domingo, 2 de febrero de 2025

Rosita Diez

Rosita Díaz-Gimeno y Conchita Montenegro: Memoria de nuestro cine

Dos actrices, dos vidas, dos destinos

 

Las protagonistas de este artículo fueron dos actrices españolas que se iniciaron en películas mudas de los años veinte. Ambas coincidieron en nacer en 1911 (Rosita lo haría en Madrid y Conchita en San Sebastián). Ambas conocieron el éxito durante los años 20 y 30 dentro y fuera de España: las dos fueron admiradas por el público. Hasta ahora, una historia, casi paralela, de dos actrices españolas que rompieron moldes, pero con vidas muy diferentes y finales muy distintos, como podremos ver.

La madrileña, que había debutado en el teatro con la compañía de Catalina Bárcena, viajó a Hollywood en los años 30 para participar, como lo harían otros actores y actrices, en las versiones españolas de producciones estadounidenses. De esta época destacamos películas como Un hombre de suerte (película en la que coincide con la actriz malagueña Rosario Pino); Su noche de bodas, Lo mejor es reír, Un caballero de frac, El hombre que se reía del amor o Susana tiene un secreto. La actriz regresó a España a principios de 1936 para promocionar Angelina o el amor de un brigadier y los dueños de la productora CIFESA (recuerden: «la antorcha de los éxitos››), le ofrecen un contrato sustancioso por tres películas. Aquí rodó Sierra de Ronda de Florián Rey (primer marido de Imperio Argentina); La dolorosa del francés Jean Grèmillon (quien dirigió varias películas en España) y guion de Luis Buñuel y Eduardo Ugarte y El genio alegre de Fernando Delgado, su último trabajo en España, una película que tiene una historia verdaderamente interesante para la historia del cine y para su protagonista. Para empezar, el golpe militar de 1936 sorprendió de lleno el rodaje. Rosita, que era novia del hijo del jefe de Gobierno Juan Negrín, fue detenida por un grupo exaltado de golpistas que la llevaron presa con el objetivo de fusilarla. Salvada por un oficial (al parecer un admirador) fue finalmente canjeada unos meses después y consiguió salir de España. Varios de los actores (Edmundo Barbero y Anita Sevilla) tuvieron también que poner tierra por medio (es decir, por mar, porque se exiliaron en México). Y, para más inri, el tifus se llevó a otra joven actriz: Lolita Astolfi. Tras finalizar la guerra la película se acabó de rodar con otra actriz protagonista (Carmen de Lucio) que doblaba la edad de nuestra protagonista y, como resultado, Rosita fue «borrada» de la película.

Sus últimas películas en los años 40, ya en el exilio fueron: Pepita Jiménez dirigida por Emilio «indio›› Fernández (donde coincidiría con varios actores y actrices españoles exiliadas en aquel país)[1], El último amor de Goya o El canto de la Sirena, con guion del escritor (también exiliado) español Álvaro Custodio. Posteriormente se trasladaría a los Estados Unidos junto a su marido, el neurocirujano Juan Negrín Mijáilovich. Además de la interpretación, su espíritu inquieto la llevó a experimentar en materias como la gemología y la mineralogía y en estudios de psicología. En Estados Unidos llegó a ser consejera del departamento de lenguas romances de la prestigiosa Universidad de Princeton, y miembro de honor de la Asociación de Licenciados y Doctores de ese país, junto al doctor Severo Ochoa y otras distinguidas personalidades. Además, impartió conferencias sobre teatro, literatura, danza, música y cultura española en colegios y universidades. También trabajó como actriz de teatro y cine tanto en Nueva York, donde finalmente se instaló, como antes lo había hecho en México. Falleció en Nueva York, el 23 de agosto de 1986, ciudad donde fue enterrada.

Nuestra segunda biografiada, Conchita Montenegro, también haría las américas en la misma época, contratada por la MGM y después para la Fox. Sin embargo, debido a sus conocimientos de idiomas, no se limitó, como lo hizo Rosita, a las versiones hispanas, sino que también intervino en películas dialogadas en francés y en inglés. María de la Concepción Andrés Picado (ese era su nombre de nacimiento) nació en San Sebastián en 1911, como la anterior. Tuvo otra hermana, también actriz, Juanita, ambas hijas naturales de Severiano Martínez Anido que sería ministro de Orden Público de la Dictadura de Primo de Rivera. Ambas hermanas estudiaron danza y arte dramático en París y decidieron formar pareja artística dándose a conocer como las Dresnas de Montenegro (nótese que Dresnas es anagrama de Andrés) en el Teatro Romea de Barcelona. Debutó en el cine (junto a su hermana), en la película Rosa de Madrid de Eusebio Fernández Ardavín y Sortilegio, dirigida y protagonizada por Agustín de Figueroa quien, al parecer, estaba enamorado de ella.

Ya con cierta fama, el director francés Jacques de Baroncelli, le ofreció el papel protagonista de la película La femme et la pantin (La mujer y el pelele), estrenada en 1929 y basada en la novela de Pierre Louÿs (en los años 50 se hizo otra versión protagonizada por Brigitte Bardot y el portugués Antonio Vilar). Trabajó en películas como De frente, marchen (con Búster Keaton), Asegure a su mujer o Sevilla de mis amores. En total fueron siete películas, todas ellas en versiones de habla hispana. En versión original (en inglés) rodó Never the twain shall meet (con Leslie Howard, el rubio de Lo que el viento se llevó, con el que tuvo un romance) o Strangers may Kiss. En 1935 se acaba su contrato con la Fox, que no se renueva, y regresa a Europa. En París trabaja en varias películas como La vie parisienne o Caravanne. Ese mismo año se casa con el actor y cantante brasileño Raoul Roulien, con quien había trabajado el Hollywood. Al parecer, según algunos investigadores, ya había estado casada en España con un hijo de la actriz Catalina Bárcena.

