domingo, 18 de julio de 2021

COME EN COLORES

                                                        

                                                           COME EN COLORES.

 

               Por una alimentación  variada y saludable

           A menudo nos preguntamos  qué y cómo comemos, y probablemente prestamos  una atención creciente a cómo  debo preparar este  alimento o a cuál es la forma más saludable de hacerlo,  cuánto debemos comer, etc. Afortunadamente cada vez somos más conscientes de la gran influencia que puede tener nuestro comportamiento –hábitos alimenticios y/o estilo de vida–  en nuestro estado de salud así como en la génesis y evolución de las enfermedades metabólicas no transmisibles que podemos padecer.  Al mismo tiempo,  tratamos de encontrar o mantener, dada su importancia en la composición de la masa y peso corporal, un equilibrio energético entre lo que consumimos y lo que gastamos; sabemos que las calorías que rebasan nuestras necesidades, provenientes de cualquier fuente de macronutrimentos, y que no se gastan, se  almacenarán en forma de  grasa corporal.

            No siempre es sencillo contestar a las anteriores cuestiones, dado que los requerimientos  que satisfagan nuestras necesidades pueden variar entre diferentes personas y  dentro de una misma persona según múltiples y diferentes variables o condiciones: de salud, enfermedad, ambientales, deporte que practiquemos, variaciones enzimáticas o de los diferentes factores que intervienen en nuestro metabolismo, etc., y  a que vivimos rodeados de  un clima en el que predomina la sobreabundancia, con sus sugestivas y apetecibles  ofertas,  e  inmersos en un mundo sedentario. Todo ello, muchas veces, difícil de gestionar.

           La digestión o proceso metabólico que tiene lugar en nuestro organismo,  con la cantidad de factores que intervienen o que tiene lugar en él, es demasiado complejo como para que lo podamos reducir al mero hecho de CONTAR CALORÍAS. Por otro lado,  las calorías que se reflejan de un alimento pueden diferir, de forma significativa,  de las que aprovechemos, en mayor o menor cantidad. El nivel calórico que encontramos, por ejemplo en las etiquetas se basa en estimaciones y  lo que gasta o aprovecha nuestro cuerpo depende de múltiples y diferentes variables.

              De entre los distintos procesos que tienen lugar en nuestro metabolismo y en el mantenimiento del equilibrio energético (metabolismo basal, efecto térmico de los alimentos y coste de energía derivada de la actividad física que realicemos), quizás podamos tener una influencia significativa en lo que comemos, cómo lo comemos y el gasto en ejercicio que realizamos. De entre ellos vamos a tratar de enumerar y definir algunos parámetros para que podamos delimitar  sobre qué  aspectos, teniendo en cuenta nuestras individualidades,  podemos más o menos influir o actuar:

 

·         Elección de alimentos

·         Preparación culinaria, y

·         Actividad física

 

 

 

1.- ELECCIÓN DE ALIMENTOS

            Actualmente tenemos a nuestra disposición, a tenor del comercio globalizado y el transporte,  gran variedad de alimentos independientemente del tiempo que se trate o  de cuál sea nuestra ubicación; dependemos menos de la estacionalidad  (por ejemplo además de tener naranjas de mi zona en otoño-invierno, dispongo también de ellas en verano  procedentes de Sudáfrica). También, por la industrialización,  tenemos acceso a una gran oferta de alimentos procesados y ultraprocesados que, de forma característica,  se modifican (cambiando sus propiedades, añadiendo gran cantidad de azúcares y grasas, modificando texturas o sabores, etc.), lo que les hace más apetecibles y  facilitándonos su accesibilidad. Estamos, pues, rodeados de complejas estrategias que van a sacar provecho de nuestra vulnerabilidad, tanto por la actual falta de tiempo como de la necesidad de satisfacer nuestros sentidos o  nuestras necesidades en cualquier momento y lugar.

          Vivimos en un mundo en el que, como hemos apuntado, predomina la sobreabundancia con superoferta, por lo que una buena estrategia (de las primeras) que podemos utilizar, a la hora de confeccionar nuestra cesta de la compra, es NO HACER LA COMPRA CON HAMBRE (si no dispongo de aquellos alimentos que pueden ser más problemáticos, no me los comeré). Además deberemos tratar de  incluir o priorizar ALIMENTOS FRESCOS y DE TEMPORADA,  favoreciendo el COMERCIO DE CERCANÍA.  Nos podemos considerar afortunados de poder disponer de  todo ello (por ejemplo cuando salimos a la calle podemos contabilizar cuántos establecimientos de los diferentes comestibles encontramos a mano, ¡y pensar que en  algunos lugares tienen que desplazarse kilómetros para comprar una manzana, o adquirir un determinado alimento!).

               Y siguiendo con nuestra compra, o la hora de organizar la comida, debemos intentar mantener o equilibrar la PROPORCIÓN DIARIA RECOMENDADA DE NUTRIENTES (siempre teniendo presente que  estamos hablando en condiciones normales, sin enfermedad o desequilibrio metabólico previos), teniendo en cuenta que todo ello me va a permitir obtener el aporte de  lo que necesito o me es necesario:

 

·         Aproximadamente un 55-65% de Hidratos de Carbono

·         Rondando un 25-30% de grasas, y

·         Más o menos un 10-15% de proteínas

 

Los hidratos de carbono

            Son el componente más abundante  de toda materia viva y la más importante fuente de energía. Las plantas están constituidas predominantemente por ellas y su principal función metabólica es proveer de energía. El aprovechamiento y almacenamiento en forma de glucosa circulante y glucógeno en los tejidos son las fuentes de energía inmediata y de reserva respectivamente. En términos estructurales pueden clasificarse en simples (glucosa, fructosa y  galactosa,  considerando también a los disacáridos como la sacarosa o azúcar de mesa) y complejos (almidones y celulosa). La fibra también se considera un hidrato de carbono aunque algunos de ellos no sean absorbibles.

