domingo, 19 de mayo de 2024

Joaquín D`Harcourt Gott

                                                 JOAQUIN  D` HARCOURT  GOT

               MÉDICO,  MILITAR, CIRUJANO ORTOPÉDICO, PROFESOR Y EXILIADO

 

Fue el Jefe de los Servicios Quirúrgicos de Sanidad del Ejército Republicano con el grado de Teniente Coronel Médico, gran cirujano ortopédico, gran científico y un auténtico fuera de serie en la capacidad de organización de los Servicios Quirúrgicos de Campaña. Junto con el Dr. Bastos Ansart y el Dr. Trueta y Raspall compone el trio de ases de la sanidad  republicana, creadores del “Spanish Method”, tratamiento de las heridas abiertas, mediante la cura oclusiva que tantas gangrenas evitaron y tantas vidas salvaron.

Nació en Cuba en 1896, donde su padre, coronel de caballería estaba destinado y  que dos años después trasladaría su destino y su familia a Zaragoza en donde Joaquín estudiaría el bachillerato y los tres primeros años de la carrera de Medicina, que terminó en Madrid licenciándose en 1918, siendo pensionado, nada más terminar, por la JAE (Junta de Ampliación de Estudios)para trabajar ese verano en EEUU, ingresando al año siguiente en la Sanidad Militar con destino en Melilla en donde permaneció hasta 1926 participando en diversas acciones militares, entre ellas en el desastre de Annual, siendo uno de los oficiales que lograron volver a Melilla a través de las líneas enemigas, que le valieron el ascenso a capitán (1925).

Posteriormente fue destinado a Aranjuez (Madrid), Tablada (Sevilla) y Cuatro Vientos (Madrid) y Getafe (de nuevo Madrid). Presenta una ponencia en el  IV Congreso Internacional de Navegación Aérea (“El estudio de la etiología y patogenia del mal de los aviadores”). Se incorpora al Colegio Oficial de Médicos de Madrid, y se afilia primero en el partido comunista y luego en el PSOE. Contrae matrimonio con Ascensión Rodríguez García, con la que tuvo tres hijos madrileños: Rafael, María Coral y Joaquín.

En 1932 obtiene el diploma de Cirujano Militar. Al año siguiente recibe el Premio Anual  de Efectividad y es nombrado profesor clínico de patología quirúrgica en la cátedra del Dr. Bastos Ansart, y admitido como socio de la Sociedad de Cirugía de Madrid. En 1935 colaboró en la fundación de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), y a primeros de 1936 fue nombrado profesor de número encargado de la Cirugía Infantil de la Beneficencia General de Madrid y a primeros de Julio cirujano de superior categoría en el Hospital Militar de Carabanchel, en el que ya, dos años antes, con motivo de la revolución de Asturias, había tenido oportunidad de conocer de primera mano la técnica de tratamiento de las heridas abiertas mediante la colocación de los yesos del Dr. Bastos.

Iniciada la guerra civil pasa a prestar sus servicios en el Hospital de Sangre instalado en el Hotel Palace de Madrid y ascendido a comandante médico y en 1937 se hace cargo de todos los servicios quirúrgicos del ejército republicano con el grado de teniente coronel médico, publica un trabajo sobre “Contribución al estudio de las lesiones tróficas de las extremidades producidas por el frio” que recibió un premio de la Academia de Ciencias Catalana. Todavía antes de abandonar España con el fin de la guerra, estuvo trabajando en el Hospital de Vallcarca en Barcelona.

 Pasada la frontera fue acogido en Toulouse por los doctores Soula y Doucing y junto con su compañero y amigo, el también médico militar, Doctor Folch, establecieron un centro de divulgación de estudios en la Societé de Medecin y en el Centro Regional Anti Cancerus (CRAC) de esta ciudad. Participa en un informe del general médico francés Peloquin sobre los estragos que generaban diversas enfermedades entre los refugiados españoles. Con la ocupación alemana, la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) organiza el traslado de unos 400 refugiados a México en el buque portugués “Quanza”, a donde llegan en noviembre de 1941 y donde sigue trabajando como médico para los refugiados españoles.

En 1942 promueve la creación de la Sociedad Benéfica Hispana, y es nombrado profesor invitado de la Escuela Médico Militar. Dos años después recibe el premio anual de la Academia de Medicina de México por su trabajo “Aportaciones a la terapéutica con sulfamidas” que le vale ser nombrado profesor invitado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y sigue participando en Congresos profesionales con trabajos cualificados.

En 1949 tras deliberar sobre la forma de perpetuar la cultura española en México funda con otros amigos exiliados “El Ateneo Español de México” en el que figura como su primer presidente y que mantuvo durante 18 años. En 1952 publican un volumen “Recordando a Cajal” en el centenario de su nacimiento, y en 1969 un opúsculo recordando en esta ocasión a su maestro “Relación biográfica de la vida amorosa, fructífera y creadora de una pareja feliz: Consuelo Bastos y Dr. Manuel Bastos”.

