domingo, 10 de diciembre de 2023

Los años de Barbate

                                 “LOS AÑOS DE BARBATE”

                El cambio climático que precipitó la caída del reino visigodo.

 

 

Un reciente estudio publicado en la revista Nature Communications, liderado por la Universidad de Granada y el CSIC, revela que la Hispania visigoda sufría periodos de aridez extrema y hambrunas cuando los musulmanes del califato Omeya la conquistaron.

Hasta hace relativamente pocos años, la historiografía se mostraba escéptica con las noticias recogidas en textos de finales del siglo VII y del VIII. Un ejemplo de ello lo describe el Liber Iudiciorum (segunda mitad del siglo VII) en una ley promulgada por el rey visigodo Recesvinto titulada: “De los que roben las aguas de los riegos” en la que se dice: “Muchas tierras que por su situación se ven faltas de lluvias hay que estudiar que sean favorecidas por aguas de riego. La experiencia de estas tierras demuestra que, si falta el uso acostumbrado de las aguas, desaparece el esperado fruto de la cosecha”. Finaliza el texto con penas durísimas, tanto físicas como económicas a sus infractores. En el estudio ya citado, aparecen los datos aportados por más de cien registros polínicos (que incluyen toda la Península Ibérica y Marruecos) en los que se constata que el pico máximo de la señal polínica de plantas adaptadas a la escasez de agua se dio precisamente en los años que giran en torno al desembarco de Tàriq.

También los historiadores tildaban de exageradas las palabras del rey Ervigio en el XII Concilio de 681 que definía el panorama general como “Un mundo que se derrumba”. Y tenía razón porque en un país, fundamentalmente agrario, las terribles sequías y el intenso frío fueron caldo de cultivo para las hambrunas, las epidemias de peste y, como consecuencia, los generalizados conflictos sociales. Abundando en lo que venimos diciendo, la Crónica mozárabe de 754 abunda en noticias de este tipo. En una de estas crónicas, relacionada con el reinado de Ervigio (680-687) se dice: “Fue consagrado Ervigio en el Reino de los godos. Gobierna siete años, asolando a Hispania un hambre terrible”. Otra, sacada del mismo texto, afirma que: “Unos ángeles, enviados por Dios, causaron estragos entre todos los habitantes de Hispania con un hambre insoportable.” Algo más reciente, aunque abundando en lo mismo, es la Crónica de Alfonso III (s. IX) que afirma: “Los godos perecieron parte por hambre, parte por la espada”.

Este era, a grandes rasgos, el panorama al que se enfrentaban los hispano-visigodos cuando, en el año 711, un ejército de bereberes africanos, comandados por el general Táriq ibn Ziyad, entonces gobernador de Tánger, se dispuso a la conquista de la península. En aquellos momentos, sumándose a todo este conglomerado de desastres climáticos, la monarquía visigoda se encontraba dividida en una guerra civil fratricida entre los partidarios de Rodrigo y los de Agila II (hijo de Witiza). Todo este conjunto de factores haría posible el éxito de la empresa, comandada por Táriq, que partía desde Gibraltar, facilitándole la empresa el conde Olbán (conocido también como don Julián), gobernador de Ceuta y partidario de Agila. Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre si su origen era godo, bizantino o bereber y tradiciones posteriores, según fuentes musulmanas y cristianas, señalan que era el padre de Florinda la Cava, ultrajada por el rey visigodo Don Rodrigo que, como venganza, facilitaría el paso a las huestes musulmanas. Si bien esto se considera como una leyenda para justificar la derrota cristiana en Guadalete. “De la pérdida de España //fue aquí funesto principio”, reza la leyenda.

Como ya anticipamos, todos estos desastres que se alargan hasta mediados del siglo VIII estuvieron, además, detrás de la rebelión bereber del año 740 y la caída del emirato dependiente de Damasco. Como alusión al título del artículo, el Ajbar Machmua (Colección de tradiciones andalusí), datada de mediados del siglo XI y conservada en la biblioteca de París, recoge los años acontecidos: ”Los años de Barbate” a partir de 747, relatando como las gentes del recién estrenado al-Andalus lo abandonaban, desesperados, buscando alimento en las costas de Tánger y el Rif: “Siguió apretando el hambre y la gente de Hispania salió en busca de víveres para Tánger, Arcila y el Rif, partiendo desde un río que hay en el distrito de Sidonia, llamado río Barbate, por lo cual los años referidos son llamados “Años de Barbate”. Los habitantes de al-Andalus disminuyeron de tal suerte, que hubieran sido vencidos por los cristianos de no haber estado estos preocupados también por el hambre.” (pp. 66-67).

Como último dato científico que apoya este cambio climático, el análisis de los datos polínicos evidencia varios picos de aridez entre los años 450 y 950, alcanzándose el peor de esos momentos, entre los años 695-725. Esto es, en los años inmediatamente anteriores y posteriores a la conquista de la Hispania visigoda, sus habitantes se morían de hambre cuando Tariq tomó tierra en Gibraltar a pesar de que, como ya hemos apuntado, los visigodos trataron de reaccionar adoptando soluciones como construir acequias de careo para rellenar los acuíferos o ensayos de nuevos sistemas de explotación agraria que trataban de sortear la falta de lluvia, cambios en los cultivos y muchos asentamientos se mudaron a las sierras en busca de agua.

 

                        Rosa Maria Ballesteros García

              Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                           “benaltertulias.blogspot.com”

 

Textos recomendados:

Los visigodos. Hijos de un dios furioso, Desperta Ferro Ediciones, 2020.

“La sequía como posible factor que contribuyó a la crisis del reino visigodo y la expansión islámica en la Península Ibérica””, Nature Comunications, 15 sep, 2023.

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