             Los vamos a encontrar principalmente en: frutas, frutos secos, hortalizas, verduras, legumbres y cereales. Tienen que suponer casi las ¾  partes  del menú diario, restringiendo los zumos (que aunque sean naturales,  hemos quitado toda su fibra),  controlando  la sacarosa (azúcar blanca de mesa, morena, panela, o miel);  y los edulcorantes no nutritivos (que van a estimular los receptores del sabor dulce, aunque por su respuesta eficaz de dulzor utilizaremos en pequeña cantidad).

 

Los lípidos o grasas

            Sirven como fuente de energía y aportan componentes estructurales de nuestras células (membranas principalmente):

 

- Colesterol

- Triglicéridos (forma de almacenaje) y

- Ácidos Grasos: saturados (principalmente de origen animal) e insaturados,  entre los que se encuentran los monoinsaturados: saludables (como los del aguacate, frutos secos: nueces, almendras, cacahuetes…) y los TRANS o hidrogenados y con características semejantes a los saturados; y los poliinsaturados, como aceites y pescados, siendo algunos de ellos como el de palma o coco, comparables a los saturados, empleados por la industria alimentaria junto a los trans por sus propiedades (la grasa oculta en los alimentos procesados constituye un alto porcentaje de ingestión total de grasa).

 

Proteínas

            Fuente de aminoácidos para la síntesis de proteínas corporales estructurales y funcionales. Es el elemento más saciante. Se encuentra principalmente en huevos, carnes, pescados y legumbres.

            La ingestión de hidratos de  carbono estimula la producción de insulina, la cual facilita la entrada de aminoácidos al músculo, participando también en el metabolismo de las proteínas, al mismo tiempo que (también la insulina) activa la lipasa esencial para combatir la hipertrigliceridemia. De ahí uno de los múltiples aspectos de la  importancia de la dieta variada, por las distintas interrelaciones.

 

2.- HÁBITOS GASTRONÓMICOS Y CULINARIOS

            Necesitamos cocinar nuestra comida. Los humanos podemos considerarnos unos primates peculiares, muchos de nuestros rasgos se originaron cuando nuestros antepasados comenzaron a cocinar los alimentos, facilitando con ello la disponibilidad de nutrientes.

                     Actualmente la comida, cocinada y precocinada, procesada y ultraprocesada, se encuentra por doquier, es barata, es excesivamente calórica y se nos sirve en porciones de tamaño  por encima de nuestras necesidades.  Se hace patente otra de las premisas a tener en cuenta: CUIDADO CON LAS RACIONES tanto en alimentos frescos como cocinados.

                  A la hora de organizar o preparar la comida, además de tener cuidado con el tamaño, también tengo que tener cuidado con la forma, optando por métodos de COCCIÓN, HORNEADO, PLANCHAASADO mejor que la fritura (teniendo en cuenta también que cada vez que recalentamos o reutilizamos los aceites vamos modificando propiedades). 

 

3.- ACTIVIDAD FÍSICA

            El tercero de los  parámetros implicados en el mantenimiento de nuestro equilibrio energético corporal y sobre el que podemos  también actuar es el coste energético de la actividad física que realizamos. Lo que gastamos en el metabolismo varía en función de las diferentes personas e incluso, atendiendo a  la misma persona,   dependiendo de las diferentes condiciones en las que se encuentre.  El ejercicio que se realiza tiene gran importancia en la distribución  de la cantidad de tejido graso y por ende del porcentaje de MASA CORPORAL MAGRA que tengamos o adquiramos; el tejido magro también se incrementa con el propio ejercicio y necesita más energía para mantenerse (consume más calorías). Con el sedentarismo sucede lo contrario: predomina la masa corporal grasa, que gasta menos energía, y con menos se mantiene; de ahí  muchas de las diferencias individuales que observamos.

                  Vivimos rodeados de complejas estrategias publicitarias que sacan provecho de nuestra necesidad de satisfacer nuestros sentidos y de nuestra vulnerabilidad ante la desinformación.   Introducimos cambios  o adquirimos costumbres en el estilo de vida que imitamos,  relacionados con la alimentación y disminución de la actividad física, con aumento del sedentarismo ligado al incremento de ocio pasivo (televisión, videojuegos, transporte en vehículos…). Al mismo tiempo las calorías que necesitemos o gastemos van a depender de los alimentos que elijamos, cómo los preparemos, las bacterias presentes en nuestro intestino (que también varían según nuestro estado de salud y tipos de alimentos que consumamos), la energía que gastemos en nuestro metabolismo, cantidad de masa magra/masa grasa que posea nuestro organismo, actividad que realicemos…

           Hemos puesto de manifiesto la importancia de introducir VARIEDAD en nuestro comportamiento para hacer nuestros hábitos más saludables y de la enorme cantidad de  elementos que  podemos adquirir también con los distintos alimentos y cuyas características o propiedades  van a estar, en muchas ocasiones,  ligadas a su color: el verde (en su escala de matices e intensidades) de las verduras; el arco iris de la diferentes  hortalizas y frutas; el abanico de crudos de las legumbres y cereales hasta llegar a  los marrones  del salvado o los frutos secos; el blanco de productos lácteos y amarillo del huevo; los rosados de la carne; el azul como símbolo de los productos del mar… Y todo en la justa medida que necesitemos: COME EN COLORES.

 

                                         Piedad Sánchez Casado. Lda. Medicina.

 

                                     EL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA

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domingo, 11 de julio de 2021

ANDROCRACIA

                                                        ANDROCRACIA

La androcracia es la definición que se propone para un sistema y régimen social en el que predomina la autoridad indiscutible del varón. Nuestra sociedad actual encaja perfectamente en esta definición nada más considerar los reiterados esfuerzos que la mujer, la mitad de la humanidad, realiza de forma continua por igualarse a la otra mitad que la sojuzga u oculta.

