domingo, 16 de enero de 2022

LAS MEJORES MENTES DE AQUELLA GENERACIÓN

 

Las mejores mentes de aquella generación” 

 

 

I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked,

dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix,

angel headed hipsters burning for the ancient heavenly connection to the starry dynamo in the machinery of night,

who poverty and tatters and hollow-eyed and high sat up smoking in the supernatural darkness of cold-water flats floating across the tops of cities contemplating jazz

                                                                                        

 Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, harapientas histéricas desnudas,

arrastrándose por las calles de los negros al amaneces en busca de un colérico pinchazo,

hípsters con cabeza de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrella dínamo de la maquinaria nocturna,

que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,”

 

1Allen Ginsber recitando

 

De Aullido, Allen Ginsber(1926-1997)

 

 

 

 

 

 

2Jack Kerouac

Acaba de aparecer en Anagrama un nuevo e interesante libro sobre la Generación beat, en este caso se trata de un texto de Allen Gisnsber que titula “Las mejores mentes de mi generación”, como en los primeros versos de su poema más famoso.

El libro es , como dice en su portada “una historia literaria de la generación beat” y se une así a los números textos de todo tipo sobre tan poderosa generación. De todas formas, siempre es bueno rememorar, aunque sea por encima a aquellos poetas, novelistas, músicos y editores que tanto influyeron en las generaciones posteriores y aún hoy lo siguen haciendo, a la vez que parece que están enterrados en el olvido bajo una especie de escombrera de textos millonarios que apenas tienen la vigencia de unas navidades o el día de libro.

Lo cierto es que han pasado más de setenta años desde que Jhon Clellon Holmes (1926-1988) publicará un artículo en el N.Y.Times  dando a conocer la existencia de un grupo de individuos que percibían el modo de vivir, sentir y manifestarse de una forma sensiblemente diferente a la convencional.  No es que ellos fueran los únicos, podría haber millares en circunstancias parecidas. La singularidad consistía en que ese grupo, apenas cinco, habían tomado conciencia de ello e incluso de generación; y, anticipándose al afán clasificatorio de los críticos, se etiquetaron como “beat”.

              La decisión de adoptar el término beat fue el resultado de largas conversaciones entre ellos, fundamentalmente lideradas por Jack Kerouac (1922-1969) que frecuentemente trataba de encontrar y definir lo común entre el grupo formado en la Universidad de Columbia.

              El término “beat” como tal y la filosofía subyacente tuvo un creador propio y un propagandista: Kerouac, el creador y Holmes como propagandista.

3Wilians Burrougs

El origen hay que situarlo en las conversaciones que tuvieron entre ellos, dentro del núcleo inicial. Este núcleo se originó en N.Y. hacia finales de 1943, cuando Allen Ginsberg y Jack Kerouac, estudiantes de la universidad de Columbia, conocieron a Burroughs (1914-1997) que se convirtió en su referente intelectual y literario   más tarde entraron en contacto   Neal Caasidy y Herbert Hunke, (que jugaron como modelos de conducta y de inspiración); posteriormente se introdujo, a través de Ginsberg, a Gregory Corso (1930-2001).

El grupo adquirió cohesión al compartir una serie de experiencias comunes, aportando un conjunto de ideas propias sobre concepciones sociales y estéticas, frecuentemente coincidentes.

 

              Juntos hablaron de la necesidad de crear una especie de ideario filosófico/estético que reflejara con la mayor honestidad posible el talante de la época: una mezcla de angustia, incertidumbre y profundo pesimismo ante el estado de una sociedad capaz de destruir al hombre física y espiritualmente.

 

ya va siendo hora de que pensemos en nuestros materiales (comentaban)). Llámalos como quieras, “hipster”, “la generación beat”, Los “jóvenes de la postguerra”, o “nuestras propias personalidades desplazadas” “(Holmes a Kerouac)

 

Finalmente fue Holmes en un artículo publicado en el N.Y. Times en 1952 quién consagró para siempre el nombre de esta generación: “Un hombre es beat cuando se juega el todo por el todo y apuesta todos sus recursos a un solo número; y esta joven generación lleva haciendo eso constantemente desde su primera juventud. Sus miembros poseen una individualidad instintiva y no necesitan ir de bohemios o de excéntricos para expresarla…”.

