domingo, 17 de abril de 2022

Elogio de Ramón y Cajal

                                       ELOGIO DE SANTIAGO RAMON Y CAJAL

 

Representa la figura del esfuerzo y la labor constante que elevándose desde la más absoluta ausencia de condiciones y posibilidades, consigue alcanzar el reconocimiento mundial y el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, y  que aprovechando esta situación, ahora excepcional,  como profeta en su tierra, se consagró con éxito a la actualización de su país a través de la dirección de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE), el esfuerzo más importante llevado a cabo en España por conseguir la modernización del país.

Para hablar de Ramón y Cajal es necesario previamente conocer la historia de su padre, un ejemplo de superación personal, que tanto le influyó, aunque al final terminaran distanciados. El que llegaría a ser Dr. Justo Ramón Casasús, era natural de Larrés una villa del Alto Aragón, tercer hijo de una familia y por tanto sin derecho a heredar, que trabajó como labrador y pastor, aprendiendo a leer a la edad de 16 años en que comenzó a trabajar como aprendiz de barbero y superándose a sí mismo y superando diversas pruebas consigue cualificarse como cirujano de 2ª sin derecho a ejercer la medicina, y con cuyo aval recorre diversos pueblos contratando sus servicios con los ayuntamientos, ya casado con Antonia Cajal Puente de la que tuvo cuatro hijos, dos varones Pedro y Santiago y dos hijas Paula y Jorja. Continúa su formación obteniendo el bachillerato en el Instituto de Zaragoza y cuatro asignaturas de la licenciatura en Medicina que consigue completar en Valencia en el mismo año en que nace su hijo Santiago en Petilla de Aragón en 1852. Sigue, ya como médico, por los pueblos aragoneses hasta recalar en Zaragoza en 1870 colaborando como profesor interino de Disección y Osteología  en la Escuela Libre y Regional de Medicina de Zaragoza que abandonó en 1883 al no conseguir revalidar la plaza, dedicándose a la medicina privada tras obtener un reconocimiento del Ayuntamiento por su labor abnegada en la epidemia de cólera. Muere en 1903, a los 81 años, tras un segundo matrimonio que sus hijos no aprobaron y del que le obtuvo un nuevo descendiente.

Santiago Felipe Ramón y Cajal nace en Petilla de Aragón en 1852, cursando sus primeras letras en Valpalmas y Ayerbe localidades del entorno en donde su padre desempeñó su trabajo, y la segunda enseñanza en el colegio de los escolapios de Jaca y en el Instituto de Huesca y después de trabajar de aprendiz en una barbería y en una zapatería, inicia sus estudios de medicina en 1869, tiene afición y aptitudes para el dibujo y la pintura que comenzó a desarrollar en la academia León Abadías de Huesca. Se licencia en 1873 con 21 años y ese mismo año obtiene por oposición plaza de médico segundo de la Sanidad Militar siendo destinado en principio a Cataluña y al año siguiente al ejército expedicionario de Cuba con el grado de capitán en donde se familiariza con el paludismo y la disentería que trata en la enfermería de Vistahermosa y que termina contrayendo para volver a España en 1875 a dedicarse a la docencia en Zaragoza obteniendo la plaza de ayudante de Anatomía gracias a la influencia del Dr. Genaro Casas, antiguo profesor y amigo de su padre.

Dos años más tarde, en 1877, es Profesor Ayudante de Anatomía y presenta en Madrid su tesis doctoral sobre “La patogenia de la inflamación”, quedando entusiasmado por las preparaciones micrográficas que le muestra el Profesor de Histología Aureliano Maestre de San Juan, que le deciden a dedicarse a esta investigación para lo cual se compra a plazos un microscopio y un microtomo con los que inicia su primer laboratorio. Fracasa en sus dos primeras ocasiones para obtener la cátedra de Anatomía en Zaragoza en 1878 y en Granada en 1880. Sufre un brote de tuberculosis pulmonar del que se recupera en el balneario de Panticosa. En 1879 gana por oposición la plaza de Director del Museo Anatómico de Zaragoza. Contrae matrimonio con Silveira Fañanás con quien tuvo seis hijos y comienza a publicar sus primeros trabajos y en 1883 logra por fin la cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina de Valencia, para pasar a Barcelona como Catedrático de Histología en 1887 y a la de Madrid en 1892 para ocupar la vacante por el fallecimiento de su maestro el Profesor Maestre de San Juan.