Tras su boda viajó a Brasil para rodar la primera película de su marido como director: Grito da mocidade. Justo entonces estalla la Guerra Civil Española… y también estalla su matrimonio con Roulien y regresar de nuevo a París, donde protagoniza. Lumieres de París y L’or du Cristóbal. En Italia rodará La nasita di Salome (dando vida a la Salomé bíblica) y Melodie Eterne. Su retorno a España se produce a principio de los años 40: Rojo y negro de Carlos Arévalo (película maldita que fue prohibida a los pocos días de su estreno), Boda en el infierno, Aventura, Ïdolos o Lola Montes (su último trabajo para el cine). Estos primeros años de posguerra la convertirían en la gran estrella cinematográfica nacional, sin embargo, en pleno éxito, abandonó su carrera y se casó con el diplomático Ricardo Giménez-Arnau, delegado del Servicio Exterior de Falange y embajador ante la Santa Sede, A partir de ese momento, como hiciera otra de las grandes divas, Greta Garbo, se retiró del mundanal ruido y se negó a conceder entrevistas o a participar en homenajes. Enviudó en 1972 y falleció en 1907 en Madrid a los 95 años de edad.

Su hermana Juanita, también actriz, con quien había trabajado en Francia en la película En los jardines de Murcia siguió un camino diferente. Durante la Guerra Civil trabajó como chofer para la Unión Republicana. En la revista Mundo Gráfico se la puede ver en un reportaje publicado en 1937. El escritor Vicente Álvarez de la Viuda, la convirtió en un personaje de su novela Todas las ruletas son rusas publicada en 2020.

Para quienes quieran profundizar más en la vida de Conchita, pueden leer Mientras tú no estabas, de Carmen Ro (La Esfera, 2017) y Mi pecado, de Javier Moro (premio Primavera 2018).

 

                                   Rosa M. Ballesteros García

                      Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                   “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Por la que fue nominada como mejor actriz en los premios Ariel, equivalentes a los Oscar y los Goya.


domingo, 26 de enero de 2025

Alberto Jimenez Fraud

                                                 ALBERTO JIMÉNEZ FRAUD

                       PROFESOR, PEDAGOGO, EDITOR, MALAGUEÑO Y  EXILIADO.

 

Fue un auténtico impulsor y renovador de la enseñanza en nuestro país en el que estuvo vetado y olvidado durante muchos años hasta el punto de censurar su segundo apellido en la reimpresión de su “Historia de la Universidad Española” en 1971 a fin de velar su presencia y la importancia de su obra, a la que se pudo dar vía libre en 1983 una vez terminada la dictadura.

Producto de la intensa emigración habida entre los vecinos de Alcalá la Real, en la provincia de Jaén, y las costas malagueñas, resultó la instalación de un comercio de sedas del alcalaíno Enrique Jiménez, un joven educado en principios conservadores que hubo de escapar del seminario para no seguir los estudios eclesiásticos a los que lo había destinado su familia. Enraizado en Málaga consiguió prosperidad para sus negocios que enlazó con las actividades del mismo en la capital francesa en la que se casó en segundas nupcias con Henriette Fraud, unión de la que nacieron varios hijos entre ellos nuestro protagonista.

Alberto Jiménez Fraud nació en Málaga en 1883 y estudió la primera y segunda enseñanza en su ciudad natal y posteriormente, en enseñanza libre, Derecho en la Universidad de Granada bajo la tutoría de la influyente familia Orueta, geólogos e ingenieros, que además le pusieron en contacto  con Giner de los Ríos, también malagueño, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, cuando marchó, una vez licenciado en 1904, a Madrid a hacer el doctorado, de cuya obra y personalidad quedó cautivado, viviendo tres intensos años como “institucionista”. Durante ellos, y después, hizo diversos viajes a Alemania y sobre todo a Inglaterra estudiando el funcionamiento de los colegios universitarios.

En 1914 inició una colección de libros baratos (la serie Granada) en la que puso al alcance popular infinidad de libros extranjeros traducidos por él mismo y sus amigos de la Residencia. Duró hasta 1936

Tras ser nombrado secretario de la Junta de Ampliación de Estudios que dirigía Ramón y Cajal, fue elegido director de la primera Residencia de Estudiantes que empezó a funcionar en 1910  en la calle Fortuny nº 14, y en 1915 de la segunda en la calle Pinar 21, o “Colina de los Chopos”, importantísima institución cultural en donde se forjó el movimiento cultural y científico de la generación del 27 (Moreno Villa, García Lorca, Buñuel, Dalí, etc., etc.), que propició también la construcción de centros, museos y laboratorios en donde los alumnos desarrollaran sus conocimientos. En 1917 se casó con Natalia de Cossío hija de Manuel Bartolomé Cossío, el primer alumno y seguidor de Giner de los Ríos.

Pese a conseguir una protección diplomática para la Residencia, todo este progreso vivo y constante de crecimiento cultural y científico, se mantuvo hasta la guerra civil en que las autoridades fascistas eliminaron todas las instituciones y su funcionamiento por considerar que a través de ellas se introducían en España ideas liberales no deseadas por la Iglesia Católica.

