LUIS MARTIN SANTOS Y EL “TIEMPO DE
SILENCIO”
UNA OBRA EMBLEMÁTICA DE LA
NARRATIVA DE POSTGUERRA
Se trata de un escritor clave en
la evolución de la novelística española de postguerra que no ha sido valorado
en su justa valía acusado de revolucionario, antifranquista, liberal e incluso
disoluto, a lo que contribuyó su temprana desaparición y la escasez de su
producción literaria.
Nació en Larache (Marruecos) en 1924,
en donde su padre, cirujano militar, se encontraba destinado, y que, a su
vuelta, pese a que la familia era oriunda de un pueblo de Salamanca, prefiere
establecerse en San Sebastián, lugar en el que transcurre la práctica totalidad de su vida personal
y profesional, que se encuentra fuertemente influida por la personalidad
avasalladora de su progenitor y por la enfermedad mental de su madre.
Su padre, el general Leandro
Martin Santos, autoritario, franquista de los de primera hora, modificó los
apellidos de sus hijos de Martin Ribera a Martin Santos como él, y trató de
hacerlos cirujanos lo que solo consiguió con su hermano Leandro, porque Luis
quizás influenciado por el trastorno mental de su madre, enferma de
esquizofrenia, a la que mantenían recluida,
se decantó por la Psiquiatría.
Estudió Medicina en Salamanca y
se doctoró en Madrid, en 1947, con el Doctor López Ibor, en donde conoció a sus
amigos de toda la vida, Juan Benet un ingeniero, y Carlos Castilla otro
psiquiatra como él, además de a Ignacio Aldecoa, Sánchez Ferlosio y otros. Obtuvo,
en principio, la dirección del Dispensario Psiquiátrico de Ciudad Real, en el
que apenas estuvo tres meses, marchándose a Alemania a completar estudios a
Heidelberg, donde conoció a Carlos
Barral que editaría su obra. En 1951 obtuvo la dirección del Hospital
Psiquiátrico de San Sebastián.
En 1953 se casó con una
enfermera, Rocío Laffont Bayo, con la que tuvo cuatro hijos y que murió, tempranamente,
a causa de un accidente doméstico (por padecer una anosmia no pudo apercibirse
de un escape de gas). Desarrolló una importante actividad social formando parte
de una asociación que llamaron “Academia Errante” que se reunía esporádicamente
para discutir temas de actualidad, y se apuntó al PSOE en el que desempeñó
cargos de responsabilidad, que dieron lugar a que fuera detenido en dos
ocasiones por la policía franquista, en una de las cuales fue trasladado como
preso para defender una oposición a cátedra de Psiquiatría en Salamanca en
1959, y que, evidentemente, no ganó.
Su obra puede clasificarse en
tres tipos de escritos, los médicos (más de cincuenta artículos y dos libros),
los de ensayo sobre literatura política y antropológica que retratan a un
escritor interesado por la función de la literatura, a un psiquiatra con
ambición filosófica y a un socialista reformista, un vasco no nacionalista o un
castellano no centralista. Y La estrictamente literaria
En 1961 publicó “Tiempo de
silencio” que fue un enorme éxito. Ya la había presentado previamente a la
primera edición del premio “Pio Baroja” de relatos con el nombre de “Tiempo Frustrado” y el pseudónimo de Luis Sepúlveda
pero antes de concederle el premio, fue declarado desierto.
La novela se sitúa en la España
de la posguerra caracterizada por la represión y por el control social y
cultural que ejercía el franquismo, criticándolo a través de un tema de fácil
desarrollo que puede resumirse como la historia de un investigador fracasado en
su intento de investigar por falta de medios, su propia miseria viviendo en una
pensión en la que las mujeres que la habitan tratan de casar al médico para
superar sus propias miserias, dejan la muestra de unos arquetipos
característicos de nuestra postguerra y de nuestro país, que se amplifican en
la búsqueda de los ratones necesarias para la investigación en un poblado
marginal con seres marginales donde todas las abyecciones tienen su asiento y
donde termina mostrándonos la inoperancia burocrática típica de la dictadura.
Pero la novela no se caracteriza
por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta, por su estructura narrativa compleja
y el uso del monólogo interior y las disgresiones filosóficas, comparaciones y
metáforas con un lenguaje rico y lleno de simbolismos, barroco, cultista,
latinizante, todo para explorar la psicología interior de sus personajes y su
situación en el medio social represivo y oscurantista,
Si bien es evidente la influencia de Pio Baroja
en personajes como el de “El árbol de la ciencia” (1911), también lo es el
pesimismo existencialista de Jean Paul Sartre (1905-1980) y Heidegger
(1889-1976), y sobre todo la plasmación en España por primera vez del lenguaje
modernista de Joyce (Ulises, 1922), o de Proust (En busca del tiempo perdido,
1913-1927) e incluso de Faulkner (1897-1962)
La novela rompe con el realismo
literario plano de Carmen Laforet (“Nada”) (1945), Sánchez Ferlosio (“El Jarama”
1956), Cela (“La colmena” 1951), etc., para pasar a una narrativa mucho más
moderna e imaginativa, llena de una gran riqueza léxica, de una belleza
expresiva aunque compleja, que nos
permite disfrutar con la lectura del texto y que al propio Martin Santos volvió a repetir
en su siguiente obra, publicada después de su muerte que aunque inacabada
tituló “Tiempo de destrucción”, que era la segunda parte de una trilogía que
pensaba terminar con el “Tiempo de libertad” que ni llegó a planificar.
Luis Martin Santos murió en un
accidente de tráfico en 1964, a los 39 años de edad.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogdpot.com”
Bibliografía
Martin Santos L, “Tiempo de
Silencio”. Ed. El País 2003
Martin Santos L, “Tiempo de
destrucción”. Galaxia Gutenberg 2022
Martin Santos L, “Condenada
belleza del mundo”. Seix Barral 2004.
Moran G. “El cura y los
mandarines”. Akal 2014
Castilla del
Pino C. “Casa del Olivo”. Tusquet 2004