domingo, 15 de marzo de 2026

Tiresias

TIRESIAS «El mediador»

Los Dioses son hombres

inmortales, mientras que

los hombres son dioses

mortales.

Heráclito

 

Mientras no cambien los

dioses, nada ha cambiado.

Rafael Sánchez Ferlosio

 

Al hilo de los terribles acontecimientos que estamos obligados a presenciar a nuestro pesar, ya sea a través de la radio, la televisión o las redes sociales, es imprescindible remitirnos, como es nuestra costumbre, a los mitos que siempre están presentes en el imaginario colectivo, reproducidos durante siglos, milenios. Dicho de otra forma: desde tiempos inmemoriales. De este modo, los mitos se reafirman, se transforman, se «reinstalan» de forma adecuada al contexto de cada sociedad, adquiriendo y funcionando, como alguien ha escrito, como «mente» social colectiva que desarrolla arquetipos o temas universales: la juventud, el héroe, el tiempo, las desgracias y las CATÁSTROFES (con sus secuelas), como es el caso y el fondo principal del artículo.

Con relación al contexto actual, global e internacional, es de obligada referencia volver la mirada al mito greco-romano de Tiresias, uno de los más poliédricos, que personaliza, a mi parecer, los lazos que mantienen unida a una sociedad, a un tiempo, en este caso, el que nos está tocando vivir: rápido en avances tecnológicos y lento, por el contrario, en encontrar soluciones para las violencias que alguna mente ocurrente le obligó a escribir: «Que pare el mundo, que me bajo».

El personaje de Tiresias está muy ligado a la recreación de algunos mitos del ciclo tebano (Edipo, Antígona, Creonte, Yocasta). En la mitología griega, Tiresias fue uno de los adivinos más célebres de la ciudad de Tebas. Era ciego y, según alguna de sus versiones, su desgracia fue causada por la diosa Atenea que, muy pudorosa ella, lo castigó por haberla sorprendido desnuda mientras se bañaba. Por el mismo motivo lo hizo la diosa Hera (en ambos casos por «mirón») si bien, en definitiva, y por compensación, le fue concedido el don de ver el futuro en ambas versiones. Este es uno de los atributos que queremos resaltar (la capacidad de anticiparse a los acontecimientos), junto al ser arquetipo y antecedente del travestismo (hombre- mujer), de forma que el personaje ha sido utilísimo para «desarrollar las ideas de muchos creadores». Ovidio se ocuparía de devolverles su propio sexo en su obra Las metamorfosis.

Sin embargo, junto a estos arquetipos (anticipación y capacidad de transformismo), nos interesaba poner el énfasis en el significado esencial que ha trascendido de su figura: su papel de MEDIADOR, por sus dotes proféticas, negociadoras entre los dioses y los hombres- Por su condición andrógina, lo hace entre hombres y mujeres, y por la excepcional duración de su vida (del mito), entre los vivos y los muertos.

El mito de Tiresias es uno de los más recreados. En las artes visuales o escénicas, como el teatro, lo hace a través de dramaturgos como Jean Cocteau, Jean Anouilh o Athol Fugard; en el cine, en películas como Poderosa Afrodita, dirigida por Woody Allen o Tiresia del francés Bertrand Bonello, estrenada en 2002. En la literatura con Frank Herbert, autor de ciencia ficción, en su novela El mesías de Dune, publicada en 1969, la novela Middlesex (Premio Pulitzer de 2002) de Jeffrey Eugenides, el poema de Carol Ann Duffy: «De la señora Tiresias» o la novela de Haruki Murakami Kafka en la orilla (2002), en el que aparece un personaje llamado Oshima que es un adivino andrógino, como Tiresias.

En otras disciplinas como la música, el personaje de Tiresias ha sido constantemente utilizado como protagonista de sus obras, incluso en la música popular, con temas como «The cinema show» del grupo Génesis (1973), o «Castle Walls» de Denns DeYoung (1977). Ígor Stravinski, Carl Orff, Harry Partch, Hans Werner Henze, Mikis Theodorakis o Frederic Rzewski, con texto de Bertolt Brecht. son algunos de los músicos que han trabajado sobre el personaje.

Por otro lado, y para concluir, destacamos el drama surrealista de Guillaume Apollinaire titulado Las tetas de Tiresias (Les Mamelles de Tirésias), escrito en 1903 y representado por primera vez en 1917, en plena Guerra Mundial. Inspirado en este drama se estrenó en 1947 la Opéra-Comique «Tiresias», en la misma línea surrealista, donde la protagonista femenina, la joven Teresa: feminista y casada, se niega a tener hijos y por ello se convertirá en un hombre, tras liberarse de sus pechos, adoptando el nombre de Tiresias. La transformación del marido le lleva a convertirse en mujer y parir miles de hijos (en la mitología todo es posible) para repoblar la ciudad donde reside. El alegato final con el que se cierra la obra es definitivo: Ecoutez, ô Français, les leçons de la guerre. Et faites des enfants, vous qui n'en faisiez guère. Cher public: faites des enfants! Que viene a decir, en síntesis: Escuchad las lecciones de la guerra… Querido público; haced niños!

Como detalle curioso, las dos primeras sopranos que tenían que interpretar el papel de la protagonista: Denise Duval, en 1954 y Bárbara Boney en 1998, tuvieron que suspender su actuación, entes del estreno, debido a un inoportuno embarazo.

 

                        Rosa M. Ballesteros García

           Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                        “benaltertulias.blogspot.com”