domingo, 11 de enero de 2026

Releer

RELEER

 

               “Leer es releer, regresar una y otra vez sobre los libros que nos interpelan, esos que,

aunque a veces estén lejos, nos siguen sacudiendo como la primera vez”.

 Joan-Carles Mélich. La sabiduría de lo incierto, 2019.

 

 

Se me antoja la relectura como una especie de cuidado de sí mismo. Un acto de recuperación y frecuentación de aquello que nos hizo y nos dijo con el objetivo de seguir habitando el mundo en la incertidumbre, mas con belleza, conciencia y esperanza. Una íntima celebración  liberada del para qué, abandonada a la lentitud, divorciada de las prisas, dueña del porque sí, proveedora de instantes eternos.

 

Se asoma la relectura a las vidas maduras con mucho camino andado. Viene la relectura como la hora del paseo al atardecer, reposado, sin metas, deleitoso. Nos visita para contemplarnos sin juicios. Aparece de pronto cuando ya casi hemos aprendido a elegir, a reconocer lo que nos hizo bien, lo que nos transformó, consoló, acompañó e iluminó. No leemos lo mismo al releer, aunque el texto fijado no haya variado. Hacemos la lectura y la relectura en situaciones diferentes y, en consecuencia, la afectación y la experiencia lectora también son distintas. Es más, cuando finalizamos un libro no acaba su lectura, pues no sólo queda su resonancia, sino que su lectura sigue o, paradójicamente, la comenzamos.

 

La relectura declama sobre los “pocos libros”. El poeta y humanista Francesco Petrarca (1304-1374), escribía que “los libros han hecho sabios a unos y locos a otros que tomaron de ellos más de lo que podían digerir. A nuestra mente, como al estómago, le hace más daño la hartura que el hambre” (Remedios para la vida, 2023). Lucio Anneo Séneca, cordobés de la Bética romana, nacido el año cuatro antes de Cristo, en sus Cartas morales a Lucilio, aconsejaba: “muchedumbre de libros disipa el espíritu; y por tanto, no pudiendo leer todo lo que tienes, basta que tengas lo que puedas leer...”. Venía a colación este consejo a su discípulo por el valor del tiempo, que cada día el hombre muere un poco, que la muerte no es cosa del futuro. Sabiéndonos finitos, dedicar tiempo a releer es adentrarnos en los recovecos de nuestra existencia, releernos.

 

Y es que el tiempo de releer llega de improviso. Todo su cuerpo habla al lector y le impele a coger un libro ya leído que, no se sabe cómo, reclama su atención desde el anaquel de la biblioteca personal, de la biblioteca pública o del expositor de la librería del barrio. Entonces el acto de releer se torna silente oración, sagrado momento, mística complacencia, divino gozo, belleza sin par. Este misterioso hecho deviene en nueva experiencia lectora que se adueña del tiempo vital de un lector probablemente más sosegado y calmado, alejado de novedades y actualidad. Un lector cuyas lecturas acumuladas presentan olvidos, vivencias, recuerdos y años, que confieren a ese repentino releer un halo de visto y no visto, sabido y no sabido, perdido y  recuperado.

 

La tarda relectura se aproxima enriquecida con alforjas llenas de autoconocimiento, reconocimiento y extrañeza. A veces releemos un libro porque se nos olvidó completamente. Releemos a los clásicos porque siempre nos dicen algo nuevo, porque nos encantan las formas. Releemos a un escritor determinado de cualquier época porque su compañía nos hizo bien, nos inquietó, nos conmovió, nos perturbó. Escribe Fernando Aramburu (Las letras entornadas, 2015) que los libros “se acuerdan de nosotros cuando los reabrimos, que nos reconocen y nos restituyen partes, a menudo olvidadas, de nuestra identidad”. Y es que releer permite conversar con el pasado, el presente y la finitud que impregna cada historia personal. Y es que esos libros que nos atraparon, sedujeron, inquietaron o agradaron, a su vez, no dejan también de leernos. Pues eso.

 

                                                   José García Guerrero

                                                              Maestro.

                                           El Ateneo Libre de Benalmádena

                                              “benaltertulias.blogspot.com”.


domingo, 4 de enero de 2026

Joinville y el cine español

                                          JOINVILLE Y EL CINE ESPAÑOL

 En palabras de los expertos Felipe Cabrerizo y Santiago Aguilar «La Ciudad Luz atrae como polillas a los cineastas hispanos»[1]. La feliz metáfora está dedicada a la capital parisina y el contexto lo situamos durante la corta etapa en que la norteamericana Paramount Pictures mantuvo sus Estudios en esta pequeña localidad de los alrededores de París. Los felices años 20 se habían despedido con el terrible Crack de 1929, también conocido como la Gran Depresión, y sus secuelas habían atravesado el Atlántico y se habían extendido por todo el mundo; el cine hablado había reemplazado al mudo y la industria del cine en España, paradójicamente, se preparaba para entrar en su etapa dorada, que coincide con los años centrales de la Segunda República (1931-1939).

