domingo, 18 de mayo de 2025

Alfonso Rodriguez Castelao

             ALFONSO RODRIGUEZ CASTELAO, PADRE DEL NACIONALISMO GALLEGO

                          MÉDICO, DIBUJANTE, LITERATO, POLÍTICO Y  REPUBLICANO

Fue un auténtico polifacético, al que se le considera creador del nacionalismo gallego, ejerció como narrador, ensayista, escritor, dramaturgo, pintor, político e incluso médico, actividad profesional a la que prestó escasa atención aunque constituyera la base de su formación personal y humanística.

Nació en Rianxo en 1886 y falleció en Buenos Aires en 1950. Con tres meses, su padre, Manuel Rodríguez Dios, emigró a Argentina, y con 9 años junto con su madre Joaquina Castelao Genme, emigraría él, retornando cinco años más tarde, en 1900 para iniciar sus estudios primarios en el Instituto General Técnico en Bachiller de Artes y luego de 1903 a 1909 estudió la Carrera de Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela.

Interesado ya en el dibujo por la lectura del semanario argentino “Caras y Caretas”, publica sus primeras caricaturas en Santiago y en Vigo, y en el Segundo y Tercer Salón de los Humoristas en Madrid, recibiendo en 1909 una medalla de oro por su tríptico “Unha festa na aldea” en la Exposición Nacional Gallega celebrada en Santiago. Incluso ilustra una novela de Sofía Casanova “La princesa del amor hermoso”, la primera mujer española periodista corresponsal de guerra.

Durante su estancia de doctorado en Madrid colaboró como ilustrador en la publicación ”El cuento semanal” y al volver a Santiago se especializa en Obstetricia, que ejerce brevemente en su pueblo natal, e ingresa en el partido conservador local y colabora en la fundación del semanario “El Barbero Municipal” donde vierte sus primeras críticas al régimen de caciques gallego. Continua haciendo exposiciones y dando conferencias sobre las caricaturas en varias ciudades gallegas y colaborando con múltiples publicaciones. Obtiene una medalla en la Exposición de Bellas Artes de Madrid y pierde la visión a causa de un desprendimiento de retina del que se recupera aunque le supone un duro lastre el resto de su vida.

En 1916 obtiene por oposición un puesto en el Instituto Geográfico Estadístico en su delegación de Pontevedra y una plaza de profesor de dibujo en el Instituto local de 2ª Enseñanza. En esta capital vivió durante 20 años siendo uno de los fundadores de las Irmandades da Fala y comienza a colaborar con el periódico madrileño “El sol”, y consigue la dirección artística de la revista “Nos” (nosotros) centro de la vida cultural y política de Galicia hasta 1936. Con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios viajó para estudiar arte a Francia, Bélgica y Alemania. En 1926 fue nombrado académico de número de la Real Academia Gallega.

En 1928 sufre la muerte de su hijo de 14 años, habido de su matrimonio con Virxinia Pereira. Marcha con otra beca de la JAE a Bretaña a estudiar los cruceros bretones que trasladaría a un libro (“Los cruceros de piedra en la Bretaña”) y al volver forma parte del primer patronato del Museo de Pontevedra. En 1931 es elegido diputado galleguista para las Cortes Constituyentes de la II República y contribuye a formar el partido galleguista. En 1934 es desterrado por el Gobierno Lerroux trasladándolo a Badajoz, lugar que siempre aborrecería hasta 1936 en que pudo volver para ser elegido de nuevo diputado por el Frente Popular, luchando por el sí al Estatuto de Autonomía de Galicia que fue aprobado en Junio de 1936.

Toda su obra tanto literaria, como ensayística y de dibujos está llena de una crítica mordaz, humor ácido o humor gallego, cuya expresividad pone de manifiesto a un gallego europeizante que busca una cultura propia gallega pero sin ser localista. Entre sus obras destacan “Cousas” (1926), “Os dous de sempre” (1934), “Retrincos” (1934), “Las cruces de piedra en Galicia” (1949), “Sempre en Galicia” (1944), “Os vellos no deben enamorarse” (1941).

Estallada la guerra civil se instala primero en Valencia y luego en Barcelona, y se exilia en Nueva York en 1938 y en la Habana en 1940. Fue presidente del Consejo de Galicia en Montevideo y Ministro sin Cartera en el Gobierno de Giral en el exilio en Paris, en donde vivió hasta 1947. Nunca abandonó su actividad artística, como lo que prueba su álbum “Debuxos negros”) dedicado a resaltar la cultura de la gente de color.

Falleció en 1950 a los 64 años de edad en el Sanatorio del Centro Gallego de Buenos Aires, siendo enterrado en el Cementerio de la Chacarita. Con este motivo el Gobierno franquista hizo saber que la noticia de su muerte solo podría darse en páginas interiores y a una columna. Caso de insertar fotografía no será de ningún acto político. Se elogiaran únicamente sus características de humorista, literato y caricaturista. Se podrá destacar su personalidad política siempre que se diga que fue errada y que se espera de la misericordia de Dios el perdón de sus pecados. No se mencionará su libro “Sempre en Galicia” ni ningún dibujo de la guerra civil.

Fue homenajeado por primera vez en 1964 en el segundo “Día de las letras  Gallegas” y en 1983 se inauguró el primer monumento en su honor. En 1984 sus restos fueron trasladados a Galicia donde descansan en el Panteón de Gallegos Ilustres en el monasterio de Santo Domingo de Bonaval. En 2011, la Junta de Galicia declaró su obra como “Bien de Interés Cultural”. Y en 2016 la Real Academia Gallega de Bellas Artes le dedicó el Día de las Artes Gallegas por los extraordinarios méritos artísticos de su obra.

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                                                                     Jesús Lobillo Ríos

                                              Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                            “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Fernández T., Tamaro E.-“Biografía de A. R. Castelao”. Biografías y Vidas. 2004.

