martes, 10 de febrero de 2026

Diego Rodriguez Vargas

                                        ELOGIO  DE  DIEGO  RODRIGUEZ  VARGAS

                         UN MAESTRO EN LA ESCUELA, EN EL ATENEO Y EN LA VIDA

El día en el que Diego apareció por nuestro Ateneo, nos quedamos más que sorprendidos, atónitos, como si se nos hubiera aparecido el mismísimo Sócrates en persona, porque para nosotros, que empezábamos a brujulear en el mundo ateneístico, Diego era el mítico presidente del Ateneo de Málaga, al que éste, debía, en gran parte,  su solidez y su prestigio. Era sencillamente un icono al que imitábamos y en el que buscábamos conscientemente nuestra identidad y con el que mediamos nuestros parámetros culturales.

Diego era de Bedmar, provincia de Jaén, aunque desarrolló toda su actividad docente en Málaga, en donde aterrizó en 1973. Y ya en 1999 obtuvo el  Premio Internacional Santillana por su trabajo “¿Dónde está el bosque?”. Y tras varias experiencias escolares,  en 2007 recibió el “Reconocimiento al mérito educativo” por parte de la Junta de Andalucía. Formó parte de la Comisión de la UE para la cooperación cultural con Marruecos, impartiendo conferencias en Tetuán y Nador.

Pero lo más importante, posiblemente, que desarrolló en su vida fue su segunda parte, la presidencia del Ateneo de Málaga que ejerció de 2009 a 2017, impulsando sus proyectos culturales, fomentando la cultura en libertad como una forma de liberación intelectual para todos sus conciudadanos. Su labor en el Ateneo malagueño trascendió como faro y guía del ateneísmo, y nos proporcionó  ánimos a muchos que quisimos seguir sus pasos, que creíamos en la cultura y en sus posibilidades de mejorar nuestras vidas y nuestro entorno.

Diego se integró en nuestro Ateneo como uno más participando en las reuniones que teníamos para planificar nuestros actos, y en los programas que pretendíamos desarrollar, disertó en nuestras tertulias y escribió en nuestras colaboraciones, su camaradería y compañerismo era total, nos insuflaba ánimo y fuerza, haciéndome sonrojar cuando me llamaba presidente y me dejó una impagable y alentadora dedicatoria en uno de sus libros.

Diego nos ha dejado, se nos ha ido y estoy seguro que aunque lo haya aceptado, ha sido a disgusto porque le gustaba la vida y disfrutar de ella. Todos lo echaremos de menos porque su figura y su impronta no van a desparecer. En Benalmádena, el pequeño grupo de aficionados al ateneismo no dejaremos de tenerlo en mente, y recordaremos que,  entre todos, la que más lo va a sentir es Reme, su fiel compañera a la que tanto quisiéramos consolar.

Fue vicepresidente de la Federación de Ateneos de Andalucía y en 2018 recibió la Medalla de Oro del Ateneo de Málaga.

 

                                                             Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”


No hay comentarios:

Publicar un comentario