domingo, 8 de marzo de 2026

Soledades

                                             SOLEDADES

 

Estar solo es el primer riesgo de ser libres…

Y el riesgo de no ser libres es también estar solos.

(Antonio Gala. El cementerio de los pájaros, 1982).

 

 

Aparece por estos lares la soledad como virus pandémico, como tsunami que arrasa la existencia de los contemporáneos humanos de una porción del globo terráqueo. Epidemia de soledad convertida en titular de medios de comunicación y asunto de salud mental. Soledades “no deseadas” engrosan los problemas de salud y lapidan la vida digna. Componentes sociales y políticos son determinantes, entre otros motivos, de la escasa salud de los solitarios sintientes. Negativa soledad, mala soledad que enferma, angustia, deprime, aísla. Como que las soledades se dispararon en la pandemia del COVID/19, unas creativas y productoras, otras depresivas y suicidas, otras jubilosas y alegres, otras aburridas y cansinas…Los Ministerios de la Soledad pueden incrementarse en los próximos años en una parte del mundo.  El “botón rojo” de teleasistencia de la Administración opera para los dependientes, las personas  mayores y las soledades.

 

Soledumbre; gente sola; lacra de la soledad; soledad elegida; soledad que mata; echo de menos la soledad; soledad creativa; la soledad del que se siente solo; soledad del líder; me pesa la soledad; soledad del poder; Cien años de soledad: “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”; soledad del discapacitado; soledad del reo; dificultad de vivir en sociedad; sola se quedó y murió; las soledades sonoras de dos juanes: San Juan de la Cruz (1542-1591) y Juan Ramón Jiménez (1881-1957); doscientos cincuenta amigos/contactos en las redes X o TikTok o Facebook…, solos; soledad contemplativa; Soledad, nombre de mujer; soledad necesaria; de la noche a la mañana se quedó sola; soledad por abandono; soledad buscada; te ganaste la soledad en la que ahora te encuentras, premio o castigo; Ortega y Gasset (1883-1955) y “la soledad fundamental del yo frente a sus circunstancias”; soledad de hospital; lobo solitario; soledad como condena; soledad edificante; solos que reciben visitas de voluntarios para conversar un ratico; nueva profesión: oyente; el amor…dos soledades que se protegen”, que en versos puso Rainer Maria Rilke (1875-1926); soledad monacal; soledad gustosa; soledad abominable; personas mayores solas; más vale solo que mal acompañado; aplicación del teléfono móvil para mitigar la soledad, IA te acompaña y consuela; incapacidad de estar solos; famosa frase mil veces citada de Blas Pascal (1623-1662): “todos los problemas que tiene el hombre es de no saber estar solo y en silencio en una habitación”…(sigan ustedes).

 

Algunas personas palian la soledad con voluntad, como pueden y entienden. Así, el desencanto del mundo, las experiencias y los desengaños, llevan a Fray Luis de León (1527-1591) a escribir: “Vivir quiero conmigo,/gozar quiero del bien que debo al cielo,/a solas, sin testigo,/libre de amor, de celo,/de odio, de esperanza, de recelo”. Hay al que sus pensamientos les son suficientes y tan pancho. Lope de Vega, Fénix de los Ingenios: “A mis soledades voy,/de mis soledades vengo,/porque para andar conmigo/me bastan mis pensamientos”. Otros, con un hatillo de libros se conforman. A don Francisco de Quevedo (1580-1645), admirador de Lope al principio, su rival y crítico más tarde, los libros le acompañaban y le enriquecían en su soledad: “Retirado entre la paz de estos desiertos,/con pocos pero con doctos libros juntos,/vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos”. A veces asoman el abandono y la soledad por una pérdida, cuando las expectativas miran y miman a un ideal o persona o proyecto. Antonio Machado, desgarrado ante la pérdida de su esposa Leonor, escribe: “Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería./Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar./Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía,/Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar”. La pérdida, la desesperación y la soledad se expresan dramáticamente en el aria que canta la protagonista de la ópera “Manon Lescaut” del compositor Giacomo Puccini (1585-1924): “Sola, perdida, abandonada…/en un país desolado./¡Horror! A mi alrededor/se oscurece el cielo…/¡Ay de mí…estoy sola!/¿Desfallezco en el/profundo desierto,/cruel angustia,/ah, sola y abandonada…”. Pueden ver y escuchar esta pieza interpretada por la soprano italiana Daniela  Dessi (1957-2016) en el liceo de Barcelona, aquí: https://youtu.be/LndFMZ-sYWM?si=VtvGMx5hsqKrL6kt

