domingo, 27 de octubre de 2024

L sororidad en María Zambrano

LA SORORIDAD EN MARIA ZAMBRANO[1]

 

Quiera considerarme su lectora y su amiga adicta y admiradora

que desea encontrarla algún día en este mundo. Dios la guarde.

(Gabriela Mistral a María Zambrano: “Cartas”)

 

A través de este artículo, dedicado a la memoria de María Zambrano, nuestra filósofa malagueña más universal, nos hemos decantado, como historiadora e investigadora feminista, por poner de manifiesto su postura vital que la apartó, voluntariamente, en su momento, del movimiento feminista de la época. Para ello hemos releído (de nuevo) Delirio y destino (su obra más autobiográfica) escrita en La Habana en 1952, uno de los varios países que la acogieron durante sus largos años de exilio. Al mismo tiempo, queremos destacar esa sororidad que destacamos en el título, que mantuvo a lo largo de su dilatada vida y que, paradójicamente, está íntimamente ligada a la filosofía del mismo movimiento del que ella parece tomar distancia.

Si bien no es lo más recordado de su obra, ya sea ensayos, libros o artículos, María aborda temas poco explorados por los filósofos como es el sueño, la poesía o el saber femenino. Concretamente sobre este último aspecto (lo femenino) elaboró una serie de textos, de denuncia y reflexión, en los que pone al descubierto el, prácticamente nulo, papel de las mujeres en la sociedad como consecuencia del dominio absoluto y controlador del hombre.

Por otra parte, habrá que recordar que en la malagueña existe una ambigüedad en cuanto a su postura frente al movimiento feminista y sus análisis sobre la diferencia sexual; sin embargo, cuando repasamos su libro autobiográfico Delirio y destino nos damos cuenta que en él conviven, por una parte, su preocupación e interés en pensar qué significa ser una mujer y, por otra, su tentación de negar la importancia de la diferencia sexual y pensar sólo desde un sujeto universalizado. Contradicciones, por otra parte, que arrastramos las personas y que forman parte de nuestra socialización y nuestra experiencia. En este sentido, María estuvo muy influenciada por el ejemplo de su padre, un profesor de ideas socialistas, colega de Antonio Machado, a quien describe en el texto ya citado al frente de un desfile del Primero de Mayo, en Segovia, donde impartía sus clases: «…en el que iba […] con traje oscuro y corbata, en medio de hombres de blusa y chaqueta de pana››. Este sentimiento hacia lo popular se manifiesta lo largo del texto como cuando afirma, hablando con el padre: «¡Ah, si los que mandan escucharan de vez en cuando lo que nadie se atreve a decirles! Y el padre, sonriendo irónicamente con un deje de admiración le contesta: Claro, mujer, ya no hay Sibilas››. Más adelante, María, siguiendo ese sentimiento de sororidad enunciado en el título de este artículo escribe sobre una de las chicas de servicio que trabajaron en su casa: «…recordaba a aquella muchacha venida de un pueblo [...] llorando delante de un trozo de carne porque no podía comerlo››.

En esta misma línea, abundando en el interés por las mujeres y su situación en la sociedad, María escribe una primera serie de artículos en el periódico madrileño El Liberal, en la sección “Aire libre”, y en una columna titulada “Mujeres”, una serie de 15 artículos, de carácter social, que salen a la luz a partir de junio de 1928. En su libro autobiográfico también destaca algunas de las charlas impartidas, junto a sus compañeros, en centros obreros: «Estaba lleno de las cigarreras […] hablaban sin apenas tema […] y ellas entendieron perfectamente. Serias, escuchaban atentamente con los ojos brillantes››. Sin embargo, no duda en poner de manifiesto la “rareza” y lo “inédito” que significaba que una mujer interviniera en estas palestras políticas, y así lo manifiesta en algún momento en su libro cuando interviene en una de las charlas dirigidas a las mujeres. Escribe: «Mira, nos habían dicho que iba a venir una mujer y es una muchacha. Qué jovencita es, parece tener sólo veinte años››.

Años después, en el exilio de La Habana, dictaría una serie de conferencias sobre la situación de la mujer en la historia, recogidas en dos artículos publicados en la revista Ultra, además de los varios ensayos que dedicó a diversas figuras femeninas, ya fueran personajes de ficción, ya fueran mujeres reales. Entre ellas las primeras: Safo de Lesbos, Eloísa, Sor Mariana Alcoforado, las mujeres de Galdós −Nina, Tristana, Fortunata e Isidora−, Beatriz o Antígona; o mujeres reales como Lucrecia de León, dama de la corte de Felipe II; Diótima de Mantinea, sacerdotisa griega del silgo V (a.C.); Juana de Arco; la laica dominica del siglo XIV Catalina de Siena; Bernadette, la visionaria de Lourdes o la también filósofa y activista política Simone Weil, a quien María había conocido en Valencia durante el II Congreso Internacional de Escritores.