Está dedicado ya por completo al estudio e investigación del sistema nervioso que desde 1887 está tiñendo con el método de Golgi que le ha dado a conocer el neurólogo valenciano Luis Simarro, método cromoargéntico que mejora con la “doble impregnación”, lo que le permite desarrollar su teoría neuronal, es decir, que las células nerviosas no se comunican por continuidad sino por contigüidad. En 1889 acude  a Berlín como miembro de la Sociedad Anatómica Alemana, costeándose su viaje, en donde sus descubrimientos son celebrados y su prestigio se hace universal. Consigue en Madrid un laboratorio bien equipado e ingresa  en las reales academias de Ciencias y de Medicina, desde cuyas tribunas denuncia los males del país “que se ha dormido en el sueño de la ignorancia y cultivado la religión y el arte que son actividades preferentes de pueblos primitivos”. Recibe el título de “doctor honoris causa” por las universidades de Cambridge, Boston y Hardvar, y los premios de Moscú y Medicina de Paris. En 1906 comparte el Premio Nobel de Medicina y Fisiología con Camilo Golgi.

Más allá de este premio, Cajal consiguió crear en España una infraestructura científica como director del Instituto de Higiene Alfonso XIII para el que fue nombrado en 1900, y de la Junta de Ampliación de Estudios creada en 1907 que ayudándose de la valiosa red de vínculos internacionales creada por su secretario José Castillejo, dotó con pensiones de estudio en el extranjero a casi 4000 pensionados en materias tan diversas como pedagogía, derecho, filosofía, ciencias, medicina etc., siguiendo el principio enunciado en su decreto de fundación de que “el pueblo que se aísla, se estaciona y se descompone”, ”siendo indispensable ir a recoger para volver aquí a sembrar”, razón por la que se crearon diversos centros como el Centro de Estudios Históricos de Madrid, La Residencia de Estudiantes, El Instituto de Ciencias Físico-Naturales o el Instituto Cajal, todos ellos impensables sin la existencia del Instituto Libre de Enseñanza fuertemente influido por el krausismo, toda una red de talleres y laboratorios de la que emergieron y en la que se formaron, una pléyade de investigadores y profesores que colocaron a España en las cimas más altas, en lo que se denomina “era Cajal”, la más brillante de la ciencia española, a la que solo le faltó el nombramiento como Ministro de Instrucción Pública, cargo que rechazó de forma reiterada.

Gran aficionado al dibujo y a la fotografía, hizo así mismo, incursiones literarias en las que nos dejó las impresiones personales de su vida y de su época. Posiblemente feliz y satisfecho de su labor Ramón y Cajal murió en 1934, a los 82 años de edad, sin que afortunadamente alcanzara a contemplar cómo toda su genial obra científica y sobre todo cultural, labrada en tantos años y con tanta dedicación y esmero, fuera menospreciada, desarbolada y arrasada por la dictadura franquista.

 

                                                          Jesús Lobillo Ríos

                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

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Bibliografia

J. Fernández Santarén, P. García Barreno y J.M.Sánchez Ron.-“Santiago Ramón y Cajal. Un siglo después del Premio Nobel”. Fundación Marcelino Botín.

Gran Enciclopedia Aragonesa on-line.” Santiago Ramón y Cajal”

J.M. López Piñero. “Santiago Ramón y Cajal”. Real Academia de la Historia.

domingo, 10 de abril de 2022

Todos a la cárcel

¡Todos a la cárcel!

