LA
JUSTICIA DE PERALBILLO
Como cualquier otra organización lentamente
trabajada y experimentada en el tiempo, nuestras instituciones legales,
dedicadas exprofeso a protegernos de los delitos cometidos por aquellos facinerosos y gentes de mala fe, que
habitualmente pululaban y pululan en nuestro medio, tienen sus precedentes en
las organizaciones que a tal efecto se
fundaron en nuestro país a partir del siglo XI.
En un principio se constituyeron
las cofradías como producto de las necesidades de cada pueblo, que organizaron
las partidas valedoras del bien común, pero dada la dispersión existente,
durante el mandato de los Reyes Católicos, se reunieron todas para formar “La
Santa Hermandad”, una institución fundada en 1476, a la que se dotó de
facultades extraordinarias como la capacidad de legislar y ejecutar sentencias
en beneficio de la rapidez y ejemplaridad, ahorrando todos los preámbulos
posibles.
Es cierto que desde su inicio,
“La Santa Hermandad” fue utilizada por los Reyes Católicos, como cuerpo
coercitivo destinada a perseguir a los disidentes en rebelión puesto que Castilla se encontraba en aquellos momentos
en plena guerra civil contra los partidarios de “Juana la Beltraneja” que
discutía el poder a Isabel I. E incluso
tomaron parte en la toma de Granada y en otros conflictos como un cuerpo
militar más al servicio de la monarquía.
De cualquier forma todos los
estudiosos del tema coinciden al estar de acuerdo en que esta Hermandad alberga
los precedentes de lo que hoy es la Guardia Civil e incluso de la red de Tribunales de Justicia, y aunque
hay que admitir que la evolución sobrevenida ha transformado en profundidad lo
que podemos llamar “la forma de hacer justicia”, no cabe duda de que una institución
que se ha prolongado en el tiempo hasta 1834 en que fue definitivamente
disuelta, guarda las raíces y los cimientos de su carácter acumulados durante
casi esos cuatrocientos años.
Su financiación corrió a cargo de
un impuesto especial llamado “sisa” que se recolectaba en los municipios y su
uniforme era característico por disponer de una especie de coleto o chaleco sin
mangas a través del cual se apreciaban las mangas verdes de la camisa por lo
que pasaron rápidamente a denominarse “los mangas verdes” que se hicieron
famosos por su escasa presteza en acudir a solucionar los conflictos para los
que eran solicitados.
No obstante su amplio margen de
actuación y su prolongación en el tiempo dieron lugar a algunos excesos
notables en su práctica habitual. En Peralvillo, o Peralbillo, que de ambas
formas se ve escrito, que es un anejo al municipio de Miguelturra en la
provincia de Ciudad Real, tuvo lugar una de las actuaciones más
desproporcionadas achacable a la forma de aplicar justicia rápida que llegaron
a desarrollar estos esforzados defensores de la ley que no se caracterizaba por
su meticulosidad. Los detenidos por presuntos hechos delictivos eran atados a
unos postes clavados en tierra al aire libre, no sabemos si por falta de
recintos carcelarios u otros métodos de confinación, y antes de confirmar su
culpabilidad, eran ajusticiados a saetazos por el pueblo en una especie de
fiesta o competición, organizada a tal efecto, que incluía premios en orden a
la puntería de los participantes, sin que ello conllevara el ahorro de las
garantías procesales del supuesto culpable, porque éstas, una vez llevadas a
cabo y confirmadas, se las leían al cadáver allí expuesto, en lo que constituye
una forma audaz e invertida de la aplicación de la justicia con onerosas e
irreparables consecuencias.
Es evidente que en los momentos
actuales no ocurren estas cosas, aunque sí es cierto que la presteza en la resolución de los conflictos judiciales
lleva en numerosas ocasiones a esperas exasperantes, y en otras a excesos de velocidad
en su resolución, aunque pudieran conllevar la omisión de algún paso, a veces
relevante en su fase probatoria, lo que solo pondría de manifiesto la
persistencia de reminiscencias del pasado con la que en algunas ocasiones,
algunos jueces tienden a sorprendernos en su añoranza por otros tiempos más
felices en el desempeño de sus funciones.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
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