Falleció en la capital mexicana el 5 de mayo de 1972, a los 76 años de edad, siendo inhumando en el cementerio de la capital azteca.

 

                                                                Jesús Lobillo Ríos

                                          Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                      “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Beláustegui.-“Joaquin d`Harcourt Got”.Real Academia de la Historia.

Fundación Pablo Iglesias.-“Joaquin d`Harcourt Got”

I.Loyola.-“Joaquín d´Harcourt Got”.-Crónicas y cultura. Studylib.es

domingo, 12 de mayo de 2024

Miguel Morayta

Miguel Morayta: Un manchego en el cine mexicano

 

Afirmaba el historiador mexicano Jorge Chaumel que «no se podría entender el cine mexicano sin Buñuel, Alcoriza o Velo››. Los tres directores españoles llegaron a México, como tantos otros españoles exiliados, huyendo de la barbarie de nuestra Guerra Civil. Buñuel llegó a México en 1946, tras haber huido de España y de Estados Unidos, donde fue acusado de comunista en pleno macartismo. En México desarrolló una de las etapas más reconocidas de su carrera como director; Luis Alcoriza, colaborador con Buñuel en muchas de sus películas, fue también actor de teatro y cine; posteriormente pasó a guionista cinematográfico. Colaborador también de Buñuel fue Carlos Velo, como documentalista y guionista. Llegó a ser director del Noticiero Mexicano EMA. En 1944 ganó, como coguionista, un Premio Ariel por Entre hermanos, película donde intervienen dos exiliadas españolas, la valenciana Anita Blanch y una niña malagueña que se convertiría en una estrella nacional: Alicia Rodríguez. Fueron miles los profesionales y artistas españoles, quienes a bordo de buques de nombres tan exóticos como «Sinaia››, «Ipanema›› o «Mexique›› arribaron a México, principal país de acogida, presidido en aquellos años por el socialista Lázaro Cárdenas.

Nuestro biografiado, Miguel Morayta Martínez, llegó finalmente en 1941 al puerto mexicano de Veracruz en un barco portugués, como afirma su biógrafo Domingo Ruiz, aunque sobre esta cuestión existen discrepancias. Según unas fuentes, Morayta estaba de vacaciones en Tánger cuando estalló la rebelión militar, por lo que decidió emigrar a América. Otras, por el contrario, afirman (basándose en entrevistas realizadas por Ruiz en México) que estuvo luchando con el ejército republicano hasta octubre de 1939, fecha en la que salió acompañando a los exiliados que huían a Francia, y que él mismo fue a parar a un campo de concentración donde tuvo la suerte de encontrarse con un fotógrafo alemán, viejo amigo, y aficionado al cine como él, que lo salvó de ser fusilado. Este amigo era entonces comandante de la Gestapo. Morayta, de profesión militar, ejerció también como jefe de publicidad de la distribuidora «Renacimiento Films››.

Miguel Morayta Martínez, hijo y nieto de una ilustre saga de políticos republicanos y masones, nació en 1907 en el pueblo manchego de Villahermosa (Ciudad Real). Por parte de madre era sobrino segundo del general Franco. Su familia paterna, su padre Francisco Morayta, era médico, diputado y presidente de la Diputación de Ciudad Real; su abuelo Miguel Morayta Sagrario, también diputado por Valencia y Madrid, catedrático, masón y anticlerical (fue excomulgado por 43 obispos). Nuestro biografiado cursó estudios en Toledo y en la academia militar de Segovia, donde se preparó en ingeniería y artillería. Durante la dictadura de Primo de Rivera, en Ciudad Real, participó en 1929 en el levantamiento contra la dictadura. Cuando estalla la Guerra Civil era agregado militar en Tánger. Sirvió a la República ocupando puestos relevantes durante toda la contienda. También colaboró en el Frente de Cataluña y tras la derrota del bando republicano se vio obligado a refugiarse en Francia, como ya adelantamos, donde estuvo a punto de morir a manos de los nazis en un campo de concentración.

En México desarrolló una importantísima carrera en la industria cinematográfica, interviniendo en cerca de un centenar de películas como director o guionista. Debutó en 1943 con la película Caminito alegre en la que intervinieron los exiliados Ángel Garasa e Isabelita Blanch. Entre sus películas más conocidas destacan: El mártir del calvario, Joselito vagabundo, Detectives o ladrones, Cara de ángel, Amor perdido, ¡Ay pena, penita, pena!, ¡Ay, Jalisco, ¡no te rajes! Su último largometraje fue El Sonámbulo y su última participación cinematográfica fue a la edad de 70 años con Los Amantes Fríos en 1977. Participó en diferentes coproducciones, con artistas españoles como Lola Flores (Pena. Penita, pena, 1953), Carmen Sevilla (La guerrillera de Pancho Villa, 1969), Pili y Mili (Princesa o vagabunda, 1969) o su paisana Sara Montiel. (Ella, Lucifer y yo, 1953).

