El doctor Majadas durante su disertación
miércoles, 5 de octubre de 2022
Tertulia inaugural del 5 de octubre de 2022
El doctor Majadas durante su disertación
domingo, 2 de octubre de 2022
Vivir en compañia
VIVIR EN COMPAÑIA
La simbiosis se define en
biología como la asociación entre dos organismos vivos, animales o vegetales,
en la que uno de ellos se beneficia del otro (parasitismo) o ambos se benefician
mutuamente (comensalismo). De los muchos ejemplos de comensalismo, vamos a
considerar el que nos compete a nosotros mismos: la microbiota.
La microbiota es la asociación
simbiótica comensal establecida entre nuestras células y una legión de bacterias
que las centuplican en número, para conformar la fábrica de recursos en la que
se elaboran los elementos inmunológicos celulares y enzimáticos indispensables
para nuestra vida. Se asienta en nuestro tejido conjuntivo, el tejido que une
sin solución de continuidad todos los órganos que componen nuestra economía,
estando en contacto con el exterior a través de la piel y del tubo digestivo, a
partir de los cuales selecciona los elementos extraños que nos rodean para
absorberlos (digestión), eliminarlos (defecación) o aprovecharlos para fabricar
fermentos, hormonas o enzimas necesarios para nuestras reacciones vitales.
Nuestras reacciones vitales o
reacciones inflamatorias se encuentran en todos los actos de nuestra vida. La
respiración, la circulación sanguínea, el crecimiento, la plasticidad neuronal,
el desarrollo y el desgaste, son actos que se producen gracias a un
encadenamiento de reacciones inflamatorias para las que son indispensables los elementos
fabricados en la microbiota. Vivimos en un estado de inflamación permanente y cuando
este estado de inflamación disminuye caemos en la inacción y la muerte, y
cuando aumenta de forma desordenada nos enferma y aniquila.
Este estado de inflamación que
nos protege, alimenta y defiende requiere una microbiota cambiante y diversa
según su localización (piel, boca,
nariz, oído, ojos, prepucio, vagina y
tracto intestinal) y según cada sujeto y en cada etapa de su maduración.
En ella se integran posiblemente casi tres mil especies de bacterias
diferentes, muchas de las cuales ni siquiera son cultivables y hay que
identificarlas por su genoma, pero se organizan según su función en protectoras
(clasificadoras), metabólicas (digestivas) e inmunomoduladoras (productoras).
Las relaciones entre la
microbiota y las enfermedades inflamatorias intestinales (trastornos diarreicos
tras la toma de antibióticos) están bien establecidos por la evidencia clínica,
que también nos corrobora su influencia positiva en el estreñimiento y en el
restablecimiento del ritmo intestinal. Las investigaciones sobre las
enfermedades inflamatorias (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) avanzan en
los continuos controles de heces de estos pacientes y en las mejorías
alentadoras que la administración de los moduladores de la microbiota demuestran.
Cada vez se va conociendo mejor
la influencia bidireccional que existe entre la microbiota y la
neuroplasticidad cerebral, a través del eje intestino –cerebro, en el que las
principales neurohormonas (la serotonina, catecolaminas, dopamina y el gaba)
cuyas alteraciones se encuentran en la génesis de las principales enfermedades
neurológicas (esclerosis múltiple, trastorno por déficit de
atención/hiperactividad, Parkinson y Alzheimer) se fabrican en la microbiota.
La ausencia de bacterias en animales de laboratorio ha puesto de manifiesto
trastornos cognitivos que han desaparecido al repoblar la flora (estudios en
humanos de esta tipo han proporcionado resultados beneficiosos). Todo ello
alimenta la idea de que las enfermedades cerebrales son enfermedades
gastrointestinales, que se benefician de los tratamientos moduladores de
la microbiota.
Así mismo empezamos a conocer la
influencia que la microbiota ejerce sobre el desarrollo de las células del
sistema óseo, ya que los osteoclastos
(células que reabsorben hueso) y osteoblastos (células formadoras de hueso), se
equilibran por las acciones de factores que se generan así mismo en la
microbiota, creando un nuevo eje intestino-sistema óseo, razón por la que la
osteoporosis o pérdida generalizada de masa ósea, pasa a ser considerada como
otra enfermedad gastrointestinal que ha dado en desarrollar un nuevo campo
etiopatogénico que se denomina osteoinmunología en donde los tratamientos
moduladores de la microbiota tiene una favorable indicación.
