jueves, 11 de noviembre de 2021

TERTULIA DEL 10 DE NOVIEMBRE DE 2021


La  Dra. Ballesteros impartiendo su charla sobre el cine neorrealista italiano ante un auditorio que conformó un foro de 20 asistentes con una interesante participación. 

domingo, 7 de noviembre de 2021

NOSOTRAS QUE DAMOS LA VIDA

Nosotras, que damos la vida, queremos la paz

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

Hace tres años, en 2018, una periodista filipina de nombre María Ressa recibía emocionada el XI Premio internacional Libertad de Prensa de la UMA de la mano del profesor Díaz Nosty, director de la Cátedra Unesco de Comunicación, en un acto presidido por la profesora Isabel Jiménez Lucena, delegada del Rector para la Igualdad y Acción Social y compañera de quien esto escribe en los estudios de género. Otra de las compañeras feministas, Isabel Moyano Ramos, en calidad de traductora, nos trasladaba al auditorio las palabras de la homenajeada. Este año, apenas hace unos días, en octubre, la Academia sueca le otorgaba a María Ressa* el galardón de más prestigio: el Nobel de la Paz[1]. Hoy, recordando el evento, Isabel nos comentaba a las compañeras «el dinamismo, pasión por su trabajo y una voluntad inquebrantable de no ceder a las amenazas y dificultades dobles de ejercer su trabajo por ser mujer y por no estar alineada con el régimen dictatorial de su país». El olfato no había fallado, como tampoco falló con la activista, periodista y abogada congoleña Caddy Azduba, premiada en 2009 con el Premio internacional de periodismo Julio Anguita Parrado; en 2010 con el de Libertad de Prensa de la UMA (como Ressa) y en 2014 con Premio Príncipe de Asturias que le reconocía su lucha por la libertad de prensa, la reconstrucción de la paz y los derechos humanos, especialmente los de la infancia y las mujeres en zonas de conflicto. En 2015 recibió el premio Optimista Comprometida con la Libertad de Prensa que otorga la revista Anoche Tuve un Sueño. Esperemos que el olfato siga funcionando.

María Ressa, como tantas otras que la preceden en este premio, es una mujer comprometida en la construcción de la paz y la defensa de los valores democráticos, ya que este premio es un reconocimiento social y político. Desde la primera ganadora, la baronesa checa Berta Von Suttner, Presidenta honoraria de la Oficina Internacional por la Paz, pacifista y escritora, allá por 1905, hasta Ressa, han sido distinguidas con el prestigioso galardón de la Paz un total de 17 mujeres[2], todas ellas comprometidas con la paz, la libertad, el anti-belicismo y los derechos de las mujeres y la infancia. Tuvieron que pasar casi tres décadas para que otra mujer, la socióloga estadounidense Jane Adams, quien presidía la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad, se viera reconocida en 1931. En 1946, recién finalizada la Segunda Guerra Mundial, el mismo premio le fue otorgado a la historiadora y socióloga estadounidense Emily Greene Balch*[3], presidenta honoraria internacional de la misma Liga. Treinta años pasaron (1971) para que se premiaran a dos activistas, Betty Williams* y Mairead Corrigan*, fundadoras del Movimiento de Paz de Irlanda del Norte (luego renombrado Comunidad de Gente de Paz).

En 1979 el premio recayó en la religiosa Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad en Calcuta, y canonizada por la Iglesia Católica. Tres años después, en 1982, la diplomática y feminista sueca Alva Myrdal* se le concedió el galardón «Por su magnífico trabajo en las negociaciones de desarme de las Naciones Unidas». En 1991 el premio recayó en la política birmana Aung San Suu Kyi, líder de la Liga Nacional para la Democracia (LND) por su lucha no violenta por la democracia y los derechos humanos. Al año siguiente (1992) fue la activista social guatemalteca Rigoberta Menchú, desde muy joven involucrada en las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas y campesinos, lo que le valió persecución política y el exilio.

