domingo, 10 de mayo de 2026

Justino de Azcárate

                                                 JUSTINO DE AZCÁRATE FLÓREZ

                                     UN LIBERAL REPUBLICANO DE IDA Y VUELTA

Las viejas familias liberales y republicanas convivieron soportando al franquismo y su dictadura, e incluso laboraron en su interior una maraña de intelectuales capacitados que se prepararon para asaltar el poder una vez desaparecido el funesto dictador. Es el caso de los Azcárate, una familia leonesa cuyo abuelo Patricio de Azcárate y Corral (1800-1886), licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, político gobernador civil de León, Valladolid, Vizcaya, Santander, Murcia y Toledo, era, sobre todo, un erudito famoso por traducir las obras de Platón, Aristóteles y Leibniz.

Pero el más popular de la dinastía familiar fue su hijo Gumersindo José de Azcárate y Menéndez (1840-1917) que estudió Derecho entre Oviedo y Madrid en donde se graduó en 1862, y se doctoró, y los de Filosofía y Letras que terminó en 1866, incorporándose a la Universidad tres años más tarde y ganando la Cátedra de “Legislación Comparada” en 1873. Estrechó amistad con Julián Sanz del Río y con Francisco Giner de los Ríos, con los que formó parte de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Ejerció con éxito la abogacía y fue un decidido republicano.

Sobrino de Gumersindo fue Pablo de Azcárate Flórez (1890-Ginebra 1971) cuyos estudios se iniciaron en la ILE y los universitarios en Zaragoza y Madrid donde se doctora en Derecho en 1911, obteniendo la Cátedra de Derecho Administrativo en 1915 en la Universidad de Santiago de Compostela, de la que pasó a la Universidad de Granada hasta que en 1922 recibiera una propuesta para trabajar en la Sociedad de Naciones en la que llegó a ser Secretario General Adjunto hasta 1936 año en que abandonó el puesto para ser nombrado embajador de la República de España en Londres, en donde permaneció, una vez terminada la guerra Civil hasta 1945, volviendo a trabajar de nuevo para las Naciones Unidas (ONU) en asuntos de relevancia en el conflicto de Oriente Próximo.

Hermano menor de Pablo, y sobrino de Gumersindo, fue nuestro personaje de hoy, Justino de Azcárate Flórez (1903-Caracas 1989) el último representante intelectual de esta saga familiar. Al igual que su hermano todos sus estudios primarios y secundarios los realizó en la ILE. Se licenció y doctoró en Derecho en la Universidad de Madrid en la que llegó a ser profesor auxiliar de Derecho Político en 1925, pero se dedicó con gran éxito al ejercicio libre de la Abogacía. Perteneció a la famosa Agrupación al Servicio de la República que fundara Ortega y Gasset, ejerció como subsecretario del Ministerio de  Gracia y Justicia, siendo Diputado por León en 1931. Al estallar la Guerra Civil se le nombró Ministro de Exteriores en el efímero Gobierno de Diego Martínez Barrios del que no pudo tomar posesión porque, detenido por los rebeldes, lo tuvieron encarcelado casi año y medio hasta que fue canjeado por el falangista Raimundo Fernández Cuesta. Una vez libre, se trasladó a Paris donde trabajó activamente para el movimiento Paz Civil en España que trataba de promover el acercamiento entre los dos bandos en guerra. Terminado el conflicto marchó a Venezuela, donde se situó al frente de uno de los bufetes más prestigiosos del país siendo asesor, colaborador, y miembro de numerosas instituciones tanto privadas como públicas.

No volvió a España hasta 1978, ya fallecido el dictador Franco, para ser contactado por el Rey Juan Carlos que lo nombró senador por designación real, pese a ser republicano, pero previamente, en 1968, había adquirido una finca en Oropesa cerca de Toledo llamada “La Dehesilla”, que se había convertido en el punto de encuentro, conocimiento y maduración de un grupo de representantes descendientes de las buenas familias del republicanismo español culto y liberal que mantenían lazos familiares directos o indirectos, y una formación en lugares comunes, prestigiosos, como el “Liceo Francés”, el “Colegio del Pilar”, el “Colegio Estudio” (último reducto de la ILE suprimida por Franco), la Universidad Complutense de Madrid, y los cuerpos de altos funcionarios del estado que habían alcanzado a través de la formación recibida en las nuevas escuelas e instituciones desarrolladas en España a partir de los años cincuenta, tras los acuerdos con EEUU, como eran la Escuela de Organización Industrial (EOI), la Escuela de Administración y Dirección de Empresas (EADE), el Instituto Católico de Gestión Empresarial (ICADE), la Escuela de Negocios (IESE), la APD (Asociación Para el Progreso de la Dirección) y los acuerdos con la Harvard Bussiness School que promovió los primeros másteres MBA en administración de empresas, y las reconocidas becas Fulbright.

“El clan de la Dehesilla” se formó alrededor de la hija de Justino, Isabel, que se había casado con Mariano Rubio, alto funcionario del Banco de España detenido por actividades de protesta, en donde había conocido a otro ex detenido y famoso físico y economista, Miguel Boyer Salvador, hijo de un ingeniero militante en Izquierda Republicana, y casado en aquel momento con la influyente médico feminista Elena Arnedo. Todos eran amigos que pertenecían a la ASU (Asociación Socialista Universitaria), con Juan Manuel Kindelan ingeniero de minas que había pasado por un breve exilio, y era pariente de Alfredo Kindelán, aviador conocido casado con Carlota Bustelo García del Real, politóloga, hermana de Carlos Bustelo que sería Ministro de Industria con la UCD, y de Francisco Bustelo dirigente del PSOE que sería Rector de la Complutense en Madrid.