Ya estamos situados cronológicamente. Acababa de arrancar la década de los treinta del pasado siglo y el cine «había echado a hablar». No importa que la recesión dejase sin empleo a cientos de miles de ciudadanos. Las salas de cine se llenaban a diario de un público que intentaba evadirse y escuchar directamente a sus estrellas favoritas y, sin embargo, parece una contradicción, los Estudios y las grandes productoras de Hollywood tenían que reinventarse para llegar a un auditorio de millones de espectadores que no hablaban inglés. Según los expertos, era un problema difícil de solucionar, porque la técnica del lenguaje estaba aún en pañales y la solución adoptada por las películas mudas (los subtítulos) eran de poca, o nula utilidad ante un público masivo que no es capaz de leer los textos con la rapidez necesaria porque, en un gran porcentaje, era analfabeto. Pero el tiempo apremiaba, la exportación de películas se ralentizaba y la respuesta a esta crisis fue hacer copias de las películas rodadas, aprovechando decorados y sustituyendo las escenas dialogadas por otras, que se rodaban en distintos idiomas, con actores y equipos de sus países de origen. Sin embargo, el importar actores, técnicos, directores extranjeros resultaba muy costoso, de forma que decidieron alquilar Estudios en Europa (una sucursal), concretamente en Francia, madre del invento, donde se encontraban unas antiguas instalaciones en desuso.

A finales de 1929 la Paramount ya se encontraba situada en Joinville-Le-Pont, un pequeño paréntesis de unos dos años (1930-1932) donde esta «fábrica de sueños» a la europea se mantuvo activa, produciendo más de una docena de versiones-copias en otros tantos idiomas europeos[2]. Sin embargo, este despliegue de multiproducciones, resultaba excesivamente costoso y no cuadraba (no salía rentable) con las expectativas que esperaban sus inversores, de forma que, para simplificar y hacer apetecibles los resultados, los americanos decidieron apostar fuerte por los doblajes en alemán, francés y español, reduciendo la producción de cara a estos mercados, especialmente al español: España, México, Argentina y los países hispanohablantes.

Para no hacer excesivamente largo el texto vamos a centrarnos en algunas de las producciones, y profesionales varios que fueron a trabajar al Hollywood parisino, como el director Florián Rey, al frente de producciones como Su noche de bodas (1931), codirigida junto a Luís Marcanton y guion de Luís Fernández Ardavín. Entre el elenco: Imperio Argentina, Luís Ligero y Rosita Díaz Gimeno («la Sonrisa de la República»). Un drama en el que una estrella del cine marcha de vacaciones y acaba haciendo amistad con un extraño compositor de canciones. Al año siguiente, Imperio Argentina intervino, como partner de Carlos Gardel en Melodía de arrabal, donde aparece también la gran cómica española Josita Hernán. Gardel trabajó también, en Joinville, con otras actrices españolas, como Lolita Benavente o Goyita Hernán, quien ya había trabajado en La pura verdad, dirigida por Florián Rey. Fue la primera actriz en cantar a dúo con Gardel en la película Espérame, compartiendo escenario con Matilde Artero, otra actriz española ya consagrada. Con Imperio Argentina (su compañera sentimental) Rey dirige Lo mejor es reír (1931).

Benito Perojo fue otro de los directores españoles que probaron suerte, esta vez con la Fox, con la película Mamá, rodada en 1931, con guion de María Lejárraga, José López Rubio y Gregorio Martínez Sierra. Catalina Bárcena, Mari Luz Callejo y Rafael Rivelles son los protagonistas de un drama que tiene como argumento a un matrimonio de la alta burguesía. la malagueña Rosario Pino.

Como detalles curiosos señalar que los rodajes en los distintos idiomas se relevaban «a toda velocidad en el plató durante las veinticuatro horas del día», en plazos de unos doce días de media. La producción hispana dará como balance dos decenas de películas, hoy prácticamente olvidadas, varias desaparecidas, que fueron rodadas en Francia con capital estadounidense y equipo técnico y artístico español. Durante aquellos pocos años, Joinville sería la auténtica escuela del cine sonoro para nuestro país y toda Hispanoamérica. En aquellos estudios, profesionales de nuestro cine, como Antoñita Colomé, Miguel Ligero o Roberto Rey, se codearían con estrellas de la talla de Maurice Chevalier o Marlene Dietrich.

Por cierto, y como si fueran ecos de este intercambio de nacionalidades, el actor español Alfredo Mayo fue apodado en nuestro país «El Chevalier español» y a Conchita Montenegro fue bautizada como «La Janet Gaynor española», ya que había sido la primera actriz española en triunfar en Hollywood, rodando en español y en inglés para la MGM y la FOX. Se dice que cuando la Paramount cerró sus Estudios en Joinville quiso llevarse a Hollywood las latas donde se guardaban todas las películas producidas allí. La intención se vio truncada porque, al parecer, el barco que las transportaba se hundió en medio del mar.