En la década de los ochenta Morayta jugó un papel relevante en el cine mexicano con su participación en los Estudios Churubusco, y en el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica y de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). En 1988, la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Obras Audiovisuales, le otorgó la Medalla de Oro al Mérito como Director por sus 50 años de carrera.

El cineasta manchego, al que le gustaba hacer películas divertidas, es considerado como uno de los máximos exponentes de la Época de Oro del cine mexicano. Murió en México a la edad de 105 años, lejos de su tierra, pero siempre recordándola. Un detalle: a su perro le llamaba «Mancha››.

Fueron muchos, y muy importante su participación en la industria del dine de aquel país, especialmente en la conocida como «Época de Oro›› (1936-1956), exiliados como los músicos Antonio Díaz Conde, colaborador en varias películas de Emilio («Indio››) Fernández (Maclovia, La perla, Pueblerina) o Roberto Gavaldón (Las tres perfectas casadas), Rodolfo Halffter (Los olvidados, La guerra de los pasteles) o Gustavo Pittaluga (Subida al cielo, Los olvidados); escenógrafos como Manuel Fontanals o Vicente Petit; guionistas como Manuel Altolaguirre, Max Aub, Álvaro Custodio, Paulino Masip o Jaime Salvador en varias películas de «Cantinflas››, quien dijo en alguna ocasión que «en 1944, los refugiados conformaban equipos profesionales de cine que colaboraban en multitud de películas››, si bien, por otra parte, estos profesionales españoles no lo tuvieron nada fácil al tener que enfrentarse a la  política proteccionista de los sindicatos y el control oficialista las estructuras administrativas del país, pues el gobierno de acogida ofreció su asilo a condición de que no hicieran política activa.

Los exiliados que llegaron tuvieron la fortuna de hacerlo en un momento en que la industria del cine mexicano vivía lo que ya comentamos como una edad de oro, favorecida, entre otros factores, por la Segunda Guerra Mundial que, al entrar EU, líder indiscutible de la producción cinematográfica mundial, tuvo que reducir el gasto al tener que invertir su principal presupuesto en materia armamentística. México, al mantenerse neutral pudo invertir en su propia industria y su posterior exportación.

Desde aquí nuestro reconocimiento a tantas actrices y actores que tuvieron que dejar su país y a sus familias, en muchos casos, como Isabel Blanch, Manuel Noriega, Amparo Morillo, Ángel Garasa, Germán Robles («el Drácula mexicano››), Conchita y María Gentil Arcos, Prudencia Grifell, Consuelo Guerrero, Emilia Guiú, María Conesa, Manola Saavedra, Alicia Rodríguez o Pituca de Foronda

 

                                         Rosa M. Ballesteros García

                        Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                    “benaltertulias.blogspot.com”

 

 

Recomendado:

Jorge Chaumel (1015): «El exilio cinematográfico republicano en México››, Laberintos: revista de estudios sobre los exilios culturales españoles, Nº. 17, pp. 125-149.

domingo, 5 de mayo de 2024

Manuel Bastos Ansart

                                                   MANUEL BASTOS ANSART

MEDICO, CIRUJANO, TRAUMATÓLOGO, MILITAR, DOCTOR, PROFESOR Y DEPURADO

Es considerado como el padre de la traumatología moderna en España. Fue maestro de los traumatólogos que hicieron de esta especialidad su  área de dedicación profesional, a los que trató siempre con deferencia, así como a sus pacientes que siempre fueron enfermos antes que clientes. Con una enorme suficiencia intelectual y gran capacidad de trabajo, estudió y publicó mucho. Su tratado de “Patología Quirúrgica General” fue imprescindible en una gran mayoría de las Facultades de Medicina españolas.

Nació en Zaragoza en 1887, donde su padre era un militar profesor de matemáticas en la Academia Militar. En esta ciudad estudió el bachillerato y la carrera de Medicina como alumno interno en la cátedra de Patología Quirúrgica. Se incorporó una vez licenciado a la Sanidad Militar, siendo destinado al Hospital Militar de Madrid y movilizado (1909) participando voluntariamente en la sublevación de Melilla, en la que fue herido obteniendo diversas condecoraciones militares. Al volver a la península trabajó en el Instituto Rubio a las órdenes del profesor López Duran.

