domingo, 19 de julio de 2026

Miguel Campins Aura

                                                 MIGUEL CAMPINS AURA (1880-1936)

                            UN GENERAL DE ÉLITE, VÍCTIMA DE SU PROPIO PUNDONOR

Se trata, sin lugar a dudas, de un auténtico profesional de la milicia que hizo gala de una  integridad moral y una lealtad que lo erigen como un ejemplo indiscutible en la historia del ejército español en el primer tercio del siglo XX.

Nació en Alcoy (Alicante) en 1880 hijo de Miguel Campins Cort, un teniente llegado al ejército como soldado voluntario y que tras servir largos años en Cuba  alcanzó la oficialidad. Viviendo retornado en Valencia, en la epidemia de cólera de 1885, fallecieron tanto su mujer, Juana Aura Calvo como un segundo hijo, César, circunstancia que le hace volver a pedir destino en Cuba en donde el pequeño Miguel comienza sus estudios primarios.

En 1898 vuelve definitivamente de Cuba, con el grado de Teniente Coronel, y una nueva esposa, estableciendo su residencia en Barcelona, pero no ha descuidado la atención de su hijo que al cuidado de unos familiares había ingresado en el Colegio Preparatorio Militar de Trujillo en 1896, accediendo al año siguiente a la Academia de Infantería de Toledo a los diecisiete años (1897) en donde obtiene su graduación como segundo teniente en un curso abreviado de un año por la necesidad de oficiales que impuso la guerra de Cuba, siendo  destinado a Cataluña en donde permanecerá ocho años ascendiendo a primer teniente y destinado en 1906 a Fuerteventura en donde permanece los dos años siguientes.

En 1908 supera las pruebas de acceso a la Escuela Superior de Guerra en Madrid, en donde,  ascendido a Capitán de Estado Mayor, es destinado a Melilla para realizar las prácticas correspondientes en la guerra contra los rifeños. Su comportamiento le valen la obtención de dos Cruces de Primera Clase al Mérito Militar con distintivo rojo y otras dos Cruces de Primera Clase de María Cristina. En 1913, para completar estas prácticas es destinado al Depósito de Guerra hasta final de año en que se le concede el Diploma de Estado Mayor con el nº 1 de la XIII promoción de la Escuela Superior de Guerra, para ser destinado de nuevo a África, al Batallón de Cazadores “Las Navas” de guarnición en Arcilla, ciudad portuaria al noroeste de Marruecos, a mitad de camino entre Tánger y Larache, y en cuyo desempeño es ascendido a Comandante en 1915 obteniendo una nueva Medalla al Mérito Militar de Primera Clase con distintivo rojo.

Vuelve a Alcoy donde establece relaciones con la que sería su esposa, María Dolores Roda Rovira, con la que se casa a finales de 1916 estableciendo su residencia en Madrid donde nacería su primer hijo, Miguel. Dos años después es destinado como Comandante Mayor al Regimiento del Príncipe en Oviedo, en donde nace su segundo hijo Antonio. Conoce allí al Comandante Francisco Franco.

En 1919 Campins está destinado en Madrid y en Febrero de 1921 ascendido a Teniente Coronel y una vez pasado el “desastre de Annual” es destinado de nuevo a Marruecos, a Melilla, para integrarse en los planes de recuperación del terreno perdido, en los que sus actuaciones son nuevamente reconocidas. Realiza ahora un breve curso que le capacita para ser jefe de bases aéreas con cuyos conocimientos participa en la contienda africana, aunque no llegó a obtener el título de piloto.

La presentación del expediente del General Picasso precipita la política peninsular propiciando el golpe militar de Primo de Rivera que dispone de acuerdo con Francia el desembarco de Alhucemas, tras el que es destinado a Ronda en 1924, y ascendido a Coronel dos años después con nuevo destino en África hasta 1927 en que es reclamado para formar parte de la Comisión organizadora de la Academia General Militar de Zaragoza.

Esta Academia fue instituida por Primo de Rivera en 1928 para conseguir la unidad o reunificación militar, terminando con las discusiones entre las distintas armas y las profesionalidades inherentes a cada una de ellas, entre los partidarios de los ascensos por escalafón y los partidarios de los méritos de guerra como era el caso de los africanistas.  Para director de la Academia se eligió a Franco, ejemplo de africanista ascendido por méritos de guerra, que ya era general, pero cuya cultura dejaba mucho que desear más allá de lo obtenido en la guerra irregular de Marruecos al frente de tropas mercenarias regulares y legionarios, es decir, era considerado un militar absolutista y propio del despotismo ilustrado, poco dado ya en aquello tiempos a las ideas liberales.