Pero los Bustelo eran parte de otro clan familiar conocido como “el clan de Ribadeo”, localidad costera lucense en la que coincidían en sus veraneos con los del Pino uno de los cuales, Rafael, ingeniero de canales, había fundado Ferrovial, empresa constructora de obras públicas, ayudado por el también ingeniero Leopoldo Calvo Sotelo y Bustelo presidente del Gobierno, cuya hermana se había unido con Fernando Morán, Ministro de Exteriores con el PSOE.

Ambos clanes terminaron por fusionarse entre sí y con las familias del régimen como la de José María de Entrecanales, fundador de la empresa “Entrecanales y Távora (hoy Acciona), que era cuñado del mismo Justino de Azcárate, formando un entramado que se denominó de “gente guapa” o “beautiful people”, que daría cuerpo a la llamada transición española copando los altos cargos de la administración.

Justino de Azcárate siguió formando parte de los senadores de UCD en representación por León, se había hecho cargo de la Fundación Sierra Pambley, una institución leonesa educativa de principios de siglo, fue miembro del patronato del Museo del Prado, patrono de la Fundación Giner de los Ríos y miembro de la Fundación José Ortega y Gasset. Nunca dejó su residencia en Caracas en donde falleció en 1989 a los ochenta y seis años de edad.

                                                             Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”                   

 

Bibliografía

Estefanía J. “Historia de la tía Carlota”. El País, Marzo 1986

Preciados N. “Hagamos memoria”. Infolibre, abril 2016

Gutiérrez J.L.:”Boyer, el altivo parado”. El Mundo, mayo de 2005.

Villena Oliver A.: “Las élites que dominan España”. Libros del KO. 2026

WordPress.com. “El clan de la Dehesilla. Ataque al poder”. Diciembre 2012


domingo, 3 de mayo de 2026

Victor Lustig

VON LUSTIG

VIDA Y MILAGROS DE UN ESCAPISTA

 

En su libro de memorias póstumo, Ernest Hemingway recordaba su juventud bohemia en el París de los años 20. Lo tituló París era una fiesta, y en aquella fiesta cabía, y era muy celebrada, su famosa Torre Eiffel, erigida para la Exposición Universal de 1889. Había pasado más de un cuarto de siglo y el majestuoso símbolo, cual dama decadente, había perdido su belleza, amenazando con convertirse en un montón de chatarra, herrumbroso y desconchado, de forma que se estaba convirtiendo en un gran dolor de cabeza (y del erario público) para las arcas de la ciudad. La prensa se hacía eco de la problemática situación, publicando artículos en los que señalaba la costosa tarea de pintarla, lo que parece que no entraba en los propósitos de sus políticos, apurados por aquello de los costes.

            Sin embargo, nuestra propuesta no era hablar de tan popular monumento, aunque nos sirva de excusa para romper el hielo, sino poner al descubierto la imaginación de un tal Víctor Lustig, un falso conde, maestro de la estafa (con hasta una veintena de apodos); un genio del escapismo con, al menos, cuarenta y cinco arrestos y huida incluida de una cárcel, descolgándose con sábanas anudadas. El falso conde se llamaba en realidad Robert Miller y había nacido en 1890 en Hostinné, en la actualidad una ciudad perteneciente a la República Checa.

Con una mochila muy abultada ya en el arte del engaño, una mañana, mientras desayunaba leyendo el periódico, se topó con el artículo y comenzó a cavilar sobre las posibilidades que le brindaba la información. De inmediato inició otra de sus notables estratagemas para conseguir dinero fácil. De hecho, casi lo consigue, si no es por las fundadas sospechas de la mujer de uno de los seis socios, presuntos compradores de la «venerable chatarra», a los que había citado en un hotel de la ciudad. Su nombre era André Poisson que, cuando descubrió el engaño ya era tarde, y el estafador ya había huido a Viena. El empresario no hizo denuncia alguna, para evitar ser avergonzado públicamente por haberse dejado engañar por un falso alto funcionario. Sin embargo, nuestro magnífico estafador, era también reincidente, porque su audacia lo llevaría, apenas un mes después del fiasco, a intentar de nuevo la jugarreta: seleccionó a otros seis chatarreros y trató de vender la Torre nuevamente, aunque esta vez, la víctima elegida acudió a la policía antes de cerrar el trato. De nuevo salió ileso, junto a su cómplice, al escapar entes de que pudieran arrestarlos.

Esta doble jugada no fue la primera ni la última acción mafiosa, un «oficio» al que se había sindicado, en su primera juventud, como pasajero habitual de los trasatlánticos que recorrían la costa europea, como jugador de póquer y bridge con los nuevos ricos estadounidenses. No desentonaba en aquel ambiente porque su padre, alcalde de su ciudad natal, le había proporcionado, gracias a su privilegiada posición, una educación exquisita. Esto, junto con su apostura, y unos cuantos idiomas, le servían perfectamente para mimetizarse con la clase social privilegiada, entre la que se encontraba como en su propia casa el tal pseudo conde Von Lustig. Entre sus grandes hazañas, que fueron muchas, y muy variopintas, queremos destacar algunas de ellas.

Una de las estafas más conocidas de Lustig fue la «máquina de impresión de dinero». La promesa era que el artefacto era capaz de crear sus propios billetes copiando otros puestos previamente. Efectuada la muestra (trucada), los incautos caían en la trampa, a pesar de que la copia de cada billete tardaba seis horas. El truco de nuestro conde estaba en ganar tiempo y, para cuando los estafados se daban cuenta, Lustig ya se había desvanecido. La siguiente estafa la ejecutó, nada más ni nada menos, con el legendario mafioso Al Capone, al que convenció, con su legendaria labia, de que tenía un sustancioso negocio, al que invitaba participar, si le prestaba 50.000 dólares. No se sabe cómo, pero Capone aceptó el trato y le dio los dólares. El truco fue que guardó en una caja de seguridad los 50.000 un par de meses. Al cabo de los cuales, recuperó el total del dinero y se lo llevó personalmente al «Boss». Ante la sorpresa de tal acción (el hombre no estaba acostumbrado, obviamente, a tan nobles acciones) le gratificó con 5.000 dólares por su integridad. Extraordinario.