                                         Rosa M. Ballesteros García

                                               Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena
                                                               "benaltertulias.blogspot.com"


[1] Frase que describe a la ciudad de París por el escritor ucraniano Ilya Ehrenburg, en homenaje a la que fue primera ciudad europea en utilizar iluminación de gas en sus calles, por lo que se la conoce, desde entonces como «Ville Lumière».

[2] Se hacía copias en español, francés, sueco, italiano, alemán, portugués, checo, danés, húngaro, rumano, serbocroata, polaco, noruego y hasta ruso.


domingo, 28 de diciembre de 2025

José Sánchez Covisa

                             JOSE SANCHEZ-COVISA Y SANCHEZ-COVISA

      MÉDICO, DERMATÓLOGO, CATEDRÁTICO, ACADÉMICO  Y DIPUTADO REPUBLICANO

 

De carácter resueltamente liberal y agnóstico, formó parte del grupo de médicos que impulsó decisivamente la ciencia española en la primera mitad de siglo XX en el campo de la Dermatología, como catedrático y fundador de la Sociedad Española de Dermatología y Sifilografía. Exiliado, no se le permitió regresar a España en sus últimas horas, ni comunicar su fallecimiento.

Nació en Huete (Cuenca) en 1881, en una familia de nueve hermanos. Con menos de 3 años su familia, por cambio de destino de su padre, se trasladaron a vivir a Madrid. Cursó el Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros y la carrera de medicina en la Universidad Central, obteniendo su licenciatura con premio extraordinario en 1903. Al año siguiente, 1904, se graduó como doctor con una tesis titulada “Algunas consideraciones generales sobre el concepto de la clorosis”.

Fue alumno interno por oposición en la Facultad de Medicina, siendo designado como ayudantes de clínicas del Hospital de San Carlos donde trabajó en la cátedra de Medicina Interna con el profesor Alonso Sañudo, al que siempre consideró su maestro. En 1908 ganó por oposición plaza en el cuerpo médico de la Beneficencia Provincial siendo destinado al Servicio de Dermatología del popular Hospital de San Juan de Dios, que había alcanzado gran fama en el tratamiento de las enfermedades de la piel y en donde había desarrollado su labor el doctor Olavide considerado el fundador de la Dermatología en España, y que regentaba en ese momento el prestigioso doctor Juan de Azúa Suarez, que determinó su dedicación médica y al que consideró siempre su segundo maestro, y al que sucedió en 1926 tanto en el Servicio del Hospital como en la Cátedra de Dermatología de la Universidad Central, siendo el primer catedrático que alcanzó la plaza por oposición.

Sanchez Covisa fue, por tanto un Dermatólogo con una gran formación en Medicina Interna. Hizo múltiples aportaciones al estudio de la sífilis y de la lepra, siendo pionero en los tratamientos relacionados con el bismuto y en el desarrollo de las medidas sanitarias para combatir la extensión de la lepra, siendo una de sus grandes obras la creación de un Instituto de  Enseñanza Leprológica.

En 1920 asumió la Presidencia del Colegio de Médicos de Madrid, y en 1932 Decano de la Facultad de Medicina. Presidente de la Academia Médico Quirúrgica y  Presidente de Honor de la Sociedad de Dermatología, y miembro correspondiente de las academia francesa y Argentina. Dado su enorme prestigio en 1928 ingresó en la Real Academia de Medicina en el sillón número 20 con el discurso “El problema social de la lepra en España”.

Como republicano convencido participó en las elecciones en 1931 resultando elegido Diputado a Cortes Constituyentes por el partido Derecha Liberal Republicana de Alcalá Zamora en la que votó a favor de una Constitución Laicista para abandonar luego el partido y afiliarse a la militancia de Acción Republicana de Azaña. Se desempeñó con éxito como secretario de mesa de la cámara y en el desarrollo de las labores organizativas de la misma.

A finales de 1936 emprendió su exilio en París siguiendo a su cuñado el doctor Teófilo Hernando Ortega con cuya hermana, Teresa, había contraído matrimonio en 1912, unión de la que hubo tres hijos María, Joaquín y Teresa. Todavía volvió a España a Valencia y a Barcelona donde ejerció la docencia como adjunto en la universidad catalana. Al terminar la guerra fue destituído de su cátedra, y convencido de la imposibilidad de seguir trabajando se exilió de forma definitiva.