En 1997 la profesora y activista de derechos humanos estadounidense Jody Williams fue reconocida con el premio por su empeño en eliminar minas antipersonas y de racimo por sus devastadores consecuencias sobre las poblaciones. En 2003, ya iniciado el nuevo milenio, la abogada iraní Shirin Ebadi fue premiada por sus esfuerzos por la democracia y los derechos humanos, especialmente en la lucha por los derechos de las mujeres y los niños. En esta misma línea, en 2011, tres mujeres: la política Ellen Johnson-Sirleaf*, la activista social y feminista Leymah Gbowee*, ambas libanesas, y la periodista y política yemení Tawakkul Karman* logran el premio por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y los derechos de las mujeres a la plena participación en la obra de construcción de la paz.

Las dos últimas candidatas (antecesoras a María Ressa) son la activista pakistaní Malala Yousafzai*, premiada en 2014 por su lucha contra la represión de los niños y jóvenes, y por el derecho de todos los niños a la educación y la iraquí Nadia Murad* en 2018 por sus esfuerzos para acabar con el uso de la violencia sexual como arma en guerras y conflictos armados, una práctica que, desgraciadamente, no ha perdido vigencia, pues el cuerpo de las mujeres se considera un objetivo para humillar al enemigo.

Por otro lado, el papel de las mujeres en la construcción de la paz va más allá de la lucha contra la guerra: incorpora la deconstrucción de formas estructurales de violencia que existen en la sociedad actual. La Paz es fertilidad y abundancia, del mismo modo que el papel que se ha destacado de las mujeres se ha centrado en su fertilidad y en ser generadoras de vida. Ejemplo de todo lo dicho es el movimiento socio-político «Mujeres de negro», movimiento que promueve los principios del antimilitarismo, el feminismo y la no violencia. Iniciado en 1988 con grupos en los que se integraban feministas israelíes, palestinas y norteamericanas para movilizarse contra la ocupación de Palestina. No se quedó ahí, porque pronto se extendió a Italia, contra la Guerra del Golfo, y, sobre todo, a la antigua Yugoslavia. En la actualidad, hay grupos en numerosos países, que se han unido en la Red Internacional de Mujeres de Negro, promoviendo la solidaridad entre mujeres por encima de las divisiones mediante la creación de coaliciones multiculturales de mujeres por la paz.

Todas las mujeres mencionadas tienen en común, como ya apuntamos, el compromiso con la libertad de la humanidad toda. Ressa, por ejemplo, ha sido condenada por su gobierno y está en espera de juicio. Su defensora, por cierto, es la prestigiosa abogada Amal Clooney, esposa del famoso actor, que ha visto reconocido su ingente trabajo integrándola en la lista de Personas del Año de la revista Time en 2018 y a la Comisión por la Democracia de Reporteros Sin Fronteras. Toda ellas conforman una genealogía de feministas pacifistas que, muy merecidamente, han visto reconocida su lucha por mejorar a la humanidad. Porque, en contra de algunas opiniones torticeras, el feminismo es, fundamentalmente, el humanismo integral que entiende la sociedad en clave de cooperación y no de enfrentamiento.

 

               EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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[1] Premio compartido con el periodista ruso Dmitri Muràtov.

[2] La baronesa de Suttner había publicado en 1889 ¡Abajo las armas!, un alegato antibelicista que se anticipó apenas unos años al desastre de la Primera Guerra Mundial (1914-1919). En Literatura se ha premiado a 16 escritoras y 2 a economistas. El grupo más numeroso es el de las científicas en las distintas ramas: Física, Química y Medicina con 22 premios.

[3] Todos los nombres señalados con asterisco son premios exaequo.

jueves, 4 de noviembre de 2021

                                             TERTULIA DEL 3 DE NOVIEMBRE DE 2021


DIEGO RAMIREZ VARGAS en su disertación sobre el panorama actual de los Ateneos en España e  Iberoamérica que reunió a un aforo de 20 asistentes que participaron en un animado coloquio sobre el tema


domingo, 31 de octubre de 2021

UNA HISTORIA DE FIEBRES

                        UNA HISTORIA DE FIEBRES RECURRENTES

 

La malaria o paludismo es una enfermedad que llegó a España hace unos dos mil quinientos años, lo que quiere decir que, de hecho, constituye un mal endémico entre nosotros responsable de diversas epidemias de variable mortalidad. Está producida por un parásito del género plasmodium que transmite el mosquito anópheles a través de su picadura, y que se desarrolla preferentemente en aguas pantanosas insalubres, manifestándose clínicamente por la aparición de fiebres intermitentes, dolores de cabeza y musculares, diarrea y decaimiento. Particularmente infortunada es su localización cerebral.

