domingo, 9 de octubre de 2022

Romper el estereotipo

                                            LAS MUJERES Y LOS MITOS

(Rompiendo estereotipos)

 

Para Platón los mitos son una estrategia narrativa y una vía de acceso al conocimiento que el cine se ha encargado de atrapar como medio de comunicación de masas, porque el cine, de su poder, de su seducción tenemos infinidad de ejemplos, hasta el punto de que ninguno de los líderes políticos de todo el arco político, ninguno, ha escatimado (ni escatima) medios para utilizarlo como el medio de propaganda más eficaz.

El presente artículo trata de dar visibilidad a ciertos estereotipos establecidos (y rotos) por las mujeres. Comenzamos por uno de ellos que desafíó al canon establecido, el de las Valkirias escandinavas de las antiguas sagas: unas vírgenes guerreras, entre realidad y mito, que vienen a romper de forma clara y rotunda el estereotipo femenino generalizado de madres sumisas y cuidadoras. Esas seguidoras de Freya, señora de las batallas que vivían como guerreras, renunciando a su feminidad y a su maternidad, se pueden rastrear, entre otras, en la Sagas Hervarar, Volsung (s. XIII) o en la Gesta Danorum (s. XII). Así, surgen nombres míticos como los de las guerreras Hervor, Visna, Alwinda o Gurith, personajes que se corresponden, en cierto modo, con las míticas amazonas, también mujeres guerreras (como las clásicas Pentesilea o Hipólita) que la memoria colectiva revive a través de las crónicas de los conquistadores hispanos que llegaron a América, plasmadas en personajes de ficción o reales como Catalina de Erauso (1592-1650), conocida como «La monja alférez», una aspirante a monja rebelde, violenta y valiente que cambió los hábitos impuestos por el masculino uniforme militar, ejemplo viviente del espíritu libre de las amazonas, cuyo personaje ha sido llevado al cine por actrices como la mexicana María Félix (Emilio Gómez Muriel, 1944) o la española Esperanza Roy (Javier Aguirre, 1987); o como Inés de Suárez (1507-1580) quien, como la anterior, fue una intrépida dama que se lanzó al otro lado del Atlántico a la conquista de tierras desconocidas y a la que dio vida la italiana Elsa Martinelli en La araucana (Julio Coll, 1971). Inés no se travistió de hombre, como Catalina, pero reprodujo sus peores hábitos: fue una terrible y cruel asesina de indígenas que, junto a Pedro de Valdivia, su amante, fundaría la ciudad de Santiago de Chile. En 2020 se estrenó una serie para TVE basada en su biografía. Sobre estas féminas valientes, guerreras y rompedoras de clichés, el clasicista Peter Walcot escribe al respecto: «Dondequiera que los griegos ubicasen a las amazonas (…) siempre era allende los confines del mundo civilizado. Las amazonas existen fuera del ámbito de la experiencia humana normal».

No son los únicos casos de travestismo militar. Partiendo de Aquiles, a quien su madre disfrazó de mujer para evitar que marchara a guerrear a Troya, o la joven Epípole de Caristo que hizo lo propio (pero al revés) para ir a esa misma Guerra[1]. Hay multitud de ejemplos de mujeres que hicieron lo propio, como las británicas Hanna Snell (1723-1792) convertida en James Gray o Christian Davies (1667-1739); o Juana de Flandes (1295-1374), Jacqueline de Baviera (1401-1436) o Brita Olofsdotter (c.1520-1569-75) y también hombres que, como Aquiles, se travistió de sirvienta para eludir ir a la guerra, como también es el caso de Carlos Eduardo Estuardo (1720–1788) huyendo de la batalla de Culloden en 1746.

También en China surgen mujeres travestidas como Hua Mulan (s. V-VI), que ha inspirado al personaje de películas animadas; Yuenü (s. V-VI), espadachina del estado de Yue; Huang Guigu (246-221 a. C.), una guerrera que actuó como general para el primer emperador Qin; Xun Guan (s. IV) famosa por haber dirigido un grupo de soldados a la edad de trece años. También guerreras como Li Xiu (s. III), comandante militar; Hong Xuanjiao (s. XIX), general de las tropas femeninas que luchaban en el ejército Taiping; Lin Hei'er (s. XIX), prostituta, acróbata y especialista en artes marciales que organizó y mandó la «Unidad Linterna Roja» de mujeres soldado en Tianjin; o la Princesa Pingyang (s. VII) que organizó el «Ejército de la Dama». Son solo algunos nombres de una larga lista de guerreras.

