domingo, 14 de febrero de 2021

ROBESON, EL NEGRO AL QUE CANTÓ NERUDA

EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

 “Paul Robeson: el negro al que cantó Neruda”

Rosa M. Ballesteros García. Historiadora

 

Hijo de un esclavo fugitivo convertido en predicador y de una madre cuáquera y activista antiesclavista, fue amigo de personajes tan influyentes como el director de cine soviético Sergéi Eisenstein, Jomo Kenyatta, presidente de Kenya, del primer ministro indio Nehru o de artistas o pensadores como Albert Einstein, Ernest Hemingway, Emma Goldman, James Joyce o pablo Neruda. Se llamaba Paul Robeson y había nacido en Princeton (USA) en 1898. Fue un atleta en su juventud (medía 1.91): jugador de rugby, de baloncesto, de béisbol y el primer afroamericano jugador de fútbol americano. Extraordinariamente polifacético, fue actor de teatro y cine, escritor, abogado, cantante, activista de los derechos civiles y políglota (hablaba 20 idiomas). Sin embargo, a pesar de este extraordinario currículo, no fue ciudadano de pleno derecho hasta 1965, año en que se promulgó la ley que otorgaba el sufragio a los negros americanos. Murió en Filadelfia en 1976.

Robeson estudió derecho en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, donde se había trasladado la familia. Fue el tercer estudiante negro, en esa universidad, si bien no pudo ejercer su profesión a causa del racismo: una secretaria blanca se negó a trabajar para él. Este incidente fue la primera piedra de toque que le sirvió para reconducir y dar un giro a su vida; de ese modo inició su carrera de actor en Londres en 1922 animado por su mujer, una antropóloga escritora y actriz, también activista como Paul, de nombre Eslanda Cardozo Goode (1895-1965), colombiana de nacimiento, y descendiente de judíos sefarditas portugueses. De hecho, en varias ocasiones, Robeson afirmaría que fue ella quien le insistió para que se convirtiera en actor, a pesar de que él no lo tenía en sus planes. En 1927 la pareja tuvo un hijo, Paul L. Robeson (1917-2014), al que enviaron a estudiar a una universidad soviética para que no padeciera los mismos prejuicios raciales que sus padres.

Con su inconfundible voz de bajo (otra faceta más) comenzó a cantar espirituales y otras canciones sobre la salvaje explotación de los negros del sur de los Estados Unidos y también blues, himnos de los presidiarios, de los remeros del Volga, de los maquis, de las Brigadas Internacionales; marchas de los obreros rusos y fragmentos del Porgy and Bess, de George Gershwin[1], y su pieza emblemática, Old Man River, una canción popular que narra el duro trabajo de los trabajadores negros en los barcos del río Mississippi. También tradujo el Himno de la Unión Soviética al inglés, en 1943.

Como ya adelantamos, Robeson trabajó como actor en obras del dramaturgo y Premio Nobel Eugene O´Neill (suegro de Charles Chaplin), destacando su papel en la obra El Emperador Jones, estrenada en Nueva York en 1924 y un año después en Londres[2]. En Estados Unidos debutó en películas mudas como Body and Soul, dirigida por el afroamericano Óscar Micheaux[3] en 1925 y en varias películas, ya en sonoro, durante los años 30, entre ellas Las minas del rey Salomón (1937).

Muy interesante la historia del matrimonio, ambos universitarios (ella era química y renunció a estudiar medicina para apoyar al marido en su trabajo). A pesar de las varias infidelidades de Paul nunca se divorciaron: tenían un vínculo común muy fuerte que era su lucha por los derechos civiles y el antifascismo; prueba de ello es que en 1937 el matrimonio colaboró con las Brigadas Internacionales (concretamente con la Lincoln) en nuestra Guerra Civil. Cuando le preguntaron a Robeson el porqué de esta «inexplicable» decisión, contesto que: «El artista debe tomar partido. Debe elegir la lucha por la libertad o la esclavitud. He hecho mi elección. No tenía otra alternativa». La decisión condicionó, negativamente, su vida profesional. Su claro izquierdismo le llevó, como a tantos otros, a enfrentarse con el macartismo y su «lista negra» en la que figuraban un buen número de estadounidenses, especialmente del mundo del cine. Robeson tuvo que vérselas con lo que el profesor Román Gubern define como «tiempos de desmesura» en lo que todo lo que oliera a «rojo» era susceptible de acoso y derribo. El mismo se vio ante uno de sus terribles tribunales acusado de antipatriota y comunista. Es célebre la contestación que dio a uno de sus acusadores que le exhortaba a salir de los EE.UU. invitándole a exiliarse en alguno de los países “amigos” comunistas que tanto frecuentaba. Nos lo imaginamos con su potente voz de bajo respondiendo a tan inicua invitación: «…porque mi padre era esclavo, y mi gente murió para construir este país […] voy a permanecer aquí y a tener una parte de él, exactamente igual que usted. Y ningún fascista importado me sacará de él. ¿Se entera?»

