domingo, 28 de agosto de 2022

Cine ruso

LOS INICIOS DEL CINE EN RUSIA

 

El 28 de diciembre de 1895 se realizaría la primera proyección cinematográfica abierta al público, si bien ya se habían realizado anteriormente varios experimentos. Estas primeras proyecciones, mudas y en blanco y negro, eran documentales, entre otros: Salida de la fábrica Lumière de Lyon, Los herreros o La pesca de los peces rojos. Era el nacimiento de un arte popular que rápidamente se extendió por el mundo, primero con imágenes sin sonido, después acompañadas con música in situ, explicadas por un «relator», subtituladas y, finalmente, este cine de vanguardia daría paso al cine hablado a final de los años 20 con tres etapas fundamentales: Expresionismo alemán: El gabinete del doctor Caligari, 1919 (dirigido por Robert Wiene con Werner Krauss en el papel principal); Impresionismo: La Roue, 1922 (dirigido por Abel Gance con Gabriel de Gravone) y Surrealismo: Un perro andaluz, 1929 (de Luis Buñuel con Simone Mareuil).

Por su parte, las primeras sesiones de cine en Rusia tuvieron lugar en 1896, varios meses después de la primera proyección cinematográfica en Francia de los hermanos Lumière, ha tenido distintas etapas en la historia rusa, desde los orígenes y su importación por los Zares, pasando por el emblemático cine soviético hasta el actual cine de la Federación Rusa, pero el primer filme de producción propia apareció en 1908 con el título Stenka Razin, un corto de género histórico dirigido por Vladimir Romaskhof y protagonizado por el también actor y director Yevgeny Petrov-Krayevsky. A partir de entonces la producción cinematográfica en Rusia comenzó a crecer con rapidez, siendo Yákov Protazánov (1881-1945) uno de los principales directores de esta época con títulos como el musical La reina de picas (1916) con actores como Tamara Duvan y Nikolai Panov o el drama histórico El padre Sergio (1918) con Olga Kondorova e Yvan Mozzhukhin, basadas ambas en obras homónimas de los autores rusos Alejandro Pushkin (1799-1837) y León Tolstói (1818-1910), consideradas como las principales obras maestras del cine prerrevolucionario. En poco más de una década, la producción cinematográfica en Rusia comenzó a crecer con rapidez, teniendo a Aleksandr Alekséyevich Janzhónkov (1877-1945) como el primer empresario ruso de cine. Produjo La defensa de Sebastopol en 1911, primer largometraje ruso, con Iván Mozzhujin en el papel del almirante Vladímir Kornílov. Un par de años después 18 empresas producían películas que se proyectaban en más de mil salas de cine.

En estos años aparecen también las primeras estrellas del cine ruso, entre las cuales destacan actrices como Vera Jolódnaya (1893-1919)[1]; Nathalie Lisenko (1886-1989); Anna Stend (1908-1983); Vera Jolódnaia (1893-1919), quien falleció, en circunstancias no claras mientras rodaba una película (sólo tenía 25 años); Alla Nazímova (1879-1945), que se convertiría en una de las actrices mejor pagadas de Hollywood en su época; Galina Krávchenko (1905-1996), Olga Chéjova (1897–1980), que en 1920 emigró a Alemania, donde hizo una brillante carrera como actriz de cine (Hitler era uno de sus mayores fans). Llegó a ser galardonada con el título de Artista Estatal del Tercer Reich; Vera Karalli (1889-1972), quien después de la Revolución de 1917 abandonó Rusia. Trabajó en Lituania, Rumania, Francia y Austria, para acabar instalándose en Viena, donde dio clases de ballet. En esta primera etapa aparecen también las primeras directoras[2].  

La revolución bolchevique del 1917 marcó una nueva etapa en todos los órdenes; el cine, herramienta de propaganda tan extraordinaria que Lenin (1870-1924), líder de la revolución, con ascendencia judía por vía materna, lo expresara rotundamente: “De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”. Con una población mayoritariamente analfabeta el cine sería el medio de comunicación más eficaz para la formación de las masas. Por consiguiente, esta útil herramienta tenía que ser controlada y así, en 1919, el Gobierno nacionalizó la industria cinematográfica y creó una escuela destinada a formar técnicos y artistas. En los años 20, el joven cine soviético «un cine revolucionario para la revolución» alcanzó extraordinarios éxitos y produjo una serie de obras maestras (actualmente estudiadas en las escuelas de cine de todo el mundo).

Los nombres de directores como Serguéi Eisenstein (1898-1948), de o Dziga Vertov (1896-1954), ambos de origen judío, este último casado con la actriz Elizaveta Svilova o también Lev Kuleshov (1899-1970), casado con la actriz Aleksandra Chochlova y Vsévolod Pudovkin (1893-1953) casado, como los anteriores, con la actriz Anna Zemtsova son internacionalmente conocidos. Durante la década de los años 20 proliferaron los estudios cinematográficos y empresas dedicadas al cine, y las repúblicas anexionadas como Georgia, Kazajistán, Armenia o Ucrania comenzaron a producir sus propias películas, si bien los principales productores fueron los moscovitas Mosfilm y Lenfilm, estos últimos ubicados en Leningrado (actual San Petersburgo). De esta etapa soviética destacan títulos como El hombre de la cámara (1929) de Vertov, La madre de Pudovkin, adaptación de la novela de Máximo Gorki, y La Ley de Kuleshov, ambas de 1926 y El acorazado Potemkin (1925) de Eisenstein, consideradas obras maestras del cine de todos los tiempos: esta última con argumento de la también directora Nina Agadzhanova (1889-1974). La famosa escena del cochecito con el bebé que rueda por las escaleras de Odessa, retomada en la producción norteamericana de 1887 Los intocables de Eliot Ness, dirigida por Brian de Palma, estuvo protagonizada por la actriz de origen italiano Beatrice Vitoldi (1895-1939)[3].