No obstante, surgen otros ejemplos al margen del mundo greco-romano y oriental como los transmitidos a través de un género sobradamente conocido: el llamado Western, tan rentable y popular del cine norteamericano donde encontramos, como afirman algunas fuentes, toda una «mitología maniquea», así como los mensajes del puritanismo contrarreformista o el fundamentalismo norteamericano y, sobre todas estas consideraciones, como alguien ha escrito, un género que «odia a las mujeres» porque: «La ficción que da vida a la leyenda y la epopeya, ese escribir-inventar la Historia, no es femenino; ¿dónde cabrían aquí las mujeres?» .

No obstante, también en este contexto encontramos mitos que vienen, de alguna forma, a evidenciar que junto a estos exploradores también había mujeres. Por poner un ejemplo muy popular como es el de Martha Jane Canary-Burke (1852-1903). Dicho así, poca gente la reconocería, pero si le añadimos su alias: «Juana o Juanita Calamidad» es muy posible que se disipe el desconocimiento. Jane, a pesar de ser mujer, «usurpó» todos los roles del otro sexo. Cabeza de familia al quedarse huérfana a los diez años, tuvo que batallar para sacar adelante a sus hermanos más pequeños. Muy joven se convirtió (siempre travestida como hombre) en una activista luchadora, en la expresión más amplia del término. Se convirtió a los 14 años en una exploradora profesional y defendió, rifle en mano, las fronteras que se habían ganado a los «pieles rojas». Todas las imágenes que de ella se conservan la presentan travestida como sus compañeros de oficio. Personaje realmente extraordinario, vivió una existencia realmente fuera de lo común, circunstancia esta que sirvió para que los avispados cineastas  explotaran debidamente el filón recreando sus hazañas en numerosos westerns, como personaje central o secundario.

Otras «descentradas»[2] fueron Jane Belle Star (1848-1929) que, al contrario que aquélla, siempre iba vestida elegantemente, como una dama, y otras, como Ellen N. Cashman (1845-1925)[3] o Annie Oakley (1860-1926) cuyas vidas han sido  llevadas también a la gran pantalla. De esta última, Irving Berlín escribió el musical Annie Get Your Gun (algo así como: Annie toma tu arma) en 1946, basado en la vida de Oakley, más tarde llevado al cine en 1950 en una producción de George Sidney, con Berry Hutton en el papel de Annie (Annie Ger Your Gun). El tema fue retomado en 2014 en formato para TV.

Sin cambiar de continente, ni de modelo mítico, no podemos dejar de referirnos a las famosas «Adelitas» de  la revolución mexicana (1910-1917), modernas amazonas muy bien estudiadas por la mexicana Elena Poniatowska (Premio Cervantes), soldaderas que acompañaron a los hombres al campo de batalla que, si bien oficialmente no actuaban como militares, algunas de ellas llegaron a alcanzar grados de coronel, teniente o capitán como son los casos, entre otros, de Margarita Neri, Rosa Bobadilla, Juana Ramona o María de Jesús de la Rosa, apodada «La Coronela»[4]; mujeres valientes que rompieron estereotipos como ya, por otra parte, lo habían hecho sus abuelas, las valientes aborígenes que se enfrentaron con los conquistadores, también víctimas, como botín de guerra, o como víctimas de las violaciones sistemáticas de la soldadesca. El cine ha recreado un buen número de películas que tienen como argumento la revolución, como la protagonizada por el icono del cine mexicano: María Félix, quien dio vida a una de esas Adelitas en la producción azteca La cucaracha (1958), dirigida por Félix Rodríguez[5].

Y la lista podría seguir, pero lo dejamos para otra ocasión.

 

                                 Rosa Mª Ballesteros García

                   Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                              “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Según los cronistas, cuando Palamedes descubrió la superchería, fue apedreada hasta la muerte por los soldados del ejército griego.

[2] El adjetivo “descentradas” lo asociamos a estar fuera del centro del poder que, generalmente está en poder de los hombres.

[3] En 1879 abrió el restaurante Delmonico en Tucson (Arizona), el primero en propiedad de una mujer en esta ciudad.

