domingo, 12 de septiembre de 2021

LA PALETA DE COLORES

                                        

                                       

                       LA PALETA DE COLORES

 

¡Hola de nuevo!

Esta vez quiero compartir con este foro que me brinda la oportunidad una pregunta que me hago a diario ¿Cuántas varas de medir existen? ¿Será como los colores de la paleta de un pintor?

Color para enmascarar y formar una nebulosa que difuminen los objetos.

Color conductor que nos lleve a través del recorrido al punto deseado sin detenerse en zonas intermedias, así,  como una flecha certera sin darnos tiempo a cuestionar lo visto.

Efectivamente, los colores actúan como destellos que deslumbran como ese dicho “los árboles no nos dejan ver el bosque”

Y ¿qué me dicen de las abstracciones? Ese camino es el más apasionante porque cada sujeto que lo contempla se puede hacer su propio cuadro como pasa en un grupo de lectura, (un solo libro tiene la capacidad de multiplicarse por el número de personas que lo leen y además con distinta interpretación)  ¡es tan fácil! Aquí dice esto o lo otro según convenga o le venga bien al espectador conformado.

Supongamos que estamos en un grupo de personas que observan una obra de arte (no figurativa, donde solo existe color, una abstracción) La abstracción consiste en meter todos los movimientos pictóricos en una coctelera, se agita y todos esos colores caen en tropel sin orden establecido sobre el soporte. Lo normal es que en el grupo no coincida nadie al tratar de interpretarla, hasta que aparece alguien que tiene ese “don” que te dice lo que   debes ver (aunque tú no lo veas) y que finalmente te vas convencido que había un sentimiento, un algo, una expresión y te sientes feliz contigo mismo, cuando la realidad es la primera sensación que tuviste al visionar la obra.

Eso se llama ninguneo. A todos nos ha pasado en la vida y ahora no hablo de pinturas.

Como os digo, las distintas varas de medir, ética, corrupción, mentiras, soborno, robo con guante blanco, etc. nos incomoda según cómo o quién lo presente y para eso no hay nada mejor que

presentarlo con los tonos adecuados suaves apastelados. Para que un conjunto de colores nos ponga  en un brete, es fácil, se deja uno que destaque, un rojo fuerte o un blanco fulgurante entre grises apagando el resto, pero eso sí utilizando pigmentos de mala calidad que en poco tiempo se apaguen y no recordemos nada de lo visto. La pintura barata tiene ese problema o ¿es una cualidad? Se acartona, cae en pedazos con cambios de temperatura, o más luz de la cuenta.

En fin, como digo quizás sea esto una cualidad asombrosa. Te has comprado una tela que te ha costado un riñón y a los pocos meses queda irreconocible. Ya incluso se diluye con qué objetivo  se adquirió, ni quién lo hizo. Incluso ni siquiera importa ¡lo olvidaste!  Y a otra cosa mariposa.

Incluso la historia nuestra, historia vivida que te la enseñan deformada o no, quizás esta nos guste más como cuando se elige un pimiento en el super y al llegar a la cocina encuentras pudrición en su interior se cambia por otro y listo

              

                  Lola Recio. Lda. Artes y Oficios.

            EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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domingo, 5 de septiembre de 2021

¿QUIÉN DICE QUE EL FEMINISMO ESTÁ OBSOLETO?

¿Quién dice que el feminismo está obsoleto?

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

Inicio este artículo desde una profunda reflexión e intentando salir del shock que me causan las terribles noticias que, a través de los medios de comunicación, nos están llegando desde Afganistán.

Supongo que no soy yo sola la que se encuentra en este estado y que, a cualquier demócrata, estoy segura, se le revolverán las tripas cada vez que encienda la televisión y vea las espeluznantes escenas en las que la ciudadanía rabiosa, suplicante y aterrorizada intenta abandonar el país. Hasta el punto es su desesperación que no dudan en entregar a sus bebés a las tropas que custodian el aeropuerto para salvarlos. Sin embargo, no es mi intención hacer consideraciones de tipo político, ni intentar polemizar sobre el porqué se ha llegado a esta situación, doctores tiene la Iglesia, y cada cual tendrá sus ideas al respecto.