Marchó a Nueva York donde el ex ministro Álvarez de Mendizábal, compañero de tribulaciones políticas, le transmitió una invitación para ser nombrado asesor técnico de la División de Venereología del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de Venezuela lo que le decidió a instalarse en Caracas en donde ejerció ese cargo y trabajó en el Hospital Vargas, pero no pudo ejercer la medicina privada porque la obtención del permiso para ello implicaba renunciar a la nacionalidad española. Publicó diversos artículos científicos y pronunció conferencia en centros universitarios y docentes, lo que le valió ser reconocido como doctor Honoris Causa por la Universidad Central de Caracas, distinción que no pudo recoger por su fallecimiento.

Falleció en 1944. En sus últimos días quiso volver a su patria y solicitó la repatriación que le fue denegada por las autoridades franquistas, que incluso denegaron permiso para poner en su esquela sus títulos académicos.

 

                                                                       Jesús Lobillo Ríos

                                                Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                             “benaltertulia.blogspot.com”

 

Bibliografía.

Fonseca Capdevilla, E. Seminario Historia de la Dermatología. Trujillo (Cáceres) 2018

Díaz Rubio García, M. Real Academia de la Historia

Arévalo C J. Profesor Sanchez Covisa. Revista.SVDerma.org. 2015     


domingo, 21 de diciembre de 2025

Felicitacion y agradecimiento

 

El Ateneo Libre de Benalmádena felicita a todos sus simpatizantes y amigos con motivo de las próximas celebraciones navideñas, deseándoles todo tipo de venturas, satisfacciones y éxitos, tanto en el cambio como a lo largo del próximo año 2026.

Continuamos manteniendo nuestra comunicación “on line”, que no limita el interés, la honestidad, la corrección, ni siquiera la proximidad a través de este método en el cual estaremos siempre encantados de recibir todas aquellas manifestaciones participativas, críticas o empáticas que corrijan nuestra tarea.

Ya saben que las direcciones vigentes siguen siendo “tertuliasateneo@hotmail.com” y el propio blog, “benaltertulias.blogspot.com”, e incluso este mismo correo jlobillorios@gmail.com. 

Siempre agradecidos por su atención, a todos Felices Fiestas

 

Jesús Lobillo Ríos. Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena.

Rosa M. Ballesteros García. Vicepresidenta.

Manuel del Castillo Molina. Secretario.


domingo, 14 de diciembre de 2025

Simón Sánchez Montero

SIMON SANCHEZ MONTERO: EL MAESTRO DE “LUTE”

Escribía José Luís Gutiérrez, en su necrológica de 2006, que en España «las agujas de los relojes de la Transición avanzan sobre cadáveres que son como números de cuerpo presente que la Historia devora (…) como un Saturno goyesco que engulle a sus mejores hijos». Entre ellos se encuentra el toledano del pueblecito de Nuño Gómez Simón Sánchez Montero.

            Su vida comienza en 1915 y sus orígenes fueron humildes. Sus padres eran campesinos y él aprendería siendo niño los oficios de panadero y sastre, oficios que le servirán más adelante cuando se traslade a Madrid, siendo adolescente, buscando nuevas oportunidades. Muy pronto se afiliaría a la UGT y en 1936 al PCE. Fue uno de los perdedores y pasó toda una vida de «visitas» intermitentes a las cárceles franquistas. Durante la Guerra Civil se incorporó a un batallón creado por el sindicato de panaderos y los últimos meses los pasó dando clases sobre política del partido.

Finalizada la guerra, fue detenido por primera vez en Sevilla, en 1945, iniciando así el largo camino que lo convirtió en un auténtico mártir de la dictadura. En 1954 fue elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista de España, donde permanecería 37 años de su vida. Eran tiempos difíciles para cualquier comunista al que la propaganda franquista dibujaba con rabo, cuernos y azufre en el aliento, muy lejos, por cierto, de la apariencia de Simón que, para más señas, había tomado el candoroso apodo de «Ángel Medina» y era, según quienes lo conocieron, «pausado, sosegado de voz y de gesto, cabal, austero y honorable», como correspondía al retrato de «castellano recio», que Federica Montseny pintaba de otro sindicalista toledano: Anselmo Lorenzo. José Luís Gutiérrez, ya citado, comentaba en su artículo, a propósito de su bonhomía que, en cierta ocasión, durante uno de sus innumerables y violentos interrogatorios, se enfrentó con el policía que le estaba agrediendo: «¿Cómo puedes ser comunista?», a lo que Simón le contestó: «Pues muy sencillo: yo lucho para que, en el futuro nadie pueda hacerle a usted lo que usted me está haciendo ahora a mí». «Siempre creyó en lo que decía», subraya el periodista.

Un 20 de diciembre de 1973 (el mismo día del atentado de ETA que acabó con la vida del presidente del Gobierno Carrero Blanco) es detenido nuevamente, y llevado al Puerto de Santa María, donde permanecerá hasta noviembre de 1974. Durante aquella estancia, coincide con el famoso delincuente Eleuterio Sánchez, más conocido por «El Lute», quien, en sus memorias afirma que aprendió a leer y escribir con la ayuda de Simón Sánchez Montero.[1]. Durante los años siguientes que preceden a la muerte de Franco, fue uno de los elementos más activos de la oposición que organizarían la llamada Junta Democrática primero y Coordinación Democrática después, siendo el responsable por parte del PCE para las relaciones con otras fuerzas políticas.