Tras la guerra vino el exilio en el que se dedicó a la docencia universitaria en Cambridge en donde tuvo una lectoría en el King`s  College y fue miembro de la High Table. Y más tarde en el New College de Oxford. En 1963, ya jubilado, volvió a Madrid de forma breve para marchar a Ginebra, como traductor de la ONU, en donde murió en 1964. Sus restos descansan en el Cementerio Civil de Madrid.

 

                                                              Jesús Lobillo Ríos

                                       Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                     “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

F. Martin Rosales. “Pasaje a la Ciencia”. Nº 8(2011).

I. Pérez Villanueva Tovar. Real Academia de la Historia.

Universo Lorca.-“Quién fue quién”


domingo, 19 de enero de 2025

Carmen

Carmen: Un mito en constante transformación

 

Si tuviéramos que cuantificar qué mito femenino ha sido más representado, no cabe duda que el premio se lo tendrían que disputar dos: uno real, la reina Cleopatra VII, y otro literario, nuestra Carmen; es decir, el personaje creado por el francés Prosper Merimée (1803-1870) inspirado en una gitana malagueña que, al parecer, pudo ser real, como así lo afirmaba María Manuela Kirkpatrick, Condesa de Montijo (1794-1879), también malagueña, y madre de la Emperatriz francesa Eugenia de Montijo (1826-1920).

La historia ha servido como argumento para varias decenas de películas (se especula que llegan al centenar). La primera versión se estrenó en la Opéra-Comique de Paris en 1875 (posiblemente influida por el poema narrativo Los gitanos, del ruso Aleksander Pushkin, publicado en 1824). Merimée había leído el poema en ruso en 1840 y lo tradujo al francés en 1852. La mezzosoprano francesa Celestina Galli-Marie (1840-1905) fue la primera Carmen de esta larga saga, y durante la época muda se rodaron decenas de versiones[1]. Y ya en películas habladas, adaptaciones televisivas, óperas, musicales, ballets y hasta producciones animadas, tienen a nuestra protagonista, seductora femenina por excelencia, como objeto predilecto de los guionistas de muchas decenas de versiones.

Carmen fue el arquetipo para el movimiento feminista que surgió en Francia en el s. XIX que une al prototipo de mujer seductora el de una mujer independiente, fuerte y rebelde que es capaz de derrotar a los hombres aplicando sabiamente sus armas: belleza, pero también inteligencia. Si el director francés J. L. Godard gusta de dejar su sello personal en cada una de sus obras, en Prénom: Carmen (con la holandesa Maruschka Detmers) no podía ser menos, si tenemos en cuenta que esa película de 1983 es tan sólo una de las 77 que ya por 2002 habían recurrido al mito, personaje o motivo relacionado con Carmen, incluso se han realizado películas de animación como la dirigida por la alemana Lotte Reiniger en 1933.

Ya Merimèe describe en su novela lo que definirá el físico de su mujer fatal: «Tres cosas negras: los ojos, las cejas y las pestañas. Tres blancas: el cutis, los dientes y las manos. Tres sonrosadas: los labios, las mejillas, las uñas». Sin duda, y a pesar de las transformaciones narrativas, en palabras de las historiadoras Teresa Vera y Menéndez: «Carmen es esencialmente la historia de una relación triangular imposibilitada por obstáculos de clase, de raza y de sexo; la cigarrera, el soldado y el torero son arquetipos irreconciliables: uno representa el orden institucional, otro el tipo folklórico, la otra la transgresión, independientemente de que la historia se desarrolle en la España napoleónica o en los suburbios de Los Ángeles››.

En España la obra se estrenó en el Teatro Lírico de Barcelona en agosto de 1881. Del otro lado del Atlántico cabe destacar dos producciones mudas: Carmen, del mexicano Ernesto Vollrath, estrenada en 1921 con Elvira Ortiz como protagonista, y La Perricholi, película peruana de 1928, dirigida por Enzo Longhi, con Carmen Montoya, versión que recrea idéntica trama, pero refuerza los elementos coloniales, basada en la vida de Micaela “Perricholi” Villegas[2], con secuelas televisivas en 1992 (con Mónica Sánchez) y 2011, estrenada para la TV francesa con Vicky Luengo como Carmen.

La novela de Merimèe se basa fundamentalmente en la violencia y en el erotismo; y en ciertos tópicos que acompañan, a la cultura como son la vida en libertad, sin ataduras y convenciones lo que, con cierta frecuencia este modus vivendi desemboca en vida al margen de la sociedad. Por todo ello, Carmen se ha transformado en un mito (un mito español en la literatura francesa). A excepción de Don Quijote, ha llegado a alcanzar fama universal, ya que reúne en ella todos los atributos simbólicos de la feminidad imaginada por occidente: peligrosa, seductora y, al mismo tiempo, símbolo de libertad.

Entre las numerosísimas actrices que han encarnado al mito, destacamos algunas del cine mudo como Vittoria Lepanto, Edna Purviance, Geraldine Farrar, Pola Negri. Del cine hablado: Dolores del Río, Niní Marshall, Rita Hayworth o españolas como Raquel Meller, Imperio Argentina, Sara Montiel, Sara Lezama, Laura del Sol o Paz Vega, por citar sólo unos pocos nombres.

Y el mito sigue (y seguirá) vivo. En 2023 el director francés Benjamín Millepied ha dirigido la película Carmen, protagonizada por la mexicana Melissa Barrera y el irlandés Paul Mescal.

