jueves, 21 de septiembre de 2023
domingo, 30 de julio de 2023
María Goyri
ELOGIO DE MARIA GOYRI
Poco conocida en nuestros medios,
fue, en su tiempo, una referencia
internacional como investigadora del “romancero hispánico” y una experta en
Lope de Vega, del que afirmaba ser, jocosamente, su última conquista. Nació en
Madrid en 1873 y falleció en 1954. Salvo dos años que pasaría en el País Vasco
con su familia materna, vivió siempre con su madre, Amalia Goyri, que la tuvo
soltera (como su abuela Vicenta la había tenido a ella) que la educó hasta los
doce años enseñándole gramática, francés y dibujo de forma cuidadosamente
planificada, así como inculcándole la afición al ejercicio al aire libre.
A los doce años, 1885, y hasta
1891, estudió en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer (AEM), creada en
1870 como producto de la Institución Libre de Enseñanza, compaginando sus
estudios con la Escuela de Comercio y la de Institutrices y la Normal de
Magisterio, obteniendo los títulos de Comercio, Institutriz y Maestra, y al año
siguiente en 1892 por enseñanza libre el Título de Bachiller.
En este mismo año de 1892 se
celebró en el Ateneo de Madrid el Congreso Pedagógico
Hispano-Portugués-Americano en el que se dio a conocer mediante la lectura de
un trabajo, en defensa de una ponencia de Concepción Arenal, en el que defendió
el derecho y la capacidad de las mujeres a formarse y trabajar, que fue
calurosamente aplaudido por las presentes mereciendo la particular felicitación
de Emilia Pardo Bazán, y que posteriormente darían lugar a sus “Crónicas femeninas”
que alcanzaron al Congreso Feminista de Londres de 1889.
Al año siguiente debió obtener un
permiso del Ministerio de Fomento para poder asistir a las clases de la
Facultad de Filosofía y Letras, que posteriormente pudo continuar como alumna
oficial y obtener su licenciatura en 1896, desarrollando su tesis doctoral
sobre “La difunta pleiteada” de Lope de Vega, pero que no pudo leer hasta 1909.
Trabajando en la Escuela de
Estudios Superiores del Ateneo de Madrid en una edición crítica de “El Conde
Lucanor”, conoció al joven Ramón Menéndez Pidal que preparaba su tesis doctoral
sobre “Don Juan Manuel”, hecho que les aproximó en el intercambio de libros,
documentación e impresiones, y que terminó en boda en 1900 pese a la fuerte
oposición de la familia del recién nombrado Catedrático Numerario de Filología
Comparada de Latín y Castellano (1899).
El viaje de novios lo programaron
siguiendo la ruta del destierro del Cid Campeador en el que obtuvieron la
constatación, con el acercamiento a los lugareños, de la fuerte persistencia de
los romances castellanos en la memoria popular, comenzando a reunir y archivar
datos sobre el “Romancero Castellano” que posteriormente sería desarrollado en
Granada como “Romancero Gitano” por Federico García Lorca y se extendería a
Cuba con otros entusiastas seguidores.
En 1905 formó parte de la
Comisión de Damas de la Unión Ibero-Americana que pusieron en marcha el Centro
Ibero-Americano de Cultura Popular Femenina. Viajó a EEUU con su marido y tomó
nota de los muchos medios que allí existían para sus prácticas educativas.
El matrimonio tuvo tres hijos:
Jimena, Ramón (que fallecería con cuatro años) y Gonzalo. Establecieron su
residencia en San Rafael, en la Sierra de Guadarrama madrileña por donde tantas
excursiones habían hecho y se dedicó a desarrollar una intensa actividad
pedagógica con la ILE y la JAE, siendo profesora de Literatura en la Residencia
de Señoritas que dirigía María de Maeztu, y presidió el comité de intercambio
de estudiantes con universitarias
norteamericanas. De estas actividades nacieron el “Lyceum Club Femenino” y la “Asociación
de Mujeres Universitarias”. Y otros proyectos como el “Protectorado del Niño
Delincuente”.