En 1912 obtuvo el grado de doctor con una tesis sobre “Anatomía y mecánica de la bóveda plantar y sus deformaciones”. En 1913 obtiene por oposición la plaza de profesor auxiliar de la cátedra de Patología Quirúrgica de la Universidad de Madrid en donde trabajó durante 15 años. Y en 1915, también por oposición, el título de Médico de la Casa Real y del Patrimonio, y en 1921, de nuevo por oposición, la plaza de médico numerario de la Beneficencia General con destino en el Hospital de la Princesa de Madrid en donde se hizo cargo de la cátedra del fallecido profesor Mollá, hasta 1932, año en que fue nombrado presidente del comité ejecutivo del Instituto Nacional de Reeducación de Inválidos, y después director del mismo hasta 1936.

En 1934, durante la revolución de Asturias comenzó a elaborar su experiencia en el tratamiento de las fracturas abiertas utilizando el método de aplicación de los yesos de Tobrück en lo que terminaría siendo conocido como el método Orr-Bastos-Trueta, tras la difusión que este último le daría en todo el mundo.

En 1936, al estallar la guerra civil, fue destinado a S. Sebastián, trabajando en un Hospital de sangre instalado en el Hotel Londres. Se vió obligado a huir a  Francia regresando a España por Barcelona para terminar trabajando en otro Hospital de sangre instalado en esta ocasión en el Hotel Palace de Madrid, pasando posteriormente a dirigir los quirófanos del Hospital sueco-noruego de Alcoy.

A estas alturas Manuel Bastos era una autoridad internacional en el tratamiento de las heridas de guerra. Había sido el fundador del Instituto Nacional de Reeducación de Inválidos y vicepresidente de la Asociación Médico-Quirúrgica Española y fundador de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Sus publicaciones “Tratado de Patología Quirúrgica General” (1932), “La osteosíntesis: estudios experimentales sobre su biología y práctica” (1932) “Algunos aspectos clínicos de las heridas por arma de fuego” (1936) eran obras de referencia para médicos y estudiantes.

Terminada la guerra y convertido el Hospital en prisión, el Dr. Bastos, fue detenido y acusado de “ayuda a la rebelión armada”. Estuvo un año esperando la reposición de sus cargos que nunca llegaron al ser condenado a 12 años de  prisión y la pérdida de sus derechos, siendo indultado poco después. Pasó un par de años trabajando en el Hospital de antituberculosos de Castellón y en 1943 marchó a Barcelona ejerciendo privadamente hasta su jubilación.

No obstante siguió publicando: “Elogio y diatriba de la cirugía” (1945), “Tratado de Cirugía Ortopédica” (1950)”Pseudiartrosis” (1951), “Tratado de operatoria ortopédica y traumatológica” (1957), “Nuevo tratado de Patología Quirúrgica General” (1962) y  “De las guerras coloniales a la guerra civil: memorias de un cirujano” (1969). En total más de doscientas cincuenta publicaciones entre artículos y libros.

Fue socio corresponsal de la Real Academia de Medicina de Madrid, y miembro de la de Barcelona, Presidente del Comité Español de Lucha contra el Reumatismo, Socio de Honor de la Sociedad Alemana de Cirugía y de la de Cirugía Ortopédica, Socio Corresponsal del Royal College of Surgeons de Inglaterra, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Chicago y de todas las Universidades Argentinas, de Lyon y de Lisboa. Estaba en posesión del Premio Virgili que se otorga a los cirujanos más eminentes.

Falleció en Barcelona en Enero de 1973, a los 86 años de edad.

 

                                                                     Jesús Lobillo Ríos

                                               Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                           “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía

M Diaz-Rubio Garcia.-“Manuel Bastos Ansart”.Real Academia de la Historia.

L. Mazo Burón.-“M. Bstos Ansard”. Homenaje al médico español. Monografía Beechan.

domingo, 28 de abril de 2024

Los mitos y el cine

                                 LOS MITOS Y EL CINE

 

A propósito de la vigencia de los mitos, los estudios antropológicos suelen coincidir en que el mito se originaría allá por el Neolítico, en aquellas sociedades de cazadores y recolectores que necesitaron crearlos para “saberse y no olvidarse”, atribuyendo su origen a unos poderes sagrados. Poderes que se ponen en mano de las Vestales, guardianas del fuego eterno, que la antropología remonta a los tiempos en que al elemento sagrado había que mantenerlo siempre encendido (probablemente, en sus inicios, por el desconocimiento de como prenderlo). Estas jóvenes, las más bellas y vírgenes, cuidaban de que no se extinguiera y eran castigadas severamente si ello ocurría. Como se ha escrito, “la mitología es más antigua que el espíritu científico”.

