miércoles, 18 de octubre de 2017

LAS CUEVAS PREHISTÓRICAS DE BENALMADENA

18-OCTUBRE-2017

LAS CUEVAS PREHISTÓRICAS DE BENALMÁDENA

María del Carmen Martín Lara. Licenciada en Historia. Cronista Oficial de Benalmadena.
Aforo: 35 asistentes



PATRIMONIO PREHISTORICO DE BENALMADENA: La Cueva del Toro, La Cueva del Sahara y las Cuevas de la Zorrera y de los Botijos.

Este es un estudio basado en las fuentes documentales que sobre la Benalmádena prehistórica hay publicados hasta el momento Apenas se aportan datos nuevos, ya que no se han realizado trabajos de campo que amplíen y modifiquen lo ya escrito. Sin embargo, existe por parte de las autoridades municipales la intención de iniciar nuevos proyectos de investigación arqueológica que nos ayudaran a conocer mejor y más ampliamente nuestro pasado prehistórico.

De la Bibliografía consultada merecen mención especial los capítulos dos y tres de la obra “Una historia de Benalmádena”, primer intento académico y riguroso de introducirnos, de forma más general  en la Prehistoria de esta zona.  También  cabe destacar el artículo de los profesores Fortea Pérez y Giménez Gómez (1972-12973) y el libro de Olaria de Gusi (1978), ambos con un contenido más concreto. Por su extensa documentación fotográfica, a los trabajos anteriores hay que unir la obra de Navarrete Enciso (1976)

 

Marco geográfico


Benalmádena, municipio de la Costa del Sol occidental, tiene una extensión de 26,7 km2. En su parte meridional se observa un relieve alomado, cruzado de noroeste a sureste por múltiples arroyos, mientras que la zona septentrional es montañosa y de fuertes pendientes, en las que destacan los cerros de Castillejo, del Moro, Puerto viejo y Calamorro1 (una de cuyas laderas centrará parte de este estudio). Estas empinadas montañas - que sirven de barrera protectora contra el clima continental – junto al mar, suavizan las temperaturas invernales y estivales.

En cuanto al entorno geológico de Benalmádena se aprecian tres unidades: Alpujárride, Malaguide y materiales postorogénicos, todas ellas pertenecientes a la Cordillera Bética. Por tanto, encontramos abundantes afloramientos rocosos, algunos de base caliza como la Sierrezuela, que han propiciado la formación de grutas.

 La escasa vegetación de carácter autóctono que se puede observar actualmente es de tipo matorral-pastizal, con espartos, tomillos, altabacas, adelfas, jaras, retamas y otras plantas que conforman una tupida vegetación de monte bajo. Sin embargo podemos confirmar que el tipo de vegetación potencial, que en un pasado cubrió el término de Benalmádena, estaba formado por encinares y alcornocales y que sin duda sus arroyos y nacimientos de agua eran mucho más caudalosos, (No olvidemos que el hombre, sobre todo en época histórica, en su búsqueda de recursos, ha alterado de forma irreversible el paisaje que le rodeaba con la  explotación de minas y  bosques, la creación de zonas de pastos y cultivos o la búsqueda de acuíferos, ocasionando una paulatina erosión de los suelos y la formación de estuarios).

En cuanto al litoral,  Benalmádena posee 8 Km. de costa, situación privilegiada que supuso, sin duda, un aliciente más para la elección de asentamientos humanos, al favorecer siempre la búsqueda y obtención de recursos. La actual línea de costa posiblemente no coincida con la que conocieron los pobladores del Paleolítico, que estaría cuatro o cinco metros más alta o más baja, incidiendo en las zonas ocupadas, como es el caso del poblado de la Era2.

Este es, pues, el medio físico que sirvió de entorno a hombres y mujeres de la Prehistoria de Benalmádena.

Vestigios de un pasado prehistórico: Los yacimientos que actualmente aportan información sobre la Prehistoria en Benalmádena son:

§  Cueva del Toro
§  Cueva del Sahara
§  Cueva de la Zorrera
§  Cueva de los Botijos
§  Cueva I del sector Gil
§  “Otras dos cuevas”3
§  Yacimiento Arroyo de Casablanca
§  Yacimiento del Castillejo
§  Cerro del Piojo
§  Poblado de la Era

Cada uno de estos enclaves ha sido estudiado con resultado de diverso interés. Algunos de ellos son actualmente inaccesibles para profundizar en su investigación y otros permanecen sin apenas investigar. El período acerca del que nos aportan datos abarca de la cultura Solutrense (Cueva del Toro) hasta los primeros contactos con civilizaciones históricas o protohistoria (Poblado de la Era).

Por su interés y guiados por la documentación encontrada estudiaremos exclusivamente los cuatro primeros yacimientos.

La Cueva del Toro.

Paleolítico Superior

La primera constancia de ocupación humana en el municipio de Benalmádena se remonta al Paleolítico Superior, concretamente en el santuario de la Cueva del Toro, de cultura Solutrense, como ocurre en el resto de la bahía de Málaga, consecuencia de un momento de mejora climática. No existen, por el momento, yacimientos habitacionales del mismo periodo en esta zona que se puedan relacionar con el santuario, aunque hay autores que lo vinculan con la Cueva del Bahondillo.

El Solutrense aparece ya en Andalucía en su etapa de consolidación, del 20.000-19.000 al 14.000 B.P., coincidiendo, como he dicho, con una etapa de menos rigor climático, que favorecen llegada de nuevas poblaciones.

En cuanto al tipo de población, es la especie Homo Sapiens Sapiens la que en mayor número de yacimientos se documenta en la zona de Málaga4. Su economía se basa principalmente en una actividad predadora: recolección5 y caza6, con grupos de cazadores especializados - y por tanto, de gran movilidad - cuyas técnicas de caza bien pudieran ser la persecución, el acecho, el trampeo o el acoso. Su hábitat, por los vestigios que conocemos, fue  preferentemente la cueva; sin embargo, no hay que descartar los campamentos al aire libre (sobre todo, teniendo en cuenta el clima favorable y benigno de la zona).

La escasez de medios para sobrevivir nos hace pensar en grupos reducidos, unidos por lazos de parentesco, de fácil movilidad, con un alto índice de mortalidad entre la población infantil y diezmado por las enfermedades y los peligros naturales. En cuanto al tipo de herramientas (se da el caso insólito de que se conoce mejor su arte que sus industrias) la gran innovación del Solutrense es el retoque invasor,7 que da lugar a las puntas foliaceas: hojas de laurel, puntas de pedúnculo, de base cóncava, aletas, etc. Utilizaban el fuego y posiblemente la división del trabajo era por sexos y edades: adultos y jóvenes se dedicarían a la caza y mujeres y niños a la recolección y a tareas en el hogar.

La llegada de los pobladores que desarrollan la cultura Solutrense supuso el auge de pinturas en cuevas, convirtiendo en verdaderos lienzos árticos las paredes y columnas de muchas de ellas. En la provincia de Málaga, además, contamos con la máxima concentración de Andalucía de grutas con testimonios prehistóricos.

Historiografía

La primera referencia que se tiene de la Cueva del Toro es la que hace Giménez Reina en su memoria arqueológica de la provincia de Málaga. En el capítulo dedicado a cuevas de Torremolinos habla de la cueva del Carramolo8, de la que tiene noticias pero que no ha identificado ni visitado. Posteriormente, en el capítulo “Otros restos de época prehistórica” dice que la Sociedad Malagueña de Ciencias cuenta en su colección con piezas de la cueva. 

La bibliografía arqueológica posterior no se ocupa de la Cueva del Toro hasta el inicio de la década de los setenta. En 1969 un vecino de la localidad alertó a Giménez Gómez de las excursiones de un extranjero a la cueva. Tras una ardua búsqueda la encontraron y en su primera exploración sólo recorrieron la primera sala. Su interés les hizo volver meses más tarde y descubrir la sala mayor. Realizaron un examen más exhaustivo en el que encontraron  vestigios de pintura roja con la forma aparente de un animal. Este hallazgo fue notificado a la Delegación Provincial de Bellas Artes de Málaga, enriqueciendo de esta forma, las aportaciones malagueñas a los registros iconográficos de adscripción mediterránea.                                         

Dos años después, en 1971, se une a la investigación del hallazgo el profesor Javier Fortea Pérez. Se toman los primeros calcos y fotografías de las pinturas y también se realiza la planimetría de la cueva. En la revista Zephyrus 1972-1973 de la Universidad de Salamanca se publica un artículo con las conclusiones del estudio.   Posteriormente, en 1978, como resultado de una segunda visita a la cueva, se lleva a cabo una nueva publicación con nuevos datos, como la existencia de   más   pinturas     que habían pasado inadvertidas en la primera  expedición. En 1994, el profesor            José  Luis Sanchidrian  Torti9, visita la cueva  con  los profesores de   la  Universidad  de Málaga Dra. Baldomero Navarro y  Dr. Ferrer Palma y hace  un nuevo reconocimiento más exhaustivo de la cueva.

Localización y descripción de la Cueva

Su localización, afortunadamente, es difícil: se encuentra en un farallón rocoso en la ladera del monte Calamorro10, a una altura de 500 m. En la actualidad la entrada  está protegida por una cancela colocada por el Ayuntamiento de la localidad. A instancia del Arqueólogo Municipal Gonzalo Pineda de las Infantas Beato se está procediendo a una valoración del estado de conservación de las pinturas por parte de un equipo dirigido por la conservadora Carmen Román del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Se accede a la cueva  por una gatera que llega a la llamada “Sala Pequeña”  comunicada con la “Sala Grande” de 12 m2 por 13 de alto, con un el eje longitudinal de 20,5 m.  En la segunda expedición del profesor Fortea se apreció la realización de excavaciones furtivas dentro de la cueva que habían rebajado el coluvión de la sala central  y  como consecuencia afloraron  nuevas pinturas. En la sala mayor se encuentra sólo una pared apta para la pintura y en ella aparece un bóvido acéfalo

Descripción y interpretación de las pinturas.

Pero este bóvido no es la única pintura de la cueva. Existen otras, hasta seis grupos, que son bien distintas tanto por su temática como por su localización.

 El primer grupo de la entrada lo componen tres trazos verticales casi paralelos, de color rojo, de unos 18 cm. de largo. A continuación, los signos que preceden al tema central son tres puntos rojos de unos tres centímetros de diámetro, situados a la derecha del bóvido y a nivel del suelo. El tercer grupo, a 10 metros de los tres trazos de la entrada, corresponde al bóvido acéfalo de la Sala Grande, rodeado de dudosas puntuaciones negras. Después se aprecia un signo, frente al tema central, de color rojo que se asemeja una especie de H; su trazo no es continuo, sino la unión de una apretada serie de puntos. A menos de dos metros del conjunto central y hacia el interior se encuentra otro grupo formado por cuatro puntos cuadrangulares con vértices redondeados en un lado y dos trazos rojos en el otro. Y por último, al fondo de la cueva, a 7 m del panel central, en un lugar de difícil acceso y localización, se visualizan dos puntos rojos de 2 cm. de diámetro11.