Moreno V, Ramírez M, Oliva C, Moreno E.-“Castelao”. Buscabiografias.com. 2025

Guerra F.-“La medicina en el exilio republicano”. Universidad de Alcalá 2003 

domingo, 11 de mayo de 2025

Anacronismos en el cine

Anacronismos en el cine: ¿Dónde está el gazapo?

 

¿Qué espectador no se ha sorprendido al ver un anuncio de Coca Cola en una película del oeste; o un reloj de pulsera en la muñeca de un guerrero medieval? Ambo son deslices de producción, no voluntarios, que se conocen como ANACRONISMOS, una inconsistencia temporal en la que algo (un objeto, una persona, un libro, un tiempo…), perteneciente a una época posterior, no se corresponde con el que le es propio. Derivado del griego “anachronismos” la palabra significa literalmente “contra el tiempo” y puede ser “paracronismo” cuando los hechos, personajes, etc., del pasado se sitúan en una época posterior. Por ejemplo: una cuadriga romana circulando por una autovía. El caso contrario se conoce como “procronismo” es decir, situar hechos u objetos de una época posterior en una anterior. Sirva el ejemplo ya expuesto: un reloj digital en la muñeca de un caballero templario. Muchos de ellos son errores no deseados de producción que se pueden detectar, especialmente, en películas históricas, con ejemplos muy conocidos que señalamos más adelante. Otros, por el contrario, son anacronismos intencionados, utilizados especialmente en comedias con el objeto de producir un efecto humorístico. Una de las primeras películas en usar anacronismos fue Tres edades (1923) de Buster Keaton (incluye un partido de béisbol de la Edad de Piedra y problemas de tráfico modernos en la Roma clásica).

                Por otro lado, es interesante destacar que estos anacronismos a los que nos venimos refiriendo, que aparecen concretamente en el cine, y especialmente en los filmes históricos, sorprenden y caracterizan a las generaciones que hemos crecido y nacido con el “Séptimo Arte”. Esto es algo lógico, ya que el progreso de la arqueología y de las ciencias han contribuido a que los espectadores consideren los anacronismos como algo ofensivo o erróneo. Sin embargo, esto no ha sido así siempre. Hasta el siglo XVIII los anacronismos eran habituales en las obras de pintores o escritores porque los artistas plásticos o los dramaturgos asimilaban sus personajes a su propio tiempo. Rafael, por ejemplo, representaba a sus vírgenes con atavíos renacentistas y los artistas flamencos hacían lo propio con características de Flandes, y no es que estos artistas desconocieran los trajes de época, se trataba de una elección propia, ya que sus intereses estaban más preocupados por la composición, y el hecho de que los acontecimientos que narraban ocurrieran en otro tiempo era algo secundario para ellos. En cierto modo, las producciones de ahora utilizan el[R1]  anacronismo para provocar un efecto. Las representaciones actuales de obras clásicas de Shakespeare (Titus, Romeo y Julieta), Lope de Vega (La moza del cántaro) o alguna versión de Jesucristo Superstar pueden usar caracterizaciones tanto de su época como actuales o incluso futuristas.

            Entre los ejemplos más llamativos al respecto rescatamos Braveheart (1995), dirigida por Mel Gibson (rodada en Irlanda), considerada una de las películas más inexactas de la historia del cine. Una de los anacronismos más vistosos es la famosa falda escocesa (Kilt) que se popularizaría 400 años después. La acción transcurre en el siglo XIII (el héroe escocés William Wallace murió en 1305). A pesar de ello, le darían un Oscar por el vestuario. Otro detalle es la pintura azul que lucen los guerreros y que habían sido utilizadas por los guerreros celtas y pictos en tiempos pasados.

            Otro ejemplo (esta vez rodado en España) es El Cid (1961), película dirigida por Anthony Mann (exmarido de Sara Montiel). Entre otros anacronismos se pueden observar

guerreros musulmanes con zapatillas deportivas (el Cid murió allá por 1099), o la manía machacona de repetir hasta la saciedad la palabra “España”, cuando la idea de nación no aparecerá hasta mucho más tarde, con los Reyes Católicos, o el detalle chusco de entrar victorioso en Valencia (era realmente Peñíscola) a ritmo de pasodoble roza lo extravagante. Otras escenas se rodaron en Belmonte (Cuenca) y Manzanares (Madrid).

Otro de los ejemplos más llamativos es Troya (2004) dirigida por Wolfgang Petersen y rodada en Malta, México e Inglaterra. Para empezar, nunca hubo una batalla en Troya (actual Turquía) de grandes ejércitos por una simple razón demográfica: no había población para juntar 10.000 hombres. Son innumerables los anacronismos, incluyendo que se desarrolla en la Edad del Bronce, cuando no existía el hierro o no se sabía curtir el cuero para hacer armaduras o las apariciones de llamas, cuando este animal es autóctono de Perú.

Para finalizar, en 2000 se estrenaría Gladiator dirigida por Ridley Scott. Ambientada en la Antigua Roma, fue rodada en Inglaterra, Marruecos y Malta. Por citar algunos uno de sus muchos anacronismos, en una de las escenas aparece un perro pastor alemán, cuando se sabe que esta raza no aparece hasta finales de 1800 o algún desliz como algunas gafas de sol entre el público del circo. Son solo unos pocos ejemplos de inexactitudes o anacronismos del inmenso material existente en películas que se han rodado y, que en esta ocasión hemos querido ver con otra mirada.

 

                        Rosa M. Ballesteros García

         Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                       “benaltertulias.blogspot.com”


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domingo, 4 de mayo de 2025

Pilar Sarasola Llanas

                                                       PILAR  SARASOLA  LLANAS

                                                               VDA. DE LUQUE

Es una persona que constituye un hito en la evolución empresarial y política de nuestro país, no solo por ser mujer, que ya entrañaba una enorme dificultad, también por las circunstancias sociales, económicas y políticas en las que tuvo que desenvolverse con valentía y éxito, y pese a todo continúa siendo una gran desconocida en la Córdoba que le tocó vivir.