En este mismo orden de ideas
avanza la investigación sobre la relación de la microbiota con la formación de
los vasos sanguíneos (angiogénesis) y la regulación de la distribución de la
grasa corporal (obesidad) que la sitúan en el primer puesto etiológico de las
patologías relacionadas con estos sistemas y que se beneficiarían así mismo de los tratamientos normalizadores de
la microbiota.
Estas nuevas enfermedades
gastrointestinales están poniendo en valor la composición específica de cada
microbiota, y sus cambios o alteraciones (disbiosis) con cada enfermedad. La
evidencia científica nos muestra que los tratamientos moduladores de la
microbiota son eficaces en estas patologías, en ausencia de efectos secundarios
notables.
Estos tratamientos, suponen, por
una parte, la administración de “prebióticos” para alimentar y estimular el
crecimiento de bacterias sanas en nuestro organismo, que son fibras
especializadas, no digeribles, que alimentan éstas bacterias y microorganismos,
y que forman parte de muchas verduras y frutas.
En el caso de tener que repoblar la flora intestinal, el recurso consiste en la administración de “probióticos”
que son complementos alimenticios funcionales que contienen microorganismos y
bacterias vivas que conocemos por formar parte habitualmente de nuestra flora,
y que administrados en cantidades suficientes mejoran nuestro estado de salud,
y que deben de llevar identificados el género, especie, cepa y número de
bacterias y microorganismos que aportan, que se miden en UFC (=Unidades Formadoras
de Colonias) de las que deben de asegurar un mínimo de diez mil millones por
cápsula que favorezcan la implantación o colonización de las mismas en ausencia
de toxicidad comprobada. Se expenden como alimentos o complementos
nutricionales en farmacias, parafarmacias y herboristerías y no están sujetos a
prescripción médica.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
viernes, 30 de septiembre de 2022
INFANCIA Y GUERRAS
En los conflictos bélicos, por cada soldado muerto en
combate, perecen cuatro niños.
En la cadena de terrores que arrastran las guerras,
los niños son el eslabón más débil. Por ello, son el grupo social que sufre más
violencia. Sin embargo, su situación merece poca atención en las informaciones
de los conflictos.
Existen organizaciones intergubernamentales dedicadas
a la defensa de la infancia. También se preocupan y trabajan por la vida, el
respeto y la dignidad de los niños otras organizaciones no gubernamentales.
A pesar de sus llamamientos a la
comunidad internacional sobre este grave problema, las medidas concretas para
solucionarlo son pocas y difícilmente realizables.
JESÚS MAJADA NEILA es doctor en Filosofía. UMA

domingo, 25 de septiembre de 2022
Howard Zinn
HOWARD ZINN: La
historia escrita desde abajo
Se
suele decir, y al parecer con general aceptación, que la historia la escriben
los vencedores, aunque también hay otras formas de contar la historia, como es
el caso que nos ocupa, y que intentaremos resumir brevemente a través de estas
páginas.
El libro de historia al que dedicamos este artículo fue
publicado en 1980 con el título: La otra
historia de los Estados Unidos, un libro perturbador y realmente rompedor
porque se elaboró, parafraseando a su autor, el profesor Howard Zinn,
escribiéndola “desde abajo”. En otras palabras, desde un ángulo visto por los
trabajadores, los extranjeros, las mujeres, los negros…
En una de las numerosas entrevistas a que se vio sometido
nuestro autor, ya que su publicación fue un éxito, reconocía que él no trataba
de escribir una historia objetiva, ni tampoco una historia completa de los
Estados Unidos de América. Su intención era dar una respuesta a las historias
tradicionales. A los pocos meses de que el libro viera la luz, el republicano
Ronald Reagan (1911-2004) fue elegido Presidente del país.