Está constatado que durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial (1950-1956) fue una de las víctimas de la «caza de brujas» iniciada por el senador McCarthy. Su brillante carrera cinematográfica concluyó de súbito e incluso le fue retirado el pasaporte durante una época, en la que tuvo que exiliarse en Europa (al no poder trabajar en Estados Unidos). Ya mayor y muy enfermo regresó a su país en 1963. Fue así como Robeson, el afroamericano culto y popular que defendía la igualdad de derechos, fue presentado ante el gran público como un peligroso izquierdista.

Robeson, junto a otros 2.500 compatriotas, formó parte del Batallón Lincoln, una unidad de tropas que conformó la XV Brigada Internacional comandada, en sus primeros momentos, por Oliver Law (1900-1937), primer afroamericano en  comandar  una  unidad de  tropas  norteamericanas  blancas (murió en el frente) a pesar de que en su país no era considerado ciudadano de pleno derecho ya que no podía votar[4], como tampoco lo podía hacer Robeson, ni tampoco la enfermera Salaria Kea (1913-1991), una afroamericana que llegó con la Lincoln y que había sido rechazada como voluntaria por la Cruz Roja de su país. Fueron una parte de los hombres y mujeres de más de cincuenta países que acudieron a defender la democracia. Se estima que llegaron alrededor de 40.000 voluntarios[5]. Esta decisión acabó con su carrera. La mayoría de sus conciertos fueron cancelados a su regreso a Estados Unidos y en alguno de los que consiguió actuar fueron atacados por grupos racistas sin que la Policía estatal hiciera nada para impedirlo. A pesar de ello Robeson no se intimidó: «Voy a cantar donde quiera que la gente quiera que cante... y no me asustan las cruces que arden (en alusión al Ku Klux Klan), ni en Peekskill[6] ni en cualquier otro lugar».

Han tenido que pasar muchos años después de su muerte para que su figura se reconociera. En 2004 apareció en un sello de correos de los Estados Unidos. Se dice que era uno de los cantantes preferidos de Pablo Neruda, quien le reservó un espacio en su Canto General, del que extraemos un fragmento que dice:

 

«…y en Georgia matan a palos/ cada semana a un joven negro/ mientras Paul Robeson canta como la tierra/ como el comienzo del mar y de la vida/ canta sobre la crueldad y los avisos/ de Coca-Cola canta para hermanos/ de mundo a mundo entre los castigos/ canta para los nuevos hijos para/ que el hombre oiga y detenga su látigo/ la mano cruel la mano que Lincoln abatiera…»

 

 

                 “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Sobre el estilo de vida de los estadounidenses negros en Charleston, Carolina del Sur, a principios de la década de 1930.

[2] Dirigida por Dudley Murphy, se llevó después al cine en 1933 protagonizada por Robeson.

[3] Oscar Micheaux (1884-1951), un pionero del llamado cine independiente que, sin dinero, logró producir más de 40 películas, entre 1919 y 1948, e involucró temas y actores afroamericanos, como Evelyn Preer o Alma Sevell.

[4] Robeson quiso hacer una película sobre Law pero nunca consiguió la financiación necesaria.

[5] Mayoritariamente franceses, aunque se cuentan de países tan lejanos como Nueva Zelanda y China. Un importante número de brigadistas fue de origen judío, colectivo que mayoritariamente entendió la lucha contra el franquismo en el contexto de la lucha contra el ascenso del antisemitismo que se estaba dando en Europa.