[4] En 1950 se estrenaría La negra Angustias, película dirigida por Matilde Landeta en la que María Elena Cortés da vida a la «Coronela Angustias».

[5] Con versiones de 1934, 1998, 2013. En la adaptación de 1958 otras actrices mexicanas dan vida a otras tantas soldaderas como Alicia del Lago, Lupe Carriles o Irma Torres, entre otras.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Tertulia inaugural del 5 de octubre de 2022

                                                               INFANCIA Y GUERRAS


El doctor Majadas durante su disertación

que fué seguida por una treintena de asistentes

entre las que se encontraban nuestras primeras

autoridades.
                                                                                                                                                                    

domingo, 2 de octubre de 2022

Vivir en compañia

                                                        VIVIR EN COMPAÑIA

La simbiosis se define en biología como la asociación entre dos organismos vivos, animales o vegetales, en la que uno de ellos se beneficia del otro (parasitismo) o ambos se benefician mutuamente (comensalismo). De los muchos ejemplos de comensalismo, vamos a considerar el que nos compete a nosotros mismos: la microbiota.

La microbiota es la asociación simbiótica comensal establecida entre nuestras células y una legión de bacterias que las centuplican en número, para conformar la fábrica de recursos en la que se elaboran los elementos inmunológicos celulares y enzimáticos indispensables para nuestra vida. Se asienta en nuestro tejido conjuntivo, el tejido que une sin solución de continuidad todos los órganos que componen nuestra economía, estando en contacto con el exterior a través de la piel y del tubo digestivo, a partir de los cuales selecciona los elementos extraños que nos rodean para absorberlos (digestión), eliminarlos (defecación) o aprovecharlos para fabricar fermentos, hormonas o enzimas necesarios para nuestras reacciones vitales.

Nuestras reacciones vitales o reacciones inflamatorias se encuentran en todos los actos de nuestra vida. La respiración, la circulación sanguínea, el crecimiento, la plasticidad neuronal, el desarrollo y el desgaste, son actos que se producen gracias a un encadenamiento de reacciones inflamatorias para las que son indispensables los elementos fabricados en la microbiota. Vivimos en un estado de inflamación permanente y cuando este estado de inflamación disminuye caemos en la inacción y la muerte, y cuando aumenta de forma desordenada nos enferma y aniquila.

Este estado de inflamación que nos protege, alimenta y defiende requiere una microbiota cambiante y diversa según su localización (piel,  boca, nariz, oído, ojos, prepucio, vagina y  tracto intestinal) y según cada sujeto y en cada etapa de su maduración. En ella se integran posiblemente casi tres mil especies de bacterias diferentes, muchas de las cuales ni siquiera son cultivables y hay que identificarlas por su genoma, pero se organizan según su función en protectoras (clasificadoras), metabólicas (digestivas) e inmunomoduladoras (productoras).

Las relaciones entre la microbiota y las enfermedades inflamatorias intestinales (trastornos diarreicos tras la toma de antibióticos) están bien establecidos por la evidencia clínica, que también nos corrobora su influencia positiva en el estreñimiento y en el restablecimiento del ritmo intestinal. Las investigaciones sobre las enfermedades inflamatorias (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) avanzan en los continuos controles de heces de estos pacientes y en las mejorías alentadoras que la administración de los moduladores de la microbiota demuestran.

Cada vez se va conociendo mejor la influencia bidireccional que existe entre la microbiota y la neuroplasticidad cerebral, a través del eje intestino –cerebro, en el que las principales neurohormonas (la serotonina, catecolaminas, dopamina y el gaba) cuyas alteraciones se encuentran en la génesis de las principales enfermedades neurológicas (esclerosis múltiple, trastorno por déficit de atención/hiperactividad, Parkinson y Alzheimer) se fabrican en la microbiota. La ausencia de bacterias en animales de laboratorio ha puesto de manifiesto trastornos cognitivos que han desaparecido al repoblar la flora (estudios en humanos de esta tipo han proporcionado resultados beneficiosos). Todo ello alimenta la idea de que las enfermedades cerebrales son enfermedades gastrointestinales, que se benefician de los tratamientos moduladores de la  microbiota.