Leyendo el texto no podía dejar de recordar al personaje de
la extraordinaria novela Sostiene Pereira,
del escritor ítalo-luso Antonio Tabucchi (1943-2012), quien sólo podía escribir
lo que le dictaban las “razones del corazón”; o lo que es lo mismo, escribir
desde la conciencia y el compromiso moral y social. Nuestro poeta Gabriel
Celaya (1911-1991) también lo manifiesta en una de sus poesías, donde tilda de
“lujo cultural” la poesía para los neutrales quienes “se lavan las manos, se
desentienden y se evaden” de la cruda realidad. El poeta maldice esta postura
escapista y el cantautor vasco Paco Ibáñez (1934) se convirtió a su vez en
altavoz del poeta; del mismo modo que el profesor Zinn lo fue de su
compatriota, el cantautor Woody Guthrie (1912-1967), quien le descubre esa otra
historia que los textos académicos le habían ocultado. Celaya maldice esa clase
de poesía: evasiva, neutra, escapista, como antes apuntaba, contraponiéndola a
esa otra en la que el poeta comprometido toma partido “hasta mancharse”, en sus
propias palabras. Zinn nos habla de una “obligación inevitable de tomar
partido”. Hablan de lo mismo, aunque en idiomas distintos. A nuestro poeta, la
dictadura lo mantuvo preso en un campo de concentración palentino; el profesor,
tildado por los reaccionarios de radical, tuvo que pasar por historias bastante
complicadas en su país. Sobre este particular, Zinn aprovechaba uno de los
diálogos de su obra teatral Mar en el
Soho, para defender que “ser radical es simplemente entender la raíz del
problema., y la raíz somos nosotros”.
Para elaborar su historia Zinn escribe inspirándose en las
vidas personajes tan populares como Eugene V. Debs (1855-1926), activista y
sindicalista, y uno de los miembros fundadores de Industrial Workers of the World. Fue cinco veces candidato a la
presidencia de los Estados Unidos por el Partido Socialista de América. Otra de
sus inspiraciones fue Fannie Lou Hamer (1917-1977), una activista afroamericana
por los derechos de las mujeres y líder del movimiento de derechos civiles. Fue
cofundadora y vicepresidenta del Partido Demócrata de la Libertad, como también
fue Frederick Douglass (1818-1895), un reformador social abolicionista, orador,
escritor y estadista. Antiguo esclavo, se convirtió en 1872 en el primer
afrodescendiente candidato para vicepresidente por el Partido Derechos Iguales.
Como coincidencia, ese año, la líder del movimiento por el sufragio femenino en
los Estados Unidos Victoria Woodhull (1838-1927), se convirtió en la primera
mujer en presentar su candidatura para la presidencia de los Estados Unidos.
Para los detractores de Zinn, su planteamiento de la historia de su país era “profundamente
pesimista”.
Howard Zinn (1922-2010) fue un historiador social, ensayista
y dramaturgo estadounidense de origen judío, profesor de ciencias políticas en
la Universidad de Boston y presidente del Departamento de Historia y Ciencias
Sociales de la Universidad Comunitaria Spellman en Atlanta. Desde la década de
1960, fue un referente de los derechos civiles y el movimiento antibélico en
los Estados Unidos. Fue autor de más de 20 libros, entre ellos el ya
mencionado. Estudió historia y ciencias políticas en el Spelman College de
Atlanta y en la Universidad de Boston, donde fue profesor emérito. Escribió
también teatro, destacando su obra en torno a la vida de Emma Goldman.
Como antes se apuntaba, todas
estas actividades le costaron más de un dolor de cabeza, como cuando pidió más
ayudantes y se lo denegaron; parece broma, pero le propusieron que si limitaba
el número de alumnos le proporcionarían los ayudantes. Él, como respuesta, recurrió
a estudiantes voluntarios. Su libro más importante, del que hacemos referencia,
fue publicado en 1980 y fue un éxito, aunque lo hace dejando al margen a presidentes
y grandes héroes de la historia. En 2003, recibió el Prix des Amis du Monde Diplomatique por su versión francesa.
Rosa Mª Ballesteros
García
Vicepresidenta del Ateneo Libre
de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
domingo, 18 de septiembre de 2022
Año investigación Ramón y Cajal
AÑO
DE INVESTIGACION RAMON Y CAJAL
La ciencia es cultura, pero es sobre
todo un camino hacia la modernización, el progreso y la Cultura (con mayúsculas),
que se alcanza siendo un gran científico. Todos los grandes científicos han
sentido la necesidad de compartir su cultura con sus coetáneos, pero no todos
han disfrutado de la posibilidad de llevarlo a cabo. Cajal reúne ambas
vertientes, no solo fue un gran estudioso, investigador y académico, reconocido
ampliamente y merecidamente celebrado, sino que pudo, además, complacerse
divulgando, como el gran sabio que era,
su capacidad de trabajo en beneficio de su país, lo que le convirtió en profeta
en su tierra, una faceta oscurecida para nosotros en su conocimiento y
valoración que el gobierno pone ahora de relieve declarando este año de 2022
como año de investigación Ramón y Cajal.