[6] Ciudad del Estado de Nueva York, donde se produjeron los hechos.

domingo, 7 de febrero de 2021

Rapsodia nº 2

                                   RAPSODIA Nº 2

 

 

No hay nada más bello

que lo que nunca he tenido

“Lucía”, Joan Manuel Serrat

 

Llevo sentado en este acantilado más de dos horas, tengo frío, el viento llega desde  poniente  estrellando las  olas con furia sobre las rocas gastadas ; la fascinación del movimiento del mar me retiene, su violencia es sublime , terrorífica, atenazadora, como si Turner se hubiera inspirado en él para pintar su “Naufragio” . Tampoco será hoy cuando me devuelva los ojos que  se llevaron, aún así esperaré hasta que el cielo apague  su luz. Hoy no habrá estrellas vigilando, ni luna que asegure la más mínima iluminación. Las nubes son pesadas, oscuras, violentas, como aquél día; lloverá también una lluvia oblicua, impertinente.

 Antes del viaje, cada día , volvía a la casa que habité hasta  su desaparición;  esperaba hasta que la noche acabará con la esperanza  de esa jornada de volver a encontrarlos; ahora, lejos de aquella  geografía,  la dibujo una vez cada semana, lo hago como si fuera un conjuro, como si pudiera materializar el momento y atraparlo para que no se vuelva a escapar o no me lo vuelvan a arrebatar; ya he perdido la memoria exacta de lo que ocurrió, si es que alguna vez lo supe, aunque creo que deje algún manuscrito por si tuviera la necesidad de recuperar alguna certidumbre, porque ahora , tras tanto tiempo transcurrido solo poseo ecos de aquel pasado, cada vez más debilitados de tanto repetirse.

 Clavo en la pared el dibujo; al principio  trazaba la estancia completa: el breve pasillo que recorrí cuando escuché  el ligero golpe de la puerta; el recibidor , incluso algunos complementos para dejar abrigos, o los paraguas en los días de lluvia; el marco de la hoja apenas abierta que descubría el cuerpo sobre el que gobernaban aquellos ojos que no olvido y que he debido transformar hasta dudar si cuando los vuelva a encontrar  serán aquellos que me arrancaron de las rutinas que construyen la vida. Ahora solo queda un bosquejo demasiado difuminado de aquella  puerta.

 Veo o imagino esos ojos en un rostro incompleto, sobre un cuerpo apenas visible, cubierto de un blanco mate, unos brazos desnudos,  transparentes, acabados en manos ligeras. No veo sus labios, ella entera son ojos que hablan sobre el silencia de la mirada.

 Todo se va adelgazando,  hasta la esperanza  del reencuentro, también  lo hacen las energías y la paciencia.

 Desde aquél día, la  vida ha girado en torno a esos  ojos de los que ya no recuerdo su color exacto, pero sigo sintiendo la mirada intensa, interrogante; a veces he pensado que podría haber sido suplicante, pero es absurdo, no hay súplica en lo desconocido  ;  me siguen turbando  como si fuera un adolescente. Son ojos sin rostro, encastrados en una nube liviana, nube  de sombras de tonos grises y claros. Por ellos fue  por lo que emprendí este viaje.

Me dijeron que la vieron caminar por la playa, adentrarse en el mar, desaparecer en  abrazo de  espuma,  una espuma densa , encrestada en la única ola de aquella mañana.  Caminó a pesar de la lluvia, cruzó la playa a pesar del viento; se adentró en el mar, decidida, hacia  la ola solitaria;  las aguas estaban calmadas,   ausentes de la tempestad de tierra adentro, como si la esperaran”.

 Todo eso  me dijeron y aún más.

 “No vengas más por aquí, no vuelvas, se fue, se la llevaron tal vez”.

 Lo hizo o lo hicieron mucho antes de que pudiera reaccionar razonablemente ante  presencia de quién habitaba tras aquellos ojos. No  supe hacerlo ante su repentina  aparición. Muchas veces he pensado que fue un sueño intenso, indiscutible que quise, aun lo hago, convertir en una realidad tangible, material, perecedera, mortal.  Cada vez  deseo más, a pesar de la pérdida de confianza,  que vuelva a aparecer.