En noviembre de 1975, pocos días antes de la muerte de Franco, Simón vuelve a ser detenido, saliendo en libertad tras la amnistía concedida por el rey, tras la muerte de Franco. En 1976, una vez más, es detenido nuevamente por unos días, junto con Santiago Carrillo, el dirigente al que siempre estuvo ligado, su «hombre para todo», parafraseando a uno de sus camaradas, si bien, en los últimos años, no ocultaba una leve entonación crítica y hasta amarga hacia el entonces todopoderoso secretario general del Partido. Sería diputado en las dos primeras Legislaturas: 1977 (siendo el nº18 de 22 diputados, entre ellos, Carrillo) y 1979 con 23 diputados. A partir del XIII Congreso del PCE, en 1991, abandonaría la dirección junto algunos de los llamados «renovadores», acercándose al Partido Socialista.

José Luís Losa, en su libro Caza de Rojos, asocia a Simón presentándolo como «un Sísifo de la clandestinidad», asociado al mito griego, que se utiliza en la actualidad para describir un trabajo duro que debe hacerse una y otra vez. Simón fue autor de diversos libros: ¿Qué es el comunismo?, El Estado y las Nacionalidades, ¿Es posible el socialismo? o Camino de libertad, publicado en 1997.

De aquellos años de prisión, de supresión de libertad, pero también de camaradería y solidaridad entre los presos, formando piña alrededor de aquellos activistas y maestros (como es el caso del toledano Simón), durante las clases clandestinas, nos viene a la memoria la terrible prisión de Ocaña (en la provincia de Toledo), la cárcel más antigua que permanece actualmente, donde estuvo encarcelado Miguel Hernández, y que cuenta con un terrible balance de asesinatos: 1.300 presos políticos entre 1939 y 1959. Miguel Núñez, diputado comunista entre 1978 y 1982, cuenta el caso del capellán de la prisión, quien era el encargado de dar el tiro de gracia. Entre el grupo de presos a los que Miguel Hernández daba sus clases, redactaron un poema dedicado a tan siniestro personaje, de que hacemos un extracto; «La luna lo veía y se tapaba / por no fijar su mirada / en el libro, en la cruz / y en la Star ya descargada. / Más negro que la noche / menos negro que su alma / cura verdugo de Ocaña».

Simón Sánchez Montero murió en Madrid, en 2006, a la edad de 90 años.

 

                                           Rosa M. Ballesteros García

                           Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                         “benaltertulias.blogspot.com”



[1] De todos es bien conocido que Eleuterio estudiaría Derecho por la UNED, ejerciendo como abogado, tras su salida, en el gabinete jurídico madrileño del diputado socialista Enrique Tierno Galván. Es autor de una serie de libros autobiográficos: Camina o revienta (1977), Mañana seré libre (1979), Una pluma entre rejas (1981), Entre sombras y silencios (1983), Crónica de un campusiano (1987) y Cuando resistir es vencer (2013).


domingo, 7 de diciembre de 2025

Federica Montseny

                                                FEDERICA MONTSENY I MAÑÉ

                                        MINISTRA DE SANIDAD Y ANARQUISTA


La habitual concepción, despectiva, que tenemos del anarquismo, en el sentido de caos político y social, procede en gran parte de su propia idiosincrasia, y sin lugar a dudas de la amplia propaganda en su contra desarrollada por el fascismo triunfador en nuestra guerra civil, es decir, por la consagración del uniformismo político conservador y autoritario. Sin embargo, un análisis más profundo de su actuación nos demuestra la presencia de un actor muy positivo en la lucha contra el fascismo y en defensa de las clases menos favorecidas.

En España, los anarquistas iniciaron sus actividades al socaire de la permisividad asociacionista obtenida en el sexenio democrático (1868-1874) de la mano del napolitano Giuseppe Fanelli (1827-1877), un enviado del mismísimo Mijail Bakunin (1814-1876). Su ideología en general, se confundió con la del movimiento obrero y debió pasar a la clandestinidad forzosa en 1874 tras el golpe de estado del general Pavía, que puso fin a la Primera República, para resurgir de la mano de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) en 1881, que tiene en su meta la abolición de todos los poderes, y que fue disuelta en 1888. Su forma de protesta fueron los escándalos y sobre todo los magnicidios perpetrados en la figura de los presidentes Antonio Cánovas (1897), José Canalejas (1912) y Eduardo Dato (1921).