Santiago Ramón y Cajal (1852-1934),recibió
el Premio Nobel de Medicina en 1906, en unión del italiano Camilo Golgi, es
decir, empleó los primeros cincuenta años de su vida en formarse a sí mismo, lo
que no tiene nada de baladí si entendemos que procedía de un ambiente rural en
el que su padre (Justo Ramón Casasús) había aprendido a leer a la edad de 16
años, siendo pastor, y a fuerza de voluntad se hizo médico rural, llegando a
ser profesor interino de Disección y Osteología en Zaragoza, un duro camino
inicial que Santiago se ahorraría opositando a la Sanidad Militar al
licenciarse en Medicina con 21 años y siendo destinado a Cuba de donde volvería
a los dos años para obtener plaza de Ayudante de Anatomía en Zaragoza amparado
en los buenos oficios de su progenitor.
Desde este momento, Cajal,
realiza un recorrido ascendente en la docencia universitaria que le lleva desde
la dirección del Museo Anatómico de Zaragoza, plaza que gana por oposición,
hasta la obtención de la Cátedra de Histología en Madrid. En el ínterin, se
suceden los fracasos a las cátedras de Zaragoza y Granada, y los éxitos de las
de Valencia y Barcelona, y por fin la de Madrid en la que sucede a su maestro
el Profesor Aurelio Maestre de San Juan, a la que accede en 1892 a los cuarenta
años de edad, pero simultáneamente, ha abundado y engrosado el trabajo que comenzó
adquiriendo a plazos su propio microscopio y microtomo, que le permitieron
llegar a demostrar, con la doble impregnación del método de tinción
cromoargéntico de Golgi, su teoría neuronal, por la que las células nerviosas
se unen por contigüidad pero no por continuidad. Todo ello lo presenta en
Berlín en 1898, lo que le hace ser conocido y famoso en todo el mundo
científico, permitiéndole conseguir, en su patria, un laboratorio bien equipado y el nombramiento
de director del “Instituto de
Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología Alfonso XIII”, en 1900, y multitud de
distinciones honoríficas de todo el mundo.
Inicia en este tiempo su segundo
gran recorrido ascendente culturalmente, al
sentir la necesidad de sacar a su país del atraso en que lo ve sumido
porque “se ha dormido en el sueño de la ignorancia cultivando la religión y el
arte que son actividades preferentes de pueblos primitivos”. Se involucra
activamente en la marcha cultural del país. Su estrella se elevará aún más al ser
reconocido con el Premio Nobel de Medicina en 1906 y aunque no consintió nunca
en aceptar el Ministerio de Instrucción Pública, sí que se comprometió en la
dirección del Instituto Nacional de Higiene, ya mencionado y al que trajo a
trabajar a personalidades tan eminentes con Gustavo Pittaluga, y en la presidencia
de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE),
fundada en 1907 siguiendo el marco de la Institución Libre de Enseñanza, cargo
que ostentó hasta su muerte en 1934, y cuyos presupuestos defendió como una
necesidad nacional ineludible desde su
puesto de senador vitalicio para el que había sido designado.
La JAE fue liderada en todo momento por un pequeño
grupo de intelectuales que, presididos por Ramón Y Cajal, agrupó a su
secretario el pedagogo José Castillejo, al entomólogo Cándido Bolívar, al
físico Blas Cabrera y al neurólogo Luis Simarro. A través de un activo programa
de intercambios de profesores y alumnos becados o pensionados permitió la
transmisión de ideas y proyectos con los centros más capacitados del mundo, tanto
europeos como americanos, y no se limitó a ser perfeccionista de cuadros
dirigentes, porque, así mismo, creó un entramado de centros y laboratorios en
los que las experiencias adquiridas se desarrollaron, como fueron el Instituto
Nacional de Ciencias Físico-Naturales, el Centro de Estudios Históricos, el
Museo de Ciencias Naturales, el Museo Antropológico, el Real Jardín Botánico,
la Estación Biológica de Santander, la Estación Alpina de Biología de
Guadarrama, la Misión Biológica de Galicia, la Comisión de Investigaciones
Paleontológicas y Prehistóricas, el Instituto-Escuela y la Residencia de
Estudiantes, entre otros.