Sobre la figura de Antígona, fundamental en la vida y en el pensamiento de María Zambrano, llegaría a dedicarle varias decenas de textos entre 1947 y 1967. En 1948, en la revista cubana Orígenes, bajo el título “Delirio de Antígona” se publicó este ensayo que años más tarde, en 1967, daría lugar a su única obra teatral: La tumba de Antígona, publicada en México. Antígona representa para Zambrano el símbolo del sacrificio encarnado en ella misma, en su propia madre y en su hermana Araceli, víctimas inocentes, las tres, del fenómeno demoledor del nazismo y el exilio y es reconocida, como alguien afirma, como: «Un ejercicio de hermenéutica feminista, es decir, un proceso crítico y emancipador compatible con los objetivos del feminismo, por lo que, aunque María Zambrano no se definió a sí misma como feminista, puede ser considerada como tal, al tiempo que la pionera de la metodología crítico-feminista española››. Lo que es cierto es que María, en todo momento, puso todo su empeño en destacar cualquier iniciativa o actuación en la que intervinieran las mujeres. Es el caso, por ejemplo, en el que uno grupo de personas influyentes, aristócratas, trataban de aconsejar al entonces Alfonso XIII: «entre ellos algunas damas››, destaca. Tampoco olvida a las jóvenes estudiantes que participaron en las primeras algaradas que anticiparon la República. Varias de ellas fueron a parar a la Cárcel de Mujeres: «La prisión de las muchachas fue la primera, la que marcó el camino››, enfatiza.

El largo exilio de María Zambrano incluye varias estancias en el Caribe, en Cuba y Puerto Rico, entre 1940 y 1953. Algunos autores creen que es significativo que mucha de su escritura feminista se llevó a cabo en estos lugares, poniéndolo en conexión con la relación tirante con su esposo y su colaboración con su amigo ˗˗algunos estudiosos los vinculan como algo más que amigos˗ Gustavo Pittaluga, también exiliado en Cuba, en su tratado Grandeza y servidumbre de la mujer: Situación de la mujer en la Historia, publicada en aquel país en 1946. En aquellos momentos María estaba casada con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave, del que se divorció posteriormente. Anteriormente había tenido una larga relación con el capitán Gregorio del Campo Mendoza, un maño, fiel a la República, fusilado en 1936, con quien tuvo un hijo, fallecido a los pocos días[2].

Aunque Zambrano no creía en el término «feminista», sí creía en la libertad, y en el derecho implícito a la igualdad por ser personas. Por medio de su trabajo posibilitó la expresión de las mujeres, en su pluralidad y diversidad. En 1988 se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Miguel de Cervantes, siendo así la figura femenina del pensamiento español más importante del Siglo XX. Finalmente, el 6 de febrero de 1991, fallecía en Madrid, siendo enterrada en su ciudad natal Vélez-Málaga.

 

 

                                 Rosa María Ballesteros García

                       Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                   “benaltertulias.blogspot.com”                                                       



[1] Término que se refiere a la relación de solidaridad entre las mujeres.

[2] Con relación a esta pareja, Marifé Santiago Bolaños prologó y editó: Cartas inéditas (a Gregorio del Campo) de María Zambrano, publicadas por Ediciones Linteo en 2012. Como Gregorio, también fueron varios los miembros de su familia víctimas de los golpistas: una hermana y otro hermano fusilados y varios exiliados.

domingo, 20 de octubre de 2024

Francisco Guerra Pérez-Carral

                                           FRANCISCO  GUERRA  PEREZ-CARRAL

MÉDICO, INVESTIGADOR, PROFESOR, HISTORIADOR, BIBLIÓFILO, REPUBLICANO Y EXILIADO

Se trata sin ninguna duda del más importante bibliógrafo español del siglo XX y XXI, heredero de la aptitud intelectual y la bibliofilia de su paisano y predecesor Marcelino Menéndez Pelayo. Farmacólogo de formación, hizo importantes aportaciones sobre la acción de los digitálicos y la actuación del salicilato en la fiebre reumática, pero la gran pasión de su vida fue la historia de la medicina, para lo que se entregó a reunir libros y formar una colección de gran valor, de unos 5000 ejemplares que donó finalmente a la biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

Nació en Torrelavega (Cantabria) en 1916, hijo de un comerciante (Miguel Guerra Calderón) que pudo proporcionarle una buena educación, estudiando Medicina en la Universidad Central de Madrid, en donde en 1936 era alumno interno del Profesor Teófilo Hernando, Catedrático de Terapéutica, Materia Médica y Arte de Recetar y colaborador en su laboratorio de Tomás Alday, otro cántabro que le introdujo en la investigación de los cardiotónicos. Simultáneamente fue secretario de la FUE madrileña (Federación Universitaria Escolar). Debido a un accidente perdió una pierna, hecho  que no le impidió desarrollar su actividad médica aunque sí el servicio de armas en la guerra civil.

El comienzo de la guerra le sorprendió en Londres, alistándose en los servicios sanitarios en los que llegó a alcanzar el grado de mayor médico, creando un hospital en Villasana de Mena (Burgos), y director, con el grado de comandante médico, en el Hospital de Montjuich en Barcelona.

