miércoles, 28 de junio de 2017

RESUMEN Y CONCLUSIONES TEMPORADA 2016-17

RESUMEN Y CONCLUSIONES TERTULIAS 2016-17.
(Tertulia del 28/6/17. Jesús Lobillo Ríos, coordinador de las tertulias. Aforo: 33 asistentes)


Cultura es todo aquello que adorna y embellece la naturaleza y podemos definirla como el conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta que nos ayudan a comprender y mejorar nuestras relaciones con la realidad en la que vivimos. Situar a la cultura en el centro de nuestras  actividades ordinarias, eleva nuestra consciencia de  amigos y ciudadanos, y  demuestra sin complejos nuestro afán de mejorar continuamente el nivel de conocimiento y la capacidad de enjuiciamiento,  porque para acercarse a la verdad no basta solo con el sentido común, es necesario también el conocimiento. El día en que nos alcance el momento de morir no será aquel en el que dejemos de respirar, será el día en que perdamos el interés por aprender.
Sobre este afán comprobado, en su progresiva aceptación, se fundamentó la creación del “ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA”, como una asociación sin ánimo de lucro destinada a fomentar la difusión de todo tipo de manifestaciones culturales y de conocimientos, amparadas en todo momento por una independencia total y un profundo respeto a todas las ideas vinieran de quien vinieren y en la forma que cada uno tuviese a bien exponerlas.
Su gestión administrativa se inició en Octubre de 2016 y su registro definitivo no se produjo hasta Febrero de 2017. Aunque todos somos Ateneo, y de hecho esta reunión se constituye como una asamblea recurrente y determinante, se prestaron desinteresadamente a ello nueve personas a las que debemos reconocer su generosidad, que son, Lola Recio (pintora), Archi Solnie (arquitecto), Piedad Sanchez (médico), Rosa Ballesteros (Profesora en la UMA),  Juan Vazquez (Ing. Telec.) y Paloma Ballesteros (Filóloga), más una secretaria Isabel Sanchez Diaz (Graduada Universitaria en Computación), un vicepresidente Paco Quintana (Ing. Industrial) y un presidente Jesús Lobillo (también médico). Eran los requisitos mínimos que nos exigía la ley para poder obtener el reconocimiento como la asociación  número 160 de las de Benalmádena.
Con estos mimbres hemos realizado esta temporada 37 tertulias contando la de hoy, en las que 17 invitados han participado con sus temas (cinco más que la pasada temporada). A pesar de haber realizado dos sesiones menos que la temporada anterior, la asistencia ha sido muy supeior porque hemos pasado de una media de 20 asistentes por tertulia a superar la treintena, lo que da una cifra aproximada de unas 1.200 personas que nos han honrado con su presencia (casi quinientas más que la temporada anterior).
 Consecuencia directa de esta aceptación es que nos hemos visto obligados a mudarnos a un espacio mayor que hemos encontrado aquí en el Edificio Ovoide en donde se nos han proporcionado todo tipo de facilidades que debemos agradecer en primer lugar a la total colaboración de la Concejal de Cultura Elena Galan, y luego a las facilidades brindadas por el director de este Centro, Paco Moreno.
El Ateneo Libre de Benalmádena tiene muchas ganas de hacer cosas, muchos proyectos para poner en marcha la próxima temporada. El primero de ellos que hemos denominado “Benal-arte” ha comenzado ya a andar con dificultades por problemas de la persona que lo dirigía (una faquetoplastia y una tendinitis). Seguiremos intentándolo pasado el verano. Se trata de reunir un grupo de aficionados a la pintura para llevar a cabo esta afición al aire libre en un parque, en el paseo marítimo o en cualquier sitio despejado que permita llevarlo a cabo con tranquilidad.
Otra idea es la realizar teatro leído a la que podríamos denominar “Benal-teatro” que consistirá en leer una obra en prosa o en verso  entre varias de los asistentes y comentarla al final. Llevaríamos a cabo una reunión similar a esta tertulia, aquí mismo, o en otra de las clases asequibles y realizar la lectura prevista a cargo de una o varias personas.
Algo similar queríamos hacer con la música, “Benal-Música”, a fin de conocer a una serie de compositores, sus obras y sus características con la colaboración añadida de un componente de la escuela municipal de música que nos instruiría en vivo y en directo de alguna de las piezas seleccionadas.
Pero donde el Ateneo se va a poner de fiesta es en el programa de las tertulias de la próxima temporada. Su número será menor, un total de 34 tertulias (tres menos que esta temporada) pero con un número de colaboradores o ponentes bastante mayor, en total 23 invitados que elevaran sensiblemente la posibilidad de aumentar nuestros conocimientos que es de lo que se trata. Hemos conseguido aumentar la participación en media docena de personas dedicadas a la docencia, tres de ellas son profesores de la UMA y uno de la Universidad de Madrid. De los demás todo son personas que conocen los temas de los que van a hablar y reconocidos en nuestro ámbito. Casi todos ellos son de colaboración espontánea, es decir, se han ofrecido, y los pocos que se les ha invitado ex profeso para algún tema concreto han respondido con total generosidad.
Como siempre desarrollaremos temas sociales de nuestro interés, de historia, de literatura, de pintura, medicina, novedades e incluso dedicaremos unas cuantas tertulias a la violencia de género, azote social  merecedor del interés y del análisis por parte de nuestras tertulias por las cotas de gravedad desmoralizadora que ha alcanzado. La lista de contenidos y sus presentadores está ya circulando para conocimiento de todos.
El Ateneo somos todos los que venimos porque nos gusta lo que hacemos y le sacamos provecho, aumentamos nuestros conocimientos y mejoramos nuestra convivencia. Todas aquellas personas que tengan a bien darnos ideas de actividades o de contenidos no tienen más que decirlo, comunicarlo de voz o por e-mail, porque esta es una forma valiosa de colaboración. Lo más importante son los asistentes que nos manifiestan su experiencia en los debates y son en definitiva los que mantiene viva esta actividad.

A todos, muchas gracias por su amistad. 

miércoles, 21 de junio de 2017

LA INTELIGENCIA

LA INTELIGENCIA
(Tertulia del 21/6/17. Francisco  Quintana , Ing. Ind. Aforo:31 asistentes)


Cualquier mujer puede manejar a un hombre inteligente, pero hace falta una mujer muy inteligente y hábil para manejar a un  imbécil.
Consideraciones previas
El cerebro es un órgano muy especial. Tiene una propiedad muy importante, la de tener una gran “plasticidad”, o sea, una gran capacidad de adaptación y de asimilación de las realidades del entorno.
No es correcto decir que una determinada persona es “torpe”. Como veremos en esta tertulia, al existir varios tipos de inteligencia, ningún ser humano adolece de la inexistencia de todos y cada uno de estos tipos, por lo cual, siempre tendrá una o varias suficientes para comprender la realidad. Por otro lado, debido a su plasticidad tiene la característica de poder comprender, prácticamente, todo lo que otro ser humano sea capaz. Para ello, sólo necesita contar con la suficiente voluntad y perseverancia.
Hay una anécdota referente a Isidoro de Sevilla, más tarde San Isidoro. Este hombre era uno de esos llamados “torpes” y, por ello, tenía complejo de inferioridad. Cuenta la leyenda que, estando en el campo, sintió sed y se acercó a un pozo. Izó el cubo de agua con la cuerda y bebió un largo trago. En esto, se le acercó un hombre y le preguntó ¿Qué es más dura la soga de esparto o la piedra del brocal?. Isidoro no tuvo dudas. Le contestó que la piedra del brocal, a lo que el hombre le respondió, entonces ¿por qué la piedra tiene ese canal desgastado por el roce de la soga? . Isidoro reaccionó y a partir de ese momento se esforzó tanto que llegó a ser uno de los hombres más cultos de su época. (570 – 636).
Así que a partir de hoy que nadie piense que es “torpe”.  
Plasticidad
Es una cualidad del cerebro que permite la adaptación específica al entorno. El cerebro tiene la característica de que es capaz de modificar, aumentar y disminuir las conexiones cerebrales (axiones), de forma que puede aumentar su capacidad.
Definición de inteligencia
La inteligencia es la capacidad para resolver problemas o elaborar productos que puedan ser valorados en una determinada cultura.
Existen distintos conceptos de cualidades que se parecen o complementan a la inteligencia. Los más importantes son:

El entendimiento o intelección (del latín: de inter: entre y legere: elegir, seleccionar, leer) en su sentido más común y tradicional se considera como la facultad de pensar.
Se trata de la capacidad que tiene la mente de una persona para discernir cómo se relacionan entre sí los distintos aspectos del conjunto de información de un asunto y lograr integrarlas. Es la capacidad para aprender el concepto o sustancia subyacente en un objeto. El entendimiento permite a la persona ponerse en contacto con el mundo como realidad, captando su estructura y significado.
Por ello el entendimiento, en cuanto inteligencia, es considerado en muchas ocasiones la esencia, la diferencia específica del hombre, lo que hace que el hombre sea, “racional” como especie biológica y perteneciente al género animal.