A partir del último tercio de los años veinte la vanguardia soviética daría paso al realismo soviético impulsado por Stalin. El año 1931 destacó por la aparición del sonido con la película El camino a la vida de Nikolai Ekk (1902-1976), con las actrices Mariya Andropova, Mariya Gonfa y la escritora y actriz Regina Yanushkevich, entre otros. Entre los principales cineastas de la década de 1930 se destacan directores como Grigori Alexándrov, famoso por sus comedias musicales (Chicos alegres, 1934), muchas de ellas con su esposa Lyuboc Orlova, superestrella del cine nacional de aquella década y Mijaíl Romm, de origen judío, famoso por sus dos películas sobre la vida de Vladímir Lenin (Lenin en octubre, 1937 y Lenin en el año 1918, 1939), con Boris Shchukin como Lenin, títulos que marcaron una larga serie de producciones dedicadas al líder, así como muchos filmes biográficos sobre diferentes personalidades: zares, jefes militares o escritores. Los más importantes filmes de esta serie son Alejandro Nevski (1938) de Eisenstein, con Nikolay Cherkasov, sobre un valiente príncipe y jefe militar ruso del siglo XIII, y Pedro I (1937), de Vladimir Petrov, biografía de uno de los más famosos zares rusos, Pedro el Grande, encarnado por Nikolai Simonov.

Esta es, grosso modo, la historia del cine ruso y soviético desde sus inicios hasta la llegada del cine hablado. Tras la muerte de Stalin en 1953 y las siguientes décadas, pasando por la disolución de la URSS hasta la actualidad, su industria ha pasado por etapas de sombras y luces. Pero esta es ya materia para otro artículo.

 

                       Rosa Mª Ballesteros García

       Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                      “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Basado en la vida de la bailarina y actriz Vera Jolódnaya, el famoso actor y director ruso Nikita Mijalkov (1945) dirigió en 1976 el film titulado La esclava del amor, con argumento inspirado en el triste final de una actriz de cine mudo.

[2] Entre otras: Nina Agadzhanova, M. Alibegova, Nutsa Gogoberidze, Alla Nazimova, Helene Osinskaia, Olga Preobrazhenskaya, Olga Rakhmanova, Esfir Shub, Yuliya Solntsev, Elizabeta Svilova, Tatyana Lukashevich o Elizaveta Thiman.

[3] Murió en Moscú, asesinada en una de las purgas de Stalin.

domingo, 21 de agosto de 2022

Elogio de Arturo Duperier

                                                  ELOGIO DE ARTURO DUPERIER

 

Fue un físico componente del grupo de profesores que insuflaron aires nuevos a la ciencia española en el pasado siglo XX, experimentador notable, ideó  procedimientos para localizar y estudiar los rayos cósmicos que constituyeron la base para el desarrollo de la física de las partículas elementales. Conocido y respetado internacionalmente fue propuesto en más de una ocasión para recibir el Premio Nobel, terminando  ensombrecido por la dictadura franquista.

Arturo Duperier Vallesa nació en Pedro Bernardo (Ávila) en 1896, hijo del farmacéutico y la maestra del pueblo, como el menor de tres hermanos de los que solo él sobreviviría. Realiza sus estudios elementales en la escuela de su madre y el bachillerato en Institutos de Madrid y Ávila, comenzando sus estudios universitarios en Valladolid para terminarlos en Madrid donde se licencia en Químicas en 1916 y en Físicas en 1919.

No obtiene plaza remunerada para trabajar con Blas Cabrera que lo acoge como doctorando y hace oposiciones al Servicio Meteorológico Español obteniendo plaza en el Observatorio Meteorológico del Retiro en  Madrid. En 1924, a los 28 años, defiende su tesis doctoral “Estudio termomagnético del agua y de algunas disoluciones paramagnéticas” consagrándose como un especialista en magnetismo y publicando varios trabajos con su maestro en francés que alcanzaron gran relieve, consiguiendo el nombramiento de Profesor Auxiliar de Cabrera en Electricidad y Magnetismo en la Facultad de Ciencias.

En 1927 forma parte de la recién creada Sociedad Española de Meteorología y realiza su primer viaje de estudios subvencionado por la Junta de Ampliación de Estudios visitando los observatorios de Estrasburgo, Zúrich y París, y en 1932 se crea para él la dirección de la Sección de Investigaciones Especiales del Observatorio Meteorológico de Madrid, y en 1933 obtiene la Cátedra de Geofísica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid.

En 1934 tras un viaje a Berlín conoce estudios, técnicas y métodos para la detección de los rayos cósmicos en la atmósfera que pasaría a convertirse en su campo preferente de investigación.  Este mismo año se casa con Ana María Aymar y Gil de cuyo matrimonio nace una niña que viviría un año.

En 1936 es nombrado Presidente de la Sociedad Española de Física y Química y se dedica ya al completo al estudio de la atmósfera, primero en Madrid y luego en Valencia y Barcelona según posibilita el avance de la guerra civil, hasta que en la primavera de 1938 se traslada a Londres en donde se convertiría en colaborador del futuro Premio Nobel Patrick Blackett. También en Londres nace su segunda hija.

El origen y naturaleza de las partículas de alta energía absorbieron su trabajo durante la segunda guerra mundial poniendo a punto sistemas originales de detección y registro  de alta sensibilidad. Estudia además la influencia de la actividad solar en la variación de la intensidad de la radiación. Establece una ecuación que se conoce como “modelo Duperier de la intensidad”.