Terminada la guerra marchó a Francia, dejando atrás una familia con todos sus bienes confiscados y un hermano comunista salvado en última instancia de ser  fusilado, obteniendo un visado para viajar a México en donde continuaría con sus trabajos farmacológicos y sería Profesor de Farmacología en la Universidad Nacional de México. Más tarde marcharía a Estados Unidos donde enseñaría farmacología en la Universidad de California (Los Ángeles) y en San Francisco (1956- 1957) en donde comenzaría a interesarse por los estudios de la historia de la medicina contactando con  figuras como A. Castiglione, Henry Sigerist, Ch. D. Leaky y sobre todo el Profesor John F. Fulton, fisiólogo y fundador de la Yale Historical  Medical Library, en donde llegó a ser Profesor de Historia de la Medicina y, más tarde, durante una década, responsable del Departamento de Historia de la Medicina Americana en la que se había hecho una autoridad, en el Wellcome Institute de Londres, de 1961 a 1972.

Francisco Guerra obtuvo cinco doctorados en su vida, en Medicina, Cirugía, Ciencias, Historia y Filosofía, aparte de los doctorados honoris causa que tiene en universidades de los cinco continentes. Escribió un total de 70 libros, a destacar el “Método de farmacología experimental” (1946) y “Manual de farmacología” (1951) con una excepcional descripción de las sulfamidas y los nuevos antibióticos, y sobre todo “The precolumbian mind: un estudio sobre la naturaleza aberrante de los impulsos sexuales, las drogas que afectan al comportamiento y la actitud hacia la vida y la muerte, con un estudio de la psicoterapia en la América precolombina” (Seminar Press 1971) de enorme éxito en Inglaterra y Estados Unidos. Fue clave su obra “La medicina precolombina” publicada con ocasión del V Centenario del Descubrimiento de América. En su haber hay además unos 300 artículos.

Aunque no dejó de venir a España ocasionalmente, regresó de forma definitiva en 1971 en el declive de la dictadura incorporándose como profesor de Historia de la Medicina a la Universidad de Cantabria y después a la de Alcalá de Henares, llegando a ser Vicerrector, y en la que publicó su obra fundamental “La medicina en el exilio republicano” (1973) como un homenaje debido a tantos médicos exiliados republicanos como él, “cuya razón ética se mantiene viva en la mente y el corazón y sigue proyectando unas normas de integridad moral que debe de conocer la juventud que acude a las aulas universitarias.”

Tras su jubilación fue nombrado Profesor Emérito en la Universidad de Alcalá y en 2008 recibió el título de Hijo Predilecto de Torrelavega. Falleció en Madrid en 2011 a los 95 años de edad.

                                                                              Jesús Lobillo Ríos

                                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                                     “benaltertulia.blogspot.com”

Bibliografía.-

J. R. Saiz Viadero.-Fundación Bruno Alonso. Archivo PDF.

M Díaz Rubio.- Biomedes.es

M. Sánchez Mariana. Biblioteca Histórica UCM. 2007. 

Escritores cántabros .com

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. “Médicos españoles en el exilio”

domingo, 13 de octubre de 2024

Juana Ginzo

Juana Ginzo (1922-2021): La voz de la radio

98 años de lecciones

Nació y murió en Madrid, con casi un siglo de edad. Se llamaba Juana Ginzo Gómez y era hija de un impresor y una cigarrera. Es posible que a las generaciones más jóvenes no les suene el nombre, pero los más veteranos, los que teníamos la radio como medio de entretenimiento e información antes de que llegara la televisión, no podemos olvidar la personalísima voz de esta mujer que fue una de las grandes actrices de la radiodifusión de nuestro país, además de locutora y actriz de doblaje para el cine, donde llego a participar en algunas películas, entre otras: Los ladrones somos gente honrada, Aeropuerto, El tigre de Chamberí, La estanquera de Vallecas o Bearn o la sala de las muñecas.

            Miembro de una familia de clase obrera y socialista, nunca en toda su larga vida se desclasó y fue todo un ejemplo de coherencia con sus principios. Se casó muy joven con un joven de su misma clase, de oficio tornero: un «obrerete››, como ella misma declara en uno de sus libros de memorias titulado La pasión de vivir con un montón de años, publicado en el año 2000. Posteriormente escribió otros dos libros, también muy personales: Parejas: el amor y otras libertades y Mis días de radio, publicados, respectivamente, en 2002 y 2004, en los que aborda, junto a su compañero Juan Rodríguez Olivares, su vida privada y su vida profesional.

            Mujer inquieta, viva e inteligente fue un ejemplo de superación personal. Autodidacta, como tantas personas de su misma clase social, no se resignó a permanecer anclada en el rol para el que estaba, a priori, destinada. Ese destino pareció que iba a cumplirse y que comenzó, como era natural, casándose muy joven con aquel «obrerete›› ya citado, de forma que con sólo 23 años ya era madre de dos hijos. El primero murió siendo un bebé y el segundo tenía sólo unos meses cuando ella decidió dar un cambio radical a su vida, y la Juana que trabajaba como asistenta se inició en lo que sería su nueva vida: la radio.

Sin embargo, y aquí comienza su extraordinaria aventura, esa arriesgada «pirueta›› no supuso una ruptura traumática, como hubiera sido lo normal, dadas las circunstancias (no olvidemos que estábamos en plena dictadura). Ella cuenta, con muchísimo humor en su libro, que el marido, una bellísima persona, muy generoso, comprendiendo sus inquietudes y su afán de superación, no le puso impedimentos. Es más, como el divorcio estaba prohibido, le firmó un poder para que pudiese tener su dinero, pasaporte e independencia. Verdaderamente, un verdadero ejemplo de «rara avis›› y, como se llevaba tan bien con los padres de ella (vivían juntos desde que se casaron), Juana decidió que, como era ella la que rompía la pareja, a ella le tocaba abandonar el hogar, de forma que Juana voló y el marido se quedó con los suegros, porque lo querían «como a un hijo››.  