Decía al principio de estas líneas que las noticias que estaban llegando desde aquel país me movían a reflexionar sobre todas las posibles víctimas y sobre el negro futuro que se les presenta a las mujeres afganas en particular, que es donde quiero centrar mi objetivo. Era casi una obligación el que yo expresara mi inquietud sobre este aspecto, y digo obligación tanto por mi condición de mujer y feminista, como en calidad de responsable del área de la mujer del Ateneo Libre de Benalmádena. Ya conocen quienes asistían regularmente a las sesiones, antes de la maldita pandemia, y también a través de los artículos que, semanal y regularmente se envían como testimonio de que nuestro Ateneo sigue vivo y comprometido con la cultura de nuestro municipio, que mis aportaciones suelen ir generalmente en esa línea; es decir en tratar de explicar las causas y los orígenes del movimiento feminista, de la necesidad de que lo conozcamos en profundidad y, lo que es más importante, de que somos unas privilegiadas al pertenecer a esto que llaman “Primer Mundo”, con todos sus defectos.

Pienso que tendrían que ser suficientes las noticias y las imágenes con las que desayunamos, comemos y cenamos mientras vemos la televisión o escuchamos las noticias de la radio, pero no soy tan ingenua.

Sólo me resta llamar la atención sobre quienes piensan que las feministas somos unas insensatas radicales, que vivimos en un mundo justo y equilibrado y que nuestras demandas están desfasadas. Como muestra de la que se avecina, los argumentos que los islamistas esgrimen en su diseño de mujer ideal y que la convierte en mero vientre para concebir, porque: si no pueden ir a la escuela, si no pueden moverse fuera de casa como no sea acompañadas de un hombre, si pueden ser azotadas o lapidadas, si hasta se les prohíbe reír en voz alta o cantar, por no extenderme en otras prohibiciones… ¿De qué estamos hablando?

Aventuro una fantástica hipótesis: ¿Qué pasaría si a partir de ahora las afganas sólo concibieran hijas?

 

         EL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA

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sábado, 4 de septiembre de 2021

                          ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

                                                                                     Programa 2021-22

 

MES DE OCTUBRE 2021

DÍA 6.- “SOCIEDAD, CULTURA Y POLÍTICA”

Victor Navas. Ing. Inform. Alcalde de Benalmádena.

DÍA 13.-“UNA VISION DEL FEMINISMO DESDE EL PUNTO DE VISTA CULTURAL”

Elena Galán Jurado.-Ex-Concejala de Cultura.

DÍA 20.-“LA DESAMORTIZACION EN BENALMÁDENA DURANTE EL SIGLO XIX”

Juan Manuel Castillo Cerdán. Profesor del Colegio Maravillas

DÍA 27.-“ALTAS PRESTACIONES. LUCES Y SOMBRAS"

Emilio Fernández Rodríguez. Vicerrector Adjunto de deportes de la UMA.

 

 MES DE NOVIEMBRE

DÍA 3.-“PANORAMA ACTUAL Y FUTURO DE LOS ATENEOS EN ESPAÑA E IBEROAMÉRICA”

Diego Rodríguez Vargas. Presidente del Ateneo de Málaga (2009-2017)

DÍA 10.- “EL CINE NEORREALISTA ITALIANO”

Rosa García Ballesteros. Dra. Historia. UMA.

DÍA 17.-“CONCEPTOS DE LA CERÁMICA ACTUAL”

Sandra Martínez Céspedes. Ceramista.

DÍA 24.-“EL FIN DE ETA”

Cineforum en colaboración con el “cineclub másmadera”.

 

MES DE DICIEMBRE

DÍA 1.-“EMILIA PARDO BAZAN”

Antonio García Velasco. Profesor Titular de Literatura. UMA.