Muchos pensaran que esta situación es la normal porque, en un razonamiento simple, es como ha sido siempre y, profundizando mínimamente, porque es mejor un patriarcado que un matriarcado en el que el predominio fuera femenino. Pero esto no es así, ni ha sido siempre así.

Superando las limitaciones históricas que el comienzo de la escritura impone, conocemos merced a los avances de la arqueología y sus portentosos medios modernos de datación que las civilizaciones que existieron milenios antes de nuestra era, identificables con el paleolítico y el neolítico fueron culturas pacíficas que adoraban la vida y el misterio de su origen y en donde su simbología más reverenciada eran las conchas de cauri en su similitud con los genitales externos femeninos como fuentes de vida, y su suprema adoración era la diosa madre que además daba a luz al sol, es decir al día y a la noche.

En las excavaciones llevadas a cabo en el creciente fértil no se han encontrado restos de murallas defensivas, ni emblemas recordatorios de batallas, ni grandes monumentos a generales o caudillos invictos, pero, en cambio, sí organizaciones urbanas de recolectores y agricultores para el bienestar común. Prueba de ello son los trabajos llevados a cabo en Catalhoyuk que data de 8.500 años antes de nuestra era, y sobre todo en la isla de Creta en el periodo minoico, unos 3000 años antes de nuestra era.

Todo ello nos habla de una época perdida en la que existía la armonía y la paz dentro de una organización social en la que la mujer era respetada y considerada en relación a su privilegio de dar la vida y reconocida en sus capacidades. Conforman lo que Riane Eisler denomina en su libro “El cáliz y la espada” (Editorial Swing 2021), un sistema social de colaboración pero no de dominio, que ya nos había adelantado Jean M. Auel en su saga “Los hijos de la Tierra” (Editorial Maeva 1987). Toda una civilización que entre brumas heredan las gentes doradas de las que nos hablan los recuerdos de Solón, en los diálogos de Platón, sobre la Atlántida que parece ser desapareció tras una catástrofe ambiental y que está por investigar.

La historia sí nos cuenta que estas civilizaciones fueron invadidas por los kurganes indoeuropeos, pastores, entre los que destacan los hebreos, en la edad de los metales que llegaron provistos de armas, primero de bronce y de hierro después, armas que la arqueología comienza a detectar en grabados en piedra, recuerdos de batallas y de sacrificios y la consagración de la supremacía del más fuerte, es decir, del varón sobre la mujer.

Predomina ahora la organización jerárquica y la propiedad. Las virtudes varoniles son exaltadas en detrimento de las femeniles que son consideradas un desdoro y una vergüenza que inducen a su ocultación. Los intentos femeninos por destacar son sistemáticamente anulados. La predicación sobre el amor y la confraternización de Jesús de Nazaret es contrarrestada por la acción de los padres varones de la Iglesia que no admiten a ninguna mujer en su organización religiosa. La mujer es relegada a funciones secundarias en el hogar y a la maternidad y a los  cuidados de la prole, despreciando y desechando sus capacidades intelectuales.

Las capacidades femeninas, en principio, están muy lejos del patrón ideal confeccionado por los hombres para ella. Su capacidad de captación y comprensión, su finura en la profundización de los problemas, su delicadeza en el trato, su educación y su sentido en la priorización de las soluciones, descubren en ella una personalidad idónea para tratar con realidad los asuntos de la comunidad a todos los niveles. Sus competencias equilibran y complementan las dotes masculinas alcanzando una vivencia muy superior a la desarrollada por la androcracia.

En el momento actual asistimos a un esfuerzo sin igual de las mujeres por alcanzar una igualdad en el plano social  con los hombres que continuamente tratan de menoscabar su ascenso sin que sean capaces de desarrollar la inteligencia suficiente para entender el beneficio que para todos supondría contar en plenitud con nuestras mujeres y no solo en el plano material, porque en el plano de las relaciones humanas es necesario que revisemos los estereotipos de nuestras relaciones amorosas. El principio masculino de dominación, imposición, obligación, control y castigo no se corresponde con el amor verdadero. El amor, tolera, concede, perdona, ayuda y facilita la realización del amado, y esto pertenece inequívocamente a la contribución de la mujer a un mundo mejor.

 

                                                                       Jesús Lobillo Ríos

                                               Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

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domingo, 4 de julio de 2021

EL COLOR PURPURA

El color púrpura

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

El púrpura es el color más escaso en la naturaleza y su obtención, muy difícil[1],  hizo que su valor se disparase hasta el punto que su valor superar al del oro. En principio, los moluscos (Murex) de los que se extraía este precioso tinte (una mezcla de azul y rojo que genera una diversa gama que oscila entre el morado y el lila) fueron utilizados por los cretenses, si bien quienes realmente “internacionalizaron” el producto fueron los fenicios.

Los tejidos, teñidos de este color tan exclusivo, fueron en principio utilizados, es obvio, por la realeza (Ciro el Grande, Alejandro Magno o los faraones egipcios) y posteriormente por los romanos en sus togas color púrpura. Por otro lado, su uso no era solo prohibitivo por el precio, sino que también en ocasiones se limitó por Ley, de forma que hacia los siglos III-IV solamente el emperador podía llevarlo: una capa púrpura con hilo de oro.