No fue esta una salida airosa aislada, en otra ocasión, también en los Estados Unidos, se presentó en un banco de Kansas, haciéndose pasar por un conde húngaro. Convenciendo, como maestro orador que era, al director de la sucursal, para cobrar unos bonos por valor de 50.000 dólares (naturalmente falsificados). Como en otros casos, fue descubierto, pero el banquero no solo decidió no denunciarle, sino que le indemnizó con 1.000 dólares por las molestias. Como Al Capone.

Y la lista siguió creciendo. De nuevo en Europa es detenido de nuevo en París, acusado de preparar una estafa financiera mediante documentos falsos, haciéndose pasar por un rico banquero estadounidense. De nuevo logró liberarse y siguió con su carrera criminal, asociándose con un tal Tom Shaw, experto en fabricar placas grabadas para la impresión de billetes de banco falsificados. Ese fue el colofón a su carrera, porque una llamada anónima a la policía lo delató y fue detenido.

El final es merecedor de una de las buenas películas clásicas del cine negro. La llamada «anónima» la había hecho una amante despechada, en un acto de venganza por celos: había tenido una aventura con la pareja de su socio delictivo. Sin embargo, su arte escapista tuvo una nueva crónica porque, el día antes de su juicio, logró escapar de la Cámara Federal de Detención de la ciudad de Nueva York, brevemente, es verdad, porque un mes después fue capturado en la ciudad de Pittsburgh. Lustig se declaró culpable en el juicio y fue condenado a 20 años en la isla de Alcatraz, California. Murió en una cárcel de Springfield, Missouri en 1947. En su certificado de defunción, como ocupación, figuraba un sarcástico «aprendiz de vendedor». Había muerto de neumonía y su cara aparecía cruzada por una antigua cicatriz, recuerdo de un novio celoso.

 

                               Rosa M Ballesteros García

               Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                             “benaltertulias.blogspot.com”

 

Para mayor información de tan singular personaje, el libro de Alfonso Mendiguchia: Von Lustig: El hombre que vendió la Torre Eiffel, Ediciones Antígona, S. L., 2023.


domingo, 26 de abril de 2026

Leopoldo Alas Arguelles

                                               LEOPOLDO  GARCIA-ALAS  GARCÍA-ARGUELLES

               LA SOMBRA ALARGADA DE “LA REGENTA”

En ocasiones la historia se ceba con algunos de sus personajes más notables, como es el caso de la figura que nos ocupa, que pese a tener un expediente más que brillante, y un puesto social relevante, heredado y no por ello menos trabajado, debió de soportar el empuje y la carga que le supuso la obra y trayectoria de su progenitor.

Leopoldo García Arguelles nació en Oviedo en 1883, un año antes de que su padre, el conocido crítico cultural “Clarín”, o sea Leopoldo García-Alas Ureña, publicara el primer tomo de su genial obra “La Regenta”. Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo donde su padre, a su vez, ejercía como catedrático de Derecho Romano y Natural, licenciándose en 1904. Se desplazó a Madrid donde trabajó de pasante en el despacho de abogados de Melquiades Álvarez, y como secretario de la JAE (Junta de Ampliación de Estudios) desde 1907, viajando a Alemania a completar su formación, de donde volvió en 1914 para doctorarse en la Universidad Central. En 1920 obtuvo la Cátedra de Derecho Civil de la Universidad de Oviedo y en 1931, al proclamarse la II República fue nombrado Rector de la misma.

En las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931 resultó elegido diputado por Oviedo accediendo al puesto de subsecretario del Ministerio de Justicia que regentaba Álvaro de Albornoz, en donde colaboró en la redacción de las leyes del divorcio y de matrimonio civil.  Concluido el bienio progresista, dio por finalizada su etapa política volviendo a Oviedo a la docencia y a desarrollar sus ideas progresistas y republicanas. Cuando los militares sublevados contra el gobierno republicano ocuparon Oviedo, fue detenido y encarcelado el 30 de julio de 1936 acusado de auxilio a la rebelión, juzgado en Enero de 1937 y condenado a muerte. Pese a la cantidad de testimonios en favor de su inocencia la sentencia del consejo de guerra permaneció inalterable y fue fusilado el 20 de febrero con 53 años de edad.

Sobre las causas de este rápido juicio y fusilamiento se argumentó a posteriori que se había llevado a cabo a modo de escarmiento, por su categoría intelectual y su condición de profesor, en definitiva, por odio a la inteligencia, una de las características del fascismo. Pero esas causas van más allá y hay que buscarlas en las vicisitudes a que dio lugar la obra y la figura  de su padre que habían causado un enorme revuelo y enfado en la provincia y sobre todo en Oviedo, en donde fue tal el escándalo, que  el obispo, Ramón Martínez Vigíl, lanzó una pastoral reprobándola que su autor rebatió.

La “Regenta”, novela capital, exponente del naturismo y realismo en la literatura de la época, pone de manifiesto la hipocresía moral de una capital de provincias española a través de las vivencias de la esposa del regente (el regente de la Audiencia Provincial que es una autoridad local), mucho mayor que ella, con el que ha contraído matrimonio por conveniencia. En sus idas y venidas para dar sentido a su vida conoce al magistral de la catedral, D. Fermín de Pass, y a un “bon vivan”, Álvaro Mesía, que pretenden aprovecharse de su falta de experiencia. El retrato que se realiza de la Iglesia  y sus ministros, y de la sociedad local, es absolutamente real y descarnado, por su crudeza y verismo al retratar, aunque de forma simulada, a Oviedo, a la que denomina Vetusta. La novela nunca fue tolerada por los medios conservadores que se sintieron ultrajados.