DÍA 15.-“LA PROBLEMÁTICA DE LOS ALQUILERES URBANOS”

Lola Lobillo Recio. Lda. Derecho. Abogada.

 

 

 

Todas las tertulias tendrán lugar a las 19 horas  en la sala de reuniones del piso superior de la Casa de la Cultura, excepto los cine-forum que se llevaran a cabo en el salón de actos.

Se recomienda mantener distancia de seguridad, utilizar la mascarilla y limpieza de manos para lo que se dispondrá de una columna de desinfección.

A todos los mayores de edad es recomendable que estén vacunados contra el covid-19.

LA VUELTA DEL ATENEO

                                                         LA VUELTA DEL ATENEO

El Ateneo Libre de Benalmádena anuncia la vuelta a sus tertulias presenciales, que suspendiera con motivo de la confinación, y que reanudará a partir del próximo miércoles día 6 de Octubre de 2021.

 El Ateneo vuelve a la Casa de la Cultura en la plaza de Austria s/n, a la remodelada sala del piso superior que ha sido remozada mejorando su ventilación y capacidad, aunque el aforo deberá controlarse con motivo de las más elementales normas de prudencia.

El Ateneo vuelve con nuevos temas y renovados relatores que responde a nuevas orientaciones del impulso dinámico de su equipo directivo y de su compromiso social.

La mayor de las novedades que presentamos es la creación de sesiones de cineforum en colaboración con el “cine club más madera” que presentará documentales sensibles de actualidad para ser sometidos a discusión crítica.

Así mismo, siempre que haya participantes, se mantendrán las colaboraciones semanales que se han estado enviando desde el inicio de la confinación, por lo que animamos a todos nuestros amigos y seguidores a seguir enviando escritos para su publicación.

El Ateneo mantiene en funcionamiento un blog:”benaltertulias.blogspot.com” en el que tienen cabida, y se guardan, todas las tertulias y colaboraciones, e igualmente se ha creado y está en proceso de perfeccionamiento una página web: www.ateneolibredebenalmadena.com, en la que se pueden consultar todas las actividades y la organización de nuestra asociación cultural. Por último no olviden nuestra dirección electrónica para todo aquello que deseen comunicarnos o enviarnos: tertuliasateneo@hotmail.com.

A todos nuestros amigos esperamos verlos en nuestra tertulia inaugural el miércoles 6 de Octubre a las 19 horas en la Casa de la Cultura, provistos, por favor, de mascarillas, y debidamente vacunados.

Adjunto archivos con la programación del mes de Octubre. A todos gracias y un fuerte abrazo.

 

                                                                    Jesús Lobillo Ríos

                                            Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

domingo, 29 de agosto de 2021

Reporteras II

                           Periodistas de investigación a Reporteras de guerra: Las pioneras (II)

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

En nuestro pasado artículo sobre las reporteras en España citábamos a la norteamericana Nellie Bly (1864-1922) como una de las pioneras del periodismo de investigación. Antes de meterse a corresponsal de guerra escribió para el New York World, propiedad del judío polaco Joseph Pulitzer (famoso por su prestigioso premio). Dos reportajes hicieron célebre a esta mujer: el record que batió en dar la vuelta al mundo, como ya anticipamos, y la investigación para denunciar las condiciones deplorables de un psiquiátrico de Nueva York, haciéndose pasar por una enferma, en un ejercicio de periodismo de investigación, como también lo hicieron en su momento reporteras españolas como Josefina Carabias o Magda Donato durante la 2ª República. Otro caso particular fue el de la también española Francisca de Aculodi, que en pleno siglo XVII fue capaz de dirigir un periódico, siendo por ello el caso más antiguo en ejercer esta profesión a nivel internacional comenzando a romper espacios asociados al ámbito de lo “femenino”.