En otro orden de cosas, aprovechamos la ocasión para introducir un inciso que nos lleva a repensar el abuso que hacemos con demasiada frecuencia de lo que la naturaleza nos ofrece. Esto viene de muy antiguo y en el caso que nos ocupa: la esquilmación de las fuentes naturales libanesas obligaron a los espabilados fenicios a buscar nuevos centros productivos, tanto en el norte de África como en el sur peninsular: el granadino Almuñecar o el emplazamiento malagueño de Toscanos (Vélez-Málaga) entre otros. Baste decir que para teñir una prenda hacían falta centenares de miles de estos pequeños moluscos. No es de extrañar, pues, que este color exclusivo fue desde tiempos antiguos asociado a la realeza, ya lo hemos adelantado, y también al prestigio y la sacralidad: soberanos, papas y las élites del poder se apropiaron de su uso hasta el punto que su color dio nombre a una dinastía real bizantina: la Porfirogeneta. Las emperatrices esa dinastía daban a luz en una cámara especial donde las colchas eran púrpura claro y el color de paredes y suelo eran de pórfido (roca púrpura oscuro). También reinas como Isabel de Inglaterra o Catalina de Rusia lo reservaron para su uso y la Curia Romana adoptó el púrpura de Tiro para las vestimentas del Papa y los cardenales convirtiéndose en el color litúrgico de la cuaresma y el adviento hasta la toma turca de Constantinopla (1453). También era color de culto en otras culturas, como la preincaica, la maya, la china o la japonesa, donde tenía una simbología real con valores de prestigio y virtud. Y su culto se siguió extendiendo hasta la Europa del siglo XIX, la llamada “Década Malva”, cuando el químico inglés William Perkin descubre el primer tinte sintético de la historia[2], facilitando su producción industrial. Fue una locura, permítanme, teñida de malva, entre la aristocracia europea, especialmente en la corte inglesa. En 1858, la reina Victoria asistió vestida de malva a la boda de su hija Victoria de Prusia. Y el color malva se encontraba también entre el vestuario de la emperatriz Eugenia de Montijo, nacida en Granada[3], y casada con Napoleón III.

Y el color simbólico púrpura aún lo podemos rastrear en títulos de películas, como el drama dirigido por Steven Spielberg (El color púrpura, 1985) asociando ese color morado a un simbolismo muy significativo: al cambio y la transformación que experimenta Celie (Whoopy Goldberg), donde el color morado adquiere el significado de independencia. La protagonista, una chica afroamericana, después de obtener su independencia de los hombres y su felicidad, pinta su cuarto de morado. Y con hilo púrpura, aunque esto nos retrotraiga a la mitología griega, la desgraciada Filomela tejió en su solitaria prisión sobre un lienzo blanco la triste historia de su vida.

Finalmente, el color morado o violeta, como símbolo de representación de una idea, ha sido catalizado por el movimiento feminista para transmitir el conocimiento trascendente y para hacer perdurables las ideas que lo sustentan. Los símbolos, en este caso el color morado o violeta, son seleccionados por este movimiento social con el fin de transmitir determinadas ideas y ayudar a crear una sensación de orden, continuidad y compromiso. Como parte de la mitología del feminismo, el color morado o violeta ocupa buena parte de los comienzos de este movimiento, si bien en sus primeras manifestaciones se combinó con el blanco y el verde cuando en 1903 la Women's Social and Political Union (WSPU), liderada por Emmeline Pankhurst, inició la lucha feminista con esos tres colores: el morado, el blanco y el verde. El primero, como el color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada sufragista, su conciencia de libertad y dignidad; el blanco simboliza la honradez en las vidas privada y política, y el verde simboliza la esperanza por un nuevo comienzo.

            Sin embargo, se ha generalizado el color morado o malva para representar al feminismo. Hay varias teorías al respecto del porqué se utiliza este color. Una de las teorías más generalizadas se asocia al gran incendio de 1911, ocurrido en la fábrica textil Triangle Waist Co., en Nueva York, donde trabajaban en pésimas condiciones cientos de obreras en jornadas semanales de 52 horas y donde se cerraban las puertas cuando comenzaban las jornadas. Nunca se aclaró la causa del incendio, pero lo cierto es que murieron cientos de obreras y, según algunas fuentes, el humo que salía por la combustión de las telas era de color morado. Otra teoría, más simplista, se asocia con la mezcla de los colores rosa y azul que se asocian, a su vez, respectivamente, a los dos géneros.

Lo que no es una teoría, sino una certeza es que, por primera vez, el 28 de febrero de 1909, a instancia de las mujeres socialistas, se celebró en Nueva York el Día Nacional de la Mujer en conmemoración de las trabajadoras textiles fallecidas en la huelga de 1908. Para la ocasión se utilizaron los colores morados, violetas o púrpura como símbolo de protesta. En la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910 en Copenhague, Clara Zetkin propuso el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Por otra parte, otra de las cuestiones que podíamos proponer, referente a los símbolos o mitos, es la manipulación o el uso, a veces interesado, a veces por la ignorancia de la historia de los mismos. Dos ejemplos: la utilización del morado en la guerra de los comuneros contra Carlos V, o la manoseada cruz esvástica que se apropiaron los nazis cuando esta era un símbolo de veneración del sol (como fuerza natural y principio de vida) cuyo origen se hunde en la prehistoria. Pero esta es otra historia. 

                   EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

                              “benaltertulias.blogspot.com”



[1] La extracción del color púrpura se hacía a través de las secreciones de caracoles marinos. Los orígenes se sitúan en Creta unos 2.000 años a.C.

[2]Realmente fue un error de laboratorio, porque lo que se estaba investigando era una alternativa sintética a la quinina, que era muy cara. Tras varios intentos fallidos, decidió partir de un compuesto conocido como anilina. En lugar de hallar la solución, se encontró con una especie de polvillo morado que había teñido el tubo de ensayo. De este modo nació el primer tinte sintético de la historia.