 

                                        Rosa Ballesteros García

                     Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                    “benaltertulias.blogspot.com”



[1] De las decenas de adaptaciones durante la época muda existen producciones USA, austriacas, holandesas, británicas, soviéticas, alemanas, mexicanas, peruanas.

[2] La Perricholi, fue posiblemente la mujer peruana más famosa del siglo XVIII. Fue una célebre animadora y la famosa amante de Manuel de Amat y Juniet, virrey del Perú de 1761 a 1776.


domingo, 12 de enero de 2025

José Moreno Villa

                                                        JOSÉ MORENO VILLA

MALAGUEÑO POLIFACÉTICO, PINTOR, ESCRITOR, ARCHIVERO, BIBLIOTECARIO Y EXILIADO.

 

Se trata de un malagueño injustamente olvidado e ignorado, enmarcado en la generación del 27 y en la Residencia de Estudiantes, que desempeñó funciones de archivero, bibliotecario, articulista, historiador del arte, crítico, documentalista, aparte de su capacidad como poeta notorio, dibujante y magnífico pintor, incluso podemos decir de él que fue un científico frustrado que tras estudiar cuatro años de Química en Alemania decidió que su vocación vital eran las letras, lo que demostró estudiando Arte en la Universidad de Madrid y ganando las oposiciones a Archivos, Bibliotecas y Museos.

Había nacido en Málaga en 1887 en el seno de una familia de comerciantes en vino con abolengo local, estudiando sus primeras letras en el Colegio de San Rafael y en el de San Agustín, y los primeros cursos de bachillerato en el Colegio de los jesuitas en el Palo de donde fue expulsado por dibujar caricaturas de los profesores, terminando el último curso por libre.

Con el objeto de que se dedicara a analizar los vinos de la industria familiar fue enviado en 1904 a estudiar química a la Universidad de Friburgo en Alemania, visitando Francia, Italia e Inglaterra, lo que le dio la oportunidad de descubrir a los grandes autores alemanes (Zweig, Rilke, Goethe, Heine, Schiller, etc.) y universales (Baudelaire, Verlaine, Poe, Leopardi, etc.). Al volver a Málaga en 1909 se integró con un grupo de amigos de la “bohemia” artística local en la que estaban Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, José María Hinojosa, José María Souvirón y Alberto Jiménez Fraud, con el que hizo una gran amistad, editando las revistas “Gibralfaro”, “Ambos”, “Vida gráfica” y sobre todo la famosísima  “Litoral”.

Ya en Madrid, se puso en contacto con Giner de los Ríos que le abrió las puertas del Centro de Estudios Históricos dedicándose a la paleografía y estudiando arte en la Universidad de Madrid y acoplándose a la Residencia de Estudiantes que dirigía su amigo Alberto Jiménez Fraud. En 1921 aprobó las oposiciones a Archivos, Bibliotecas y Museos, comenzando a trabajar en el Real Instituto Jovellanos de Gijón y posteriormente fue trasladado a la Biblioteca de la Facultad de Farmacia de Madrid. Había publicado ya tres libros de poesía (“Garba”, “El pasajero”, prologado por Ortega y Gasset,  y “Evoluciones” en la que se aprecia una tendencia al simbolismo que presagia a Lorca) y trabajaba en la editorial Calleja publicando una monografía sobre “Velázquez”, “El diálogo de la lengua de Juan de Valdés” y la poesía de Espronceda y el teatro de Lope de Rueda.

En 1925, como pintor, junto con Benjamín Palencia y Alberto Sánchez Pérez participa en la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos que se celebró  en el Parque del Retiro de Madrid. Su primera exposición individual fue en 1927 (en el salón Chrysler), y la segunda en 1928. Dictó conferencias, escribió en periódicos e incluso publicó una obra de teatro en 1924. Fue el primer crítico y analista de arquitectura formando parte de la Revista de Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de Madrid desde 1927. Nombrado director del Archivo General de Palacio en 1931 llevando a cabo trabajos de investigación sobre los bufones que pintara Velázquez y que publicaría en México en 1939 (“Locos, enanos, negros y niños palaciegos”).

En 1917 había muerto de tuberculosis su novia Felisa con la que convivía en Madrid y cuyos amores relató en “Patrañas” que publicó en 1921. En 1926 conocería a la joven judía norteamericana Florence, musa de su obra “Jacinta la pelirroja”, publicada en 1929, con la que las diferencias de religión, edad y estatus le impidieron casarse pese a ir a Nueva York a pedir su mano. Más tarde ya en México se casaría con Consuelo Antúnez viuda de su amigo Gerardo Estrada, diplomático que lo invitó a que se trasladara a su país al que llegó en 1937, y con la que tuvo a su hijo José Moreno Nieto, fuente de inspiración de su poesía posterior.

En México expuso en la Galería de Arte Mexicano en 1940 y 1943, y en la Exposición Internacional de Surrealismo en 1943. Contactó con los intelectuales españoles exiliados publicando la tercera época de la revista “Litoral” con Altolaguirre, Prados, Rejano y Giner de los Ríos. Realizó varios estudios sobre el arte mexicano que publicó en “Cornucopia de México” en 1940, también publicó obras nostálgicas sobre su exilio como “Puerta Severa” 1941, y  “La noche del verbo” de 1942, y en 1944, tras sufrir una grave enfermedad, publicó su biografía “Vida en claro” que dedicó a su hijo.      