En esta ocasión vamos a dar a conocer a una serie de reporteras a nivel internacional, poniendo el acento en las reporteras, en el estricto sentido del término, mujeres intrépidas que no dudaron en ponerse en primera línea de fuego poniendo en peligro sus vidas, como es el caso de Gerda Taro (1910-1937) que tiene el trágico honor de ser la primera fotoperiodista en morir en combate. Lo hizo cubriendo la batalla de Brunete, en plena guerra civil española. Fue la compañera (y creadora) del mítico Robert Capa, aunque fuese él quien se llevase el mérito. Se especula que “Muerte de un miliciano”, una de sus fotos más icónicas, fue en realidad inmortalizada por Taro. Otra víctima de la profesión fue Dickey Chapelle (1918-1965). Su nombre era Georgette Louise, estudiante de aeronáutica que acabo como fotógrafa acreditada por la marina, haciendo famosas sus fotografías sobre Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente en Argelia, Vietnam y Cuba. Murió al ser alcanzada por metralla, en 1965. Otro caso más reciente es el de la estadounidense Marie Catherine Colvin (1956-2012), reportera de guerra que trabajó para el diario Sunday Times y cubrió conflictos como los de Sierra Leona, Timor Oriental, Kosovo, Zimbabue, Chechenia y también la Primavera Árabe. Mientras cubría la Guerra Civil de Sri Lanka, perdió el ojo izquierdo a causa de una granada. Desde entonces, llevaba siempre un parche negro. Fue galardonada en numerosas ocasiones[1]. Murió en la ciudad siria de Homs mientras cubría la masacre provocada por la Guerra Civil Siria. Otra víctima de la profesión fue Anna Politkóvskaya (1958-2006), una de las voces más críticas con el régimen de Putin y el conflicto checheno, y especialmente los abusos perpetrados sobre la población civil femenina, lo que le costó varias amenazas de muerte. Finalmente, resultó asesinada en su propia casa.

 Por otro lado, son varias las reporteras que informan sobre los problemas y los peligros que surgen tras las líneas de fuego, en la retaguardia, especialmente en lo que respecta a los menores y los abusos sexuales que sufrían las mujeres. Es el caso de la reportera norteamericana corresponsal del Chicago Tribune. Fruto de sus experiencias cubriendo la guerra en Afganistán es el libro The Taliban Shuffle: Strange Days in Afganistán y Pakistán, adaptado para el cine bajo el título de Whisky Tango Foxtrot (2016). Dirigido por Glenn Ficarra y John Requa y protagonizada por Tina Frey y Margot Rabbie, se estrenó en España con el título de Reporteras en guerra. Cubrió también el tsunami en Asia y un terremoto en Cachemira y escribió sobre los problemas de acoso sexual que enfrentaba como corresponsal. Su historia fue encarnada por la actriz Rosamund Pike en la película dirigida por Matthew Heineman La corresponsal (2019). No ha sido la única reportera que ha denunciado los crímenes y abusos sobre la población civil, como es el caso de Thérèse Bonney (1894-1978). Doctorada en Artes se trasladó a París para convertirse en fotógrafa. Allí la sorprendió la Segunda Guerra Mundial y entonces decidió plasmar la terrible realidad de la ciudadanía. Escribió que, con sus fotografías (que publicó en varios foto-ensayos), intentaba “conseguir la verdad y traerla de vuelta para intentar que otros la enfrenten y decidan hacer algo al respecto”. Por sus trabajos fue condecorada con la Legión de Honor y la Cruz de Guerra Francesa.   

Otro caso paradigmático es el de Elizabeth (Lee) Miller (1907-1977), una estadounidense que dejó su carrera como modelo para ponerse detrás de la cámara: “prefiero tomar una foto antes de ser una”, escribió, si bien ella fue portada de la revista Vogue para informar sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial[2]. Otro caso similar fue Françoise Demulder (1947-2008) quien dejó su carrera como modelo en París para trabajar como foto-reportera durante las guerras de Vietnam y Camboya. En 1977 se convirtió en la primera mujer en ganar el premio a foto del año del World Press Photo por una fotografía de la expulsión de los palestinos del barrio de Karantina (Beirut) durante la guerra civil libanesa. También cubrió conflictos en Cuba, Pakistán y Etiopía.