Nació en Gijón en el año 1905, hija de un vasco Ramón Sarasola Iribarren y de una aragonesa Victoria Llanas Aguilaniedo, realizando sus primeros estudios en Gijón y diplomándose en la Escuela de Comercio local, años en los que conoce por una relación epistolar a un librero cordobés llamado Rogelio Luque Díaz que recién llegado a Córdoba procedente de Priego, en donde había nacido en 1898, fundó, junto con su hermano Rafael, una librería en 1919 en un pequeño portal de la céntrica calle de La Plata que al año siguiente trasladaría, ya en solitario, a la contigua calle Diego León, y dos años más tarde, en 1923, a la aledaña calle del Conde de Gondomar. En ese mismo año de  1923 con 25 años se casa con Pilar que acaba de cumplir los 18 y amplían su librería que se va convirtiendo en un centro editorial y cultural cordobés. Tuvieron dos hijos Antonio y Rogelio.

La capacidad emprendedora de Rogelio sitúa la librería como centro de la vida intelectual cordobesa, colaborando desde el año 1925 en la revista “Popular”, de carácter quincenal, y editando la primera guía turística de Córdoba en 1929, llevada a cabo por el profesor Vicente Ortí Belmonte. Colaboró también en revistas como “La pluma”, “Los quijotes” y “Biblis”.

Paralelamente desarrolló  una tertulia de intelectuales que se reunían en el café “La Perla” en el que se integraban maestros, músicos, literatos, artistas y médicos que seguían una línea de pensamiento moderno, laico y naturista. Muchos de ellos participaron en el desarrollo del “esperanto”, un idioma esperanzador para facilitar la comprensión universal. En el año 1931 representó al partido socialista en su Congreso extraordinario.

Ni las actividades de la librería, ni la tertulia eran bien vistas por la clase conservadora cordobesa que tras el estallido de la sublevación militar del 18 de julio, aprovechando la crueldad del nombrado responsable de Orden Público, comandante de la Guardia Civil,  Luis Zurdo, hizo eliminar, sin ningún tipo de justificación legal, a la mayoría de sus componentes.

Un bando del Gobierno civil de principios de agosto insta a los libreros a entregar todas las publicaciones marxistas. Rogelio  Luque fue fusilado el 16 de agosto, con 39 años, por tener en su librería libros marxistas. Y poco después en la próxima Plaza de las Tendillas, centro neurálgico cordobés, ardían más de cinco mil libros, la mayoría procedentes de su librería.

Pilar Sarasola tenía en estos momentos 31 años, dos hijos y un negocio de libros cerrado. Pero su carácter y su entereza pudieron con todo, demostrando una valía excepcional en un país que postergaba a la mujer y que menospreciaba la inteligencia. Pasadas las furias iniciales comienza a escribir su extraordinaria historia. Volvió a abrir la librería con el retador nombre de “Viuda de Luque” y presidida por el busto en piedra que de su marido había hecho el escultor Enrique Moreno “el fenómeno”, otra de las víctimas de la tertulia y hombre también muy conocido en Córdoba.

Se entregó por completo al cuidado de sus hijos y a luchar por su librería. Nunca se quitó el luto. Su condición de mujer no menoscabó en ningún momento su capacidad de trabajo. A  falta de agentes editoriales y viajantes, viajó de continuo ella misma, en los deplorables ferrocarriles de la época a buscar material para su  negocio a Sevilla. Almorzaba casi habitualmente en la librería. Los domingos practicaba una afición muy cordobesa como era y es subir andando a las Ermitas en la sierra, y no faltaba anualmente más que en las vacaciones estivales que iba a la casa familiar en Gijón.

Poco a poco la librería Luque volvió a convertirse en un lugar de encuentro de intelectuales como los del grupo “Cántico” a finales de los cuarenta y en los cincuenta. Contaba incluso con su lugar recóndito donde conocer a los autores odiados por el régimen franquista y por tanto impublicables.

Los hijos, Rogelio desde 1947, y Antonio desde 1960,  comenzaron a ayudar a su madre  y con ellos consiguió salvar el bache importante que supuso el derrame cerebral que sufrió en 1961 del que consiguió recuperarse pese a que perdió por completo la capacidad de escribir. Pero, totalmente recuperada y con una sucursal abierta, veinte años más tarde, Pilar fallecería en 1981 y la librería seguiría abierta una década más y cambiando de emplazamiento, adaptándose a las circunstancias, sigue abierta en Córdoba dirigida por un nieto de Rogelio Luque, es decir, una tercera generación que ha conseguido superar el siglo de existencia.

Pilar Sarasola, una mujer excepcional, un empuje en la sombra, que lo dio todo en los momentos más difíciles imaginables, que hizo posible el proyecto familiar manteniendo un centro intelectual para los cordobeses, la gijonesa que abandonó su tierra por la de su marido, y que hoy día descansa junto a él en el Cementerio de San Rafael, contemplará con satisfacción la librería de su nieto en donde el rincón del abuelo mantiene con su busto el recuerdo de su marido  Rogelio Luque, pero ella no tiene busto, unos premios literarios la recuerdan puntualmente.   

                                                                         Jesús Lobillo Ríos

                                                 Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                             “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.

Guerra F.: “La medicina en el exilio republicano”. Universidad de Alcalá de Henares 2003

Moreno Gómez F.: “1936: el genocidio franquista en Córdoba”. Crítica 2008.

Moreno Gómez F: “La guerra civil en Córdoba (1936-1939). E. Alpuerto 1985.