 

1939: la Guerra Civil había finalizado y los españoles se disponían a retomar de nuevo la normalidad, pero los años que siguieron, la posguerra, no iba a ser tan normal ni tan pacífica, especialmente para las familias que habían apostado por la República. Aquellos diez primeros años iban a ser especialmente duros teniendo en cuenta que no se  pudieron recuperar los niveles de vida de 1935 hasta bien entrados los años 50. Fueron los llamados «años del hambre» y de un mercado negro que trajo como consecuencia una nueva clase: los estraperlistas. Sin embargo, el resultado más terrible de los tres años de guerra civil fueron los cientos de miles de muertos, tanto en los frentes como en las retaguardias; los miles y miles de presos que desbordaban las prisiones o los incontables exiliados que huyeron por miedo a las represalias y las depuraciones. Objetivamente, el rigor represivo fue enorme. En este sentido, el historiador y analista político Carlos Barciela[1] escribía en un artículo que «incluso un personaje como Himmler aconsejara a Franco, durante su visita a Madrid, una política de menor rigor represivo y más favorable a la integración de la clase obrera en las estructuras del ´Nuevo Estado´»; pero el rigor llegó hasta los que habían intentado «amenizar» y a su modo «humanizar» los terribles años de sufrimiento de la población.

            ¿Quién no conoce a la familia Aragón? Todos recordamos a los «payasos de la tele» que tantos años amenizaron nuestras tardes: se llamaban Gabi, Miliki, Fofó y Fofito y provenían de una larga saga de payasos cuyos antecesores más inmediatos fueron Emig (Emilio), Thedy (Teodoro) y Pompoff (José María), considerado éste como uno de los mejores en su oficio, junto con sus hios Nabuconodosorcito (José) y Zampabollos (Emilio); todos ellos,  a su vez, descendientes de Gabriel Aragón, conocido como «El Gran Pepino», y de la amazona equilibrista Virginia Foureaux, a quien éste conoció en Granada, ciudad donde actuaba el Grand Cirque Foureaux.  Por cierto, que el fundador de la saga, Gabriel, era entonces un joven seminarista perteneciente a la burguesía granadina del siglo XIX que colgó los hábitos por amor para convertirse en el futuro payaso. La pareja tuvo 15 hijos e hijas, ocho dedicados al circo. Podemos decir, pues, que si la saga por parte paterna viene de lejos, aún más longeva es por la parte materna que se remonta al bisabuelo de Virginia, el francés Jean Baptiste Foureaux, fundador de la dinastía Fouraux y líder de una famosa compañía itinerante de artistas callejeros de finales del siglo XVIII.

            Y de nuevo retomamos el fin de la guerra, la posguerra y, como no podía ser de otra forma, las represalias y las depuraciones de las que fueron especiales víctimas algunos de los artistas que durante el conflicto intentaron neutralizar el horror del momento. En el caso que nos ocupa, el castigo se cebó en el clan de los Aragón: Pompoff, sus hijos Zampabollos y Nabucodonosorcito; sus hermanos  Thedy y Emig, éste último famoso por crear «el negrito cubano» que con la cara pintada de negro y vestido con un traje de botones, hablaba con acento cubano. Todos ellos fueron detenidos, acusados de haber actuado en los frentes y de haber colaborado en la construcción de un refugio que abrieron en su casita del Puente de Vallecas, donde residía la familia, pero lo que más pesaba para la acusación era el protagonismo «político» que Pompoff había tenido durante los años de la República al haber sido el primer presidente de la Asociación de Artistas Españoles de Variedades y Circo, perteneciente a la UGT, a la que se afiliaron numerosos artistas, entre ellos nombres tan populares como Angelillo, Estrellita Castro, Niña de los Peines, el actor Rafael Arcos o Ramper, el payaso más popular de la República o Luisita Esteso, gran actriz cómica, quien proponía prohibir el alterne a los artistas en los cabarets, denunciar a los empresarios que incumplieran contratos y cotizaciones, demandaba auxilios sociales y, especialmente la dignificación de la profesión. El fiscal pidió pena de muerte para toda la familia pero, según se cuenta, un capitán que los admiraba se ofreció a defenderlos, y al final salieron absueltos después de pasar seis meses en la cárcel.