Y sigue:

 

              “Es una especie de clandestinidad, como si fuéramos una generación de furtivos. Con un conocimiento interior del que no sirve de nada hacer ostentación (...), al nivel del público, de una especie de derrota, y de un cansancio con todas la formas y convenciones del mundo”.

 

Holmes, no perteneció íntegramente a la generación por razones, probablemente de carácter estético, pero estuvo junto a ellos durante los primeros momentos y siguiéndoles de cerca continuamente.  No solo fue el primero en divulgar el término, sino que también en describir a la totalidad del grupo en su novela “Go” (1952), fomentando así la leyenda de la joven generación

 

              En ningún momento la frase “generación beat” que acababan de descubrir aparece presentada con rasgos subversivos contra costumbres ni contra ideologías más o menos oficiales. La expresión servirá para definir un estado de inquietud y descontento entre la juventud al tiempo que se convertirá en tema de conversación y debate del grupo de jóvenes escritores que van a intercalar en sus propias creaciones. Parecía, sin embargo, que la palabra beat resumía bien una actitud mental, una condición de abatimiento, física y espiritualmente, que implicaba el reconocimiento de una serie de poderes o fuerzas superiores capaces de anular la personalidad del individuo o de sumirla en el más aplastante conformismo.

 

              Sin embargo, posteriormente, tanto los padres, políticos, representantes de la ley e incluso los críticos literarios, sintieron una gran irritación por la conducta de aquella generación que representaban: percibieron un mayor aumento de la delincuencia, mayores excesos, irresponsabilidad social y sobre todo una falta de interés por la política o las creencias religiosas tradicionales ( eso era insoportable). Se sintieron preocupados por la admiración que profesaban a James Dean viendo en ello signos de morbosidad peligrosa. Igualmente, escandalizados por el culto a Elvis Presley como portador de una sensualidad peligrosa. Palidecieron cuando vieron las estadísticas sobre las drogas, la promiscuidad sexual y el consumo de alcohol de los jóvenes. Y levantaron su más irritada queja cuando el hecho de que la obra literaria más original que se ha escrito en ese país haya, tenido que depender de lo extravagante y lo poco convencional para su estímulo creativo. (On The Road”, Kerouac 1957)

 

4Charly Parquer

 No vieron ningún signo de búsqueda de valores espirituales en una generación cuyos héroes trágicos fueron, el músico Charly Parker, el actor James Dean y el poeta Dylan Thomas (todos ellos muertos trágicamente) y cuyos intereses abarcaron  desde el bebop,  al  rock and roll; desde el hipsterismo  al budismo Zen, desde las drogas alucinógenas a los métodos de Stanislavsky de la escuela de teatro de Actors Studio de N.Y.

              Por tanto, esta generación SI fue buscando algún tipo de valor, porque su única preocupación fue casi exclusivamente la búsqueda en algo en que creer.

              Si cualquier generación tiene el derecho a pensar que ha heredado de sus mayores el peor mundo posible, probablemente, la generación Beat, tuvo más derecho a creerlo que todas sus anteriores:

              Fue la primera generación americana que creció con el adiestramiento militar en tiempos de paz como un fenómeno totalmente aceptado de la vida. También fue la primera para la que el genocidio, el lavado del cerebro, la cibernética y las fórmulas mágicas de la psiquiatría, fueron tan familiares como su propio rostro. Pero también fue la primera generación que creció en un mundo en el que la solución final de todos los problemas parecía ser siempre la misma: la destrucción nuclear del mundo. Pero en lugar del cinismo y la apatía que suele acompañar el final de todos los ideales que a la generación anterior (la perdida: Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Ernest Hemingway, John Steinbeck, William Faulkner, T. S. Eliot, Ezra Pound) proporcionaron cierta aureola de poética decadente, la Generación Beat en su conjunto, poderosa, intensa, infatigable y curiosa no iba a diluirse en el tiempo, por el contrario dejaron una herencia cuyos réditos de los que ahora se disfruta sin apenas saber de donde provienen.