Diario ABC. : “Pilar Sarasola y la Librería Luque”. 2009.


domingo, 27 de abril de 2025

Haties McDaniels

Hattie McDaniel: Lo que el viento no se llevó

 

Corría el mes de febrero de 1940, pocos meses  antes había estallado la Segunda Guerra Mundial en Europa y en los Estados Unidos, al otro lado del Atlántico, la Academia del cine inauguraba la 12ª edición de sus premios Óscar, una edición que iba a sorprender a los medios con la noticia inédita de que una actriz negra había logrado uno de los preciados premios: Se llamaba Hattie McDaniel y lo había ganado como mejor actriz de reparto en la exitosa película Lo que el viento se llevó, estrenada el año anterior.

Desde que se inaugurara la 1ª edición de los premios Óscar en 1929[1] (los más antiguos de la historia del cine), las actrices y actores negros habían estado siempre relegados a papeles secundarios, basados en tópicos humorísticos como el cómico ladrón, el esclavo inocente, leal y fiel o la obesa criada, rol al que dio vida Hattie en el premiadísimo largometraje ya citado (ganó 11 estatuillas ese año). Hattie fue la inolvidable Mammy, la fiel doncella de Escarlata O´Hara (Vivien Leigh), protagonista principal del film y ganadora, a su vez, del Óscar a la mejor actriz.

Como es de sobras conocido, la comunidad afro-estadounidense tardaría muchas décadas en tener una representación justa en el mundo del cine, aunque, si nos remontamos a las primeras representaciones en los que aparecen, encontramos actores y actrices secundarios de poca relevancia, en papeles estereotipados, como ya apuntamos, una tradición, por otra parte, heredada del mundo del vodevil y del minstrel show[2]. Ejemplo de ello son los cortometrajes Watermelon Eating Contest (1896) o Watermelon Contest (1900), ambos dirigidos por el canadiense James H. Wither (1872-1944). Como sus títulos sugieren, en el primero dos negros compiten por ver quién es el primero en comerse una gran tajada de sandía; en el siguiente, cuatro hombres negros comen sandía de manera compulsiva.

Por otro lado, en los primeros cortometrajes de ficción los principales personajes negros solían interpretarlos blancos pintados de negro (algo también heredado de la tradición vodevilesca). Ejemplo clásico del estereotipo de criado leal lo tenemos en el corto de D.W. Griffith His Trust (1911). El primer negro que produjo y distribuyó sus películas sería William D. Foster (1860-1940) en 1910; actor, director y productor de varias comedias (que aspiraban a evitar los típicos estereotipos) como: The Fall Guy (1912) o A Woman's Worst Enemy (1918). Son dos ejemplos. Otro afro-estadounidense, Hunter C. Haynes (1867-1918), hijo de esclavos, también intentó distribuir sus cortometrajes cómicos a través de compañías como Afro-American Film Company, Vitagraph Motion Picture Company o Haynes Photoplay Company, si bien la primera persona que obtuvo un gran éxito con la Lincoln Motion Picture Company fue el actor y director Noble Johnson (1881-1978) con Realization of a Negro’s Ambition (1916), la primera película con reparto integral que no se servía de estereotipos. El primer cineasta negro en hacer películas de calidad y sin estereotipos fue el autor y director Óscar Micheaux (1884-1951), quien merecería un artículo especial. A modo de anécdota, y que no se suele mencionar, es que los actores y actrices que tenían un tono de piel menos oscura tenían más oportunidades de actuar en películas. La creación de un cine afro-estadounidense, con personajes creíbles y no estereotipados, tendría que posponerse durante unas décadas. Entre las estrellas negras de la época: Abbie Mitchell, Tom Brown, Billy Harper, Wesley Jones, Paul Robeson o Allie Gilliam, por citar algunos nombres.

Nuestra protagonista, Hattie McDaniel (Wichita, 1893-Woodland Hills, 1952), fue la menor de una familia numerosa de antiguos esclavos liberados. Nadie llegaría a sospechar que una niñita, de poco más de un kilo de peso al nacer, llegaría a ser una de las actrices más queridas de Hollywood. Fue también cantante y actuó en radio y, en su última etapa, en la televisión. Hattie, que había comenzado su carrera en el vodevil, junto a su padre y dos hermanos, fue la primera afro-estadounidense en ganar el Óscar en 1940, premio que legó a la Universidad de Howard. En el año 2006 se le dedicó un sello postal del gobierno de los Estados Unidos, diseñado por Tim O´Bryan en base a una fotografía de la actriz tomada en 1941. Mujer comprometida, fue también pionera del movimiento en favor de los negros de su país. Además de todo lo dicho, fue también una mujer pragmática que no dudó en rebatir a quienes le criticaban por trabajar en papeles de criada doméstica: «Prefiero actuar de sirvienta y ganar 700 dólares semanales que ser una sirvienta y ganar 7». Sabía muy bien de lo que hablaba pues había trabajado como criada muchos años hasta conseguir un pequeño papel en 1932. Su salario semanal en Lo que el viento se llevó era de 450 dólares semanales, frente a Vivian Leigth que recibía la cantidad de 20.000 dólares.

En el año 1932, fecha de su debut como actriz de cine, trabajó en varias películas; entre otras: La voz del aire o El horror al matrimonio. Trabajó con todas las grandes estrellas como Humphrey Bogart, Henry Fonda, Bette Davis, Olivia de Havilland, Errol Flynn, John Garfield, Ida Lupino, Vivian Leigth. Clark Gable, Ann Sheridan o Marlene Dietrich, por citar sólo una muestra de su larga carrera. Entre 1932 y 1949 actuó en 300 películas, aunque sólo se le dio crédito en 80, en todas ellos como actriz de reparto.