            Tras morir Emig, el gestor del grupo, en 1946, el grupo se trasladó a Cuba, y posteriormente a México, Argentina, Puerto Rico y los Estados Unidos, donde llegaron a trabajar con el gran Buster Keaton (conocido en nuestro país como «Cara de Palo». Regresaron a España en 1967. El circo era un lugar en el que uno podía olvidarse por unas horas de la triste realidad. Grandes escritores como León Felipe (El payaso de las bofetadas) Mario Benedetti o el alemán Heinrich Böll, con su soberbia novela Opiniones de un Payaso, han rendido homenaje a estos artistas que, además de hacer reir y entretener a su público no dudaron, en el caso que nos ocupa, de comprometerse como ciudadanos, alineándose con la República.

Del libro Vallecas, en la mirada de Alfonso. Imágenes recuperadas (1921- 1936), recogemos algunas palabras de nuestros payasos: «Nosotros somos de izquierdas (afirmaba Pompoff a la prensa de la época). Siempre lo fuimos. Pertenecemos a la Izquierda Republicana y a la Unión General de Trabajadores, y es natural que desde el primer momento nos dispusiéramos a prestar nuestra ayuda hasta donde fuera posible». Y Thedy añadía: «La guerra actual es sólo entre capital y trabajo. Y nosotros, que hemos vivido siempre del pueblo, estamos con los trabajadores. Las puertas de nuestra casa están abiertas para todos los antifascistas, y en nuestra mesa se sientan muchas personas necesitadas de la barriada». Dos hijos de Pompoff y Thedy servían al ejército republicano. Uno, en Intendencia. El otro, como conductor al servicio del Ministerio de la Guerra. Junto a ellos, el tío Emig, que con cincuenta y seis años, fue nombrado teniente de la República.

Nuestro homenaje a todos los payasos del mundo: pasados, presentes y futuros, incluído el señor Volodímir Zelenski, quien se encuentra, desgraciadamente, en una terrible encrucijada.

 

                                   Rosa Mª Ballesteros Garcia

                     Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benlmádena

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[1] El País, 5-2-2012.

jueves, 7 de abril de 2022

Teretulia del 6/04/2022


"DE LA MEDIACION AL ACUERDO", Teresa Chicón, expuso sus ideas sobre la mediación como una alternativa previa al conflicto legal ante un aforo de 16 asistentes.

domingo, 3 de abril de 2022

Política neoliberal


POLITICA NEOLIBERAL Y LA MENTIRA POLITICA



Creemos conocer el neoliberalismo cuando en realidad no sabemos exactamente lo que es ni de dónde viene.

No se trata de una doctrina económica falsa o arcaica, sino de un conjunto de prácticas y de normas construidas política, institucional y jurídicamente.

El neoliberalismo no gobierna principalmente a través de la ideología sino a través de la presión ejercida sobre los individuos por las situaciones de competencia que crea. Es mucho más que un tipo de capitalismo. Es una forma de sociedad e incluso, una forma de existencia. Lo que pone en juego es nuestra manera de vivir, las relaciones con los otros y la manera que nos representamos a nosotros mismos. No sólo tenemos que vérnoslas con una doctrina ideológica y con una política económica, sino también con un verdadero proyecto de sociedad (en construcción) y una cierta fabricación del ser humano.

El neoliberalismo trata de  extender la lógica del mercado más allá de la estricta esfera del mercado mismo y con ese fin reformar el funcionamiento interno del Estado, de manera que este sea la palanca principal de esa extensión.

En el neoliberalismo, la competencia y el modelo empresarial se convierten en un modelo general de conducta e incluso también en una especie de forma de vida, de forma de gobierno en sí mismo. No sólo son los salarios de los diferentes países los que entran en la lucha económica, sino que todos los individuos establecen relaciones “naturales” de competición entre ellos. Este proceso se produce muy concretamente a través de mecanismos muy variados, como por ejemplo la destrucción de las protecciones sociales, el debilitamiento del derecho al trabajo, el desarrollo deliberado de la precariedad masiva o el endeudamiento generalizado de los estudiantes y las familias. Se trata de hundir al máximo de gente posible en un Ser “empresa de sí mismo” y esto significa vivir por completo en el riesgo, compartir un estilo de existencia económica hasta ahora reservado exclusivamente a los empresarios cuyo universo es la competición enviando un mensaje al ciudadano para que gane el más competitivo.

