viernes, 20 de mayo de 2022

Tertulia del 25 de mayo de 2022


 

Los antibióticos son herramientas terapéuticas que nos ayudan a combatir la enfermedad en nuestra lucha contra las bacterias. Pero debido a su abuso y mal uso, favoreciendo la aparición de resistencias, pronto podrían tener sus días contados (algunos organismos auguran que para 2050), y llevarnos a que no podamos hacer uso de ellas, poniendo en peligro nuestro bienestar

 Piedad Sánchez Casado es médico y miembro de la junta directiva del Ateneo


miércoles, 18 de mayo de 2022

Tertulia del 18 de mayo de 2022




DOSCIENTOS AÑOS DE 

LITERATURA JAPONESA
MANUEL DEL CASTILLO MOLINA, secretario del Ateneo Libre de Benalmádena disertó didácticamente sobre la literatura japonesa ante un aforo de 31 asistentes.



domingo, 15 de mayo de 2022

Elogio de Josep Trueta i Raspall

                                                 ELOGIO DEL DR. TRUETA

 

El Dr. Josep Trueta i Raspall es una de las figuras científicas más reconocidas internacionalmente y menos conocida en España en donde estaba prohibido hablar de él oficialmente dado su acendrado catalanismo. Nació en Barcelona en 1897, de donde debió exiliarse en 1939 y  a donde volvió a morir en 1977.

Vino al mundo en el seno de una familia de la alta burguesía catalana, de tradición médica familiar (su padre era médico y su abuelo fue cirujano de la armada). Estudió en la Universidad de Barcelona, licenciándose en Medicina en 1921, a los 23 años, y doctorándose en 1922 (tras realizar los cursos de doctorado en Madrid) comenzando a trabajar en el equipo quirúrgico del Dr. Corachán (1881-1942) en el Hospital General de Cataluña (hoy de la Santa Cruz y San Pablo), por cuyo consejo se dedica al tratamiento de las infecciones óseas y en compañía del cual acude a Viena a completar su formación con el famoso cirujano de accidentes alemán el doctor Lorenz Böhler(1885-1973).

A su vuelta de Viena, superadas las estrecheces económicas familiares iniciales que le obligaron a subsistir administrando inyecciones de Salvarsán contra la sífilis tras su matrimonio con Amelia Llacuna, (con la que tuvo 3 hijas y un hijo que falleció prematuramente), inicia su carrera docente al ser nombrado en 1933 médico ayudante de patología quirúrgica y posteriormente cirujano jefe y profesor de cirugía en el Hospital General, a la vez que era contratado como cirujano jefe por la Caja de Previsión y Socorro que atendía a unos cuarenta mil accidentados al año. De esta forma, Trueta, al iniciarse la guerra civil era el cirujano jefe del mayor hospital de Cataluña y del mayor servicio de atención a accidentes de todo el país, y se había labrado una sólida posición científica siendo miembro de la Sociedad de Cirugía de Barcelona (1928), de la Societé Internationale de Chirurgie (1932), de la Association Française de Chirugie (1933), de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (1935), de la Academia y Laboratori de Ciencies Mediques, de la Societat de Cirurgia de Catalunya y de la Sociedad Italiana di Anestesia e di Analgesia. Y en 1935, al fallecer el profesor Ribas y Ribas de la Universidad Autónoma de Barcelona, Trueta iba a tomar posesión de su cátedra cuando estalló la guerra civil.

Nada más iniciarse la guerra civil comenzaron a llegar heridos para los que Trueta estableció un protocolo siguiendo las pautas que el cirujano norteamericano, el Dr. Winnet Orr (1877-1956), ensayara en Francia en la primera guerra mundial y que él adaptó mediante la aplicación de sus famosos cinco puntos: 1.-Tratamiento quirúrgico inmediato, 2.-Limpieza de la herida, 3.-Escisión de la herida, 4.-Drenaje, y 5.-Inmovilización en vendaje de yeso. O sea,  limpieza de la herida meticulosa con agua y jabón y eliminación quirúrgica de los tejidos necrosados y desvitalizados e inmovilización oclusiva con yeso. Los resultados fueron espectaculares, ya en 1938 publicó que de 605 casos tratados no había tenido que amputar ningún  miembro ni lamentar ningún fallecimiento. Al final de la guerra, de los mil setenta y tres casos tratados que publicó solo seis habían muerto y los enfermos habían mejorado del dolor, del shock y recuperado el sueño y el apetito. El método que ya había sido ensayado por el traumatólogo militar Bastos Ansart (1887-1973) en la revolución de Asturias en 1934 y publicado su experiencia  a principios de 1936, fue incorporado rápidamente a los cirujanos del ejército republicano por el doctor Joaquín D´Harcourt Got (1896-1970), coronel jefe de los mismos, lo que presuponía la atención quirúrgica en el mismo frente, hecho que fue posible gracias a  los avances conseguidos por el hematólogo barcelonés doctor Duran i Jordá (1905-1957) en la creación de bancos de sangre. También el periodista inglés Donal Darlin, visitante curioso, lo comunicaría a las autoridades médicas de su país. En 1939 Trueta publica un libro en donde expone su técnica detallada que alcanzó cuatro ediciones en lengua inglesa.