Entendimiento como objeto de estudio científico

La rama principal de la filosofía, que se ocupa del entendimiento es la Epistemología o Teoría del conocimiento. La Teoría del conocimiento se ocupa del estudio de las formas posibles de relación entre el sujeto y el objeto, es decir, de las formas de conocimiento posibles.
La Psicología como ciencia actual no considera el entendimiento como una facultad, sino que estudia el comportamiento o conducta inteligente. La Psicología cognitivista estudia el proceso del conocimiento como una pauta más del comportamiento, como resultado elaborado por el sistema nervioso en el cerebro, a partir de la información que le llega.
La Neurología estudia el sistema nervioso y el cerebro en su estructura y funcionamiento, el soporte material del conocimiento y la conducta, su almacenamiento en la memoria y su configuración en los diversos sistemas que los configuran. Lo que incluye los sentimientos, así como el lenguaje (la forma más avanzada que, hasta ahora existe, para comunicar nuestros pensamientos).
La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. La creatividad es sinónimo del “pensamiento original”, la “imaginación constructiva”, el “pensamiento divergente” o el “pensamiento creativo”. La creatividad es una habilidad típica de la cognición humana, presente también hasta cierto punto en algunos primates superiores, y ausente en la computación algorítmica, por ejemplo.
La creatividad, como ocurre con otras capacidades del cerebro como son la inteligencia, y la memoria, engloba varios procesos mentales entrelazados que no han sido completamente descifrados por la fisiología.
La creatividad también se desarrolla en muchas especies animales, pero parece que la diferencia de competencias entre los dos hemisferios cerebrales es exclusiva del ser humano.
La memoria es un proceso complejo que engloba los recuerdos a corto y a largo plazo, incluyendo la llamada memoria sensorial (recuerdo de las vivencias producidas, específicamente, por los sentidos). En general, parece que hay dos “receptáculos” de esta memoria, uno, el propio cerebro y el otro, el cerebelo. Parece que las acciones “racionales” son producidas por el cerebro y las “automáticas” por el cerebelo. Respirar, latir el corazón, los distintos reflejos, andar, etc., son gestionados por el cerebelo. 
El pensamiento original es un proceso mental que nace de la imaginación. No se sabe de qué modo difieren las estrategias mentales entre el pensamiento convencional y el creativo, pero la cualidad de la creatividad puede ser valorada por el resultado final.

Creatividad e inteligencia

Se ha estudiado la relación entre creatividad e inteligencia y se ha defendido durante mucho tiempo que existe una correlación entre ambas, pero, parece que no es así, porque se darían con más probabilidad entre personas con un cociente intelectual elevado que entre personas de cociente intelectual bajo, pero no todos los sujetos inteligentes son creativos.
El talento, como aptitud, es la capacidad para desempeñar o ejercer una actividad.
Talento proviene del latín talentum, y este del idioma griego τάλαντον, plato de la balanza, peso. De este interpretación deriva inteligencia, (capacidad de entender), aptitud (capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación).
Una diferencia entre genio y talento:
Genio es el ser humano que crea nuevas formas de actividad no emprendidas antes por otros.
Talento es el que practica formas de actividad mejor que la mayoría de los que cultivan esas mismas aptitudes.
El talento puede ser heredado o adquirido mediante el aprendizaje. Por ejemplo, una persona que tenga el talento de ser buen dibujante muy probablemente legará esta aptitud a sus hijos o a alguno de sus descendientes. Asimismo una persona que no es y desee ser dibujante deberá adquirir mediante el aprendizaje continuo y esforzado la destreza e interiorizar en su cerebro la condición que le permita desarrollar la aptitud.
Perspicacia. Penetración de ingenio o entendimiento
La superdotación intelectual es una habilidad intelectual significativamente elevada en contraste con las aptitudes medias establecidas por las diferentes escalas de evaluación de coeficiente intelectual de la población como también por los parámetros elevados en diferentes prácticas profesionales de medición o referencia
La superdotación puede ser general o específica: un individuo puede tener un talento especial o estar dotado para las matemáticas, pero no ser igualmente talentoso en materias referentes al lenguaje.
Por extensión, superdotado es el término usado para designar a aquellas personas que poseen esta característica. Aunque, también suele utilizarse, en la actualidad, como sinónimo “Altas Capacidades Intelectuales”.
Mayoritariamente, es aceptado que la superdotación es hereditaria, aunque existe un debate al respecto.
Algunos autores proponen que se hereda a través del cromosoma X, lo cual justificaría la diferencia estadística entre hombres y mujeres en los tests. (Recordemos que el hombre tiene un cromosoma X y otro Y, cuando la mujer tiene los dos X).
Por lo anterior, parece que se puede deducir que, en general, la mujer es más inteligente que el hombre.
La superdotación se produce cuando se cuenta con un alto cociente intelectual (CI). Según esta definición, un superdotado sería todo aquel que alcanza una puntuación de más de 130 puntos en un test de CI.
Mensa es una asociación internacional de superdotados fundada en Inglaterra en 1946 por Roland Berrill y Lancelot Ware.
El objetivo original —y actual— es crear una asociación ajena a cualquier tipo de diferencias políticas, religiosas, ideológicas o nacionales. Mensa reúne a todo tipo de personas de cualquier procedencia y formación con el objetivo de crear un ambiente socialmente enriquecedor. Mensa acepta como prueba de ingreso un certificado expedido por un profesional del área correspondiente debidamente autorizado para ejercer su profesión y capacitado para administrar un test de cociente intelectual. Para pertenecer a Mensa es necesario estar en el percentil 98 o mayor en una prueba de cociente intelectual.
Mensa tiene tres objetivos declarados:
Identificar y promover la inteligencia en beneficio de la humanidad.
Promover la investigación sobre la naturaleza, características y aplicaciones de la inteligencia.
Crear un ambiente social que fomente la actividad intelectual de sus socios.

Los tipos de inteligencia son:


Inteligencia lingüística: capacidad de usar las palabras de manera adecuada.
Caracteriza a escritores y poetas. Implica la utilización de ambos hemisferios cerebrales.
Inteligencia lógica-matemática: capacidad que permite resolver problemas de lógica y matemática.
Es fundamental en científicos y filósofos. Al utilizar este tipo de inteligencia se hace uso del hemisferio lógico.
Era la predominante en la antigua concepción unitaria de “inteligencia”.
Inteligencia musical: capacidad relacionada con la comprensión, creación, organización, reproducción, improvisación y abstracción de estímulos auditivos complejos, es decir música, incluyendo ritmos y polirritmia, tonalidades, patrones musicales, melodías, polifonía etc...
Es la aptitud propia de los músicos y bailarines.
Inteligencia espacial: la capacidad de distinguir aspectos como: color, línea, forma, figura, espacio, y sus relaciones en tres dimensiones.
Esta inteligencia se relaciona con campos tan diversos como el diseño, la arquitectura, la geografía, la ingeniería, la escultura o la cirugía.
Inteligencia corporal-cinestésica: capacidad de controlar y coordinar los movimientos del cuerpo y expresar sentimientos con él.
Es el talento de los actores, mimos, o bailarines. Implica a deportistas o cirujanos.
Inteligencia interpersonal o social: capacidad para entender a las demás personas con empatía; está relacionada con las emociones.
Es típica de los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas.
Inteligencia naturalista: la utilizamos al observar y estudiar la naturaleza para entenderla, asimilar sus propiedades y aplicarlas.
Los biólogos y naturalistas son quienes más la desarrollan.
Inteligencia existencial o filosófica: la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al universo (a todo lo que existe).
La inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos o seres vivos, generalmente de una misma especie. Hoy es un término generalizado de la cibercultura o la sociedad del conocimiento. Aparece en una amplia variedad de formas de toma de decisiones consensuada en bacterias, animales, seres humanos y computadoras.
La inteligencia colectiva se puede observar en pequeños animales e insectos como abejas u hormigas.
Finalmente comentaremos un nuevo tipo de inteligencia, que está de moda,
La inteligencia emocional es un concepto definido como una habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y las de los demás, promoviendo un crecimiento emocional e intelectual. De esta manera se puede usar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento.
Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás.
La vida emocional es la que nos mueve a comportarnos, percibir y actuar de determinada manera en la vida.
Las personas que poseen una elevada inteligencia emocional suelen ser socialmente equilibrados, extrovertidos, alegres, poco predispuestos a la timidez y a rumiar sus preocupaciones. Demuestran estar dotados de una notable capacidad para comprometerse con las causas y las personas, suelen adoptar responsabilidades, mantienen una visión ética de la vida y son afables y cariñosos en sus relaciones. Su vida emocional es rica y apropiada; se sienten, en suma, a gusto consigo mismos, con sus semejantes y con el entorno social en el que viven.
Existe otro tipo de inteligencia que no es humana, aunque sí desarrollada por humanos, que es,
La inteligencia artificial (IA). Es un área multidisciplinaria, que a través de ciencias como las ciencias de la computación, la matemática, la lógica y la filosofía, estudia la creación y diseño de sistemas capaces de resolver problemas cotidianos por sí mismos, utilizando como modelo la inteligencia humana.
En ciencias de la computación se denomina inteligencia artificial a la capacidad de razonar de un agente no vivo.
Unas pinceladas:
Se calcula que para finales de este siglo alrededor del 70% del empleo de los trabajadores será realizado por robots adaptados  a sus desempeños.
Asimismo, los ingenios dotados de inteligencia artificial, podrán aprender y simular el comportamiento humano.
Debido a este desarrollo previsto, se estima que se producirá una revolución de la vida humana a escala muy superior a cualquiera de las pasadas. El ser humano tendrá cada vez más dificultad de adaptación, por lo que se incrementará el número de inadaptados a la sociedad.
Para explicar mejor lo que significa la inteligencia artificial, hemos de comentar, muy resumidamente, las bases del funcionamiento  de la Maquina de Turing.
Este funcionamiento fue el desarrollo de una idea de un hombre culto árabe (Mohamad Ben Musa, llamado Al Juarismi, de los siglos del VIII al IX, que fue el que introdujo el concepto de “algorismo”.
Un algorismo, según la definición de la RAE, es un método y notación de las distintas formas de cálculo. Se utiliza para crear una secuencia de operaciones simples que conducen a un resultado. Es posible diseñar este conjunto para resolver innumerables problemas.