Los mejores intelectuales y
científicos del momento trabajaron y se desarrollaron gracias a su labor, como
fueron Rafael Altamira, Odón de Buen, Américo Castro, Miguel Catalán, Duran
Reynals, Cruz Gallástegui, María de
Maestu, Enrique Moles, Tomás Navarro Tomás, Juan Negrin, Severo Ochoa, Pio del
Rio Hortega, Julio Rey Pastor, etc., etc.
Ramón y Cajal convirtió, sin duda
alguna, a la JAE en el organismo que más impulsó el desarrollo de la cultura española,
contribuyendo a la tan ansiada modernización del país, que puso a España en la
cima de la vida intelectual y científica, en una auténtica edad de plata de
nuestra cultura que será conocida para siempre como la era Cajal, el gran logro
de los últimos treinta años de su vida, los mejores y más provechosos de la existencia
del genio.
Nada pervive de la ingente obra
que desarrolló Cajal, que fue desarbolada y arrasada por completo por la
dictadura, que calificó sus acciones como un
apostolado del diablo y sus ideas como altamente perniciosas. Lo que nos
queda es el recuerdo de su trabajo y de su tesón, su legado a través del
cual deberemos continuar nuestra vida
científica y nuestra modernización cultural, siguiendo las huellas del más
eminente de los científicos que hemos tenido.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
domingo, 11 de septiembre de 2022
Alejandra Pizarnick
Alejandra Pizarnik (1936-1972)
alejandra alejandra
debajo estoy yo
alejandra
“La última Inocencia”, Alejandra
Pizarnik, 1956
Un nombre desconocido que probablemente no hemos escuchado nunca, pero el de
Alejandra era atractivo, Alejandra acompañada de un Pizarnik que incrementaba
su potencia y junto al nombre o antes del mismo, Cristina Rivera Garza, autora
del texto[1],
incorporaba algunos versos que Alejandra
escribió:
“Cuídate de mi amor mío
cuídate de la silenciosa del desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra”[2]
La lectura del
texto de Cristina no era sino el camino hacia la poeta nombrada, un trayecto
que se iniciaba en las primeras páginas y que las últimas cerraban con
intensidad la necesidad de saber más sobre Alejandra.
Ella, nacida
Flora o Buma ( su nombre en Yidihss) viajó hasta Alejandra a través de la
palabra.
Argentina de Avellaneda, hija de emigrantes judíos, o rusos o polacos; las
fronteras cambian.
Transitó sin pausa en busca de las palabras esenciales, las que envolvieran sin
distracción los expresado.
Nacida en el 36 del pasado siglo,
Alejandra quedó atrapada por la poesía de Cesar Vallejo y del movimiento
surrealista , ya decadente cuando Alejandra desarrolla su poesía. Su primer libro,
“La tierra más ajena” está más cerca del romanticismo que del surrealismo, de hecho,
renegaría de él el resto de su vida, del libro y de quién lo firmó,
Flora-Alejandra. Desde entonces nunca más Flora.
“Ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
En el umbral de mi mirada”[3]
De ojos verdes, pequeña, tendente a ensanchar;
algo tartamuda
Cada día
tartamudeo más. Pero no sé si es tartamudez. En el fondo, no quiero hablar. Así
como me alimento sin querer hacerlo sino que lo hago por compulsión o por temor
del vacío, así hablo, sabiendo, no obstante, que debería callar.[4]
Las anfetaminas
adelgazan, cercan el sueño, abren la noche. Insomnio
Viajó la noche y los poetas, los nombres más nombrados. Arriesgó su silencio y
encontró las voces adecuadas : Olga Orozco, Silvina Ocampo, Cortazar,
OctavioPaz.
Pero
Alejandra se desdobla, la cercan los trastornos : arte y locura como amantes
desbocados.
Arte locura y
muerte, su cuerpo pleno sufre y busca un fin.
También sexo. Sexo
y muerte en un todo indivisible.
Palabra, locura, sexo, muerte: Alejandra
Octavio Paz diría que su poesía era lo mejor escrito en lengua española hasta
entonces. Prologó su libro más perfecto, “El árbol de Diana”. Depurado hasta la
desnudez más absoluta, ni títulos para sus poemas, secuenciados y numerados
como una unidad plena.