Falleció en México en 1955 a 68 los años de edad.

 

                                                                  Jesús Lobillo Ríos

                                        Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Alonso F. “José Moreno Villa, un malagueño olvidado”. Diario Sur, Noviembre de 2020

Montolí Bernadas V. Real Academia de la Historia.

Fernández T, Tamaro E. “Biografia de José Moreno Villa. Biografias y Vida 2004


domingo, 5 de enero de 2025

La duquesa roja

Katharine Stewart-Murray: «La Duquesa Roja››

El grandísimo José Saramago, escritor y Premio Nobel luso, dejó escrito que «Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia››. Suscribo ese deseo, y en homenaje a esa memoria recupero a un personaje carismático, y poco conocido en nuestro país como es la británica Katharine Stewart-Murray (1874-1960) futura duquesa de Atholl.

 Katharine fue una aristócrata escocesa nacida en Edimburgo cuya actividad política se inició cuando era muy joven en su país natal, Escocia. En 1923 fue la primera mujer en ocupar un escaño en el Parlamento británico y fue, ante todo, una feroz luchadora demócrata contra el fascismo que comenzaba a despuntar en Europa, oponiéndose firmemente, por ejemplo, a la invasión italiana de Etiopía (octubre, 1935-mayo, 1936). Fue uno de sus caballos de batalla contra los que luchó incansablemente y, en especial, durante los últimos años de la década de 1920, cuando nuestra protagonista inicia un viraje político que le supuso la caída en desgracia dentro del Partido Conservador, concentrando sus impulsos en hacer campaña contra la opresión soviética. Sobre este asunto publicó en 1930 el libro The Conscription of a People. Como se sabe, Gran Bretaña había roto sus relaciones diplomáticas con la URSS en 1927 y durante la siguiente década, hasta 1941 que ambos países se unieron en la coalición anti-Hitler, la relación fue muy inestable.

Detractora de los radicalismos (de izquierdas y derechas) y anticomunista convencida, arremetió contra la Unión Soviética al considerar que sus prácticas ponían en entredicho, como escribió en el libro ya citado, los derechos humanos; derechos por los que Katharine sí lucho valientemente y sin tregua, especialmente por las terribles prácticas ejercidas (ablaciones genitales) sobre las mujeres africanas. En esta lucha no estuvo sola, otra renombrada parlamentaria Eleanor Rathbone (1872-1946), miembro independiente del parlamento británico y activista en defensa de la retribución familiar y los derechos de las mujeres, se unió a sus demandas. Sobre este asunto Katharine no se había destacado hasta estos momentos como feminista, manifestándose, por citar un ejemplo, contraria a conceder el voto a las mujeres --como, por otra parte, sería el caso de una de nuestras primeras diputadas: Victoria Kent, quien, como la escocesa, entendía que las mujeres no estaban preparadas para tal responsabilidad--. No obstante, durante estos años, Katharine también va a dar un significativo viraje asociándose con Sylvia Pankhurst (1882-1960), quien lideraba el movimiento sufragista inglés, hacía campaña contra la pobreza y advertía, como Katharine, del peligro fascista en toda Europa.

En 1936, momento álgido en que el nazi-fascismo se alía para intervenir en nuestra guerra (Incivil), Katharine se opuso radicalmente, en contra de la opinión de las potencias europeas, con el Reino Unido a la cabeza, al pacto de no intervención aprobado por su Gobierno. Si bien, como decíamos al principio, no compartía las ideas izquierdistas de la República, no por ello dejaba de valorar la voluntad democrática de los que defendían sus legítimos derechos. Intentó, infructuosamente, que Gran Bretaña enviara ayuda militar al muy necesitado bando republicano, así, que, a título particular y de forma voluntaria decidió tomar parte activa a favor de la España republicana. La diputada escocesa comenzó a ser conocida desde entonces como «la Duquesa Roja», codirigiendo, junto a la ya citada diputada Rathbone, el llamado National Joint Committee for Spanish Relief, que englobaba a más de cien organizaciones benéficas, tratando de aliviar los problemas más apremiantes en la zona republicana, especialmente la falta de alimentos y medicinas. Entre algunos de sus miembros destacamos a Geoffrey Theodore Garratt, Felicity Ashbee, Leah Manning, Harry Pursey, Nancy Mitford, Peter Rodd, Frida Stewart o Donald Darling

En 1937 Catharine formó parte de la primera delegación de parlamentarias británicas que visitaban España, como la citada Rathbone o Ellen Wilkinson (1891-1947), una política y escritora británica laborista, que llegaría a ser ministra de Educación entre 1945 y 1947. Sin embargo, a pesar de todo su empeño no convencieron a los miembros del Parlamento británico sobre la necesidad de intervenir en el conflicto que aquí se libraba y así frenar el avance del nazi-fascismo por Europa. Durante su visita, la delegación británica, con el escritor extremeño Arturo Barea (1897-1957) como intérprete (murió exiliado en Londres), fueron testigos presenciales de los destrozos producidos por las bombas alemanas en ciudades como Valencia, Barcelona y Madrid.

De vuelta en Gran Bretaña, tras haber comprobado “in situ” los horrores de la contienda, se reafirmaría en seguir batallando por ayudar, especialmente, a los niños españoles, lo que le supuso por parte de la clase dirigente, no solo el rechazo, sino la antipatía. Esta situación, llevada al límite por sus oponentes, la llevaron a escribir varios artículos en la prensa británica. En 1938, en la revista británica The War in Spain publicaría un artículo en el que adelantaba su intención de dimitir y renunciar a su escaño en el Parlamento. Era su respuesta a la reiterada decisión de Londres de no intervenir militarmente a favor de los republicanos españoles y volvía a reiterar, nuevamente, que la inhibición de su Gobierno ponía en bandeja al nazi-fascismo el porvenir de la República.