Podemos dar un ejemplo simple con una división. Supongamos que tenemos que dividir un número, por ejemplo el 17, entre otro número (el 5).
El algorismo podría ser: Tomar el conjunto del divisor y señalar en grupos en el dividendo hasta que ya no sea posible por no contar con elementos suficientes. Así nos encontraremos con tres grupos de cinco y un resto de dos.
La división ha sido realizada con el resultado de cociente (3) y resto (2).
Este es muy fácil, pero se pueden diseñar algorismos mucho más complejos e, incluso, realizar operaciones “en paralelo” con varios algorismos. Este sistema fue el que empleó Turing en su famosa máquina, la que consiguió descifrar el código secreto del ejército alemán.

Existen varios tipos de inteligencia artificial:
Sistemas que piensan como humanos.
Estos sistemas tratan de emular el pensamiento humano; por ejemplo las redes neuronales artificiales. La automatización de actividades que vinculamos con procesos de pensamiento humano, actividades como la toma de decisiones, resolución de problemas y aprendizaje.
Sistemas que actúan como humanos.
Estos sistemas tratan de actuar como humanos; es decir, imitan el comportamiento humano; por ejemplo la robótica. El estudio de cómo lograr que los computadores realicen tareas que, por el momento, los humanos hacen mejor.
Sistemas que piensan racionalmente.
Es decir, con lógica (idealmente), tratan de imitar o emular el pensamiento lógico racional del ser humano; por ejemplo los sistemas expertos. El estudio de los cálculos que hacen posible percibir, razonar y actuar.
Sistemas que actúan racionalmente.
Tratan de emular de forma racional el comportamiento humano; por ejemplo los agentes inteligentes. Está relacionado con conductas inteligentes en artefactos.
He distinguido los sistemas que “actúan como humanos” de los que “actúan racionalmente”, porque, como sabéis, los humanos no necesariamente actuamos siempre “racionalmente”

Críticas a la inteligencia artificial

Las principales críticas a la inteligencia artificial tienen que ver con su capacidad de imitar por completo a un ser humano.
En cualquier caso, debido al funcionamiento de nuestro cerebro en el que constantemente se están produciendo modificaciones tanto en sus uniones como en las actividades de las neuronas, cada vez se hace más difícil “imitar el funcionamiento de nuestro cerebro”. Tengamos en cuenta que tenemos aproximadamente unos cien mil millones de neuronas, conectadas por grupos e individualmente entre sí, y, como hemos indicado anteriormente, en continua actividad y modificación para adaptase al entorno cambiante.
Este problema para el desarrollo de una inteligencia artificial, sería insoluble, dada la enorme cantidad de neuronas, conexiones y adaptaciones que consigue realizar nuestra naturaleza. De cualquier manera, con el desarrollo tan rápido de este tipo de inteligencia, quizá el ser humano consiga ese objetivo.  En ese caso, los ingenios dotados con inteligencia artificial nos dominarán; eso, al menos, nos profetizan los autores de ciencia ficción.

Aplicaciones del concepto de inteligencia


Intelectual es el que se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad, y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella.
Proveniente del mundo de la cultura, como creador o mediador, interviene en el mundo de la política al defender propuestas o denunciar injusticias concretas, además de producir o extender ideologías y defender unos u otros valores. Hay que comentar, no obstante, que algunos intelectuales, digamos, “no han estado muy finos en sus deducciones o proposiciones”.
La psicometría es la disciplina que se encarga del conjunto de métodos, técnicas y teorías implicadas en medir y cuantificar las variables psicológicas del psiquismo humano.
La psicometría, engloba la teoría y la construcción de pruebas, test y otros procedimientos de medición válidos y confiables. Incluye la elaboración y aplicación de procedimientos estadísticos que permitan determinar si una prueba o test es válido o no para la medición de una variable o conducta psicológica previamente definida.
Los contenidos de la psicometría se articulan, fundamentalmente, en dos grandes bloques: teoría de los tests, que hace referencia a la construcción, validación y aplicación de los test, y escalamiento, que incluye los métodos para la elaboración de escalas psicofísicas y psicológicas.
El cociente intelectual, también denominado coeficiente intelectual o CI en forma abreviada (en alemán Intelligenz-Quotient, IQ), es una puntuación, resultado de alguno de los test estandarizados diseñados para valorar la inteligencia.
Aunque aún se emplea habitualmente el término CI para referirse al resultado de un test de inteligencia, la puntuación de los test empleados hoy día, como la Escala Wechsler de Inteligencia para Adultos, se basan en la proyección del rango medido del sujeto en una campana de Gauss formada por la distribución de los valores posibles para su grupo de edad, con un valor central (inteligencia media) de 100 y una desviación estándar de 15. Los valores por encima de 100 están por encima de la media; los valores por debajo de 100 están por debajo de la media. Distintos test pueden tener distintas desviaciones estándar.

Rangos y puntuaciones de CI

Las puntuaciones de CI se usan en muchos contextos distintos: como predictivos de rendimiento escolar, indicadores de necesidades especiales educativas, predictivos de rendimiento laboral, o por parte de sociólogos que estudian la distribución de CI en poblaciones y las relaciones entre el CI y otras variables.

Polémica

Investigadores de la Universidad Western de Canadá y el Museo de Ciencia de Londres llevaron a cabo “el mayor estudio para medir la inteligencia” realizado hasta el momento, llegando a la conclusión de que la prueba del cociente de inteligencia resulta altamente engañosa. El objetivo del estudio era investigar si una sola cifra puede realmente medir las capacidades cognitivas, y reflejar si esta puede establecer las diferencias en las distintas habilidades cognitivas. Según estos investigadores, mediante pruebas de escáner cerebral se pueden constatar tres componentes cognitivos fundamentales –memoria a corto plazo, razonamiento y habilidad verbal– que corresponden a tres patrones distintos de actividad neural.

Los resultados del estudio sugieren que las pruebas de CI tienen “fallas fundamentales” porque no toman en cuenta “la compleja naturaleza del intelecto humano con todos sus distintos componentes”. La inteligencia se compone de circuitos diferentes y unas personas pueden destacar un área de inteligencia y no en otra. Sería el caso, por ejemplo, de personas con habilidades lingüísticas fantásticas y una memoria brillante pero con poca capacidad de razonamiento o viceversa. Los investigadores concluyen: «Nuestros resultados desmienten de una vez por todas la idea de que una sola medida de inteligencia, como es el cociente intelectual, es suficiente para concentrar todas las diferencias en la capacidad cognitiva que vemos entre las personas; el cerebro humano es el objeto más complejo que se conoce, por ahora, y la idea de que solo existe una medida de la inteligencia podría estar equivocada.»

miércoles, 14 de junio de 2017

EL PODEROSO SUBCONSCIENTE

EL PODEROSO MUNDO DEL SUBCONCIENTE
(Tertulia del 14 de Junio de 2017. Jesús Lobillo Ríos, doctor en Medicina. Aforo: 26 asistentes)

Para poder estudiar el subconsciente, es decir, lo no consciente, o inconsciente de un individuo, deberemos conocer previamente lo consciente, o sea, la conciencia del individuo, aquello que se pretende suplantar.
La conciencia de una persona está formada por la acumulación de todas aquellas vivencias asumidas, es decir, reconocidas por el individuo y sobre las que el sujeto tiene una capacidad de actuación o decisión.
Para asumir estas vivencias se precisan de dos mediadores imprescindible que es la atención, por una parte, que puede ser primitiva o esencial, que los psicólogos denominan pática (como cuando un niño atiende al biberón que le acercan), o reactiva o inteligente, que denominamos noética (como cuando atendemos a una conferencia). Pasar de lo pático a lo noético exige la adquisición del lenguaje. Y por otra parte la memoria que puede ser primitiva (episódica o gestual) y teórica o relacionada.
La reacción ante una vivencia o un conjunto de ellas determina nuestra conducta. Si no hay reacción (como en el caso del niño) existe una ingenuidad, y si ocurriera en caso de un adulto podríamos estar ante una inautenticidad.
Nuestra personalidad por tanto, está compuesta de una serie de vivencias adquiridas y clasificadas como reconocibles ante las que nosotros tomamos una posición determinada, personal y propia.  
No obstante las vivencias plenamente percibidas, conscientes, constituyen solo una parte de nuestras vivencias y nuestra relación con el exterior no siempre se lleva a cabo de forma volitiva porque también existen los impulsos inmediatos es decir, la conducta instintiva automatizada o dirigida mnésticamente (por la memoria).
Podríamos decir, desde otro punto de vista o siguiendo a otros autores, que esta consciencia que hemos descrito hasta ahora es la consciencia racional. Pero tendríamos que considerar también la existencia de una consciencia emocional o subconsciencia, es decir, no racional, que se deja de llevar por sus gustos o impresiones pese a que éstos estén anclados en nuestros recuerdos.
Todavía aquí algunos autores señalarían la existencia individualizada de un inconsciente que sería el responsable de las funciones automáticas vitales que no nos paramos a controlar.