En 1880 el médico militar francés Charles Louis Alphonse Laveran (Paris 1845-1922), estableció el origen protozoario de la enfermedad lo que le valió la obtención del Premio Nobel de Medicina en 1907. En España los primeros trabajos sobre anofelismo se deben al médico escocés Iam Macdonald en las minas de RioTinto, en Huelva, en el año 1900 y a los médicos españoles Francisco Huertas y Barrero (Cáceres 1847-Madrid 1933) y Antonio Mendoza (fallecido en 1918) que hicieron un estudio pormenorizado de la enfermedad en Extremadura, en 1901.

En 1902 llega a Madrid a hablar de paludismo en el XIV Congreso Internacional de Medicina el Dr. Gustavo Pittaluga Fattorini (Florencia 1876-La Habana1956) discípulo del Prof. Giovanni Battista Grassi (1854-1925 que había demostrado la transmisión de la malaria por el mosquito anófeles), cuyos conocimientos despiertan el interés de Santiago Ramón y Cajal, a la sazón director del Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII. Pittaluga se nacionalizaría español en 1904 y en 1905 fue nombrado jefe del Servicio de Desinfección de dicho Instituto, y en 1911 Catedrático de Parasitología y Patología Tropical de la Universidad de Madrid. En 1920 se hizo cargo de la organización de la lucha contra el paludismo en España, ejerciendo como representante español en los organismos internacionales de esta lucha.

Uno de sus más destacados discípulos fué el Dr. Sadi de Buen Lozano (1893-1936) miembro de una ilustre familia de científicos: su padre fue el fundador del Instituto Español de Oceanografía y su tío Luis Lozano Rey, Catedrático de Vertebrados de la Universidad de Madrid, sus hermanos, Demófilo Catedrático de Derecho, Fernando y Rafael oceanógrafos, Víctor ingeniero industrial y Eliseo también médico que se doctoró con una tesis sobre el paludismo, y que colaboraron con él.

El Dr. Sadi de Buen se dedicó a combatir la malaria a través de la investigación y de la práctica. Desde 1920 dirigió la fundación de 32 dispensarios antipalúdicos y en 1924 fundó y dirigió el Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata. Con ayuda de su hermano Fernando introdujo en España la “gambussia affinis” un pez carnívoro americano que se alimenta de las larvas de los mosquitos, y que consiguió aclimatar en las quebradas de Cáceres como agente preventivo. También hizo estudios sobre la lepra y la leishmaniosis, otra enfermedad protozoaria propia de la península ibérica. En 1931 fue nombrado Director General de Instituciones Sanitarias, segundo cargo en la Dirección General de Sanidad que en aquel momento ostentaba el Dr. Marcelino Pascua (Valladolid 1897-Ginebra 1977) que fue profesor de Higiene en la Facultad de Medicina de Madrid y  diplomático del gobierno de la República.

También fue profesor en el Instituto  Nacional de Higiene el Dr. Juan Gil Collado (Jaén 1901-1986) un experto en mosquitos que estudió la distribución en toda España y en el norte de África, del mosquito anófeles, procurando una cobertura inestimable a la campaña contra el paludismo  desarrollada por el Dr. de Buen.

Con todas estas medidas, la gran expansión del paludismo fue controlado en nuestro país  después de las epidemias sufridas que afectaron sobre todo a Extremadura, Cataluña y  los arrozales valencianos, siendo vehiculizados especialmente a través de las obras del ferrocarril. Pero la Guerra Civil y sus intereses ideológicos frustraron los avances conseguidos. El Dr. Pittaluga fue depurado y separado de la Docencia en la famosa orden ministerial de febrero de 1939 y se exilió en Cuba donde siguió trabajando. Igual suerte sufrieron los demás integrantes de la familia de Buen, y lo mismo le ocurrió al Dr. Gil Collado que fue apartado de la docencia e inhabilitado de forma perpetua para cualquier actividad oficial. Lo peor fue lo del Dr. Sadi de Buen que encontrándose en Córdoba en viaje por sus funciones de inspección, fue detenido el día 22 de Julio de 1936 y fusilado el 2 de septiembre sin que conste en ningún sitio las razones que pudieran, en su caso, justificar esta acción.