Y los mitos siguen vigentes en la actualidad. En el caso que nos ocupa, a través del cine, como proponemos en el título, esa “fábrica de sueños” (que decía el escritor judío ucraniano Ilya Eremburg), una magnífica fuente para el estudio de la sociedad, pero, sobre todo, es el instrumento más efectivo para llegar a millones de espectadores, en un principio, a las masas proletarias (Jaurès lo definía como “teatro del proletariado”). Es, además, un arma formidable: “a veces noble, a veces insidiosa y traicionera, filtro envenenado”, leemos en una revista de la época, rotundas palabras que ponen en evidencia su tremendo poder de control de las masas. Ya lo dijo en su momento Lenin “De todas las artes, el cine para nosotros es la más importante”. También el cineasta francés Jean Louis Godard dijo que “el cine es un instrumento de pensamiento”, y el profesor Román Gubern va más allá al plantear que algunas proyecciones “muestran el miedo a lo ajeno, a lo que está lejos”. Como ejemplo de estas palabras su monumental Historia del Cine comienza, como corresponde, por “El nacimiento del Cine”, siendo el primer subtítulo: “El mito”.

Para Platón, los mitos son una estrategia narrativa y una vía de acceso al conocimiento que el cine se ha encargado de atrapar, como medio de comunicación de masas, porque el cine, del poder del cine, de su seducción, tenemos infinidad de ejemplos, hasta el punto de que ninguno de los líderes de todo el arco político, ninguno, ha escatimado medios para utilizarlo como el medio de propaganda más eficaz. En la España de posguerra, por ejemplo, la inversión que en los primeros años cuarenta se hizo en el cine procedía más del apoyo del Estado que de las productoras con licencias de importación; créditos y premios sindicales tuvieron el banco más asequible para sus negocios. Paralelamente a este tipo de disposiciones se reguló en 1942 la creación de Noticiarios y Documentales Cinematográficos (NO-DO), para poner “el mundo al alcance de todos los españoles”, como en su caso hiciera el Noticiario LUCE de la Italia fascista entre 1924 y 1945. En 1947 nacería el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (I.I.E.C.), en el que impartieron su docencia algunos de los directores más representativos de la década como Luis G. Berlanga, Juan A. Bardem o Carlos Saura, del que salieron las primeras promociones de jóvenes que intentaron dar un giro a la creatividad cinematográfica en los años cincuenta.

Como apuntábamos, el cine ha captado y atrapado para la gran pantalla, desde sus inicios en las décadas finales del siglo XIX, relatos y arquetipos que tienen su origen en nuestra memoria colectiva y que han llegado hasta nuestros días a través de las sagas y de los relatos de la antigüedad clásica, especialmente de las culturas griega y romana, aunque no exclusivamente pues, parafraseando al profesor Campbell, la mitología es extensible a todas las civilizaciones, forma parte de todas las culturas y llega a todas las clases sociales, desde el más prosaico ciudadano hasta las cabezas coronadas. ¿Cómo no recordar que el rey Luis II de Baviera “El rey loco” tenía en sus habitaciones una escultura que representaba a la poeta Safo de Lesbos?

En resumen, las relaciones familiares, la construcción de comunidades políticas, las complicadas relaciones de género… Todas ellas, sin excepción, han mantenido su vigencia, la vigencia de los mitos, de forma que estos siguen cumpliendo su función en el seno de las sociedades contemporáneas, y también su influencia, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, si bien la mitología subyace en la estructura material, artística y social y entra a formar parte de las relaciones sociales y del imaginario colectivo. 

 

                               Rosa María Ballesteros García

                     Vicepresidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                              “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 21 de abril de 2024

Luis Simarro

                                                          LUIS  SIMARRO LACABRA

ALIENISTA, MÉDICO, PSIQUIATRA, HISTÓLOGO Y PRIMER CATEDRÁTICO DE PSICOLOGÍA

 

Fue un médico de saber enciclopédico, interesado tanto en la ciencia como en el arte, dominaba el latín y el griego, y era amigo de científicos, intelectuales, artistas y políticos que frecuentaban su casa y su laboratorio, modernizador de la neurología y la psicología experimental en España, colaborador, amigo y competidor de Ramón y Cajal que lo hizo vocal de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) a través de la cual influyó poderosamente en la modernización del país.

Nació en Roma en 1851 donde su padre el pintor Ramón Simarro disfrutaba de una pensión, quedando huérfano a los tres años tras la muerte de su padre y el posterior suicidio de su madre. Superó su bachillerato en Valencia recibiendo la poderosa influencia del profesor liberal Vicente Boix, y comenzó a estudiar Medicina en esta Universidad en 1868 que, debió de abandonar, por sus ideas liberales, para terminarla en Madrid en 1873, frecuentando la Institución Libre de Enseñanza en donde dio clases de óptica, y la Escuela Práctica Libre de Medicina de Pedro González de Velasco donde enseñó higiene que fue el tema de su tesis doctoral que defendió en 1875.

Comenzó a ejercer como médico supernumerario en el Hospital de la Princesa en Madrid y en el Museo Antropológico, y obtiene la plaza de director de “la casa de dementes de Leganés”, donde comienza a realizar autopsias de los pacientes fallecidos, razón por la que tiene que dimitir ante la oposición de las autoridades eclesiásticas, volviendo a Paris donde continúa su especialización con los maestros Duval, Charcot y Renvier, practicando las técnicas de tinción histológica con nitrato de plata publicadas por el italiano Camilo Golgi, a las que aplicó el método fotográfico, arte al que era un gran aficionado.