El subconsciente.
El subconsciente es el lugar de nuestra mente donde se almacenan todas aquellas vivencias recibidas pero que no necesitan de forma inmediata de una toma de decisión por nuestra consciencia pero que están siempre disponibles para el momento en que sean necesarias.
Es el almacén donde se encuentra guardado todo aquello que hemos registrado, todo lo que se nos ha recomendado, lo que hemos visto y sentido (aunque quizás no valorado) desde el momento en que tuvimos capacidad de percibir el exterior aunque sin capacidad para enjuiciarlo.
Llamamos inconsciente a la persona que dice o hace cosas sin el control de la consciencia de forma real o peyorativa. Muchos autores afirman que existen y son explorables las imágenes subconscientes que estarían como agazapadas debajo de la consciencia.
Se deduce de esto que el mediador imprescindible para el subconsciente es la memoria porque además de las vivencias reconocidas pueden almacenarse otras elementales o básicas cuyo reconocimiento fue pretérito o ancestral por su naturaleza básica, o por un registro débil o no debidamente identificado (e incluso por un fallo de fijación).
La función del subconsciente es la de auxiliar en todo momento a la consciencia dado que él no toma posición ni determinación alguna, solo atiende las indicaciones que recibe, es como un ordenador que nos facilita en todo momento aquellos datos que necesitamos y que nosotros previamente hemos introducido.

Exploración del subconsciente.-
El gran problema consiste en conocer el subconsciente, cometido que se hace imposible porque solo podemos verlo cuando aflora y esta no es su forma habitual de funcionar, por lo que para descubrirlo y poderlo valorar hay que anular de alguna manera la consciencia y esto es lo que ocurre en determinados estados dado el carácter biológico del anclaje de la consciencia.
En el niño el estado que hemos llamado de ingenuidad es posible por la falta de consciencia porque aún no se ha desarrollado. También parece ocurrir en las personas mayores por un relajamiento de los controles conscientes.
También ocurre lo mismo en los ictus en los que al alterarse el sustrato biológico se pierden todos los frenos y controles acumulados en el pensamiento racional.
Si manejamos un polígrafo descubrimos que la actividad cerebral humana genera ondas registrables de 40 herzios, que son ondas beta que corresponden al pensamiento racional.
Pero un escalón más abajo, en estado de somnolencia, generamos ondas gamma de unos 8 herzios que serian equiparables a las del reino animal. Y más abajo aún en el mundo vegetal se generan ondas Z que son de 4 herzios y todavía más inferiores serían las ondas generadas en el mundo mineral (de unos 0,5 herzios).
Esta escala gradual se desarrolla evolutivamente, pero están unidas, al menos en un principio, aunque luego con el crecimiento se van distanciando pero siempre están ahí. El niño estaría en la banda Z o gamma, el niño con las emociones que se generan en estas bandas porque en estas bandas esta el sueño (mundo no consciente) y las emociones que existen así mismo en las plantas y en los animales. Recordemos los experimentos que demuestran que la música y el buen ambiente producen en la producción ganadera y en la belleza de las plantas.
Las emociones aquí almacenadas se somatizan y producen manifestaciones dolorosas que debemos buscar aquí para poderlas reducir.
Quiere decir que en clínica para poder actuar terapéuticamente deberemos descender del pensamiento racional a las zonas Z o gamma a buscar las raíces de la persona dónde puede estar el problema. Para ello hay que valerse de los símbolos.
En primer lugar hay que convencer y dar confianza, lo que se consigue con un establecimiento de contacto, una charla o cambio de impresiones que se debe de prolongar hasta que se establezca esa confianza. A continuación situamos a nuestro paciente en un diván y le hacemos cerrar los ojos para que se relaje, y establecemos contacto con la zona Z a través de los símbolos que normalmente han surgido en la conversación previa como pueden ser las enfermedades, episodios relatados, etc., con los que “llegamos” (no vemos pues estamos con los ojos cerrados) y “recordamos” (no imaginamos), elementos con los que formaremos una historia que someteremos a una hermenéutica (interpretación).
En la zona Z encontramos “al niño que fuimos” con sus vivencias ocultas, el descubrimiento de las cuales muchas veces es suficiente para solucionar el problema.
Los preconizadores de este sistema lo explican porque las emociones (zonas Z o gamma) que están en el subconsciente mueven los genes y escribe en el cuerpo a través del sistema simpático y resuelven con el parasimpático, que son sistemas autónomos que controlan nuestras acciones involuntarias.
Pero si no podemos penetrar fácilmente en el subconsciente podemos forzar la anulación del sistema consciente, que puede conseguirse con la utilización de fármacos.
El primero de estos métodos es la utilización del vino que en palabras de la doctora Casado, tiene un efecto narcótico por su capacidad para disminuir o paralizar la actividad del sistema nervioso central o periférico. Es un sistema muy utilizado en las reuniones de confraternización para sondear y conocer las opiniones de los demás y en los almuerzos o cenas de negocios para conseguir ventajas en los tratos.
El segundo método es el denominado como hipnosis regresiva por el cual se relaja a una persona, se la confía, se la invita a hablar y a recordar hasta conseguir que su memoria saque a la luz el problema que tratamos de averiguar. Es muy similar a la técnica que hemos descrito previamente.
El tercero sería el psicoanálisis basado en los mismos principios y que sería el arma fundamental utilizada por Freud para tratar esos trastornos.
Otro sistema sería la anulación forzada a través de la inducción del coma anestésico que se consigue mediante la administración de barbitúricos o hipnóticos que actúan sobre los receptores de ácido gammaaminobutirico (GABA) un ralentizador del impulso nervioso hasta que se llega a la fase de apnea en la que hay que usar la mascarilla de oxigeno y vasopresores para mantener la tensión cardiaca.
Podemos clasificar la actuación de nuestro subconsciente de cinco formas concretas
1ª: Disociación circunstancial entre el reconocimiento e identificación del objeto o persona que nos lleva a una falta momentánea de identificación o reconocimiento (nos cruzamos con un conocido y no lo saludamos porque no lo hemos reconocido en ese instante).
2º: El instinto, que no precisa de evaluación ni reconocimiento por lo que aflora del subconsciente sin participación ni dirección de la consciencia, o de las acciones automatizadas. En este punto se basan las ideas que afirman que el subconsciente no descansa nunca y que está alerta las 24 horas del día
Algunos autores consideran aquí la inspiración que surge sin deseo volitivo y cuya única condición precisa es una consciencia activa y despierta.
3º: En ausencia de consciencia activa, que sería el caso de los sueños en donde el subconsciente aflora haciéndonos recordar cosas y sucesos a veces incoherentes.
También puede aflorar es éstas condiciones en el caso de las funciones vitales (respiración, latido cardiaco, peristaltismo, etc.) aunque hay autores que dudan de que estas funciones pertenezcan a la esfera de lo anímico.   
4º: Subconsciente que nos trae a la actualidad vivencias pretéritas no requeridas, no bien reconocidas ni identificadas, ni solicitadas, que han permanecido en estado de latencia sin concienciar, pero que aparecen traídas en asociación por otras bien identificadas.
De la misma manera podrían existir afloramientos de vivencias imaginadas pero no vividas, es decir, premonitorias surgidas posiblemente de vivencias deseadas pero no ejecutadas.
5º: Afloramiento de lo almacenado como reprimido voluntariamente por nuestra consciencia, es decir de lo ocultado conscientemente por nuestra voluntad.
Consideramos aquí los frenos educacionales, el complejo de inferioridad, la represión sexual, etc. que son responsables de errores en la lectura, lapsus en el lenguaje, conductas sexuales y sociales anómalas y cuyo descubrimiento y normalización constituyen la base del psicoanálisis de Freud
6º: Por último, según la idea de Jung, pueden existir, siguiendo las enseñanzas de su maestro Freud, afloramientos en forma de molestias o dolores que estarían enraizadas en el subconsciente profundo, latente y poco identificado constituido por los avatares mitológicos o religiosos (inconsciente colectivo de Jung o de los arquetipos históricos).
Este hecho es un hallazgo importante en la clínica diaria en la investigación del origen patológico de los dolores no identificados por los pacientes habituales.


Podemos concluir que nuestro subconsciente forma parte de nuestra personalidad y que es inseparable de nuestra consciencia como un complemento o base de nuestra dialéctica vital y que encuentra unido a la consciencia y dependiente de ella a la espera de que lleguemos a descubrir los mecanismos íntimos que lo regulan y la forma en que ambos se comunican entre sí y con nuestro organismo.

miércoles, 7 de junio de 2017

EL YO INTERIOR

EL YO INTERIOR
(Tertulia del 7 de Junio de 2017, Jesús Lobillo Ríos, Doctor en Medicina. Aforo:30 asistentes)              