[3] Su abuelo materno fue un escocés llamado William KirkPatrick que fue cónsul de los EE.UU. en Málaga. Su padre, Cipriano Portocarrero, Grande de España y militar, liberal, masón y afrancesado.

domingo, 27 de junio de 2021

ALFONSINA STORNI

                                EN  MEMORIA DE ALFONSINA STORNI

 

El tiempo es el silencio o la pausa; puede que solo sea una palabra.

No debió ser nunca una dimensión. Así,… arrasa.

Leía a Alfonsina Storni y por un momento vi sus pies descalzos caminando hacia  el mar.

Empujaba la angustia de un cáncer o la desazón por saber que llegaría el día en que no surgirían sus versos como luces inauditas.

Pensé haberla tomado de la mano, abrazar su angustia, robársela y pedirle solo un poema o todos los que después del mar no escribiría.

Se fue Alfonsina, se fue a las olas del Mar del Plata.

Leía “Viaje” : “Hoy me mira la luna/blanca y desmesurada” decías; y tiemblas a lo largo del poema, lo haces en cada verso de luna y agua, en cada pausa de amor y muerte.

Alma desterrada transitando por un cielo que es galaxia.

“Va por los cielos largos/triste y acurrucada”

 

Y te abrazó el mar para calmar temblores, para retener el alma desterrada.

 

En el inexistente tiempo, cuando solo recuperamos su esencia, el poeta nos trajo a Alfonsina meciéndola sobre un epitafio: “Por la blanda arena que lame el mar/..../Sabe Dios qué angustia te acompañó/ Qué dolores viejos calló tu voz ”.

Y en esas estrofas de canción convertidas en una adherencia invisible, viven sus poemas

y ella en todos nosotros, ahora transmutados en sus cielos largos; lo hicimos cuando te  acurrucamos  con la levedad de aquellos años de guitarra solitaria y coro de voz juvenil.

 

Vuelvo los ojos a los versos de su “Viaje”: “Hoy me mira la luna/blanca y desmesurada”.

Me detengo y vuelvo a ver “la arena que lame el mar”, y deseo que sea noche donde el mar es todo plata para encajar la desmesura de su luna, de sus versos, su dolor, … el nuestro.

Tiemblo como en los ojos  /suelen temblar las lágrimas”; sigues diciendo

 

Y tu temblor replica en la voz de Mercedes Sosa como si fuese efecto de un terremoto infinito. Esa zamba que cantábamos como si eleváramos nuestras voces al cielo que ocupas, llamándote para que habites en nosotros, aún sin saber bien quién era la  Alfonsina que caminó hacia mar.

El estómago se encoje o siente el ligero arañazo de tu “gato nocturno”; los años aún no han borrado todos los pasos que se dieron (¡Ah ¡,Machado). Pero esos versos y los sones de zamba, son como las huellas que quedaron labradas en las esperanzas necesarias.

Tu epitafio eleva los ojos a un cielo borroso y susurra repitiendo: Sabe Dios qué angustia te acompañó/ Qué dolores viejos calló tu voz”.

“Te vas, Alfonsina”

Siempre acompañada de las sirenitas por aquel camino de algas y de coral.

“Te vas Alfonsina”

Te vas….

 

 

                                           Manuel del Castillo Molina [i]

                            Miembro del Ateneo Libre de Benalmádena

                                         “benaltertulias.blogspot.com”



[i] “Viaje” de Alfonsina Storni (1892-1938)

“Alfonsina y el mar” , zamba; poema de Felix Luna (1925-2009) y música de Ariel Ramirez (1921-2010).

domingo, 20 de junio de 2021

UN APORTE HISTÓRICO PERSONAL

LA VERDADERA HISTORIA NO SE ENCUENTRA EN LOS LIBROS, LA VERDADERA HISTORIA LA ESCRIBE AQUEL QUE LA HA VIVIDO.

Mis orígenes para dar algo de luz al conflicto en Palestino-Israelí

Mi abuelo paterno se llamaba Juan Bautista Gálvez, nació en Gaucín  en 1895 y de pequeño se instaló en Algeciras, falleció en Málaga en 1985 a la edad de 90 años. Muy joven en 1912 le obligaron a participar en la primera guerra con un país que hoy se llama Marruecos, comenzando con el desembarco de Larache en 1911. Valga el inciso era un territorio gobernado solo por diferentes guerrillas de varias tribus magrebíes.

Finalizada la guerra, tras regresar a Algeciras, contrajo matrimonio con Carmen  y tuvo tres hijos, dos hembras y un varón. Trabajaba como  jardinero en el mejor hotel de lujo de Algeciras, el hotel Reina Cristina, hoy sigue siendo un famoso hotel de 4 estrellas. Un buen trabajador como tantos españoles en aquellos tiempos, fue explotado al máximo por los empresarios de la época y con las inexistentes leyes laborales, fue un luchador para que los trabajadores tuvieran al menos un día de descanso dominical como mínimo  y que se estableciera un horario laboral diario de 9 horas como máximo. Como sindicalista, no afiliado, defendió siempre que el trabajador tuviera una legislación laboral justa. Estando trabajando un día en los jardines del mencionado hotel fue observado por un señor judío, millonario, propietario de varios edificios en Marruecos y le ofreció un trabajo en una de sus mansiones lujosas que poseía en Tánger.

No lo pensó dos veces pues la situación política en España iba de mal en peor y siendo superviviente de una guerra entre España y aquel país tribal, predijo y no se equivocaba, que una guerra civil en España podría estallar tras la segunda república y decidió aceptar su nuevo empleo en el norte de África,  en la ciudad de Tánger. Las familias tanto suya como por parte de mi abuela se enfadaron y él se justificaba que iba con trabajo y que no emigraban a ultramar, más bien a un continente que en su parte más angosta dista de Algeciras solamente 14,4 kilómetros.  En 1931 partieron con mi abuela Carmen  y sus tres hijos, Josefa de 7 años (mi madre),  Isabel de 4 años  y Juan con tres meses de edad, en un barco de pesca con destino a Tánger, salieron desde la playa de Getares en Algeciras.