Escribió sobre su experiencia en suelo español el libro Searchlight on Spain (1938). Además de reflexionar sobre las consecuencias de la contienda para la población civil, el libro constituye uno de los primeros análisis históricos y políticos sobre los antecedentes de la Guerra Civil, un libro que se convirtió inmediatamente en un éxito de ventas. Durante el conflicto consiguió que cuatro mil niños obtuvieran refugio en el Reino Unido. ​

Tras su dimisión no volvió a presentarse más al Parlamento e inició una campaña contra Hitler.

En 1958 publicó su autobiografía Working Partnership.

 

                                                     Rosa M. Ballesteros García

                                    Vicepresidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”


domingo, 29 de diciembre de 2024

El Toisón de oro

                                                       EL TOISON DE  ORO

Se trata de la Orden de Caballería más prestigiosa y antigua de Europa, íntimamente ligada a la Casa de Austria y a la Corona Española en cuyo poder de decisión se encuentra la admisión de nuevos socios que no sean los propios reyes o miembros de estirpe real.

La palabra toisón viene del latín tardío, del verbo “tonedere” que significa esquilar (tonsio) y hace alusión a la acción de cortar el pelo a los animales, sobre todo a las ovejas. El añadido de oro se debe a que originariamente era conocido  como Crisómallo o Vellocino de Oro, porque su lana era de oro, es decir, se utilizaba para extraer las pepitas de oro de los ríos auríferos en la región de Georgia (Mar Negro), y se correspondía en la  mitología griega a un carnero alado, hijo de Poseidón y la ninfa Teófana, que llevó en vuelo a los hijos del rey Atamante,  Frixo y a su hermana Hela, obligados a huir ante las acusaciones de su madrastra Ino, llevándolos a la Cólquide (actual Georgia). En pleno vuelo perecería Hela al caer en el Helesponto (mar de Hela, actual estrecho de los Dardanelos). Frixo sacrificó el carnero a Zeus y lo entregó al rey Eetes que lo guardó en un bosque sagrado a donde irían posteriormente Jasón y sus argonautas a rescatarlo para poder ser rey de Yolcos. Hasta aquí las leyendas mitológicas en que se basa la creación de la orden.

El carnero, crisomallo o vellocino de oro era el símbolo de Brujas que destacaba la prestancia y exitosa evolución económica de su ganadería bovina que encumbró al Ducado de  Borgoña a un poder político notable. Felipe III, “el bueno”, Duque de Borgoña, creó un nuevo estado y nuevos signos y símbolos para fidelizar a sus aliados, siendo uno de ellos, quizás el más importante y duradero, la  orden de caballería, “El Toisón de Oro”, fundada en 1429,  siguiendo el modelo inglés de la “Orden de la Jarretera” que fundara Eduardo III en 1348 como cima del sistema de honores británico que por su parte se inspiraba en la leyenda de los caballeros de la Mesa Redonda.

Por elección del Duque de Borgoña, el vellocino de oro pasará a significar a  partir del siglo XV el símbolo de representación de la Orden del Toisón, catolizada añadiéndole a San Andrés como patrón, que señalaría a lo más exquisito de la nobleza porque el collar solo lo imponían los reyes, y habitualmente a otros reyes, hasta el VII Capítulo (1447), en que fue admitido el primer extranjero en la persona de Alfonso el Magnánimo rey de Aragón.

De su fundador Felipe III, el Toisón, pasa a Carlos el Temerario, su sucesor, y a la muerte de éste en 1477, el gran maestrazgo pasaría a su hija María de Borgoña, en cuyo lugar, lo ejercería su marido el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Maximiliano I de Austria, padre de Felipe I el Hermoso y abuelo de Carlos I de España y V de Alemania. Con las bulas de los Pontífices Gregorio XIII (1574) y Clemente VIII (1600) el Gran Maestrazgo quedaría vinculado a la Corona de España.

En 1700, a la muerte sin descendencia de Carlos II, los dos pretendientes a la corona española, Felipe V de Borbón y Carlos VI de Habsburgo ejercieron el maestrazgo que fue aceptado por ambas partes mediante un tratado que se firmó en 1725 dando origen a la rama borbónica del Toisón.

Hasta llegar al siglo XIX, en la rama española solo hay dos novedades, los toisones concedidos por José I, entre ellos a Napoleón que fueron revocados por Fernando VII, y el concedido por éste al Duque de Wellintong que fue el primer protestante en ingresar en la orden. En el siglo XX existen otros titulares no pertenecientes a la realeza, todos ellos concedidos por Juan Carlos I.

Pero hay aún otros dos personajes reales que ostentaron y nombraron a nuevos integrantes de la orden del toisón en España que no suelen figurar habitualmente en ningún registro histórico, se trata de los descendientes de Alfonso XIII.