Hablar del yo interior es hablar de la consciencia humana, es decir, considerar no solamente la capacidad de conocer  el mundo que nos rodea, también la de percibir todos estos datos desde un centro coordinador al que atribuimos nuestra capacidad mental.
Esta capacidad mental es por tanto una propiedad de nuestro cerebro que ha evolucionado de tal forma que no solo conoce los datos, sino que es capaz de hacer abstracción de los mismos, es decir, separa los datos adquiridos de él mismo en un proceso por el que no solo  reacciona a los estímulos como los demás animales, sino que además se posiciona frente a ellos y los considera aparte de él mismo.
De este “darse cuenta” emerge la consciencia que es la propiedad que le permite valorar las situaciones a las que se enfrenta  y relacionarlas con su propia experiencia y con respecto a él mismo,  o sea que es autoconsciente, y esta autoconsciencia se alimenta de su experiencia cultural propia adquirida con el lenguaje en los últimos 2000 años, superando las influencias numinosas, en cuyo caso quiere decir que no sería biológica sino cultural.
La conciencia, pues,  puede entenderse como una unidad de acceso a la información que nos presenta los datos procesados de toda la información recibida de forma unitaria pero este proceso puede ser descompuesto en sus componentes que son mecanismos neuronales registrables como correlatos neuronales de la conciencia (CNC), que son descargas sincronizadas de 40 hz. Y con pausas de 0´5 a 1 mseg originadas en un conjunto de células prosencefálicas, lo que asentaría, por el contrario, la idea del origen biológico.
La conciencia resumiría y concretaría la enorme cantidad de información que posee el sistema nervioso que proviene de los estímulos externos (todo lo que le rodea), y de los internos (la expresión de sus genes que aporta la experiencia ancestral) facilitando la posibilidad de respuestas más elaboradas y evitando la necesidad de depender de mecanismos reflejos y respuestas prefijadas.
Esta elevación de la capacidad de síntesis y de simplificación de las respuestas ha llegado a unir en un yo único, tanto la recepción de los estímulos como las respuestas posibles haciendo que la evolución biológica haya hecho del hombre un ser más  responsable que responsivo, al ser capaz de evaluar las consecuencias de su respuesta.  El desarrollo de este yo interior único sería exclusivo y significativo de cada ser humano.
El centro receptor y difusor de todas estas sensaciones y reconocimientos, biológicos o culturales, es el cerebro, un órgano que pesa un kilo y medio y posee unos 100.000 millones de neuronas que reciben unas mil conexiones cada una de ellas. Estas neuronas están compuestas de una zona receptora (las dendritas), una zona integradora de estos mensajes (el soma neural), una zona transmisora (el axón) y una zona que codifica y traslada la información procesada a la siguiente neurona (la terminal sináptica). En esta terminal sináptica es donde se lleva a cabo el proceso más importante.
La sinapsis (“broche” en griego), es la zona en la que coinciden dos neuronas, una que comunica información (presináptica) y otra que la recibe (postsináptica), separadas por una hendidura sináptica, en la que se sitúan los neurotransmisores en el momento de la transmisión del impulso nervioso, porque la comunicación interneuronal es fundamentalmente química y no eléctrica (a excepción de algunos invertebrados que la llevan a cabo mediante canales iónicos equilibrados eléctricamente).
La terminal presináptica presenta una fina membrana que se engrosa en un punto determinado que se denomina zona activa en la que se sitúan unas proteínas reconocedoras porque reconocen a otras proteínas que aparecen almacenadas en unas vesículas situadas en las inmediaciones de la zona activa. Estas vesículas poseen unas doscientas moléculas proteicas que se dividen en transportadoras del impulso nervioso y mediadoras en el tráfico del mismo.
La terminal postsináptica presenta, igualmente, una  protuberancia denominada dendrítica y que se corresponde con la zona activa, y que se observa más oscura en el microscopio electrónico porque en ella se encuentran las proteínas receptoras, lo que quiere decir que la fusión de las proteínas se realiza por lugares específicos.
Estos lugares específicos son unos canales iónicos de calcio que se abren al efecto para conseguir la unión proteínica neurotransmisora, apertura que se lleva a cabo merced a la diferente concentración de calcio iónico entre el espacio intracelular (en donde es muy baja) y la hendidura sináptica (muy alta), de forma que cuando llega un potencial de acción (un impulso nervioso) la membrana se despolariza, pierde su equilibrio eléctrico y se abren los canales iónicos de calcio permitiendo la entrada de calcio al interior celular merced a la diferencia de gradiente entre ambos y el vaciamiento de las vesículas.
A continuación otras proteínas transportadoras reciclan rápidamente los elementos resultantes rellenando con ellos las vesículas para su reutilización, ya que una vez cerradas éstas por proteínas cremalleras quedan listas para ser utilizadas de nuevo con otro impulso.
Todo este proceso de apertura vesicular y comunicación se denomina exocitosis y precisa de un tiempo  de 0`1 ms y parece que en cada acción se utiliza la liberación de una  sola vesícula.  
La mayoría de las drogas y de los neurofármacos utilizados en clínica, actúan enlenteciendo (o acelerando) estas funciones permitiendo una acción más prolongada.
Los neurotransmisores involucrados en la transmisión de los impulsos nerviosos pueden ser excitatorios o inhibitorios. Hasta mediados del siglo XX se creía que solo la acetilcolina y la noradrenalina tenían estas propiedades, pero hoy se sabe que hay muchas más y que el organismo utiliza como neurotransmisor excitador sináptico el ácido glutámico y como inhibidor el ácido gammaaminobutírico.
Como hemos dicho cada impulso provoca una exocitosis y consume una vesícula, pero observamos que vesículas hay muchas lo que quiere decir que el sistema está preparado para atender a más de un estímulo, cuyas sucesivas respuestas se ven condicionadas por las previas, es decir, por la historia funcional de las sinapsis, o sea, que existe una capacidad de modular o modificar el impulso nervioso.
Esta capacidad propia del cerebro, que acabamos de mencionar, de modular y modificar la neurotransmisión habitual en aquellos impulsos que se salen de lo normal en función de su intensidad, del tipo de impulso, del tipo de sinapsis, o de otras circunstancias como las concentraciones de calcio residuales, o de su “experiencia”, es lo que denominamos plasticidad sináptica, neuronal o cerebral en definitiva, y es aquí en donde parece residir nuestra capacidad de aprendizaje o de cultivo de la memoria y cuyo mecanismo más demostrativo y estudiado, hasta ahora, es el fenómeno LTP.
El fenómeno LTP (Potenciación de Larga Duración) consiste en que la eficacia con la que una sinapsis transmite una información tras una estimulación repetida (un tren de estímulos) deja paso a una respuesta incrementada y que solo ocurre en la sinapsis activada pero que a su vez puede  provoca una cascada de reacciones que involucran a nuevos receptores de membrana y a un aumento de la transcripción y de la expresión genética que produce la creación de nuevas proteínas. La LTP se complementa con la LTD (Depresión de Larga Duración) en la que los fenómenos son inversos y cuya selección parece depender de los niveles de calcio.
Los trabajos llevados a cabo en laboratorio con animales de experimentación demuestran que el equilibrio entre LTP y LTD permite la adquisición de memoria ya que en el caso de la anulación de la LTP farmacológicamente nos descubre a un animal desorientado incapaz de aprender y recordar las pasos protocolarios experimentales, que en cambio se activan y se aceleran con tratamiento excitatorio.
Junto a la adquisición de la memoria está la adquisición del lenguaje con respecto al cual solo podemos decir que es un proceso lento, modulable, en el que se piensa que unos genes denominados FXPO2, en los que se está trabajando, están relacionados con su aparición.
La memoria, como el lenguaje y como la propia consciencia no son un todo o nada, constituyen un fenómeno gradual que posee diversos niveles que coinciden  con los estadios de conocimiento cognoscitivo de los humanos modernos.
El primer grado corresponde al conocimiento episódico, útil para aprender asociaciones estímulo-respuesta pero no permite recuperar memoria que no esté asociada a las señales que observa, es decir, que no permitía pensar.
El segundo grado desarrolló un sistema mimético de representación que permitía redescubrir una experiencia vivida lo que permitía al individuo comunicar sus intenciones y deseos a través de un sistema gestual.
El tercer grado consistió en el desarrollo de un lenguaje primitivo y por tanto de la capacidad de construir relatos,  mitos  y  modelos nominados de su entorno.
El cuarto grado es la mente teórica que supone  el desarrollo de la capacidad de expresión mediante pinturas y figuras y por fin la llegada de la escritura y el desarrollo de las capacidades de representación y de la lógica.
Todo este desarrollo de la capacidad consciente coincide también con el aumento de la volumetría craneal  hasta llegar a alcanzar los 1.350 c.c. del homo sapiens, el único ser vivo que es consciente de que es consciente, gracias a sus 100.000 millones de neuronas y la enorme y creciente complejidad de sus conexiones interneuronales, lo que nos lleva a la consideración de que su consciencia posee un nivel superior en comparación con las consciencia primaria de los demás seres vivos, lo que quiere decir, a su vez, que esta consciencia surge de un sustrato biológico que ha evolucionado produciendo una actividad neuronal que es detectable y registrable, y que  depende de un centro organizador al que denominamos consciencia, mente, alma o yo interior, aunque a este ente realmente no podamos aprehenderlo porque no está por el momento, al alcance de nuestros métodos de investigación.
El funcionamiento del cerebro es aún complejo. Vemos con nuestros ojos, es decir, a través de ellos captamos la luz, pero no vemos realmente con ellos, porque esta luz se transforma en impulsos nerviosos que son transmitidos a la corteza occipital donde nuestro cerebro fragua la imagen de lo que vemos. Lo mismo ocurre con el olfato, el oído y el tacto. Quiere ello decir que el cerebro fabrica en su interior lo que ve, oye o aprecia por el tacto y si hay algo que no ve se lo inventa porque es mejor una información falsa que ninguna información (caso de los dolores fantasma).
De la misma forma nuestro cerebro puede fabricar el yo interior, la mente, el alma, la consciencia o como queramos denominarla de tal manera que es inaprensible para nosotros mismos. Pero si pensamos que la consciencia surge evolutivamente de la intensidad, variabilidad y complejidad de los impulsos y conexiones nerviosas debemos considerar que nuestros ordenadores están ya casi al nivel de cerebro humano. El constante aumento de la densidad de los paquetes de transistores en los circuitos integrados que los componen auguran que en el año 2020 cualquier ordenador típico de mesa tendrá la capacidad de un cerebro humano y costará menos de 1000 euros con lo que estaremos en condiciones de conseguir que cualquiera de ellos, al superar el test de Touring, reunirá las condiciones necesarias para generar una consciencia.
No obstante, la transición de la inconsciencia a la consciencia no es de ninguna forma el paso de un estado de inactividad a otro de actividad neuronal, sino que lo que supone es un cambio de actividad neuronal que no conocemos, porque lo que no comprendemos todavía es el mecanismo por el que un ente inmaterial como lo es la consciencia (la mente, el alma o el yo interior) puede interaccionar con otro material como es el cerebro, es decir, no dominamos el salto cualitativo que supone pasar de la actividad neuronal del cerebro a la experiencia subjetiva de la consciencia.