Recordé el sentido del equilibrio de todas las cosas, de todas las causas. Ese equilibrio cósmico que Borges me enseño entre sus líneas: si una vez desapareció, tiene que aparecer aunque sea en  otro lugar.

 Ahí estaré para acogerlos.

 Inicié un viaje con la certeza del reencuentro. Viajaba pensando en las palabras no dichas, en las preguntas no formuladas, en las repuestas que no nos llegamos a dar. Buscaba, primero las costas, después estudie las corrientes y los vientos de cada uno de los hemisferio; planifique las rutas basándome en las cartas ya fueran antiguas o actuales; adquirí la tecnología que mis posibilidades económicos y conocimientos   permitían y seguí los consejos de cuantos marinos tropezaba en cada una de las paradas. Me detenía y esperaba con la mirada fija en los mares como si fuera un cazador en su puesto a la espera de la pieza.

He recorrido todas los litorales, acantilados, arrecifes, todas las islas de todos los océanos que los años  me han permitidos; he realizado todos los oficios que me acercaban a los mares, he preguntado en todos los lugares, he soportado cuantas incredulidades me han hecho notar, incluso residí en algún lugar forzosamente encerrado, confundido con un demente.

Hoy lo sé, desde la atalaya de las rocas, desde las playas y los puertos, desde acantilados y rebalajes, no voy a encontrarlos

 Sé que me esperan en el único lugar que no he visitado.

 Con las primeras luces, abandonaré el escaso equipaje que poseo, bajaré a la playa, con determinación, con la certeza, ahora sí, del encuentro, caminaré hacia la sima evocando el resto del recuerdo que me queda.

 

Manuel del Castillo Molina

Alhaurin de la Torre

Marzo 2016

domingo, 31 de enero de 2021

MEDICO POR TELÉFONO

                                                   MÉDICO POR TELÉFONO

 

Los principios en que se asienta la deontología médica están presididos por la confianza y la privacidad. La medicina es cosa de dos, del paciente y de su médico. La confianza del primero y la interpretación de los datos por el segundo son los elementos distintivos de la práctica médica común.

El desbordamiento de los conocimientos ha desbordado a su vez al acto médico que se completa en principio con aparatos sencillos, como un fonendoscopio o un martillo de reflejos, que mejoran el acopio de datos para un diagnóstico más preciso. Pero también debe de dotarse de un número creciente de especialistas y colaboradores que manejan elementos complejos como lo son la radiología, la anatomía patológica, la analítica, etc. Muchos de estos especialistas apenas tienen trato con el enfermo sin que ello minusvalore en absoluto su trabajo, sencillamente dan su informe y completan su participación en el proceso.

La medicina se ha tecnificado y mientras más se desarrolla su tecnología más deshumanizada nos parece. El desarrollo de los modernos algoritmos prevé la acumulación ordenada del saber médico con sus correspondientes respuestas o soluciones, sin que sea necesario en adelante memorizar ni acumular tanta experiencia como ahora, en beneficio de una mayor exactitud y menor margen de error aunque con pérdida de creatividad.

Es posible que en un futuro, no muy lejano, nos baste con poner al paciente en el dominio de una máquina que nos irá exponiendo en una pantalla las anomalías orgánicas observadas y los pasos necesarios a seguir hasta llegar a la conclusión precisa para resolver el evento. Antes de esto han ido cayendo poco a poco todos los hitos presenciales como es la consulta médica, que empezamos ya a resolverla telefónicamente.

El teléfono nunca ha sido un medio de comunicación preferente para la transmisión de datos médicos, incluso ha sido desaconsejado por inoportuno, deficitario y poco seguro, pero en este continuo avance parece que le ha llegado su  turno tecnológico a la consulta del nunca suficientemente bien ponderado médico de cabecera. Ya no tendremos que ir al ambulatorio con nuestra cita, solo tendremos que llamarlo por teléfono, le explicaremos lo que nos pasa y él nos dirá lo que debemos hacer. La constante organizativa siempre en avance continuo puede colocarnos ante una batería de preguntas preconcebidas que colmaremos con un sí o un no, o marcando el número prefijado correspondiente.

