ELOGIO DE DIEGO
RODRIGUEZ VARGAS
UN MAESTRO EN LA ESCUELA, EN EL ATENEO Y EN LA VIDA
El día en el que Diego apareció
por nuestro Ateneo, nos quedamos más que sorprendidos, atónitos, como si se nos
hubiera aparecido el mismísimo Sócrates en persona, porque para nosotros, que
empezábamos a brujulear en el mundo ateneístico, Diego era el mítico presidente
del Ateneo de Málaga, al que éste, debía, en gran parte, su solidez y su prestigio. Era sencillamente
un icono al que imitábamos y en el que buscábamos conscientemente nuestra
identidad y con el que mediamos nuestros parámetros culturales.
Diego era de Bedmar, provincia de
Jaén, aunque desarrolló toda su actividad docente en Málaga, en donde aterrizó
en 1973. Y ya en 1999 obtuvo el Premio
Internacional Santillana por su trabajo “¿Dónde está el bosque?”. Y tras varias
experiencias escolares, en 2007 recibió
el “Reconocimiento al mérito educativo” por parte de la Junta de Andalucía.
Formó parte de la Comisión de la UE para la cooperación cultural con Marruecos,
impartiendo conferencias en Tetuán y Nador.
Pero lo más importante,
posiblemente, que desarrolló en su vida fue su segunda parte, la presidencia
del Ateneo de Málaga que ejerció de 2009 a 2017, impulsando sus proyectos
culturales, fomentando la cultura en libertad como una forma de liberación
intelectual para todos sus conciudadanos. Su labor en el Ateneo malagueño
trascendió como faro y guía del ateneísmo, y nos proporcionó ánimos a muchos que quisimos seguir sus
pasos, que creíamos en la cultura y en sus posibilidades de mejorar nuestras
vidas y nuestro entorno.
Diego se integró en nuestro
Ateneo como uno más participando en las reuniones que teníamos para planificar
nuestros actos, y en los programas que pretendíamos desarrollar, disertó en
nuestras tertulias y escribió en nuestras colaboraciones, su camaradería y
compañerismo era total, nos insuflaba ánimo y fuerza, haciéndome sonrojar
cuando me llamaba presidente y me dejó una impagable y alentadora dedicatoria
en uno de sus libros.
Diego nos ha dejado, se nos ha
ido y estoy seguro que aunque lo haya aceptado, ha sido a disgusto porque le
gustaba la vida y disfrutar de ella. Todos lo echaremos de menos porque su
figura y su impronta no van a desparecer. En Benalmádena, el pequeño grupo de
aficionados al ateneismo no dejaremos de tenerlo en mente, y recordaremos
que, entre todos, la que más lo va a
sentir es Reme, su fiel compañera a la que tanto quisiéramos consolar.
Fue vicepresidente de la
Federación de Ateneos de Andalucía y en 2018 recibió la Medalla de Oro del
Ateneo de Málaga.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
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