En su punto más alto de reconocimiento científico es invitado por la The Physical Society a dictar la vigésimo novena conferencia “Guthrie”, acontecimiento científico de máximo nivel. Recibe asimismo  una oferta de la embajada de Estados Unidos para dirigir el Observatorio Geofísico norteamericano  de Huancayo, en Perú, considerado en aquel momento como el mejor del mundo.

En 1951 sufre un infarto en Londres. Su suegro Alejandro Familiar, abogado y político y antiguo diputado a Cortes por Burgos, trata de solucionar los problemas políticos para facilitar su vuelta a España ya que había sido expulsado de su cátedra por el nuevo régimen. En 1953 regresa definitivamente y el ministro Joaquín Ruiz Jiménez firma su reingreso en la Universidad de Madrid en una nueva Cátedra de Geofísica. El Imperial College de Londres le regala su laboratorio con toda su dotación para que pueda seguir trabajando en sus investigaciones en Madrid, pero este material, imprescindible para el científico, queda inexplicablemente retenido en el puerto de Bilbao durante los cinco años que le restaban de vida impidiéndole todo progreso en su actividad investigadora y reduciéndole a impartir clases.

Muere en 1959, sin llegar a tomar posesión como académico de número de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en el sillón que había ocupado su maestro Blas Cabrera. A título póstumo la Fundación March le concedió el Premio de Ciencias

 

                                                                   Jesús Lobillo Ríos

                                                 Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                          “benaltertulias.blogspot.com”

                                                      

Bibliografia.-

Bru Villaseca y González de Posada. “Arturo Duperier, mártir y mito de la Ciencia Española”

F. González de Posada. “Real Academia de la Historia”

domingo, 14 de agosto de 2022

Pabst

LA TRILOGÍA ERÓTICA DE GEORG W. PABST

El germen del movimiento expresionista y el cine.

La Primera Guerra Mundial (conocida en su momento como la Gran Guerra) finalizó un 11 de noviembre de 1918 cuando Alemania aceptó las condiciones del armisticio. Un año antes, en 1917, el aislamiento y la prohibición de películas extranjeras abocó al gobierno alemán a crear la UFA (Universum Film Aktiengesellschaft) como respuesta a las películas extranjeras que, impulsadas por la entrada de EE.UU. en la guerra, presentaban al mundo una visión nada amable del pueblo y el gobierno alemán. Nace entonces una de las corrientes cinematográficas más interesantes de la filmografía mundial: el Expresionismo, un movimiento que significó, en opinión de los expertos, «un antes y un después» de la historia del cine, un movimiento que influiría decisivamente en géneros como el cine negro (Ciudadano Kane, 1941) de Orson Welles, el cine de terror (Frankenstein, 1931) de James Whale, director que tanto influyó en la obra del mexicano Guillermo del Toro (Cronos, 1993, La forma del agua, 2017, El laberinto del fauno, 2006) o en ciertas películas del director norteamericano Tim Burton (Eduardo Manostijeras, 1990, La novia cadáver, 2005). En versión nacional, para no ser menos, una joya de Edgar Neville: La torre de los siete jorobados (1944), película basada en la novela del escritor madrileño Emilio Carrere publicada en 1920.

Por otra parte, el expresionismo no afectó solamente al «Séptimo Arte», también la pintura, la música o la arquitectura se decantarían por la subjetividad y expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. El cine, en este contexto, se propuso como primer objetivo hacer un cine de enaltecimiento y propaganda de la sociedad germana (una forma de fomentar la autoestima patria).

En 1918, al finalizar la guerra, la UFA pasó a ser propiedad del Deustche Bank y, como consecuencia, las temáticas cambiaron y los filmes con contenido de exaltación patriótica desaparecieron en beneficio (económico y comercial) de películas con alto contenido sexual, y también otras del género histórico, donde se seguía ensalzando al pueblo alemán por encima de los demás. No obstante, unos años antes, ya se habían producido algunas películas que anunciaban este expresionismo con títulos como El estudiante de Praga (1913) de Paul Wegener (un pacto diabólico)[1] o El Golem (1914)[2] (otra de hechicerías), también de Paul Wegener y Henrik Galeen, por poner un par de ejemplos. Pero la guerra había terminado y la gente buscaba una vía de escape para olvidar el drama de la guerra y esta evasión estuvo tras las cámaras de tres realizadores fundamentales: Friedrich Wilhelm Murnau, Fritz Lang y Georg Wilhelm Pabst, que fue el primer cineasta en incorporar el psicoanálisis en una de sus películas[3], y también artífice de la trilogía que aborda los problemas de la psicología femenina: Abwege (Por el mal camino o Crisis, 1928), Pandora Box (La caja de Pandora, 1929) y Tagebuch einer Verlorenen o Diary of a Lost Girl (Tres páginas de un diario, 1929), todas muy críticas con la Alemania de su época, en las que se puede constatar la motivación del cineasta: los sentimientos y la realidad social de su país. La primera de ellas protagonizada por la actriz alemana Brigitte Helm, famosa por su doble papel en Metrópolis (1927) y las restantes por Louise Brooks, una de las «chicas malas» del cine de Hollywood, que encarnó a la perfección la Lulú clásica que tantas versiones ha inspirado.