Naturalmente tendremos que asegurarnos de no ser engañados según el test de Touring dado que la inteligencia de las máquinas aumenta constantemente, pero antes de quedar a merced de la inteligencia artificial, lo que sí tendremos que asegurar es que esta nueva intromisión de la tecnología no sirva para escamotear los defectos a corregir en nuestro sistema sanitario.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

domingo, 24 de enero de 2021

Aretha: un mito con pies de barro

                                        

Aretha: un mito con pies de barro

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

 

El Presidente Obama describió lo que ella significó para todos los afroamericanos:

 

«En su voz podíamos sentir nuestra historia, toda ella y en cada tono: nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de la redención y nuestro respeto ganado con tanto esfuerzo».

 

Se refería a una de las grandes estrellas, conocida como «Lady Soul» o «Queen of Soul» y es posible que quien lea estas líneas ya haya adivinado que se trata de la cantante, pianista, compositora y activista social Aretha Franklin, quien la revista Rolling Stone, especialista en música y cultura popular la situó en 2008 a la cabeza de los 100 cantantes más grandes de todos los tiempos. Sin embargo, los éxitos de su carrera y su estrellato no se correspondieron con su vida privada y, a partir de los datos de su biografía, me atrevería a decir que fueron dos realidades antagónicas que trataré de resumir, poniendo en evidencia las luces y las sombras, las subidas a la cima y los descensos a los infiernos de una mujer, de una artista que llegó a vender 75 millones de discos y que fue galardonada con 18 premios Grammy. En 2019 recibió a título póstumo un Premio Pulitzer Mención Especial por «su indeleble contribución a la música y a la cultura estadounidense durante más de cincuenta años».

Aretha Louise Franklin nació en Memphis en 1942. Su padre, C. L. Franklin, fue un predicador de quien uno de sus hijos, y hermano de la cantante, describió como «el general que dirigía el operativo al completo». Quizás esta opinión, que viene de uno de sus propios hijos, defina el contexto familiar que rodeó a la futura cantante y justifique, por otra parte, los sucesivos fracasos sentimentales que acumuló a lo largo de sus 76 años de vida.

Educada en esa «cultura de hombres con poder», como ya adelantamos, fue de mal en peor, iniciándose ya durante su niñez y adolescencia, que no fue precisamente un paraíso en el que la madre, Bárbara, también cantante y pianista, cansada de las infidelidades del marido, abandonó el hogar familiar cuando Aretha era una niña pequeña (el detonante había sido el descubrir que el marido había seducido y convertido en madre a una chiquilla de su congregación). Con 10 años murió su madre.

Si seguimos las memorias publicadas de Aretha se muestra que el patriarcado fue demoledor para la cantante y buscó salirse del control férreo de su progenitor casándose con un tal Ted White, un proxeneta reconvertido por la música que competía con el padre de Aretha por ejercer el dominio sobre la estrella. Es decir, intentar escapar del poder patriarcal con la ingenua esperanza de obtener una hipotética libertad que, en su caso, fue caer en otra cárcel, esta vez con el plus de un nuevo hijo. La boda fue el año 1961 y Aretaha tenía 19 años, pero antes ya había sido madre por primera vez a los 12 y posteriormente a los 14. El matrimonio con White, del que tuvo su tercer hijo, acabó en 1969 tras una relación tempestuosa (con malos tratos incluidos). Su cuarto y último hijo nació en 1970 fruto de su relación con su director de giras Ken Cunningham., es decir, un año después de divorciarse, lo que nos lleva a reflexionar de qué forma desesperada se quiere mantener una pareja procreando hijos. En 1978 se casó con el actor Glynn Turman, del que se divorciaría en 1984. En esta ocasión no tuvieron descendencia.

David Ritz, autor de dos biografías de Aretha, afirmaba que a ella no le gustaba hablar de sus maternidades precoces con los entrevistadores. La primera, un tanto edulcorada: Aretha: From These Roots, publicada en 1999 y una segunda (no autorizada), publicada en español en 2013 con el título de Aretha Franklin. Apología y martirologio de la Reina del Soul, que rompió su antigua amistad. En ella explicita la vida torrencial de la diva, desvelando algunas de sus claves ―personales y profesionales― como que la música espiritual la había poseído escuchando a las sucesivas amantes del padre: las cantantes Clara Ward o Mahalia Jackson y escribe al respecto: «Cada fragmento de música que formaba parte del mundo de Aretha viene de la música sagrada, y eso te lleva a apreciar esos momentos de éxtasis, de alegría y trance». Abunda también en sus adicciones como la gula o su alcoholismo: «El alcohol acabó convirtiéndose en un gran problema, cuyos efectos fueron extremadamente dañinos para su salud y un problema cada vez más preocupante en demasiadas ocasiones durante los últimos años de su carrera».