Esta distribución coincide plenamente con la teoría de A. Leroi-Gourhan referente al significado y la localización de figuras en un santuario paleolítico, según una planificación coherente y organizada. Es decir: signos de entrada, panel central y signos al fondo.

El número de pinturas se establece en función del espacio: en este caso en que la cavidad es pequeña, sólo se muestra un lienzo central, en contraposición a las grandes cuevas con varios paneles.

Panel Central con el bóvido acéfalo

El panel central se encuentra en la zona más espaciosa de la cueva y en la única pared adecuada para este fin, se observa el bóvido intencionadamente acéfalo, solitario, lo que le da un carácter especial; aparece de perfil absoluto en perspectiva lateral plana, de color rojo fuerte y rodeado de puntos negros en la zona del pecho; es un dibujo sólo del contorno, sin detalles anatómicos; no aparecen gravados. En cuanto a las dimensiones, son de 53 x 43 cms. y se encuentra a una distancia media del suelo12. Su representación desde el punto de vista morfológico, muestra las patas una por par y sólo en su cuarto superior; los cuartos traseros están apenas iniciados y únicamente a parece el arranque de la cerviz y la mandíbula inferior. La línea del vientre presenta una interrupción hacia la mitad y por su forma corresponde a lo que se conoce como vientre “grávido”, que forma una curva en forma de M. El profesor Fortea sugiere que presenta un aspecto arcaico. En cuanto al interior de la figura se aprecia una línea cercana al vientre que puede ser interpretada como un intento de reflejar el pelaje del animal. La línea cérvico-dorsal presenta un trazo más grueso y contundente de rojo más intenso. El resto del trazo es más fino y de tonalidad más clara. La figura aparece rodeada en su parte delantera de signos ideomorfos, plenos circulares; por tanto, tenemos, como ya es generalizado en otros santuarios de Andalucía, un único cuadrúpedo axial unido a un grupo de varios ideogramas13.

La gama de colores es pobre: sólo observamos el rojo y el negro, como en prácticamente todas las cuevas andaluzas, excluyendo el amarillo y los gravados. También responde al binomio animal-signo predominante en la región, que como la mayor parte de las manifestaciones artísticas de Andalucía se inscriben en el mundo mediterráneo o ibérico y por tanto presentan una extraordinaria analogía con el resto de pinturas de la zona.

 Si bien la Cueva del Toro es para algunos el santuario más simple de entre los andaluces, mantiene el esquema básico común: una entrada con una serie de líneas, la sala central con el tema fundamental: uro-signos y por último al fondo de la gruta dos arquetipos simbólicos. En palabras de Sanchidrián la cueva presenta  una trayectoria continua con una composición unitaria y nuclear.

Cabe concluir, entre otras cosas, que para su ejecución sólo hiciera falta una persona, dado la altura a la que fue pintada y la estrechez del lugar.

Los santuarios con representaciones parietales prehistóricas están estrechamente ligados al mundo espiritual y son muy importantes en las religiones arcaicas. Se trata de lugares de iniciación, o de unión entre distintos grupos; o hitos de demarcación; lugares en que se vincula el mundo sobrenatural y el terrenal a través de las cualidades del animal (totemismo). Las representaciones pictóricas pueden recibir una interpretación sexual, o de magia propiciatoria o de reproducción o meramente el arte por el arte. No parecen responder a la formula animal consumido-animal representado. Los enfoques que admite el análisis del arte Paleolítico son, como vemos, muy variados. En Andalucía, para los estadios tardíos del Solutrense y para el Magdaleniense se realiza en función de análisis comparativos con Parpalló y La Pileta.

No se conoce un espacio habitacional cercano a nuestro yacimiento, aunque hay quien propone la cueva del Bahondillo como hábitat relacionado.

Lo curioso de estas pinturas es que no obedecen al esquema propuesto también por Leroi-Gourhan según el cual el panel central recoge figuras de bóvidos-Caballo. Tenemos el toro que representa lo femenino; falta el caballo, lo masculino. Ahora bien, Fortea apunta la posibilidad de interpretar los signos o puntos como la parte masculina; Es decir, sería una variante del tema bóvido-caballo, con todo el significado de complementariedad y oposición de los principios masculino y femenino. También se apunta a la posibilidad de que estas representaciones encierren mensajes gráficos codificados muy propios de la cultura Solutrense malagueña y que los signos o puntos correspondan a combinaciones abstractas normalizadas, bautizadas como “oraciones”, lo que de alguna forma coordinaría las asociaciones entre los ideomorfos. Por otra parte, la tendencia general es el dualismo: motivos cuadrangulares-cierva y motivos circulares-bovinos. En el caso que nos ocupa no cabe aplicar esta teoría al darse círculos y cuadrados.

La expresión artística, por la coincidencia de características comunes que comparten los santuarios que jalonan más de 300 Km., desde La Pileta en Málaga hasta Almaceta en Almería, puede llevarnos a pensar en la posibilidad de contactos entre grupos con lo que surgiría una transmisión de información e ideas.

 Cronología

Desde el punto de vista estilístico la pintura del toro puede identificarse dentro del Solutrense Superior-Magdaleniense inferior, aunque con un cierto aire de arcaísmo. Con relación a pinturas de cuevas relativamente cercanas (Trinidad de Ardales, Nerja, La Pileta y otras) podemos, también, colocarla en el Solutrense.

Si hacemos un análisis desde el punto de vista conceptual tenemos que volver a la hipótesis bóvido-caballo que, cronológicamente, se sitúa en el Solutrense o Magdalenienses inferior o medio. En cuanto al acefalismo también correspondería al mismo periodo. Por otra parte, existe la hipótesis de que los trazos pareados corresponden a la cultura Solutrense. Para el  doctor Ferrer Palma la Cueva del toro pertenece claramente a los momentos finales de la fase avanzada del Solutrense. Sanchidrián también mantiene esta cronología, situándola en lo que él llama Solutrense reciente, junto con la Pileta, Nerja, Trinidad y Navarro entre otras. Fortea y Giménez, en el primer estudio, después de una comparación con los yacimientos prehistóricos malagueños que se conocen en ese momento (1971), apunta que la Cueva del Toro se puede situar en un ambiguo Solutrense-magdaleniense. En 1978, como ya queda dicho, tras el descubrimiento de nuevas pinturas, publicará una revisión que, sin embargo, sitúa las pinturas en un momento antiguo del Solutrense o Solutrense Inferior. Esta última teoría es contraria todas las demás por lo que la adscripción al Solutrense Superior o avanzado es la más compartida.


La Cueva del Sahara y las Cuevas de la Zorrera y de los Botijos.

El Neolítico en Benalmádena está representado por las Cuevas de la Zorrera y los Botijos y por la Cueva del Sahara. Sin embargo, podemos hablar de otros tres yacimientos en la misma zona de farallón de la Sierrezuela: Cueva I del sector Gil, documentada por el Grupo de Exploraciones Subterráneas en 1972,  y las dos dadas a conocer por Ferrer y Ortiz, e incluidas sólo como referencia en el Catálogo de Yacimientos de la Provincia de Málaga14 sin que hasta el momento se haya publicado nada al respecto.
El estado tan precario de estas cuevas y las circunstancias en que fueron estudiadas, hacen que los datos aportados sean escasos. Ya a finales de los setenta se encontraban en peligro de derrumbe y, por tanto, se descartó una excavación arqueológica más rigurosa. Todo ello nos lleva a realizar un estudio comparativo con otras cuevas de la zona, que nos ayudara a comprender mejor cómo vivían los pobladores neolíticos de estos yacimientos.                     
          

La fijación de una cronología para el Neolítico andaluz es muy controvertida, sin acuerdo hasta el momento. Si difícil es fijar su inicio, más lo es señalar su final. A modo de guía podemos hablar del transcurso del sexto milenio a.C. para sus comienzos y finales del cuarto e inicio del tercero para su finalización.

El despegue demográfico es, sin duda, una de las características más significativas del Neolítico. Se produce una dispersión de la población hacia nuevos lugares de abastecimiento. Aunque el hombre sigue dependiendo de la recolección, la caza ha pasado a un segundo plano y será la explotación ganadera la que adquiera un crecimiento importante15. Por otra parte, la agricultura de subsistencia nos llega plenamente desarrollada basadas en el cultivo del trigo.

Los lazos sociales siguen siendo de parentesco próximo y los grupos serían pequeños, muy distribuidos para abarcar un área más amplia de abastecimiento y con carácter sedentario. La diferencia entre los distintos componentes del grupo no debía de ser destacable: estamos hablando de una comunidad de tipo igualitario. Los hogares, al menos los que se conservan, serían unos en cuevas y quizás otros, de carácter temporal, al aire libre.

En cuanto a la industria lítica, aparece la piedra pulimentada ( hachas y  azuelas, escoplos, molinos de mano, mazas de moler) y la técnica laminar produce herramientas de mayor tamaño, mientras que por otro lado la demanda de hojas de pequeñas dimensiones para trabajos agrícolas, se centra en cuchillos y elementos articulados en mangos de hoces.  Se consolida la técnica por abrasión y se pulen distintos materiales pétreos como la diorita o la diabasa.

El hueso es otro de los materiales que se utiliza para la fabricación de punzones, agujas y espátulas, empleados para la elaboración de sus vestidos, adornos, colorantes, redes y para otras actividades surgidas al hilo de la nueva de economía.

La aparición de la cerámica tiene un carácter meramente funcional,  es decir se emplea para elaborar contendores con que transportar y almacenar líquidos o para cocinar. Son de forma globular con asas-pitorros. Aparecen también objetos nuevos, no funcionales, sino “de lujo”, como  brazaletes de mármol  y de  pizarra, cuentas de collar, anillos y pulseras.


La Cultura de la Cuevas


La nueva formula para la obtención de recursos permitió que el hombre se vinculase definitivamente a un territorio; a un lugar que le ofrecía lo que necesitaba para su subsistencia. Se puede hablar de economía de producción doméstica. Por primera vez podemos pensar en sedentarismo y consecuentemente en la utilización de las cuevas como vivienda habitual.  La nueva situación supuso también un cambio social: ahora se buscan lugares de reunión algo más permanentes; se empiezan a utilizar nuevas herramientas como el molino de mano y mazas de moler para preparar el cereal; se tiende al uso comunal de estos utensilios al ser la división del trabajo por sexos; aparece la primera estructura artesanal en torno a la cerámica y surgirán también objetos de ocio y de lujo.
Se ha producido, tras pasar el listón del 5.000 a.C., una transición económica-social y la nueva cultura se ha consolidado extendiendo los nuevos sistemas de producción y señalando un periodo de esplendor del Neolítico andaluz  Es lo que conocemos como “Cultura de la Cuevas con cerámica decorada de Andalucía oriental”.

