LA PIEL DEL DESEO
viernes, 4 de noviembre de 2022
jueves, 3 de noviembre de 2022
Tertulia del 2 de Noviembre de 2022
domingo, 30 de octubre de 2022
ELOGIO DE LUIS CALANDRE IBÁÑEZ
Está considerado como el
cardiólogo español más prestigioso del siglo pasado. Estudioso de la
funcionalidad e histología cardiacas, fue el introductor de la
electrocardiografía en nuestro país y motor del postrero desarrollo científico
que supuso la Junta de Ampliación de Estudios para la Ciencia española.
Nació en Cartagena en 1890, en el
seno de una familia de tradición médica, trasladándose a Madrid en 1906 para
cursar los estudios de Medicina graduándose en 1911 y recibiendo la influencia
de Cajal, Achúcarro y Madinavetia. Inicia sus investigaciones en la histología
cardiaca, obteniendo una beca de la JAE para proseguir sus estudios en Berlín
donde trabaja, en el hospital municipal de Moabit, con el anatomopatólogo Carl
Benda, de donde pasó al Hospital de Charité para estudiar electrocardiografía
con Friedrich Kraus, y de aquí a Friburgo donde trabaja con los discípulos de
Aschow. De estos dos años emanan diversos informes sobre el funcionamiento
cardiaco (“Anatomia del sistema de conducción atrioventricular del corazón”,
“Valor clínico del electrocardiograma”, “Contribución al diagnóstico funcional
del corazón derecho”, “Relación entre la frecuencia del pulso y la duración del
sístole ventricular en el hombre determinado por medio del electrocardiograma”,
“Estudios poligráficos del pulso con especial atención al pulso venoso”,
“Diagnostico venoso del pulso”, etc.).
A su regreso en 1914 es nombrado
director del Laboratorio de Anatomía Microscópica de la Residencia de
Estudiantes, a cuyo lado se fundó el de Fisiología (Juan Negrin), el de
Fisiología y Anatomía de Centros Nerviosos (Juan Lafora), Química Fisiológica
(Antonio Madinavetia) e Histología (Pio del Rio Hortega). Lo dirigió hasta
1932.
En 1916 se casa con Francisca
Díaz de la Cebosa con la que tuvo 4 hijos, y en 1919 es nombrado miembro de la
Academia de Medicina de Madrid, y en 1920 funda, junto con Pittaluga, la
Revista “Archivos de Cardiología y Hematología” (la primera revista que
menciona la palabra cardiología). En 1921 lee su tesis doctoral “Significación
clínica de las arritmias”. Su prestigio se hace patente al recibir en 1922 la
medalla Echegaray, y en 1925 el Premio Iglesias y Díaz, de la Real Academia de
Medicina, y fue nombrado profesor de Semiología Cardiovascular en la Cátedra de
Patología General. Impartió diversas conferencias y organizó cursos sobre
cardiología, siendo nombrado médico consultor de esta materia en el Hospital
Central de la Cruz Roja de Madrid y Médico de Número de dicha Institución.
Paralelamente su compromiso
social aumenta con la llegada de la República publicando artículos de opinión
en la prensa y firmando manifiestos en pro de todas las causas de progreso. Con
la llegada de la guerra civil se hizo cargo, como médico civil, del hospital de
enfermos y heridos de la calle de Joaquín Costa y más tarde transformó los
pabellones de la Residencia de Estudiantes en Hospital de Guerra del Cuerpo de
Carabineros en donde controló la extensión de paludismo desatado en los frentes
de Madrid. Fue subdelegado de la JAE hasta 1939.
Terminada la guerra, terminó la
trayectoria científica del Doctor Calandre que fue sometido a dos Consejos de
Guerra sucesivos, por la denuncia del Colegio de Médicos de Madrid que se opuso
a la absolución inicial, y del que derivó cárcel, pérdida de sus cargos
oficiales y prohibición de ejercer su profesión en Madrid, por lo que se limitó a la reedición de sus libros y a la
práctica privada cuando pudo. No obstante aún publicó tres nuevas obras antes
de su fallecimiento en 1962: “Electrocardiografía” (1942), “Tratado de las
enfermedades del corazón” (1942) y “Electrocardiografía práctica” (1955). Tres obras en los últimos veintidós años de
su vida lo que contrasta fuertemente con los ochenta trabajos publicados en sus
primeros veintisiete años de dedicación profesional. Todo un dramático ejemplo
práctico de lo que supuso el franquismo para la ciencia española.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografía
Cristina Calandre Hoenigsfeld.