La obra solo pudo ser publicada en Barcelona (Daniel Cortezo y Cía) en 1885, y la segunda edición que lleva un prólogo de Benito Pérez Galdós se retrasó hasta 1908, y fue llevada a cabo por la editorial Maucci, también catalana, tras la muerte de su autor ocurrida en 1901. En 1931, ya en la II República, se erige un busto en homenaje al escritor en Oviedo. Pero la sociedad asturiana no habia olvidado el rencor que tiene a “Clarín”, y los defensores del nacional-catolicismo, (no hay que desdeñar que el mismo Franco estaba casado con una asturiana), lo hacen patente dinamitando la escultura, fusilando al hijo del escritor, que ahora es rector de la Universidad ovetense y vetando la difusión de la obra que fue repetidamente prohibida por la censura franquista que la consideró altamente peligrosa, y no fue autorizada, hasta el año 1962. No obstante, en 1946 el editor Miguel Ruiz Castillo consiguió autorización para publicarla en una edición restringida de lujo por considerar que, por su excesivo coste, no quedaba al alcance del gran público. Una edición publicada en Argentina en 1946, llega a la península para ver suspendida su distribución en 1947.

En 1962 un informe del censor, Manuel de la Pinta Llorente, la califica de novela capital de nuestras letras y autoriza su publicación, que llevó a cabo José Manuel Lara, un probado adepto al régimen que no infundió ninguna sospecha. En 1968 se coloca un nuevo busto del autor, que se había encargado en 1952. Pero, todavía en 2002 se testimoniaron ataques a las tumbas de padre e hijo. En 1984, centenario de la publicación se llevan  a cabo varias ediciones conmemorativas.

Por lo que respecta al hijo del autor de la “Regenta”, tras su fusilamiento fue borrado prácticamente de la vida pública, iniciándose su reparación a partir de 1988, reponiéndolo como rector “honoris causa”, en 2007 se dio su nombre a un aula universitaria, y en 2012 fue proclamado hijo predilecto de la ciudad.

En 2021, en el 85 aniversario de su fusilamiento, centenares de personas se reunieron para recordarlo, entre ellos su nieto Leopoldo Tolivar Alas, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de Oviedo.

                                                          Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                   “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía

Serven Diez C. “La Regenta frente a la censura franquista” Instituto Cervantes.

Riaño P. “El franquismo contra la Regenta”. Mioviedo 2026.

Alas Ureña L “La regenta!” Ed. Óptima 1997

Alas Clarin L. Biografia. Biblioteca Miguel de Cervantes-

L. Coma Fort JM “Diccionario de catedráticos españoles de Derecho (1847-1984)


domingo, 19 de abril de 2026

Horizontal

                                      HORIZONTAL

 

Es obvio que la posición para dormir y descansar es la horizontal. La cama nos acoge en paralelo al suelo con los revestimientos propios de estos muebles y en función, esto también, del nivel económico y social, pues lechos hay desde los que acogen al durmiente sobre un colchón de látex natural o viscoelástico, a ser posible lo más moderno y caro, hasta los que, cual camastro, se componen de unas simples tablas y colchón de lana, borra o heno. Se dice de Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558), que debido a sus constantes viajes por los territorios del imperio, durmió en muchas camas. Pero por muchas que fueran, nada que ver con las catadas por cualquier animal turístico actual, que ni ejerce de rey, ni de emperador, ni de Sumo Pontífice. Otros humanos con unos cuantos catres en sus distintas etapas vitales han tenido suficiente. Cada vez dormimos en más camas. Véase la fiebre del turisteo, el ansia de verlo todo. Transitar por todas partes y no perderse nada es ya asignatura obligada para dotar a la vida de sentido, aunque dicho ajetreo espacial e imparable parezca más un periplo del sinsentido.

 

Berbel Brunner es un escritor y ensayista berlinés de lo más curioso. Ha dedicado textos al árbol de Navidad, a la historia de una estación o de un punto cardinal, a los acuarios o la luna. Uno de sus ensayos lleva por título Vivir en horizontal. Breve historia cultural de una postura (2024). Leemos en él que una de las buenas razones para dormir juntos es que uno puede detectar con rapidez el infarto de miocardio de la pareja, ¡madre mía! Dice que una estadounidense publica un libro donde describe treinta y nueve posturas para dormir en pareja. Alude a que ha leído que podemos cambiar cien veces de postura durante la noche. Cuenta que a la actividad de las cortesanas parisinas del siglo XIX se la denominaba profesión horizontal. Comenta que el novelista estadounidense Mark Twain (1835-1910) trabajaba en la cama. Escribe que en posición horizontal comienza y acaba la vida humana. Dice que un tal Sadiq Muhammad Abbasi IV, marajá de Bahawalpur, se hizo construir en París una cama que “pesaba más de una tonelada y tenía en cada esquina la escultura de una mujer. En cuanto el marajá se acomodaba en el lecho, empezaba a sonar una música y las mujeres movían los brazos para abanicarle aire fresco por la parte del cabecero y espantarle las moscas por el lado de los pies”. Y así mil y una historias de esta guisa en las ciento cuarenta y cinco páginas de su singular ensayo.