El área de mayor expansión de este nuevo modelo de producción será principalmente una franja que abarcará todo el litoral malagueño.

Las Cuevas de Benalmádena

Por la riqueza del material cerámico y por la ubicación del hábitat en grutas naturales podemos afirmar que los yacimientos neolíticos de Benalmádena están adscritos a la Cultura de la Cuevas, que abarca fundamentalmente la fase del Neolítico Medio.

Historiografía

La primera prospección de la que tenemos conocimiento, realizada en una cueva de Benalmádena, se hizo en la llamada Cueva del Sahara, en agosto de 1961. De los resultados obtenidos Braun  realizó una publicación dos años después en Francia.

Tenemos la primera noticia de las Cuevas de los Botijos y de la Zorrera  a través de Grupo Espeleológico de Málaga (G.E.M.A.), que entre los años 1965 y 1967 las descubrieron, de forma fortuita. Se realizó una apresurada recogida de material por miembros de la asociación, sin la colaboración de arqueólogos. Esto, unido al peligro de derrumbe, (que hizo inviable su excavación), nos impide obtener un  estudio estratigráfico fiable.

La profesora Carmen Olaria de Gusi, de la Universidad de Jaume I de Castellón de la Plana, en una visita al Museo Precolombino y Arqueológico de Benalmádena, tuvo ocasión de observar parte del ajuar encontrado en las cuevas, interesada en él, realizó un  estudio que fue publicado por el Ayuntamiento de la localidad.
La tesis doctoral “La Cultura de la Cuevas con Cerámica Decorada en Andalucía Oriental” de Navarrete enciso supuso una inestimable aportación a los estudios de los yacimientos benalmadenses, sobre todo en lo que se refiere a la búsqueda de  restos en colecciones privadas y a su extensa documentación fotográfica.

Los catálogos del Museo Arqueológico y Precolombino de Benalmádena, bajo la dirección de D. Felipe Orlando, también se suman a la bibliografía, especialmente en  lo que se refiere a los distintos restos de cerámica y adornos que se encuentran expuestos o en depósito en esta institución.

Localización y descripción de las cuevas

           La Cueva del Sahara, según algunos autores, está situada en “La Serrezuela”, muy cerca del pueblo de Benalmádena, a unos 2 Km. de la costa. Sin embargo, en la actualidad nada se sabe de ella y tan sólo aparece citada en la bibliografía que  reseñamos.

Las Cuevas de la Zorrera y de los Botijos, como la anterior, también se encuentran enclavadas en el municipio de Benalmádena, a 2 Km de la línea de costa, también en el farallón de la Sierrezuela, en la zona sur. Es un lugar soleado y con vegetación de tomillo, esparto, palmitos y monte bajo. Este corte pertenece a la Sierra de Mijas y está constituido por calizas jurásicas. Posiblemente se encuentren comunicadas por algunas de sus bocas, ya que se hallan a menos de quinientos metros una de las otra. 

En la obra “Las cuevas de los Botijos y de la Zorrera”  podemos encontrar la descripción de las cuevas. La autora no refiere si las visitó, todo nos hace pensar que la información le fue facilitada por el Grupo Espeleológico de Málaga (G.E.M.A.)

La entrada de la Cueva de la Zorrera es una grieta de reducidas dimensiones en la roca. En su interior, una intrincada red de angostas galerías de 200 m. de longitud desemboca en la pequeña “Sala del Colgante”, cuyo suelo está cubierto de rocas desprendidas del techo. A continuación, ascendiendo por una rampa, se llega a la “Sala de los Enterramientos”, donde se encontraron abundantes restos antropológicos, en  mal estado de conservación. Otras galerías sin salida y varios pozos que conducen a una sima sobre la primitiva entrada, conforman el resto de la cueva.

La Cueva de los Botijos tiene su entrada casi totalmente cerrada por el desprendimiento de rocas. Una sima de 3 metros de profundidad da paso a la bifurcación de dos galerías, una las cuales se halla obstruida y la otra da paso a un laberinto de estrechas y peligrosas grietas. Descendiendo por una nueva sima de 8 metros de profundidad y tras un pasadizo de 5 metros, se llega a una sala de 6 metros de larga por 30 metros de altura, con gran cantidad de roca desprendida de la bóveda, que recibió el nombre de “Sala de las Pulseras”.  Aquí se encontró gran cantidad de material arqueológico esparcido por la superficie y aplastado por las rocas caídas. También había huesos humanos diseminados y muy fragmentados por toda la sala. Mucho material se perdió, entre ellos un hogar y la mayoría de los restos humanos. Más adelante, siguiendo por estrechos corredores, se llega a las “Galerías Altas”.

Estas cuevas nos demuestran la intensa ocupación que tuvo la zona a finales del V milenio y principios del IV a.C. 

Descripción e interpretación de los restos hallados

Las cuevas Neolíticas de Benalmádena atesoraban un interesante ajuar, no sólo por la abundancia de material (superan el millar de fragmentos), sino también por la riqueza decorativa de sus cerámicas y la variedad de formas. A esto se une su importancia como nuevo testimonio para desentrañar la problemática del Neolítico andaluz y el de la provincia de Málaga en concreto.

Material de la Cueva del Sahara.

La industria lítica está representada en esta cueva por pequeñas hojas de sílex de sección triangular o trapezoidal, un alisador y un disco perforado. También se recoge en la bibliografía la presencia de restos de una hoz en sílex, no reconocido en la publicación de Braun. Entre el  material óseo se incluyen un peine y un punzón. Hay también conchas de moluscos perforadas, posiblemente para ser colgadas por  un cordón del cuello y una fusayola16.

En cuanto a la cerámica es de hechura basta, con grueso desengrasante en la trama; las formas son variadas: hay pequeños cuencos poco profundos, de boca abierta; cuencos más profundos con las bocas menos abiertas; vasos globulares con cuellos cilíndricos; cuencos esféricos o semiesféricos.
Aunque predomina la cerámica lisa, se observan elementos decorativos como los siguientes: cordones lisos en relieve, incisiones en líneas horizontales y verticales, líneas incisas rectas o describiendo curvas, puntillado o combinación de todo lo anterior.

Material de la Cueva de la Zorrera y de la Cueva de los Botijos

 Navarrete Enciso, dada la cercanía y la posible conexión  por una de sus bocas, nos dice que ambas grutas pueden incluirse en el mismo grupo de cuevas malagueñas costeras, por lo que las trataremos aquí en un solo apartado.

En cuanto a los restos antropológicos,  en la Cueva de la Zorrera se encontraron   cuatro maxilares inferiores de cierta robustez y diversos huesos largos muy fragmentados, pero debido a su descontextualización y a la falta de estudio, no aportan información veraz, aunque sí se puede hablar de prácticas rituales funerarias. 

Con respecto a los abundantes restos humanos de la Cueva de los Botijos y la falta de hogares, para Navarrete Enciso parecen indicar solamente la utilización del yacimiento para enterramientos.

   Parte del material lítico encontrado17 es de sílex (raspadores, cuchillos, lascas) o de piedra jaspeada o negra, siempre bien trabajado y perfectamente pulimentada. Otras piezas líticas son un molino aplanado de piedra caliza (440 mm x 270 mm) y una amoladera.  También se hallaron cinco hachas de diorita, serpentina y basalto18, otra hacha de mármol veteado, una hachuela de calcita y otra de mármol grisáceo19.
La cerámica decorada es aquí más abundante que la lisa (79%). Las técnicas utilizadas son muy variadas e incluso a veces se combinan impresión con peine, ántix de valva o digitales, puntillado con punzón o peine, incisiones con punzón o sílex, (describiendo círculos, rosetas, triángulos, puntos y rayas), y nervaduras o cordones.  Es de buena calidad, de superficie bien tratada y bien bruñida.

 Los materiales cerámicos de la Cueva de los Botijos son más numerosos y de mejor calidad que los de la Cueva de la Zorrera, que presentan más tosquedad y pobreza, aunque existe gran conexión tipológica.

Así pues, podemos dividir los restos cerámicos según su factura sea tosca o fina. Y en cuanto a su decoración, lisa y decorada.

En la cerámica fina el engobe es de buena calidad, casi siempre de color rojo, a la almagra y con un bruñido uniforme excelente, al igual que la cocción. La tosca, sin embargo, carece de engobe y la cocción es defectuosa.

En cuanto a las formas, las hay fundamentalmente globulares y ovoides: cuencos esféricos y semiesféricos y vasos globulares y de cuello alto y estrechos.

Un elemento a destacar, por su carácter local, es el tipo de asa-pitorro. En  la Cueva de los botijos, los alfareros se especializaron de tal forma en esta producción tan típica que le ha dado carisma y nombre a la comunidad, de ahí el apelativo por la que es conocida. A veces este tipo de asideros ha ido asociado a otras formas: la variedad de asas-pitorros va desde las que se sitúan cerca del borde; las del pitorro circular con puente perforado o no; las de mamelón en múltiples variante, la vertical; las de pitorro sobre asa de cinta con puente, también, perforado o no y las de asa de cinta sin puente entre otras.

Otros de los elementos del ajuar, especialmente en la Cueva de los Botijos, lo constituyen brazaletes de calcita y de mármol, de gran anchura, en su mayoría decorados y con perforaciones, aunque también los hay lisos.

El resto del material son elementos de adorno: colgantes de hueso, colmillo y  concha; una cuenta de collar circular; una pulsera sobre  concha  (pecten);  una  lapa  y  una  concha de caracol marino, ambos  perforados.
 De los colgantes cabe destacar un amuleto de mármol veteado41,estrangulado en su parte central, de los llamados “cola de violín (es posible, según la profesora Olaria de Gusi, que se tratara de un pequeño ídolo).

 

Cronología


A falta de un estudio riguroso de los yacimientos, con las piezas carentes de información arqueológica y sin datos estratigráficos, es muy difícil situar cronológicamente los restos encontrados. El estudio del material fuera de su contexto no nos puede ofrecer una aproximación definitiva ni concluyente. Sin embargo, sí podemos presumir que las cuevas pertenecen al mismo momento cultural y cronológico. Tomando como fósil director los fragmentos de cerámica,  tras un estudio estadístico de sus tipos, formas, decoración, variedad de asas, superficies y engobes, la Dra. Olaria de Gusi propone su permanencia a un Eneolítico inicial, con una fuerte influencia de la cultura del Neolítico final, cuya datación podría situarse en el límite cronológico entre el IV y el III milenio; El Dr. Ferrer Palma, tras exponer las dudas que supone no contar con unas secuencia estratigráfica fiable, apunta la posibilidad de un Neolítico Medio o Final, traspasando el listón del 5.000 a. C.; Navarrete Enciso en la primera parte de su obra hace una relación amplia de distintos investigadores (Boch, Pericot, Martínez de Sata Olalla, Tarradell, Pla Balleste, Anas Marías Muñoz) y de las diversas teorías sobre los periodos y cronologías del Neolítico, sin que se pronuncie por ninguno.



















miércoles, 11 de octubre de 2017

V CENTENARIO DEL CARDENAL CISNEROS

11 de octubre de 2017

V CENTENARIO DEL CARDENAL CISNEROS

Marion Reder Gadow. Catedrática de Historia Moderna UMA. Aforo:25 asistentes.