En estas pocas líneas hemos podido comprobar que la especie de milagro de su voz se opuso al silencio que acompañó a todos sus traumas, inseguridades y maltratos pues como se ha escrito: fue una persona incapaz de afrontar el dolor, una palabra que se negaba a reconocer, aunque su vida, repleta del éxito y reconocimiento, estuviese casi marcada desde el principio por este sentimiento. En opinión de su biógrafo: «Para Aretha el dolor era la parte más privada de una persona».

Aretha es hoy un icono del empoderamiento femenino, sobre todo por darle la vuelta a la famosísima y venerada de la historia del soul «Respect» (Respeto) de Otis Redding y hacer de la canción un himno feminista. Otis la escribió en 1964, en clave masculina, describiendo al marido que llega cansado de trabajar y pide a su esposa que lo trate con dignidad. Aretha, tres años después, le dio la vuelta, esta vez en clave femenina, para decirle al marido que si quiere su admiración y sus favores se los tendrá que ganar[1].

 

(ooh) Qué quieres

(ooh) Baby, lo tengo

(ooh) Qué necesitas

(ooh) ¿Sabes que lo tengo?

(ooh) Todo lo que pido

(ooh) Es un poco de respeto cuando llegas a casa (sólo un poquito)

Hey baby (sólo un poquito) cuando llegas a casa

(sólo un poquito) señor (sólo un poquito)



[1] El giro parece responder a la pregunta que formuló Sigmund Freud décadas antes: «¿Qué es lo que quiere una mujer?»

domingo, 17 de enero de 2021

JAPÓN EN UNA TROMPETA

                Japón en una trompeta : 

               Down By the River side[1]

 

No hay nada casual en el nacimiento, evolución y consolidación de las ideas, tampoco lo hay en las personas, y  por supuesto, en las sociedades. Tampoco en el azar. Las causas muchas veces se desconocen o son difíciles de determinar, caso del azar; pero en el resto, a poco que se indague, se ordenen y relacionen los elementos de influencia, los contextos  y finalmente  se reflexione, se puede llegar a conocer los vectores que han confluido en una idea, personalidad, cultura y para el caso que nos va a ocupar , una agrupación.

Los contextos, son los elementos de influencia y presión que para bien o menos bien determinan buena parte de la formación de cualquier actividad relacionada con las personas. En Japón, los contextos históricos han variado de forma abrupta en más de una ocasión; los japoneses se han adaptado en todas las ocasiones y de ellas, sobre todo las etapas Heian y Edo, han sabido construir elementos identitarios de gran potencia que hoy en día permanecen emboscados en su pureza y proyectados hacia el exterior transformados en un atractivo escaparate , en más de una ocasión demasiado enfatizados. Pero nunca llegando a lo grotesco, porque la esencia, ese substrato de pureza intensa heredado de sus encierros y asimilaciones, es una barrera infranqueable.

I'm gonna lay down my sword and shield[2]

                la Constitución actual, redactada, en siete días de 1947 , en su artículo 9 dice : “Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales”. Buena parte de la historia política y social del país del “Sol Naciente”, ha girado y aún lo hace, en torno a las discusiones e interpretaciones de este artículo, pero nos vamos a quedar con la influencia que haya podido tener en la ciudadanía en lo referente a la paz, esa paz que se logró de una manera tan dolorosa.