A su vuelta a España practica todos estos conocimientos en las autopsias de los pacientes del Dr. Madinaveitia y las comparte con sus amigos y discípulos entre los que cuentan Achúcarro, Gayarre, Lafora y Sacristan y sobre todo Ramón y Cajal con el que competirá por la cátedra madrileña. Impartió lecciones en la Institución Libre de Enseñanza, en el Ateneo de Madrid, en la Escuela de Criminología y en la Universidad Popular de Valencia que creara Vicente Blasco Ibañez. Simarro publicó muy poco pese a su gran actividad como consultor y perito médico. Son conocidos sus informes que, sobre el estado mental del diputado Martin Larios, realizó junto con José María Escuder y Jaime Vera, y del cura Cayetano Galeote Cotilla asesino del primer obispo de la Diócesis de Madrid-Alcalá.

Si bien la cátedra de Histología de Madrid fue ganada por Cajal, Luis Simarro obtuvo en la década siguiente, la Primera Cátedra de Psicología Experimental de la Universidad Central en 1902, convirtiéndose en el primer profesor de esta materia en el mundo desde donde desarrolló y difundió sus conocimientos. Se conservan unos mil diagnósticos, cuidadosamente recogidos de los enfermos que le consultaron. Atendió a Juan Ramón Jiménez al que incluso llegó a albergar en su casa. Fue un fiel colaborador de Cajal como vocal de la Junta de Ampliación de Estudios que tanto beneficio deparó a España. En 1910 publicó en defensa del pedagogo y librepensador anarquista Ferrer y Guardia, “El proceso Ferrer y la opinión europea” con gran repercusión internacional.

Republicano, librepensador, agnóstico, llegó a ser Gran Maestre del Gran Oriente Español. Poseedor de una espléndida biblioteca y de una gran colección pictórica, donó todos sus fondos documentales y científicos para la creación  de un laboratorio de psicología experimental que se creó en 1927 y que perdería su autonomía al llegar la guerra civil, y que se guardan hoy día en la Universidad Complutense de Madrid.

Falleció en Madrid en 1921 a los 70 años  de edad.

 

                                                                  Jesús Lobillo Ríos

                                        Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                        “benaltertulias.blogspot.com”       

Bibliografía.-   

Helio Carpintero Capell. Real Academia de la Historia.

Archivos de la UCM.

domingo, 14 de abril de 2024

El sendero de las lágrimas

(Historia de un Genocidio)

 

Entre 1830 y 1850 el gobierno de los Estados Unidos realizó una limpieza étnica gradual, sin prisas, pero sin pausas, para expulsar de sus tierras ancestrales a los nativos que formaban las denominadas Five Civilized Tribes (Cinco Tribus Civilizadas) formadas por las naciones Cherokee, Creek, Semínola, Chickasaw y Choctaw[1]. Ese título fue una clasificación de los blancos estadounidenses de ascendencia europea a los pueblos indígenas que habían adoptado atributos de la cultura angloamericana.

El largo éxodo, conocido como Trail of Tears (Sendero de Lágrimas), se desplegó a lo largo de 2.200 millas a través de nueve estados, movilizando a unos 60.000 nativos desde sus tierras del sureste hacia el oeste del río Mississippi. Los Estados por el que transcurrió fueron Alabama, Arkansas, Georgia, Illinois, Kentucky, Misuri, Carolina del Norte, Oklahoma y Tennessee. Los indios cherokees[2] fueron los últimos que se vieron obligados a dejar sus tierras en 1838 porque (¡maldito parné!) los blancos habían descubierto oro en una población del estado de Georgia. Fue la segunda “Fiebre del oro”, tras la de Carolina del Norte y anterior a las de California, Colorado y Montana.

Los pueblos reubicados sufrieron la exposición, las enfermedades y el hambre mientras se dirigían a su nueva reserva india. Miles de personas murieron de enfermedades antes de llegar a su destino o poco después. Una de sus descendientes, Suzan Shown Harjo (El Reno, Oklahoma, 1945): poeta, escritora, conferenciante, curadora y presidenta del Consejo Nacional de Indios Americanos, lo describe como un genocidio. Sus padres fueron un indio cherokee y una india creek.