(Pendientes de recepción del texto escrito)

miércoles, 4 de octubre de 2017

BIOTERR0RISMO

4 de Octubre de 2017
BIOTERRORISM0
(Prof.: Vicente Domínguez Rojas, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública. Aforo: 35 asistentes)


Se define el bioterrorismo como la liberación intencionada, o la amenaza de liberación, de microorganismos o sustancias derivadas de organismos vivos productores de enfermedades con el propósito de producir muerte, incapacidades, daños económicos o pánico. Podríamos simplificar diciendo que cuando se emplea contra población  civil se le denomina bioterrorismo y cuando es sobre ejércitos se le clasifica como guerra biológica. Es muy posible que se utilicen indistintamente ambos conceptos.
Tras los ataques al Word Trade Center el 11 de setiembre del 2011, el mundo se aterroriza, pero el problema se agudiza más aún porque los senadores Leany y Daschle y algunos medios de comunicación recibieron en Octubre en sendas cartas  un polvo blanco que produjo: 5 muertos, y 17 heridos además de Sensación generalizada de indefensión. Ante este escenario surgía una cuestión ¿los avances tecnológicos nos han llevado  al empleo de armas biológicas? La respuesta es tajante NO.
Sin otro animo que nombrar los episodios históricos en los que se han empleado estas armas comento los siguientes:   El Génesis: en la quinta (en los animales herbívoros) y en la sexta plaga (en los seres humanos), que parece haber sido Ántrax, recibiendo el nombre de "asesina de egipcios".  Sófocles,  refiere la existencia de  un herido por una flecha envenenada. Herodoto, describía que los escipianos, usaban puntas de flechas y lanzas envenenadas. Tucídides  comenta que los espartanos,   envenenaron los pozos de agua. Aníbal utilizó jarras conteniendo serpientes venenosas. Los tártaros catapultan cadáveres de fallecidos por peste en Kaffa, lo que conllevó una epidemia que más tarde llegó, Italia, Francia y España.  Sir Jeffrey Amherst,   en 1754, con fines genocidas de reducir la población india nativa, utilizó el pus y secreciones de sus propios soldados, enfermos de viruela, para distribuirlos en mantas y pañuelos, a los dirigentes indios. “will do well to try to innoculate the Indians by means of blankets, as well as every method that can serve to extirpate this execrable race “(haríais bien en intentar infectar a los indios con mantas, o por cualquier otro método tendente a extirpar a esta raza execrable)  
I Guerra Mundial los espías alemanes emplearon: V. cholerare y Y. pestis  contra humanos y Carbunco contra el ganado y Muermo contra caballos de los aliados. Los horrores de esta guerra fueron el uso de armas químicas. En 1925 nace el Protocolo de Ginebra de la Liga de Naciones, que prohibía el uso de armas químicas y biológicas (Si, pero … no prohibía el desarrollo, almacenaje o producción de dichas armas.) Japón (1932) Unidad 731, especializada en guerra biológica, emplean prisioneros y disidentes para probar las armas; murieron 10.000 personas. Contaminaron agua y alimentos en China, lanzan bombas con pulgas infectadas con bacilo de la peste. La Alemania nazi Investigan vacunas y antimicrobianos, con  prisioneros de sus campos de concentración. Las fuerzas británicas ensayan en 1942 bombas de carbunco en la Isla Guinard (Escocia)dejándola  contaminada durante 40 años. Los EE.UU logran en 1945, medios para dispersar aerosoles con pequeño tamaño de partículas, y usaron humanos voluntarios y animales, liberaron  gérmenes,  sin anuncio previo, sobre población civil americana (liberación de Serratia marcescens en San Francisco).  Micotoxinas en la guerra de Vietnam  (lluvia amarilla) (1955-1975). En 1968 utilizando macacos Rhesus, lo exponen  a una dispersión de aerosoles de carbunco obteniéndose un 100% de mortalidad. En 1972 (10 de abril) se firma  la Convención Internacional sobre Armas Biológicas y Tóxicas (BWC), tras las que los gobiernos  dejaron su desarrollo. Como suele ser la tónica en estas situaciones casi todo quedó en prácticamente nada, a pesar de la contundencia de todo su articulado, especialmente el primero, que transcribo literalmente: BWC:   Never under any circumstances to acquire or retain biological weapons.
Nada más lejos de la realidad: La Unión Soviética en 1979 tiene un accidente en  Sverld‐ lovsk (hoy Yekaterimburgo), quizás el  mayor brote de carbunco registrados en la historia, con al menos 66 muertos. Irak desde 1974 hasta al menos la Guerra del Golfo (1991) tuvo un programa propio. (Toxina botulínica, esporas de Bacillus anthracis y Clostridium perfringens).
            ¿Para qué se utiliza un arma biológica? Para incitar miedo y pánico:             Se paraliza una Nación, se desbordan  los servicios sanitarios, se generan daños económicos, causan enfermedad y muerte, generan ventaja militar. Conviene recordar que muchas armas biológicas son relativamente baratas y rápidas de producir, otras no tanto, necesitan un elevado nivel, e incluso se ”fabrican” microorganismos (Yersinia pseudotuberculosa, virus quiméricos)
            Clasificación de las armas biológicas. El CDCP( Centers for Diseases Control and Prevention)  las jerarquiza en tres categorías “A, B y C”, de acuerdo con sus Propiedades y su accesibilidad: Fácil uso, potencial repercusión  social, morbilidad y mortalidad, transmisibilidad.
Categoría A: Pueden ser fácilmente diseminable y /o trasmitirse persona a persona, causar alta mortalidad y tener gran potencialidad de producir gran impacto sobre la Salud Pública, podrían causar pánico público y gran repercusión social. Se incluyen: Bacillus anthracis (carbunco,Clostridium botulinum (toxina, botulismo),Yersinia pestis (peste),Francisella tularensis (tularemia), Fiebre hemorrágica viral, y        Viruela.
Categoría B: Son moderadamente fáciles de disemina, generan una moderada morbilidad y una baja mortalidad,
requieren diagnóstico y vigilancia por centros especializados. Se incluyen: Coxiella burnetti (fiebre Q), Brucella spp. (brucelosis), Burkholderia mallei (muermo), Toxina (ricina) de Ricinus communis, Toxina e de Clostridium perfringens, Enterotoxina de Staphylococcus aureus
Categoría C: Se incluyen aquí a los patógenos emergentes que podrían ser manipulados para que actúen masivamente en un futuro por: Facilidad de producción y diseminación y alta potencialidad para producir gran morbilidad y mortalidad, además generar gran impacto sobre la Salud Pública.
Serían: Virus Nipah, Hantavirus, Virus de fiebres hemorrágicas (garrap.), Virus de encefalitis (garrapatas)
Fiebre amarilla, Mycobacterium tuberculosis multi-Resistente
Características de un arma biológica: Barata y de fácil producción, facilidad para usar como arma, fácil diseminación, facilidad de transporte y almacenamiento, período de incubación corto y predecible, mantener su potencia y capacidad de persistir en el ambiente, la enfermedad que se produce tenga poco o ningún tratamiento, los procesos que se generen deben ser altamente transmisibles,  por último que el nombre de la enfermedad debe inducir pánico.
Sintomatología: Casi todos se inician con un cuadro muy semejante a una gripe, tanto es así que se habla de un cuadro Influenza “like”: Comienzo febril rápido, tos, llagas en la garganta, cansancio o fatiga, mialgias (dolor muscular) y congestión nasal. Hasta aquí en poco se diferencia de una gripe, pero, dolor torácico, rash (erupción cutánea), hemoptisis (esputo con sangre) y síntomas gastrointestinales, ya no son usuales en la gripe.
Identificación precoz de un ataque bioterrorista. Se pueden presentar dos tipos de ataques:             Anunciado; El causante publicita el ataque con el fin de producir mucho miedo, el  arma empleada podría probablemente ser conocida aún antes de aparecer  la sintomatología, permitiendo la preparación por parte de las autoridades competentes de medidas preventivas. No Anunciado El  ataque resulta más peligroso e insidioso; Las autoridades sanitarias no pueden adoptar medidas preventivas,  surge la sorpresa cuando aparecen los primeros síntomas de la enfermedad, los pacientes solicitan angustiosamente asistencia sanitaria, algunas muertes debidas al ataque pueden achacarse a otros problemas médicos, se suele pensar en un problema de gripe (máxime si estamos en una estación en la que la misma es  prevalente), ataque del  2.001 con Carbunco.
Signos que sugieren un ataque bioterrorista: Enfermedad fuera de rango: Incremento súbito e inexplicable  de 
procesos parecidos a gripe en poco tiempo. Enfermedad fuera de contexto: Gripe en jóvenes sanos y bien vacunados, que se presenta en primavera/verano, asociada a distrés, a neumonías, y rash. Varicela en bien vacunados. Enfermedad fuera de estación; enfermedad vehiculada por artrópodos en época que no existen los vectores. Enfermedad fuera de secuencia; cluster en humanos de un proceso animal que ha cursado con muertes (Encefalitis equina sin existencia previa en animales). Enfermedad fuera de lugar  Aparición de un caso cuando no se espera ninguno salvo que se trate de una importación. (Viruela)          
            Aproximación epidemiológica: Pasos a  seguir : Utilizar los datos clínicos y de laboratorio, definir el caso con unos criterios mínimos, redefinirlo, ahora con criterios más objetivos, excluir los que con la redefinición no son tales casos, caracterizar el evento de acuerdo a persona, lugar y tiempo.
            ¿Tenemos vacunas frente a un ataque bioterrorista? Una reflexión previa ¿Frente a que microorganismos? Cabría pensar tener vacunas contra los gérmenes en los que algunos países han investigado, otra cuestión Gérmenes o sus toxinas. Imagine que pretende cubrir una extensión de 100 Km2 y que se produzca una mortalidad del 50%. Con toxina botulínica necesitaría 8 Tm. Con esporas de B. anthracis sólo unos cuantos kilos. Parece claro que se necesita menos apoyo logístico el B. anthracis que la toxina botulínica.
            ¿Cuales son los microorganismos  más probables?  Hay dos que destacan: Carbunco y Viruela, sin excluir a otros. ¿Por qué? Ambos tienen elevada letalidad y pueden ser empleados en aerosoles ¿Sólo por eso? Tiempo que media desde la aparición del primer caso y su diagnostico y el diagnostico de los subsiguientes. Dos situaciones: Carbunco; Niño de 7 meses de edad, en contacto con esporas de B. anthracis, se le diagnostica de carbunco cutáneo a los 14 días de iniciar clínica y al diagnosticarse otro caso. Viruela; Un caso genera al menos 10-20 contactos, se considera inmune sólo el 20% de la población, el cuadro debuta, tras unas dos semanas desde exposición, con síntomas totalmente compatibles con gripe, y así acuden al médico. El primer paciente y los contactos generados por él y por los nuevos contactos han ido “haciendo” nuevos contactos, mientras, todos ellos se han movido, prácticamente por todo el mundo. Este escenario puede ser aplicado a los virus causantes de las fiebres hemorrágicas. Parece lógico excluir al virus para bioterrorismo ¿No se afectarían los propios bioterroristas?
            Las vacunas disponibles (carbunco, viruela y tularemia) se indican sólo para personal militar y de laboratorio