Así mismo empezamos a conocer la influencia que la microbiota ejerce sobre el desarrollo de las células del sistema óseo, ya que  los osteoclastos (células que reabsorben hueso) y osteoblastos (células formadoras de hueso), se equilibran por las acciones de factores que se generan así mismo en la microbiota, creando un nuevo eje intestino-sistema óseo, razón por la que la osteoporosis o pérdida generalizada de masa ósea, pasa a ser considerada como otra enfermedad gastrointestinal que ha dado en desarrollar un nuevo campo etiopatogénico que se denomina osteoinmunología en donde los tratamientos moduladores de la microbiota tiene una favorable indicación.

En este mismo orden de ideas avanza la investigación sobre la relación de la microbiota con la formación de los vasos sanguíneos (angiogénesis) y la regulación de la distribución de la grasa corporal (obesidad) que la sitúan en el primer puesto etiológico de las patologías relacionadas con estos sistemas y que se beneficiarían así  mismo de los tratamientos normalizadores de la microbiota.

Estas nuevas enfermedades gastrointestinales están poniendo en valor la composición específica de cada microbiota, y sus cambios o alteraciones (disbiosis) con cada enfermedad. La evidencia científica nos muestra que los tratamientos moduladores de la microbiota son eficaces en estas patologías, en ausencia de efectos secundarios notables.

Estos tratamientos, suponen, por una parte, la administración de “prebióticos” para alimentar y estimular el crecimiento de bacterias sanas en nuestro organismo, que son fibras especializadas, no digeribles, que alimentan éstas bacterias y microorganismos, y que forman parte de muchas verduras y frutas.

En el caso de  tener que repoblar la flora intestinal,  el recurso consiste en la administración de “probióticos” que son complementos alimenticios funcionales que contienen microorganismos y bacterias vivas que conocemos por formar parte habitualmente de nuestra flora, y que administrados en cantidades suficientes mejoran nuestro estado de salud, y que deben de llevar identificados el género, especie, cepa y número de bacterias y microorganismos que aportan, que se miden en UFC (=Unidades Formadoras de Colonias) de las que deben de asegurar un mínimo de diez mil millones por cápsula que favorezcan la implantación o colonización de las mismas en ausencia de toxicidad comprobada. Se expenden como alimentos o complementos nutricionales en farmacias, parafarmacias y herboristerías y no están sujetos a prescripción médica. 

 

                                                                 Jesús Lobillo Ríos

                                             Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”

viernes, 30 de septiembre de 2022


INFANCIA Y GUERRAS

En los conflictos bélicos, por cada soldado muerto en combate, perecen cuatro niños.

En la cadena de terrores que arrastran las guerras, los niños son el eslabón más débil. Por ello, son el grupo social que sufre más violencia. Sin embargo, su situación merece poca atención en las informaciones de los conflictos.

Existen organizaciones intergubernamentales dedicadas a la defensa de la infancia. También se preocupan y trabajan por la vida, el respeto y la dignidad de los niños otras organizaciones no gubernamentales.

A pesar de sus llamamientos a la comunidad internacional sobre este grave problema, las medidas concretas para solucionarlo son pocas y difícilmente realizables.

JESÚS MAJADA NEILA es doctor en Filosofía. UMA



domingo, 25 de septiembre de 2022

Howard Zinn

HOWARD ZINN: La historia escrita desde abajo

 

Se suele decir, y al parecer con general aceptación, que la historia la escriben los vencedores, aunque también hay otras formas de contar la historia, como es el caso que nos ocupa, y que intentaremos resumir brevemente a través de estas páginas.

El libro de historia al que dedicamos este artículo fue publicado en 1980 con el título: La otra historia de los Estados Unidos, un libro perturbador y realmente rompedor porque se elaboró, parafraseando a su autor, el profesor Howard Zinn, escribiéndola “desde abajo”. En otras palabras, desde un ángulo visto por los trabajadores, los extranjeros, las mujeres, los negros…

En una de las numerosas entrevistas a que se vio sometido nuestro autor, ya que su publicación fue un éxito, reconocía que él no trataba de escribir una historia objetiva, ni tampoco una historia completa de los Estados Unidos de América. Su intención era dar una respuesta a las historias tradicionales. A los pocos meses de que el libro viera la luz, el republicano Ronald Reagan (1911-2004) fue elegido Presidente del país.