 

Acostados pensamos, soñamos, holgamos, meditamos, folgamos, dialogamos con varios yoes, nos refugiamos, la conciencia hace su examen, vemos las cosas desde otro prisma y hasta dormimos. No tomemos en cuenta las siestas, los ratos tirados como lagartos en hamacas en la playa o los momentos echados en el césped, mirando las estrellas en tórrida noche estival, amenizada por banda sonora de grillos. Si viviésemos, verbigracia, ochenta años y una media de siete horas diarias de descanso en la cama, al final de nuestros días, antes de la definitiva posición horizontal, en el caso de inhumación voluntaria per secula seculorumn, habríamos estado tumbados tan ricamente doscientas cuatro mil cuatrocientas horas, o sea, ocho mil quinientos dieciséis días tendidos en el catre, o lo que es lo mismo, unos veintitrés años en postura supina. Lo que viene a indicar que la vigilia se reduciría a unos cincuenta y siete años de los ochenta contemplados anteriormente como límite vital. Y de esos, habríamos estado un puñado deambulando de aquí para allá, ora en bicicleta, coche, moto, avión, barco, tren o patinete, ora en mullido sofá, chaise longue, canapé, diván, otomana, silla, banco o taburete.

 

Siguiendo con las camas, viajemos al Canto XXIII de la Odisea. Hubo personajes, como Ulises, que construyó su propia cama de matrimonio en madera de olivo joven. Esto es que cuando el héroe regresa a Ítaca no es reconocido por su mujer, Penélope. Tras unos días deambulando como un forastero por sus propiedades, la esposa reclamó su presencia, enviándole mensaje con la nodriza Euriclea. Penélope tiene miedo. No está segura de que el forastero sea su esposo y le pide una prueba. Ulises se lo demuestra relatando a su incrédula mujer cómo construyó el lecho que ellos compartieron antes de su prolongada ausencia. Con sus propias manos levantó la alcoba de piedra y talló el tálamo, donde tendió “un pellejo de cuero rojo de un lado a otro”. Tras escucharlo, Penélope se convenció de quién era el recién llegado y exclamó: “No te enfades conmigo, Ulises, tú que eres el más sabio de los hombres. Los dos hemos sufrido. Los dioses nos han privado de la dicha de pasar la juventud y envejecer juntos: no te ofendas ni te tomes a mal que no te haya besado nada más verte”. Yacieron juntos y la Aurora tuvo el hermoso detalle de demorar su trabajo para que gozaran largamente del reencuentro.

 

Desde una mirada filosófica se aborda el campo de la condición ética del hombre en la relación horizontal, entre iguales, alejada del juicio. Pues es condición de todo humano, viva donde viva, disponer de un sentido ético en relación con el otro, siempre con los demás, devenido de la forma en que nos relacionamos con los otros (en horizontalidad). “En la relación ética el otro es más importante que yo. […] No hay un deber ético sino un deseo ético. Tú me importas, me preocupas, deseo que estés bien”, escribe el profesor Joan-Carles Mèlich (La prosa de la vida, 2016). Empero, en el campo de la moral, la relación se torna vertical y procura regular la relación ética. Las morales son relaciones verticales dadas en una época y un contexto determinado, por cuanto constituyen normas adoptadas por grupos para alejarse de la incertidumbre, superar el miedo y convivir sabiendo a qué atenerse. Las morales derivan en leyes y, por tanto, en deberes y en coerción. Tanto la horizontal ética, como las verticales y regladas morales, son geometrías que nos hacen falta como el comer.

 

Encontramos la posición horizontal en la ópera en escenas ambientadas en camas, donde predominan los asuntos de muerte o enfermedad, siendo escasas las piezas con motivo amoroso. Giuseppe Verdi (1813-1901), en “La Traviata”, hace que Violeta, enferma, postrada en el lecho, cante una de las arias más hermosas y dramáticas del repertorio operístico: “Addio del passato”: “Adiós bellos recuerdos del pasado,/las rosas de mis alegrías están marchitas/y el amor de Alfredo todavía me falta./¡Consuelo sostén del alma cansada!/Compadécete del deseo de la extraviada./¡Perdónala y acógela, Señor!/Todo ha terminado ya…”. Una de las mejores intérpretes contemporáneas de este aria, a mi juicio, es la soprano estadounidense de origen cubano, Lisette Oropesa. Aquí puedes verla y escucharla, acometiendo un memorable bis en el Teatro Real de Madrid (2020): https://youtu.be/2ldOBson0vw?si=nI3iHjhz7bQXO9El

 

“Yo quiero vivir tumbado al lado de todas las cosas. Soy vertical, y trabajo para vivir. Pero prefiero ser horizontal, siempre prefiero vivir en horizontal”. Son palabras extraídas del ensayo El derecho a las cosas bellas. Vindicación de la vida holgada (2025), del escritor y filósofo Juan Evaristo Valls Bois. La condición horizontal tiene que ver con relaciones de cuidado, la conversación, la escucha y el abrazo, ausencia de jerarquías, vulnerabilidad, descanso, apoyo en los demás, contemplación, lentitud, interdependencia, amistad…Lo vertical apela al dominio, al adueñamiento y apropiación de las cosas, al trabajo, al yo autónomo, al crecimiento continuo, a la rentabilidad…

 

Y tratando sobre este asunto de la horizontalidad, se me vinieron a las mientes desde la ignota e imprevisible memoria, la historia de los “tumbados”, que en un exquisito texto, Entre líneas. El cuento o la vida, narra primorosamente el novelista Luis Landero. Resulta que en tierras del sur peninsular alguna que otra vez se daba el caso de que fulanito, soltero y sin hijos, se había tumbado y mantuvo la horizontal postura tres años, hasta que un día retomó todas sus actividades como si nada. O acontecía que menganito, padre de cuatro hijos y mujer viva, estuvo una década tumbado, siendo visitado por los vecinos día sí y día no, como si de un “velorio sin muerto” se tratara. Pero lo más asombroso de los tumbados es que hasta su tumbadora decisión ni padecían enfermedad, ni tribulaciones paralizantes, ni melancolías lacerantes, ni siquiera comportamientos holgazanes, ni nada de nada. Estaban tan a gustico, pero de súbito un día se postraban en la cama sin prever el fin de tamaña decisión. No sé a ustedes, pero a quien esto escribe más de una vez le visitó el deseo de tumbarse por largo tiempo a ver si amainaba un arrasador temporal. O en caso contrario, de tanta calma chicha y casi aburrimiento, anhelar una tumbada a ver si derivaba en espabilamiento. ¡Qué bien hubiera sido recibida una oportuna tumbada durante un tiempo suficiente, que hubiera dado lugar a un tiempo diferente!  Cuenta Luis Landero de una mujer vestida de medio luto que iba pidiendo limosna con este estribillo: “Una caridad para esta pobre mujer que tiene seis hijos y a su marido tumbado desde hace ya diez años”. Cosas que pasan.