“El Dr. Luis Calandre Ibáñez, su vida familiar y el archivo”. Conferencia pronunciada en el Casino
de Cartagena el 1 de Diciembre de 2011.
José Manuel Sebastián Raz. “Vida
y compromiso. Luis Calandre Ibáñez, su vida y su obra”. Edit.UM. 2011.
Cristina Calandre Hoenigsfeld. “Dr.
Luis Calandre Ibáñez”. 2017.
Pedro Marset Campos. “Luis
Calandre Iabáñez”. Real Academia de la Historia
viernes, 28 de octubre de 2022
IMPERIO ARGENTINA
En Octubre de 2022, el
ayuntamiento de Benalmádena situó en un lugar preeminente de la Casa de la
Cultura, el cuadro que pintara Antonio Montiel, por encargo del municipio en
1999, de la artista Imperio Argentina (en el que luce el manto que le regalara Miguel
de Molina), radicada en el pueblo
costasoleño desde hacía 25 años, y en donde había fallecido en 2003 a los 92 años
de edad. Es momento por tanto de recordar la figura y merecimientos de esta
artista acreedora de tal atención consistorial.
Magdalena Nile del Río, nació en
Buenos Aires en 1910, hija de una bailaora malagueña de Monda, que llegó a
Argentina como polizón en un barco, y de un mecánico gibraltareño, cuya afición
a la música le había llevado a emigrar, y luego a llevar a su hija a los cafés
y tablaos donde actuaba, en uno de los cuales, el Café Armonía, debutaría con
solo cuatro años. Recibió algunas clases gratuitas que Ana Pavlova daba en el
Teatro Colón y luego de su asistente Nemanoff, y continuó con su familia
viajando y dando conciertos por las provincias argentinas y por los países
sudamericanos hasta que en Lima asombró, al dramaturgo Jacinto Benavente que le
aconsejó el nombre artístico de Imperio Argentina porque la consideró una
mezcla de Pastora Imperio y de Antonia Mercé “la argentina”, recomendándole que
volviera a España.
Llegó a España en 1923, con 13
años, en donde tuvo como representante a Juan Carceller, y consiguió sustituir ocasionalmente
a “la niña de los peines” en el Teatro Romea en el que debutó en 1924 con 14
años. Tres años después, a los 17 años, la contrataron para rodar la película
“La hermana San Sulpicio” que dirigió Florian Rey con el que se casó civilmente
y tuvo un hijo que se suicidó joven, y con el que rodó más películas como “Los
claveles de la Virgen” y “Su noche de bodas”, “Nobleza Baturra” y “Morena
clara”. También trabajó a las órdenes de Alexander Korda (“Lo mejor es reír”) y
con Maurice Chevalier (“El cliente seductor” en 1931, “La casa es seria” y
“Melodía de arrabal” en 1932). Todo ello le proporcionó una enorme popularidad,
dentro y fuera de España.
En 1937, en pleno auge del
nazismo con el que ella simpatizaba, fue contratada en Alemania en donde Hitler
que se interesó por conocerla personalmente, le dio todo tipo de facilidades
para que se quedara en el país, en donde al fin rodó “Carmen la de Triana” bajo
la dirección de Florian Rey, rodaje que se simultaneó con “Andalusische nachte”
con el mismo argumento pero con equipo e idioma alemán, basados en la Carmen de
Merimé. Ambas películas fueron cómicamente parodiadas en 1998 por Fernando
Trueba en “La niña de tus ojos”.
Su escarceo con el nazismo le
acarreó un boicot con abucheos y piquetes de los teatros más importantes del
mundo y la limitó a trabajar solo en España donde su aproximación a la falange
y al mismísimo general Franco, necesitado de éxitos, le permitió rodar a las
órdenes de Benito Perojo (“Goyescas”, “Bambú”, “La maja de los cantares” y “Lo
que fue de la Dolores”).