El día de la entrega de los Óscar, ceremonia realizada en un hotel con normas de segregación racial, en la que no se permitía la entrada a los negros, McDaniel fue relegada a un lugar discreto, lejos de sus compañeros de reparto. En 1947 se le detectó un cáncer de mama mientras protagonizaba un show televisivo (The Behula Show). Murió con 59 años, aunque no pudo ser enterrada en el cementerio principal porque no se permitía que fueran enterrados en él las personas negras (la segregación finalizó en 1965). En 1999, el mismo cementerio erigió un cenotafio en su honor.

. Tendrían que pasar casi quince años para que otra actriz negra, Dorothy Dandridge, fuera nominada al Óscar de mejor actriz principal por su papel en Carmen Jones. Otra actriz negra, Halle Berry, encarnó a Hattie en una película biográfica televisiva, Presenting Dorothy, trabajo por lo que sería premiada con el Premio Primetime Emmy y el Globo de Oro a mejor actriz. Este techo de cristal se rompió en el año 2001 por su papel en Monster´s Ball, con el Óscar a mejor actriz, siete décadas después de la creación de dicho premio. Berry fue la primera actriz negra en recibirlo.

Como recoge Jill Watts, biógrafa de Hattie, en su libro Hattie McDaniel: Ambición negra, Hollywood blanco, la vida de la actriz se mantuvo en una perpetua lucha, una especie de malabarismo para intentar complacer a todo el mundo: jefes, comunidad negra e, incluso, ella misma. Como diría en cierta ocasión: «Siempre estoy actuando. Supongo que es la histrionisa que hay en mí››. Herencia familiar, se puede concluir, pues su familia, pese a las dificultades y la discriminación, fue pionera del entretenimiento, preparando obras de teatro para los miembros de la comunidad negra. Hatti, con una de sus hermanas montaron en 1914 un minstrel show (Compañía de las Hermanas McDaniel). Hasta su incorporación a la industria del cine, explica su biógrafa, compaginó sus trabajos como cantante y escritora de blues con trabajos como empleada doméstica o cocinera para llegar a fin de mes.

Empujada, por la depresión causada por el Crack de 1929, desempleada, Hattie haría sus maletas y «con 20 dólares en el bolso››, se subió a un autobús rumbo a Hollywood. La gran ocasión fue representar a Mammy, a pesar de que cierto sector de la comunidad negra rechazaba, como ya indicamos, que se prestara a perpetuar estereotipos. Se dice que el estudio utilizó a McDaniel para calmar a los líderes negros que luchaban por los derechos civiles. El productor de Lo que el viento se llevó, el poderosísimo David O. Selznick, fue consciente de que McDaniel destacaba en la película, pero no fue capaz de resistirse a la petición de la ciudad de Atlanta, que le impuso la no asistencia de ningún actor negro a su estreno en diciembre de 1939. En su lugar, McDaniel recibió un telegrama de la autora de la novela, Margaret Mitchell, que decía: «Ojalá hubieras podido oír los aplausos››.

Fue la primera actriz negra ingresar en la Motion Picture Country Home, la organización benéfica que ofrece asistencia y cuidados a los trabajadores de la industria y su familia. En broma, decía que quería que su epitafio rezara: «Bueno, lo he tocado todo menos el arpa››. En uno de sus poemas afirmaba: «Entrenada en el dolor y el castigo, / me he abierto camino a tientas a través de la noche, / pero la bandera aún ondea en mi tienda, / y solo he empezado a luchar››.

 

                                         Rosa M. Ballesteros García

                          Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                       “benaltertulias.blogspot.com”



[1] En su primera edición en 1929, la ganadora del Óscar a la mejor actriz fue para Janet Gaynor, dando vida a Diane, una prostituta, en el film El Séptimo cielo, estrenada en 1927.

[2] El Minstrel (fue un género teatral musical típicamente estadounidense (1840 y 1900). Aunaba la ópera inglesa con la música de origen negro, procedente de las plantaciones del Sur. Con connotaciones racistas, siempre con actores blancos, que pintaban sus caras de negro para interpretar canciones y bailes donde imitaban a los negros de forma cómica.


domingo, 20 de abril de 2025

Manuel Ruiz Maya

                                                    MANUEL  RUIZ  MAYA

                                        CREADOR DE LA PSIQUIATRIA PENAL

Fue un médico eminente que contribuyó de forma espectacular a la creación de la Psiquiatría Moderna, dotando de bases científicas a los manicomios o “casas de locos” y deslindando la cobertura legal de la enfermedad, de la penal, en los procesos judiciales. Nacional e internacionalmente reconocido por sus aportaciones científicas, más de doscientos trabajos escritos, entre las que destacan el tratado de “Psiquiatría  penal y civil” editado en 1931, notable literato, autor de novelas, practicó el periodismo médico y fue miembro de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Como representante del republicanismo cordobés fue asesinado sin ningún tipo de apariencia legal en los inicios de la guerra civil.

Había nacido en Espiel en abril de 1888, cuarto hijo de Fabián Ruiz Briceño, hombre de gran cultura y espíritu liberal, que ejerció de abogado, Juez, Magistrado y Presidente de la Audiencia de Jaén,  y de Adelaida Maya Arévalo. Realizó los estudios de bachiller en el Instituto de Cabra, y desde 1903 a 1910 los universitarios en la Facultad de Medicina de Granada obteniendo 19 sobresalientes y 13 matrículas de honor. En esta época se adhiere a la “Asociación Española para el Progreso de las Ciencias”, cuyo órgano de difusión “El ideal médico” mantuvo editando hasta 1931.

Comienza de inmediato su ejercicio profesional en la Compañía Minera de Cerro Muriano en las minas próximas a Córdoba en donde tropieza con las condiciones deplorables que sufrían los trabajadores y cuyo empeño por favorecerlos le obliga a dejar el puesto en apenas un año.