Esto es como si la lógica de acumulación indefinida del capital se hubiese convertido en una modalidad subjetiva. Ese es el infierno social e íntimo al que el neoliberalismo nos conduce. Desde la misma fundación de Europa, la lógica de mercado y sus principales condiciones monetarias, sociales y presupuestarias, se ha colocado fuera del alcance de toda voluntad democrática. Y ello sea cual sea la catástrofe a la que conducen estas políticas. El imperativo de la competitividad que anima a cada país miembro a hacer uso del dumping fiscal y salarial para atraer capitales es , en realidad,  un principio autodestructivo de la democracia y de Europa.

De acuerdo con los principios de la nueva religión mundial del neoliberalismo, no basta con ganar la máxima cantidad de dinero y gastarlo en la continua y perversa liturgia del consumismo. También se considera una virtud el perseguir ese objetivo con la menor consideración posible hacia el prójimo. El respeto a los demás no encaja con la mentalidad ganadora que admiramos e inculcamos a nuestros hijos. El egoísmo es una condición necesaria para el éxito. Un emprendedor altruista es un mal emprendedor , y el dogma neoliberal exige a todos sus fieles que se conviertan en emprendedores y se entreguen por entero al juego de ganadores y perdedores . En este juego el ganador no solo obtiene su beneficio a costa de los otros , sino que además es muy consciente de ello. Esas son las reglas de juego. Quien muestra absoluto desprecio por los demás , al mismo tiempo que sigue los dictados del hedonismo sin ningún escrúpulo, se transforma en un semidiós y en un ejemplo para todos nosotros .

Mentir te convierte en un  dios….y decir la verdad solo en reportero. El mentiroso crea un mundo con sus palabras…”en un principio fué  el verbo”. Dices y en función de lo que dices , la cosa ocurre…Pero hay que saber decir por supuesto , repetirlo con insistencia desde la tribuna adecuada  y si hace falta con algunos efectos especiales .Todo sucede en nuestra mente…la realidad importa poco….verificar nunca nos ha interesado y cada vez resulta mas difícil…Si controlas suficientemente los estímulos de la gente, las personas verán , pensaran y sentirán lo que tu quieras. Si la cambias de nombre la cosa también cambia…y si la dejas de nombrar la cosa desaparece. Puedes crear la cosa o destruirla como Dios. Para que te crean es mejor saber mentir que lanzarse espontáneamente a contar la verdad. La emoción o el desconcierto ante el hecho real hacen que tu relato parezca  algo caótico y resulte menos convincente. El mentiroso no está afectado por el acontecimiento y puede organizar mejor su discurso…y ha de fingir los sentimientos de manera más conmovedora. La gente esta dispuesta a creerte …sobre todo si les gusta lo que dices. A la hora de escoger lo bueno y lo verdadero no lo dudamos : escogemos lo bueno.

Nuestra identidad no se construye con razonamientos sino con conveniencias. Preferimos lo consolador a lo revelador, la felicidad a la evidencia. Y a partir del momento en que tu me crees, yo ya no te estoy mintiendo. He logrado hacer verdad mis palabras en tu cerebro.

Nadie nos enseña a mentir, aprendemos desde niños: para hacernos querer , para hacernos notar, para disimular nuestros miedos….Los humanos tenemos una gran experiencia en el arte de mentir, nuestro lenguaje corporal nos delata cuando mentimos y lo que dicen las palabras lo contradicen los gestos. Así que mentir y ser convincente no es tarea fácil, solo unos pocos saben como hacerlo.

Los esfuerzos de quienes se empeñan en contar la verdad son infructuosos. Demasiados intereses por parte de quienes escriben … y demasiada necesidad de integrarse en un bello mito por parte de quienes escuchan. Toda la vida es una justificación : hacemos en la política lo mismo que Magritte en la pintura…No tenemos personalidad sino un amplio abanico de personajes que adoptamos según las situaciones …no hay solo un yo, sino circunstancias:  los políticos son las personas que nos convienen en cada circunstancia o las que nos convencen para que adoptemos ciertas medidas.