 El municipio de Tánger fue Internacional, gobernado por varios países europeos, (desde 1923 España-Francia y Reino Unido, y en 1928 se incorporan Portugal-Bélgica-Países Bajos e Italia) cuentan que por una misma calle de la ciudad se podían ver circular al mismo tiempo  Guardias Civiles Españoles, la Gendarmería Francesa o los Bobbies Ingleses. Mi abuelo aunque residía en Tánger, llegó a estar perseguido por la policía española del gobierno de Franco durante varios años e incluso muchos ciudadanos españoles con ideologías diferentes que no comulgaban con la dictadura, fueron detenidos en Tánger y encarcelados en la famosa cárcel de Ceuta llamada la Fortaleza del Hacho.

Siempre tuvo que tener mucho cuidado con los servicios secretos del gobierno de Franco. La familia judía que le ofreció el trabajo se benefició de su situación pagándole un salario de miseria. La clase social judía, numerosa, que residía en Marruecos era dueña de las mayores riquezas como Casinos, Cines, Navieras  y Bancos. Los préstamos que nacieron hace 3000 años en Mesopotamia, en la edad media con la introducción de los llamados usureros o prestamistas la sociedad judía de todo el continente europeo se hace tan potente que llegan a amasar enormes fortunas hasta nuestros días. (Véase el FMI, la poderosa banca mundial que  gobierna nuestro mundo.)

El día 20 de noviembre 1952, fecha de mi nacimiento, soy su segundo nieto por parte de su hija Josefa casada con Juan Gil, que también llegó con su madre a la ciudad de Arcila, cerca de Tánger en 1920, tenía solo un año de edad. Me contaba mi padre que cuando yo nací en el hospital de la Cruz Roja de Tánger, el médico le pregunto qué nacionalidad quería para su hijo primogénito, ya que tenía la posibilidad de darle cualquier nacionalidad de cualquier país con representación diplomática en la ciudad. El 02 de noviembre de 1956, Marruecos obtiene su Independencia y es reconocido como estado soberano con el Rey Mohamed- V- en el trono. El 01 de enero de 1957 Tánger pierde su status Internacional.

Antes de hablar del conflicto Palestino-Israelí, repasemos un poco la historia. Tras la segunda guerra mundial, en noviembre de 1947, siendo Harry S. Truman presidente americano con el apoyo de algunos países Europeos, deciden crear un estado para los Judíos de todo el mundo que quieran tener una patria donde vivir y ese lugar ideal fue elegido al sur del territorio llamado PALESTINA que nunca fue reconocido como tal por la ONU.

 Ocuparon parte del sur y la franja noroeste entre lo que hoy son las ciudades de Haifa y Tel Aviv de tal manera que el 14 de Mayo de 1948 la ONU  declara y reconoce como independiente al nuevo recién nacido estado de ISRAEL sin tener en cuenta ni reconocer el territorio que desde el siglo II después de cristo se llamaba PALESTINA. A este hecho por mi edad he podido comprobar que la ONU actúa solo por intereses económicos de los lobbies internacionales, un ejemplo de ello muy esclarecedor lo encontramos en sus actuaciones en 1975 con la antigua colonia del  Sahara Español. Hoy precisamente en 2021 este problema sigue muy vivo con la reciente crisis entre España y el reino de Marruecos, este tema sería para explicarlo en otro documento separado.

 

 En 1967 cuando yo tenía 15 años estalló la famosa guerra entre Israel y Palestina que se llamó “La guerra de Los Seis días”, y las palabras de mi abuelo que recordaré mientras viva fueron:

 Juanito esto acaba de empezar y verás que esta guerra jamás terminará. Tengo  motivos suficientes para afirmarlo como son el poderoso Lobby Judío norte americano y las industrias armamentísticas con sus motivos geopolíticos en oriente medio.”

 No se equivocaba, cuánta razón llevaba el abuelo, un hombre sabio e inteligente, muy progresista para su época y un excelente abuelo. España perdió a un gran político, pero claro no pertenecía a la clase adinerada o aristócrata española. Año 2021, hoy por hoy el conflicto sigue vivo y los estados unidos gracias a Donald Trump meses antes de dejar el poder, para atizar más el fuego y provocar,  apoya el traslado de la capital de Israel en Jerusalén y obliga a que Marruecos reconozca el estado de Israel y a cambio los EEUU reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara.

      Cuando en 1973, con la ley de la Marroquinización de Hassan II expulsaron a todos los europeos del país obligándolos a salir, perdiendo incluso negocios, casas  y propiedades, franceses se iban a Francia, españoles a España, ingleses a Reino Unido etc. Aún recordamos que todas la familias judías que eran muy numerosas, las que no eran millonarias decían todas lo siguiente: “¡Nosotros nos iremos a Palestina, nadie en aquella época decía nos vamos a Israel!” Esto fue una realidad, pueden sacar sus propias conclusiones.                                              

                                           Juan Gil Bautista. Ldo. Psicólogía

 

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domingo, 13 de junio de 2021

Los desechables

                             LOS DESECHABLES

La palabra desechable es ambigua, se puede referir a cualquier  cosa, algo que ya no te gusta y lo sustituyes por otra que te agrada más. Esto en cuanto a cosas de usar y tirar, pero el arco de ésta palabra es muy extensa.

Siempre que pensamos en algo desechable lo visualizamos como algo físico , objetos de usar y tirar pero también se desechan sentimientos que nos incomodan, noticias que nos alteran, personas que con su sola presencia nos suponen un estrés añadido al que nos brinda la sociedad a diario .