El 3 de febrero de 1939, Trueta, cruzó la frontera con Francia junto a miles de refugiados y en Perpignan, mientras esperaba su visado para marchar a Caracas, fue contactado por las doctoras inglesas J.D.Collier y D. Rusell enviadas por el Foreing Office para invitarle a ir a Londres a asesorar en la organización de las medidas de defensa. Llegó a Londres sin dinero y sin documentación y comenzó a impartir una serie de conferencias ante el alto mando de los ejércitos británicos sobre su experiencia en los 350 bombardeos sufridos por Barcelona, publicando en “The Lancet” un artículo que le valió recibir una invitación del Catedrático de Cirugía y  Ortopedia de Oxford G.R. Guirdlestone (1881-1950) para que acudiera a la Facultad de Medicina a impartir una conferencia, quien además le consiguió fondos para que él y su familia permanecieran en Inglaterra siendo nombrado asesor en el Wingfield Morris Hospital, argucia legal del Ministro de Sanidad, Mr. Mac Donald (a quien Trueta nunca llegó a conocer), que lo nombró su consejero privado en cirugía de guerra para que pudiera trabajar sin necesidad de tener que homologar su título español. Ya en 1940 había sido nombrado Miembro de Honor de la Sociedad Británica de Ortopedia.

Su tratamiento de las heridas de guerra fue ampliamente utilizado por los ejércitos en la segunda guerra mundial en donde se calcula que beneficiaron a unos 225.000 soldados ingleses y a 112.000 franceses y que alcanzó su punto culminante de perfección en las batallas del norte del desierto africano con la utilización del llamado yeso de Tobruk, así como en la guerra de Vietnam por parte del ejército norteamericano cuya conclusión final  es que las  defunciones por estas heridas bajaron del 18% al 0`16%. Durante y después de la guerra mundial, en los años cuarenta, Trueta, siguió publicando en inglés numerosos trabajos sobre los efectos de la inmovilización en las fracturas y  sobre el hallazgo de la doble circulación renal que evitó la complicación mortal que suponía la uremia, en total fueron veinte monografías y más de doscientos artículos.

Nunca olvidó su compromiso con su Cataluña natal pasando a formar parte del Consell Nacional de Catalunya constituido en Londres por exiliados catalanes, participando en las emisiones en lengua catalana auspiciadas por la BBC, e incluso en 1946, el mismo año que lo nombraron “Doctor Honoris Causa” por Oxford, escribió, en inglés un libro “The Spirit of Catalonia” en el que cuenta al mundo anglosajón la historia y cultura catalanas, que no se tradujo al español hasta cuatro años más tarde en México.

En 1949 Trueta tomó posesión de la Cátedra de Cirugía Ortopédica de Oxford y en 1955, Sir Morris, más tarde Lord Nuffield, hizo una importante donación que permitió construir un gran centro de investigación, en el que ahora se llamaría Nuffield Orthopedic Center, inaugurado en 1958, que permitió a Trueta compaginar la docencia con la investigación  creando un gran emporio de investigación hospitalario con laboratorios, sala de rayos X y un nucleo de experimentación animal  que se convirtió en centro de referencia a donde acudían especialistas de todo el mundo y donde se formaban nuevos cirujanos, investigándose sobre  la irrigación ósea, el origen del osteoblasto, la embriología, la osteogénesis fracturaria, las infecciones óseas y la artrosis, todo lo cual publicó en su obra “Studies of the development and decay of the human frame” (“Estudio del desarrollo y decaimiento de la estructura humana”)(1968). Trueta es miembro reconocido de todas las asociaciones médicas del mundo y fue nominado en dos ocasiones al Premio Nobel de Medicina que su malquistada relación con el régimen franquista impidió con sus presiones diplomáticas.