 

Vamos a concluir moviendo levemente lo horizontal hacia lo inclinado, pues nos inclinamos a considerar la inclinación como posición delicada y de interés, tras siglos de historia de hombres y mujeres con la verticalidad y la rectitud como referencias. Valoren y observen el gesto de inclinarnos hacia el otro. Véase por ejemplo la inclinación en el caso de la representación artística de las maternidades. Así, a través del análisis y la crítica de filósofos, obras de arte y literatura, que han representado al ser humano en su verticalidad, erecto, la filósofa italiana Adriana Cavarero reflexiona en su ensayo Inclinaciones. Crítica de la rectitud (2022), sobre las relaciones de poder que esa postura ha manifestado a lo largo de la historia, cuestionando que la postura propia del animal humano sea la rectitud (representación del hombre y la masculinidad) y considerando la propia y esencial de la condición humana la inclinación, tratada en el arte y la filosofía para la mujer. De tal manera que llega a concluir que en la rectitud hay un modelo ensimismado y autosuficiente de ser humano y, por contra, en la inclinación, hay un ser humano altruista, abierto al otro.

 

Mientras llega la inexorable y yacente postura final, entre verticalidad, horizontalidad e inclinación, bogamos por el río de la vida. Y en el día a día uno mira hacia arriba, hacia abajo, otea el horizonte, camina, pasea, se inclina, se reclina  y se tumba. Pues eso.

 

                                                       José García Guerrero.

                                                                 Maestro

                                                El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                   “benaltertulias.blogspot.com”


domingo, 12 de abril de 2026

Morir de amor

MORIR DE AMOR

 

Se llamaba Marga Gil Röesset y tenía veinticuatro años cuando decidió suicidarse al no poder conseguir a su amado. Él se llamaba Juan Ramón Jiménez, tenía 51 años y estaba casado con la escritora y traductora Zenobia Camprubí, muy admirada por Marga. Ella era una joven promesa del arte, guapa, moderna y culta. Él era un gran poeta y escritor, grande entre los grandes, ganador del Nobel de Literatura. Ella era una de las musas madrileñas de las vanguardias (se le ha comparado con Camille Claudel). Él, un crónico enamoradizo, neurótico y depresivo andaluz, autor de ese maravilloso libro titulado Platero y yo. Marga, niña prodigio, escribió e ilustró para su madre un cuento con sólo 7 años.  Los tres eran artistas, escritores, poetas. Entre genios andaba el juego.

            La autora de la biografía de Marga, Nuria Capdevilla-Argüelles[1], escribía que sin ella y otras vanguardistas (las conocidas como «Las sin sombrero») como Maruja Mallo, María Zambrano, Rosa Chacel o Josefina de la Torre «no se puede entender la pintura española en el siglo XX ni la cultura juvenil durante la dictadura». Marga Gil Roësset era, además, miembro de una estirpe de mujeres singulares, cosmopolitas y políglotas: cuatro mujeres destacadas en el mundo de la cultura: Pintoras, escultoras, editoras, escritoras… Consuelo Gil Roësset, hermana de Marga, fue coeditora de la primera revista femenina española: Aquí, que también ilustraba Marga[2]. Su tía María Roësset Mosquera, la primera de la saga, fue una pintora muy relacionada con la intelectualidad de aquellos años: Mariano Fortuny, Madrazo o Galdós. Casada con el también pintor Benito Soriano Murillo, embellecía sus cuadros con cuentas a sus creaciones de estilo bizantino (al estilo de Klimt). Murió también joven, con 38 años. Siguiendo el ejemplo de María, Marisa Roësset Velasco, prima de Marga, también pintora, alumna de Vázquez Díaz, fue una estupenda retratista, aunque su biografía apenas se conoce, ocultada «por miedo», escribe Capdevilla, por el estigma de vivir con otra mujer: la soprano Lola Rodríguez Aragón, fundadora en 1970 de la Escuela Superior de Canto de Madrid y el Coro Nacional de España. El resto de su vida se dedicaría a la pintura sacra y a los retratos y autorretratos. Marisa fue krausista y a la vez muy católica; moderna y conservadora: «Sus vidas [las Roësset] son testimonios claves de la historia de la emancipación femenina», dice Capdevilla-Argüelles.

El suicido de Marga, en 1932, fue el golpe fatal para la familia Gil Roësset del que no pudieron reponerse. Consuelo, su hermana de aventuras quedó desolada tras la desaparición, siempre introvertida, trabajó como catedrática de inglés en un instituto, compaginándolo con trabajos como traductora y editora de publicaciones juveniles como Chicos y Mis Chicas, y descubridora de talentos como Gloria Fuertes y Borita Casas, creadora de Antoñita la fantástica. Los padres sobrevivieron A Marga apenas un año y el silencio sobre la familia cayó como una losa. «No se hablaba de Marga. Había un ambiente misterioso en la familia. Era como un secreto», afirmaba una de las sobrinas, opinión recogida en el libro ya citado de Capdevilla.