Como consecuencia del abandono de las medidas de control, la malaria, alcanzó un espectacular recrudecimiento después de la guerra civil con un pico estremecedor en el año 1943 en el que enfermaron 400.000 personas y murieron 1307 según estimaciones del Ministerio de la Gobernación, lo que obligó a un  gobierno de militares desbordados, a devolver la lucha antipalúdica a un médico, en este caso, al Dr. Gerardo Clavero del Campo (Soria 1895-Madrid 1972) Catedrático de Higiene y Sanidad, y Decano de la Facultad de Medicina de Cádiz y Director de la Escuela Nacional de Sanidad, que reinició la metodología de la lucha antipalúdica, y que, pasados otros 20 años más, daría sus frutos al conseguir que la OMS declarara a España, en 1964, como el último país de Europa libre de paludismo.

                                                              Jesús Lobillo Ríos

                                         Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

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sábado, 30 de octubre de 2021

NOTICIAS DEL ATENEO



El pasado lunes 25 de Octubre a las 19 horas, el Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena impartió una conferencia en el Rectorado de la Universidad de Málaga invitado por la Asociación de Profesores Jubilados de dicha Universidad (ASPROJUMA) con un aforo de 40 asistentes.

jueves, 28 de octubre de 2021

                                               TERTULIA DEL 27 DE OCTUBRE DE 2021

"LA DIFICULTAD PARA LLEGAR A LA ELITE MUNDIAL DE LOS DEPORTES DE FONDO"

                                                               "EL CASO TRIATLON"



EMILIO FERNANDEZ RODRIGUEZ en un momento de su exposición que reunió un aforo de 20 asistentes.

 

domingo, 24 de octubre de 2021

DIRIGIR CON UN SOLO OJO

DIRIGIR CON UN SOLO OJO

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

La tecnología 3D es utilizada en medios audiovisuales, como el cine. Depende de dos imágenes, una para cada ojo, y ambas se combinan en el cerebro de quien las ve, produciéndose entonces una capa extra de profundidad. Es decir que si sólo se tiene un ojo, teóricamente es muy difícil dedicarse al oficio de director de cine[1]. Sin embargo, tenemos pruebas de que varios profesionales de la industria cinematográfica hicieron magníficas películas a pesar de este hándicap. Todos ellos eran tuertos. Todos trabajaron en producciones de Hollywood, si bien dos de ellos: Fritz Lang (1890-1976) y André de Thot (1912-1979) se iniciaron en sus países de origen antes de exiliarse a los Estados Unidos ―el primero en Alemania; el segundo en Hungría― empujados por el auge del nazismo. Los restantes: Raoul Walsh (1887-1980), John Ford (1894-1973), Nicholas Ray (1911-1979) y Sam Fuller (1912-1997) nacieron en USA (como primera generación). En total son seis los profesionales que presentamos, todos ellos elementos clave para la historia del cine en general, y para el norteamericano en particular.