 

En un atrevido, valiente y destacado empeño, el escritor santanderino Juan Gómez Bárcenas, publicó en 2024 el ensayo narrativo Mapa de soledades.  Partiendo de la afirmación de que “la soledad es buena hasta que te sientes solo”, este autor aborda en trece capítulos las diferentes formas de experimentar la soledad para bien y para mal, así como los motivos que llevan a muchos hombres y mujeres a vivir en este estado. Historias y vidas de personajes literarios e históricos de diferentes épocas y lugares: kikimoris japoneses jóvenes ajenos a toda interacción social; las soledades de los migrantes mexicanos en la frontera con EEUU; la soledad del ama de casa; la soledad de los que intentan salir del armario; la historia del náufrago español Pedro Serrano (s. XVI), inspirador de Robinson Crusoe; la peripecia del escritor Horacio Quiroga, obsesionado con vivir en la selva, lejos de la urbe; la soledad de “Hitler, que se convirtió en Führer de muchos millones de solitarios como él. Así es como el totalitarismo quiere a sus súbditos”…Y un sinfín de personajes reales y ficticios con sus aventuras y desventuras, con las soledades queridas o soportadas. Nos dice este ensayista que “el problema no es la soledad, sino lo que uno hace con ella”. Nos dice Juan que “la soledad comienza por una piel que necesita el contacto con otra piel”. Nos dice Gómez que “nuestro tiempo olvida la dimensión positiva de la experiencia de estar solos”. Nos dice Bárcenas que “existen dimensiones del mundo que solo llegamos a conocer en y a través de la soledad”.

 

Si hay un personaje fascinante en la búsqueda de soledad y libertad, esa es Marcela, la pastora que aparece en el capítulo XIV, primera parte, del Quijote. La hacendada Marcela, pues tenía “riquezas propias y no codiciaba las ajenas”, transmutada por voluntad propia en pastora, ruega a los humanos todos y a los enamorados de su belleza y donosura, que la dejen en paz y tranquila en los montes. Esta chica es que lo tenía muy claro. Cómo estaría Marcela de harta, que hasta un contundente discurso tuvo que dar para que la dejaran vivir sola: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos; las claras destos arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura”.

 

Demos un giro a este maxiartículo de Guerrero y abordemos otra cara del negocio. Pasemos de un personaje cervantino de ficción a un hombre actual, llamado Sylvian Tesson por más señas. Este señor, nacido en París en 1972, quiso experimentar la soledad en propia carne antes de cumplir cuarenta años. Así que se consiguió una cabaña y se fue a vivir durante seis meses a orillas del lago Baikal, en la Rusia siberiana. Plasmó en un diario todas sus sensaciones, observaciones, reflexiones sobre el tiempo, el espacio, la libertad interior, el ritmo de la naturaleza…Allí encontró la felicidad, confiesa el afortunado. Allí ganó la batalla contra el exceso de objetos, consiguió adelgazar la vida, liberarse de lo pesado del existir. Allí consoló la ausencia de su familia y conocidos con sus recuerdos. Allí, reino de la simplificación, todo lo ocupó los pequeños placeres, convertidos en liturgias: cortar leña, escribir, sacar agua, pescar, leer -se llevó sesenta y tres libros-, tomar té. Allí la soledad fue una conquista que le permitió el goce de las cosas. Allí, en la taiga, sufrió una metamorfosis, domesticó el tiempo, conoció la felicidad, la desesperación y la paz, sobre todo la paz de quedarse inmóvil. No le fue mal por lo que vemos al aventurero galo. Se cuenta esta experiencia en el libro Dans les forêts de Sibérie, 2016, traducido al español con el título La vida simple, a todas luces extraño, a todas luces comercial.