Al inaugurarse en 1918 el
Instituto Escuela, en Madrid, María redactó con su experiencia como pedagoga,
los programas y metodología de la enseñanza de la Lengua y Literatura Española,
siendo directora de la sección de párvulos y profesora, trabajando
simultáneamente en la confección del Diccionario Calpe y en el Diccionario Manual
de la Academia de la Lengua.
En 1925 se trasladaron a vivir a
una nueva residencia en Chamartin (Madrid)en donde siguió sus investigaciones
sobre el romancero y sobre Lope de Vega y su labor pedagógica hasta que la
guerra civil interrumpió todas las actividades. La dictadura clausuró todos los
centros de enseñanza relacionados con la ILE por sus ideas liberales y sobre
María elaboró un informe en el que la Junta de Defensa Nacional la definía como
“persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, muy
persuasiva y de las personas más peligrosas de España siendo sin duda una de
las raíces más robustas de la revolución”.
No obstante terminada la guerra
pudieron reunirse de nuevo en la casa de Chamartin en la que aún hoy sigue
siendo la Fundación Menéndez Pidal y sede del Archivo María Goyri, en donde
pudo continuar sus investigaciones sobre Lope de Vega.
En Noviembre de 1954, a la edad
de 81 años falleció, dando fin a una vida dedicada a la investigación y la
enseñanza, y a la defensa de la capacidad de las mujeres para desarrollar
cualquier actividad. Cumpliendo su deseo fue enterrada sin lápida.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de
Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
domingo, 23 de julio de 2023
Mujeres inventoras
Mujeres inventoras
Poca gente se pregunta quién está detrás
de algunos artefactos que diariamente utilizamos. En el caso que nos ocupa, si
conducimos. Nadie se imagina tener que salir a la carretera con un coche que no
tuviera intermitentes, espejo retrovisor ni tampoco parabrisas o
limpiaparabrisas. Sería más que una imprudencia; sería un suicidio.
Detrás de estos
inventos, que ahora utilizamos con toda naturalidad, muy pocos saben que están
tres mujeres inventoras. El primer retrovisor salió de un bolso de la primera
mujer piloto de coches que ganó una competición: una judía sefardí inglesa llamada
Dorothy Levitt (1882-1922)[1]. En 1909 escribió el libro titulado The
Woman and the Car: A chatty little handbook for all women who motor or who want
to motor [2].
En él la autora recomienda usar un espejo de mano mientras se conduce para
poder mirar hacia atrás de vez en cuando durante el trayecto. Su instalación,
tal como ahora existe, tardaría aún algunos años.
Otro de los inventos
que se incorporaron a los automóviles primitivos fueron los intermitentes. En
principio, bastaba indicar con los brazos la dirección que se iba a tomar para
que los demás conductores advirtieran la maniobra. Y funcionó, con más o menos
acierto, hasta que, hacia 1914 la actriz canadiense Florence Lawrence
(1886-1938), considerada como “La primera estrella de cine” de la historia, con
varios cientos de películas, se le “encendió” el piloto. Muy aficionada al
mundo del motor, le fue dando vueltas a su imaginación intentando mejorar y
hacer más seguro el tráfico. También fue la creadora de la señal automática de
frenado al colocar una señal de STOP en el guardabarros (aparecía
automáticamente frenar). No se lucró de ninguno de los inventos al no patentar
sus ideas que, años más tarde se incorporaron a los automóviles. Hasta los años
50 no se homologó su incorporación (son los intermitentes anaranjados que todos
conocemos). En cierta ocasión comentó que “un coche para mí es algo que es casi
humano, algo que responde a la amabilidad, la comprensión y el cuidado, al
igual que la gente”. Se suicidó a los 52 años.