 

Georg W. Pabst: el hombre y su tiempo

El director de la trilogía, Georg Wilhelm Pabst (1885-1967) fue un director de cine austríaco que trabajó en Alemania, Francia y EE.UU. Es una de las figuras más importantes del primer cine alemán y, aunque su familia pretendía que estudiara ingeniería, muy pronto se decantó por la interpretación formando parte de una modesta compañía teatral de variedades con la que trabajó en Austria y Suiza, para luego asentarse en Alemania. Antes de dedicarse al cine emigró a los Estados Unidos, y en Nueva York ingresó en la Compañía del Teatro Popular Alemán en 1910. En 1914, con un currículo bien trabajado, viajó a Alemania para contratar actores. Sin embargo, la guerra le sorprendió en París, por lo que fue internado en un campo de concentración durante cuatro años (donde organizó representaciones sus compañeros alemanes). Finalizada la guerra en 1918 se dedicó al periodismo dirigiendo el vienés Neuer Wiener Theater, especializándose en el teatro de cámara (o Kammerspiel). 1920 fue su debut como realizador de cine (con pocos medios y con montajes intimistas). En 1921 fundó en Berlín una productora, con su amigo Carl Froelich. Su primer éxito lo obtuvo en 1925 al dirigir Die Freudlose Gasse (Bajo la máscara del Placer), con una debutante Greta Garbo en un melodrama social que fue prohibido en Gran Bretaña debido a la crudeza del argumento que presentaba la triste realidad de una Viena arrasada por la guerra (políticamente incorrecto, que decimos hoy). Varias de sus películas fueron censuradas, como Misterios de un alma (1926), con el tema psicológico sobre la sexualidad y la impotencia; El amor de Jeanne Ney (1927), adaptación de una novela de Ilya Ehrenburg que narra la relación entre una chica francesa y un revolucionario ruso (también incorrecta). En 1928 Pabst fundó la Asociación Popular de Cine-Arte. Con la llegada del cine hablado dirigió películas de fuerte contenido social (Carbón), antibelicista (Cuatro de infantería), ambas de 1930, e incluso musicales: La ópera de los tres centavos, basada en la obra homónima de Bertolt Brecht, que fue prohibida por la Alemania nazi (se levantó la prohibición en los años 50, de nuevo incorrecta). Antes, en 1933, había realizado una importante versión coral de Don Quijote (1933), con el ruso Feodor Chaliapin (Don Quijote) y el francés Dorville (Sancho). En 1948 Pabst obtuvo el Premio de la Bienal de Venecia con Der Prozess, adaptación de la novela homónima de Franz Kafka. Su último trabajo fue Es geschah an 20 Juli, ah am 20. Juli (Sucedió un 20 de julio) sobre la conspiración fallida contra Hitler.

 

Películas y actrices de la «trilogía erótica».

El primer título, traducido como Por el mal camino o Crisis (1928), tiene como personaje principal a una burguesa ociosa y hastiada de su monótono matrimonio, que se lanza al libertinaje de la vida nocturna berlinesa. En el guion intervino un muy conocido director de nuestro cine de los años 40-50: el judío húngaro Ladislao Vajda (Marcelino Pan y Vino, El cebo, Mi tío Jacinto), que se instaló de por vida en nuestro país huyendo del nazismo. La protagonista era la actriz alemana Brigitte Helm, muy famosa por el doble rol de María/María-robot en Metrópolis (1927), de Fritz Lang, El fin de su carrera tuvo mucho que ver con la intervención nazi en las producciones. Ella, una actriz famosa y consagrada no aceptaba censura, y además se había vuelto a casar con un judío, Hugo von Kunheim. Tampoco aceptó irse a Hollywood. Murió exiliada en Suiza.

            La otra estrella de la trilogía fue la provocadora Louise Brooks, quien adoptaría para siempre el arquetipo de Lulú, una joven ambiciosa, atractiva y amoral que, con las armas de su belleza juega con los hombres a su voluntad. Louise fue la protagonista de La caja de Pandora, dando vida a Lulú, una película considerada como la obra mayor del expresionismo, que encumbró a Louise: una joya del cine mudo adaptada, de forma magistral, de la obra teatral homónima del dramaturgo alemán Frank Wedeking, un rupturista muy crítico con la moral burguesa, como lo expone en una de sus obras más sorprendentes: Franziska (1910): Una metáfora del feminismo moderno: una joven mujer que vende su alma al Diablo (una especie de Fausto) para saber qué se siente al vivir como un hombre. Por su parte, la Lulú de La caja de Pandora es la historia del ascenso y la inevitable caída de una joven amoral pero ingenua cuyo erotismo despreocupado inspira lujuria y violencia en quienes la rodean. Stanley Kubrick, entre otros, retoma el mito con su Lolita (1962) a la que da vida la joven Sue Lyon.

Tres páginas…, también conocida como El diario perdido de una joven, narra la historia rocambolesca de una joven llamada Tymian (Brooks) que después de quedar embarazada se niega a casarse con su violador. Como consecuencia, y tras un tenebroso cónclave familiar, es expulsada de su casa y enviada a un estricto internado para jóvenes. Tras un tiempo se fuga con una amiga y comienza una azarosa vida como prostituta. Más de lo mismo. La doble moral, la intransigencia y el castigo por saltarse las reglas del juego propuestas por los hombres. Fue la segunda versión cinematográfica de la novela Diario de una Perdida de Margarethe Bohme. La primera había sido estrenada en 1918 y tuvo como actriz protagonista a Erna Morena, quien un año antes había protagonizado Lulú[4], una adaptación de la obra de Frank Wedekind que unió por vez primera a. Pabst y a Louise Brooks. Los tres títulos ya citados de 1928 y1929 integran la «trilogía erótica» de Pabst, lo que puede dar una pista de los problemas de censura y distribución que tuvieron en su momento.

Nada más esclarecedor para comprender el trabajo de Pabst que el libro de la escritora de cine judeo-alemana Lotte H. Eisner: La pantalla demoníaca, una obra de referencia indispensable para el estudio del cine expresionista. Fue escrita en francés durante el éxodo a que se vio obligada por ser judía pues, como apunta el escritor alemán Rudolf Kurtz: «el expresionismo no es un estilo artístico propiamente, sino una línea de experimentación fruto de una situación de caos y crisis mundial».

 

                            Rosa M. Ballesteros García.

                Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                             “benaltertulias.blogspot.com”

                        



[1] Con la joven actriz Lyda Salmonova.