Tirar algo del hogar o hacer una limpieza de armario supone algo más que lo meramente físico. Con ese acto pretendemos liberarnos sin darnos cuenta de algo más que solo está presente en nuestro yo interior.

El tema es muy complejo. Se desecha en las empresas cuando los empleados ya no gustan, por edad, intereses económicos o simplemente por el físico y en incontables ocasiones por motivos de género.

En los hogares actuales generalmente tan poco espaciosos, todo está medido para familias reducidas, ahí no caben cosas superfluas, ni siquiera los abuelos están libres de ese “ya son mayores, ya no se enteran de nada”. Pero se equivocan, los mayores tienen acumulada una sabiduría que les ha sido dada por la experiencia de los años vividos y que podrían trasmitir a los nietos, como el encarar la vida sin la violencia que observamos en la sociedad. ¿Se pueden considerar a los abuelos como “algo” que ya no te sirve?

 De hecho, así ocurre. Pero acaso, en ese mismo espacio reducido  ¿han sobrado los niños? No, pero los abuelos sí. Que si tienen mal genio, que dan mucho trabajo, un sinfín de pretextos para deshacerse de ellos y  rápidamente les buscamos una residencia donde los aparcamos como los coches viejos en el desguace.

Es triste contemplar esos auténticos morideros, con residencias pésimas donde a éstas personas se les ha quitado toda su autonomía. Sí que habrá de todo, los que han ingresado por propia voluntad y disfrutan de una residencia tipo hotel donde sus vidas transcurren plácidamente y pueden reunirse con amigos en la calle, con lo cual no pierden el contacto social.¿ Pero cómo hacer en ésta sociedad donde a la mayoría apenas les llega la pensión para costearse una residencia medio decente donde escasean los cuidados  sanitarios como hemos podido comprobar en ésta pandemia que estamos padeciendo?.

La sociedad burocrática ha sido muy dura e insensible con estos mayores que estuvieron a por todas en la lucha social  para que sus hijos y su patria tuvieran un futuro mejor. No se merecen que este problema que es de todos se vea de perfil como que no nos atañe porque aún no estamos en esa tesitura, pero queridos lectores, el tiempo pasa muy rápido, entre criar a los hijos el trabajo y el estrés no te das cuenta que tú eres el próximo residente.

Ya sabéis:¡ cuando las barbas de tu vecino veas cortar por las tuyas a remojar!

 

        Lola Recio Barba. Diplomada en Artes. Pintora

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domingo, 6 de junio de 2021

ELEANOR ROOSEVELT

             Eleanor Roosevelt: Algo más que «Primera dama»1962

 

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

En 2014 se publicó un libro extraordinario de la profesora de la Universidad de Valencia, Aurora Bosch, titulado Miedo a la democracia[1],  un título que bien se puede asociar a los tiempos que vivimos. Pero no voy a tratar del libro (en particular), sino de uno de los personajes que aparecen y que tienen mucho que ver con España. Como indicamos en el título, el personaje es Eleanor Roosevelt, esposa del que fue presidente de los EE. UU. Franklin D. Roosevelt. Fue mucho más que una «primera dama», apenas ejerció ese papel de «mujer-florero» (con perdón de la expresión) con el que, sobre todo en estos últimos años de política en aquel país, nos viene a la memoria, por citar sólo un ejemplo bastante significativo. Harry S. Truman, vicepresidente con su marido, y posterior presidente tras la muerte de éste, la llamó «Primera Dama del Mundo» por sus avances en materia de derechos humanos.

La dama en cuestión se llamaba Anna Eleanor Roosevelt Hall y había nacido en Nueva York en 1884 en el seno de una de las familias más prestigiosas del país ―los Roosevelt, originarios de los Paises Bajos, se instalaron en el siglo XVII―[2]. Su infancia, a pesar de la posición más que holgada, no fue nada feliz. Se quedó huérfana a los 10 años tras la muerte de sus padres (habían muerto muy jóvenes, con 34 y 29 años) y también uno de sus hermanos. En resumen, una pobre niña rica. A los quince años la familia la envió a Londres, donde asistió a la Academia Allenwood, dirigida por la educadora feminista francesa Marie Souvestre (1830-1905)[3], quien ejerció una gran influencia en su formación personal e intelectual posterior. Su relación y amistad duró hasta la muerte de su maestra en 1905, el mismo año en el que, tras regresar a los Estados Unidos, se casó con un pariente lejano: Franklin D. Roosevelt. Tampoco la vida de casada parece que fue un jardín de rosas y sus biógrafos coinciden en que no conectaba con una suegra autoritaria, a lo que se sumaría los adulterios del marido. Todo ello la sumió en una profunda depresión si bien, como un Ave Fénix, renaciendo de sus propias cenizas, inició una verdadera vida, con «habitación propia» incluida.

Por otro lado, si bien el matrimonio, como tal, estaba roto[4], la pareja no rompió la relación, y cuando el marido sufrió una enfermedad en 1921 que lo condenó a una silla de ruedas, ella convenció al entonces senador que siguiera con su carrera política, por cierto, en contra de lo que opinaba su suegra. Comenzó entonces para ella el activismo político, en vivo y en directo, dando discursos durante la campaña que condujo al marido al despacho de gobernador de Nueva York en 1928. Durante los terribles años posteriores a la gran crisis de 1929 (conocida como el crack o la Gran Depresión), imparable, viajó por todo el país promoviendo la reforma económica, el «New Deal»[5], que había puesto en marcha el que sería presidente en 1932 tras derrotar a su oponente republicano Herbert C. Hoover. Durante el largo mandato de su marido (1932-1945) esta intrépida dama no dudó en visitar los barrios más miserables, convirtiéndose en una especie de defensora del pueblo, incluso bajó a las minas. También inició actividades con la «Women's Trade Union League», recaudando fondos en apoyo de los objetivos del sindicato: una semana laboral de cuarenta y ocho horas, salario mínimo y la abolición del trabajo infantil.