Los dos grandes pilares aglutinadores de la ciudadanía son : el primero ponerles un objetivo delante y el segundo, un  enemigo en contra. En esta época de crisis resulta difícil darles un objetivo : ni mejoras laborales, ni progreso económico y mucho menos un paraíso social… así que es mejor buscar un enemigo. Deberíamos también aprovechar la actitud sumisa de la ciudadanía para asegurarnos un electorado manipulable, y nuestro mayor éxito sería que este reivindicase su propia esclavitud. El discurso político es pura ingeniería léxica que logra implicar a su público como si formase parte del cuento , consiguiendo la programación mental del mismo. No hace falta amenazar y mucho menos eliminar. Son reminiscencias de cuando no contábamos con las actuales herramientas de persuasión. Y es que una mentira se convierte en verdad cuando todo el mundo la cree  y además mentira o verdad ¿ que más da..? se trata de un falso debate…

Las nuevas tecnologías nos permiten adelantarnos al pensamiento del ciudadano, incluso inducirlo. En el futuro no habrá vigilantes ni vigilantes de los vigilantes porque no habrá revoluciones ni movimientos de protesta. En la comunicación  ya no se hablará de culpables ni de causas porque no habrá espacios para el debate. El asesor contribuye a la egolatría del líder: un buen asesor puede convencer a cualquiera de su propia genialidad . El poderoso ha asumido que su vida vale mas que la de los demás y los que no se identifiquen con la suya merecen la muerte política. En eso consiste el ejercicio del poder.

              A través de estas reflexiones he querido demostrar que la mentira política es un arma o un argumento más dentro de la estrategia del neoliberalismo.

 

                                              

                                                                     LUIS MIGUEL NICOLÁS BUENO

                                                                            Ingeniero Aeronáutico

 

                                                  EL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA

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domingo, 27 de marzo de 2022

La edad de plata de la cultura española

                                        LA  EDAD DE PLATA DE LA CULTURA ESPAÑOLA

 

La edad de oro de la cultura española está claramente definida en nuestra educación escolar por un periodo de brillantez cultural que abarca los momentos de máxima expansión política y económica de nuestro país durante los católicos reinados de Carlos I, Felipe II y los Austrias menores. Pero no ha sido el único momento de brillantez cultural porque a lo largo de la última parte del siglo XIX y de la primera mitad del XX España vivó otro momento dulce en lo que podemos denominar una nueva edad de oro de nuestra cultura, o de plata, cincuenta años que vieron emerger lo mejor de nuestra capacidad intelectual y artística en un esfuerzo sin precedentes por modernizar el país, floreciendo de manera espectacular durante la segunda república y que fueron abrupta y aviesamente cercenados por los vencedores de nuestra guerra civil.

La necesidad de una modernización del país, puesta de manifiesto en la redacción de la Constitución de 1812, no empezó a materializarse hasta la superación del denostado absolutismo de Fernando VII, durante el reinado de Isabel II (1833-1868), con la introducción de las ideas inspiradas en el pedagogo alemán Karl Friedrich Krause (1781-1832), a cuyas clases había asistido Julián Sanz del Río (1814-1869) como catedrático de la Universidad de Madrid, becado por el Gobierno español. Estas ideas se extienden rápidamente entre sus discípulos que comienzan a reclamar mayor libertad de enseñanza.

En 1857, se publica la ley Moyano, un intento de combatir el  analfabetismo del país que recoge esfuerzos de gobiernos anteriores, y que en el sexenio democrático (1868-1874) había conseguido comenzar a liberarse del férreo control estatal  y religioso, que en un postrer intento,  trata de  reforzarse mediante el decreto del Marqués de Orovio (1875), ya en plena restauración, y que  casi sesenta profesores  se niegan a aceptar por considerarlo una regresión, razón por la que son apartados de sus cátedras.