Iniciamos la serie con el más veterano, Raoul Walsh, quien perdió su ojo (concretamente el derecho) en un “accidente laboral”, es decir, durante uno de sus rodajes mientras localizaba exteriores.  En su currículo encontramos unas ciento cincuenta películas como director, destacándose en géneros como el western[2] y el cine de aventuras; varias decenas como actor y otras tantas como productor y escritor[3]. Hijo de emigrantes irlandeses, con antepasados españoles ―su padre y tres hermanos se habían fugado previamente de la cárcel, presos por sus actividades subversivas contra el gobierno inglés― el futuro director, cuyo verdadero nombre era Edward Walsh, nació en Nueva York. Desde su más tierna infancia fue amigo de aventuras y, sin esperar a finalizar la escuela se embarcó para Cuba y desde allí viajó a México, donde trabajó como domador de caballos. Sin embargo, sus inicios en el cine fueron a través de uno de sus hermanos, ya iniciado en este negocio, y su primer papel fue el de un mafioso en The Detective's Stratagem, producción muda de 1913. Tras varios papeles secundarios el legendario David W. Griffith le contrató como ayudante de dirección para la épica El nacimiento de una nación (1915) dándole la ocasión de repetir, de nuevo al margen de la Ley, como asesino del presidente Abraham Lincoln. Se casó tres veces, la primera con una famosa actriz del mudo, Miriam Cooper (1891-1976). Su primera película sonora como director fue El mundo al revés (1929) y uno de sus mayores éxitos: Murieron con las botas puestas (1941). Durante la II Guerra Mundial, rodó películas de guerra muy populares. Dirigió a grandes actores y actrices como Gregory Peck, Gary Cooper, Clark Gable, John Wayne (quien le debe su nombre artístico), entre otros. Su amor por la profesión la mantuvo hasta el final. Contaba el famoso escritor Norman Mailer que para dirigir la película basada en su novela Los desnudos y los muertos (1958) sacaron a Walsh de la cama enfermo, prácticamente desahuciado. Fue también uno de los 36 profesionales de la pantalla que en 1927 fundaron la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Su último trabajo, ya septuagenario fue, cómo no, un Western: Una trompeta lejana (1964). Dejó una biografía: Cada hombre en su tiempo y dirigió a la mítica actriz Theda Bara en una primera versión de Carmen (1915).

Otro clásico es John Ford (¿hay alguien que no haya visto La diligencia?). Irlandés de origen como Walsh, introducido, como Wals en la industria del cine por uno de sus hermanos había nacido en el Estado de Maine, su nombre era Jonh Martin Feeney y utilizó varios nombres artísticos[4]. Comenzó trabajando en oficios varios: regidor, doble de acción, asistente, entre otros, hasta debutar como actor extra coincidiendo con Walsh y Miriam Cooper en El nacimiento de una nación. No sería esta la única coincidencia con Walsh. Su primera película como director fue The Tornado (1917), un Western mudo en la que también figura como guionista, con su hermano Francis como protagonista. Ford, como su colega Walsh, formó parte de los servicios cinematográficos de la Armada realizando documentales. Incluso fue herido en batalla. Firme antinazi[5], en 1937 se alistó en el Comité cinematográfico de Ayuda a la República Española para ayudar a los republicanos combatientes en la Guerra Civil Española (1936-1939). Se encargó personalmente de enviar una ambulancia con las Brigadas Internacionales. Coincide también con su colega en haber mantenido amistad con indios americanos. Dos no-coincidencias con su colega Walsh: su discapacidad visual fue el resultado de una operación de cataratas mal curada y que siendo el director que más Oscar acumula, ninguno de ellos es un Western[6].

Siguiendo el criterio cronológico continuamos con el actor y director Fritz Lang. Nacido en la antigua Austro-Hungría y nacionalidad alemana, como Friedrich Christian Anton Lang, las películas de su primera época en el cine alemán mudo contribuyeron al expresionismo cinematográfico. Dirigió películas mudas, hoy ya clásicas como Metrópolis (1927) o M. el vampiro de Düsseldorf (1931). A mediados de los años 30 se exilió en Hollywood, donde desarrolló una intensa carrera, especialmente con títulos del llamado género negro. Como sus anteriores colegas ya citados sirvió en el ejército durante la llamada Gran Guerra de 1914, donde fue herido en 1916, año en el que durante su convalecencia comenzó a escribir guiones de cine. Al contrario de los dos anteriores, fue a la universidad y estudió arquitectura y bellas artes. Convertido en una estrella en Alemania, en 1932 recibió la propuesta de Joseph Goebbels de hacerse cargo de la dirección de los estudios de cine más importantes de Alemania (UFA), una oferta como la recibida por el también director alemán Kaspar Granhofer. En ambos casos fue rechazada por el mismo motivo: ambos eran judíos y antinazis[7]. En ambos casos, la respuesta del poderoso Goebbels fue la misma: “Nosotros decidimos quién es ario y quién no”. En ambos casos pusieron tierra por medio, Lang huyó a Francia, donde hizo algunas películas, dejando a su segunda esposa en Alemania, la también actriz y escritora Thea con Harbou, declarada pro-nazi. Poco después dio el salto a Hollywood, donde dirigió varias decenas de películas hasta que la mano negra del Comité sobre Actividades Antiamericanas le empujó a viajar de nuevo a Europa, donde dirigió películas como El tigre de Esnapur (1958), La tumba india (1959) o Los crímenes del Dr. Mabuse (1960), su última película. Como su colega Walsh, perdió su ojo derecho en un accidente laboral mientras rodaba en 1922 El doctor Mabuse.