Leyendo el texto no podía dejar de recordar al personaje de la extraordinaria novela Sostiene Pereira, del escritor ítalo-luso Antonio Tabucchi (1943-2012), quien sólo podía escribir lo que le dictaban las “razones del corazón”; o lo que es lo mismo, escribir desde la conciencia y el compromiso moral y social. Nuestro poeta Gabriel Celaya (1911-1991) también lo manifiesta en una de sus poesías, donde tilda de “lujo cultural” la poesía para los neutrales quienes “se lavan las manos, se desentienden y se evaden” de la cruda realidad. El poeta maldice esta postura escapista y el cantautor vasco Paco Ibáñez (1934) se convirtió a su vez en altavoz del poeta; del mismo modo que el profesor Zinn lo fue de su compatriota, el cantautor Woody Guthrie (1912-1967), quien le descubre esa otra historia que los textos académicos le habían ocultado. Celaya maldice esa clase de poesía: evasiva, neutra, escapista, como antes apuntaba, contraponiéndola a esa otra en la que el poeta comprometido toma partido “hasta mancharse”, en sus propias palabras. Zinn nos habla de una “obligación inevitable de tomar partido”. Hablan de lo mismo, aunque en idiomas distintos. A nuestro poeta, la dictadura lo mantuvo preso en un campo de concentración palentino; el profesor, tildado por los reaccionarios de radical, tuvo que pasar por historias bastante complicadas en su país. Sobre este particular, Zinn aprovechaba uno de los diálogos de su obra teatral Mar en el Soho, para defender que “ser radical es simplemente entender la raíz del problema., y la raíz somos nosotros”.

Para elaborar su historia Zinn escribe inspirándose en las vidas personajes tan populares como Eugene V. Debs (1855-1926), activista y sindicalista, y uno de los miembros fundadores de Industrial Workers of the World. Fue cinco veces candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Socialista de América. Otra de sus inspiraciones fue Fannie Lou Hamer (1917-1977), una activista afroamericana por los derechos de las mujeres y líder del movimiento de derechos civiles. Fue cofundadora y vicepresidenta del Partido Demócrata de la Libertad, como también fue Frederick Douglass (1818-1895), un reformador social abolicionista, orador, escritor y estadista. Antiguo esclavo, se convirtió en 1872 en el primer afrodescendiente candidato para vicepresidente por el Partido Derechos Iguales. Como coincidencia, ese año, la líder del movimiento por el sufragio femenino en los Estados Unidos Victoria Woodhull (1838-1927), se convirtió en la primera mujer en presentar su candidatura para la presidencia de los Estados Unidos. Para los detractores de Zinn, su planteamiento de la historia de su país era “profundamente pesimista”.

Howard Zinn (1922-2010) fue un historiador social, ensayista y dramaturgo estadounidense de origen judío, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Boston y presidente del Departamento de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Comunitaria Spellman en Atlanta. Desde la década de 1960, fue un referente de los derechos civiles y el movimiento antibélico en los Estados Unidos. Fue autor de más de 20 libros, entre ellos el ya mencionado. Estudió historia y ciencias políticas en el Spelman College de Atlanta y en la Universidad de Boston, donde fue profesor emérito. Escribió también teatro, destacando su obra en torno a la vida de Emma Goldman.

Como antes se apuntaba, todas estas actividades le costaron más de un dolor de cabeza, como cuando pidió más ayudantes y se lo denegaron; parece broma, pero le propusieron que si limitaba el número de alumnos le proporcionarían los ayudantes. Él, como respuesta, recurrió a estudiantes voluntarios. Su libro más importante, del que hacemos referencia, fue publicado en 1980 y fue un éxito, aunque lo hace dejando al margen a presidentes y grandes héroes de la historia. En 2003, recibió el Prix des Amis du Monde Diplomatique por su versión francesa.

 

                            Rosa Mª Ballesteros García

              Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                            “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 18 de septiembre de 2022

Año investigación Ramón y Cajal

                                             AÑO DE INVESTIGACION RAMON Y CAJAL                                         

 

La ciencia es cultura, pero es sobre todo un camino hacia la modernización, el progreso y la Cultura (con mayúsculas), que se alcanza siendo un gran científico. Todos los grandes científicos han sentido la necesidad de compartir su cultura con sus coetáneos, pero no todos han disfrutado de la posibilidad de llevarlo a cabo. Cajal reúne ambas vertientes, no solo fue un gran estudioso, investigador y académico, reconocido ampliamente y merecidamente celebrado, sino que pudo, además, complacerse divulgando,  como el gran sabio que era, su capacidad de trabajo en beneficio de su país, lo que le convirtió en profeta en su tierra, una faceta oscurecida para nosotros en su conocimiento y valoración que el gobierno pone ahora de relieve declarando este año de 2022 como año de investigación Ramón y Cajal.