La norteamericana Mary Welsh (1908-1986) es otra de las reporteras que inmortalizó los efectos de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó su carrera en 1932 para el Chicago Daily News y ejerció como corresponsal para las revistas Time y Life cubriendo, por ejemplo, los bombardeos de los nazis que, entre 1940 y 1941 sufrió Londres, y otros aspectos del conflicto. En París conoció a su tercer marido, el escritor Ernest Hemingway, quien también había estado casado con su colega, Martha Gellhorm (1908-1998), considerada como una de las más importantes reporteras del siglo XX. Con apenas 20 años, trabajaba como reportera en París. Sus primeros reportajes de guerra los realizó durante nuestra Guerra Civil. Le siguieron 60 años de carrera que incluyeron la Segunda Guerra Mundial, Vietnam o los conflictos árabe-israelíes. Su último fue trabajo fue a los 81 años, cubriendo la invasión estadounidense de Panamá de 1989. Coincidente en España como corresponsal de guerra fue Virginia Cowles (1910-1983) quien comenzó como periodista de moda. Llegó a entrevistar a Mussolini, cubrió la liberación de París y la invasión aliada de Alemania a finales de la Segunda Guerra Mundial. Junto a Gellhorn, escribió una comedia teatral sobre sus experiencias como corresponsales: Love goes to war.

La periodista norteamericana Helen Kirkpatrick (1909-1997) fue a solicitar un puesto como reportera en el Chicago Daily News, y su editor Peter Knox le dijo que no tenía mujeres trabajando en su periódico: “no puedo cambiar mi sexo, pero podéis cambiar vuestra política”, le contestó Helen. El caso es que fue contratada y cubrió toda la Segunda Guerra Mundial como reportera: desde los terribles bombardeos a Londres a los juicios de Nuremberg contra los nazis pasando por la derrota de la flota italiana en Malta. Fue una de las primeras reporteras que entrevistó a Nehru, primer ministro de la recién independizada India para el New York Post.  Clare Hollingworth (1911-2017) fue la reportera que tuvo el honor de ser quien diera la exclusiva de la invasión alemana de Polonia (1 de septiembre de 1939) que provocó el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Cubrió conflictos durante la guerra de Argelia, en Vietnam y Oriente Próximo. Trabajó para los diarios Telegraph y The Guardian. Murió con 105 años en Hong Kong. 

Marguerite Higgins (1920-1966) fue tan valiente y arriesgada, que el editor del New York Herald Tribune, para el que trabajaba, la amenazó con despedirla si no abandonaba Corea. Por su trabajo se convirtió en 1951 en la primera mujer que ganó el premio Pulitzer en la categoría de Periodismo de Asuntos Internacionales. Cubrió también la guerra de Vietnam, pero antes ya lo había hecho durante la Segunda Guerra Mundial y la de Vietnam. Valiente y arriesgada fue también Brigitte Friang (1924-2011), una francesa que vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial y se unió a la resistencia con apenas 19 año. La Gestapo la capturó y fue internada en el campo de concentración de Ravënsbruck. Superviviente, se convertiría en reportera cubriendo varias guerras: Indochina, Vietnam y la de los Seis Días israelí en 1967. Y en Vietnam también estuvo como reportera (considerada como una de las más intrépidas) Kate Webb (1943-2007). Natural de Nueva Zelanda, fue dada por muerta, pero reapareció 23 días después junto a otros periodistas que también habían sido secuestrados por las tropas vietnamitas en Camboya. Intervino también en conflictos internacionales como la guerra del Golfo o la ocupación soviética de Afganistán. Trabajó para United Press International y la Agence France-Presse Se retiró de la profesión activa en 2001. La actriz Carey Mulligan se metió en su piel en la película On the other side (2016). Y también Vietnam fue el escenario en el que desarrolló su trabajo como reportera la francesa Catherine Leroy (1944-2006). Con 21 años aparcó sus estudios de piano y marchó a Saigón para captar con su cámara y contar los horrores de la guerra de Vietnam, especialmente de la población civil. Sus imágenes dieron la vuelta al mundo en las portadas de la revista Life. También intervino en el Líbano.