Es muy interesante reseñar la capacidad de liderazgo que ejercían, tradicionalmente, las mujeres cherokees. Su rol como amas de casa era importantísimo, y muy respetado. En la sociedad cherokee la unidad social de la familia era predominante y por ello a las mujeres, que sólo a ellas les competía el honor de estar al frente, tenían un gran poder, no solo económico y social, sino también político. Interesante también que tienen una especie de himno, la canción Amazing Grace, (“Gracia Divina”, un himno cristiano, traducido al idioma cherokee)[3] que cantaban durante sus marchas para levantarles la moral. Las mujeres podían decidir ser guerreras o esposas. Si optaban por esto último, eran ellas quienes elegían a su futuro marido, y si lo deseaban, podían pedir un tiempo para vivir con él, antes de la ceremonia de boda y ver si era el adecuado. Incluso después de casadas, si el matrimonio lo les iba bien y querían divorciarse, tenían la potestad, sin justificarse, de “ponerle la maleta en la puerta”, utilizando la expresión que se suele utilizar. No se le exigían explicaciones, ni siquiera del marido, y su prestigio social seguía intacto. Hasta ese punto se confiaba en la justicia de las mujeres porque la sociedad en la que vivían las consideraba justas, sensatas, prudentes e inteligentes. Incluso en los consejos de guerra, existían un grupo de “mujeres sabias” que intervenían dando su fallo final cuando no había unanimidad de acción. Solamente era repudiada (que no castigada) cuando llegaba a cometer una injusticia en el ámbito familiar. Con ello había perdido su honor, y el honor era lo que conectaba a las mujeres (y de paso a la tribu) con la Madre Tierra. Todo ello dentro de una cultura matrilineal[4] donde el matrimonio vivía con la familia de la mujer o cerca de ella, por lo que siempre eran ayudadas por sus parientes femeninos (cultura matrifocal)[5].

El final de esta “moderna” forma de vida llegaría con la redefinición de los roles de género del hombre blanco que culminó con la firma del Tratado de Nueva Echota en 1835 y su traslado forzoso al territorio indio en el oeste. Las marchas administradas por los cheroquis comenzaron el 28 de agosto de 1838, y consistieron en trece grupos con una media de 1000 personas cada uno. Pese a que este método fue una mejora para todos los implicados, aun murieron muchos por enfermedad

El número de personas que fallecieron en el Sendero de Lágrimas ha tenido diferentes estimaciones, si bien la más aceptada es la de 4000 muertes.  Actualmente los cherokees son el grupo amerindio más numeroso de los Estados Unidos.

 

                                 Rosa M. Ballesteros García

                   Vicepresidenta del Ateneo libre de Benalmádena

                                 “benaltertulias.blogspot.com”



[1] A estos pueblos se les sumaron miles de esclavos negros.

[2] La nación Cherokee reside en la actualidad en territorio de Oklahoma.

[3] Curiosamente, la letra es de un clérigo y poeta inglés, John Newton, antiguo tratante de esclavos.

[4] Una sociedad matrilineal es la que posee un sistema de descendencia que se define por la línea materna.

[5] Es aquélla en la que la mujer tiene un lugar de honor y respeto, lo que no implica dominio.

domingo, 7 de abril de 2024

Félix Martí Ibañez

                                                    FÉLIX MARTÍ IBÁÑEZ

                                        MÉDICO, INTELECTUAL Y ANARQUISTA

Aunque es absolutamente desconocido en España (salvo por su maravilloso libro “La epopeya de la Medicina”), se trata de una personalidad médica que desempeñó importantes responsabilidades políticas profesionales durante la Segunda República Española, y posteriormente, durante su exilio americano, desarrolló una importante labor como escritor y editor de publicaciones médicas, llegando a ser nombrado en 1956, profesor y director del Departamento de Historia de la Medicina de la Universidad de Nueva York.

Nació en Cartagena en Diciembre de 1911 en el seno de una familia de elevada raigambre cultural. Su padre, Félix Martí Alpera, oriundo de El Cabañal (Valencia) era un pedagogo, estudioso, educador y humanista, autor de muchos libros. Su madre, Josefina Ibáñez de Morel, nacida en Cartagena, era maestra y profesora de piano, su hermana Josefina alcanzó un doctorado en Farmacología. Ambos eran sobrinos del escritor Vicente Blasco Ibáñez.

Trasladada la familia a Barcelona, donde el padre fue regente de la Escuela Normal, Félix realizó es esta ciudad sus estudios de bachillerato y se matricula en la Facultad de Medicina en el curso 1928-29 con diecisiete años, siguiendo las enseñanzas de Gil Vernet (Anatomía), Pi-Suñer (Fisiología)y Pedro Pons (Clínica Médica), y la Psiquiatría con Manuel Saforcada (Medicina Legal), obteniendo 16 matrículas de honor, 5 sobresalientes, 1 notable y 2 aprobados, y un título de Licenciado con 22 años. Marcha a Madrid a realizar su tesis doctoral (según obligaba la ley Moyano) en donde conoce a Marañón y a Ortega y Gasset a los que respetó toda su vida. Su tesis fue dirigida por el Profesor Eduardo García del Real y trató de la “Historia de la Psicología y Fisiología Místicas de la India”, un estudio comparativo entre la psicología de oriente y occidente, en 1934, que al año siguiente aparecería publicada como libro, aunque ya había comenzado a publicar trabajos en revistas catalanas y valencianas sobre eugenesia, sexualidad y control de la natalidad. Se anunciaba como médico psicólogo, enfermedades nerviosas y mentales, y conflictos espirituales y sexuales.