Al término de la dictadura, con
la muerte del dictador, su pasado falangista sepultó su carrera artística que apenas
se recuperó levemente con José Luis Borau (“Tata mía” en 1886, cuando tenía 76
años) y Javier Aguirre (“El polizón del Ulises” en 1987). Por último a los 81
años, en 1992, participó en un gran espectáculo musical sobre la “Historia de
la Copla” celebrado en el Auditorio “La Cartuja” en Sevilla.
Al fallecer en 2003, Benalmádena
le dedicó una calle con su nombre y ahora ha recuperado su retrato que la
anterior corporación, netamente conservadora, había sufragado para perpetuar su
memoria. Sus canciones más populares como “Los piconeros”, “Falsa moneda”,
“Coplas de Luis Candelas”, ”La muerte de Vargas Heredia” y sobre todas “Échale
guindas al Pavo” siguen retratando fielmente la actualidad cotidiana.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
jueves, 27 de octubre de 2022
Tertulia del 2/11/2022
George Steiner (1929-2020), es el arquetipo ideal del
europeo culto, educado en tres idiomas (francés, inglés y alemán) es el gran
maestro de la literatura comparada que nos permite comprender los vínculos
entre la historia y la cultura desde el punto de vista del humanista integral.
ALFREDO RUBIO DIAZ es Profesor Titular de Geografía Humana en la UMA.
Tertulia del 26 de Octubre de 2022
domingo, 23 de octubre de 2022
MARION E. WONG (1895-1969)
Una
cineasta entre Oriente y Occidente
En palabras de la profesora Moira Fradinger: “Largos y sinuosos son los
caminos que nos conducen al rescate de los magros datos existentes sobre las
mujeres pioneras del cine en el mundo”[1].
Por otra parte, no debemos perder de vista que estamos hablando de un mundo
laboral tan especial como el de las artes escénicas, tan escapista a normas
establecidas, tan liberal en muchos aspectos y, por otro lado, tan
contradictorio; todo ello sin perder la perspectiva cronológica del periodo
propuesto para presentar a una de estas pioneras, la actriz y directora Marion
E. Wong, nacida en San Francisco, aunque su familia era originaria de China. Trabajó
en la industria cinematográfica de Hollywood durante la etapa del cine mudo o
cine silente, como también fue conocido en aquellos años, y también como
cantante y animadora.
Hasta
hace relativamente pocos años, y gracias a la investigación feminista, están
saliendo a la luz más y más nombres de mujeres profesionales del cine (especialmente
tras las cámaras) que hasta hace bien poco no se conocían o, lo que es más
grave, se les había ocultado deliberadamente. Sirvan unos ejemplos de cineastas
chinas que trabajaron en él durante las décadas de 1920 y principios de 1930:
Xie Caizhen, Yang Naimei y Xuan Jinglin: ¿Alguien sabía de su existencia?
Por
otro lado, suele hablarse de cine mudo o bien de la época silente o muda, y
esto no es del todo exacto porque las proyecciones en las salas iban
acompañadas de música ejecutada por un pianista o bien por una pequeña
orquesta. También iba relatando la trama un “comentador de películas”, pues la
inmensa mayoría del público o bien era analfabeta o inmigrantes que desconocían
el idioma, porque este nuevo arte había nacido para entretener a un auditorio
popular. El cine mudo, en realidad, no lo era del todo, y por ello, al
referirnos al cine “sonoro” lo hacemos utilizando el término “cine hablado”.
Incidimos
en el desconocimiento de las mujeres profesionales que habían trabajado en esta
nueva industria, ya sea tras las cámaras (guionistas, productoras, directoras,
etc.) o delante de ellas (actrices) y a ello se suma, en este caso concreto, el
exotismo de una mujer, de origen oriental, protagonista principal de este
artículo. Se llamaba Marion E. Wong y fue la primera actriz
china que trabajó en un largometraje americano y además fue una de las primeras
directoras a nivel internacional.