Y el tiempo siguió su marcha, y esa intrépida Juana: joven, separada y con un hijo, luchando en la España del franquismo más duro, tan difícil para los más desfavorecidos y más duros, si cabe, para aquellas gentes que vivían como podían su exilio interior, siempre temerosos de las persecuciones políticas, las delaciones, las detenciones. En definitiva; el silencio, el miedo y las mujeres sometidas a la doble obediencia al estado y al marido o padre. En todo este contexto podemos hacemos una ligera idea de le enorme valentía y de lo agotador que tuvieron que ser estos primeros años para esta mujer hasta encontrar acomodo. Todo ello no hubiera sido posible sin una férrea voluntad y unos principios mamados durante su juventud republicana. Según opinión de una de sus mejores amigas, la actriz Lola Herrera, Juana se comportaba ya en 1946 como una feminista radical y de izquierda. En su opinión, fue una «maestra de vida›› que se puso «el mundo por montera en un mundo de prohibiciones››.

Y llegó el año 1946 y Juana escucha en la radio que se convocaba un concurso para ser locutora y actriz de radio. Decide dar el paso y se presenta, no tiene nada que perder. El certamen lo convocaba un tal Robert Steiner, y el seleccionador era el actor Manolo Bermúdez, más conocido por su seudónimo artístico: «Boliche››, quien acertó de pleno augurándole: «podrás vivir toda la vida de la radio››. No se equivocó, a partir de ese momento iniciaría una exitosa carrera en la radio que la convertiría en una de las voces más emblemáticas del cuadro de actores de Radio Madrid (Cadena SER), dirigido por Antonio Calderón. La fama le llegó en 1953 con la serie «Diego Valor››. Durante las décadas de 40, 50, 60 y 70 fue protagonista de incontables seriales y brilló, con especial éxito de público en la mítica «Ama Rosa››, sin embargo, este papel dramático, tan distinto de su personalidad (el de una mujer sometida) le provocó muchos conflictos ideológicos, que le provocaron una úlcera duodenal, según sus propias palabras. En alguna entrevista llegaría a confesar que le repugnaba interpretar ciertos papeles, pero que no tenía otra: «Había que comer››.

Y el tiempo siguió su marcha, y siguieron pasando los años y Juana, incansable, seguía luchando, como nuestro clásico, contra los elementos. De este modo, en 1972 conocería al compañero con el compartiría su vida hasta el final: Luis Rodríguez Olivares, un periodista que trabajaba como guionista en el programa Hora 25, veinte años más joven que ella. El primer encuentro fue, como se relata: Juana entró como una exhalación en el estudio: «Se abrió la puerta de la redacción violentamente y apareció una mujer impresionante, Juana Ginzo, que se puso a pedir a gritos dinero a todos los presentes y cuando le preguntaron que para qué quería el dinero dijo que era para comprar un cuadro››, así lo recuerda Luis. La recaudación era para ayudar a unas mujeres que vendían dibujos, pinturas y litografías para recaudar dinero para presos políticos y sus familias. Así era Juana y para Luis, desde aquel día, fue alguien irresistible. Compartieron vida hasta la muerte de Juana en 2021.

Fue un ejemplo de vida para quienes la rodearon. Una de sus mejores amigas y compañera, Natalia Figueroa (esposa del cantante Rafael) dijo de ella que fue un ser «fuera de serie. Es la libertad, la independencia, la inteligencia, la coherencia, la fuerza››. Y También valiente, muy valiente: «Yo aprendí a no tener reputación, aprendí a ser una señora de vida rara››. Se jubiló a los 60 años. Sus últimas actividades fueron en «Días de radio›› y más tarde, entre 1999 y 2003 en el programa «Lo que es la vida››. Fue galardonada con el Premio Ondas a la mejor actriz en 1957, Antena de Oro (1971), Premios Mujeres Progresistas (1991) y Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2005).​

 

En palabras de Iñaki Gabilondo, para rematar esta breve biografía, Juana «se comía la vida a bocados››.

 

                                                   Rosa M. Ballesteros García

                                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 6 de octubre de 2024

Educación y aborto cero, hoy día

EDUCACIÓN Y ABORTO CERO, HOY DIA

 

Ahora que estamos al comienzo del curso escolar, desde las Escuelas Infantiles hasta la Universidad y pasado ya este último tan tórrido verano, que esperamos no nos haya secado demasiado la mollera a más de uno, nos metemos de lleno en la instrucción, que sí puede gozar de unas merecidas vacaciones. Sin embargo, la Educación, por su parte, no goza de unas merecidas vacaciones, aunque se hayan relajado los resortes que siempre la mantienen en vilo y a favor  de una buena convivencia de toda la ciudadanía.

No obstante, hemos podido saber, según las noticias que nos han facilitado, durante este verano,  que  los defectos y huecos de una buena educación, incluida la afectiva y sexual, nos produce pesadillas, porque no hemos aprovechado precisamente las luces de una verdadera Educación.