Bibliografía
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Enrique Iáñez Pareja Armas biológicas de origen microbiano  Instituto de Biotecnología y Departamento de Microbiología Universidad de Granada Curso de Expertos en Bioterrorismo y Prevención Epidemiológica Granada, 28 de mayo de 2010
Nie JB The United States cover – up of Japanese wartime medical atrocities: Complicity commited in the national interest and two proposal for  Contemporary action. A J of Bioethics. 2006; 6(3), 21-33
WHO: Health Aspects of Biological and Chemical Weapons, 2001
Mayor A. Greek fire, poison arrows and scorpion bombs: biological and chemical warfare in the ancient world. New York: Overlook Press, 2003.
MMWR Biological and chemical terrorism: strategic plan for preparedness and response: recommendations of the CDC Strategic Planning Workgroup Recomm Rep2000;49:(RR-4):1-14
Domínguez Rojas V, Fernández Criado C, Rey Calero J. Cell-mediated immunity induced experimentally by Serratia.

Rev Clin Esp. 1981 Nov 15;163(3):185-8. 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

SIGNIFICACIÓN Y UTILIDAD DE LOS ATENEOS

27-Septiembre-2017

Los Ateneos: un espacio de sociabilidad y socialización
Rosa Ballesteros García. Dra. en Historia. Aforo: 27 asistentes.

1.     Orígenes del nombre
La diosa romana del saber y el arte era conocida como Minerva, mientras que la deidad equivalente entre los griegos recibía el nombre de Atenea, patrona de la ciudad griega de Atenas, y a la quien los atenienses construyeron un templo para rendir tributo a su diosa, que llamaron Ateneo. Vemos, pues, que si en su origen el ateneo fue un lugar donde se rendía culto a la divinidad, a través del tiempo, del transcurrir de los siglos, este inicial uso iba a devenir en otro menos “espiritual”, pero más ameno y compartible. De modo que no podemos hablar de “degeneración” del espacio, en el sentido más neutro del término, sino de  “reacomodación” para su utilización lúdica y cultural por los contertulios o ciudadanos del pueblo o la ciudad donde está ubicado.
            Pero, ¿por qué hemos asociado al término ateneo a los espacios de sociabilidad? Y, ¿por qué a socialización? Vamos a tratar de resumir en unas pocas líneas estos dos términos antes de seguir con nuestra charla. En opinión del profesor Juan Luis Guereña[1], en el siglo XIX los términos de “sociabilidad” y “sociable” se habían convertido en los más empleados para referirse a las relaciones humanas. Abundando en esta línea, la profesora de la Universidad Complutense Aurora Rivière concluye que la sociabilidad estaría atada a una relación innata, algo muy espontáneo, mientras que socialización se presenta como la forma en que los individuos se relacionan en busca de sus intereses, concluyendo que la sociabilidad es "la forma lúdica de la socialización" (algo así como lo que explicó Conchi en su momento matizando la diferencia entre educación y adoctrinamiento). Yo resumo y doy un giro al asunto, argumentando que si el ateneo fue en principio un espacio de socialización, por cuanto su uso era “interesado”, este ha evolucionado en nuestro caso para convertirse en un espacio de una sociabilidad lúdica que se interesa por la cultura.

