trasladaron a vivir a Madrid. Cursó el Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros y la carrera de medicina en la Universidad Central, obteniendo su licenciatura con premio extraordinario en 1903. Al año siguiente, 1904, se graduó como doctor con una tesis titulada “Algunas consideraciones generales sobre el concepto de la clorosis”.

Fue alumno interno por oposición en la Facultad de Medicina, siendo designado como ayudantes de clínicas del Hospital de San Carlos donde trabajó en la cátedra de Medicina Interna con el profesor Alonso Sañudo, al que siempre consideró su maestro. En 1908 ganó por oposición plaza en el cuerpo médico de la Beneficencia Provincial siendo destinado al Servicio de Dermatología del popular Hospital de San Juan de Dios, que había alcanzado gran fama en el tratamiento de las enfermedades de la piel y en donde había desarrollado su labor el doctor Olavide considerado el fundador de la Dermatología en España, y que regentaba en ese momento el prestigioso doctor Juan de Azúa Suarez, que determinó su dedicación médica y al que consideró siempre su segundo maestro, y al que sucedió en 1926 tanto en el Servicio del Hospital como en la Cátedra de Dermatología de la Universidad Central, siendo el primer catedrático que alcanzó la plaza por oposición.

Sanchez Covisa fue, por tanto un Dermatólogo con una gran formación en Medicina Interna. Hizo múltiples aportaciones al estudio de la sífilis y de la lepra, siendo pionero en los tratamientos relacionados con el bismuto y en el desarrollo de las medidas sanitarias para combatir la extensión de la lepra, siendo una de sus grandes obras la creación de un Instituto de  Enseñanza Leprológica.

En 1920 asumió la Presidencia del Colegio de Médicos de Madrid, y en 1932 Decano de la Facultad de Medicina. Presidente de la Academia Médico Quirúrgica y  Presidente de Honor de la Sociedad de Dermatología, y miembro correspondiente de las academia francesa y Argentina. Dado su enorme prestigio en 1928 ingresó en la Real Academia de Medicina en el sillón número 20 con el discurso “El problema social de la lepra en España”.

Como republicano convencido participó en las elecciones en 1931 resultando elegido Diputado a Cortes Constituyentes por el partido Derecha Liberal Republicana de Alcalá Zamora en la que votó a favor de una Constitución Laicista para abandonar luego el partido y afiliarse a la militancia de Acción Republicana de Azaña. Se desempeñó con éxito como secretario de mesa de la cámara y en el desarrollo de las labores organizativas de la misma.

A finales de 1936 emprendió su exilio en París siguiendo a su cuñado el doctor Teófilo Hernando Ortega con cuya hermana, Teresa, había contraído matrimonio en 1912, unión de la que hubo tres hijos María, Joaquín y Teresa. Todavía volvió a España a Valencia y a Barcelona donde ejerció la docencia como adjunto en la universidad catalana. Al terminar la guerra fue destituído de su cátedra, y convencido de la imposibilidad de seguir trabajando se exilió de forma definitiva.

Marchó a Nueva York donde el ex ministro Álvarez de Mendizábal, compañero de tribulaciones políticas, le transmitió una invitación para ser nombrado asesor técnico de la División de Venereología del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de Venezuela lo que le decidió a instalarse en Caracas en donde ejerció ese cargo y trabajó en el Hospital Vargas, pero no pudo ejercer la medicina privada porque la obtención del permiso para ello implicaba renunciar a la nacionalidad española. Publicó diversos artículos científicos y pronunció conferencia en centros universitarios y docentes, lo que le valió ser reconocido como doctor Honoris Causa por la Universidad Central de Caracas, distinción que no pudo recoger por su fallecimiento.

Falleció en 1944. En sus últimos días quiso volver a su patria y solicitó la repatriación que le fue denegada por las autoridades franquistas, que incluso denegaron permiso para poner en su esquela sus títulos académicos.

 

                                                                       Jesús Lobillo Ríos

                                                Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                             “benaltertulia.blogspot.com”

 

Bibliografía.

Fonseca Capdevilla, E. Seminario Historia de la Dermatología. Trujillo (Cáceres) 2018

Díaz Rubio García, M. Real Academia de la Historia

Arévalo C J. Profesor Sanchez Covisa. Revista.SVDerma.org. 2015     


domingo, 21 de diciembre de 2025

Felicitacion y agradecimiento

 

El Ateneo Libre de Benalmádena felicita a todos sus simpatizantes y amigos con motivo de las próximas celebraciones navideñas, deseándoles todo tipo de venturas, satisfacciones y éxitos, tanto en el cambio como a lo largo del próximo año 2026.

Continuamos manteniendo nuestra comunicación “on line”, que no limita el interés, la honestidad, la corrección, ni siquiera la proximidad a través de este método en el cual estaremos siempre encantados de recibir todas aquellas manifestaciones participativas, críticas o empáticas que corrijan nuestra tarea.

Ya saben que las direcciones vigentes siguen siendo “tertuliasateneo@hotmail.com” y el propio blog, “benaltertulias.blogspot.com”, e incluso este mismo correo jlobillorios@gmail.com. 

Siempre agradecidos por su atención, a todos Felices Fiestas

 

Jesús Lobillo Ríos. Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena.

Rosa M. Ballesteros García. Vicepresidenta.

Manuel del Castillo Molina. Secretario.