Para subdirector se eligió a Campins, que aunque era también africanista, constituía un perfil opuesto por su formación académica e  idóneo para la jefatura de estudios por su mayor nivel cultural, había hecho el curso de Estado Mayor, y conocía bien tanto el francés como el inglés, y su presencia enaltecía al centro sin menoscabo de su lealtad y disciplina probadas. Sus objetivos declarados fueron la educación en primer lugar y la instrucción en segundo, es decir lo importante era formar hombres que luego serían soldados, puntos que coincidían con los de la Institución Libre de Enseñanza que fundara Giner de los Ríos y que sin duda conocía, lo que significaba un claro avance progresista dentro de la rigidez militar del momento.  Campins dejó una obra inédita sobre la organización y funcionamiento de la Academia, en la que demuestra su altura intelectual. En 1929 solicitó y llevó a cabo el curso de ascenso a general.

Instaurada la II República, la Academia fue clausurada en el verano de 1931, en un acto que se interpretó como una animadversión del jefe del Gobierno, Manuel Azaña, hacia los militares que reprobaban su actuación con la excepción curiosa del General Queipo de Llano, consuegro del Presidente la República, Alcalá Zamora. Los movimientos antirrepublicanos y promonárquicos comienzan a moverse en el ejército pero no parece que Campins, destinado, ahora,  a Gerona en donde contribuye a evitar problemas en la revolución de Octubre a las órdenes del general Batet, se implicara en ellos.  Más tarde, a finales de 1934, es destinado a Zaragoza.

Pasadas las elecciones de Febrero del 1936, Campins es elevado, por fin, a la categoría de general, paso que lleva años esperando y que debió estar frenado en el ministerio, por posibles desconfianzas políticas y quizás también por la falta de interés del propio Franco, a la sazón segundo del ministro  Gil Robles, y dos meses más tarde destinado a Granada, a donde llega el 10 de Julio, a una plaza en la que todos los mandos militares están en la conspiración para la rebelión de la que no tiene conocimiento porque nadie le ha contactado, ni le ha puesto sobre aviso en Madrid, en un claro ejemplo de deslealtad y desconfianza, que incluye una probable entrevista con el propio Franco que había partido el día anterior a su nuevo destino en Canarias.

Queipo de Llano, pretextado un viaje rutinario llega a Sevilla el día 17 de Julio, conociendo que los oficiales estaban comprometidos con el alzamiento pero no los jefes, por lo que detiene al general comandante y comienza a hacerse con el control de la ciudad para lo que contó con la guarnición de la ciudad, 2.600 soldados, más 1.500 de los regimientos de infantería, caballería y artillería, más las fuerzas de la Guardia Civil, y ,no obstante, para reducir la resistencia de los barrios obreros necesitó la ayuda de efectivos llegados directamente de África y que hasta el día 24 no consiguieron tener controlada la ciudad.

En Granada no se produjo ninguna alteración del orden público por lo que Campins, que necesitaba una excusa, no publicó el bando de guerra hasta el día 20 por la tarde por lo que Queipo, que había hablado con él exigiendo la declaración del estado de guerra, sin darse a conocer, lo destituyó por radio el día 21 y Campins fiel cumplidor de las ordenanzas entrega el mando al Coronel más antiguo y se recluye en su pabellón oficial. Al día siguiente, 22 de julio, recibe la comunicación oficial de que está detenido, día en que estaba ya procesado y condenado a muerte sin que él lo supiera.

El día 26 de Julio llega el general Orgaz a Granada pero no va a visitar a Campins y se marcha a Sevilla donde se reúne con Franco y Queipo el día 28, reunión en la que, con toda probabilidad, se hablaría del general arrestado, que el día 4 de Agosto fue trasladado en avión a Sevilla en donde se pusieron en marcha las formalidades necesarias del procesamiento sumarísimo que concluiría con la confirmación de la pena de muerte que no se llevará a cabo hasta recibir el conforme de la Junta de Burgos solicitado por Queipo. El día 16 de Agosto a las seis de la mañana Campins fue fusilado en las murallas de la Macarena en Sevilla y su cuerpo enviado al cementerio sevillano.

Parece evidente que Campins fue fusilado con el consentimiento de Franco y demás generales de la Junta, no solo por su falta de presteza, también porque era un estorbo, conocida su modernidad, lealtad y escrupulosidad y un posible competidor por su pertenecía a la élite del ejército que atestiguaba su curriculum y que lo situaba muy por encima de la calaña de los golpistas. Nada más fusilarlo comenzó la campaña de desprestigio en su contra, con la publicación del libro “Rojo y Azul” de los periodistas de “El Ideal de Granada”, Guillonet Mejías y González López que fue retirado a instancias de presiones familiares en Noviembre de 1938.     

                                                            Jesús Lobillo Ríos

                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Touran Yebra M.-“El General Miguel Campíns y su época”. Tesis Doctoral. UCM. 2002

Preston P.-“Los arquitectos del terror”. Debate 2021

Thomas H.-“La guerra civil española”. Grijalbo 1976.