 

La potencia creadora  de la generación beat, fue de los cuarenta a los cincuenta y a continuación declinó porque (en palabras de ellos) “…nuestras preocupaciones se habían convertido en la de todos: el espíritu, la ecología, la libertad de pensamiento y expresión, la revolución sexual, la liberación de los negros y los gays.[i]

 

                                      Manuel del Castillo Molina

                           Secretario del Ateneo Libre de Benalmádena

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[i] Los entrecomillados y cursiva, formán parte de la bibliografía consultada : “la generación beat” de Jhon Clellon Holmes, editado por la Universidad de Leon en 1997 ;”Loca sabiduría” de James Campbell, Alba editorial 2001; “La filosofía de la generación beat”, Jack Kerouac , edición de Caja negra en 2015; “Jack Kerouac, América y la generación beat, una biografía”,  de Dannis McNally, editado por Paidos en 1992

domingo, 9 de enero de 2022

CUENTO DE NAVIDAD

                                 CUENTO DE NAVIDAD

                                                                                             

                                                                                 Tú gritas y te escucha todo el mundo

                                                                                                              yo lloro y nadie sabe de mi llanto

 

                                                                                                              María Asunción Cascón Sánchez

                                                                                                              (Béjar 1914 – Benalmádena 1978)

 

            El nacimiento de Jesús es cosa reciente, mucho antes nació homo sapiens al que el Génesis coloca en el Paraíso y Darwin lo hace bajar del árbol. Aunque la narración bíblica no sea cierta su leyenda es verdad porque la ficción no necesita los comprobantes que exige la ciencia. Ambos relatos se complementan debido a que el cerebro humano trabaja más con su área instintiva y emocional que con la racional. Por eso, alimentar los sentimientos ha resultado siempre más rentable que atenerse a razones. En definitiva, es más importante disfrutar la vida que saber lo que es.

            Desde el punto de vista científico la señal definitiva del nacimiento de la especie no es ningún soplo divino sino la aparición de conciencia, algo que se consiguió cuando el mono dejó el árbol para andar por tierra. Para ponerse en situación hay que imaginar cómo se vivía en las ramas y qué se esperaba encontrar en el suelo, porque algo que hay que tener en cuenta es que la evolución, aunque aleatoria no es alocada y siempre progresa en busca de mejorar lo que se tiene. Las cavilaciones del mono antes de su aterrizaje son comparables a las que se plantea hoy la humanidad ante la perspectiva de colonizar otros planetas. También habría que valorar el precio que pagaron hembra y macho en su transición a humanos para lo que viene bien contrastar mito y ciencia.

            La tradición es el recuerdo que resbala corregido y aumentado sin soporte escrito de generación en generación dejando cada vez más lejos la evidencia de los hechos. Lo que se oía hace cinco mil años del eco de la evolución de mono a hombre (fondo de reminiscencia animal) fraguó cuando apareció la escritura y dejó de alimentarse el sueño. La Ilíada recoge el murmullo de la gran berrea que supuso la Guerra de Troya donde dos poderosos ejércitos sintetizan los millones de años en los que los machos combatían por las hembras. Allí terminó el instinto y empezó el conocimiento que es lo que viene a narrar el Génesis en el mito del Paraíso.

Lo que cambió el enfoque de las relaciones sexuales dando un giro significativo a la especie fue el desliz de la hembra cuando informó al macho sobre el origen de la paternidad. Ese conocimiento hizo sapiens al hombre sin añadirle cordura. Por el contrario, al saber que era padre dejó de respetar a la hembra por el premio del sexo exigiendo derechos por la fuerza: mi hijo, mi mujer, mi fuego, mi tribu. Eso debió pasar en el Paraíso mientras la mujer se resistía a abandonar la postura de madre y las religiones la bajaban del pedestal de diosa. Para compaginar posición vertical y maternidad la mujer tuvo que fortalecer la musculatura de la base pélvica y pagar el peaje del dolor del parto. El escriba lo señala como castigo divino cuando resulta ser el coste de la bipedestación. Al igual que, según Confucio, el necio se fija en el dedo cuando el sabio señala la luna, el macho se fijó en el fruto cuando la hembra señalaba el árbol.