En 1936 publica un libro sobre “Higiene sexual” y una novela “Yo rebelde” y comienza a colaborar en la creación de la Organización Sanitaria Obrera (OSO). Acude al Congreso Internacional de Historia de la Medicina celebrado en Madrid en donde conoce al Profesor Henry Sigerist, el más influyente historiador de la Medicina del siglo XX que posteriormente le ayudaría en su exilio. Siguió publicando en muchas revistas de ideología libertaria, y al comenzar la guerra se une a las milicias que combaten a los sublevados contra la República.

El 1 de Octubre de 1936, al formar parte del gobierno catalán los anarquistas, es nombrado Director General de la Generalitat para la cartera de Sanidad y Asistencia Social, y el 2 de Enero de 1937, a propuesta de la Ministra de Sanidad Federica Montseny fue nombrado Subsecretario de Sanidad y Asistencia Social. Desde estos puestos de trabajo se convierte en el autor intelectual fundamental del decreto de 25 de diciembre de 1936 que permite la interrupción voluntaria del embarazo, normativa que colocó a Cataluña a la vanguardia europea de la legalización del aborto.

Los conflictos internos entre comunistas, anarquistas y gobierno obligan al Presidente Companys a remodelar su gabinete cesando a Félix en mayo del 1937, que se incorpora como comandante-jefe de Sanidad al Ejército del Este donde  es herido de bala y trasladado a Barcelona en mayo del 1938, para viajar a América en la segunda mitad del año asistiendo a varios congresos, impartiendo conferencias y recabando dinero para los republicanos en general y para los anarquistas en particular. Nada más volver en el mes de Diciembre, tras la caída del gobierno republicano cruza los pirineos a finales de enero de 1939 y tras una breve estancia en Francia, aprovechando el pasaporte que tenía, viaja a Estados Unidos, su segunda patria.

En EEUU, con el aval de su amigo Henry Sigerist, comienza a trabajar como traductor literario y a colaborar con la industria farmacéutica (Hoffman-La Roche, Winthrop y Squib), editando varias revistas médicas, entre las que destaca la creación en 1950 de “MD Publications Inc, con la que lanzaría “The Medical Newsmagazine” conocida popularmente como “MD”, con tal éxito que hubo de hacer cuatro ediciones más de la misma (MD of Canadá, MD en español, MD Pacific y MD Australia) alcanzando en su distribución a 300.000 médicos de todo el mundo y convirtiéndose en la revista de mayor impacto de su tiempo.

Simultáneamente estaba publicando muchos trabajos sobre historia de la medicina e impartido muchas conferencias en América central y del sur siendo médico honorífico de muchas entidades médicas de estos países. Incluso publicó en España en una revista dirigida por Pedro Laín Entralgo con quien mantuvo una buena relación. En 1956 fue nombrado Profesor y Director del Departamento de Historia de la Medicina de la Universidad de Nueva York. Redactó el capítulo de Historia de la Medicina en la “Encyclopedia Americana”. Obras importantes suyas son “Centaur. Essays on the history of medical idees (1958) y “Ariel. Essays of de arts and the history and philosophy of Medicine” (1962).

Debió impartir más de mil conferencias a lo largo de su vida. Fue autor de 25 libros en inglés y unos 30 en castellano, y no solo de temas médicos. En 1955 recibió la orden de “Carlos J. Finley” de la Academia de Ciencias cubana, y en 1970 la medalla de oro José Vasconcelos, mejicana. Falleció en Nueva York el 24 de mayo de 1972 a los 60 años de edad, posiblemente por un infarto de miocardio.

En Nueva York la Fundación MD celebra anualmente un homenaje en su honor en la Catedral de San Patricio. En España, varias sociedades catalanas impulsaron en 2003 el “Memorial Félix Martí Ibáñez” y el Ayuntamiento colocó una placa conmemorativa frente a su domicilio familiar. La Biblioteca Valenciana organizó en 2004 varios actos en un denominado “Viaje alrededor del Dr. Félix Martí Ibáñez”.          

                                                                Jesús Lobillo Ríos

                                           Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                    “benaltertulias.blogspot.com”

Bibliografía.-

Josep Lluís Barona Vilar.-Real Academia de la Historia.

Víctor Moreno.-Nueva Tribuna.es. Diciembre 2021.

Reda Rhamani, Juan Medrano, Luis Pacheco. Lmentala.net.

JLAH.-Galeria de metges catalans