I'm gonna lay down my heavy load[3]

1Coro Shenandoah Christian

                En las tierras del sur de los Estados Unidos, en la época de la esclavitud, allá por los últimos años del XIX y principios del XX, un espiritual de los esclavos negros se popularizó. La canción se refiere a imágenes bíblicas como el bautismo (túnica blanca), el río Jordán, Jesús (Príncipe de paz) y el cielo (camino al cielo), más adelante fue adoptada por los grupos religiosos, como el “Tabernáculo Mormón”, también en las comunidades evangelistas como Shenandoah Christian  ; forma parte del repertorio de Louis Armstrong y es sin duda uno de los símbolos más reconocidos del Góspel . Su ritmo permite la interpretación en cualquier tempo. Es una música netamente afroamericana.

I'm gonna study, study, war no more[4]

En 1902 Takeo Nakamori fundo la escuela para chicas Kyoto Handicraft Girls 'School, al amparo de los cambios que se producían tras la restauración Meiji y los nuevos preceptos constitucionales sobre la mujer, aunque interpretados en clave del pasado, la formación se centraba en cuestiones de artesanía. Llegaron las guerras imperiales y finalmente la ocupación americana. En 1957, los nuevos aires, la segunda y hasta la fecha una gran apertura hacia un occidente casi exclusivamente estadounidense, propició el cambió del nombre y la función , ahora Kyoto Tachibana Girls 'Senior High School y Kyoto Tachibana Girls' Junior High School .

2 Banda Original de 1961

En 1961  el profesor Hisashi Hiramatsu, fundó una pequeña banda de mujeres en la escuela. Inicialmente la componían 16 chicas. Observador Hiramatsu, se dio cuenta que las chicas tenían dificultades para respirar de forma diafragmática y su respiración no duraba lo suficiente; pensando que podrían compensarlo aumentando la fuerza física básica, comenzó a marchar como una práctica. Pero surgieron dos problemas: la marcha recordaba a los padres el pasado militar y sus desfiles  y en segundo lugar no podían intercalarse con los chicos ya que sus pasos eran más cortos. La solución, realmente original por entonces , e inteligente fue separar a las chicas y mezclar la marcha y el baile. La banda creció hasta los 107 miembros que posee en la actualidad.

Down By the River side

Escuchar su música, ver sus movimientos, la precisión de tecnología digital en las coreografías de interior, su marcha danzarina, es difícil de olvidar, tienen un punto de adición ante el asombro del espectáculo, pero lo que ofrecen es un Japón destilado en su esencia actual. Japón en la orilla, al borde del riesgo. Lo japones está en la precisión ya dicha, en el drama del esfuerzo, la repetición, el dolor y ansiedad de los entrenamientos tras las clases, sábados y domingos, festivos, sin tiempo para el descanso físico y emocional de esas chicas que, en la orilla de su adolescencia, se asoman a la de un rio de difusa identidad. Todas las músicas son occidentales, fundamentalmente norteamericanas, en su repertorio solo una pieza japonesa pero de raíces occidentales.

Kyoto Tachibana SHS Band : Camino del éxtasis

Hay en el Japón actual  interés especial en parecer agradables, y en algunos casos , transmitir despreocupación y alegría; puede ser que para hacer evolucionar la visión construida de frialdad y   rigidez que han heredado de la intensidad del periodo Edo y la etapa imperialista de los años 30 del siglo XX.  La banda es reflejo o escaparate del propósito. No quiere decir esto que haya en el proyecto, de evidente éxito, un planteamiento estratégico previo, sino que los vectores contextuales, identitarios y de necesidad subconsciente de difuminar el pasado  inmediato, para muchos, ominoso , han determinado su definición. Surge así porque las condiciones no podían generar otra cosa.

Esas 107 adolescentes, cargadas con sus metales, arrancan correteando por los escenarios en un desorden perfectamente calculado, agitan la mano que les queda libre y sonríen a la vez que lanzan un agudo grito. Tras el saludo y el grito , aparece el estricto orden, el Japón imperial.

3Pasadena Tournament of Roses 2017

Tienen dos formas de comenzar su espectáculo, sí es en el interior, la música De David Foster, “Winter Games”, compuesta para los juegos olímpicos de invierno de 1988 en Saporo. No es casual, es himno de concordia internacional, himno de paz, de artículo 9 de su constitución. Pero es en sus desfiles callejeros, cuando transitan por las calles de Kioto, Nueva Orleans, Disneyworld, Nueva York, o en el desfile del “Torneo de la Rosas” en Pasadena, cuando lanzan al comienzo  ese mensaje de paz, de renuncia explicita a la guerra; es la pieza de góspel que da título a este artículo : “Down By the River side”: I'm gonna study, study, war no more, , no más guerra.