[2] Contextualizada en la Praga del siglo XVI, un rabino hechicero crea el Golem, una criatura gigante hecha de arcilla, con el fin de proteger a los judíos de Praga de unos de los pogromos.

[3] Ayudado por dos discípulos de Sigmund Freud, Karl Abraham y Hans Sachs.

[4] Primera película del actor y director Alexander Antalffy.

domingo, 7 de agosto de 2022

Elogio de Enrique Moles Ormella

                                 ELOGIO DEL INVESTIGADOR ENRIQUE MOLES ORMELLA

 

Empezó a investigar en España cuando la investigación no existía, siendo considerado el padre de la Química española, su clara inteligencia y su carácter abierto le hicieron  el científico más reconocido y más relacionado internacionalmente de su tiempo, de talante progresista y comprometido terminó encarcelado y anulado por las autoridades franquistas que, si bien, no lo fusilaron, no consintieron el reconocimiento de su labor académica.

Nació en Barcelona en agosto de 1883 y murió en Madrid en marzo de 1953. Tras superar brillantemente el bachillerato en el Colegio Ibérico de Gracia, su villa natal, estudió Farmacia en la Universidad de Barcelona graduándose en 1905, con 22 años, con sobresaliente y Premio Extraordinario, consiguiendo el título de doctor en Farmacia al año siguiente por la Universidad de Madrid, a raíz de lo cual se desempeñó como auxiliar interino (sin sueldo) en la Facultad de Farmacia de Barcelona hasta 1898 en que consiguió una beca de la JAE (Junta de Ampliación  de Estudios) para trabajar en las Universidades de Múnich y Leipzig en la que se familiarizó con la química–física, rama de la Química en la que destacó, y en donde obtuvo su segundo doctorado, en Química, colaborando con Karl DrucKer.

A su regreso a España se incorporó al laboratorio de Investigaciones Físicas de la JAE que dirigía Blas Cabrera, introduciendo en el país la química-física que desarrolló hasta que fue admitida como asignatura en el plan de estudios oficial. En 1911 tomó posesión con profesor auxiliar de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencias de Madrid.

En 1912, pensionado de nuevo por la JAE, estudió en la Escuela Politécnica de Zúrich, la relación entre las propiedades químicas y la naturaleza de los cuerpos químicos, es decir, la magnetoquímica, que se convirtió en otro de sus temas de investigación. Y en 1915, de nuevo pensionado por la JAE, estudió la determinación de los pesos atómicos de los elementos por métodos fisicoquímicos obteniendo un nuevo doctorado, esta vez en física, bajo la dirección de Philippe Guye que le ofreció trabajar en Ginebra o en Baltimore (USA), ofertas que rechazó para volver a Madrid en donde se doctoró por cuarta vez, ahora en Ciencias, en 1920. Pero hasta 1927 no consiguió la Cátedra de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid, y en 1929 fue elegido Presidente de la Sociedad Española de Física y Química.       

Consecuencia del desarrollo obtenido por el laboratorio y sus beneficios prácticos, sus instalaciones precisaban una mejoría que vino de la mano de la Fundación Rockefeller que posibilitó la creación del Instituto Nacional de Física y Química, inaugurado en febrero de 1932. Como representante de la Ciencia Española fue enviado a Buenos Aires a ocupar la cátedra que la Institución Cultural Española había creado para las figuras destacadas de nuestra cultura, en donde permaneció tres meses dando clases y dictando conferencias.

En 1934 organizó en Madrid el IX Congreso Internacional de Química Pura y Aplicada y la IX Conferencia de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) de la que fue elegido presidente. Ese mismo año leyó su famoso discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (“Del momento científico español, 1775-1825”) en el que estudió las contribuciones científicas españolas de ése periodo. También en 1934 recibió la Gran Cruz de la Orden de la República Española y el grado de oficial de la Legión de Honor Francesa. En 1926 había recibido el premio Cannizaro de la Academia dei Lincei de Roma y en 1921, prueba de su sensibilidad artística, había publicado “Primavera de amor”, una traducción de algunos extractos de la correspondencia amorosa de Schiller con su novia Carlota.

Al estallar la guerra civil ocupó la vicerrectoría de la Universidad de Madrid y firmó un texto junto a otros catedráticos en defensa de la República titulado “Los intelectuales españoles apelan a la conciencia internacional” y fue nombrado director general de Pólvoras y Explosivos, y en 1938, pese a la guerra, participó en una reunión internacional de Física y Química a la que contribuyó con una memoria de 75 páginas sobre la determinación de los pesos moleculares y atómicos de los gases”.  

El 5 de febrero de 1939, Moles, cruzó la frontera con Francia enterándose de que había sido desposeído de su cátedra. Trabajó para el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de París (CNRS) como “maitre de recherche” durante dos años, en los que recibió ofertas de trabajo de las universidades de Zúrich, Baltimore, California, La Habana y la Casa de España en México, pero provisto de la documentación necesaria facilitada por las autoridades diplomáticas españolas, volvió a Madrid en el año 1941 siendo detenido en la frontera e ingresado en la prisión de Torrijos de donde salió en libertad condicional para ser detenido de nuevo en ingresado en la prisión de Porlier. Sometido a un Consejo de Guerra fue acusado de “auxiliar a la rebelión militar” y condenado a  muerte, conmutada por 12 años y un día de reclusión menor, que posteriormente revisada fue aumentada a 30 años de prisión mayor. No obstante en 1943, al cumplir sesenta años, logró la libertad condicional. Inhabilitado para cualquier actividad académica o investigadora, en enero de 1944 se incorporó al Instituto de Biología y Sueroterapia (YBIS) como asesor técnico de la sección farmacéutica. En 1951 se cancelaron todos sus antecedentes penales, y aunque no fue repuesto en la Universidad, pudo viajar a Cuba invitado por la Facultad y Academia de Farmacia de la Habana. El 30 de Marzo de 1953 falleció a consecuencia de un derrame cerebral.