En 1965, llegada su jubilación, Trueta decide volver a una España en la que está prohibido hablar de él y que tan solo le autorizó su residencia y el ejercicio profesional privado. En el declive de la dictadura la Sociedad Catalana de Cirugía se atrevió a concederle el Premio Virgili  en 1969, y al año siguiente fue nombrado Miembro de Honor de la Real Academia de Medicina de Barcelona, y en 1976 Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Barcelona, en cuyo discurso de aceptación dijo que: ”Habiendo dejado Cataluña cuando la democracia moría en ella, es para mí motivo de gran satisfacción el que este título me sea concedido cuando la democracia renace.” En este momento había recuperado por voluntad propia la nacionalidad española.

Murió el 19 de Enero de 1977 y a título póstumo se le concedió la “Medalla D`Or de San Jordi” y el “Premio Jaume el Conqueridor”.   

                                                            

                                                               Jesús Lobillo Ríos

                                             Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”

                                                    “ateneolibredebenalmadena.com” 

 

Bibliografía.-

Antonina Rodrigo.-“Doctor Trueta, héroe anónimo de dos guerras”. Plaza y Janes 1980

Hugh Thomas.-“La guerra civil española”. Grijalbo 1976

Moral Torres J.-“El método español en el tratamiento de las heridas de guerra” (Técnica de   

                               Orr-Bastos-Trueta) Monografía Beecham, Madrid 1986.

Molero Benavides J.A.-“Josep Trueta i Raspall”. Gibralfaro. UMA. 2008.

Bastos Ansart M.-“Las heridas por arma de fuego”. Labor 1936

Trueta i Raspall.-“El tratamiento de las fracturas de guerra”. Biblioteca Médica Cataluña 1938

Trueta i Raspall.-“Studies of the develoment and decay of human frame”. Heineman 1968

 Barona Vilar J.L..-“Josep Trueta i Raspall”. Real Academia de la Historia.

viernes, 13 de mayo de 2022

Doscientos años de cultura japonesa

Charla sobre la cultura japonesa en el periodo EDO (1608-1868)

 

Durante el periodo comprendido entre 1608 y 1868, llamado generalmente EDO (nombre de la capital de entonces, actualmente Tokio), se unificó definitivamente Japón, se impusieron drásticos cambios sociales y comenzó el desarrollo de una cultura independiente de la oficial de una gran potencia, cuya fuerza ha trascendido más que alguna otra en occidente. Veremos los antecedentes brevemente y nos iremos deteniendo en las distintas manifestaciones culturales generadas por esa nueva cultura : La estampa ( Ukiyo-e de gran impacto entre los impresionistas europeos), los haikus ( poesía breve que influiría en occidente desde el comienzo del siglo XX, el teatro Kabuki, base fundamental del cine japonés hasta los años setenta y el teatro de marionetas bunraku ; nos detendremos en un narrador de la vida urbana y en el afamado y muy estudiado haijin (escritor de haikus), Matsuo Basho. Concluiremos comentando brevemente el final del periodo EDO.


 


miércoles, 11 de mayo de 2022

Tertulia del 11 de mayo de 2022

                   AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA EXPLORADORA MOLECULAR


La profesora Sánchez Jiménez expuso sus experiencias ante un auditorio que contó con un foro de quince asistentes. 


domingo, 8 de mayo de 2022

Dos profetas lejos de su tierra

MARÍA LUISA ELÍO BERNAL Y ALICIA RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ:

DOS PROFETAS LEJOS DE SU TIERRA

 

En el presente artículo nos proponemos dar a conocer la vida de dos mujeres, dos artistas españolas que tienen muchas cosas en común, prácticamente desconocidas en nuestro país por varias razones: en primer lugar, las dos eran muy jóvenes, María Luisa, pamplonesa, era una adolescente de 11 años y la malagueña Alicia apenas había cumplido los 4 cuando ambas se vieron arrastradas al exilio que, como consecuencia, trajo consigo los horrores de nuestra Guerra (In) Civil. En segundo lugar, ambas se formaron y se educaron en un país de acogida, como fue México, país que adoptaron como suyo y en el que llegaron a ser reconocidas como artistas e intelectuales: a María Luisa, el Nobel Gabriel García Márquez le dedicó su obra maestra Cien años de soledad; Alicia, activista social, Presidenta del Comité Internacional de “Bandera de la Paz”, fue nominada candidata al Premio Nobel de la Paz en 1997.