Seguirán “The Loco-Motion”, de Carole King, compuesta en 1962; de Gren Miller “In the Mood”; músicas de películas como “Supercalifragilisticexpialidocious” de Mary Poppins ; también la “Guerra de las Galaxias” se encuentra en su repertorio. Y de vez en cuando  entra “Moonlight Densetsu” del anime Bishōjo Senshi Sailor Moon. Hasta llegar al climax, al éxtasis de la banda , a lo más esperado por los avisados, Beni Guzman y “Sing,Sing,Sing”, ahí se reconoce todo el sufrimiento de un pueblo para construir un producto perfecto, en ese sing sing de Tachibana está Japón, pero en la trastienda, sumido en el sacrificio y la disciplina, en la sombra.

Burn the Floor[5]

4Ecos del Sumo

                En 1997 Elton Jhon cumplía 50 años. Hubo una gran fiesta y actuaciones de todo tipo. Un pequeño grupo realizó un espectáculo basado en bailes de salón. De ahí, dicen surgió la idea de un coreógrafo y un par de bailarines australianos para crear un modelo de danza. Su espectáculo salió adelante con bastante éxito; hicieron giras por todo el mundo, llegando actuar en Broadway. No hay duda que este tipo de danza de salón se introdujo en el mundo del espectáculo japones y sobre ese modelo, los propios componentes de Tachibana fueron creando a partir de entonces,  sus coreografías, que como las músicas , adaptaron perfectamente a su propósito, tanto en las modalidades de exhibición cerradas como en los pasacalles y desfiles por las ciudades.   Hay pocos movimientos que recuerden a alguna tradición japonesa si exceptuamos aquél en que abriendo las piernas, flexionando las rodillas y luego levantando una y otra pierna con un pequeño golpe al caer, reproducen casi exactamente el ritual sintoísta inicial del Sumo al entrar los luchadores en el Dohyo.

 

Imagen

Tachibana merece una reflexión más allá de la brillantez y atracción de su espectáculo. La agrupación  viene a ser un resumen subliminal del Japón de hoy, donde lo occidental se superpone en una extraña asimilación a lo autóctono; donde  la realidad de las claves del vistoso éxito japones se encuentra oculto entre las aulas, los gimnasios y aparcamientos  de la escuela; allí, analizando la información  sobre la banda, se pueden ver lágrimas, dolor, accidentes; también y sobre todo, el logro. Tachibana en el resultado de la disciplina y compromiso del grupo por encima del individuo, del “yo” occidental. La banda es la unidad al borde del rio que separa dos modelos identitarios, con un mensaje de compromiso claro lanzado desde los dos comienzos de sus espectáculos como se dijo anteriormente . La letra de  “ Down By the River side” con su énfasis en “I'm gonna study, study, war no more”, es sin duda la síntesis de un país en las orillas.

 

Manuel del Castillo Molina.

Asesor literario de Ediciones “El Genal”

Alhaurin de la Torre Junio 2020

 

DOCUMENTACIÓN:

 

http://kyoto-tachibana.main.jp/company.html

https://www.pasadenastarnews.com/2018/01/01/here-are-the-5-moments-that-got-the-biggest-reaction-at-the-2018-rose-parade/

https://www.pasadenastarnews.com/2017/12/18/japanese-student-with-prosthetic-leg-to-perform-with-rose-parade-marching-band/

https://www.inspiremore.com/kyoto-tachibana-high-school-concert-band/

https://kyototachibana.wordpress.com/

Las traducciones del japones, en algunos casos, han sido obtenidas con el traductor / deepl.com/es/translator , cuando la ofrecida por el navegador resultaba confusa.

En recomendable para quienes quieran analizar otros aspectos más concretos de la visión ofrecida en el documento, ir conectando con los enlaces ofrecidos en la página oficial. También se puede visitar las redes sociales específicas.

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[1] Por la orilla del rio

[2] Voy a dejar mi espada y mi escudo

[3] Voy a dejar mi pesada carga

[4] Voy a estudiar, estudiar, no más guerra

[5] Quemar el suelo