El tercer elemento al
que hacíamos alusión es el limpiaparabrisas, que surgió haciendo turismo. De
nuevo, fueron mujeres las protagonistas: la primera fue Mary Anderson
(1866-1953) que, en el invierno de 1903, mientras viajaba en tranvía por la
ciudad de Nueva York, se fijó que el conductor tenía que detenerse cada dos por
tres y bajarse del vehículo para limpiar el parabrisas de agua y de hielo. Enseguida
se puso en marcha para trabajar en un invento para solucionar el problema. La
solución fue fabricar una lámina de goma que unió a un brazo metálico y
que conectó de forma que podía accionarlo desde la cabina través de una palanca.
De esta forma tan ingeniosa evitaría al o la conductora tener que apearse para
limpiar el vidrio. Al contrario de Florence, sí patentó el invento, pero de
nada le sirvió porque nadie en aquella época tomó en serio aquel invento
femenino. La patente expiró sin que su dueña percibiese un solo dólar. Pocos
años después fue otra actriz, Charlotte A. Bridgwood (1861-1929)
-madre de Florence Lawrence- quien patentó en 1917 un limpiaparabrisas
accionado mediante un motor y que limpiaba tanto el lado exterior como el
interior del vidrio. Hasta 1969, no apareció el primer
sistema de limpiaparabrisas intermitente montado en un Ford.
No termina aquí la relación.
Otro de los elementos de los automóviles, el parabrisas, fue obra de la
imaginación de otra mujer, preocupada porque la carrocería de los automóviles,
por entonces descubierta, ponía en desorden su peinado y las inclemencias
estropeaban su cutis. La patente data de 1892 y la dama en cuestión (al parecer
francesa) se apellidaba Doumayrou. Curiosamente, no lo registró como
complemento para el automóvil, sino en el de accesorios de belleza porque
todavía no se había descubierto lo útil que podía ser el parabrisas en materia
de seguridad.
Estos son sólo unos
ejemplos de mujeres inventoras que han pasado desapercibidas o ninguneadas.
Como tantas otras. Ya se sabe, lo que no se ve, no existe.
Rosa
María Ballesteros García
Vicepresidenta del
Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
domingo, 16 de julio de 2023
De sumar se trata.
DE SUMAR SE TRATA
De todas las cuentas habidas y
por haber, se trata, ahora más que nunca, de sumar voluntades perdidas y
abandonadas a su destino particular y reconvertirlas en sus dimensiones
colectivas por el bien de la mayoría silenciosa que hemos soportado tanto
malestar colectivo, que solo beneficiaba a una
minoría levantisca que nunca está satisfecha con sus reales cuotas de
respaldo social.
Ahora más que nunca la mayoría
silenciosa tenemos que acercarnos a ejercer el único derecho que nos está permitido,
sin molestar a nadie, pero sí para beneficio de la mayoría, que es la que tiene
que aprovechar este único recurso de acercarnos a decir lo que queremos y que
vamos necesitando ya de verdad.
Podemos ver claro, con las
manifestaciones engañosas de siempre, que nos provocan el hastío para hacernos
desistir de la participación, que no podemos dejar nuestra responsabilidad en
manos de los demás. La libertad de votación se ha consagrado, porque beneficia
a los que tienen más poder real y mediático. Si no, ya nos obligarían, porque a
la fuerza nos llevarían de calle.
Aunque la abstención fuera
mayoritaria, el sistema electoral sería desacreditado, teóricamente, pero no
ilegalizado. En la realidad contaría la fuerza de los porcentajes de los votos
de hecho. Sabemos de elecciones en que la participación no llega al 40% y gana
cualquiera que pueda sacar mucho menos del 50% de esa participación, y que en
realidad no representa ni al 20% del total del electorado. La ley electoral
manda, la abstención no manda nada.
Siempre nos causa satisfacción,
por nuestra humildad y sencillez participativa, que la policía, que se
encuentra en los colegios electorales, nos sonría, y no se muestre incómoda ni
molesta ni, incluso, agresiva, como nos pasa, muchas veces, en las manifestaciones,
porque no somos de la clase privilegiada. Todo el mundo es igual ante las
urnas, pero nos parece que no lo somos en otras circunstancias. Tenemos que
aprovechar estos pequeños favores de la democracia, tan moderna ella. La
libertad bien entendida es “el bien más preciado” que, inconscientemente, cubre
de bienestar y hasta de agradecimiento hasta los rostros de la poli, cuando nos
acercamos a las urnas.