 

1. María Luisa Elío (1926-2009): La mujer a quien García Márquez dedicó Cien años de soledad.

María Luisa Elío Bernal fue una pamplonesa que siendo aún adolescente tuvo que exiliarse con su familia a México al finalizar la Guerra (In) Civil en 1939. Su padre, un terrateniente católico y republicano, había repartido sus tierras entre sus jornaleros: lo que se dice una mala persona (perdonen el sarcasmo). No obstante, el 19 de julio, es decir al día siguiente del golpe, fue detenido y encarcelado. Hasta tres veces anunciaron su muerte a la familia, si bien logró escapar y vivir escondido hasta que pudo huir y reunirse con la familia en Francia. Su vida, así como la de su mujer, Carmen Bernal, merecen sendos artículos dedicados, pero en este caso vamos a concentrarnos en la menor de sus hijas, María Luisa.

Después de que el padre fuera detenido María Luisa, con su madre y sus dos hermanas trataron de pasar a Valencia, a casa de unos familiares, dando un rodeo por Francia. No tuvieron suerte, fueron detenidas en la frontera y tuvieron que pasar unos meses en Elizondo. Por fin pudieron llegar a Valencia, pero por poco tiempo, ya que la retirada del gobierno republicano las obligó a un nuevo traslado: Barcelona, hasta que en enero de 1939 la ciudad fue tomada por el ejército franquista. Como tantos cientos de miles de españoles y españolas, pasaron a pie por el puerto de Le Perthus en dirección a París, donde se reunió la familia con el padre, que había estado en un campo de concentración nazi. En febrero de 1940 zarparon a bordo de un barco rumbo a México. Allí asistió a la Escuela Juan Ruiz de Alarcón y a la Academia Hispano Mexicana para estudiar bachillerato. Ambas instituciones estuvieron financiadas, fundamentalmente, con recursos mexicanos y ayudas de los republicanos españoles que seguía el método de la Institución Libre de Enseñanza, proyecto pedagógico inspirado en el Krausismo.

Una vez instalada la familia, María Luisa empezó a estudiar teatro con el director japonés Seki Sano (“padre del teatro de México”), que había llegado como refugiado de la Segunda Guerra Mundial y luego entraría a formar parte del grupo “Poesía en voz alta”, un movimiento teatral vanguardista, donde se dieron cita los escritores jóvenes más importantes del país como Carlos Fuentes, Juan García Ponte o Antonio Alatorre y también españoles como el poeta zamorano León Felipe o el cántabro José de la Colina, escritor y director de cine, así como escritoras como la dramaturga mexicana Elena Garro o Leonora Carrington, una pintora antifascista británica, amiga de Picasso y Dalí.

María Luisa, mujer polifacética, actuó en diversas obras de teatro como La hija de Rappaccini, de Octavio Paz (Premios Nobel y Cervantes) y fue también escritora, especialmente de reportajes en diversas revistas, aunque publicó también un par de obras del género memorialista: Tiempo de llorar y Cuaderno de apuntes en carne viva, publicadas en México (años después también en España en 2001). Escribió cuentos y realizó lecturas en el Ateneo Español de México, una institución fundada por los exiliados españoles, lugar de reunión de la intelectualidad española en aquel país. También trabajó en el cine mexicano como actriz de cine y escritora de guiones junto a su marido, el también escritor y cineasta Jomí García Ascot. Entre los dos dieron luz al film En el balcón vacío, la única película que el exilio español republicano realizó sobre sí mismo, financiado por amigos que llegaron a subastar dos cuadros de pintores famosos. Otras películas en las que intervino: No matarás, Internado para señoritas, La guerra de los pasteles, El Jagüey de las ruinas o un documental sobre la pintora exiliada Remedios Varo.

María Luisa volvió en 1970, dos años después de divorciarse, a la ciudad que la vio nacer, pero la experiencia resultaría tan frustrante que inspiraría su primer libro de memorias. Siguió viviendo en México, participando activamente en la vida cultural acompañada de amigos y compañeros de exilio y generación como Ramón Xirau, Emilio García Riera o José de la Colina.

 

2. Alicia Rodríguez: del exilio, a candidata al Nobel de la Paz

Alicia Rodríguez Fernández nació en 1935 en Málaga. Su padre, el cordobés Marcial Rodríguez, era profesor de música. De ideas progresistas, fue durante su juventud presidente de la Federación Universitaria de Estudiantes. Militante de Izquierda Republicana, llegó a ser gobernador interino de Málaga. La madre se llamaba Gloria Fernández y tenía un hermano y dos hermanas que también actuaron en cine. Con apenas cuatro años la familia emigró a Francia y luego a México a consecuencia de la Guerra Civil Española.