                                                                  Jesús Lobillo Ríos

                                             Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografia.-

José M. Sánchez Ron. “Enrique Moles Ormella”. Real Academia de la Historia

Raúl Berrojo Jario.-“Enrique Moles y su obra”. Tesis Doctoral. UB.  

domingo, 31 de julio de 2022

Josefina Baker

                            JOSEFINA BAKER: UNA MADRE “ARCO IRIS”

 

 Joséphine Baker, registrada al nacer como Freda Josephine McDonald, nació en la ciudad de San Luis, en el sureño Misuri, Estados Unidos, en 1906. Su padre, Eddie, era un músico callejero de origen español que abandonó a la familia cuando era una niña. Su madre, una afroamericana llamada Carrie McDonald, adoptada de pequeña por un matrimonio de antiguos esclavos (de origen africano e indio) trabajaba para los blancos en el servicio doméstico, de forma que Joséphine tenía ancestros de esclavos afroamericanos, amerindios y españoles.

            Sus primeros años no fueron diferentes de las niñas negras y pobres que poblaban los barrios más miserables de San Luis ―el suyo era el barrio mestizo de Mill Creek Valley―.  Creció limpiando casas y haciendo de niñera para las familias blancas adineradas que le recordaban, como se recoge en una de sus biografías: "asegúrate de no besar al bebé". No debió ser una infancia ni fácil ni mucho menos feliz. Cuenta, otro de sus biógrafos, que una de sus empleadoras la maltrataba porque consumía mucho jabón haciendo la colada. Con doce años dejó la escuela y con trece cambió el servicio doméstico para trabajar como camarera, todo ello con temporadas que en que vivió como una niña de la calle, durmiendo en refugios de cartón, buscando comida en los contenedores de basura y bailando en la calle para los transeúntes. Con apenas trece años se casó, aunque fue un matrimonio que duró menos de un año.

Por otro lado, y pese a todo, nunca dependió financieramente de un hombre, algo inusual para una mujer durante su época, así que esta libertad ―tuvo claro que sin independencia económica se convertía en un bulto sospechoso― le permitió romper cualquier relación cuando lo creyó conveniente. Se casó y se divorció tres veces más: con el guitarrista de blues Willie Baker en 1921, de quien conservó el apellido; con el francés Jean Lion, magnate del azúcar, en 1937, logrando la ciudadanía francesa y, diez años más tarde, con el compositor y director de orquesta francés Jo Bouillon. El matrimonio adquirió un castillo en Dordoña que sirvió como residencia y albergue de los doce niños adoptados por la pareja, de diferentes nacionalidades. Era su proyecto con el fin de demostrar que la convivencia de diferentes "razas”. Todos los adoptados adoptaron el apellido del padre adoptivo.

Josephine llevaba el ritmo en el cuerpo: fue bailarina, cantante y actriz. Se convirtió en un icono musical, pero esta “Venus de Bronce”, “Perla Negra”, “Diosa Criolla”, “Sirena de los Trópicos” y “Venus de Ébano”, como fue conocida, no solo fue una estrella mediática, ya que su compromiso político antifascista y social antirracista la convirtieron en otro icono mucho más alejado del “glamour” de los focos y las tablas. Durante la ocupación de Francia por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, ya como ciudadana francesa, trabajó para la Resistencia como espía contra la Alemania nazi ―al finalizar la guerra le fue otorgada la Croix de Guerre y años después la Legión de Honor― y también como activista por los derechos de las personas negras[1].​Tras la muerte del Martin L. King en 1968 su esposa, Coretta, le ofreció la presidencia de honor del movimiento que había liderada su marido, aunque ella lo rechazó.

 En su faceta artística, con 14 años ganó su primer concurso de baile, y de ahí en adelante encauzó su vida hacia la danza. Con solo dieciséis años de edad dejó a su segundo marido para probar suerte en Nueva York, porque su deseo era trabajar en Broadway, pero su gran ocasión se presentó en 1925 cuando conoce a Caroline Dudley Reagan, esposa del agregado comercial de la embajada de Estados Unidos en París, que la invita a viajar a París para trabajar en un club que el marido iba a montar el marido. En septiembre llega a París y estrena su famosa faldita de plátanos como única vestimenta para bailar la “Danse Sauvage” que entusiasmó a los parisinos. En su libro La historia del Music Hall Sebastián Gash así la describe: “su risa cegadora de mulata ensombrecía la luz de los reflectores (...) Su aparición produjo el flechazo”. Solo cabe decir que pintores, escritores y diversas personalidades de la cultura y el arte galo se convirtieron en incondicionales de su arte, que algunos han querido relacionar con el jazz, el dadaísmo, el arte negro y el cubismo. En esta época conocerá y contratará como secretario a Georges Simenon, quien llegaría a ser un famoso escritor de novelas de misterio. Después de una gira por Europa ―llegó a actuar en España a final de los años 20― fue la vedette del “Folies Bergère” y luego abrió su propio club “Chez Joséphine”. En 1927 se estrenó su primera película La Sirène des Tropiques, a la que seguirían Zouzou y Princesse Tam Tam. Durante la segunda mitad de los años 1920 y los años 1930 fue además una destacada modelo fotográfica y pin-up y graba sus primeros discos, entre ellos un tango “Voluptuosa”, del compositor andaluz José Padilla[2].