Pese a todo el anarquismo mantuvo su ideología aparte de los movimientos violentos como lo demuestra la figura de Joaquín Costa, filólogo y abogado,  y de Anselmo Lorenzo, tipógrafo toledano, que se constituyen como un referente del pensamiento libertario, en el que predominan “la escuela y la despensa” como métodos para reformar la mentalidad de los españoles, según la línea pacifista del pedagogo Francisco Ferrer y Guardia.

Federica Montseny nació en Madrid en 1905, hija de Teresa Mañé Miravent y Juan Montseny, matrimonio de ideas libertarias que firmaban sus escritos con los pseudónimos de Soledad Gustavo y Federico Urales, en la Revista Blanca, publicación de arte, ciencia, literatura, sociología, política e historia que ellos mismos fundaron y que cerraron el mismo año que nació su hija para trasladarse a Barcelona.

 Federica nunca fue a la escuela, la educó su madre y recibió la influencia de muchas personas, además de su padre, la comunera francesa Luisa Michel (1830-1905), educadora, poeta y escritora, una de las principales figuras de la Comuna de París, y sobre todo la anarco-sindicalista Teresa Claramunt Creus (1862-1931) dirigente anarcosindilalista española y pionera del feminismo obrerista anarquista. A los 15 años presentó su primera novela corta “Horas trágicas”  y en 1925 su primera novela larga “La Victoria”, y a lo largo de su vida escribió centenares de artículos sobre toda clase de temas, unas cincuenta novelas más y en 1923 reeditaría “La Revista Blanca” hasta 1936.

En 1930 se unió al anarquista Germinal Esgleas con el que tuvo tres hijos: Vida (1933), Germinal (1938) y Blanca (1942). En 1931 se afilía a la CNT.

En 1936 al estallar la guerra civil, en la necesidad de obtener la colaboración de estos grupos en el esfuerzo general contra el fascismo, es solicitada para dirigir el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social que ocupó desde Noviembre de 1936 a Mayo de 1937, escasos seis meses en los que llevó a cabo una multitud de cambios trascendentales para el momento en que se vivía. En primer lugar creó lo que llamó espacios de asistencia social en los que tuvieron cabida la creación de comedores infantiles y centros de acogida infantiles, la creación de comedores para mujeres embarazadas, los centros liberatorios de prostitución en los que las prostitutas podían aprender un oficio,  y la primera ley del aborto desarrollada en España. La escasez del tiempo que permaneció en el Ministerio impidió el pleno desarrollo de su programa.

En 1939 inicia su exilio en Francia perseguida por la Gestapo y la policía franquista, llegando a ser  encarcelada, pero no se la extradita a España por estar embarazada. Liberada Francia es nombrada miembro de la CNT en el exilio y se instala en Toulouse en donde con el nombre de Fanny Germain siguió publicando sus ideas y dirigiendo periódicos anarquistas.

En 1977, tras la muerte del dictador volvió a España para seguir con su activismo revolucionario pero como ella misma confesó encontró a su país muy cambiado porque la dictadura había cercenado el espíritu del pueblo español.

Murió en Toulouse en 1994, a los 88 años de edad, junto a sus hijos y nietos. Multitud de plazas, calles y centros la recuerdan con su nombre.

                                                                 Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                      “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía.-

Fernández T y Tamaro E.-Biografías y vidas 2004

Moreno V, Ramírez M y otros. Buscabiografias.com 2025

Robles P. El independiente de Granada. Mayo 2024.

Ramos Palomo y otros.-“Anselmo Lorenzo”. Ed. Comares Palomo M.D. y otros. 2021

 

 

 


domingo, 30 de noviembre de 2025

Cansancio

      CANSANCIO, MALESTARES Y ALGUNAS PÓCIMAS

 

Deambulo por la librería “Lorca” de  Arroyo de la Miel y me detengo ante una enorme sección con anaqueles repletos de libros etiquetados frecuentemente como “autoayuda” o “autoayuda y espiritualidad” o, también, con el marbete “salud”. Les pregunto a mis libreros de referencia qué libros para adultos se venden más y no dudan un segundo en responder: libros de autoayuda. Y añaden; a considerable distancia de las ventas del resto de ejemplares del fondo. En la librería de El Corte Inglés se anuncian los libros de autoayuda considerándolos  ”aliados del bienestar y el crecimiento personal”, con los que el lector “aprende a gestionar emociones, mejorar hábitos o alcanzar sus metas diarias”. Digamos que, cual bálsamo de Fierabrás, usado por Don Quijote como panacea a todos sus males, gracias a la mezcla de aceite, vino, sal y romero, la apropiación de los saberes de los libros de marras contribuyen a crecer (siempre crecer), a sanar malestares y a aliviar cansancios varios.