            Alicia comenzó su vida de actriz cuando a los cinco años ganó un concurso infantil para interpretar a la perrita Pipa en la obra teatral «Pinocho y Pipa en el país de los cuentos», personaje que poco después llevó al cine en la primera película en color del cine mexicano: Cucuruchito y Pinocho, con guion de la escritora exiliada Magda Donato y con varios actores españoles exiliados, como Francisco Jambrina, Alfredo Corcuera, Enrique García, Amparo Villegas o Maruja Grifell. Continuó su carrera en el cine con películas como El secreto de la solterona, por la que ganó un Ariel a la mejor actuación infantil. En la década de los cuarenta intervino en otras películas como: Más allá del amor, Sinfonía de una vida, Mamá Inés, Una sombra en mi destino, Caminos de sangre, El jagüey de las ruinas o Entre hermanos, todas ellas entre un total de más de cincuenta. En los años 50 debutó en televisión, donde tuvo una larga carrera, y también en radio y teatro, donde actuó con varios actores españoles allí exiliados, como Magda Donato o Manolo Fábregas.

De 1952 a 1970 fue la Primera Dama Joven de los Teleteatros del actor y director español exiliado Ángel Garasa, a quien consideraba su maestro. También ha grabado varios discos de canciones y poemas, además de tener un doctorado en letras de la Universidad Autónoma de México, donde ganó el título Magister Honoris Causa. Alicia es la Presidenta Mundial del Comité Internacional de la Bandera de la Paz, organismo no gubernamental de las Naciones Unidas. Por su labor en pro de la Cultura de la Paz, fue la primera mujer mexicana y española, posee ambas nacionalidades, nominada al Premio Nobel de la Paz de 1997. Ha escrito tres libros: Encuentra tu misión, Una niña hacia el destierro, en el que relata un apasionante episodio de su niñez sucedido durante la Guerra Civil Española y Transfórmate en Bandera de la Paz.

 

                               Rosa María Ballesteros García

                     Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                               “benaltertulias.blogspot.com”

                             “ateneolibredebenalmadena.com”

viernes, 6 de mayo de 2022

Tertulia del 11 de mayo de 2022




 Aventuras y desventuras de una exploradora molecular

Francisca Sánchez Jiménez

 

“The real scientist is ready to bear privation and, if need be, starvation rather than let anyone dictate to him which direction his work must take”.

Albert Szent-Gyorgyi (1893-1986)

Premio Nobel de Medicina

 

En la segunda mitad del siglo XX, una serie de descubrimientos revolucionaron el modo de entender la vida y la muerte, por ejemplo, el conocimiento de las moléculas responsables de la herencia genética y su expresión, así como su regulación y desregulación. A esto último le llamamos “enfermedad”. Los jóvenes que vivimos el comienzo de esta nueva era de la Ciencia, hoy tenemos alrededor de 65 años. La curiosidad humana innata, sumada al espíritu renovador de los jóvenes de aquellos tiempos, hizo que a muchos de nosotros nos fascinaran los nuevos caminos por explorar que se abrían en biomedicina y otros campos de la biología, en general. Y comenzamos a caminar por esos senderos con el objetivo fundamental de conocer mejor la vida, desde los elementos que la componen (moléculas) hasta las interrelaciones del ser vivo con su entorno, y además controlar y solucionar los errores que puedan surgir en la cadena creciente en complejidad que va desde las moléculas, a las células, que se organizan en tejidos, órganos y organismos, cuyo funcionamiento depende en gran medida también de las relaciones del ser vivo con el entorno. Este camino es sin duda apasionante, lo que no quiere decir fácil. La vida de un investigador es una montaña rusa siempre, pero más arriesgada en aquellos países que no consideran a la investigación una prioridad, ni programan su economía con perspectiva de futuro. A estas dificultades, pueden sumarse algunos hábitos sociales inapropiados para aprovechar todo el potencial humano de crecer en iniciativas y realidades I+D (que es mucho en nuestro país).

A las dificultades generales de la investigación, las mujeres con vocación científica han sentido una presión extra siempre, aunque afortunadamente está perdiendo intensidad lenta pero progresivamente. Esa presión podía venir del temor propio o familiar a romper estereotipos sobre los papeles asignados a hombres y mujeres en la sociedad, de la falta de confianza en las capacidades de las féminas, de las dificultades para la conciliación de horarios en casos de parejas con hijos, o simplemente de la falta de raciocinio de los que provocan y ejercen la presión y la marginación. Durante la charla, analizaremos estos aspectos desde la perspectiva y la experiencia de quien, a pesar de todas las dificultades, ha vivido y disfrutado muchísimo de la “montaña rusa de la ciencia” durante este último medio siglo, habiendo conseguido ser una “exploradora molecular”; un oficio no solo apasionante, sino absolutamente esencial para un futuro próspero de la sociedad.