Vuelve a Madrid, en 1913, a realizar su tesis doctoral que titula “Lesión no incluida en la ley de accidentes de trabajo” en la que comienza a manifestar su vocación médico-legal que acrecienta en  la publicación de un trabajo en junio de 1915 titulado “Un imbécil condenado a muerte” en el que analiza el resultado condenatorio del juicio, en el que había actuado como perito, ante la deficiencia intelectual del reo, autor de un doble parricidio, criticando las imperfecciones de la justicia penal y de los peritajes, desencadenando una gran campaña social involucrando a las academias científicas e instituciones oficiales.

En 1916 obtiene el título de Maestro Nacional en la Escuela de Magisterio de Jaén, actividad que desarrolla en la Escuela Superior de Maestros de Córdoba en donde  ejerce como profesor especial de Fisiología e Higiene y de Legislación. También ejerció de Inspector Médico Escolar. Así mismo en este mismo año, con 28 años de edad, ingresa en la “Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba” con un discurso titulado “La ideación fenómeno físico químico”.

En 1919 es nombrado médico de guardia del Hospital Provincial de Agudos de Córdoba, y al año siguiente obtiene por oposición la plaza de numerario de la sección de Psiquiatría, ubicada en el Hospital San Pedro de Alcántara, y publica en “Ideal Médico”, su concepto de la Especialidad y los requerimientos necesarios para llevar a cabo una reforma de la Institución Psiquiátrica Hospitalaria y la creación de un nuevo hospital en Córdoba. Ejerció como Médico de Atención Domiciliaria de la Beneficencia Municipal de Córdoba y como Tocólogo organizando el popular servicio de puericultura “La gota de leche” en el barrio de San pedro que funcionó hasta los años sesenta. También fue Inspector Municipal de Sanidad.

En 1921, al fundarse la “Academia de Ciencias Médicas de Córdoba”  elaboró sus estatutos y su reglamento, siendo nombrado secretario general. En 1929 se funda “El Ateneo Médico de Córdoba” cuyo instigador  es de nuevo Ruiz Maya que es nombrado director tras redactar sus estatutos y reglamento como una institución de tipo práctico. Ejerció de forma abundante el periodismo médico.

Pero su auténtica dedicación fue siempre la Psiquiatría llevando la organización y desarrollo del Nuevo Hospital Psiquiátrico que se ubicó en el antiguo de la Misericordia, y donde fue su promotor y único director. Su obra médica alcanza más de doscientos artículos científicos en los que preconiza el carácter terapéutico de la hospitalización y confía siempre en la curación de los enfermos y en su reeducación. Era miembro de las Sociedades de Psiquiatría y Neuropsiquiatría desde su fundación.

En 1931 publica su obra magna, el tratado de “Psiquiatría penal y civil”, obra de referencia en Medicina Legal y texto básico en América Hispana, que fue reimpresa en Córdoba por CajaSur en 1999 y en la que desarrolla sus conceptos de irresponsabilidad y de inimputabilidad de los enfermos mentales. Pero su compromiso cívico queda manifiesto en sus obras literarias como “Yo y los demás” (1914) “La ciudad del deber” (1917), “Los libertadores del campo” y “Los incultos” (1920). Incluso dejó pergeñada una obra de teatro, “De espaldas”, que no llegó a estrenarse por causa de la guerra civil.      

Como activista político sindical son conocidas sus actuaciones en pro de los mineros de Cerro Muriano y como político se integró en 1929 en la formación del Partido Radical Socialista de su colega y amigo Marcelino Pascua, que organizó y presidió en Córdoba formando el “Bloque de intelectuales cordobeses”, cuyos estatutos y reglamento redactó, en su apoyo y en la preparación de la llegada de la II República cuya instauración proclamó el 14 de abril de 1931 en la Plaza de las Tendillas.

En ese mismo año es nombrado Gobernador Civil de Almería y en 1933 designado “Director General de Prisiones” cargo que ejerció en el tercer gobierno de Azaña desde el 7 de mayo hasta el 14 de septiembre, una designación que fue bien acogida por los funcionarios. El  gobierno siguiente le encarga la redacción del Reglamento Orgánico de los Servicios de Prisiones junto a Victoria Kent y Luis Jiménez de Asúa. 

En 1934 se retira de la política y de la medicina permaneciendo en su casa dedicado a actividades profesionales. Estaba enfermo, padecía de una doble insuficiencia cardiaca y era consciente de su debilidad vital. Estallada la guerra civil en 1936 se sabe perseguido y el propio general Cascajo, gobernador militar de Córdoba, con el que tenía cierta amistad, le propone que se retracte y que se marche para evitar la presión de influyentes personajes de la derecha cordobesa que exigían su eliminación. El día 13 de Agosto fue detenido en su casa y tras dos días en los que fue interrogado por el Comandante Luis Zurdo, el día 15 fue eliminado de dos pistoletazos en la nuca en la Cuesta de los Visos en uno de los crímenes más execrables cometidos en la guerra civil española. Tenía 48 años.

En 1945 se inició un expediente contra él por las autoridades franquistas y otro en 1950  por el Tribunal para la  Represión de la Masonería

En 1970 el Colegio de Médicos de Córdoba elegía presidente a su hijo Manuel Ruiz Maya Chinchilla, que a su vez era director del nuevo Hospital Psiquiátrico.

El Ayuntamiento de Córdoba le dedicó una calle en el barrio de Vista Alegre, apenas una pequeña muestra de agradecimiento hacia este prócer de la Medicina que sigue esperando el reconocimiento que merece.

                                                                      Jesús Lobillo Ríos

                                                Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                             “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Colegio Oficial de Médicos de Córdoba. “La dinastía de los Ruiz Maya”. Concórdoba 2003.

Moreno R. M. ”Manuel Ruiz Maya” Generaciones de Plata.