Como reacción a estas medidas, al año siguiente, en 1876, un grupo de estos profesores separados entre los que se encuentran Nicolás Salmerón, Joaquín Costa, Gumersindo de Azcárate y otros, dirigidos por Francisco Giner de los Ríos (1839-1915) pedagogo, filósofo y ensayista, fundan “La Institución Libre de Enseñanza” (I.L.E.), que sigue los modernos conceptos krausistas importados por Sanz del Río y que en su primer boletín fundacional publicado cuatro meses después de su fundación establece una escuela paralela laica con independencia total de todo tipo de influencia política, religiosa e ideológica (libertad de cátedra), coeducación organizativa y curricular (los niños y las niñas son iguales), cambios metodológicos (no se aceptan textos predeterminados ni enseñanza memorística), educación física (en su doble vertiente de salud física y moral), educación ambiental (acudiendo al campo a pasear y disfrutar de la naturaleza), educación social (llevar la educación a todos los lugares accesibles), en resumen, una educación global e integral.

El BILE (Boletín de la Institución Libre de Enseñanza) inició su publicación en 1877 con la finalidad de dar cuentas de la marcha de la institución y la de informar de los movimientos culturales contemporáneos tanto en España como en Europa y América. Ejerció una gran influencia como lo atestiguan los más de cuatro mil artículos que publicó y la calidad de sus colaboradores (Bertrand Russell, Henry Bergson, Charles Darwin, John Dewey, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, María Montessori, León Tolstoi, H. G. Wells, Rabindranath Tagore, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Azorín, Eugenio D`Ors, Ramón Pérez de Ayala, Antonio Machado, etc.).

El desarrollo de la ILE, como una institución de carácter privado dedicada a la enseñanza, al margen de la tutela oficial, se planificó como una academia dirigida a la enseñanza superior y media, cuyas asignaturas estaban calcadas del modelo de la enseña oficial ante la que rendían cuenta en sus exámenes. Sus alumnos nunca fueron numerosos y podrían situarse en los 160 de media por curso, pero tuvo una enorme repercusión en todo el país y se convirtió en el germen del desarrollo de numerosas instituciones tanto públicas como privadas.

El Museo Pedagógico Nacional surge de la ILE  en 1894 como un centro vivo de investigación educativa que, más allá del mero coleccionismo, se convirtió en un foco de modernización de la enseñanza y formación del magisterio. Su Boletín era distribuido a todos los maestros del país. Contaba con un laboratorio de Pedagogía Antropológica y cursos monográficos de pedagogía y ciclos de conferencias. Su director fue Manuel Bartolomé Cossío (1877-1935), ahijado y sucesor de Giner, y contó con la colaboración de numerosos profesores y catedráticos de universidad. De su mano, en 1887 se inician las Colonias Escolares de Verano idea novedosa que tiene por objetivo fomentar las buenas costumbres, la educación y la higiene entre la población más desfavorecida. A estas se añadieron, las conferencias de maestros, las asambleas de maestros, y las exposiciones escolares, hasta que en 1901 se crea el Ministerio de Instrucción Pública.

La Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) fue fundada como un organismo público en 1907, dirigida desde su fundación por Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1906,  que la regentó hasta su fallecimiento, desarrollando una labor más fructífera para el país que el propio galardón, auxiliado como secretario por José Castillejo Duarte (1877-1945) que promovió la escuela plurilingüe y la Escuela Internacional.

La JAE supuso el esfuerzo más importante realizado nunca en España por europeizar al país, llevando a cabo una reforma cultural basada en la libertad de pensamiento que preconizaba la ILE, y la apertura a las nuevas corrientes culturales internacionales, y comenzó por la formación del profesorado mediante el denominado sistema de pensionados, a través del cual envió a gran cantidad de profesores a formarse o a completar su formación fuera del país  pero además para aprovechar debidamente las enseñanzas recibidas, y no reducirse a una renovación de cuadros, creó multitud de centros para que éstos pensionados desarrollaran los conocimientos asimilados.

La JAE disponía de una amplia autonomía en sus decisiones en cuya cúpula contaba con unos veinte vocales, todos personalidades destacadas de todas las especialidades culturales y científicas gracias a lo cual consiguió superar los baches políticos que sufrió de manos de los gobiernos católico-conservadores, o de la dictadura de Primo de Rivera consiguiendo afianzarse en un tiempo en el que recibió 9.200 solicitudes de pensiones de las que concedió 1.700 (57 por año), de las que el 19% fue para pedagogía, el 18,5% para medicina, el 17% para ciencias físico-naturales, el 10,5% arte y el 10% derecho, lo que supuso un importante impulso cualitativo para nuestra cultura, estableciendo además numerosos enlaces de intercambios culturales con el resto de los países.