Nicholas Ray, otro gran cineasta, nació en Wisconsin y fue el menor de cuatro hermanos. Se llamaba Raymond N. Kienzie y su madre trabajaba en el mundo del espectáculo. También estudió arquitectura, como Lang, en la Universidad de Chicago hasta 1932 que se trasladó a Nueva York y cambió su nombre por el de Nicholas Ray. Durante la Gran Depresión de 1929 Ray estuvo trabajando en el Federal Theatre Project (que formaba parte de la Works Progress Administration puesta en marcha por Roosevelt). Se unió al folclorista Alan Lomax, viajando con él a través de la América rural, recogiendo música del folklore tradicional y conociendo a prestigiosos intérpretes como Pete Seeger[8].​ Esta música estaría presente en muchas de sus películas. Se unió después a un grupo de teatro donde conoce al famoso director Elia Kazan, quien le contrata como ayudante para la primera película de aquel en Hollywood: Lazos humanos (1945). La primera película como director de Ray fue Los amantes de la noche (1948) y al año siguiente dirigió a quien sería su mujer: Gloria Grahame en El secreto de una mujer. A lo largo de su carrera dirigió actores de la talla de Bogart, Wayne, Heson, Niven, O´Toole o Anthony Quinn y actrices como Ava Gardner o Joan Crawford, por citar algunos nombres. Sin embargo, ninguna de estas celebridades hizo huella en él como el malogrado James Dean, a quien dirigió en Rebelde sin causa, y con quien le unían varios lazos; por ejemplo:  ambos habían tenido una infancia desgraciada y eran dos adultos introvertidos. La prematura muerte en accidente de Dean, una semana antes del estreno, marcó para siempre a su director. Dirigiendo en 1963 en España 55 días en Pekín sufrió un infarto y ello fue el fin de su carrera, y un camino sin retorno entre el alcoholismo y la ludopatía. Se casó en cuatro ocasiones. Dos de sus esposas fueron actrices; Gloria Grahame y Betty Utey. Su última mujer, Susan Ray escribió un ensayo con el título de La autobiografía de Nicholas Ray y el escritor de cine Diego Galán publicó un jugoso artículo en la revista Triunfo en 1979 titulado: “Muere Nicholas Ray, el tuerto rebelde”, donde lo califica de “extraño contradictorio y sugestivo (…) a quien la censura franquista había vetado en varias ocasiones”[9]. Por citar un par de títulos: Bigger than life (Más poderoso que la vida), estrenada en 1956 y nominada al león de oro y We cant´go home again (Nunca volveremos a casa) en 1973. Lo cierto es que Nicholas no era tuerto, pero fingía serlo y se colocaba un parche en el ojo derecho si bien a veces, tras una de sus resacas, se lo colocaba en el izquierdo.