Alfonso de Borbón y Battenberg (1907-1938), hijo primogénito de Alfonso XIII, recibió el Toison poco después de su nacimiento. Padecía hemofilia y, fue Príncipe de Asturias, es decir, heredero de la corona hasta 1933 en que renunció a sus derechos como posible  Alfonso XIV, para realizar un matrimonio morganático en 1934, es decir, se casó con una persona que no era de la realeza, una cubana llamada Edelmira Sampedro y Robato (1906-1994) de la que se divorció en Mayo de 1937 para volverse a casar con Marta Esther Rocafort y Altuzarra (1913-1993). Falleció en Miami en 1938 en un accidente de automóvil. En 1985 sus restos fueron repatriados a El Escorial.

Jaime de Borbón y Battenberg (1908-1975), segundo hijo de Alfonso XIII, recibió de su padre el Toisón en 1921, a los 13 años de edad, y a los 35 años, tras ser heredero o Príncipe de Asturias solo durante 10 días fue obligado a renunciar a sus derechos sucesorios por ser sordo a causa de una mastoiditis que le debieron operar a los cuatro años. Al año siguiente, 1934, se casaría morganáticamente con Emanuela Dampierre, noble francesa con la que tuvo dos hijos, Alfonso (1936-1989) y Gonzalo (1937-2000) que moriría de leucemia. El matrimonio se separaría en 1947 en Bucarest para volverse a casar, el infante, dos años después en 1949 con una cantante de ópera Charlotte Luise Auguste Tiedemann viviendo con ella en Lausane de forma poco avenida entre escándalos hasta que murió en el Hospital de San Gal en 1975 de un traumatismo craneoencefálico de origen poco aclarado. Sus restos fueron repatriados en 1984

Alfonso de Borbón Dampierre, a los 18 años en 1954 con  el permiso del dictador vino a vivir a España en donde estudió Derecho en la Universidad de Deusto, hizo su servicio militar y en 1969, al nombrar Franco a su primo Juan Carlos como sucesor a título de Rey, lo nombró embajador en Suecia cargo que desempeñó hasta 1973, y durante el que conoció a la que sería su esposa Carmen Martínez Bordiú y Franco (1951), o sea la nieta del dictador con la que se casó en 1972 desatando una oleada de especulaciones sobre una posible alteración en la sucesión a la dictadura dada la aversión que sentía Franco hacia el padre de Juan Carlos. El matrimonio duró hasta 1982 y tuvo dos hijos, Francisco de Asís que moriría a consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de tráfico en 1984 a los once años de edad, y Luis Alfonso licenciado en Ciencias Empresariales en la Universidad de Madrid, casado con una rica venezolana con la que ha tenido cuatro hijos que ha decidido educar en España, por lo que reside actualmente en Madrid.

Juan de Borbón y Battenberg (1913-1993), tercer hijo de Alfonso XIII, aspirante al trono que no llegó a reinar, recibió el Toison en 1927, a los 24 años y fue jefe de la Casa Real entre 1941 y 1977 y a su vez concedió varios toisones, en primer lugar a Franco en carta fechada en 1961 y rechazado por éste, igualmente por carta, al mes siguiente.

Curiosamente también Jaime de Borbón entregó el galardón a Franco en 1972 con ocasión de la pedida en matrimonio de su hijo Alfonso con la nieta del dictador pero Franco jamás hizo exhibición del collar ni torció por ello su criterio con respecto a la sucesión.

Juan Carlos I de Borbón y Borbón (1938) hijo de Juan de Borbón reinó en España por designación del Dictador Francisco Franco desde 1975 a 2014. Había recibido el Toisón de oro en 1941 con tres años de edad. Tuvo un hermano menor Alfonso de Borbón y Borbón (1941-1956) que falleció a consecuencia de un disparo que le atravesó la cabeza y del que fue autor su propio hermano Juan Carlos, hecho que careció de cualquier tipo de investigación por orden expresa del propio dictador. Enterrado en Estoril sus restos fueron repatriados por su hermano en 1992 a petición de su padre.

Es conocida la generosidad del Rey Juan Carlos I en la concesión de los toisones, en total 24 durante su reinado. Más reacio a ello ha sido su hijo Felipe VI que lo recibió en 1981 a los 13 años y solo lo ha concedido a su hija Leonor en Octubre de 2015 cuando ésta tenía  diez años.

El Toison de Oro, o potence,  es la máxima distinción que otorga la corona española, y hasta 1985 solo había hombres y a partir de aquí cuatro mujeres todas reinas excepto Leonor. Se trata de un collar compuesto por 52 eslabones de oro con forma de B en alusión al ducado de Borgoña, que ostentan en cada placa el escudo de armas de cada uno de los beneficiarios. Mide 143 centímetros por 98 de radio. De las dos placas centrales cuelga el  vellocino en oro macizo. Cada uno de ellos está valorado en 50.000 € y actualmente hay 60 collares o “potences” repartidos en manos de distintas personalidades que deberán ser devueltos a la muerte de sus poseedores. Su coste es a cargo del erario público español.

 

                                                                            Jesús Lobillo Ríos

                                                  Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                                 “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía.-

J. Tusell, G. Queipo. “Alfonso XIII”. Taurus 2001

L. M. Ansón. “Don Juan”. Plaza y Janés 1994

P. Preston. “Franco”. Grijalbo 1994

J. Tusell. “Dictadura franquista y democracia” Crítica 2005

N. Concostrina. “Podcast divulgativos”. Junio 2024.

Wikipedia.org/wiki/Orden_del_toison_de_oro


domingo, 22 de diciembre de 2024

Hércules

Hércules: El primer Don Juan

(Desmesuras de la Mitología)

 

Es muy probable que Hércules (el Heracles griego), un semidiós hijo del dios Zeus (el Júpiter romano) y de la mortal Alcmena sea uno de los personajes más conocidos y populares de la Mitología clásica greco-romana. Su figura y sus hazañas han sido llevados al cine en incontables ocasiones, encarnado por actores-culturistas como Steve Reeves, Mark Forest, Dwayne Johnson, entre otros. Fue la personificación de la fuerza, demostrada durante toda su vida en infinidad de hazañas. También hay que subrayar que, desde sus primeros años, comenzó a dar pruebas inequívocas de su rebeldía y mal carácter, que le llevarían hasta el extremo de la violencia más extrema. Como prueba de ello, siendo aún adolescente, y en un ataque de ira, mató a su maestro de música, Lino.