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934),recibió el Premio Nobel de Medicina en 1906, en unión del italiano Camilo Golgi, es decir, empleó los primeros cincuenta años de su vida en formarse a sí mismo, lo que no tiene nada de baladí si entendemos que procedía de un ambiente rural en el que su padre (Justo Ramón Casasús) había aprendido a leer a la edad de 16 años, siendo pastor, y a fuerza de voluntad se hizo médico rural, llegando a ser profesor interino de Disección y Osteología en Zaragoza, un duro camino inicial que Santiago se ahorraría opositando a la Sanidad Militar al licenciarse en Medicina con 21 años y siendo destinado a Cuba de donde volvería a los dos años para obtener plaza de Ayudante de Anatomía en Zaragoza amparado en los buenos oficios de su progenitor.

Desde este momento, Cajal, realiza un recorrido ascendente en la docencia universitaria que le lleva desde la dirección del Museo Anatómico de Zaragoza, plaza que gana por oposición, hasta la obtención de la Cátedra de Histología en Madrid. En el ínterin, se suceden los fracasos a las cátedras de Zaragoza y Granada, y los éxitos de las de Valencia y Barcelona, y por fin la de Madrid en la que sucede a su maestro el Profesor Aurelio Maestre de San Juan, a la que accede en 1892 a los cuarenta años de edad, pero simultáneamente, ha abundado y engrosado el trabajo que comenzó adquiriendo a plazos su propio microscopio y microtomo, que le permitieron llegar a demostrar, con la doble impregnación del método de tinción cromoargéntico de Golgi, su teoría neuronal, por la que las células nerviosas se unen por contigüidad pero no por continuidad. Todo ello lo presenta en Berlín en 1898, lo que le hace ser conocido y famoso en todo el mundo científico, permitiéndole conseguir, en su patria,  un laboratorio bien equipado y el nombramiento de  director del “Instituto de Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología Alfonso XIII”, en 1900, y multitud de distinciones honoríficas de todo el mundo.

Inicia en este tiempo su segundo gran recorrido ascendente culturalmente, al  sentir la necesidad de sacar a su país del atraso en que lo ve sumido porque “se ha dormido en el sueño de la ignorancia cultivando la religión y el arte que son actividades preferentes de pueblos primitivos”. Se involucra activamente en la marcha cultural del país. Su estrella se elevará aún más al ser reconocido con el Premio Nobel de Medicina en 1906 y aunque no consintió nunca en aceptar el Ministerio de Instrucción Pública, sí que se comprometió en la dirección del Instituto Nacional de Higiene, ya mencionado y al que trajo a trabajar a personalidades tan eminentes con Gustavo Pittaluga, y en la presidencia de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), fundada en 1907 siguiendo el marco de la Institución Libre de Enseñanza, cargo que ostentó hasta su muerte en 1934, y cuyos presupuestos defendió como una necesidad  nacional ineludible desde su puesto de senador vitalicio para el que había sido designado.

La JAE  fue liderada en todo momento por un pequeño grupo de intelectuales que, presididos por Ramón Y Cajal, agrupó a su secretario el pedagogo José Castillejo, al entomólogo Cándido Bolívar, al físico Blas Cabrera y al neurólogo Luis Simarro. A través de un activo programa de intercambios de profesores y alumnos becados o pensionados permitió la transmisión de ideas y proyectos con los centros más capacitados del mundo, tanto europeos como americanos, y no se limitó a ser perfeccionista de cuadros dirigentes, porque, así mismo, creó un entramado de centros y laboratorios en los que las experiencias adquiridas se desarrollaron, como fueron el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales, el Centro de Estudios Históricos, el Museo de Ciencias Naturales, el Museo Antropológico, el Real Jardín Botánico, la Estación Biológica de Santander, la Estación Alpina de Biología de Guadarrama, la Misión Biológica de Galicia, la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas, el Instituto-Escuela y la Residencia de Estudiantes, entre otros.