Y así podríamos seguir esta recopilación de estas representantes del reporterismo finalizando esta somera lista con dos corresponsales aún en funciones: Kate Adie (1945-actualidad), ex-corresponsal jefe de la BBC, recordada por su retransmisión en directo de la operación para liberar a 26 rehenes secuestrados en la embajada iraní en Londres o en las protestas de la plaza de Tiananmen (China) en 1989. Como reportera de guerra ha cubierto las guerras del Golfo, Yugoslavia, Bosnia, Albania o Ruanda. Christiane Amanpour (1958-actualidad), corresponsal jefe de la sección internacional de la CNN, ha cubierto la información “in situ” desde Iraq a la Guerra del Golfo. Ha entrevistado a líderes mundiales como Gadafi[3], Hosni Mubarak[4], Dilma Rousseff, Nicolás Maduro, Mohammad Jataní, Dimitri Medvedev o Malala Yousafzai, entre otros.

Para finalizar este artículo, como homenaje a la profesión, sin discriminar sexos, aunque en este caso nos hemos centrado en las mujeres reporteras, reproducimos unas palabras del también periodista, historiador, escritor y poeta polaco Ryszard Kapuściński (1932-2007) que afirmaba: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”.[5]

 

                     EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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[1] Ganó dos veces el premio a la Valentía en el Periodismo, de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios.  

[2]Una de sus fotos más icónicas fue hecha en la bañera de Hitler el mismo día que el Führer se suicidó.

[3] Fue la última en hablar con el general libio.

[4] Justo antes de su destitución.

[5] Fue maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada y presidida por Gabriel García Márquez. Miembro del Partido Obrero Unificado Polaco, fue corresponsal en el extranjero hasta 1981. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, 2003 y Doctor Honoris Causa por varias universidades, entre ellas las de Barcelona y Ramón Llull.

domingo, 22 de agosto de 2021

Reporteras

De periodistas de investigación a Reporteras de guerra: Las pioneras (I)

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

¿Cuánta gente sabe que la periodista y reportera Nellie Bly (1864-1922) venció a Julio Verne (el autor de La vuelta al mundo en 80 días) consiguiendo esta hazaña en 72 días? Fue en el año 1889 cuando esta intrépida reportera norteamericana consiguió superar el récord.  Militante sufragista, fue también una de las primeras corresponsales de guerra durante el conflicto de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Es posible que pocas personas conozcan el dato, dado el ninguneo y el olvido general al que han sido condenadas las mujeres que se atrevieron a desarrollar trabajos “de hombres”. Como tantas otras, Elizabeth Jane Crochan, que era su verdadero nombre, tuvo que firmar sus crónicas bajo el seudónimo de Nellie Bly.

Por otra parte, si este caso es poco conocido, más desconocido aún, y para más “INRI”, por tratarse de una profesional española, es el caso de la donostiarra Francisca de Aculodi quien, entre 1687 y 1689 (¡siglo XVII¡), se dedicó profesionalmente al periodismo; sin embargo, este mérito, es decir, el ser la primera mujer a nivel internacional en ejercer la profesión, se le ha venido adjudicando a la británica Elizabeth Mallet, fundadora en 1702 en Inglaterra del Daily Courant,  veinte años después de que nuestra Francisca fundara y dirigiera en San Sebastián la revista Noticias Principales y Verdaderas (una traducción al castellano de un periódico editado en francés en Bruselas). Nuestra directora redactaba y añadía noticias locales y propias[1].