Hace algo más de diez años, pudimos leer en un periódico digital:  malaka.es, de nuestra provincia, diez artículos que nos proponían “Educación y aborto cero”.

No sabemos cómo se vuelve, o mejor dicho, se siguen las andadas de los asesinatos machistas, ya sean directamente sobre las mujeres o sobre sus hijos, vicariamente.

Entonces se nos insistía en que una verdadera Educación afectiva y sexual nos llevaría al aborto cero, pero no que un aborto cero nos llevaría a una verdadera educación afectiva y sexual motu proprio.

Durante este interregno educativo, tan característico de este país, hemos podido asistir, a una gran cantidad de diatribas y hasta de bulos mediáticos, incluso de una cierta presión judicial, que nos mostraba la cara oculta de la llamada «Ley del “sí es sí”», que tenía, si no más audiencia y más sentencias a su favor, sí más presión mediática de los casos revisados, lo que creaba  un ambiente de derribo de la Ley y de la expulsión de sus promotores, cuando una ley es una obra del Parlamento, con su poder legislativo, que es lo que necesita para poder echar a andar. Luego, una vez que se pudo conseguir orillar a los promotores primeros de la ley, ya parecía que la ley no era tan mala, dura lex, sed lex, porque estaba claro que ya no hacía ninguna falta tener que demonizar a sus promotores, porque ya se había conseguido el principal objetivo de la contienda que consistía en su defenestración perpetua no revisable.

Marilyn Monroe ya nos dijo una vez, siendo joven todavía, pues parece ser que no quiso ser mayor que muchos de nuestros políticos, que “lo que las mujeres quieren es admirar a un hombre, no educarlo”.

Después de muchos años, nos encontramos que las mujeres ya no quieren ser las segundas madres del hombre, sino que se conforman con ser sus compañeras. Para ello ya están saliendo leyes que pueden favorecer esta educación del hombre. Sin embargo, como el supremacismo masculino, por decirlo finamente, tarda en ceder, hoy ya hay mujeres que con la inseminación artificial pueden ser madres sin pasar por la vicaría ni por el registro civil de parejas de hecho. Incluso ya todo el mundo conoce casos de amigas que se ponen de acuerdo, incluso cada una por su lado, en ser madres y seguir su amistad, ya diferente, como nuevas madres y viejas amigas.

Ya sabemos que los hijos y las hijas necesitan mucho tiempo y cuidado y bastante tiene una mujer, hoy en día, para conducir y acompañar en su vida a su prole, como para tener que acompañar, conducir y educar a su hombre. La Educación afectiva y sexual debe ser efectiva para todos y todas.

Es más, puede pasar que un bebé, con su seguimiento médico, tras una inseminación artificial, no tenga más remedio que nacer por cesárea. Así, sin alarmar a nadie con chismes televisivos o cotilleos mediáticos o supuestos bíblicos, hoy día, una mujer puede incluso ser virgen antes del alumbramiento, en el alumbramiento y después del alumbramiento, tendiendo los abortos a cero.

Ahora queremos recordar que en el artículo de “Educación y aborto cero (3)”, publicado el 12 de enero del 2014, se nos citaba a Fátima Mernissi, nacida en Fez (Marruecos), doctora en Sociología y Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2003), que afirmaba que “La Educación de las mujeres es el contraceptivo más eficaz para reducir su fecundidad”. Visto lo visto, las mujeres parecen más fáciles de educar afectivamente que los hombres, que suponen no necesitar de dicha educación.

 

                                                                José María Villanueva Gil

                                                              “benaltertulias.blogspot.com”                                                                                                      

                                                                                                

domingo, 29 de septiembre de 2024

Celestino Alfonso

                                    CELESTINO ALFONSO MATOS

                       ESPAÑOL, COMUNISTA, ANTIFASCISTA Y HEROE NACIONAL FRANCÉS

 

En el año 2009, el director de cine francés Robert Guédiguian, trasladaba a la pantalla las aventuras del famoso “Comando Manouchian”, que se caracterizó por su lucha contra los nazis durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, constituido por 23 luchadores antifascistas que terminaron fusilados en “Mont-Valérien”, entre ellos figuraban italianos, polacos, alemanes, armenios y un español, Celestino Alfonso, que fue interpretado por un actor francés de origen español  (Miguel Ferreira). En 2024, la alcaldesa de París, nativa española, Anne Hidalgo, solicitaba y obtenía del Presidente de la República francesa que este grupo de combatientes por la libertad, fueran reconocidos con su acogimiento en el Panteón de Paris, el lugar en el que Francia honra a sus más ilustres hijos.

Celestino Alfonso nació en 1916 en Ituero de Azaba, provincia de Salamanca en el seno de una humilde familia formada por Ventura Alfonso y Faustina Matos. Las duras condiciones de vida locales llevaron a sus progenitores a emigrar a un barrio de la periferia de Paris (Ivry sur Seine), a donde llegó con apenas 11 años y en donde ejerció el oficio de carpintero y peón, a través de los cuales sufrió las presiones laborales y sociales que le llevaron a ingresar en el partido comunista francés que le nombró responsable de la región de Ivry.