BIBLIOGRAFIA
“El yo neural”.-Jesús A. Fernández Zamora. Universitat de Valencia (2015)
“Cómo se comunican las neuronas”.-Juan Lerma. CSIC (Catarata) (2010)
“La consciencia es el mayor enigma de la ciencia y la filosofía”.-Francisco J. Rubia (2010)

“El yo es una ilusión que vive en una realidad virtual”.-Francisco J. Rubia (2013)   

miércoles, 31 de mayo de 2017

LA EVOLUCIÓN GENÉTICA

LA  EVOLUCIÓN GENÉTICA
(Tertulia del 31 de Mayo de 2017. Jesús Lobillo Ríos, Doctor en Medicina)(Aforo:32 asistentes).
INTRODUCCIÓN
Según un arraigado concepto religioso en general y bíblico en particular, Dios nos creó a su imagen y semejanza. Este concepto es propio de los llamados creacionistas o seguidores literales de la interpretación de la Biblia, que mantiene que Dios nos creó directamente por su mano tal  y como somos, y se ha mantenido hasta el siglo XIX en que no hubo más remedio que aceptar la idea evolucionista.
Según esta idea, admitimos, aunque nos queda mucho por saber, que los humanos somos también animales, pero animales distintos, animales evolucionados, y no solo en nuestra anatomía (miembros pequeños y cabeza grande), también en nuestra evolución biológica y sobre todo en nuestro comportamiento porque en nosotros, en el hombre, se ha dado lugar al origen y utilización del lenguaje, a la elaboración de creaciones culturales e institucionales y tecnológicas, artísticas y del pensamiento. Se ha desarrollado, por tanto, una capacidad  suprabiológica, que continúa evolucionando, con avances espectaculares especialmente en las ciencias biomédicas (sobre todo en la genética y en la biología molecular) que han abierto la posibilidad, incluso, de que el mismo humano pueda manejar eficientemente su propia evolución con todos sus interrogantes éticos, legales, religiosos y sociopolíticos, que ello conlleva.

EVOLUCIONISMO
El origen de la vida sobre la tierra ocurrió hace unos 3.500 millones de años y durante el 80% de este tiempo esta vida fue exclusivamente microscópica porque los primeros seres multicelulares aparecieron 2.700 millones de años después, es decir, hace 800 millones de años. Y 100 millones de años más tarde los primeros animales. Hace 500 millones de años que aparecieron los primeros vertebrados y hace 200 millones de años los primeros mamíferos. Los homínidos tienen 60 millones de años y el homo sapiens apenas 150.000 años de existencia.
Charles Robert Darwin nació en 1809, hijo y nieto de médico que tras culminar su primera enseñanza en la escuela local, mostró cierta apatía vital. Comenzó a estudiar medicina que abandonó tras dos cursos y aceptó la idea de hacerse sacerdote en cuya formación conoció a un biólogo y entomólogo, Jhon Henslow, que lo convenció de dedicarse a la geología y le proporcionó la oportunidad de embarcarse en el “Beagle”, un barco que iba a dar la vuelta al mundo realizando experimentos y medidas. El viaje duró cinco años, de 1831 a 1836, en los que Darwin comenzó observando las costas y los efectos del mar y terminó anotando los animales que veía, sus variaciones y sus relaciones morfológicas y vitales. Tras leer a Malthus, que relaciona el aumento de la demografía con el bienestar y los recursos, y viceversa, comprendió claramente que la diversidad animal se fundaba igualmente en una reacción a su medio natural.
En 1859, Darwin publicó “El origen de las especies” en donde demuestra que este diseño viviente que contemplamos hoy, es producto de una selección, de una lucha por la vida, de una adaptación progresiva de los seres vivos a su medio ambiente, es decir, este diseño complejo ha ido surgiendo de una forma gradual y acumulativa por adaptación a la variabilidad del entorno cambiante, variabilidad que nuestras posibilidades hereditarias han sido capaces de asumir.
El hombre por lo tanto no es el centro del universo, es un producto más, puede que el último, de una evolución cuya complejidad es consecuencia de un proceso natural de selección y adaptación constante a esas condiciones cambiantes.
La selección natural implica que determinados genes y combinaciones genéticas se transmitan a las generaciones siguientes en detrimento de otras combinaciones, en un proceso creativo progresivo incluso perfeccionista. La selección natural es producto de la interacción de las propiedades biológicas y fisicoquímicas, cuya consecuencia es la multiplicación diferencial de los seres vivos, es decir, que no está prevista ni predeterminada, es un proceso oportunista y depende de las variables, preexistentes o no, del ambiente y de las mutaciones que emergen al azar, cuya diversidad ha dado lugar a la complejidad que actualmente conocemos.

BASES DE LA EVOLUCION
Las bases de esta evolución, que implican la existencia de una selección natural, es una teoría comprobada por los hallazgos obtenidos de la observación de los fósiles y contrastada por el estudio de la anatomía comparada y del desarrollo embrionario y la biogeografía. Y sobre todo por los avances espectaculares de la biología molecular.
Los fósiles son las huellas que nos han quedado de los organismos vivos pretéritos. La paleontología es la ciencia que los estudia y los sitúa en su época y en su similitud y diferenciación con los organismos actuales.
La anatomía comparada estudia la comparación de la morfología de los fósiles con los animales actuales, estableciendo la homología entre ellos (origen común para un uso distinto) o la analogía (origen distinto para un uso común), que demuestra la capacidad de adaptación a variables exigencias ambientales, o funcionales que en muchas ocasiones dejan restos vestigiales.
Pero, sin embargo, ha sido el enorme desarrollo de la biología molecular, iniciado 100 años después de la muerte de Darwin, lo que ha facilitado su demostración más evidente. Gracias a ella sabemos que tan solo  cuatro nucleótidos  forman parte del DNA en todos los seres vivos, y por tanto, este hecho nos  confirma la unidad de la vida. La interacción secuencial de estos elementos para formar sus proteínas, nos demuestra el funcionamiento universal a nivel enzimático de los seres vivos.
Los nucleótidos  son cada una de las unidades que agrupadas forman los ácidos nucleicos (DNA), son compuestos orgánicos formados por la unión de una base nitrogenada, un azúcar y ácido fosfórico.
La base nitrogenada puede ser purínica (formada por un hexágono y un pentágono unidos), o pirimidínica (un hexágono solo). Estas bases pueden ser adenina, guanina, timina y citocina (el código genético).
El azúcar es una pentosa, o sea, que tiene cinco enlaces de carbono.
Y el ácido fosfórico puede tener uno, dos, o tres enlaces, mono, di o trifosfórico (unidos por puentes de hidrógeno), el primero es estable pero los otros dos están llenos de energía  que se liberan en las reacciones celulares.
 Estos cuatro nucleótidos se organizan de dos en dos en cadenas lineales dando origen al ADN, formando largas cadenas de doble hélice  enrolladas en espiral que tienen la capacidad de replicarse, o sea de hacerse copias de sí mismo, y cuando se separan en el momento de la replicación, cada una sirve de molde negativo para la síntesis de la hebra complementaria que se está formando (previa su transcripción a un RNA mensajero).
La información genética, que transmiten, es idéntica en todas las células del individuo, y está contenida en la secuencia lineal (es decir, en el ordenamiento) que se lleva a cabo mediante la formación de tripletes o codones, o sea, tres nucleótidos seguidos en un orden que no es casual porque cada triplete es la llave o código que determina a su vez la fabricación o síntesis de los aminoácidos,  las proteínas y los enzimas que son responsables de los procesos vitales del organismo y de la naturaleza del organismo en cuestión, es decir, que un tomate, una estrella de mar o un caballo, tienen esta misma estructura química básica pero diferente ordenamiento o secuenciación porque este orden es  específico de cada uno.
Esta correspondencia universal entre lenguaje lineal del DNA (codones) y de las proteínas elaboradas (aminoácidos) nos descubren la correspondencia familiar de cada especie animal o planta que puede ser tan exacta y precisa como se desee. Las diferencias (mutaciones) que se observan de unos seres vivos a otros nos manifiestan las diferencias ocurridas y el tiempo necesario para lograrlas.
La correlación o traducción del mensaje o información genética de los nucleótidos que forman el DNA para convertirse en proteínas se realiza a través del RNA mensajero que funciona como una fotocopiadora selectiva de lo que se quiere fabricar. Para ello el gen o cadena de codones  mediante sus exones, trozo de gen codificante, (frente a los intrones o trozos que no codifican) expresan o transcriben o transfieren su mensaje al  RNA mensajero que los empalma o esplicita eliminando los intrones no codificantes y los trasladan a los ribosomas que son orgánulos celulares capaces de leerlos y fabricar los aminoácidos y proteínas que todavía tendrán que ser activados en el tejido en donde deben realizar su función.
Los aminoácidos son la base de todo proceso vital porque son absolutamente necesarios en todas las funciones metabólicas. Sus funciones más importantes son el transporte óptimo de nutrientes y la optimización del almacenamiento de todos estos nutrientes (agua, grasas, carbohidratos, proteínas, minerales y vitaminas). Constituyen la base sobre la que se forman nuestros tejidos y las funciones que desarrollan. Un conjunto de aminoácidos forman una proteína.
Cualquier DNA de un gen está formado por cientos de nucleótidos, y cada tres de ellos forma un codón que codifican a un aminoácido determinado característico de ese organismo, y un conjunto de aminoácidos forman una proteína también característica, constituyendo, todo ello, una información específica que se transmite a la célula hija, en la mitosis o división celular. Como ya hemos mencionado, la herencia es un proceso conservador, pero no es fidedigna porque entonces  la selección natural no podría tener lugar, ya que la selección se basa en los errores o mutaciones que se producen.
Estas alteraciones o mutaciones se producen por fallos o errores en la colocación del orden de los nucleótidos, por ausencia de  uno  o por destrucción de otro de ellos. También pueden ocurrir por adición de cromosomas (órganos que contienen el material genético) o sustracción de ellos. Cada uno de estos trastornos alterará las cantidades de ADN. Y cada una de estas alteraciones dará lugar a la aparición de enfermedades o ausencia de habilidades o capacidades, e incluso a incremento anormal de las mismas.
Las mutaciones pueden ser puntuales o génicas (que alcanzan a unos pocos genes), o cromosómicas que afectan a muchos genes
Las variaciones genéticas son abundantes en todas las especies y se reordenan continuamente en la reproducción sexual (la meiosis), de forma que la variación de los individuos es prácticamente infinita. Pero esta variabilidad en la herencia no genera cambios evolutivos ni oportunidades para la selección natural. Existe, por tanto, un equilibrio genético que se altera levemente por las pequeñas mutaciones, la emigración y la deriva génica.
En definitiva la selección natural protege a  las especies y contribuye a su adaptación al medio en que se desenvuelve porque dentro de ello existe la macroevolución, o anagenésis, que da lugar a las grandes transformaciones en la misma especie y la llamada cladogénesis mucho más difícil de apreciar y que consiste en las variaciones contundentes que dan lugar a la separación de los linajes de las especies.