Se le conoce por su nombre artístico André de Toth, pero su nombre real era Sasvári Farkasfalvi Tóthfalusi Antal Mihály Tóth Endre. Nació en Hungría y estudió Derecho en su país. André de Toth, a quien debemos piezas tan significativas de su buen saber hacer como Los crímenes del museo de cera (1953), El rifle Springfield o Pacto de honor. Sin embargo, como alguno de los colegas ya citados, se inició como escritor de teatro, y de ahí al mundo del cine, trabajando como escritor, asistente de dirección, actor y finalmente director: Toprini Nász, Öt ora, ambas de 1939. En Europa dirigió algunas películas, pero la Segunda Guerra Mundial interrumpió su carrera. Huyendo del conflicto huyó a Inglaterra, donde trabajó como asistente de su compatriota Alexander Korda. En 1942 se trasladó a Estados Unidos. Trabajó en películas de género, como el western (Carson City, 1952), cine de acción (Mercenarios sin gloria, 1968), espionaje (Pendiente de un hilo, 1960), policiaco (Hidden Fear, 1957) o terror, como Los crímenes del museo de cera. Otros títulos de algunas de sus películas americanas: Aguas turbias, Semilla de odio (1944), Furia del trópico (1949). Toth se casó en siete ocasiones (y tuvo 19 hijos). Su esposa más famosa fue la estrella de los años cuarenta Verónica Lake. Comprometido antinazi dirigió None Shall Scape en 1944. Toth dirigió en 1947 un western: La mujer de fuego, a propuesta de John Ford, cuya protagonista femenina era Veronica Lake, quien sería su mujer. Una de sus últimas películas es Mercenarios sin gloria (1968), un canto pacifista que puede resumirse en una de sus frases: “La guerra es un negocio delictivo. La peleo con delincuentes”.

Finalizamos esta nómina de 6 con el director Sam Fuller, nacido en Massachusetts, e hijo de inmigrantes judíos; sus padres fueron Benjamin Rabinovitch (ruso) y Rebecca Baum (polaca). Su carrera profesional la inició como reportero para el New York Graphic y después como escritor de novelas y guiones. Como varios de sus compañeros participó en la Segunda Guerra Mundial, participando en varios países: África, Sicilia, Normandía, Bélgica y Checoslovaquia, siendo varias veces condecorado. Su experiencia militar le sirvió para algunos de sus películas, especialmente en Uno Rojo, división de choque (1980) o Casco de acero (1951). Su debut como director fueron dos westerns: I Shot Jesse James seguido por Baron of Arizona (1950). En 1982 dirigió una película antirracista: White Dog que no pudo ser vista hasta 1991. En 1983 Fuller se mudó a Francia, donde rodó Les voleurs de la nuit (1984) y Street of No Return (1989). Su último trabajo fue, La madonne et le dragon (1990). También trabajo en varias producciones como actor. Su última aparición fue en1997: The End of Violence, del mencionado Wim Wenders. Estuvo casado en dos ocasiones, una de ellas la actriz y escritora Christa Lang. Su hija, Samantha Fuller, es también actriz, escritora y directora de cine, como también la hija de esta y nieta, Samira Fuller. En 1957 fue guionista y director de la película Yuma, protagonizada por Sara Montiel.

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[1] Eso parecía, aunque según nuevas investigaciones se podría ver simplemente a través de un agujero pequeño.

[2] Rodando en 1928 uno de ellos titulado En el viejo Arizona perdió el ojo,

[3] Rodadas durante la época muda y posteriormente en el cine hablado.

[4] Pappy, Coach, Uncle Jack, The Admiral, The Liberal Democrat at Republic Jack.

[5] En 1938 defendió el bloqueo a la Alemania nazi y es nombrado miembro de la Liga Hollywoodiense Antinazi. Cuando EE.UU. entró en la guerra capitaneó un grupo de cineastas que pidieron a Franklin Roosevelt el boicot a la Alemania nazi y fundó un grupo de gente de Hollywood al servicio de la Armada Americana, llamado Naval Field Photographic Unit.  

[6] Sus títulos: El delator (1935), Las uvas de la ira (1940), ¡Qué verde era mi valle! (1941) y El hombre tranquilo (1952).

[7] En el caso de Lang, aunque el padre era católico, la madre era judía (aunque convertida), lo que le convertía a él en judío, porque el judaísmo se hereda por vía materna.

[8]Toda su obra se basa en compromiso social y de defensa de los derechos humanos, lo que le valió una persecución política (estuvo en prisión 1 año) por parte del Comité de Asuntos Antiamericanos en 1951.

[9] Residió dos años en España. Llegó a final de 1959 y se marchó en 1962. Aquí rodó Rey de reyes y 55 días en Pekín.