En 1936 al estallar la guerra civil española, sus raíces castellanas le hicieron volver a su patria a combatir como voluntario con la república. Alistado en las Brigadas Internacionales, en una sección de ametralladoras alcanzó el grado  de sargento. Al año siguiente fue ascendido a teniente, volviendo a Francia al ser herido y al regresar se le nombró comisario político de la II Brigada con el grado de capitán. Al terminar la guerra pasó la frontera francesa siendo internado en el campo de Saint Cyprien, de donde logró escapar para ser incorporado a la CTE (Compañía de Trabajadores Extranjeros). Reanudó su compromiso con la militancia comunista pero ahora con la sección española. Trabajó en diversos establecimientos y fue encarcelado en un par de ocasiones.

En 1943 se integra en el grupo de francotiradores y partisanos franceses (FTPF), concretamente en los MOI (Mano de Obra Inmigrada) de la región parisina con el pseudónimo de “Pierrot” y bajo la dirección del  mítico armenio Missak Manouchian, llevando a cabo numerosas acciones contra los alemanes atentando, entre ellas, contra los generales Von Schaumberg y Julius Ritter, si bien el primero se salvó porque no iba en su coche el día  del atentado, el segundo falleció sin apelación posible, produciendo un enorme escándalo contra lo que los alemanes denominaron como el “ejército del crimen”, fusilando como represalia a 50 rehenes en el campo de prisioneros de Romainville, y organizando una búsqueda a gran escala que empapeló Paris con 15000 ejemplares del conocido como “afiche rouge” (“cartel rojo”) en el que figuraban las fotografías de la mayoría de los componentes del comando.

Celestino Alfonso (“Pierrot”) fue detenido en su domicilio de Ivry, en la Rue de Tolbiac, donde vivía con sus padres, su mujer Adoración Arrias, y su hijo Jean. En el juicio fue implicado al parecer en 50 atentados. Horas antes de morir se despidió en una carta de su familia en la que rogaba que no descuidaran darle a su hijo una buena educación. Fue fusilado el 21 de febrero de 1944 a la edad de 27 años, en la fortaleza de “Mont-Valerien”,  lugar de memoria nacional francés, en el que fueron ejecutados más de mil resistentes a la ocupación alemana.

 

                                                           Jesús Lobillo Ríos

                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                               “benaltertulias.bogspot.com”

 

Bibliografía

R. Zamarbide.-“El héroe salmantino que luchó contra los nazis con la resistencia francesa”

                             La Gaceta Regional de Salamanca (5/03/2023).

R. Cañas.-“Celestino Alfonso, un combatiente de la Resistencia, primer español inscrito en

                            El Panteón de Paris”. Agencia Efe (22/02/2024).

F. Población.-“Celestino Alfonso, héroe en Francia y nadie en España”. Diario Red (23/02/2024) 

domingo, 22 de septiembre de 2024

Celestinas

LAS HEREDERAS DE HÉCATE

 

La profesora Silvia Federici[1] en su famoso ensayo, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria, publicado en español en 2020, nos presenta un amplio estudio a través de la historia de las brujas y su procedencia. En su mayoría, escribe, provenían de áreas rurales (por ello su gran conocimiento de las plantas), además de dominar el arte de la partería. Es este un tema del que se ha escrito hasta la saciedad, antiguo como el mundo, y que trasciende a partir de la mitología clásica que es la base de nuestra cultura.

Como representante fundamental, mito principal y origen de nuestra memoria colectiva está la diosa griega Hécate (también identificada con la Isis egipcia) y con sus hijas y sacerdotisas: Circe y Medea. Hécate (pluriempleada) se le asocia, entre otras competencias, con magia, brujería, conocimiento de hierbas y plantas venenosas, fantasmas, necromancia y hechicería. En pocas palabras, poderosa en artes oscuras, como es el caso de otra de sus más insignes sucesoras, personaje literario que bebe, como toda ficción, de la realidad cotidiana. Estamos hablando de nuestra “Celestina”[2] que, por otra parte, no es el único personaje literario dotado con las connotaciones ya descritas.

No fue el escritor toledano Fernando de Rojas (natural de La Puebla de Montalbán) el primero, ni desde luego el último en usar de esta figura en la obra publicada en los últimos años del siglo XV. A mediados del siglo XIV el Arcipreste de Hita en su Libro de Buen Amor introduce su “Trotaconventos” (Urraca) y, posteriormente, Lope de Vega en La Dorotea hace lo propio con la “Gerarda” y con la “Fabia” de El caballero de Olmedo. José Zorrilla, en su archiconocido Tenorio, introduce el personaje brujeril de “Brígida”. Escritores posteriores como Pérez Galdós, con la “Saturna” de su novela Tristana, llevada a la gran pantalla por Buñuel en 1970; la “Marieta” de Félix Urabayen en su novela Don amor volvió a Toledo, publicada en 1936 o la “Crispina” de la novela de Mauricio López Robert Doña Martirio, publicada unos años antes que la anterior. Todas muestran la reiterativa vigencia del mito.

Pero regresemos de nuevo al personaje de nuestra exitosa “Celestina”, que fue la obra literaria más editada y difundida en el Siglo de Oro; sólo en la primera mitad del siglo XVI sabemos de la existencia de unas noventa ediciones, impresas en España y en el resto de Europa. En principio, su primera edición aparecía como “Tragicomedia de Calisto y Melibea”, aunque el título por la que pasaría a conocerse: “La Celestina”, se lo debemos a la traducción italiana que realizó Cesare Arrivabene en el año 1519. La obra se tradujo, en poco más de un siglo, a varios idiomas. Varios estudios de la obra apuntan que, además de Fernando de Rojas, intervinieron en la redacción de su primera parte dos escritores coetáneos, también de origen judeo-converso (como Rojas): el cordobés Juan de Mena y el toledano Rodrigo Cota.