Ante el odio declarado de
algunos, incluso con caras desencajadas, ofrecemos nuestros secretos y
silenciosos afectos de la mayoría silenciosa y educada, sin ruidos ni
estruendos, y que no levantan la más mínima polvareda de malestar. “La verdad
os hará libres” y no precisamente el tropel de mentiras y de falsas promesas y
de falta de programas que solo se alimentan de la ignorancia, cada vez mayor,
de los españoles de a pie, que cada día saben menos del lugar donde pisan.
Podemos decir que es hora de que
el partido mayor y más fuerte de la coalición tenga el espacio y el tiempo
suficiente para aportar verdades a esta campaña electoral, aunque no cuente con
tantos favores como se les han concedido a los más mimados por los medios de
comunicación, que no de información. Podemos pensar que todavía deben tener
espacios para demostrar que no está todo perdido, animando a los que están
molestos por los vetos, porque el conductismo de “la acción-reacción” no nos
puede llevar a que, durante cuatro años, nuestro malestar sea mayor y además
irreparable. Podemos, ahora, ver con claridad que “la caja negra” de Skinner
o Watson no puede cegarnos, porque a una
acción no siempre corresponde una sola reacción como respuesta. En nuestras
escuelas, usando el “role playing”, incluso con el alumnado de Primer Ciclo de
Primaria, quedaba más que patente la riqueza de nuestra mente a la hora de
responder a cualquier acción o provocación que no pudiera estar en nuestros
archivos de inteligencia y educación. Podemos incluso experimentar que, a
veces, somos más fuertes y mejores, cuando sabemos controlar hasta el fuego amigo,
capaz de quemar nuestras naves, porque sabemos nadar en aguas turbulentas.
Podemos levantar la cabeza y ver
que no podemos esperar, por cuestión de efemérides centenarias, ni al
abril del 2031 y, mucho menos, al
febrero del 2036, porque puedan votar hasta los de CNT. Ahora es cuando podemos
levantar la voz que tantas veces han silenciado o ignorado y contribuir a la
campaña de estos días, desde los mítines hasta el boca a boca tan entrañable y
tan nuestro.
Podemos participar de mil formas
a que, con mejores resultados que nunca, “la Paz” deje de ser vetada y podamos
considerar que era solo una cuestión in pectore el que se le devuelva la
función que tanto trabajó y a la que no cejará en aportar esfuerzos en bien de
la dignidad de todas y todos.
José
María Barrionuevo Gil
El
Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
domingo, 9 de julio de 2023
María Blanchard
María
Blanchard (1881-1932): Otra gran desconocida
Se llamaba María Eustaquia Adriana Gutiérrez-Cueto
Blanchard, aunque es conocida como María Blanchard. Nacida en 1881 en
Santander, el mismo año que nació Picasso, forma parte de la pléyade de
pintoras y artistas plásticas que eclosionaron durante la llamada “Edad de
Plata” de nuestro país, es decir, los años veinte y treinta del pasado siglo.
Bien es verdad que María (la “Frida Kahlo” española) era algo mayor que el grupo
que forman la pintora y escenógrafa Victorina Durán (1899-1993) y las pintoras
Maruja Mallo (1902-1995), Delhy Tejero (1904-1968), Marisa Roësset (1904-1976),
Remedios Varo (1908-1993) o Ángeles Santos (1911-2013), por citar algunas de
las pintoras más destacadas de aquellos años. Con ellas compartió profesión y también
las dificultades de romper esquemas sociales. También, como varias de ellas,
tuvo que sufrir exilio. Durán, Mallo y Varo tuvieron que exiliarse con la
Guerra Civil; Delhy pasó por una depuración al finalizar la contienda; Santos
desapareció, prácticamente, tras un debut exitoso; la catalana Marisa Roësset,
moderna, progresista y socia del Lyceum Club en su juventud, se alineó tras la
guerra en posturas más conservadoras y siguió pintando, si bien en un estilo ad
hoc (como correspondía al Régimen). María Blanchard sufrió doble exilio.