La JAE también estableció relaciones con organismos dentro de España entre ellos la Residencia de Estudiantes creada en 1910 y dirigida por Alberto Jiménez Fraud (1883-1964), cuya importancia cultural ha quedado ligada a la generación del 27 (Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Miguel de Unamuno, Manuel de Falla, Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Rafael Alberti, etc., etc.).

Con el Centro de Estudios Históricos creado en 1910 y dirigido por Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), que fue un gran revitalizador de nuestras ciencias históricas y sociales en todas sus secciones: medieval (Sánchez Albornoz), filología (Américo Castro), arqueología (M. Gómez Moreno), arte (Elías Tormo y Monzó), árabe (M. Asín Palacios) y derecho (F. Clemente de Diego). Con el Instituto Nacional de Ciencias Físico-naturales también creado en 1910 que contaba con dos institutos a su vez, el Instituto Cajal con secciones de biología (J. F.Tello), y de histología cerebral (Gonzalo Rodríguez Lafora) y el Instituto de Física y Química (Blas Cabrera) con secciones de espectroscopia (Miguel Catalán), magnetismo (Arturo Duperier), y laboratorios de Fisiología (Juan Negrín, Severo Ochoa, Grande Covian) y de Histología (Pío Del Río Ortega).

 En 1915 se crea la Residencia de Señoritas, primer centro destinado a fomentar la enseñanza universitaria a mujeres y que fue dirigido por María de Maeztu (1881-1948), y en 1916, la Fundación Giner de los Ríos que tiene por objetivo preservar el patrimonio de la ILE tras la muerte de su fundador ocurrida el año anterior. En un paso más se crea en 1918 el Instituto Escuela que es un experimento pedagógico destinado a extender a la enseñanza secundaria los principios fundamentales de la ILE.

Pero fue al instaurarse la Segunda República, o república de los intelectuales, cuando se produce la máxima expansión cultural a través del Ministerio de Instrucción Pública y desde las plataformas del Museo Pedagógico Nacional y la Institución Libre de Enseñanza al crearse en 1931 las Misiones Pedagógicas siguiendo la idea de Giner de “llevar los mejores maestros a las peores escuelas”, que consiguieron hasta 1938 alcanzar a  7.000 pueblos y aldeas, a través de 196 circuitos establecidos, con la participación aproximada de 600 “misioneros”, repartiéndose en 5.522 bibliotecas más de 600.000 libros, se llevaron a cabo 286 representaciones teatrales y las exposiciones de pinturas del Museo del Prado se vieron en 179 localidades.

Tras la guerra civil el proceso de depuración franquista del magisterio español, desmanteló, declarando ilegal y altamente perniciosa a la ILE, confiscando todos sus centros y desarbolando todas sus instalaciones muchas de las cuales se destinaron a necesidades militares y otras al nuevo CSIC, heredero falaz, en cuya fundación en 1940 el Ministro de Educación Nacional franquista, Ibáñez Martin declaró: “queremos una ciencia católica…y liquidamos todas las herejías científicas que secaron y agostaron nuestra genialidad sumiéndonos en la atonía y la decadencia…se ha acabado el tiempo en que la actividad científica era una aportación voluntaria y libre”.

La modernización y europeización del país, su edad de plata cultural, se había terminado. Una pléyade enorme de literatos, científicos y artistas educados y consumados entre nosotros se exiliaron, y otros fueron inhabilitados o terminaron en la cárcel e incluso fusilados.

 

                                                                  Jesús Lobillo Ríos

                                          Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

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 .Bibliografía.-

Enrique M. Ureña.-“Krause y la educación”. Universidad de Comillas. 1988.

 Utero, Navarro y Basanta.-“Las colonias escolares de vacaciones y la Ile”. U. Santiago de Compostela 2013.

Teresa Marín.-“La pedagogía europea importada por becados de la JAE”. Universidad de Castilla La Mancha 1987.

M. Rius .-“Institución Libre de Enseñanza”. U. Rovira y Virgili.