 

                                         Salvador Perán Mesa

                               Profesor Titular de Bioquímica. UMA

 

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domingo, 19 de diciembre de 2021

FELICITACIÓN

                                                              FELICITACION

 

Superadas la confinación y las etapas más duras de la pandemia, felizmente el Ateneo ha conseguido culminar el primer trimestre de la primera temporada post-pandemia de la mano de todos aquellos valedores que luchan y porfían por no perder su Ateneo, y antes de aventurarse en el próximo trimestre, se impone el alto anual y la reflexión debida a las fiestas navideñas.

En primer lugar, y lamentando profundamente la irreparable pérdida definitiva de aquellos amigos que nos dejaron huella, es nuestro deseo, y el mío propio en particular, que todos nuestros allegados, simpatizantes y seguidores en general, disfruten de unas fiestas felices y animosas. Y también se lo deseamos a todos los que no simpatizan con nosotros ni con nuestra idea, e incluso a los que la reprueban, a los que no cejaremos en nuestra porfía por convencerlos de nuestra bonhomía. Y a los que no las comparten por no conocerlas, con los que tenemos una deuda de difusión permanente, les avanzamos que nuestras actividades culturales son reflejadas ya en varios periódicos digitales, (locales y provinciales). El Ateneo continuará publicando y difundiendo las colaboraciones que nos envíen nuestros amigos a los que animamos a continuar enviándonos por escrito todas las ideas y proposiciones que estén en su ánimo.

Confiamos en proseguir el próximo año nuestra labor cultural mediante la ayuda anhelada en asistencia y colaboraciones de todos  los  amigos ausentados temporalmente durante la pandemia y su confinación, y mediante la adquisición de otros muchos nuevos porque el Ateneo los necesita a todos, en un ambiente renovado, más libre y más seguro como el que nos permite las condiciones de uso de las nuevas instalaciones en La Casa de la Cultura y el horizonte inmediato de una vacunación generalizada, que aleje las posibilidades de sufrimiento padecido estos dos últimos años.

Queremos convertir a  2022 en un año positivo, un año de mejora y de superación o al menos de adaptación ventajosa a todos los problemas o estrés que nuestro entorno nos exige de forma constante y que enfrentamos para asentar nuestra supervivencia y mejorar nuestra capacidad de conocimiento y entendimiento.

El Ateneo se apresta a colaborar en este esfuerzo mediante un renovado y redoblado  espíritu de superación aportando nuestro grano de arena a la construcción de un mundo mejor mediante la difusión de la cultura en libertad.

A todos felices fiestas y próspero año nuevo.

 

                                                                   Jesús Lobillo Ríos

                                               Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

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jueves, 16 de diciembre de 2021

EL DERECHO A LA VIVIENDA. ALQUILERES

                                          TERTULIA DEL 15 DICIEMBRE DE 2021

                           "LA PROBLEMÁTICA DELOS ALQUILERES URBANOS"


Lola Lobillo desarrolló su tema ante una decena de amigos que participaron activamente en el debate posterior.  

domingo, 12 de diciembre de 2021

Ateneistas ilustres (II)

El Ateneo Científico y Literario de Madrid

Las mujeres que quisieron «adelantar el reloj de España» (II)

 