HOMINIDOS
Con respecto al hombre debemos de afirmar que somos primates pero un tipo distinto de primate, porque nuestro linaje se apartó del chimpancé hace seis o siete millones de años, cuando nuestros ancestros comenzaron a caminar erguidos: los ardipitecus, los australopitecus, el homo habilis, el homo ergaster, el homo erectus, el homo heidelbergensis,  el homo neandertalensis y el homo sapiens. Todos ellos caracterizados por la posición bípeda (cambios en los pies, pelvis y columna) y aumento del volumen cerebral y aparición de la capacidad de manejo de herramientas.
La aparición de los humanos modernos parece que puede datarse en el continente africano hace unos cien mil años y que su instalación en Europa y Asia se debe a un reemplazamiento de la población autóctona por el éxito biológico superior de estos humanos modernos poseedores de un lenguaje gesticulante y una capacidad de comunicación que contribuirían a mejorar las posibilidades de viajar, explorar, fabricar utensilios y por tanto imponerse biológicamente. Existe una congruencia entre las familias lingüísticas y las poblaciones genéticas aunque la evidencia directa solo puede establecerse con la escritura que aparece solo cinco mil años atrás.
Los humanos modernos pasaron, por tanto, hace 100.000 años de África a Asia y colonizaron extremo oriente hace 60.000 años y Australia hace 40.000 años y las islas de la Polinesia hace 3.500 años al desarrollar sus capacidades náuticas. Y hace unos 15.000 años pasaron por Alaska al continente americano. La colonización europea y española tuvo lugar hace unos 35.000 años siendo los vascos el grupo más inicialmente diferenciado y cuya lengua no está relacionada con ninguna de las restantes europeas que son lenguas  indoeuropeas, es decir,  que se originaron en Persia o Iran. Los vascos son por tanto protoeuropeos de cuya cultura ancestral dan testimonio las cuevas de Altamira y de Lascaux.
La mayor parte de la información genética se encuentra en los cromosomas, en el núcleo de la célula humana. El DNA humano se compone de seis mil millones de nucleótidos (tres mil en el caso de los gametos), mientras que en las mitocondrias existe apenas 20.000 nucleótidos en su DNA, pero este DNAmitocondrial tiene un patrón de herencia matrilineal que reciben hijos e hijas pero que solo transmiten las hijas.
El estudio de las secuencias del DNAmitocondrial de los humanos modernos coalescen en una Evamitocondrial africana de hace 200.000 años, es decir, que esta Eva es el ancestro de los humanos modernos (cada humano recibe DNAmit de su madre de su abuela y de sus bisabuelas). En cambio el cromosoma “Y”, la contrapartida genética del DNAmt, se hereda de padres a hijos y está involucrado en la maduración testicular y del esperma y su coalescencia se eleva a 270.000 años con escasas variaciones.

GENES
La diversidad de nuestro planeta o del universo es posible gracias al proceso evolutivo. Los cambios en la forma y la función están subordinados a los cambios genéticos porque el material hereditario, el DNA, puede cambiar de generación en generación, y esto explica el cambio desde un microbio que mide menos de una diezmilésima de milímetro a las secuoyas gigantes de California que pueden llegar a pesar 1.500 toneladas.
Los genes son segmentos de DNA, unidades de información, que según los estímulos ambientales determinan cómo son  los organismos, si tendrán flores o patas, piel o plumas, si nadará o reptará, según sea su ordenamiento o secuenciación. Esta información está codificada en esa secuencia de nucleótidos, moléculas de cuatro tipos diferentes (A, C, G, T), que forman el DNA que se encuentra empaquetado en los cromosomas en el interior del núcleo, y que ha debido de variar aumentando su cantidad y tipos dentro de cada organismo y entre organismos. Un gen típico contiene mil o más nucleótidos que se conforman en una secuencia definida con tanta precisión como las letras de una frase, o sea, que llevan un sentido y una información. Esta estructura genética se denomina genoma.
La cantidad de DNA es distinta según la complejidad animal y las necesidades proteínicas que están codificadas en sus nucleótidos y que habitualmente están en el núcleo celular, pero también es verdad que una gran proporción de estos nucleótidos  no codifican proteínas por lo que no son genes propiamente dichos.
La formación de los genes se produce por varios mecanismos. El más sencillo es “por elongación” y consiste en que a cada división celular “irregular” (=mutación) se añade un “exón” o “intrón” (parte mínima del gen) hasta que se forma un gen nuevo y por tanto con nuevas propiedades, es decir, codifican otras proteínas necesarias para el organismo.
Otro mecanismo de formación de genes es el de “combinación”, es decir unión de genes primarios con distintas funciones (distintas proteínas codificadas) que se unen para dar proteínas con funciones más complejas como por ejemplo las inmunoglobulinas que van mejorando su función y complejidad conforme la escala se eleva.     
El tercer mecanismo de formación de genes nuevos es la “duplicación” de genes ancestrales que da lugar a la aparición de nuevas funciones como ocurre con la hemoglobina que son moléculas con dos cadenas codificadas en los cromosomas 11 y 16, en donde una antigua duplicación génica ha dado lugar a la aparición de dos funciones: la hemoglobina que transporta oxigeno en la sangre y la mioglobina que almacena oxigeno en el músculo. Estas duplicaciones génicas con aparición de funciones diferentes explican la generación de diversos enzimas digestivos especializados en nuestra digestión.
Como ya hemos mencionado antes la formación de nuevos genes da lugar a nuevas cadenas, algunas de las cuales aparentemente no tienen función, no codifican lo que no debe de querer decir que no son útiles, solo que nosotros no sabemos aún para que sirven. En realidad tan solo el 1%  de las letras que componen el genoma son las que dirigen nuestro desarrollo, el resto son repeticiones y repeticiones de fragmentos ancestrales (residuos arqueológicos) posiblemente destinados a desaparecer del genoma, o bien, son reguladores de funciones o controladores de funciones desaparecidas, que mientras tanto nos muestran nuestra historia y nuestra procedencia.
La gran variedad del fenotipo humano se debe a la extraordinaria movilidad humana y a su adaptación a los distintos climas y condiciones de vida que configuran sus caracteres raciales y responsabilizan a un corto porcentaje de genes como son el color de la piel, del cabello, la respiración o el funcionamiento intestinal.