Los mejores intelectuales y científicos del momento trabajaron y se desarrollaron gracias a su labor, como fueron Rafael Altamira, Odón de Buen, Américo Castro, Miguel Catalán, Duran Reynals, Cruz Gallástegui,  María de Maestu, Enrique Moles, Tomás Navarro Tomás, Juan Negrin, Severo Ochoa, Pio del Rio Hortega, Julio Rey Pastor, etc., etc.

Ramón y Cajal convirtió, sin duda alguna, a la JAE en el organismo que más impulsó el  desarrollo de la cultura española, contribuyendo a la tan ansiada modernización del país, que puso a España en la cima de la vida intelectual y científica, en una auténtica edad de plata de nuestra cultura que será conocida para siempre como la era Cajal, el gran logro de los últimos treinta años de su vida, los mejores y más provechosos de la existencia del genio.      

Nada pervive de la ingente obra que desarrolló Cajal, que fue desarbolada y arrasada por completo por la dictadura, que calificó sus acciones como un  apostolado del diablo y sus ideas como altamente perniciosas. Lo que nos queda es el recuerdo de su trabajo y de su tesón, su legado a través del cual  deberemos continuar nuestra vida científica y nuestra modernización cultural, siguiendo las huellas del más eminente de los científicos que hemos tenido.

  

                                                                  Jesús Lobillo Ríos

                                           Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                    “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 11 de septiembre de 2022

Alejandra Pizarnick

Alejandra Pizarnik (1936-1972)

 

 

alejandra   alejandra
 debajo estoy yo
alejandra

“La última Inocencia”, Alejandra Pizarnik, 1956

 

A veces aparece un nombre recostado entre palabras ajenas.
Un nombre desconocido que probablemente no hemos escuchado nunca, pero el de Alejandra era atractivo, Alejandra acompañada de un Pizarnik que incrementaba su potencia y junto al nombre o antes del mismo, Cristina Rivera Garza, autora del texto[1], incorporaba  algunos versos que Alejandra escribió:

 

“Cuídate de mi amor mío
cuídate de la silenciosa del desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra”[2]

La lectura del texto de Cristina no era sino el camino hacia la poeta nombrada, un trayecto que se iniciaba en las primeras páginas y que las últimas cerraban con intensidad la necesidad de saber más sobre Alejandra.

Ella, nacida Flora o Buma ( su nombre en Yidihss) viajó hasta Alejandra a través de la palabra.
Argentina de Avellaneda, hija de emigrantes judíos, o rusos o polacos; las fronteras cambian.
Transitó sin pausa en busca de las palabras esenciales, las que envolvieran sin distracción  los expresado.

Nacida en el 36 del pasado siglo, Alejandra quedó atrapada por la poesía de Cesar Vallejo y del movimiento surrealista , ya decadente cuando Alejandra desarrolla su poesía. Su primer libro, “La tierra más ajena” está más cerca del romanticismo que del surrealismo, de hecho, renegaría de él el resto de su vida, del libro y de quién lo firmó, Flora-Alejandra. Desde entonces nunca más Flora.
“Ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
En el umbral de mi mirada”[3]

De ojos verdes, pequeña, tendente a ensanchar; algo tartamuda

Cada día tartamudeo más. Pero no sé si es tartamudez. En el fondo, no quiero hablar. Así como me alimento sin querer hacerlo sino que lo hago por compulsión o por temor del vacío, así hablo, sabiendo, no obstante, que debería callar.[4]

Las anfetaminas adelgazan, cercan el sueño, abren la noche. Insomnio
Viajó la noche y los poetas, los nombres más nombrados. Arriesgó su silencio y encontró las voces adecuadas : Olga Orozco, Silvina Ocampo, Cortazar, OctavioPaz.

Pero Alejandra se desdobla, la cercan los trastornos : arte y locura como amantes desbocados.

Arte locura y muerte, su cuerpo pleno sufre y busca un fin.

También sexo. Sexo y muerte en un todo indivisible.
Palabra, locura, sexo, muerte: Alejandra

Viajó a Paris en esa búsqueda incesante de la palabra esencial. Huyó de su lengua materna ,   la lengua natal castra”, diría y encontró en el francés un nuevo camino de expresión y esas nuevas relaciones que se convirtieron en intensas y definitivas, Córtazar y Paz.


