domingo, 13 de junio de 2021

Los desechables

                             LOS DESECHABLES

La palabra desechable es ambigua, se puede referir a cualquier  cosa, algo que ya no te gusta y lo sustituyes por otra que te agrada más. Esto en cuanto a cosas de usar y tirar, pero el arco de ésta palabra es muy extensa.

Siempre que pensamos en algo desechable lo visualizamos como algo físico , objetos de usar y tirar pero también se desechan sentimientos que nos incomodan, noticias que nos alteran, personas que con su sola presencia nos suponen un estrés añadido al que nos brinda la sociedad a diario .

Tirar algo del hogar o hacer una limpieza de armario supone algo más que lo meramente físico. Con ese acto pretendemos liberarnos sin darnos cuenta de algo más que solo está presente en nuestro yo interior.

El tema es muy complejo. Se desecha en las empresas cuando los empleados ya no gustan, por edad, intereses económicos o simplemente por el físico y en incontables ocasiones por motivos de género.

En los hogares actuales generalmente tan poco espaciosos, todo está medido para familias reducidas, ahí no caben cosas superfluas, ni siquiera los abuelos están libres de ese “ya son mayores, ya no se enteran de nada”. Pero se equivocan, los mayores tienen acumulada una sabiduría que les ha sido dada por la experiencia de los años vividos y que podrían trasmitir a los nietos, como el encarar la vida sin la violencia que observamos en la sociedad. ¿Se pueden considerar a los abuelos como “algo” que ya no te sirve?

 De hecho, así ocurre. Pero acaso, en ese mismo espacio reducido  ¿han sobrado los niños? No, pero los abuelos sí. Que si tienen mal genio, que dan mucho trabajo, un sinfín de pretextos para deshacerse de ellos y  rápidamente les buscamos una residencia donde los aparcamos como los coches viejos en el desguace.

Es triste contemplar esos auténticos morideros, con residencias pésimas donde a éstas personas se les ha quitado toda su autonomía. Sí que habrá de todo, los que han ingresado por propia voluntad y disfrutan de una residencia tipo hotel donde sus vidas transcurren plácidamente y pueden reunirse con amigos en la calle, con lo cual no pierden el contacto social.¿ Pero cómo hacer en ésta sociedad donde a la mayoría apenas les llega la pensión para costearse una residencia medio decente donde escasean los cuidados  sanitarios como hemos podido comprobar en ésta pandemia que estamos padeciendo?.

La sociedad burocrática ha sido muy dura e insensible con estos mayores que estuvieron a por todas en la lucha social  para que sus hijos y su patria tuvieran un futuro mejor. No se merecen que este problema que es de todos se vea de perfil como que no nos atañe porque aún no estamos en esa tesitura, pero queridos lectores, el tiempo pasa muy rápido, entre criar a los hijos el trabajo y el estrés no te das cuenta que tú eres el próximo residente.

Ya sabéis:¡ cuando las barbas de tu vecino veas cortar por las tuyas a remojar!

 

        Lola Recio Barba. Diplomada en Artes. Pintora

                  El Ateneo Libre de Benalmádena

                     “benaltertulias.blogspot.com”

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