Sin salir del ámbito nacional, otra de las grandes olvidadas es la gaditana Beatriz Cienfuegos (1714-1786). Pionera del periodismo español, fue editora del periódico La Pensadora Gaditana, una publicación semanal editada en Cádiz entre 1763 y 1764. Dedicada al público femenino, la autora criticaba duramente a una sociedad que relegaba a la mujer a un segundo plano solo por el hecho de serlo. Se dice que la publicación apareció como contestación a la misógina El Pensador, publicada en Madrid. Otro caso es el de la gallega Sofía Casanova (1851-1968) quien, además de periodista y políglota (hablaba 6 idiomas), fue reportera de guerra. Entrevistó a Trotski y envió crónicas desde el frente de la Primera Guerra Mundial, sobre la Revolución Rusa o sobre la labor de las sufragistas. Fue antibélica y pacifista y escribió para el ABC, El Liberal o el New York Times, además de publicar varias novelas. Otra andaluza (de Almería) pionera fue Carmen de Burgos (1867-1932). Firmó con los seudónimos de “Gabriel Luna”, “Raquel”, “Perico el de los Palotes”, “Honorine”, “Marianela” y, el más conocido: “Colombine”, con el que se convertiría en la primera redactora contratada por un periódico madrileño: El Diario Universal. Ha sido una figura señera e indispensable para la historia del feminismo en nuestro país. Fue maestra, escritora y corresponsal de guerra en Melilla en 1909.

Gallega, como Sofía Casanova, fue Mari Luz Morales (1889-1980) la primera mujer en España directora de un diario nacional: La Vanguardia, que dirigió entre 1936 y 1937 durante la IIª  República.​ En 1940, finalizada la guerra, estuvo presa y finalmente inhabilitada profesionalmente por el franquismo. Durante el tiempo que estuvo en prisión escribió varias novelas bajo los seudónimos “Ariel” y “Jorge Marineda”. Con el retorno de la democracia continuó con su actividad, colaborando con Diario de Barcelona hasta su muerte, a los noventa años de edad. Crítica cinematográfica (llegó a colaborar en guiones de cine) firmó con el seudónimo de “Felipe Centeno”.

Otra de nuestras pioneras fue Teresa de Escoriaza (1891-1968). De origen vasco, como la Aculodi, fue también escritora, periodista y corresponsal de guerra, como “Colombine”, en la Guerra del Riff. ​ Colaboró en publicaciones como Mundo Gráfico, Informaciones, El Eco de Galicia o La Libertad, de orientación socialista, de la que fue corresponsal en Nueva York. Se considera que dio el primer discurso feminista a través de la radio en la historia de España. Vivió en Estados Unidos, exiliada, junto con algunos de sus familiares, donde ejerció como profesora de español y francés, nacionalizándose en 1938. Regresó a España unos años antes de morir, un 18 de julio de 1968.

Unos años más joven es Magda Donato (1898-1966), seudónimo de la escritora, dramaturga y periodista madrileña, hermana de la también escritora y política Margarita Nelken, una de las tres primeras diputadas republicanas de la política española en 1936. Su nombre de nacimiento era Carmen Eva Nelken Mansberger, de ascendencia judeo-alemana. Con 17 años comenzó a escribir en El Imparcial con una columna titulada “Femeninas” y posteriormente en otros periódicos y revistas como Estampa, El Liberal, La Tribuna, Heraldo de Madrid, Informaciones o Blanco y Negro. Militante feminista, formó parte de la Unión Mujeres de España y el Lyceum Club. Colaboró en algunos de los actos patrocinados por el Ateneo de Madrid, como el festival en beneficio de escritores rusos en 1921. Tras la guerra se exilió en México, donde continuó como escritora y actriz junto a su compañero el escenógrafo Salvador Bartolozzi.​