“He dado el
salto de mi alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace”[5]
Vive
en la ausencia de todo, en la intemperie de lo cotidiano, solo escribe, poda,
depura, rompe, insiste.
“Querría vivir para escribir. No pensar otra cosa que escribir. No
pretendo amor ni dinero. No quiero pensar ni construir decentemente mi vida.”[6]
Algún artículo,
alguna traducción, el dinero de sus padres (siempre fue una niña). Las
becas Guggenheim en 1969 y Fullbright en 1971, confirmaron el nivel
alcanzado y aliviaron temporalmente su
exigua economía. Habitaciones oscuras, sucias. Pleno caos, tarjetas
con palabras apiladas o escondidas entre el desorden. De cada verso una tarjeta
por cada palabra. Sobre la cama, ordenaba, cambiaba, añadía, quitaba. Horas,
días en cada verso, construyendo la esencia, solo la esencia.
Quería escribir prosa, algo hizo, pero su afán por el simbolismo y la
depuración hasta lo esencial dificultaban
su elaboración. Siempre quiso prescindir de lo transaccional y escribir la
novela perfecta. Solo logró extraer de un texto de Valentine Penrose , “Erzsébet
Báthory la Comtesse sanglante“, y por encargo para un artículo, uno de
sus textos más conseguidos, “La condesa sangrienta”, sobre el que también
Cortazar con su novela “62/modelo para armar”,
probablemente por sugerencia de Alejandra, aunque anunciado precisamente en el capítulo 62 de Rayuela.
Pizarnik en su “Condesa Sangrienta”, fiel a su obsesión por la depuración logra
reducir la obra de Penrose de 160 páginas, a algo más de una veintena sin que
se quedase en el camino absolutamente nada de lo pretendido por Penrose.
Seis años en París
y el retorno a Buenos Aires, amores mal correspondidos con Silvina Ocampo,
cuestión de clases, diría alguno de sus biógrafos.
Pero
a Alejandra se la acabaron las palabras, su mundo, y no supo a donde ir sino a
su otra pasión, la muerte. Y en septiembre de 1972 tomo viaje en compañía de
cincuenta pastillas de Seconal, tenía treinta y seis años , nueve libros de
poemas, otros más recogidos en artículos y escritos sueltos ; un diario de más
de mil páginas y una breve obra en prosa de difícil comprensión.
Alejandra
no fue esa mujer heroína de algo, no fundó nada ni perteneció a asociaciones en favor o en contra de algo; no
fue de esas personas de las que solemos conocer más los detalles de su vida cotidiana y sus logros sociales ( importante, desde luego) que de su obra.
Alejandra se construyó sobre sus poemas, sus palabras , su soledad interior.
Vivió la literatura y solo la literatura. Alejandra logró ser sus poemas y su diario y eso es todo lo que tenemos que saber de ella.
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Cortazar,
convencido de su viaje final, le escribió desde Paris una última carta que por
supuesto no obtuvo respuesta:
..”Pero vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribis?. Si, desde
luego tedas cuenta. Sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te
quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del
cariño y la confianza y todo eso , carajo, está del lado de la vida y no de la
muerte (…) Escríbeme, coño, y perdona el tono, pero con que ganas te bajaría el
slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada
chicotazo.”[7]
“La noche soy
y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado todo.”[8]
Septiembre 1972. Probablemente
su último poema
Manuel del Castillo Molina
Secretario del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
[1] “La muerte me da”, Cristina Rivera Garza, Tusquets, Colección
andanzas, 2007
[2] “El árbol de Diana”; Alejandra Pizarnik, Poesía completa, Lumen
[3] “El árbol de Diana”
[4] Diarios de Alejandra Pizarnik, Edición de Ana Becciu, Lumen 2016
[5] “El árbol de Diana”,
Alejandra Pizarnik, Poesía completa. Lumen.