Hasta hace pocos años se creía que
la primera empresa estadounidense de origen chino había sido la Wah Ming Motion
Picture Company, fundada por James B. Leong en 1922 ―Leong había llegado a los
Estados Unidos con su familia desde Shangai, naturalizándose después como norteamericano―;
sin embargo, gracias a posteriores investigaciones, se descubrió que cinco años
antes una joven estadounidense de origen chino (Marion Wong) se le había
adelantado fundando la Film Company Mandarín en la ciudad californiana de
Oakland. Gracias a los datos aportados por Arthur Dong[2], su
descubridor, sabemos que Wong fue además guionista, directora y diseñadora de
vestuario. Marion
utilizó la mejor tecnología de su tiempo con actores no profesionales: familia
y vecinos colaboraron en la producción y el vestuario entre otras cosas. Toda
la producción, desde la dirección a la confección del vestuario es de autoría
china, con patrocinio de un cuñado, marido de su hermana, que era un rico
comerciante. Cuando la entrevistaban para diversas publicaciones, Wong siempre
expresó su entusiasmo por la presentación de la cultura china a los
occidentales.
Por la información recibida a
través de una entrevista, realizada años más tarde con algunos de sus
parientes, recogida por la Women Film Pioneers Projects para elaborar su
biografía. sabemos que parte del rodaje se realizó en China. La trama tiene
como protagonista a un niño, testigo de la primera Revolución China[3]. El
film es
un melodrama donde están presentes el amor, la pasión, los celos y los
conflictos familiares. Termina con la muerte de la villana (interpretada por
Marion E. Wong) y la reunificación feliz de la esposa, encarnada por la hermana
de Marion, Violet Wong.
La película que dirigió se titulaba
La maldición de Quon Gwon (Cuando el Lejano Oriente se mezcla con
Occidente) producida en 1916. En ella trabajaban, como ya hemos anticipado,
su hermana Violet, su madre, Chin See y su sobrina Stella.
Marion
Evelyn Wong nació el 1895 en San Francisco, aunque se crio en Oakland,
California, donde fue alumna de su Universidad. A los 16 años viajó a China,
acompañada de dos hermanos, para conocer a su futuro esposo, como era la
costumbre. Según la política americana disponían de un año para lograr su propósito
si no querían perder la ciudadanía. Uno de sus hermanos murió, y el otro volvió
con una candidata, de nombre Violet, que se convirtió en cuñada y colaboradora
de nuestra directora. En cuanto a ella, regresó a casa sin marido porque se
negó a casarse con él. Según el periódico Oakland
Tribuned, Wong construyó un estudio temporal en la parte trasera de su casa
y alquiló un equipo de cámara para rodar su película, perdida hasta 2005, cuando
aparecieron dos carretes del negativo original de 35 mm y una copia de 16 mm
encontrados, casi por accidente, en el sótano de la Sociedad Histórica China
Estadounidense en San Francisco. Gracias a estas pruebas sabemos que se trataba
de un melodrama lleno de amor, pasión, celos y conflictos familiares que
finaliza con la muerte de la villana (la propia Marion E. Wong) y la feliz
reunificación de la esposa (Violet), con su esposo. Hasta entonces, sólo se
conocía su existencia por la prensa de la época.
Por último, y como curiosidad,
porque la película es muda y sin intertítulos, llamamos la atención sobre la
gestualidad, definitoria durante la época no hablada, así como la puesta en
escena. El actor masculino, aunque chino, como todo el elenco, aparece vestido
a lo occidental, con traje y sombrero. La esposa la vemos ataviada a lo
oriental, con el traje tradicional de las mujeres chinas; sin embargo, la
villana, es decir Marion Wong, aparece vestida, como el hombre, a lo
occidental. De este modo queda representada visualmente la simbiosis entre las
dos civilizaciones.
Esta pionera murió en la ciudad
californiana de Alameda en 1969. En el censo del año 2000, la población
asiática suponía más de un cuarto de su población.
Rosa María
Ballesteros García
Vicepresidenta del Ateneo
Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
[1]
Profesora y directora de
Estudios de Grado, Literatura Comparada de Yale con una Maestría en Estudios de
la Mujer del Instituto de Estudios Sociales en Holanda y una Licenciatura en
Psicología por la Universidad de Buenos Aires en Argentina.
[2] El director e investigador de
cine Arthur Dong (California, 1953), encontró por casualidad hacia 2005 dos
carretes de 35mm, con parte del negativo original, en una impresión de 16 mm, en
el sótano de la American Historical Society chino en San Francisco. Según los
datos del original, se rodó durante 1917.
[3] La Revolución China (1911-1913),
no sólo puso fin dos mil años de un sistema feudal, sino que aceleró con ello
el ritmo de la occidentalización y la modernización de aquel país.