2.     Espacios de sociabilidad
El ateneo, como otros espacios de sociabilidad, ya sean ilustrados (heredero de las tertulias ilustradas de los salones franceses del XVIII)[2], políticos u obreros, tienen su origen en la necesidad que tiene el hombre de relacionarse con sus semejantes. La filosofía que rige en estas categorías es bien distinta, así como los contenidos de las charlas y de las discusiones que los socios realizan en sus encuentros. En este sentido, ya sean salones cultos, como centros obreros, estos espacios tienen bastantes más cosas en común de lo que en general se piensa.
            Tras la caída del Antiguo Régimen emergen los ateneos, liceos y casinos (estos últimos, fundamentales en la sociedad española del XIX y principios del XX).Como plantea la investigadora María Zozaya[3] sobre este último espacio: “fue una pieza necesaria para la implantación del sistema liberal. Primero, porque facilitaba una amalgama de clases sociales, al impulsar la mezcolanza cotidiana entre la aristocracia y la burguesía. Segundo, porque fomentaba la esfera pública política propia del Liberalismo, incluida la trama de movimientos políticos a su favor o en su contra y Tercero, el Casino facilitó la adaptación al Liberalismo porque permitía generar múltiples redes sociales continuando un sistema que fue imprescindible en el Antiguo Régimen. Más adelante pasaremos a delimitar unos espacios de otros, pero antes vamos a analizar una cuestión fundamental que son los distintos tipos de espacios de reunión entre personas.
2.1. “El marco mínimo”: familia, parroquia, gremios, grupos de edad…
Las asociaciones representaron vital importancia en los procesos de sociabilidad y a medida que las relaciones interpersonales crecieron y se diversificaron la participación en alza de grupos fue evidente; así, la familia, la parroquia, la profesión o el grupo por edad se erigieron como una especie de marco mínimo, que se unieron o agregaron a un partido político, un club, a una sociedad de beneficencia o cualquier otra forma de asociación. En la mayoría de los diccionarios contemporáneos (finales del siglo XX e inicios del XXI), el concepto de sociabilidad es definido, al igual, que en la Real Academia de la Lengua Española, como "cualidad de sociable", y en otros diccionarios como "calidad de sociable", "es decir, la inclinación de las personas a relacionarse con otras, en buena armonía y costumbres.” La sociabilidad es, en palabras del ya citado profesor Guereña: "la aptitud de los hombres para relacionarse en colectivos más o menos estables, más o menos numerosos, y a las formas, ámbitos y manifestaciones de vida colectiva que se estructuran con este objetivo."
            Desde la antigua Grecia, con Aristóteles, una posible noción de sociabilidad era considerada indivisible y esencial al hombre; se trataba de la clásica concepción de que el hombre era un animal político, que realizaba sus acciones para un beneficio común. La sociología moderna ha retomado el citado planteamiento, haciendo énfasis en la capacidad innata e inexorable del hombre de establecer vida social; lo que Ortega y Gasset ha llamado "el ser en sociedad" y, quien posee una cualidad propia o natural de ser sociable, de asociarse con otros hombres cuyos fines coinciden. Así, entre 1726 y 1994, el concepto de sociabilidad en los diccionarios hará referencia a lo ya señalado. La aplicación del término sociabilidad a ciertos grupos humanos relativamente definidos se remonta al siglo XVIII, en lo que respecta a los diccionarios. El uso de esta palabra antes del siglo XVIII no parece conocerse, en opinión del historiador francés Maurice Agulhon.
            En el mundo académico la sociabilidad es un concepto que tiene sus orígenes en los estudios sociológicos, entre los que se destacan los realizados por autores como Georg Simmel (1858-1918), Max Weber (1864-1920) y Georges Gurvitch (1894-1965); este último fue uno de los sociólogos del siglo XX más recurrentes en emplear el citado término.          Simmel introdujo el término en 1910 durante la ceremonia de apertura en el coloquio organizado por la Sociedad Alemana de Sociología en Frankfurt, en el cual desarrolló la conferencia inaugural titulada "Sociología de la sociabilidad", que posteriormente, en 1917, se publicó bajo el nombre de "La sociabilidad, ejemplo de Sociología pura o formal" en la revista Sociología e Epistemología. En dicha obra Simmel empleó el término sociabilidad que expresaba: "sentirse agradablemente con otras personas". El concepto de Simmel se puede entender como una dinámica esencial de la realidad social, es decir, algo puro que no se delimita o relaciona a intereses materiales, sino al encuentro de individuos que se relacionan sin propósitos materiales pero mediados por un bien común. Creo que en esto estamos muy de acuerdo los asistentes a nuestro Ateneo Libre de Benalmádena. Sin embargo, estas relaciones sociales y sus buenas ideas no serían factibles sin las estructuras sociales, sin marcos de referencias como las asociaciones, la familia, los cafés, etc.
            Los primeros estudios sociológicos franceses que se alejaron de la concepción positivista de sociabilidad aparecen en la década de 1960. La primera en incursionar en dicha problemática fue Catherine Paradise con una investigación titulada Ocio y sociabilidad: estudio de algunas variables estadísticas, publicada en 1980. En dicho estudio, Paradise definía la sociabilidad como: "el conjunto de las actividades cuyo ejercicio supone la libre elección de los participantes". Establece así una definición más cultural que económica, donde el ocio prima sobre los intereses materiales.
2.2. La tertulia
Entre los espacios de sociabilidad destacamos la tertulia (que algunos quieren hacer derivar del fogoso y polemizador teólogo cristianorromano Tertuliano) que tendría sus orígenes en las llamadas academias literarias del Siglo de Oro, como la valenciana Academia de los Nocturnos o la de Sevilla, dirigida por el Duque de Tarifa, que se reunía en la Casa de Pilatos. Una tertulia de buen nivel suele ser un instrumento educativo de primer orden y lo primero que se aprende en ellas es tolerancia y sentido crítico. Por otra parte, una tertulia permite a los interesados por un tema amistar y estrechar relaciones con los de su gremio y enriquecer su cultura, y a los neófitos aprender de los más experimentados y conocer informalmente a las personas de su esfera. La construcción de nuevos espacios de socialización como los casinos, ateneos y liceos, sobre todo a partir de la Revolución de 1868, posibilitó asimismo la creación de tertulias fijas en las provincias; en otras ocasiones las tertulias se celebraban en reboticas o lugares parecidos. Como antecedente de las tertulias tenemos los salones. Desde Francia la moda de los salones se extendió a otros países que les aportaron ciertas peculiaridades. En España fueron, en general, lugares de esparcimiento y recreo, más que antesalas del progreso y carecieron de connotaciones políticas y científicas, pues las aristócratas españolas, a pesar de su formación ilustrada, no desarrollaron el deseo de transformación política. Su reformismo no pasó del meramente cultural e incluso, a veces, sin una coherencia seria y sí con los caracteres de una diversión superficial.
2.3. Las parroquias
Del latín parochĭa, y este del griego παροικία paroikía, (habitar cerca) es una división territorial de las iglesias cristianas. En particular, la parroquia se encuentra en la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia de Escocia, la Iglesia de Suecia, la Iglesia metodista unida y las Iglesias presbiterianas. El término parroquia también designa a la iglesia parroquial y a su comunidad de fieles. La función del párroco llegó a ser muy importante, actuando como consejero para las familias, de mediador en los conflictos, e incluso ejerciendo funciones de juez de paz o veedor. En su sentido laico la parroquia se configura como la unidad administrativa básica para regular la participación vecinal: Los vecinos utilizan el atrio de la iglesia parroquial para reunirse, ordinariamente después de la misa del domingo, y decidir sobre sus intereses colectivos. Estas reuniones son el origen remoto del concejo abierto, aún en uso en muchas de las parroquias rurales de Asturias.
2.4. Los gremios
Eran asociaciones religiosas de origen europeo, implantados también en las colonias, que agrupaban a los artesanos de un mismo oficio, y que surgieron en las ciudades medievales hasta finales de la Edad Moderna cuando fueron abolidos. Tuvieron como objetivo conseguir un equilibrio entre la demanda de obras y el número de talleres activos, garantizando el trabajo a sus asociados, su bienestar económico y los sistemas de aprendizaje. Los gremios son considerados como un precedente de los colegios profesionales, las asociaciones patronales y los sindicatos modernos. Otros espacios de sociabilidad popular son los círculos de recreo, los orfeones, las sociedades de socorros mutuos o las agrupaciones de trabajadores.
            Para España destacamos las Cofradías de teatro en Madrid, agrupaciones de cómicos, actores y autores del mundo del teatro desarrolladas entre los siglos XVI-XVII hasta el XIX. Mezcla o simbiosis de sociedad religiosa con fines filantrópicos o caritativos organizada por los hospitales de la Villa renacentista y luego gremio de autores y representantes, las cofradías teatrales más importantes fueron la Cofradía de la Pasión y la Cofradía de la Soledad. A partir de 1631 se sintetizaron en la Cofradía de comediantes de la Virgen de la Novena, a la que pertenecieron los autores, empresarios, actores y actrices más notables del Siglo de Oro Español. Algunos autores llaman la atención sobre la tendencia endogámica del gremio de autores y representantes, entre otros: Tomás Fernández de Cabredo, Manuel Álvarez Vallejo, Avendaño (el mozo), Andrés de la Vega y Lorenzo Hurtado de la Cámara o Francisca, Bazán. Un total de 76 mujeres, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XVII consta que tuvieron a su cargo en algún momento la dirección de una compañía.
2.5. Los Casinos de artesanos
No podemos olvidarnos tampoco del papel social desempeñado por estos centros, que constituyen una forma de sociabilidad, distinta y novedosa, respecto del casino burgués, al estar abiertos a otras clases sociales, además de recoger la preocupación por completar la formación cultural y sobre todo la profesional de socios, y de dignificación de su trabajo artesano y base, con la constitución de un sistema de ayuda mutua entre asociados, de las futuras asociaciones de ayuda mutua, necesarias tras la supresión y desaparición de los antiguos gremios y cofradías que habían desempeñado esta función. Aunque su aparición obedece a necesidades de fomentar y reforzar las relaciones de la clase artesana y del pequeño comercio, no a motivos políticos encubiertos, en algunos casos sirvieron de plataforma de difusión a las ideas demócratas y republicanas, lo que los llevaría a su cierre y desaparición. En un artículo de la historiadora Geraldine Scanlon, se informa sobre la fundación de La Sociedad para Propagar y Mejorar la Educación del Pueblo (SPEP), fundada en Madrid en 1838, una organización excepcional cuya historia ilustra claramente el carácter de las aspiraciones de reforma social de los liberales durante la década que siguió a la muerte de Fernando VII.
2.6. Casinos y Cafés
Además del casino, los cafés también han sido objeto de estudio en España, ya que estos cumplieron una función importante en la dinámica de las formas de sociabilidad. El estudio de Manuel Morales Muñoz (2001) se inscribe en este orden, observando cómo el café se convirtió en un espacio empleado para la reunión de muchas asociaciones e igualmente un encuentro para las discusiones políticas, acompañado de varios medios de opinión pública y de difusión, como la prensa y el teatro, lo que le permitió a los integrantes de cada asociación crear un habitus cultural, expresado en un comportamiento exteriorizado en la interacción e interrelación social.
3.     El ateneo como atalaya avanzada
3.1. Los ateneos liberales como germen de las asociaciones obreras
El ateneo liberal es la primera y la más conocida institución de las múltiples cobijadas bajo dicho nombre en la cultura española contemporánea. Su aparición enlaza directamente con el nacimiento coetáneo en toda Europa de toda una serie de instituciones (salones, clubs políticos, sociedades patrióticas, círculos masónicos, cafés literarios, centros artísticos) cuya acción constituye una característica sociológica fundamental de la difusión del liberalismo romántico en su sentido más amplio.
Desde la creación del pionero Ateneo de Madrid en 1835 una extensa red provincial de entidades del mismo género aglutinará a lo largo de un siglo lo más granado de la élite política y cultural de su  respectivo ámbito, intentando abarcar, en un ambicioso proyecto de libre pensamiento, el ejercicio de la enseñanza académica, el cultivo y la discusión de los resultados de la ciencia y la difusión de las primicias de la creación literaria y artística. En este sentido, si bien relacionado con los ilustrados del siglo XVIII, merece citar las Sociedades Económicas de Amigos del País, surgidas en la segunda mitad del siglo XVIII en España —aunque también existieron en otros países europeos, como Irlanda o Suiza— cuya finalidad era difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos y técnicos de la Ilustración. Nacieron en el reinado de Carlos III, quien las puso bajo la protección real para que fueran un instrumento del reformismo borbónico. La primera Sociedad Económica de Amigos del País fue una iniciativa de los nobles ilustrados guipuzcoanos conocidos como los "Caballeritos de Azcoitia" -encabezados por Javier María de Munibe, conde de Peñaflorida- que en 1748 formaron una tertulia llamada "Junta Académica", cuyas actividades "incluía las matemáticas, la física, la historia, la literatura, la geografía, sesiones de teatro y conciertos de música". Más de sesenta Sociedades de Amigos del País se constituyeron por toda España entre 1775 y el final del reinado de Carlos III, en 1788. La Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, se fundó en 1789.
            Recuperado en los albores del siglo XIX desde la remota historia cultural helenística y latina, su aparición enlaza directamente con el nacimiento coetáneo en toda Europa de toda una serie de instituciones (salones, clubs políticos, sociedades patrióticas, círculos masónicos, cafés literarios, centros artísticos) cuya acción constituye una característica sociológica fundamental de la difusión del liberalismo romántico en su sentido más amplio. En España, en todas esas tareas sobresalen con especial relevancia los ateneos, en particular los acogidos a esa significación liberal, aunque al prestigio de esa denominación genérica terminen también por acogerse más adelante otros grupos sociales o profesionales (ateneos mercantiles, médicos, normalistas, militares, escolares, femeninos, libres, ultramarinos...), entre ellos el obrerismo organizado, que rotulará con él algunos de sus centros de reunión y sus propias inquietudes culturales (ateneos populares, sindicalistas, socialistas y libertarios).
            Su despegue está asociado al trienio liberal o trienio constitucional,  periodo de la historia contemporánea de España que transcurre entre 1820 y 1823, que constituye el periodo español de revoluciones de 1820, y que es intermedio de los tres periodos en que se divide el reinado de Fernando VII: posterior al sexenio absolutista (1814-1820) y anterior a la década ominosa (1823-1833).
            El auge de los ateneos como centros culturales tuvo lugar en el siglo XIX. En países como España, las clases altas formaban sus ateneos con la intención de mantener el statu quo, mientras que las clases bajas desarrollaban ateneos con otras orientaciones ideológicas con el objetivo de fomentar la revolución. El nombre genérico de «ateneo» encarna una de las experiencias culturales más duraderas, prestigiosas y sugerentes de la historia contemporánea de España. Son en su conjunto, instituciones estrechamente vinculadas con la aparición del espacio público liberal y burgués. En cuanto instituciones liberales sobrellevaron difícilmente el largo periplo de la dictadura franquista hasta alcanzar en algún caso el tiempo presente, bien es cierto que sin el preponderante papel cultural que en su momento llegaron a gozar.
3.2. El Ateneo de Madrid
Afirma César Navarro, su presidente: “Yo creo que el Ateneo fue el mayor reto cultural que tuvo  la historia de España seguramente. Se pasó de la bohemia de Madrid, de ese Madrid luminoso y hambriento del que habla Valle Inclán en Luces de Bohemia, a una cierta etapa académica y de estudio y que vino de la mano de la Institución Libre de Enseñanza, sobre todo. El ateneo es producto, primero, del exilio fernandino. Fueron los exiliados fernandinos los que, acogiéndose al Ateneo de Londres, vieron que la bohemia no bastaba para cubrir, representar, a la cultura española, por muy castiza que ésta fuera, y que había que darle un toque de modernidad y de saberes. Entonces es cuando, a su regreso aquí a España, crean el Ateneo Literario, Científico y Artístico que luego fue cerrado por los cien mil hijos de San Luis. Siempre lo ha cerrado la reacción y siempre lo ha abierto el liberalismo. Ahora, en estos momentos, pues lo ahoga un poco, pues una derecha que no ha superado el partidismo y cree que el Ateneo pues no es un hogar de su partido político, de sus intereses políticos; lo cual es un error, porque los caminos de la cultura son distintos y superiores a la política partidaria; son la Política con mayúscula y no con minúscula. Entonces, está en la línea de la escuela de traductores de Toledo, en la línea de la gran cultura, de los saberes. Y es un producto también de la Institución Libre de Enseñanza -como te decía-, del krausismo, que tuvo aquí su sede también y que se encuentran aquí sus libros.
            Su creación fue en 1820, al inicio de la coyuntura política del Trienio Constitucional. En principio Ateneo Español de Madrid, antecedente directo del actual Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Fundado por «hombres de espíritu liberal, dispuestos a trabajar por la ciencia y el progreso», con la intención de difundir «la instrucción pública», condición indispensable de la «verdadera libertad» y de la «consolidación y progresos del sistema constitucional» y de la «fiel observancia de las nuevas instituciones», con el objetivo final de cooperar de este modo a «la prosperidad de la nación», aquel primer Ateneo responde arquetípicamente a la efervescencia Política de la etapa heroica del liberalismo español. Y otro tanto se podría decir del espíritu que informa la creación en 1835. Desde su origen, el Ateneo ha sido considerado indistintamente como Academia Científica, Instituto de enseñanza y Círculo literario integrando, pues, los componentes todos de una acción cultural ilustrada y enciclopédica, que era la fórmula conceptual de la cultura de su etapa originaria. Sus actividades se realizaban en las Secciones de Ciencias Morales y Políticas, Ciencias Naturales, Ciencias Matemáticas y Literatura y Bellas Artes todas ellas asociadas con el espíritu moderado que daba el tono político a los años treinta del siglo XIX, el del romanticismo templado y conservador de los viejos doceañistas. Fue hijuela de otra típica institución dieciochesca, la Sociedad Económica Matritense.