 

Cansados de trabajar, pero que conste que a mí me gusta mucho mi trabajo y me realizo y gozo laborando; cansados de precariedad por doquier, pero poniendo siempre mucha voluntad y entusiasmo en el curro, de eso sabe mucho la profesora zuhereña Remedios Zafra (El entusiasmo, 2017); cansados, muy cansados de “happycracia”, ofertada por una creciente industria de la felicidad aliada con la ciencia; cansados de listas de espera ignominiosas en el sistema de salud, pero confiados en unos de los mejores sistemas del mundo mundial; cansados al terminar las vacaciones, aunque eran vacaciones en tiempo “libre” para, precisamente, vacar; cansados de que a los malagueños ya no les apetezcan ir al centro de la ciudad de Málaga porque ya no es Málaga; cansados de qué regalar a tantos ya de por sí regalados; cansados los abuelos de ejercer de repadres y remadres, que han de seguir muy activos y muy viajeros y muy bailongos y muy deportistas; cansados del vocablo “herramienta” que tanto vale para unos alicates como para una aplicación informática, una ley del Congreso o un programa de prevención de la violencia de género; cansados de burocracias tristes y deshumanizadoras; cansados de que los bancos impelan a trabajar sí o sí a sus clientes, ¡cuándo se ha visto!; cansados de turismo cultural sin cultura, invasor/depredador; cansados del “tú puedes”, sin que la impronta social parezca que influya en el devenir humano; cansados de viajes a Tailandia, a Marraquech, a Vigo para adquirir experiencias deslumbrantes o a Santiago de Compostela en pedestre peregrinar; cansados de voces metálicas y fantasmales al otro lado del teléfono; cansados de colas para todo, coja número; cansados de las citas previas, cuando las citas ya son citas sin necesidad de  prefijo; cansados de camareros fatigados, muy fatigados, tristes, muy tristes; cansados de tantas lecturas, películas y series para entretener, mas no para entender, entendernos o aprehender el mundo; cansados de escuchar a máquinas ser más agradecidas que tus vecinos o correligionarios; cansados del despiadado robo de nuestra atención, sin atención no hay amor nos aleccionaría Simone Weil (1909-1943); cansados de que la IA (Invasión/Inteligencia Algorítmica), nueva diosa omnisciente, tenga para tus colegas más autoridad que tú hasta en lo que tú, se supone que por títulos y bagaje intelectual, eres una autoridad; cansados de la cosificación del otro en las relaciones de parejas desparejadas, usar, eliminar, tirar, sustituir; cansados de los mediocres que gobiernan y desgobiernan que ni a mediocres llegan (calidad media, mediano, corriente, común); cansados del autoservicio en la restauración o en las gasolineras; cansados de tertulianos televisivos en esperpénticas y delirantes escenificaciones; cansados de las mentiras mil veces mentadas que acaban en no mentiras, sabiendo bien que son despiadadas e impúdicas mentiras; cansados de opiniones cuando la opinión de cada cual se eleva a categoría de verdad indiscutible; cansados del poco dormir, de dormir mal, que se lo digan a David Jiménez Torres (El mal dormir. Un ensayo sobre el sueño, la vigilia y el cansancio, 2022); cansados de platicones que sólo se escuchan a sí mismos; cansados de relaciones efectivas pero nada afectivas; cansados del pirateo de libros, música o películas; cansados de mucha conexión y poca relación corporal; cansados de tantos objetos efímeros y de tan pocas cosas duraderas y vinculadas al nosotros histórico; cansados del yo, yo y yo y yo tengo y yo hago y yo tuve y yo fui y yo estuve; cansados de tanta desmemoria y suprema arrogancia del presente y la actualidad; cansados de la estulticia aplaudida y vitoreada; cansados de la inmoral especulación consentida de la vivienda; cansados del mirar para otro lado parapetados en mullido sillón de orejeras y mando a distancia; cansados de ofertas de habitaciones, estudios, zulos a precios desorbitados, prolongando una lacerante injusticia; cansados de rostros cabizbajos mirando a una pantallita fueren donde fueren; cansados de improperios y elevación del tono en encuentros, reuniones, clubes y foros en lugar de utilizar argumentos y razones de forma sosegada y respetuosa; cansados del cuánto y no del cómo; cansados de polarización provocada que dispersa, divide, entretiene, pero no mantiene ni sostiene; cansados de la ausencia de conversación privada y pública, de ausencia de escucha (vamos otra vez a la escuela con “Momo”); cansados de la servidumbre voluntaria; cansados…(sigan ustedes).