Al comienzo de la Segunda Guerra mundial se le disuadió cuando intentó unirse a Cruz Roja para visitar los frentes de guerra, así que se volcó para conseguir la inmigración de niños europeos, víctimas del conflicto. Como activista política viajaría a Inglaterra y al Pacífico Sur para alentar a los soldados combatientes, dando al papel de primera dama otros contenidos significativamente distintos al rol protocolario que las distintas primeras damas que le habían precedido. No defendió esta ruptura de roles sólo en su nombre, sino que apoyó vivamente el que mujeres (blancas y negras) salieran del ámbito privado para coopera en el esfuerzo de guerra, abogando para que las mujeres pudieran trabajar en las fábricas, convirtiéndose esto en una práctica generalizada. Su postura antirracista la manifestó en un sinfín de ocasiones, como el recital que organizó en 1939 para la cantante negra Marian Anderson (rechazada por el Constitution Hall de Washington), al que asistieron 70.000 espectadores y transmitido por radio a todo el país[6].

Durante la Guerra Civil española (1936-1939), durante el segundo mandato de su marido, apoyó abiertamente al Gobierno republicano. La escritora y corresponsal de guerra Martha Hellhorm[7], amiga suya, la mantenía muy informada de la realidad que estaba viviendo en España. En una de sus cartas, fechada en Barcelona en 1938, le escribe: «Este país es demasiado bello como para que los fascistas lo hagan suyo… ¡hay que salvar España para la gente decente, es demasiado hermosa como para desperdiciarla!». También la malagueña Isabel Oyarzábal, en calidad de embajadora, se entrevistó con Eleanor. En sus memorias, Oyarzábal recuerda su gira por varios países americanos: de cómo en Canadá le boicotearon los católicos canadienses varios actos y también como el Madison Square Garden de Nueva York se llenó con varias decenas de miles de ciudadanos que apoyaban a la República.

La antipatía de Eleanor por las dictaduras se prolongó tras la victoria franquista, y hasta el fin de la Segunda Guerra mundial, oponiéndose a la normalización de relaciones con Franco. Por cierto, el presidente Roosevelt, finalizada la guerra de España, ya a toro pasado, afirmó que su política de no intervención había sido «un error». Su embajador en nuestro país, el también demócrata Claude Bowers (1878-1978)[8], admirador de Azaña, desde 1935 avisaba sobre la actitud golpista del ejército. Dimitió en marzo de 1939 por no estar de acuerdo con la política de su país respecto a España.

Durante los 12 años que duró la presidencia del marido, hay una coincidencia generalizada de que fue sus ojos y sus oídos y, tras su muerte, se opuso a la «caza de brujas» del macarthysmo, abogó por la integración racial, lo que la convirtió en objetivo del director del FBI, J. Edgar Hoover que la consideraba un «peón» de los comunistas, por lo que mantuvo un gran archivo sobre ella, uno de los más extensos de la historia del FBI sobre una persona.

En su faceta como escritora publicó 17 libros, entre ensayos y memorias, además de un centenar de libros infantiles, libros de cocina, de etiqueta y costumbres. También intervino en programas de radio y durante 30 años escribió en prensa una columna diaria titulada «My day». Otra de sus muchas actividades la desempeñó en las Naciones Unidas (1945-1952), como delegada de EE.UU. siendo la principal impulsora de la Declaración Universal de Derechos Humanos hace 60 años. Eleanor Roosevelt ha sido el modelo de la demócrata Hillary Clinton, quien ha confesado mantener con ella «conversaciones imaginarias». Hasta la elección de su marido como presidente, en los años de gobernador, estuvo dando clases en Todhunter School for Girls, una escuela de señoritas que también ofrecía cursos de preparación universitaria en Nueva York.

Esta controvertida «primera dama», que también fue madre de 6 hijos, se mantuvo políticamente activa durante 17 años tras quedar viuda. Presidió la Comisión Presidencial sobre el Estatus de la Mujer de la administración de John F. Kennedy. En el momento de su muerte, era considerada como «una de las mujeres más estimadas del mundo», según el obituario de The New York Times. En 1961 la editorial Harper and Brothers publicó su autobiografía: The autobiography of Eleanor Roosevelt, y en 1968 la Organización de las Naciones Unidas le otorgó póstumamente uno de sus primeros Premios de Derechos Humanos en reconocimiento a su labor.

                            EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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[1] Por este trabajo, la Organización de Historiadores Americanos fue premiada por ser la autora del mejor libro de historia estadounidense publicado en lengua extranjera. El libro trata sobre la relación de Estados Unidos ante la Segunda República y la guerra civil española (editorial Crítica).

[2] Los Roosevelt dieron a los Estados Unidos dos presidentes, Theodore Roosevelt (1901-1909), y su primo quinto Franklin D. Roosevelt (1933-1945). Eleanor Roosevelt fue mujer de Franklin y nieta de Theodore.

[3] Además de Allenwood había fundado el internado para niñas: Les Ruches en Fontainebleau, Francia.

[4] Sus biógrafos suelen coincidir que a partir de entonces su matrimonio se convertiría en una «asociación política».

[5] Nombre dado por Roosevelt a su política intervencionista puesta en marcha para luchar contra los efectos de la Gran Depresión en Estados Unidos.

[6] La cantante dio un concierto en Madrid, en abril de 1936, al que asistió Federico García Lorca, que quedó «embelesado con su arte».

[7] Escritora y reportera, considerada como un de las mejores reporteras de guerra. Estuvo casada con Ernest Hemingway, también testigo de nuestra G.C., quien le dedicó su novela Por quien doblas las campanas.

[8] También escritor, publicó en 195 un libro titulado Mi misión en España.