Lo cierto es que las mujeres Roësset fueron un claro ejemplo de vidas excepcionales y contradictorias, que combinaron tradición e innovación, como hijas del tiempo que les tocó vivir. Algunas vivieron experiencias dramáticas: María protagonizó una fuga escandalosa; Marga se suicidó por amor y Marisa vivió un amor prohibido. Pero, como afirma su biógrafa: Tienen el honor de tener «un lugar en la historia de la emancipación de la mujer».

«No lo leas ahora». Fueron las últimas palabras que Marga Gil Roësset dijo a Juan Ramón Jiménez, en una carta. Tenía 24 años. Eran las seis de la tarde cuando se pegó un tiro en la sien en la residencia familiar. Antes de matarse destruyó casi toda su obra. Se marchó para siempre la artista excepcional, precoz, autodidacta, a la que el escultor Victorio Macho se negó a ser su maestro para no «estropear» su creatividad. En 1929, tres años antes de la muerte, el crítico de arte José Francés escribió un artículo en La Esfera defendiendo su obra.

Se sabe que el poeta quedó impresionado por el hecho, al que dedicó varios poemas, y consagró a la autora una de las semblanzas literarias contenidas en sus Españoles de tres mundos. Su tumba fue destruida por una de las bombas caídas en Madrid durante la Guerra Civil. Se desconoce dónde están sus restos.

 

                                           Rosa M Ballesteros García

                            Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

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[1] De la autora citada: Artistas y precursoras. Un siglo de autoras Roësset (2013). Librería Mujeres/Horas y Horas; (2008): Autoras inciertas. Voces olvidadas de nuestro feminismo. Clark, Marga (2020): Amarga luz, Editorial Funambulista.

[2] Las ilustraciones de Marga inspiraron al escritor e ilustrador Antoine de Saint-Exupéry, conocedor de su obra, para El principito.


domingo, 5 de abril de 2026

Morir de pena

                                            VIVIR DE ALEGRIA Y  MORIR DE PENA

Nuestro cerebro, a pesar de ser sordo, mudo y ciego, es el mayor fabulador y fabricante de emociones que conocemos, todo lo que capta a través de los órganos de los sentidos lo transforma en corrientes eléctricas que influyen en la conformación de nuestra estructura genética. Pero de la misma forma emite todas las directrices que gobiernan nuestro desarrollo y evolución, es decir, nuestro aspecto externo, o fenoma, que refleja o retrata continuamente los cambios internos que se operan en nuestro genoma.

Esta capacidad de adaptación, que refleja fielmente nuestros estados de ánimo, se debe a la plasticidad cerebral, que refleja las etapas vitales que atravesamos, infantil, juvenil, adolescente, madurez o senectud. Y de igual forma modulan las respuestas, a tono con las dificultades o agresiones que nos vemos obligados a superar. En las primeras, infantil, juvenil y adolescentes seremos inmaduros y “no preparados” y en la última, senectud,  se nos achacará estar superados y no ser útiles. Las sensaciones reactivas que producirá nuestro cerebro irán variando desde el impulso y el empeño juveniles, a la tristeza y al abandono senil. Y sus manifestaciones externas oscilaran del entusiasmo a la depresión.

La fuerza del vivir, el entusiasmo y la pasión, se acrecienta en las edades juveniles y adolescentes en las que todo nuestro organismo está en desarrollo y preparando el porvenir. Nuestros sistemas de alerta y adaptación están “a tope” atendiendo todas las instancias que el cerebro envía a través del sistema nervioso y que él recoge y ordena de todos los estímulos externos que recibe fortuitos o buscados, es decir, del aprendizaje. La actividad cerebral siempre dirige y controla el desarrollo orgánico hasta completar el crecimiento.

Este desarrollo orgánico tiene su más eficaz colaborador en el tejido conjuntivo, almacén y asiento de nuestra microbiota, el órgano funcional que regula el paso de todos los elementos exteriores al interior de nuestro organismo transformándolos en su caso en alimento o defensa, y eliminando lo improductivo. Su capacidad constructora y deconstructora,  fabrica y mejora los órganos que crecen y se rehacen, con lo que amplían la extensión, crecimiento y capacidad de nuestro organismo, así como elimina a aquellos que se deterioran convertidos en zonas cicatriciales o de deshecho. Este equilibrio constructor y removedor tutelan nuestro paso durante toda la madurez.

Por el contrario al alcanzar  la vejez y la senectud lo único que se mantiene activo es el trabajo cerebral frente al deterioro constante del resto de los componentes orgánicos. El envejecimiento y el menoscabo consiguiente dejan poco a poco de ser contrarrestados por la fuerza absorbente del tejido conjuntivo, que no obstante mantiene su alerta ante las señales cerebrales que le solicitan reparación.

El trabajo cerebral es indispensable para el mantenimiento de la vida orgánica. Vivimos por nuestro cerebro, porque mientras consigamos mantenerlo activo continuará dirigiendo el funcionamiento de nuestras actividades orgánicas aunque sea de forma enlentecida. Grandes artistas fueron longevos por su capacidad de mantener su actividad creadora y lo demuestran las vidas de Miguel Ángel, Galileo Galilei, Bertrand Russell o Pablo Picasso.

Pero sin necesidad de recurrir a estos niveles de creatividad, todas aquellas actividades que se engloban bajo el criterio común de la jubilación activa son útiles para nuestro propósito, como no lo son los ingresos indiscriminados en las obsoletas residencias de ancianos que funcionan bajo un régimen de enclaustramiento e inactividad. Deberíamos elaborar una lista de todas aquellas actividades que pueden realizar los jubilados a fin de tener prevista la acomodación del mayor número posible de ellos. Esto debiera constituirse en una industria encargada del cuidado de la longevidad, del mantenimiento de las capacidades cerebrales y aprovechamiento de sus utilidades.