La novela refleja la amalgama cultural y literaria de la época y, por descontado, como ya indicamos, se pueden encontrar numerosas referencias de la mitología clásica. Su figura principal, Celestina, la astuta alcahueta, también se asocia con personajes mitológicos, y su habilidad manipuladora y dotes de brujería se pueden asociar a las “artes mágicas” o “artes oscuras” mencionadas. Sólo recordar que, en el texto de Rojas, al describir a Celestina, el autor, entre otras habilidades, le adjudica “una punta de bruja”.

Por otro lado, la Historia ha recogido ciertas biografías de personajes asimilados a mujeres que ejercieron este tipo de oficio que, en algunos casos, han dejado huellas palpables, como es el caso que el escritor Gabriel Pozo Felguera describe en un completísimo estudio donde cuenta el caso de una tal “Mariparda”, trotaconventos o celestina del siglo XVI, que llegó a ser la primera mujer con una calle en la ciudad[3]. Una empoderada de su época.

Resulta curioso, como escribe Pozo, que “a todas las mujeres dedicadas a oficios mercantiles o puestos de los mercados se las comenzaba por llamar Mari, más su apodo calificativo. En cambio, a las mujeres que ejercían la prostitución en la mancebía o en los mesones se no se les anteponía el nombre de Mari”. Otro ejemplo similar fue el de una tal “Margaritona”, otra alcahueta, esta vez madrileña, de la época de Felipe IV, descrita con todo lujo de detalles por el historiador José Deleito y Piñuela (apartado de su cátedra al finalizar la Guerra Civil), en uno de sus libros titulado La mala vida en la España de Felipe IV, con Prólogo de Gregorio Marañón, y publicada en 1948.

Y el personaje, tan atractivo, se ha llevado incontables veces al cine, Se han descubierto, gracias a la investigación, varios expedientes de censura de tres guiones basados en la novela de Rojas. Corresponden a los proyectos de Juan Guerrero Zamora de 1965, el de Luis Revenga de 1967 y el de Julio Diamante de 1979, todos ellos censurados durante la dictadura franquista[4]. Son muchísimas las actrices que han dado vida a nuestro personaje, tanto nacionales como extrajeras como la peruana Montserrat Brugué; la francesa Jeanne Moreau; la ruso-italiana Assia Noris o la famosa actriz mexicana Ofelia Guilmaín, nacida en Madrid, pero naturalizada en aquel país al exiliarse tras la Guerra Civil, más toda un larga nómina de actrices españolas, comenzando con la pionera Carmen Cobeña (1869-1963), quien representó por primera vez el papel de Celestina en 1909; Irene López Heredia (1894-1962), Margarita Xirgu (1888-1969)[5] o Amparo Rivelles (1925-2013). Entre las actrices de cine destacamos a Terele Pávez, Anabel Alonso, María Luisa Pontes, Amelia de la Torre, Tony Soler, Carmen Machi, Nati Mistral, Nuria Espert, Gemma Cuervo o Charo López.

Parafraseando al ya citado Gabriel Pozo, el oficio celestinesco no casaba bien con el nombre de la Virgen, y por ello a ninguna prostituta se le conocía anteponiéndole el Mari que si llevaban las mujeres “decentes”. Sigue diciendo que, en la historia de la prostitución local granadina, apenas se ha conservado el nombre de una sirvienta de Venus de apodo la “Bizcocha”.

Según el autor: “ninguna de las históricas prostitutas debe haber contraído méritos para que los próceres le dediquen una calle. Lo cierto es que los tiempos han cambiado apenas en estos menesteres: Ambos sexos buscan compañía y recurren a intermediarios cuando por sí solos no son capaces de encontrarla.

 

                                 Rosa M. Ballesteros García

                 Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Silvia Federici (Parma, Italia, 24 de abril de 1942) es una filósofa, historiadora1​, escritora, profesora, activista feminista y marxista Ítalo-estadounidense.

[2] Conocida también, entre otros sinónimos como alcahueta, tercera, trotaconventos, encubridora, cobertera, corredera, correveidile, enflautadora, comadre, encandiladera, encandiladora, conseguidora, burdelera…

[3] En palabras del autor, sabemos que Mariparda ya daba el nombre a la calle del centro de Granada a finales del siglo XVI, por documentos del Concejo. La calleja perpendicular a la fachada de la Catedral llevó su nombre durante cuatro siglos, hasta que se lo quitaron para dárselo a un político.

[4] Recomendamos el libro de José Eduardo Villalobos Graillet: La celestina y el cine censura y recepción (1969-1996).