María
(Cuca para sus familiares y amigos), como todas, o casi todas las
artistas a las que hemos citado, ha sido, hasta hace relativamente pocos años,
una desconocida[1].
Descrita como un “animalito asustado en un rincón”, o una “dulce sombra”, la
describía el poeta Federico García Lorca, quien le dedicó una preciosa elegía
cuando murió en 1932. María triunfó en el arte, pero lo hizo viviendo un exilio
voluntario en París, ciudad en la que se había refugiado huyendo del rechazo
que su cuerpo de jorobada le marcaría de por vida, no solo su personalidad,
sino su arte. Sí, era jorobada desde que vino al mundo (se dice que debido a
una caída de la madre cuando estaba embarazada de ella) y esta deformidad, y el
rechazo social, la hizo encerrarse en sí misma. Su tabla de salvación fue la
pintura, el arte, y la necesidad de transmitir la belleza que a ella le había
sido negada. Sus lienzos demuestran tanto el talento como la belleza
idealizada, tan deseada por ella. Amor, ternura, todo es un reflejo de lo que
siempre deseó y no pudo tener, si bien consiguió ser una artista alabada y
reconocida entre los artistas de su tiempo. Su amiga y alumna, la francesa Jacqueline
Rivière, la describió como un pájaro salvaje encerrado en una triple jaula: su
“cuerpo torturado”, su “corazón ávido” y “el mundo hostil”. La hostilidad y el
escarnio diario sufrido al que fue sometida por las alumnas del colegio de
monjas parisino, donde daba unas clases para lograr subsistir, le dejaron de
por vida “un extraño rencor”, como afirma su biógrafa, María Laffitte (1902-1986).
Fue amiga y compañera
de Pablo Picasso (1881-1973) y Juan Gris (1887-1927), con el que compartió
estilo durante su etapa parisina. En París también compartió apartamento con el
gran muralista mexicano Diego Rivera (1886-1957), quien le influenció con sus
colores luminosos. Con la pintora Marie Vassilief (1884-1957) se inició en el
cubismo y hará amistades con otros artistas como el catalán Anglada Camarasa
(1871-1959) o la ruso-mexicana Angelina Beloff (1879-1969).
Hasta 1920 desarrolló
su etapa cubista, aunque no olvidó las referencias figurativas de sus primeras
obras, entre las que se destaca La comulgante (1914), presentada en el
Salón de los Independientes de 1921. Su obra pictórica establece reveladoras
conexiones con su trágica existencia. La infancia, la tristeza, la enfermedad
son temas recurrentes en sus pinturas (retratos de mujeres y niños).
A partir de los años veinte, fue reemplazando
el cubismo por una pintura diferente para consolidar un estilo propio: figuras
geometrizadas con rostros angulosos, colores oscuros y ácidos, utilizados antes
de su fase cubista y también una pintura en la que abundan asuntos cotidianos
con uno o muy pocos personajes. (escenas de ocio, bodegones) Entre esa mezcla
entre lo figurativo y el cubismo destacan: Madre e hijo (1921-1922), Maternidad
(1925) o Niña orante (1923-26).
Al iniciarse la Primera
Guerra Mundial regresó a Salamanca, donde estuvo dando clases en la Escuela
Normal tras ganar una cátedra de dibujo. Pero de nuevo la situación del colegio
parisino se repite y tiene que renunciar por no poder soportar las continuas
humillaciones. Finalizada la guerra
regresa de nuevo a París con la firme decisión de no regresar nunca a España,
una decisión que se traduce hasta en el cambio de firma de sus obras: María
Cueto había muerto para reencarnarse definitivamente en María Blanchard.