En 1936 regresó a los Estados Unidos, aunque buena parte de la opinión pública atacó la promiscuidad de sus actuaciones y varios hoteles y restaurantes impidieron a la artista su entrada. Finalmente, Joséphine regresó a París, donde adquirió la ciudadanía francesa al casarse con el magnate del azúcar Jean Lion, que tuvo problemas por ser judío durante la ocupación alemana de Francia. Viajó también a Cuba regresó de nuevo a los Estados Unidos, donde apoyó los movimientos de promoción social afroamericanos. Luego hizo una gira mundial de despedida y se retiró del mundo del espectáculo, aunque más tarde tuvo que actuar de nuevo por las dificultades económicas derivadas de mantener a su tribu “del arco iris”, a pesar de las ayudas recibidas por la entonces Princesa de Mónaco Grace Kelly, amiga personal. Participó en la marcha sobre Washington, en 1963.

Cuando murió, en 1975, era una persona muy querida y respetada, y fue la primera mujer de origen estadounidense en recibir honores militares en sus funerales, celebrados en Francia, aunque su tumba se encuentra en el cementerio de Mónaco. Charles Onana escribió un libro titulado Joséphine Baker contra Hitler donde detalla sus trabajos como resistente al servicio de la Francia libre.

Brian Bouillon Baker, uno de los hijos de Joséphine, definía así a su madre: “Mi madre era una gran idealista, una utópica. Creía en el ideal de fraternidad universal y quiso demostrarlo con nuestra familia”. Su figura sigue apasionando a cineastas como Sylvain Chomet en su película Les triplettes de Belleville (2003) o Julie Taymor con Frida (2002) aludiendo a la relación entre la pintora mexicana y la estrella francesa, así como en series televisivas como “El Ministerio del Tiempo” (cap. 14 de la 4ª temporada), entre otras. Incluso en películas de animación como Anastasia (1997).

En 2021 se convirtió en la sexta mujer y la primera negra en ser enterrada (simbólicamente) en el Panteón Nacional.

 

                                 Rosa M. Ballesteros Garcia

                    Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmadena

                                  “benaltertulias.blogspot.com”



[1]Se dice que utilizaba sus partituras musicales para ocultar los mensajes.  

[2] Raquel Meller, Barbra Streisand, Sara Montiel o Maurice Chevalier (Luces de la ciudad). Sus temas aparecen en películas dirigidas por Ridley Scott, Theo Angelopoulos, Woody Allen, Ernst Lubitsch o Federico Fellini.

domingo, 24 de julio de 2022

Resistencia a los antibióticos

                                     RESISTENCIA  A  LOS ANTIBIÓTICOS

 

 

Al principio de la era de los antibióticos las defensas humanas ganaron un poderoso aliado. Han sido clave en el control de enfermedades infecciosas así como en el desarrollo de la cirugía y otros procedimientos médicos. Son, probablemente, los fármacos que más han transformado la medicina moderna, tanto en su uso para la lucha y control de bacterias patógenas, como para las oportunistas, habiendo pasado a ser también herramientas esenciales en aquellas circunstancias que debilitan nuestro sistema inmune (quimioterapia, trasplantes, cirugía, procedimientos diagnósticos, infecciones oportunistas, etc.). Desde mediados del siglo pasado, estos compuestos se emplean en medicina y veterinaria como herramientas terapéuticas para el tratamiento de enfermedades bacterianas. Junto a las vacunas son uno de los descubrimientos médicos que más ha contribuido a nuestra supervivencia y calidad de vida. Sin embargo su existencia está muy amenazada por la creciente aparición de bacterias existentes a estos fármacos.

 

Los antibióticos son sustancias químicas que causan la muerte de las bacterias o, en su defecto, inhiben su crecimiento. Estas sustancias son producidas de forma natural por bacterias y hongos, principalmente, que viven en el suelo. Y los microorganismos que las producen las utilizan como armas químicas para competir entre ellos o como moléculas de señalización para comunicarse entre ellos y promover la coordinación entre diferentes individuos. En la naturaleza, los antibióticos cumplen diversos papeles ecológicos. Un uso indiscriminado y descuidado, junto al abuso o mal uso que hemos ido haciendo de los antibióticos desde la segunda mitad del siglo pasado, tanto en la salud humana como en la ganadería, han contribuido a la pérdida de potencia o eficacia de los mismos. Con este comportamiento se ha favorecido la aparición, a nivel mundial, de las superbacterias. Así ya hoy en día nos enfrentamos a bacterias que se han hecho inmunes no solo a uno, sino a varios antimicrobianos (bacterias multirresistentes). Incluso hay bacterias resistentes a todos los antibióticos existentes (bacterias panresistentes).  No se trata de microorganismos nuevos sino “mejorados”, que han evolucionado y se han adaptado para sobrevivir al ataque del enemigo, los antibióticos. La resistencia bacteriana es un fenómeno natural. Sin embargo, es importante recordar que somos muy responsables de su incremento actual por el uso que hacemos de estos fármacos, con la modificación que hacemos del ambiente donde se desarrollan las bacterias.

 

Las enfermedades virales no son susceptibles de tratamiento con los antibióticos, ya que estos se dirigen a las membranas bacterianas (de características diferentes a las de los virus) o a los procesos internos que les permita la vida (que no existen en los virus). Pero como las infecciones virales pueden alterar las defensas naturales y adaptativas del huésped, con los virus hay mayor probabilidad de contraer enfermedades bacterianas secundarias, que solo se pueden tratar con antibióticos. Por todo esto, también el Covid-19 ha tenido su contribución en el recrudecimiento del problema de la resistencia bacteriana.