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

En nuestro anterior artículo hemos adelantado la historia y antecedentes de algunas de las instituciones inspiradas por ilustrados y liberales, antecedentes del Ateneo madrileño. También hicimos una reflexión de lo que supuso esta clase de instituciones para la formación de las mujeres de cierta clase social[1] y de qué forma fueron proliferando las agrupaciones feministas, especialmente, a partir del último tercio del siglo XIX, los años 20 y la época republicana donde agrupaciones como el Consejo Supremo Feminista de España[2], cuya primera presidenta fue la malagueña María Espinosa de los Monteros, la Unión Republicana Femenina, fundada por la ateneísta Clara Campoamor, la Unión de Mujeres Españolas (UME) o la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), entre otras, tuvieron su otra cara de la moneda con las secciones femeninas falangistas y otras ultraconservadoras como la Junta de Damas de la Unión Iberoamericana, con Pilar Contreras, las «Margaritas» —mujeres carlistas de Navarra—[3], la Asociación Femenina de Acción Nacional[4], vinculada al partido de Acción Nacional, con publicaciones propias, como Ellas, donde se incluían artículos en los que se criticaba el baile, el jazz, así como un  consultorio sentimental y otras, como la Asociación Femenina de Renovación Española o la Asociación Femenina Tradicionalista.

 

El Ateneo madrileño y sus socias. Las mujeres que lucharon por dejar de ser «marimachos, cerebritos y pedantuelas»

 

El Ateneo Científico y Literario madrileño que se había fundado en 1835, aprovechado los aires de libertad tras la muerte del nefasto Fernando VII tuvo a bien, varias décadas después, y a pesar del rechazo de algunos de los socios más antiguos, en admitir excepcionalmente «de vez en cuando la lectura de alguna mujer notable por sus trabajos en literatura». Tendrían que pasar varias décadas para que la magna institución pusiera su tribuna a disposición de una mujer, la escritora y dramaturga Rosario de Acuña (1850-1923). La noticia sorprendió a la sociedad, si bien no era la primera vez que esta mujer había dejado atónito al público madrileño con ocasión del estreno su obra Rienzi el tribuno en 1876[5].

Pero, ¿quién era esta valiente mujer? Rosario de Acuña y Villlanueva fue una escritora, pensadora y periodista y una de las más avanzadas vanguardistas y feministas. Librepensadora y republicana, entre sus obras destacamos El padre Juan, estrenada en 1891 con gran éxito de público y gran escándalo entre la reacción por su contenido anticlerical y como ninguna compañía estable se atrevió a ponerla en escena, Rosario tuvo que crear la propia. Su respuesta a un artículo sobre su actuación en el Ateneo afirmaba: «¡Justicia es lo que necesitamos, no galantería!». Firmó bajo el seudónimo de «Remigio Andrés Delafón». Tras Rosario, otras mujeres de mérito, ya citadas en el artículo anterior, fueron la pintora Alejandrina Gessler y la pianista María Luisa Guerra.

Al margen de estas pocas mujeres citadas, es la famosa escritora gallega Emilia Pardo Bazán (1851-1921) quien tiene el honor de haber sido la primera socia de número. A principios del siglo XX, concretamente en febrero de 1905, más de cincuenta socios progresistas presentaron a la Junta de Gobierno un escrito en el que se planteaba que las mujeres pudieran ser admitidas en la Docta Casa. Era por entonces su presidente el gaditano Segismundo Moret (1833-1913), quien fuera varias veces Ministro. Tras ella, ingresaron como socias de número tres andaluzas: la periodista, profesora y escritora almeriense Carmen de Burgos, la escritora y crítica literaria sevillana Blanca de los Ríos y la pintora cordobesa Rafaela Sánchez Aroca.

De la relación de socias extraordinarias del Ateneo madrileño hemos seleccionado escritoras como Magda Donato, Emilia Pardo Bazán, Blanca de los Ríos, Carlota O´Neill, Rosa Chacel, Acacia Uceta, Encarnación Aragoneses, más conocida por el seudónimo «Elena Fortún» y autora del personaje Antoñia la Fantástica; políticas como Margarita Nelken, María de la O Lejárraga, Clara Campoamor, Isabel Oyarzábal o Victoria Kent, que también ejercieron otras profesiones como escritoras o abogadas; filósofas como María Zambrano, hija de un veterano ateneísta; periodistas como Josefina Carabias; pintoras, como Rafaela Sánchez Aroca o médicas, como Elisa Soriano.