            Entre sus presidentes cabe citar a Laureano Figuerola (ministro de hacienda en el sexenio); Segismundo Moret (ministro Amadeo y A XII); Gumersindo de Azcárate (krausista), Antonio Alcalá Galiano (ministro), Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Cánovas del Castillo, Miguel de Unamuno, Fernando de los Ríos, Gregorio Marañón y Manuel Azaña. Por el Ateneo han pasado seis Presidentes de Gobierno, todos nuestros Premios Nobel, los gestores políticos de la Segunda República y prácticamente lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27. En abril de 1939 el Ateneo fue intervenido por el nuevo régimen y se volvió a interrumpir el proceso democrático. Hasta 1946 se convirtió en «Aula de Cultura» de la Delegación Provincial de Educación Nacional de FET y de las JONS, cuyo máximo responsable era el delegado provincial de Educación. Por una orden de 23 de marzo de 1946 el Ateneo de Madrid recobró su nombre tradicional y pasó a depender de la Dirección General de Propaganda, adscrita al Ministerio de Educación. Y aunque las dictaduras de Primo de Rivera y del general Franco, durante gran parte del siglo XX, afectaron muy seriamente su actividad, hoy sigue siendo un eje de referencia cultural. Con la llegada de la democracia, el Ateneo recuperó su condición de asociación privada y reanudó el proceso democrático interrumpido, celebrando sus primeras elecciones el 27 de enero de 1982. Se sucedieron en la presidencia Fernando Chueca, César Navarro, José Prat, Paulino García Partida, José Luis Abellán, Carlos París, César Navarro y Enrique Tierno Pérez-Relaño. El actual presidente de la institución es César Navarro (masón, forense psiquiatra). La única mujer presidiendo ha sido Carmen Llorca (1974-76).
3.3. El Ateneo Barcelonés
Es una asociación civil fundada en Barcelona en 1860 con el nombre de Ateneo Catalán, con Joan Agell como presidente y Manuel Milà i Fontanals como bibliotecario. El Ateneo Barcelonés (en catalán: Ateneu Barcelonès) es una asociación civil fundada en Barcelona en 1860 con el nombre de Ateneo Catalán, con Joan Agell como presidente y Manuel Milà i Fontanals como bibliotecario. Desde 2014 el presidente es el historiador Jordi Casassas. En 1872 se fusionó con el Casino Mercantil Barcelonés. Desde el principio se ganó un gran prestigio como centro promotor de la cultura: celebraba conferencias y exposiciones; organizaba cursos; dotó premios (para los Juegos Florales y para otras competiciones); editó un Boletín; acogió grupos artísticos o literarios; formó una rica biblioteca (5.900 títulos en 1877, 13.500 en 1887, 19.000 en 1892, 50.000 en 1921, 175.000 en 1969 y unos 400.000 en 1985, con importantes colecciones de revistas y presa diaria), que durante muchos años fue la más activa de Barcelona, que fue creciendo con donaciones como las de Frederic Rahola, Joaquim Casas i Carbó entre otros, así como con la adquisición de la colección de Miquel Victorià Amer.
            Tiene su sede en el Palacio Savassona, una casa señorial construida en 1796 y adquirida por la entidad en 1906. La espectacular biblioteca está decorada con pinturas murales de temática mitológica, originales de Francesc Pla, y es uno de los pocos legados del arte catalán durante la Ilustración. El edificio fue reformado a partir de 1907 por el arquitecto Francesc Font Gumà y el entonces estudiante Josep María Jujol, el más significado discípulo de Gaudí. Durante la Guerra Civil la biblioteca quedó bajo el control de la Dirección del Servicio de Bibliotecas Populares y se convirtió en biblioteca pública. En 1939 el Ateneo retomó sus actividades con la intervención de la autoridad gubernativa en la designación de las distintas juntas directivas; desde entonces fue presidido, sucesivamente, por: Luis Santamarina, Pere Gual i Villalbí e Ignasi Agustí. El presidente Andreu Brugués inició el período de democratización del Ateneo, y durante su gestión se aprobaron unos nuevos estatutos y se acordó la elección de los presidentes por votación de los socios y no por compromisarios, como se venía haciendo desde 1860. La sede fue remodelada y declarada Bien Cultural de Interés Nacional por el Real Decreto 476/1981 y se halla incluido en el Catálogo de Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona en categoría A.
3.4. El Ateneo de Málaga
Es una asociación artístico-literaria fundada en 1966 en la ciudad de Málaga, España. Pertenece a la Federación de Ateneos de Andalucía. La primera Comisión la formaron: Alberto Peláez Domínguez, José Luque Navajas, Antonio Chaneta, Juan Manuel Pérez Estrada, Juan del Pino Artacho, Juan Sánchez Lafuente y Ramón Ramos Martín, asistiendo a la misma reunión: Rafael Pérez Estrada, Eugenio Chicano, José Ignacio Fernández Berjillos, José García Castillo, Enrique Van Dulken, José Mercado Ureña, José Fernández Oyarzabal, Gumersindo Ruiz, José Ortiz Díaz. Entre otros socios: Socios: Juan A. Lacomba, José Jiménez Villarejo (P), Ángeles Rubio-Arguelles, Fernando Álamos de los Ríos (2 presidente), Baltasar Peña Hinojosa, Ángel Caffarena.
            En los archivos hay un periodo en blanco, que va de mayo a diciembre de 1967. Siete largos meses sin respuesta alguna. Ese silencio podrá interpretarse como se quiera, pero tiene una clara significación. Se supone que hubo reuniones suficientes para mantener ardiendo la llama de la ilusión. Pero serían clandestinas y con la policía gubernativa siempre vigilante y al acecho.
Entre los premiados por el Ateneo está El Seminario de Estudios Interdisciplinarios de la Mujer de la UMA, que recibió en 1995 la Medalla de Oro del Ateneo de Málaga. En 2004 hizo su aparición en la  capital el Ateneo Libertario de Málaga.
4.    Ateneos populares
4.1.            Contrapunto a la realidad educativa
El ateneo popular o ateneo obrero es el nombre que recibe un tipo de ateneo que surge de la tradición del movimiento obrero de España y que se dio también en otros países de habla hispana. Originalmente conformados como asociaciones culturales su proliferación, especialmente entre la década de los 80 del siglo XIX y la Segunda República Española, se vio favorecida en buena parte por la carencia de infraestructuras educativas oficiales para la clase trabajadora; en muchos casos tenían locales propios o utilizaban las infraestructuras de los sindicatos o de asociaciones comunales. Algunos ateneos populares estuvieron políticamente alineados al pensamiento republicano e izquierdista y de varias organizaciones militantes de España, y eran el punto de encuentro para la difusión de sus ideas.
            Entre las actividades de los ateneos populares podían encontrarse boletines informativos, edición de libros y panfletos, excursiones al campo, conferencias y charlas, teatro, recitales poéticos, debates, clases de esperanto, o bibliotecas de libre acceso; generalmente estas actividades eran autofinanciadas por los usuarios. Algunos de estos ateneos, debido en cierto modo a la influencia anarcosindicalista, mantenían escuelas racionalistas en las que se escolarizaban los hijos de los trabajadores en un ambiente laico y progresista.
            Un ejemplo de ateneo popular histórico es el Ateneu Enciclopedic Popular, que a lo largo de historia ha pasado por diferentes administraciones y que existe hasta el día de hoy.
            En el caso de los Ateneos gestionados por las clases populares, éstos recibían numerosos nombres dependiendo de la gente que actuaba en ellos o la perspectiva que se les deseaba dar. Así que se denominaban como: Ateneos libertarios, ateneo libre, obreros, populares, anarquistas, eclécticos, sindicalistas, neutros, racionalistas, de divulgación social, Casas del pueblo, Universidades Populares, etc.
            Muchos de estos centros culturales están desde sus inicios fuertemente vinculados al anarco sindicalismo y pueden ser considerados como su rama cultural. Uno de los fundadores de la CNT, Anselmo Lorenzo insistía en que lo primero que debían hacer los sindicatos de cada localidad era crear un ateneo libertario.
            A lo largo de las cuatro primeras décadas del siglo XX los ateneos de carácter libertario y popular se multiplicaban, así como las personas que participaban en ellos. En muchos se crearon escuelas para los hijos de los trabajadores que incluían métodos de la pedagogía más avanzada, basada en las propuestas de Francisco Ferrer Guardia. Algunas, por su calidad y número de participantes constantes, han pasado a la historia de la educación, como la Escuela Natura del Clot en Barcelona, que funcionó hasta el final de la Guerra Civil Española.
            Se puede decir que los ateneos populares o libertarios fueron una verdadera Universidad popular para la clase obrera de todas las edades, donde fue adquiriendo la formación cultural que le había sido negada por su condición social. El impulso racionalista, de liberación mediante la cultura, le da fuerza y legitimidad suficiente ante la clase obrera, que trataba los ateneos y las bibliotecas populares con reverencia. Sirven también como lugar de encuentro entre las personas del barrio, donde la gente debate, se conoce, crea vínculos de unión y plantea sus problemas a los demás. Suponen también la primera vez en que muchas mujeres trabajadoras encuentran un sitio donde están en igualdad de condiciones con los hombres, donde van a aprender, y van tomando contacto con el anarquismo.
            El éxito de los ateneos libertarios fue abrumador, creando una cultura obrera y solidaria, pudiendo afirmarse que sustituyeron al Estado o a las órdenes religiosas en el papel de educativo de su tiempo.
            Entre las actividades de los ateneos populares podían encontrarse boletines informativos, ediciones de libros y panfletos, excursiones al campo, conferencias y charlas, teatro, recitales poéticos, debates, clases de esperanto, o bibliotecas de libre acceso; generalmente estas actividades eran autofinanciadas por los usuarios. Algunos de estos ateneos, debido en cierto modo a la influencia anarcosindicalista, mantenían escuelas racionalistas en las que se escolarizaban los hijos de los trabajadores en un ambiente laico y progresista. Daban mucha importancia a la higiene como preventivo a las enfermedades, conocimiento de los métodos anticonceptivos y la sexualidad.
            Los Ateneos que tenían una escuela, además de asegurarse de pagar a los maestros. Solía haber clases de alfabetización para adultos por las noches. Y una de las piezas claves de los Ateneos era que procuraban hacerse con una biblioteca, que en bastantes localidades era la mayor de la zona. Este fenómeno de difusión cultural estaba totalmente justificado, sólo en 1930 se calcula que entre 1/3 y 1/4 de la población española era analfabeta. También se daban bastantes variaciones entre unos ateneos y otros. De esto eran conscientes y se solían ayudar entre ellos, promoviendo incluso diversos proyectos de Federación entre ateneos, que nunca llegaron a cuajar.
            El apogeo de los ateneos libertarios tuvo lugar antes y también a comienzos de la Guerra civil, en los que florecieron cientos de ellos por todos los barrios y pueblos de la España republicana. Solamente en la ciudad de Valencia había unos 15. En Madrid llegarían a ser unos 30. En toda Cataluña llegaría a haber unos 200. Sin embargo siempre sufrieron la escasez económica, y vieron cómo los jóvenes iban siendo reclutados progresivamente conforme avanzaba la guerra, quedando en manos de las mujeres y de los hombres no combatientes. Cuando terminó la guerra los ateneos fueron disueltos. En el caso del Ateneu Enciclopèdic Popular de Barcelona, que llegó a tener 26.000 asociados (era probablemente la asociación más grande de Barcelona), sus libros fueron quemados en las Ramblas por los falangistas.
            Como hemos avanzado, los ateneos como instituciones obreras estuvieron fuertemente vinculados con el movimiento anarquista en España. Sin embargo, los obreros socialistas (PSOE, UGT y POUM, principalmente) también participaban e incluso organizaban ateneos en sus áreas de influencia. En muchos casos eran organizaciones abiertas en las que cabían diferentes tendencias políticas. No eran raros los ateneos vinculados al Partido Federal.
            Un grupo de relevantes gijoneses de la época funda, en 1881, el Ateneo-Casino Obrero: entidad cultural privada, sin ánimo de lucro y con dimensión pública. Sus fines fueron los de enseñanza y el fomento de la cultura, comenzando inmediatamente las actividades, con exposiciones, conferencias, representaciones teatrales y, sobre todo, cursos y talleres. Es el decano de las entidades culturales de Asturias y uno de los primeros Ateneos fundados en España. La etapa de mayor esplendor coincide con el comienzo de este siglo. En 1904 se crea la Biblioteca, que se convertiría en su sección más importante, llegando a contar con unos 15.000 volúmenes. Poco después, el Ateneo va creando las sucursales de La Calzada, El Llano y la Guía. Este período de continua expansión y desarrollo concluye bruscamente en 1937 cuando se clausura e incautan los bienes de la Entidad.
5.        Las mujeres entran en el Ateneo
Hacia finales del siglo XIX las mujeres empiezan a abrirse camino en los foros ateneístas. En 1884 Rosario de Acuña, escritora de ideas progresistas, es la primera que ocupa la tribuna del Ateneo para ofrecer una velada poética. En 1887 será Emilia Pardo Bazán la primera conferenciante, con una serie de intervenciones editadas después con el título de La revolución y la novela en Rusia. Le seguirán otras como Concepción Gimeno de Flaquer, Blanca de los Ríos o Sofía Casanova. Incluso en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo de Madrid (1896-1907) Emilia imparte cursos de literatura que tienen gran afluencia de alumnos, especialmente mujeres.
            También el elemento femenino[4] empieza a ocupar los asientos del Salón de Actos. Según leemos en anexo al Reglamento de 1900 (publicado en 1903)  un acuerdo tomado en Junta general de 11 de mayo de 1884 que regula el reparto de billetes de convite para las conferencias y veladas, asigna a cada socio el derecho a dos billetes de señora. Quizá con el tiempo la afluencia se llegara a considerar excesiva, porque en la Junta de 24 de abril de 1892 se introducen modificaciones a este acuerdo. Así leemos que «A las veladas musicales y poéticas y a las conferencias científicas y literarias no podrán asistir más señoras que las invitadas por la Junta de Gobierno». Se regula también el lugar que han de ocupar: «Las señoras que concurran a las sesiones musicales y poéticas podrán ocupar los asientos de la cátedra y los de las tribunas alta y baja, indistintamente. En las conferencias científicas o literarias el número de invitaciones estará limitado por el de asientos de la tribuna alta, única que podrán ocupar las señoras, quedando la baja a disposición del público».
            De esta forma tan regulada se va concediendo espacio a la mujer en ese mundo dominado por los hombres. Aunque, como vemos, se las tolera más en el arte y la poesía que en el terreno meramente científico. Y precisamente serán dos artistas las que figuren por primera vez en una lista de socios, antes de la admisión de Emilia Pardo Bazán en 1905. Se trata de dos mujeres que aparecen como socios honorarios en la lista impresa en 1903: Anselma Gesier de Lacroix (París) y María Luisa Guerra (San Sebastián), dos nombramientos  singulares de los que se hará eco la   prensa.[5]
Ya en fechas más recientes se crea La Agrupación Ateneísta de Estudios sobre la Mujer “Clara Campoamor” (septiembre de 1989) en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, impulsada por Agustina de Andrés Martínez (1915), socia de la institución desde el mes de octubre de 1979. Entre esta última fecha y la fundación de la Agrupación transcurrieron exactamente diez años. Años de la Transición, esenciales para la vida cultural y socio-política de una España que intentaba acomodar el paso, lo más rápidamente que le era posible, a cuantos avances se habían ido produciendo en el mundo occidental a lo largo de los decenios que sucedieron a la segunda Gran Guerra y aún no asimilados como consecuencia de la dictadura franquista.
Espectaculares resultaban los progresos que habían realizado las mujeres de los países del entorno, mientras que las españolas se habían quedado atrapadas en un mundo doméstico, forjado por unos arquetipos e ideales totalmente trasnochados y cinchadas por durísimos códigos de conducta avalados por la ley y la costumbre. No obstante, los logros de las feministas españolas de principios de siglo, como Clara Campoamor, permanecían latentes y vivos en quienes supieron cobijar el testigo. La represión de la época franquista no pudo impedir que en la clandestinidad mujeres, como Agustina de Andrés, fueran preparando el terreno, horadando el sistema y conquistando espacios propios.
Una vez establecidos, a partir de 1978, los principios constitucionales de igualdad y no discriminación, el feminismo salió a la luz a través de las distintas plataformas sociales en que se apoyaba: sindicales, vecinales y de partidos políticos; o en solitario, como las organizaciones feministas en sentido estricto. A ello se sumó, un poco más tarde, el llamado feminismo institucional que quedó materializado en 1983 con la creación del Instituto de la Mujer.
Estos años son también años de estudio entusiasta en las universidades en torno al género (categoría de análisis que denota un conjunto de normas y convenciones sociales ligadas al sexo de las personas). Los estudios de género -los de la construcción social de las diferencias sexuales en un momento o lugar histórico dado-, llevaban realizándose fuera de nuestras fronteras desde la década de los cincuenta. En España será en 1980 cuando se cree, en la Universidad Autónoma de Madrid, el Primer Seminario de Estudios de la Mujer con los objetivos fundamentales de fomentar la investigación y la docencia en este campo. En la Universidad de Málaga, se funda hacia 1986 el Seminario de Estudios Interdisciplinarios de la Mujer, coordinado por la Dra. Dolores Ramos.
El espíritu inquieto de Agustina de Andrés, que vivía con fruición estos años de cambios y posibilidades inconmensurables, consideró necesario que los estudios de género debían traspasaran las fronteras de las universidades y llegar a un mayor número de personas, empapar a toda la sociedad para ayudar al cambio de sus atávicas estructuras. Tal posición, unida a su idea de que el Ateneo como lugar de encuentro que había sido de las más preclaras personalidades y los movimientos de vanguardia no podía permanecer ajeno a las nuevas corrientes, la condujo a realizar una laboriosa campaña para fundar, con el apoyo de quienes estaban más próximos a sus ideales, la Agrupación de Estudios sobre la Mujer “Clara Campoamor”:
“... se me ocurrió pensar que en el Ateneo no había nada relacionado con la mujer y en una institución como esta, dedicada a la cultura, se tendrían que debatir temas de actualidad, como son la igualdad de las mujeres y la Historia de Género. Por ese motivo puse en marcha nuestra Agrupación...” (Entrevista hecha a Agustina de Andrés, Boletín de la Agrupación, nº 4, 1996, p.6).
Entre sus socias más representativas: Emilia Pardo Bazán (nº 7.925, socia de mérito); Blanca de los Ríos (nº 7.935, ingresa en 1905); Carmen de Burgos (nº 7.945, ingresa en 1905); Teresa Castillo (nº 8.082, ingresa en 1906); Condesa de Requena (nº 8.131, ingresa en 1906); Gloria Laguna, actriz (aristócrata y actriz con el pseudónimo de A. de Hoyos); Marquesa de Ayerbe (nº 8.160, ingresa en 1906);  María Vinyals “La duquesa roja”; Zillah Eselegh (nº 8.339, ingresa en 1907); Concepción Arenal, Clara Campoamor, María Pilar Hernández Sanz, María Eugenia Hernández Iribarren, Rosa Chacel. María Galiana, ha sido la primera Ateneísta de Honor de Andalucía.