[6] Diarios de Alejandra Pizarnik, Edición de Ana Becciu, Lumen 2016
[7] Fragmentos de la última
car de Cortázar a Alejandra Pizarnik
[8] Poesía completa; Alejandra
Pizarnik . Editorial Lumen
domingo, 4 de septiembre de 2022
Morir de éxito
MORIR DE ÉXITO
El estado más probable de los sistemas físicos es el de
mínima energía. Traducido a lo social viene a decir que la comodidad se impone al
esfuerzo y el egoísmo a la generosidad. Puede que ese fuera el motivo de la
maldición divina “ganarás el pan con el sudor de tu frente” lanzada al género
humano unos 10.000 años ante de Cristo coincidiendo con el arranque de la
revolución neolítica al finalizar las glaciaciones. Lo que resultó fue el
desarrollo de la agricultura, ganadería, manufactura y el nacimiento de ciudades
donde se incubaron las primeras ideologías que dan al intelecto el protagonismo
que venía detentando la fuerza bruta. Desde que el chamán sustituyó al macho
alfa, el porvenir de la humanidad depende de la creatividad intelectual y del
conocimiento. Se puede decir que la revolución neolítica consistió en sustituir
fuerza por maña.
La evolución y el mercado explotan nichos de recursos
hasta su extenuación sin cuidarse de las consecuencias. A veces una ventana de
desarrollo produce una novedad rentable durante un tiempo. Son muchos los
ejemplos económicos en minería, agricultura e industria, también en biología. El
crecimiento del cuello de las jirafas debió traer ventajas sobre competidores
como ocurrió con la inteligencia que llevó a los primates hasta el homo sapiens.
Ambas derivas crearon diferencias con avances y retrocesos puntuales ya que se
puede fracasar por defecto o por exceso como advertía don Mendo refiriéndose al
juego de las siete y media: “o no llegas o te pasas, si no llegas es señal
de que mal tasas, pero hay de ti si te pasas, si te pasas es peor”. Es lo
que parece que le sucede a la especie. Trabajos científicos calculan que “nuestro
esquema genético refleja en gran parte el mundo de hace 50.000 años y no puede,
a través de los mecanismos normales de la evolución biológica, experimentar
cambios importantes en unos pocos siglos” (Murray Gell-Mann: El quark y el
jaguar). Según esto somos cavernícolas volando en aviones supersónicos apoyados
en artilugios informáticos que amenazan con provocar otro salto evolutivo sin acompañamiento
orgánico. Este desajuste fisiológico acarrea no solo la pandemia de obesidad
debida al sedentarismo, sino que es responsable de la incapacidad de adaptación
al conocimiento científico y al avance técnico de la mayoría de la población. El
largo cuello de la técnica hace ver un paisaje virtual sin entender el terreno
que se pisa. La humanidad se comporta en estos momentos como una plaga de
langosta que esquilma la plantación de la que depende. En medio de la vorágine no
hay fuerza capaz de hacerla detener por mucho que sepa que el final del
sembrado supondrá el fin de la colonia.
El capitalismo es una ideología de tipo religioso (dudo
de que exista alguna que no lo sea) cuya divinidad es el dinero que, como toda trascendencia,
representa un valor convencional. En la versión virtual que se maneja ahora ni
siquiera necesita existencia real, basta con imaginarlo; pero como ideología
seguirá el ciclo de todas las que en el mundo han sido, es decir, terminará extinguiéndose.
Los buenos resultados del capitalismo respecto al crecimiento de la población
mundial parecen haber llegado al máximo permitido por la Naturaleza. La
explosión demográfica viene sostenida por un despilfarro que no tiene en cuenta
el factor entrópico de producción de deshechos. La hipertrofia técnica que,
como se ha dicho, adelanta 50.000 años a la evolución orgánica pierde eficacia
a marchas forzadas. El próximo salto científico debería proporcionar energía
limpia, barata e inagotable para reparar los daños de la depredación
incontrolada de los últimos siglos. Algo que puede estar cerca de conseguirse a
través de la combustión de hidrógeno, pero de momento, la globalización actúa
como algunas personas con síndrome de Asperger (alteración, por cierto, que no
tiene cura) que desarrollan capacidades portentosas en algún campo intelectual
con carencia total de empatía hacia sus semejantes. El extraordinario éxito del
capitalismo tecnológico puede que acabe con la civilización creada por el homo
sapiens sapiens mucho antes de lo deseable. No obstante, hay opiniones
optimistas basadas en el poder de la tecnología y en la colaboración humana.
Salvador Peran Mesa
Ex-Profesor
Titular de Bioquímica. UMA
El Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”