Su última exposición fue
en el Salón de los Independientes de París con cuatro pinturas: Portrait,
Femme assise y Le buveur. Su última etapa y hasta su
fallecimiento, su vida, aislada forzosamente por sus enfermedades, transcurrió
en la ciudad que la adoptó: París, y su obra y vida, a posteriori, recordada y
aplaudida por escritores y artistas como el ya citado García Lorca, Ramón Gómez
de la Serna o André Lothe, pintor y teórico del cubismo, quien publicó un
elogioso artículo en La Nouvelle Revue Française, propiedad de la
familia Riviére, padres de su alumna Jacqueline. María ha sido la primera
artista moderna en entrar en exposición permanente en el Museo Nacional del
Prado.
En el París de la
bohemia:” Era una mujer con un físico doliente y deforme que rompió barreras”,
explica Baltasar Magro en su novela Como una sombra. “Para algunos fue
la mejor pintora cubista, la representante más genuina del movimiento”,
continúa. Ramón Gómez de la Serna dijo de ella que fue “la más grande y
enigmática pintora de España”. En París Había sido alumna de Anglada Camarasa
en la Academia Vitti, y el amor de aquel por los empastes se manifestaría en
Ninfas encadenando a Sileno (1910), su única pintura mitológica, que le valió
una medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (antes logró otra por una
obra perdida: Los primeros pasos).
En abril de 1932, a los
51 años, murió de tuberculosis: “Si vivo, voy a pintar muchas flores”. Fueron
sus últimas palabras[2].
Elegía a María Blanchard (Federico
García Lorca)
Querida
María Blanchard: dos puntos... dos puntos, un mundo, la almohada oscurísima
donde descansa tu cabeza...
La lucha del ángel y el demonio
estaba expresada de manera matemática en tu cuerpo. Si los niños te vieran de
espaldas exclamarían: "¡la bruja, ahí va la bruja!". Si un muchacho
ve tu cabeza asomada sola en una de esas diminutas ventanas de Castilla
exclamaría: "¡el hada, mirad el hada!". Bruja y hada, fuiste ejemplo
respetable del llanto y claridad espiritual. Todos te elogian ahora, elogian tu
obra los críticos y tu vida tus amigos. Yo quiero ser galante contigo en el
doble sentido de hombre y de poeta, y quisiera decir en esta pequeña elegía,
algo muy antiguo, algo, como la palabra serenata, aunque naturalmente sin ironía,
ni esa frase que usan los falsos nuevos de "estar de vuelta". No. Con
toda sinceridad. Te he llamado jorobada constantemente y no he dicho nada de
tus hermosos ojos, que se llenaban de lágrimas, con el mismo ritmo que sube el
mercurio por el termómetro, ni he hablado de tus manos magistrales. Pero hablo
de tu cabellera y la elogio, y digo aquí que tenías una mata de pelo tan
generosa y tan bella que quería cubrir tu cuerpo, como la palmera cubrió al
niño que tú amabas en la huida a Egipto. Porque eras jorobada, ¿y qué? Los
hombres entienden poco las cosas y yo te digo, María Blanchard, como amigo de
tu sombra, que tú tenías la mata de pelo más hermosa que ha habido en España.
Federico García Lorca, discurso
en el Ateneo de Madrid, 1932.
Rosa María Ballesteros García
Vicepresidenta del Ateneo Libre
de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
viernes, 7 de julio de 2023
Manifiesto contra la censura
domingo, 2 de julio de 2023
El relato
EL RELATO
Admitimos como plasticidad
neuronal, a la capacidad de nuestra estructura nerviosa cerebral de modificar
su conformación funcional con arreglo a la influencia de los estímulos
recibidos, de forma que son éstos y las
reacciones inflamatorias que provocan a modo de respuesta, los que definen la
calidad y magnitud de nuestra inteligencia.