 

Un adalid de la soledad, que consideraba el “ser para uno mismo” lo más importante del mundo y un deber el “repliegue interior”, fue Michel de Montaigne (1533-1592), autor de Los ensayos. Llegaba a tal su salvífico concepto de la soledad, que consideró que los seres humanos debemos “reservarnos una trastienda del todo nuestra, del todo libre, donde fijar nuestra verdadera libertad y nuestro principal retiro y soledad. En ella debemos mantener nuestra habitual conversación con nosotros mismos, y tan privada que no tenga cabida ninguna relación o comunicación con cosa ajena”. En definitiva, tenerte a ti mismo, retirada interior, gobierno de ti, libre de ataduras que te alejen de ti, acogiendo la soledad para gozarla.

 

Signifiquemos y reconozcamos que en la contemporaneidad se producen resistencias ante la continua presión por estar siempre disponibles, conectados, consumiendo tiempo y productos. Resistencia para conquistar soledad como derecho que nos haga, rehaga y nos proporcione mejor vida. El escritor Fernando Aramburu, en su obra Autorretrato sin mí (2018), expresa que no se concibe sin su “concha de caracol”, a la que él llama soledad: “Yo apenas me alejo de mi soledad…Me preguntan: ¿De dónde eres? Les respondo: Soy de mi soledad, el país que jamás abandono vaya donde vaya”. Y es que gracias a la concha de caracol puede replegarse y dirigirse la palabra y clasificar cuanto pasa por su lado y por su vida. Es la soledad el país que le alienta y da calor y le proporciona la combinación precisa para crear la sinfonía de las palabras que leemos en sus extraordinarias obras.

 

Hay la tentación de huída del mundo, de alejarse de la presión que este ejerce. Hay desligamiento, desapego, retiro, provocados por mediación tecnológica, cansancio existencial, hostilidad social o vaya usted a saber. Hay la búsqueda de refugio interior, encierro, escapismo. Mas la existencia conlleva lazos, convivencia, responsabilidad, riesgos, deseos, contingencias, fatigas, roces… Y es que, como escribe el profesor Joan Carles Mèlich, “Nadie puede estar solo, nadie sobrevive solo, siempre están presentes espectros, siempre regresan viejos fantasmas” (El escenario de la existencia, 2025). Y también acontece que en tu hogar las cosas, los objetos, se mantienen siempre quietos si tú y solo tú los mueves de un lado a otro de vez en cuando. Si no hay otro que coja, recoja, mueva y remueva los objetos, las cosas, la soledad rampante deambula a sus anchas, sin danza alguna de las cosas que te interpele y avise de que no estás solo, de que con/vives. Solos, sin relación intersubjetiva, ¿qué somos? La malagueña María Zambrano (1904-1991) definió al ser humano como soledades en convivencia”.

 

Percibimos en consecuencia que la soledad, como tantas cosas y situaciones, tiene una miríada de formas de sentirla, considerarla, vivirla, según caracteres, historias vitales y circunstancias. Y es que hay tanta variedad de soledades como yogures en Mercadona. Ahora bien, sea la soledad que sea la que nos toque llevar/sobrellevar, por favor, que no sea la fea, es decir, la de la no convivencia, la del abandono, la de la indiferencia, la del olvido, la de la pérdida, la de la ausencia de amor. Que la fea soledad no nos lacere ni zahiera ni doblegue, que se deje torear y nos brinde una faena antológica. Y que después, contando con tejido comunitario bien trabado en cuidados y apoyos para todos, pero especialmente para los vulnerables por causas naturales o sociales o derivadas de desaciertos o enfados de fortuna, nos permita dar algunos lances de capa y varios pases de muleta (ahora se dice “disponer de herramientas”), culminando airosos en la suerte suprema con el toro de la mala soledad, presto para la puntilla. Pues eso.

 

                                                       José García Guerrero.

                                                                 Maestro

                                               El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                 “benaltertulias.blogspot.com