Cuando este incentivo final no existe y la actividad directora cerebral decae por aislamiento, las señales neuronales de mantenimiento se agotan hasta  cesar, la labor del tejido conjuntivo es una labor en vacío, los niveles de inflamación se elevan solicitando una reparación inviable y su manifestación externa es la depresión en sus niveles más altos de tristeza, desconsuelo, melancolía, amargura y nostalgia. El abandono o el sentirse abandonado, apartado de toda actividad familiar y social, constituyen el último paso desencadenante de una muerte de pena por inanición.   

Este proceso devastador puede desencadenarse en cualquier momento de la vida según  las respuestas cerebrales a tenor de las agresiones recibidas o de los disgustos sufridos. Los grandes fracasos o grandes desgracias pueden desencadenar la cadena de ausencias que nos lleven a la debilidad y al desfallecimiento.

Vivimos por nuestro cerebro, el órgano más perfecto y evolucionado que poseemos, y debemos cuidarlo para que nos proporcione todo el partido posible. De jóvenes con alegría y entusiasmo, y de mayores con atención y cariño.

 

                                                                    Jesús Lobillo Ríos

                                               Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Ayala, F J. “¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿A dónde voy?” Alianza Editorial 2015

Swaab D. “Somos nuestro cerebro” Plataforma editorial 2010

Montalcini R. L.  “El as en la manga”  Crítica 1999


domingo, 29 de marzo de 2026

Día escolar de la no violencia y la paz

DIA ESCOLAR DE LA NO VIOLENCIA Y LA PAZ

 

Ya va para más de cuarenta años, en los que en las escuelas, para celebrar, y proponer, la paz desde los primeros años de educación y aprendizaje, los escolares cantaban canciones como esta: “Soñé en un mundo nuevo / de pueblos y naciones, /  donde todos los hombres / vivían como amigos. / La gente sólo hablaba de paz y de esperanza, / de comprensión gozosa, / de amor y de amistad. ¡Que viva la Paz, / que … (y se repetía hasta cuatro veces este cansino estribillo y se volvía a empezar la canción). Si bien “El Día Escolar de la No violencia y la Paz” data de 1964, creado por Llorenç Vidal Vidal, Maestro, poeta... de Santañi (Baleares)

También estaban a mano las músicas de danzas internacionales, que no entendían mucho de nacionalidades ni de credos y que llenaban el espíritu de alegría y conocimientos.

Por aquellos tiempos, cuando las dictaduras parecían ir caducando, pero nunca educando todavía, a nuestra manera, aprovechábamos las rendijas  de los sistemas autoritarios de gobierno y educación.

Incluso, años antes del final de las dictaduras (con minúscula, pues no merecían  nuestro respeto por más tiempo aquellas formas de mandar y educar), algunos maestros tenían el atrevimiento de colgar en las paredes de sus aulas trozos de papel continuo que constituían murales, hechos a mano con fotos de periódicos y revistas y con pies de fotos con textos que completaban las informaciones o corregían las deformaciones de aquellas enciclopedias y libros de texto. Tras la lectura de ciertos periódicos, los alumnos podían resumir y plasmar algunos pensamientos más actualizados, que constituían los pies de foto. Así se iban ensanchando los conocimientos con préstamos de actualidad

a los que todos teníamos acceso.

Con la democracia se fue avanzando tímidamente, porque pasaban cosas que no eran muy respetuosas. Así, como que chicos mayores, quizás adictos al antiguo sistema, rompieran la puerta de un aula de niños (ya que no se trataba de un colegio, sino de aulas de chicos o chicas, que daban directamente a la calle) y destrozaran trabajos manuales, incluso algunos de Navidad, de los alumnos, porque su maestro no estaba bien visto.

Contra viento y marea se pudieron pasar aquellos tiempos y se pudieron ir llenando los aires con canciones, como en el caso de “Libertad sin ira” y otras que nos dejaron respirar y cantar con mayor tranquilidad y sin el imperio de las formaciones paramilitares, que sufrimos antes de entrar al cole.

El tiempo iba renovando poco a poco los aires y en las fiestas de final de curso se podían mostrar por el alumnado mixto de cada aula unas danzas internacionales, que nos abrían los pulmones y, a la vez, nos ensanchaban los horizontes, “porque el mundo no se acababa en el olivar”. Así, ya no resultó extraño que un nivel escolar interpretara en la misma muestra una danza de Palestina con una danza  de Israel.

“Cuando la gente está desorganizada y es perezosa para pensar se siente más segura siguiendo la verdad única de los gobiernos autoritarios, o de la ultraderecha” nos dice Cyrulnik. Así se libera de la angustia de la elección y se crea una servidumbre confortable. Este reduccionismo escandalizaría a los pensadores de hace más de dos mil años.

Esta moción por la paz entre los humanos no está ayuna de dificultades, aunque sabemos que, si nos lo proponemos, con una educación abierta y pacífica, no será piedra de escándalo, porque no se trata de política, sino de un fluido de respeto y empatía. Pensándolo bien, estamos llamados a vivir en paz, incluso por nuestro propio egoísmo.

Tenemos que arrimar el hombro y la mente para que esta celebración puntual nos ayude a vivir  como buenos humanos, recordándonoslo a diario por nuestros pensamientos y obras.

Es interés de todos que la paz y la concordia no se nos vayan de las manos y con ellas las de todo el mundo. Estamos sitiados por unos niveles de violencia cada día más altos y además estamos rodeados por los medios que nos precipitan, como modelos, a ser cada día más simples, porque la violencia es  de lo más fácil de reproducir por su simplicidad y su respaldo tan ingenuo que en infinidad de creaciones se la justifica constantemente.

La creación de la Paz y, sobre todo, la convivencia en Paz parece que se nos va de las manos. La Educación necesita enormes resortes y refuerzos de los que no se puede prescindir. Las constantes experiencias de una vida en paz y concordia tienen que ser el eje dinamizador de la convivencia.

   

                                                          José María Barrionuevo Gil

                                                     El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogspot.com