Hércules, apenas nacido, dio muestra de su fuerza descomunal al enfrentarse a su primera hazaña: matar con sus manos de bebé a dos serpientes que la celosa y vengativa Hera, esposa de Zeus, había introducido en su cuna como respuesta a los “cuernos” que su veleidoso esposo le había puesto con la bellísima y mortal Alcmena. No sería esta acción la última maldad de Hera contra Hércules, pues años después, casado éste con la princesa tebana Megara (su primera esposa), la poderosa diosa le volvió temporalmente loco. Como resultado de esta enajenación Hércules asesinó a Megara, a sus hijos y a dos de sus sobrinos. Desmesuras abundantes de la Mitología.

Como castigo a tan terrible acción (ahora sería considerada como violencia de género y vicaria), el rey de la ciudad de Tirinto, Euristeo, inspirado por la sibila délfica, le impuso una descomunal tarea, quizás la más célebre del héroe, conocida como «Los doce trabajos››. Según algunos autores, las tres últimas hazañas: el robo del ganado de Gerión, el de las manzanas del jardín de las Hespérides y la captura de Cerbero para sacarlo del inframundo, tuvieron como escenario nuestra legendaria y andaluza Tartessos.

Relacionado, con el «donjuanismo››, como enuncia el título del artículo, Ernesto Giménez Caballero, escritor vanguardista, definía a este forzudo héroe, paradigma de la virilidad, como «el primer don Juan›› o «el garañón de estirpes reales››. Razones tuvo. Ya hemos anticipado que su primera mujer fue una princesa: Megara. Su segunda esposa fue otra princesa lidia (y luego reina) llamada Onfale, a quien fue vendido como esclavo en castigo de haber matado a otro hombre llamado Ífito. Con ella tuvo un hijo llamado Agelao. Su tercer matrimonio fue con Deyanira, otra princesa, por cierto, muy belicosa y nada pasiva que «conducía un carro y practicaba el arte de la guerra». Con ella tuvo Hércules cuatro o cinco hijos, pero la paz conyugal se rompió cuando (de nuevo) nuestro héroe le fue infiel con otra princesa (¡Cómo no!) de nombre Yole. De nuevo los celos, esta vez de Deyanira quien, utilizando una pócima que le había proporcionado el centauro Neso (elaborada con la sangre de éste cuando Hércules lo mató de un flechazo), mató sin querer a su amado. Había sido engañada por el tal centauro (que le había prometido que, si untaba una túnica de Hércules con él, nunca le sería infiel), Deyanira siguió en consejo al pie de la letra. Como resultado, cuando el marido vistió la tela, esta se le pegó al cuerpo y comenzó a arder. El héroe murió entre las llamas convertido en una tea humana. Tras su reducción a cenizas su padre, el dios Júpiter, le hizo ascender a los cielos en forma de nube, divinizándolo.

Sin embargo, la hazaña más famosa en su faceta de garañón está asociada a una de sus increíbles hazañas: cazar al león de Citerón que devastaba el ganado de Tespio, rey de Tespis, en Beocia. Este tal Tespio, otro gran marañón, como casi todos los personajes olímpicos, estaba casado con Megamede y con ella, y la colaboración de algunas concubinas formó una familia de cincuenta (50) hijas. Deslumbrado con la hazaña de Hércules, quien acabó con la bestia tras cincuenta días de persecución Tespis, prendado del forzudo Hércules, y deseoso de convertirse en abuelo de una prole engendrada por tan magnífico ejemplar de semental, fue ofreciéndole una a una sus hijas, cada noche, tras la jornada de caza, durante los cincuenta días que se alojó allí. Ellas son conocidas colectivamente como Tespiades (Pánope, Euribia, Lisidice…).  Existen varias versiones del hecho, reduciendo a una semana y aún a un solo día esta hazaña sexual.  Según las diferentes versiones, Hércules tuvo cincuenta o cincuenta y un hijos con las tespíades. De los cincuenta, siete se quedaron con su abuelo Tespio; a tres los enviaron a Tebas y los cuarenta restantes a la isla de Cerdeña, para colonizarla.

Haciendo una aproximación entre ambos conquistadores (Hércules y Don Juan), no sabríamos quien ganaría el título de «gran marañón››. Se sabe que nuestro paisano confesó a su rival (Don Luis Mejía) que había seducido a 72 mujeres. De Hércules se ignora el número exacto, pero lo que no cabe duda es que su hazaña con las hijas de Tespis sobrepasa a cualquier marca humana.

 

                             Rosa M. Ballesteros García

             Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                           “benaltertulias.blogspot.com”

 

Lecturas de interés:

Giménez Caballero, Ernesto: Hércules jugando a los dados, 1928.

Graves, Robert: «Las hijas de Tespio», Los mitos griegos, 1989, Madrid: Alianza. pp. 118-120.