EL HOMO SAPIENS
El genoma humano posee dos series de veintitrés cromosomas, cada serie procedente de cada  uno de sus padres. El genoma procedente del padre es transmitido por medio del espermatozoide que fecunda el huevo de la madre. El de la madre está inserto en el núcleo del huevo que incluye además los recursos alimentarios necesarios para el desarrollo inicial del huevo fertilizado.
Como ya hemos repetido, el DNA es una molécula en forma de fibra delgadísima formada por dos hélices complementarias en la que se alinean de forma variable cuatro componentes químicos o nucleótidos: A, C, G, y T, que son las letras del alfabeto genético cuya ordenación secuencial contiene la información genética y que se leen de tres en tres, lo que quiere decir que hay 64 combinaciones posibles de cuatro letras leídas de tres en tres, pero como muchas son sinónimas, en realidad se reducen a combinaciones de 20 símbolos, cuya variedad de mensajes es virtualmente infinita (como lo es en el alfabeto normal).  
El número total de letras de DNA en cada serie de cromosomas es de unos tres mil millones, por lo que la diversidad humana es infinita. Para hacernos una idea, si estimamos que “El Quijote” contiene tres millones de letras y espacios, necesitaríamos mil volúmenes de su tamaño para escribir el genoma humano.
Considerando la evolución biológica del ser humano, no cabe duda de que el hombre comparte  sus cadenas de nucleótidos y sus aminoácidos con los primates, o sea, las reacciones químicas o procesos biológicos que ocurren en el núcleo celular, con el resto de los seres vivos en general y con los antropoides superiores en particular y se distingue de ellos en razón de tres variantes: la posición bípeda, la capacidad manual y la capacidad cerebral.
La postura erguida y la marcha bípeda son posibles gracias, o a consecuencia, de sus diferencias adquiridas a nivel de la columna vertebral y la pelvis, la adaptación del pié al suelo y las correcciones dinámicas de su estabilidad.
La liberación de los miembros superiores para realizar “manualidades inteligentes”, los ha hecho menos poderosos pero más agiles y flexibles, y ha dotado a las manos y dedos de una habilidad no existente en los demás animales semejantes. Por este motivo la boca ha dejado de ser un instrumento de trabajo y ha disminuido, junto con los dientes, su volumen dulcificando la apariencia facial
Antes o después, o a la vez, se desarrolló una capacidad inteligente radicada en un aumento del cerebro y particularmente de sus convoluciones o giros cerebrales que añaden unas  características especiales como es el relacionar las palabras con su significado y las acciones con un fin.
Íntimamente unido al desarrollo inteligente se encuentra el desarrollo del lenguaje que es privativo de la capacidad humana de relación, y establece la evolución cultural como un paso más elevado de la evolución biológica. El origen del lenguaje es aún desconocido, se sabe que comienza con la gesticulación y que ello está asociado al desarrollo cerebral y que se centra en el hemisferio izquierdo y particularmente en el lóbulo temporal izquierdo, y que al ser aprendido, nos sugiere que lo biológico son sus bases.
La capacidad inteligente de establecer la relación causa-efecto de sus actos y por tanto la posibilidad de elección en cuanto a sus consecuencias inmediatas o remotas, y que esta elección se realiza en beneficio de su propia supervivencia o de la de sus descendientes,  quiere decir que la moral y la ética de estas decisiones forman parte de esta evolución biológica o suprabiológica antes incluso del establecimiento de las normas sociales o educacionales de comportamiento.
Es de notar que la capacidad de acción y reacción animal a los estímulos externos marcados por su tendencia a  la supervivencia no pasan de ser respuestas condicionadas que se mantienen inalterables en todos los linajes evolutivos. Solo en el humano suficientemente desarrollado existe la capacidad  de abstracción y relación y la capacidad de decisión necesaria para la existencia de una capacidad ética y moral.
El aumento gradual de las capacidades cerebrales humanas se produce desde el nacimiento. En un principio el tamaño del cerebro está sin desarrollar con objeto de permitir el parto pero lleva ya implícitas las características genéticas que permitirán su desarrollo. Su dependencia biológica de sus mayores para su crecimiento es claramente aceptada, es decir, es genética, porque lo contrario determinaría su exterminio pero la aceptación en la madurez de las normas sociales de convivencia, o de las normas morales, religiosas o no, dependen de una capacidad de aprendizaje y de elección desarrolladas bajo el influjo de los estímulos ambientales del momento, que van cambiando según nuestra forma de vida y enjuiciamiento de los hechos que ocurren a nuestro alrededor. Nuestro adquirido comportamiento moral, según nuestra elección ética, es un paso más en la evolución biológica de adaptación a las influencias externas.
De cualquier forma el hombre no es una máquina genética y aunque la expresión genética tiene lugar interaccionando con el entorno, la cultura o conjunto de actividades y creaciones humanas no puede considerarse estrictamente biológica más bien suprabiológica. La herencia humana es por tanto biológica y suprabiológica o cultural, algo que ningún animal inferior puede conseguir.
La herencia, por tanto, puede ser biológica y cultural, o bien, orgánica y supraorgánica, o sistema endosomático y exosomático de la herencia. Esta herencia cultural que se basa en un sistema de enseñanza-aprendizaje nos lleva a considerar la evolución del conocimiento, es decir, la adaptación cultural al medio que nos rodea, cuya velocidad de transmisión de conceptos adquiridos es mucho mayor que la de la evolución genética, es decir, que se produce gracias a modificaciones epigenéticas que no precisan de las mutaciones a largo plazo ya consideradas y que se producen por transmisión acumulativa, haciendo posible la evolución cultural.   
LOS ENIGMAS PENDIENTES
1º.-Transformación huevo-adulto.
Las instrucciones del desarrollo ontogenético están inscritas en el código hereditario. Los genes determinan la síntesis de los enzimas que catalizan todas las reacciones químicas que posibilitan el desarrollo del ser vivo que debe de tener unos sistemas de control, es decir, de activación y desactivación de las reacciones cuyo descubrimiento en los insectos va avanzando pero no todavía en los mamíferos.
En el ser humano hay un billón de células de trescientos tipos distintos derivadas de divisiones continuadas que van especializándose continuamente. La capacidad pluripotencial de las distintas células de ser células madres va incluido epigenéticamente en el código del DNA, cuyos circuitos de control (genes Hox u Homeobox como se les llama) están capacitados para ello, y de los que se conocen muchos en los estudios de la Drosophila.
2º.-Transformación simio-humano.
En qué momento y porqué la evolución genética inicia la postura erecta y sus transformaciones en pelvis y columna y el desarrollo volumétrico del cerebro. El código genético del chimpancé es parecido al humano, pero en éste han aumentado los factores de  transcripción tipo RNA, y aparecido genes beneficiosos tipo FXPO2 involucrados en el desarrollo del lenguaje.
3º.-Transformación cerebro-mente.
El origen o inicio del paso de la biología a la cultura y a la tecnología. Ya no tenemos que  esperar a las transformaciones genéticas de adaptación al medio ambiente, ahora adaptamos el medio ambiente a nuestra capacidad de sobrevivir inventando la calefacción, la refrigeración, la ropa, la obtención de alimentos y medicación, el automóvil, el barco o el avión.
 La aparición de la consciencia no es un problema insondable, es un problema a resolver. La ciencia y el conocimiento científico observan y explican la naturaleza corroborando experimentalmente los hechos hasta ese momento desconocidos, pero no tiene papel, todavía, en la explicación de principios por el momento inmateriales. 
EL FUTURO DE LA SELECCIÓN NATURAL
El camino evolutivo de la humanidad es continuo y progresivo en el sentido de mejora constante en su adaptación al medio natural, aunque no siempre sea unidireccional e irreversible, pero conlleva una expansión evidente de la vida, con la novedad de las posibilidades de manipulación genética que la capacidad humana ha conseguido.
Las técnicas del DNA recombinante hacen posible la construcción de moléculas híbridas que pueden ser vehiculizadas al interior del genoma humano a fin de que puedan suplir o sustituir o manipular una función deficitaria del huésped con eliminación o no del fragmento genético alterado.
Un ejemplo de estas técnicas se ha extraído del conocimiento de que los virus atacan a las bacterias inyectándoles su material genético, el cual reprograma a la bacteria para fabricar más virus y cuando esta muere, éstos quedan el libertad para atacar a otras bacterias, las cuales se defienden utilizando enzimas que destruyen los ácidos nucleicos de los mismos virus, que obtienen del almacenamiento previo de fragmentos de virus ya conocidos (o contactados) que, en su momento se asocian con otros genes denominados “cas” que codifican unos enzimas llamados nucleasas que están especializados en cortar las cadenas de los ácidos nucleicos virales.
Estos fragmentos denominados CRISPR (Clustered Regularly Interespace Short Palindromic Repeats o Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas, descubiertos en 1987 por el microbiólogo español Francisco Javier Martínez Mójica en la Universidad de Alicante) propios de las Arqueas (organismo unicelular), junto con los genes “Cas” y concretamente con el número 9 (descubierto poa la francesa Emmanuelle Charpentier en 2012) nos proporcionan una técnica denominada “CRISPR Cas 9” que nos permite cortar de manera específica un punto del genoma y cambiarlo por una secuenciación artificial a escoger.  
Estas técnicas abren unas extraordinarias posibilidades de carácter terapéutico, como podría ser la curación de la anemia falciforme o la insuficiencia inmunológica de los “niños burbuja” (producida por la deficiencia del gen denominado ADA). Y también permite la manipulación de los caracteres genéticos, lo que sería de extraordinaria importancia si se pudieran llevar a cabo en las células germinales (lo que posiblemente se conseguirá en los próximos años o décadas) al conocerse ya el mapa genómico humano.
LAS POSIBILIDADES EUGENÉSICAS.
Las posibilidades eugenésicas de manipulación en el momento actual son cuatro
1.-EL CONSEJO GENÉTICO por el que ante la evidencia de una malformación tipo Down (diagnosticable por amniocentesis), se recomienda el aborto (sobre todo en las primeras veintiuna semanas cuando las conexiones neurológicas no están formadas y no puede establecerse que el feto tenga carácter de persona).
2.-LA CIRUGÍA O INGENIERIA GENÉTICA, es decir, la sustitución de segmento de gen dañado mediante la técnica de DNA recombinante
3.-LA SELECCIÓN GERMINAL o selección de genes de individuos sanos, mediante bancos de esperma y de óvulos,  con constituciones genéticas deseables, para asegurar una progenie saludable,
4.-LA CLONACION que consiste en repetir el genotipo completo de determinados individuos (como se hizo con la famosa oveja Dolly).
Las dos primeras son moralmente aceptables. Las dos segundas son inviables porque la bondad del genotipo no nos asegura la idoneidad del fenotipo.
La ingeniería genética está causando una revolución en la medicina y también en la agricultura y en otras industrias, y la posibilidad de manipulación de su propia evolución es un hecho para la humanidad con enormes ventajas y algunos inconvenientes.

Bibliografía: “¿De dónde vengo?, ¿Quién soy?, ¿A dónde voy?”.

                         Francisco J. Ayala. Alianza Editorial. 2015