 

En sanar malestares y cansancios varios se afanaba Dulcamara, un personaje astuto, charlatán y doctor enciclopédico de la ópera bufa Elixir de amordel compositor Gaetano Donizetti (1797-1848). Dulcamara recorre en su carreta los pueblos ofreciendo una pócima milagrosa. En su aria “Udite, udite, o ristici”, canta: “Oid, oid, rústicos campesinos;/atentos y no digáis ni una palabra./ […] que soy aquel gran médico,/doctor enciclopédico,/llamado Dulcamara, […] Soy benefactor de los hombres,/curador de males,/en pocos días evacuo/y limpio los hospitales,/y voy vendiendo la salud/por todo el mundo./Compradla, compradla,/que os la doy barato./Y es este odontológico/ y admirable licor, […] cuyo certificado/auténtico,/embotellado,/tocarlo, mirarlo y leerlo/a cualquiera dejo yo./Gracias a este específico/y simpático milagroso,/un hombre sexagenario/valetudinario/aún se convirtió/en abuelo de diez niños./¿Queréis, jóvenes galantes/tener siempre amantes?/¡Compradme mi específico/que por poco lo doy!/Mueve al paralítico,/sana al apopléjico,/al asmático, al asfixiado,/al histérico, al diabético,/restablece el tímpano,/robustece al raquítico,/y hasta cura el dolor de hígado/que últimamente está muy de moda”. Donizetti muestra a Dulcamara como un personaje que promete la solución a múltiples problemas (la pócima es vino), manipulando ladinamente a un público ingenuo e ignorante. Pueden oír esta aria, interpretada por el bajo barítono venezolano Álvaro Carrillo Rodríguez, aquí:https://youtu.be/_eGGzAtVP_U?si=op7MOvR5PdQIKTcl

 

Buyng-Chul Han ha sido galardonado recientemente con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. Entre su prolífica bibliografía significo aquí dos pequeños ensayos, pintiparados al tema que nos ocupa: La sociedad del cansancio (2022) y La sociedad paliativa. El dolor hoy (2020), ambos editados por Herder. En el primer ensayo el pensador alemán de origen coreano afirma que el mundo se ha convertido en unos grandes almacenes donde todo está sometido a aprovechamiento comercial y en el que las relaciones humanas devienen en relaciones comerciales. La vida es pura supervivencia que conduce a una histeria por la salud. El sujeto se ha tornado narcisista y vive en una constante sensación de culpa y de carencia. Al competir contra sí mismo no consigue superarse y se derrumba. “El sujeto que está obligado a rendir se mata de autorrealización. Aquí coincide la autorrealización y la autodestrucción”. En el segundo ensayo citado el autor viene a decir que si sólo la medicina se encarga del dolor mal vamos. La tolerancia al dolor disminuye progresivamente y tenemos fobia al mismo. Al convertir la salud en una diosa, abominamos del dolor y lo trágico y lo contingente del existir. “La vida indolora en una felicidad permanente habrá dejado de ser vida humana. Una vida sin muerte ni dolor ya no es una vida humana, sino una vida de muertos vivientes”. Quien rechaza el dolor no genera vínculos. Queremos positividad en todo (obligación de ser feliz). Al quererlo todo aquí y ahora, sin demora, aminoramos la espera y la paciencia.

 

Pues con paciencia, demorándome, me pongo a mirar los lomos de los ejemplares de la librería citada en el primer párrafo y leo: Adiós a la soledad./Apego seguro./Atención plena./Auténtica./Autoamor./Cómo dormir como un cavernícola./Confía./Crea tu suerte./Cuando la adolescencia duele./Cuando la cigüeña empezó a ver porno./Dejar ir./ De tu herida saldrá tu luz./Deshacer la ansiedad./Diez maneras de cargarte tu relación de pareja./Educa tu cerebro./El camino estoico a la riqueza./El dinero feliz./El silencio habla./Eres genial./Hasta que te caigas bien./Haz como el gato: él sí que sabe./La regla mola./Los diez secretos de la abundante felicidad./Los siete hábitos de la gente altamente efectiva./Morir para ser yo./Puede sanar su vida./¿Qué se puede esperar cuando se está esperando?/Reinventarse./Rodeados de idiotas./Seres espirituales evolutivos e involutivos./Tú eres el único que falta en tu vida.

 

No deja uno de sorprenderse ante el misterio de la tragicómica existencia. Resulta ahora que el que faltaba en mi vida era yo mismo mismamente, mi “yo”, un yo que, colijo, nada es sin el otro, lo relacional y los escenarios del mundo. Como contrapunto y coda demos un giro de los cansancios precedentes a otro cansancio mundano, apelando al atildado filósofo Javier Gomá (La imagen de tu vida. Humana perduración, 2017), pues nos habla de una forma de cansancio que nos interesa por lo que antecede. A saber: La experiencia enseña que cualquier empresa que uno intente en este mundo, cuando verdaderamente vale la pena, cuesta mucho trabajo y cansa. Vivir es el arte de elegir la forma de nuestro cansancio futuro. Unos se consumirán en los afanes de una actualidad transeúnte, espuma de los días, mientras que otros preferirán comprometerse a largo plazo con la realidad durable y poner su cansancio al servicio de una pirámide en construcción”. Cansancio que vale la pena. Pues eso.

 

                                                       Por José García Guerrero.

                                                                     Maestro

                                                  El Ateneo Libre de Benalmádena.