NI MAS NI MENOS
Ahora que comenzamos el verano,
si no es que lo tenemos totalmente encima, nos podemos liberar de tantos aires
enfermizos que nos dejaban más que fríos por tantas tormentas que nos obligaban
a ponernos a buen recaudo de tantos bulos que siempre nos atormentaban y
atormentan a diario.
Ahora nos parece mentira poder
disfrutar de una aparente estabilidad sin que funcionen los ventiladores
políticos de la marca “Y tú más”, porque ya contamos con un aire acondicionado
que nos ofrece mejor clima familiar y político.
Podemos descansar de tantos malos
vientos y de tantos ventoleras, que nos asedian con bulos que nos rodean a
diestra y siniestra, como también de silencios cómplices de escándalos que
flotan intensamente o bucean para no ser vistos.
Podemos considerar que es hasta
ventajoso que las noticias y tertulias se hayan abierto con un esfuerzo
titánico para poner en la palestra tantos fantasmas ocultos y tantas meigas
que, desde Galicia, no dan la cara, pero sí prestan su voz y sus misteriosas andanzas
marítimas que han trocado el saberlo todo en no saber nada y hasta decir que no
se acuerdan de nada y que desde el resentido dictador hasta sus paisanos de hoy
siguen teniendo alergia a una saludable memoria democrática.
Podemos constatar, sin embargo,
que buena parte de la libertad está administrada desde instancias que se pueden
definir como estancias privilegiadas del poder, no omnímodo, si queremos, pero
sí ciertamente interesado para que la aparente democracia no sea total, no vaya
a ser que tengamos que lamentarnos de movidas futuras, porque no aprendimos de
aquellas tres penosas elecciones generales pasadas, que consiguieron meternos a
VOX en el Parlamento.
Podemos, mientras tengamos
tiempo, ver cómo corregimos los entuertos del pasado y que, aunque sea a
regañadientes, se corrijan aquellas actitudes de desconfianza a quienes no
engañan ni roban ni abandonan por más que hayan sido acusados de tantas cosas
que, sabemos quedaron orilladas, casi
silenciosamente, por el peso de las punitivas miradas de gente de bien.
Podemos, a pesar de los dudosos
avances, fijarnos en que no hay tanta claridad ni justicia aperturista, cuando
en los informativos oficiales, por sus horarios de posibles mayores audiencias,
se nos impide que podamos escuchar todas las palabras de todas las opciones
políticas, aunque se nos conceda el pastel informativo en un horario poco
accesible al común, cuando la mayoría de la posible audiencia está trabajando y
no tiene un democrático acceso a todas las opiniones, aclaraciones y propuestas
alternativas que nos hablan claro de que la “Prioridad Nacional” es la vivienda
de los españoles y no la de los fondos buitres totalmente extranjeros y demás
colaboradores nacionalistas que hasta desahucian a españoles (muy españoles y más españoles).
Tampoco nos enteramos bien de que sean unas “prioridades nacionales” una
Educación y una Sanidad Púbicas y sean ninguneadas cada vez más, como estamos
viendo con los últimos pactos políticos, sin líneas rojas y sin ponerse,
siquiera, colorados. Es que el personal es capaz de coger el “colorín”
(sarampión) y ponerse verde, como el color de algunos billetes de curso normal.
Ya no basta con el abandono
progresivo de la Sanidad Pública ni con las reformas de criterios para cambiar
el Sistema Educativo. Ahora, sin quitar los conciertos con Centros Educativos
que segregan por sexos y por “posibles” de las familias, se quiere, también,
concertar el Bachillerato, que no es obligatorio y ahondar en los cimientos de
los viveros de votos a través de una educación elitista y adoctrinadora, que, para colmo, suele acusar
de adoctrinamiento a la Educación Pública. Sabemos, además, por experiencia,
que en la Educación Pública hemos “convivido” con compañeros y compañeras de otras ideologías y creencias
religiosas.
Es más, se están suprimiendo
unidades educativas públicas, pero no concertadas, para mayor desconcierto, por
supuesto, de la Pública.
No tenemos más remedios que
aclarar que en todo este “cotarro” del que algunos quieren apropiarse, nos
falta un verdadero sentir de no dejarnos llevar por el “ni más ni menos”
corrupción y hacer votos, dar los firmes pasos y optar, de una vez por todas,
por el “nada” de corrupción y engaño.
José María Barrionuevo Gil
El Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”