[5] También exiliada.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Edadismo y sociedad

                                                       EDADISMO  Y  SOCIEDAD

Denominamos edadismo al trato desigual que se tiene con un determinado grupo de personas en razón de su mayoría de edad. Si bien es cierto que la progresión del deterioro mental es un hecho constatado, también lo es que su desarrollo, es decir, la aparición evolutiva de signos externos que manifiestan su existencia, está influenciado por múltiples circunstancias, que demuestran no ser asimilables al número de años vividos. Sin embargo el edadismo, llamémosle laboral, tiene marcado su inicio en la edad de jubilación, mientras que el edadismo real o social suele aparecer mucho más tarde, o incluso, en ocasiones, puede precederle.

Esta lentitud evolutiva del ciclo biológico en comparación con las determinaciones del ciclo social da lugar a un desfase entre ambos que crea un espacio de tiempo en el que muchos edadistas en posesión aún de sus plenas facultades mentales se ven liberados de sus obligaciones profesionales habituales y en condiciones de dedicarse a otras actividades que la sociedad no tiene previstas y que por lo tanto los deja en un limbo que añade a la inactividad laboral alcanzada, la inactividad propia del vacío social, o dicho de otra forma, quedan faltos de los estímulos necesarios para conservar la actividad vital.

Para explicarlo mejor, en la última etapa de nuestra vida, al producirse la jubilación, el nivel de exigencia de respuestas neuronales orgánicas y funcionales, cesa abruptamente, produciendo un vacío o depresión importante que necesitará ser ocupado por otra actividad antes de ser declarado definitivamente obsoleto con la pérdida de la función. Este hecho es fundamental para la conservación de la vida y la preservación de los años. Aunque los circuitos cerebrales ya desgastados por la edad, hacen que nuestro cerebro disminuya su capacidad de reacción y su plasticidad para adaptarse a nuevas situaciones, no la han perdido por completo, ya que la pérdida total solo se producirá con el deceso, que será más temprano mientras mayor sea el nivel de abandono funcional.

El problema fundamental del edadismo, consiste en que al interpretarlo como una discriminación y un abandono, y no como un cambio de actividad, colabora incrementando los niveles de depresión por la falta de un estímulo, acelerando el fracaso holístico del tejido conjuntivo y acortando la llegada de la defunción. El edadismo laboral es un problema legal, pero el social es un problema añadido. Sin embargo el más lacerante es el edadismo familiar.

La bondad familiar evita inmiscuir al abuelo o abuela en cualquier tipo de decisión familiar, lo aparta de actividades primigenias como la capacidad de decisión, y no le solicita su opinión en ningún problema de aquellos en los que era cabeza decisoria hasta ese momento, o sencillamente sus decisiones no se tienen en cuenta o se menosprecian, por no mencionar todas aquellas actividades de destreza manual, pericia o hábitos dominados, que conllevan riesgos, magnificados a fin de obligar a una quietud ajena a la verdadera existencia. Desaparecen, por lo tanto, todos aquellos estímulos que nuestro cerebro necesita para seguir siendo un cerebro y las llamadas para su reconstrucción aumentan, porque aumentan los niveles de inactividad y depresión característicos de nuestros mayores.

Esta forma de estimular la muerte de los ancianos resulta patente en la organización de nuestras residencias de mayores, carentes de todo programa o iniciativas que estimulen la actividad senil. Estos centros, dotados de una organización marcadamente castrense, abominan de la libertad en todos sus actos, limitándose a controlar, a veces con dureza, cualquier extralimitación a la normativa implantada que pueda ser interpretada como un peligro para los mayores o una incomodidad para los cuidadores. La quietud y la contemplación serán las últimas y tristes experiencias de estos abuelos.

Para prolongar su vida en un estado aceptable de actividad, los edadistas tienen necesidad de sus propias actividades que les recompensan, y  que si no las tienen es necesario organizarlas y    facilitárselas, a fin de mantener viva una actividad cerebral acorde con su capacidad. Hemos de tener en cuenta que un porcentaje no despreciable de nuestros edadistas son personas de una formación intelectual elevada y valiosa que han desarrollado en puestos de decisión importantes en su vida laboral activa y que se encuentran aún en posesión de muchas cualidades útiles y aprovechables que pueden redundar en el beneficio de la comunidad, aconsejando y mejorando muchas actividades comunitarias.

Estas actividades no solo alcanzan a labores simples de pasear, charlar con sus amigos en los bancos públicos de encuentro, cada vez más escasos, leer según nivel de instrucción, dibujar, pintar o escribir, jugar al dominó, o más raramente al ajedrez, la petanca, participar en los grupos de  senderistas, trabajar en los huertos urbanos o rurales, y  hasta muchos más, como guardadores o cuidadores de centros cívicos o de exposiciones, bibliotecas, centros de ocio, asesores o colaboradores en multitud de iniciativas, que justificarían la existencia de una concejalía específica dotada y dedicada a desarrollar, facilitar y compensar todo tipo de actividades practicables e incluso remunerables, y no encerradas en los centros al uso.

La exhibición de una vejez cuidada y estimulada que podría denominarse como una jubilación activa, productiva y remunerada debería constituirse en  uno de los marchamos de orgullo de cualquiera de los municipios de nuestras costas en los que la prevalencia de edadistas debiera ser considerada como un emblema de buen hacer municipal, que predisponga a una mejor empatía hacia este conjunto de personas que junto con el racismo y el sexismo constituyen las formas más extendidas de discriminación que están ya incluso protegidas legalmente en algunos países.

 

                                                             Jesús Lobillo Ríos

                                          Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”