Guerra F. “La medicina en el exilio republicano. Universidad de Alcalá de Henares 2003

Moreno Gómez F. “1936: el Genocidio Franquista en Córdoba” Crítica 2008


domingo, 13 de abril de 2025

El tamaño importa

                                                      EL TAMAÑO IMPORTA

 

El ADN soporta el software que codifica los distintos programas que dirigen la vida de cada uno. Ahí viene encriptada la información que decidirá si tu voluntad te dejará ser tú mismo o seguirás el curso de una corriente que no controlas porque la independencia se está haciendo cada vez más costosa en la era de la híper comunicación. El origen del primer ADN es aleatorio fruto de probabilidad bayesiana, entendiendo por tal la capacidad adivinatoria de un espectador ante la ejecución de un penalti. De todas las posibilidades que se pueden dar, incluidas las absurdas como darle un balonazo al árbitro, la predicción más acertada colocará el balón en la portería o sus alrededores porque la experiencia dice que eso es lo que suele ocurrir cuando se juega a la lotería del penalti. Supongo que el éxito de la evolución se basa en manejar información acumulada a la hora de elegir entre opciones factibles sin entretenerse en probar todas las posibles. El futuro dejado a la suerte manejando cartas marcadas para que lo más probable acabe siendo lo más adecuado. Podría hablarse de que la evolución actúa con conciencia de lo que hace.

Una de las estrategias de la evolución ha sido apostar por el aumento de masa como se ve en el caso de los dinosaurios. El ADN también buscó aumentar su eficacia creciendo, seguramente siguiendo el ejemplo de las bacterias, hasta que entendió que llegado un límite el tamaño deja de ser una ventaja para convertirse en una carga. Eso que ignoraban los arquitectos de la Torre de Babel lo conoce desde siempre el automatismo biológico. Las células procariotas primitivas evolucionaron aumentando su tamaño hasta que aprendieron dos de los trucos más rentables que existen para prosperar, el primero que la unión hace la fuerza y el segundo que la especialización inherente a la diversidad aumenta la eficacia de manera exponencial. De ahí que procedieran a fundirse con otras células en el proceso de simbiosis y que decidieran formar equipos en los que el grupo fuera más que la suma de las partes. La simbiosis trajo la reproducción sexual que implica intercambio de ADN además de otros alicientes que hacen que la vida sea agradable a ratos.  Cuando el ADN alcanzó el tamaño crítico optó por fabricar secuencias, llamadas intrones, que no codifican proteínas, pero que sustituyen la función reguladora de proteínas que habían perdido eficacia al llegar a su tamaño crítico. Así que los intrones hacen de proteínas sin serlo resolviendo de camino el acertijo ¿qué fue antes la gallina o el huevo? referido al enigma de las enzimas que controlan la función genética que al ser proteínas dependen del código genético. Pudiera ser que los intrones controlaran funciones genéticas como la conciencia controla funciones nerviosas. Otro acertijo: ¿qué fue antes la conciencia o la respuesta? Después lo hablamos.

Si Darwin y Wallace tienen razón la vida surgió en la Tierra debido a una serie de procesos automáticos, no sé si improbables o inevitables, que disiparon entropía aprovechando recursos naturales sin necesidad de creador. Hay que recordar que la ley más inflexible de la física es el 2º principio de la termodinámica: “ningún proceso automático puede ocurrir con descenso de  entropía” (dS/dt ≥ 0, donde S es la entropía) a pesar de lo cual “eppur si mouve”. Aunque han pasado 165 años de la publicación del libro “El origen de las especies”, el peso muerto de la idea de un creador sigue lastrando el subconsciente colectivo. Que cada cual analice si se siente evolutivo o con atributos especiales de origen externo que lo diferencian del resto de los seres vivos. Si participa del libre albedrío otorgado por un ente superior o se reconoce como un sistema complejo adaptativo. Sea cual sea la opinión de cada uno el caso es que no hay indicios de dirección externa. Lo que somos se ha guisado en familia.

Desde los experimentos de Benjamín Libet se asume que el cerebro puede tomar decisiones que se adelantan a la conciencia lo que habla en favor del automatismo del Sistema Nervioso Central (SNC) incluida la conciencia. La propiedad que hace que el SNC esté un paso por encima de las máquinas artificiales y en lo posible de la IA es la reflexión. Es fácil entender que un supuesto creador omnipotente dotara a su prototipo preferido de la capacidad de reconocerse y actuar con criterio propio. Estamos tan condicionados por la prédica que ni siquiera nos planteamos admirar la maravilla de la inteligencia humana desconectada de cualquier atributo divino. El mito del árbol de la ciencia en el Paraíso más que una tentación bajo la recompensa ¡seréis como dioses! es expresión de sorpresa de alguien que acaba de intuir el misterio de reconocerse así mismo sin espejo en el que mirarse. No es que llegaréis a ser dioses, es que ya lo sois al poder trasvasar pensamientos elaborados por vosotros mismos. Envidiar la inteligencia humana es lo menos que puede hacer cualquier demonio que pretenda seducir al hombre. El paso siguiente es entender el milagro que permite a la materia organizarse de manera automática hasta llegar a la reflexión, tener voluntad, comunicarse y ser capaz de fabricar máquinas que de momento mejoran las prestaciones de cálculo y que amenazan con superar al fabricante. Hasta ahora no se ha encontrado en la composición de los seres humanos ninguna sustancia especial que los distinga del polvo de la tierra, falta el soplo divino porque lo que somos es fruto de organización automática de la materia.

 

                                                           Salvador Peran Mesa

                                                 El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                      “benaltertulias.blogspot.com”


domingo, 6 de abril de 2025

Aurelio Robles Acosta

                                                       AURELIO  RAMOS  ACOSTA

                      EL APOSTOL LAICO QUE PREFIRIÓ LA MEDICINA A LA POLÍTICA

Fue una figura clave en la modernización de la medicina malagueña, que permanecía anclada en los principios ancestrales socioreligiosos dirigidos férreamente por el doctor Gálvez Ginachero. Activista político y defensor de la medicina social que consideró como un derecho fundamental para todas las clases sociales. Demostró su capacidad organizativa y de dirección en la defensa de Málaga ante el ataque de las tropas rebeldes en la guerra civil.