Bibliografía
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SCANLON, G. M. (1988). “Liberalismo y reforma social: la Sociedad para Propagar y Mejorar la Educación del Pueblo, 1838-1850”. Cuadernos de Historia Contemporánea, 10.
“Ateneo de Málaga: historia de una resistencia”. Documental dirigido por el profesor Fernando Arcas Cubero.



[1]Jean-Louis Guereña: “Espacios y formas de la sociabilidad en la España contemporánea”, Hispania: Revista española de historia, Vol. 63, Nº 214, 2003, págs. 409-413.
[2] Famosa la tertulia de Pablo de Olavide, traductor de Voltaire, su amigo. Condenado por la Inquisición y exiliado. Olavide fue acusado por sus delatores, "de cuestionar la potestad legislativa de la Iglesia, leer libros prohibidos, negar la causa sobrenatural de los milagros, dudar sobre la existencia del infierno, etc.". La Inquisición lo declaró "convicto, hereje, infame y miembro podrido de la religión" y lo condenó a la pena de destierro, a la reclusión por ocho años en un convento, la confiscación de sus bienes y a la inhabilitación para desempeñar un cargo público, que se extendió a sus descendientes. El auto tuvo lugar en Sevilla en 1781 y en el mismo una mujer fue condenada a muerte por fingir revelaciones divinas y de mantener relaciones sexuales con sus sucesivos confesores (uno de los cuales fue quien la delató, por lo que fue condenado por el delito de solicitación). Terminado el auto de fe, fue relajada al brazo secular y luego estrangulada con garrote vil y quemada en la hoguera. Obras: Teresa o el terremoto de Lima; Paulina o el amor desinteresado; Sabina o los grandes sin disfraz; Lucía o la aldeana virtuosa; Laura o el sol de Sevilla; La paisana virtuosa; La presumida orgullosa.
[3]El Casino de Madrid: Un espacio de representación de la élite en el siglo XIX.
[4] Rienzi el tribuno (1876), Amor a la patria: drama trágico en un acto y en verso (1877), Tribunales de venganza (1880), El padre Juan (1891), La voz de la patria (1893).
[5] Esta categoría debió de crearse a finales de siglo.