Josefina Carabias (1908-1980), fue una castellana de Ávila. Abogada, escritora y periodista, corresponsal y locutora. Ejerció el periodismo durante la II República, la época franquista y la Transición. Fue corresponsal, trabajando en Estados Unidos para varios periódicos. A pesar de la oposición familiar estudió el bachillerato y, posteriormente, la carrera de Derecho en Madrid, donde se licenció en 1930. Desde muy joven defendió la igualdad de las mujeres y fue socia del Ateneo de Madrid, como “Colombine”. Debutó como periodista en 1931 en la revista Estampa, donde publicó su primer artículo de investigación sobre las mujeres en la universidad, entre otros, como el que realizó sobre las  camareras de hotel (las Kellys)[2]. Entrevistó a la política y directora general de Prisiones, la malagueña Victoria Kent. Trabajó como cronista parlamentaria de los diarios Ahora y La Voz, y para los semanarios La Crónica y Mundo Gráfico. Durante su exilio en Francia trabajó para el mexicano Diario Universal. Con su marido, encarcelado en España, regresó como redactora de Informaciones. Tuvo dos hijas: la escritora Carmen Rico Carabias, nacida en París en 1939 y Mercedes Rico Carabias en 1945, quien llegaría a ser embajadora en Costa Rica[3] durante el mandato de J.L. Rodríguez Zapatero. Josefina fue una de las primeras periodistas en hacer “periodismo de investigación”, como también lo hiciera Magda Donato en sus reportajes “Cómo vive la mujer en España”, publicados en las páginas de Ahora.

La última periodista y corresponsal seleccionada es Marina Ginestà (1919-2014), nacida en Francia, pero de ascendencia española en una familia de militantes comunistas o socialistas, como su abuela materna, militante feminista y cooperativista. Tenía 17 años cuando se convirtió en icono gracias al fotógrafo Hans Gutmann.  Miliciana durante la Guerra Civil Ejerció como periodista para varios medios republicanos y también como intérprete del corresponsal del diario soviético Pravda, La escritora Teresa Pàmies, también militante de las JSUC, escribió en su libro de memorias Cuando éramos capitanes, publicado en 1975, que Marina declinó formar parte de la dirección de las Juventudes Comunistas porque prefería el trabajo en el frente a quedarse en la retaguardia.

Afortunadamente, cada día hay más mujeres profesionales que trabajan en los medios de comunicación. En el caso que nos ocupa, el de la prensa escrita, nombres como los de Margarita Landi, Mª Antonia Iglesias, Rosa Mª Artall, Rosa Mª Calaf, Maruja Torres, Soledad Gallego, Cristina Morató, Asunción Valdés o Carmen Sarmiento, sólo por citar algunos, hacen visible la participación de las mujeres que conforman la profesión. Como hemos podido comprobar por los datos biográficos, todas ellas coincidieron en la defensa de los derechos de las mujeres y en su capacidad para ejercer su profesión. Varias de ellas, por las circunstancias del tiempo que les tocó vivir (la maldita guerra in-civil) se vieron obligadas a exiliarse fuera de España. Algunas no regresaron. Todas ellas, representantes de la escuálida, aunque magnífica, élite cultural de aquellos años, tomaron parte en cenáculos intelectuales y otros, como ateneos u organizaciones varias. Junto a las nombradas, otra pléyade de periodistas-reporteras de otros países que, junto a nuestras mujeres forman parte de la nómina de la profesión. Pero esta es otra historia que dejamos para más adelante.

                    

                       EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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[1] Su firma apareció sólo los dos primeros años. La revista se editó hasta 1698.

[2] “La Kelly, la que limpia”.

[3] Durante la dictadura franquista, y hasta 1964, se prohibió a las mujeres acceder a la carrera diplomática. Margarita Salaverría fue la primera mujer que aprobó las oposiciones, durante la República, en 1933. En 1971, María Rosa Boceta aprobó los exámenes de ingreso y se convirtió en la primera mujer en acceder a la carrera diplomática durante el franquismo. La primera mujer en ejercer fue la malagueña Isabel Oyarzábal, durante la 2ª República, en 1937.