Nace en Cómpeta (Málaga) en 1893, hijo de Ramiro Ramos y Catalina Acosta, matrimonio de ideas conservadoras dedicado al comercio y a la construcción y bien relacionado con los  círculos pudientes malagueños. Realizó sus estudios de Bachillerato en Málaga y los universitarios en Madrid, residiendo de 1912-15 en la Residencia de Estudiantes, y Santiago de Compostela en donde se licenció en 1917, para volver a Madrid a obtener el doctorado en 1922 con la Tesis: ”La reacción de Schick, índice terapéutico de la difteria”. Inició su especialización en Otorrinolaringología en el Instituto Médico-Quirúrgico de la Encarnación de la mano del otorrino malagueño, doctor Jiménez Encina y en 1921 fue nombrado jefe de ORL de la Asociación Ferroviaria Médico-Farmacéutica.

Durante este periodo madrileño estuvo en contacto y participó pronunciando conferencias en el Ateneo. Se integró con un grupo de profesionales que organizaban un Congreso sobre La Reorganización Sanitaria que no aceptaron su idea de considerar los problemas sociales del ejercicio médico por lo que desistió de participar en el evento. Recibió una beca de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) para ir a estudiar a Londres donde estuvo seis meses recibiendo una mención especial del University Collegue por sus investigaciones.

A finales de 1922, ya en Málaga fue nombrado jefe de ORL del Dispensario Antituberculoso e  inicia su ejercicio privado. En 1924 participa en las oposiciones a médicos de la Beneficencia Municipal siendo nombrado médico supernumerario con el número 1, y en 1932 ganó por oposición su plaza de ORL en este organismo.

Colaboró de forma asidua con la “Revista Médica de Málaga” con el pseudónimo de “Asoka” donde manifestó sus puntos de vista sobre los problemas profesionales y sanitarios, defendiendo la salud como un derecho fundamental. Propició la fundación de un Ateneo de Ciencias Médicas dentro del Colegio de Médicos, en el que denunció los estatutos del Colegio por impuestos sin la participación de los médicos. En una sesión ordinaria del Colegio apoyó junto con 30 médicos una moción de censura que consiguió la dimisión de su presidente, el doctor Gálvez Ginachero.

Perteneció a la Agrupación de Médicos Liberales, a la Sociedad Española de Amigos del País y sobre todo al Partido Radical Socialista, del médico Marcelino Pascua, que había contribuido a fundar en Málaga, y del que se desempeñó como secretario general, publicando un artículo “La revolución de la Sanidad” en el que preconizaba una sanidad pública fuerte con capacidad de atender a la clases populares, basada en un  desarrollo de la capacidad asistencial municipal y que había demostrado su eficacia en la Unión Soviética. Fue presentado a las elecciones generales de 1933 obteniendo un escaño junto con el médico comunista Cayetano Bolívar, pero su experiencia en la escasa posibilidad de conseguir beneficios rápidos para Málaga sobre todo en cuestión de escuelas le hizo renunciar a esta actividad y volver al ejercicio profesional.

Ya en Málaga de nuevo y una vez superado el golpe de estado de Julio de 1936, fue requerido por el Delegado del Gobernador Civil de Málaga para organizar la sanidad hospitalaria, cometido en el que configuró como hospital de sangre al Hotel Myramar de 300 camas para absorber a los pequeños centros que habían ido surgiendo al efecto de las necesidades de la guerra y descongestionar al Hospital  Noble y al Hospital Civil, consiguiendo instalar dos quirófanos, un botiquín y laboratorios de análisis de rayos x, así como montar una biblioteca comenzando a dar cursillos para enfermeras y personal auxiliar a partir de primeros de septiembre.

Presidió la Comisión de Defensa Antiáerea desde la que envió instrucciones a la población para sortear las dificultades que pudieran llegar como los gases asfixiantes. También aceptó el encargo de reorganizar la Beneficencia Municipal obviando escalafones y reglamentos previos y terminó trasladando las camas del Hospital Noble al Hotel Regina. Por último el 13 de Octubre toma posesión de la dirección del Hospital Civil Provincial sustituyendo al Dr. Gálvez Ginachero jubilado por edad, con lo que controló toda la atención hospitalaria malagueña.

El día 8 de febrero de 1937 con las tropas rebeldes entrando en Málaga, tras poner a salvo a su familia (estaba casado con Elvira y tenían dos hijas, María Victoria y Aurelia) continuó en su puesto de trabajo en el hospital hasta el último momento, iniciando su propia evacuación a pié, puesto que su coche y su chofer habían sido utilizados por otros, por la ruta de “la Desbandá” pero sus condiciones físicas le hicieron ver al llegar a Maro que no podía seguir por lo que volvió a Nerja y se entregó al jefe local de la falange que lo encerró en la Prisión Provincial el 14 de Febrero. Hubo intentos ineficaces para intercambiarlo por la hija de Gálvez Ginachero rehén de guerra en Valencia. El día 1 de Mayo de 1937 un Consejo de Guerra Sumarísimo lo condenó a muerte que le fue notificada el día 8, negándose a firmarla, y el día 9 por la mañana fue fusilado en las tapias del Cementerio de San Rafael. Tenía 43 años.

 

                                                                             Jesús Lobillo Ríos

                                                       Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                                   “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Robles F.-“Aureliano Ramos Acosta”. Malagueños ilustres 2005.

Barranquero E. “Aurelio Ramos Acosta”. Generaciones de Plata. Fundacióndescubre.es

Guerra F. “La medicina en el exilio republicano”. U. Alcalá de Henares 2003.