 

La resistencia, como hemos dicho, es un fenómeno de adaptación que tienen los distintos microorganismos, y en el caso que nos ocupa, las bacterias, que les confiere una ventaja natural frente al medio natural en el que se encuentran. Para ello, son capaces de desarrollar diferentes mecanismos de resistencia o modificaciones, algunos de ellos heredados y otros adquiridos (de los que las bacterias tienen capacidad), ambos transmisibles. Se trata de mutaciones genéticas que les permiten la convivencia (a las bacterias), en un mundo de antibióticos: GENES DE RESISTENCIA, con la creación o aparición de BACTERIAS RESISTENTES:

 

  • Mecanismos de Inactivación con modificación del metabolismo, que consiste en la producción de enzimas que inactivan a los antibióticos.
  • Mecanismos de Interrupción con modificación del punto diana sobre el que actúa el antibiótico.
  • Transferencia Parental (heredada), que la bacteria transmite a su progerie en su división para la creación de descendencia.
  • Transferencia Horizontal (adquirida), entre los que encontramos por diferentes vías:

     Con intervención de otras bacterias: intercambio, recombinación o por el fenómeno de conjugación, que tiene lugar por medio de plásmidos (estructuras genéticas circulares y por ello más estables e individuales), pero que requiere también la intervención de otras bacterias.

     A partir de virus: transducción (virus que interactúa o infecta a las bacterias vehiculizando dichos fragmentos genéticos de resistencia).

     Del medio ambiente: transformación (incorporación de genes directamente del medio).

 

Cuando suministramos un antibiótico para uso humano o veterinario, este solo se metaboliza parcialmente y, en consecuencia, gran parte del antibiótico administrado se excreta a través de la orina y las heces. Así los antibióticos y los productos de su degradación acaban en el medio ambiente, convirtiéndose estas estructuras o elementos, en contaminantes emergentes, que alteran, no solo el funcionamiento de los diferentes ecosistemas en los que se encuentran, sino que son parte de las vías de exposición (agua, suelo), que a través de diferentes vectores de  diseminación finalizan en el ser humano. De esta manera tanto las bacterias resistentes como sus genes se han convertido en un problema global. Tanto en su producción como en su diseminación, intervienen muchos factores:

 

  • Uso en salud humana:

- Prescripción

- Automedicación

- Mala utilización o interrupción

- Mercado ilegal, fraudulento (medicamentos caducados, falsificados,…)

- La dieta, en su influencia sobre la microbiota (alimentos procesados y ultraprocesados)

-...

  • Uso en ganadería (tratamiento y engorde)

En principio, los productos de origen animal no deben ser consumidos hasta que el animal haya metabolizado el fármaco y hay un tiempo establecido entre la administración y el sacrificio para su consumo. Pero aun así es posible encontrar residuos en carnes, huevos y leche (en Europa la EFSA establece las directrices a aplicar).

(Interconexión Intestino animal-Intestino humano)

  • Aguas residuales, depuradoras...
  • Residuos orgánicos, lixiviados, estiércol o pruines...
  • Alimentos, también de origen vegetal (por el paso a suelo de los contaminantes)…
  • ...

 

Sin embargo aunque los niveles estén dentro de la normativa vigente y sean incluso indetectables, lo cierto es que estamos continuamente expuestos a residuos de antibióticos.

 

“La salud humana, la de los animales y la del ambiente, están íntimamente relacionadas”

 

Los antibióticos liberados al ambiente (agua, suelos), ejercen una presión selectiva sobre las bacterias ambientales promoviendo, como hemos visto, la diseminación de genes. Pueden encontrarse en cualquiera de los diferentes ECOSISTEMAS, entre los que existe un importante y continua interconexión; entre ellos pueden circular los distintos microorganismos, incluidos los patógenos, de forma que la salud de un ecosistema condiciona la de cualquiera de los otros y viceversa.

“One Health” (una sola salud)

 

El uso extensivo de antibióticos, que produce una rápida producción y propagación de resistencias, plantea altos riesgos para la salud humana y la salud ambiental. Y son un peligro potencial por la influyente capacidad que tiene en alterar tanto el microbioma humano, el microbioma animal, como el microbioma ambiental y los reservorios (como el medio hospitalario), estrecha e íntimamente relacionados e interconectados.

 

Por todo ello y para elaborar la forma de combatir la influencia de las bacterias resistentes en los distintos aspectos sobre los que ejercen su influencia, se necesita una batería de medidas, entre las que se incluyen:

 

  • Técnicas

- Nuevas terapias: otras moléculas con capacidad antimicrobiana; inhibidores de los mecanismos de resistencia; uso de bacteriófagos (virus bacterianos, FAGOS), para combatir infecciones bacterianas; la dieta (por su influencia en la microbiota intestinal) etc.

- Aspectos ligados a la producción animal

- Tratamiento de aguas

- ...

  • Socioeconómicas

- Sistemas de vigilancia

- Regulación

- Intervención

  • y medidas Políticas

 

Lo preocupante, en el momento actual, de las infecciones por bacterias en la que aparecen resistencias, es que

  • Requieren tratamientos más prolongados
  • La toxicidad (por el tratamiento)
  • Estancia más prolongada en el hospital, que sigue siendo el reservorio principal por la presencia de pacientes graves tratados con múltiples fármacos.

 

Las infecciones por bacterias resistentes o multirresistentes son una de las mayores amenazas para la Salud Pública. Tanto en costes de vidas como por el gasto económico derivado. Y aunque las consecuencias se observan sobre todo en el entorno clínico (más dramático), el problema de su diseminación tiene su origen en el medio ambiente, entendiendo como tal: los entornos agrícolas, ganaderos y urbanos. Y esto plantea un reto integral.

           

“Es difícil imaginar una era posterior a los antibióticos en la que no podamos emplearlos. Pero la resistencia a estos medicamentos es cada vez más habitual entre las bacterias patógenas y se está convirtiendo en uno de los principales problemas de Salud Pública, amenazando en convertirse en una pandemia incluso mayor que la covid”. “Una pandemia que ya se denomina pandemia silenciosa”.

 

                                          

                                         María Piedad Sánchez Casado.

                                               Licenciada en Medicina

                                           “benaltertulias.blogspot.com”