Varias de ellas tuvieron que exiliarse con la Guerra Civil (1936-1939) y algunas murieron sin poder regresar, como es el caso de María de la O Lejárraga, Isabel Oyarzábal, Clara Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken o Carlota O´Neill. Tres de ellas regresaron después de largos años de ausencia: Rosa Chacel, María Zambrano o Josefina Carabias (Algunas fueron iniciadas en la Masonería). Entre las socias encontramos varias aristócratas, como las Marquesa de Mont Roig, la Condesa de Gomar (Ángela Villalobos), la Condesa de Requena (Gloria Collado), la Marquesa de Ayerbe (María Vinyals), conocida como la «Marquesa Roja» por su activismo social y especialmente la defensa de los derechos de las mujeres (militó en el PSOE) o la ya citada Rosario de Acuña, emparentada con la nobleza.

Entre las socias que se afiliaron durante los años de la República queremos destacar a la jovencísima Hildegart Rodríguez Carballeira, nacida en 1914 fue una niña prodigio que ya leía con dos años. A los dieciocho ya se había licenciado en Derecho, convirtiéndose en la abogada más joven de España y estudiaba dos nuevas carreras: Filosofía y Letras, y Medicina. Militó varios años en las Juventudes del PSOE y más tarde en el Partido Republicano Democrático Federal. Como educadora sexual realizó trabajos para la Liga Mundial para la Reforma Sexual. A los dieciocho años fue asesinada por su propia madre (una especie de Dr. Frankenstein que había querido crear un mito). Durante estos años se sumarían a la nómina del Ateneo una pléyade de mujeres, mayoritariamente, jóvenes y universitarias. De los nombres relacionados en la nómina del Ateneo encontramos a la hija de Carmen de Burgos (Colombine), María Álvarez, actriz y aspirante a escritora; Carmen Ruiz Moragas, hija de madre malagueña y padre manchego, actriz reconocida y más conocida por haber sido amante de Alfonso XIII y madre de dos de sus hijos. Había estado casada con el torero Rodolfo Gaona y fue compañera sentimental hasta su muerte del escritor republicano Juan Chabás. Por último, citar a Pilar Bahamonde, madre Francisco Franco, cuyo nombre aparece recogida en el libro de Ángeles Ezama: Las musas suben a la tribuna (2008).

Sobre la vida de alguna de estas mujeres ateneístas se han publicado varios libros: ensayos, memorias o biografías. De la malagueña Isabel Oyarzábal, por ejemplo, se han ocupado Antonina Rodrigo y quien esto escribe. También en otros formatos, como la televisión, con series como María querida, 2004 (sobre Zambrano), Clara Campoamor La mujer olvidada, emitida en 2011; Emilia Pardo Bazán. La condesa rebelde, 2011; Concepción Arenal, la visitadora de cárceles, 2012 o Las Sinsombrero, de 2015; o el capítulo dedicado a Colombine en RTVE: Mujeres en la historia. Incluso a la gran pantalla Fernando Fernán Gómez llevó la vida de Hildegart en el film titulado Mi hija Hildegart, estrenada en 1977, con Amparo Soler Leal (la madre) y Carmen Roldán (Hildegart).

 

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[1] En esta ocasión no hemos incluido los ateneos obreros o populares que surgen, como contrapunto, para la formación de las clases obreras de la mano y de la tradición del movimiento republicano en las últimas décadas del siglo XIX.

[2] Que incluía a cinco grandes asociaciones como La Mujer del Porvenir, La Progresiva Femenina de Barcelona, la Liga para el Progreso de la Mujer y la Liga Concepción Arenal de Valencia y la ANME.

[3] Con el lema «Dios, Patria y Rey», con asociadas como: Anita Soloaga, Agustina Simón, Inés Egoscozabal, María Isabel Baleztena, son algunos de sus nombres.

[4] Cuyo lema era: «Religión, Familia, Libertad, Propiedad, Trabajo, Justicia y Orden».

[5] Se trata de un drama, un alegato contra la tiranía.