Octavio Paz diría que su poesía era lo mejor escrito en lengua española hasta entonces. Prologó su libro más perfecto, “El árbol de Diana”. Depurado hasta la desnudez más absoluta, ni títulos para sus poemas, secuenciados y numerados como una unidad plena.

 

“He dado el salto de mi alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace”[5]

Vive en la ausencia de todo, en la intemperie de lo cotidiano, solo escribe, poda, depura, rompe, insiste.

Querría vivir para escribir. No pensar otra cosa que escribir. No pretendo amor ni dinero. No quiero pensar ni construir decentemente mi vida.”[6]

 

Algún artículo, alguna traducción, el dinero de sus padres (siempre fue una niña). Las becas  Guggenheim en 1969 y Fullbright en 1971, confirmaron el nivel alcanzado y aliviaron temporalmente  su exigua economía. Habitaciones oscuras, sucias. Pleno caos, tarjetas con palabras apiladas o escondidas entre el desorden. De cada verso una tarjeta por cada palabra. Sobre la cama, ordenaba, cambiaba, añadía, quitaba. Horas, días en cada verso, construyendo la esencia, solo la esencia.              
Quería escribir prosa, algo hizo, pero su afán por el simbolismo y la depuración hasta lo esencial  dificultaban su elaboración. Siempre quiso prescindir de lo transaccional y escribir la novela perfecta. Solo logró extraer de un texto de Valentine Penrose , “Erzsébet Báthory la Comtesse sanglante“, y por encargo para un artículo,  uno  de sus textos más conseguidos, “La condesa sangrienta”, sobre el que también Cortazar  con su novela “62/modelo para armar”, probablemente por sugerencia de Alejandra, aunque anunciado  precisamente en el capítulo 62 de Rayuela.
Pizarnik en su “Condesa Sangrienta”, fiel a su obsesión por la depuración logra reducir la obra de Penrose de 160 páginas, a algo más de una veintena sin que se quedase en el camino absolutamente nada de lo pretendido por Penrose.

Seis años en París y el retorno a Buenos Aires, amores mal correspondidos con Silvina Ocampo, cuestión de clases, diría alguno de sus biógrafos.

Pero a Alejandra se la acabaron las palabras, su mundo, y no supo a donde ir sino a su otra pasión, la muerte. Y en septiembre de 1972 tomo viaje en compañía de cincuenta pastillas de Seconal, tenía treinta y seis años , nueve libros de poemas, otros más recogidos en artículos y escritos sueltos ; un diario de más de mil páginas y una breve obra en prosa de difícil comprensión.

Alejandra no fue esa mujer heroína de algo, no fundó nada ni perteneció a  asociaciones en favor o en contra de algo; no fue de esas personas de las que solemos conocer más los detalles de  su vida cotidiana y sus logros sociales  ( importante, desde luego) que de su obra. Alejandra se construyó sobre sus poemas, sus palabras , su soledad interior. Vivió la literatura y solo la literatura. Alejandra logró ser  sus poemas y  su diario y eso es  todo lo que tenemos que saber de ella.

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Cortazar, convencido de su viaje final, le escribió desde Paris una última carta que por supuesto no obtuvo respuesta:

..”Pero vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribis?. Si, desde luego tedas cuenta. Sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza y todo eso , carajo, está del lado de la vida y no de la muerte (…) Escríbeme, coño, y perdona el tono, pero con que ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.”[7]

“La noche soy y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado todo.”[8]

Septiembre 1972. Probablemente su último poema

 

                                                           Manuel del Castillo Molina
                                          Secretario del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                       “benaltertulias.blogspot.com”



[1] “La muerte me da”, Cristina Rivera Garza, Tusquets, Colección andanzas, 2007

[2] “El árbol de Diana”; Alejandra Pizarnik, Poesía completa, Lumen

[3] “El árbol de Diana”

[4] Diarios de Alejandra Pizarnik, Edición de Ana Becciu, Lumen 2016

[5] “El árbol de Diana”, Alejandra Pizarnik, Poesía completa. Lumen.

[6] Diarios de Alejandra Pizarnik, Edición de Ana Becciu, Lumen 2016

[7] Fragmentos de la última car de Cortázar a Alejandra Pizarnik

[8] Poesía completa; Alejandra Pizarnik . Editorial Lumen