El almacenamiento progresivo de
estos estímulos da lugar a un filtro relleno de todos aquellos principios
culturales que hemos ido acumulando desde el momento en que nacemos, y que han
ido modelando merced a esta plasticidad, nuestra capacidad emocional, procedentes
de nuestro entorno vital familiar en principio, y del entorno docente escolar y
universitario, en su caso, posteriormente. Mientras más primario en el tiempo
sea el ideario asumido mayor será su compromiso, de ahí la importancia que la
enseñanza primaria posee en todos los regímenes.
Estos principios culturales, son
auténticos implantes, o marcos, como les llama Lakoff, asentados en nuestras
capas decisorias, en zonas profundas o reservadas de nuestro subconsciente,
permanecen latentes en archivos silenciados, cuya capacidad de convicción
ideológica termina basándose en el “se hace así” porque es “lo que se ha hecho
siempre”, y emergen en aquellas ocasiones en que por mecanismos precisos se solicita su presencia,
merced a un maceramiento ideológico premeditado.
El relato así modificado se impone
incluso a las transformaciones sociales avanzadas y legalizadas, autenticando
que algo que es legal puede ser indecente, es decir, se puede hacer pero no se
debe de hacer, porque contradice lo profundamente enraizado en el ideario
social imbuido, formando una frontera falaz entre lo legítimo y lo ilegítimo, imponiéndose
en el control ideológico popular.
El resurgir de estos principios, expertamente
manipulables, conforman relatos difíciles de desenmascarar, dificultando las
posibilidades de acceder a la verdad. El
relato se impone. La historia se reescribe, se falsifica y se manipula, induciendo a las masas de ciudadanos
menos formados e ilusionándolos, a veces, con los mismos principios que
combaten. El relato es el que triunfa, se genere de la forma que se genere.
Estos relatos pueden ser
múltiples, y en la habilidad para escogerlos, fabricarlos e imponerlos, radica
la capacidad de los estrategas electorales para hacerlos llegar a los votantes,
aprovechando las posibilidades de difusión de las redes sociales. Internet
sirve anónimamente bulos, trampas y medias verdades forzando la plasticidad
cerebral de los ciudadanos crédulos y dóciles a los mensajes de sus líderes en
los que han depositado su confianza.
La rapidez con que se reenvían
los mensajes no comprobados a través de “twiter”, “whatsapp” o “instagram” es
hoy uno de los signos más definitorios de la inmadurez cerebral ciudadana, lo
que no merecería comentario alguno si no fuera por la trascendencia real, es
decir, por los millones de personas que en la práctica pueden ser sensibles a
estas “fake news”, o “lawfare” que alteran y deforman la calidad de la
información recibida
El relato construido tiene una
intencionalidad clara en la mente de sus constructores y su asunción por la
sociedad a la que va dirigido se denomina normalización, cuya entronización
popular consigue desvirtuar por completo los parámetros elementales de una
sociedad democrática que solo se basa en la verdad libremente asumida.
La inmunidad ante tamaña desinformación
se muestra como un empeño inalcanzable para todos aquellos ciudadanos que se esfuerzan
en conocer la verdad de nuestra historia reciente y la legitimidad de nuestras
instituciones que es el mínimo empeño necesario para desenmascarar los
intereses falsarios que envenenan de forma continua nuestra convivencia
política que no cesa de avanzar, de esta
forma, sobre falsos postulados o medias verdades, cultivadas hábilmente por los
profesionales del engaño.
Es necesario animar y cultivar la
existencia de una prensa libre e informadora sin prejuicios ni condiciones que
sea capaz de combatir y desenmascarar a los periodistas sin escrúpulos,
políticos sin ética y jueces frustrados,
responsables de relatos e infundios dolosos, solapados, que pasados un cierto
número de años los historiadores pondrán de manifiesto como responsables de la
alteración de un ciclo histórico que deformaron con sus imposturas.
Jesús
Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografia.-
Clark, A., y Chalmers, D. “El cerebro extendido”. Analysis, Oxford University Press (1998).
George Lakoff. "No pienses en un elefante". Península 2022.
José Antonio Martin Pallín. "¿Para qué servimos los jueces?" Catarata
2023.
