jueves, 15 de diciembre de 2022
14/12/2022
domingo, 11 de diciembre de 2022
11/12/2022
LA
CONDESA DE CHINCHÓN
En el año 2000, el Estado
Español, adquirió para el Museo Nacional del Prado, el extraordinario retrato
de “La Condesa de Chinchón”, debido a la mano genial del pintor Francisco José
de Goya y Lucientes, cuya venta había sido anunciada el año anterior por la
familia Rúspoli descendientes de la Condesa y propietarios del cuadro, cerrado
en un precio de 4000 millones de pesetas, o lo que es igual, 24 millones de
euros.
El retrato fue pintado en el año
1800 y nos muestra a una condesa-modelo que concentra sobre sí todas las
miradas que la contemplan al no existir en su fondo oscuro ningún esbozo de
decoración o adorno alguno, mirando a la derecha del espectador abstraída y
abandonada a sus pensamientos, conformando un oasis de paz y sencillez donde
solo resalta la luz que hace destacar su vientre en estado de buena esperanza que
impregna toda la atmósfera de naturalidad y ternura.
Salidos del ensimismamiento
producido por la contemplación del cuadro, la curiosidad nos lleva a
interesamos en conocer la personalidad de la representada Condesa de Chinchón,
cuyo nombre completo era María Teresa Josefa de Borbón Vallabriga, tercer
vástago del Infante D. Luis Antonio de Borbón, hermano del Rey Carlos III, y de
su mujer María Teresa Vallabriga, noble aragonesa hija de un capitán de
caballería, con la que casó por conveniencia y a la que llevaba 30 años de
edad.
La protagonista de nuestro retrato, nació en
Velada, pequeño municipio de la provincia de Toledo, el 26 de noviembre de
1780, siendo bautizada al día siguiente en la Parroquia de San Bernardino de
esa población. Al cumplir cinco años, en 1785, muere su padre el Infante D.
Antonio, encomendándose la educación de los 3 hijos habidos del matrimonio, el
infante Luis María, y las infantas María Luisa y María Teresa, al arzobispo de
Toledo D. Francisco Antonio de Lorenzana, antiguo deudor del Infante, que según
disposición real recoge al niño y remite a las dos niñas al monasterio de Cistercienses Bernardas de San Clemente de
Toledo, donde fueron tuteladas por la educación que les impartió el sacerdote
bibliotecario de su padre D. Miguel de Ramón y Linacero y de donde no saldrían hasta 1797, o sea, 12 años más tarde,
para ser entregadas en matrimonio por orden de su primo el Rey Carlos IV a su
valido Manuel Godoy, en un acto consciente y planificado para acercar a este
todopoderoso personaje a la propia familia real, y que éste acepta taimadamente,
sin mostrar preferencia alguna, por cualquiera de las “niñas”, según consta en
el intercambio epistolar del valido con su amigo Felipe Fernández Vallejo
obispo de Salamanca y Gobernador del Consejo de Castilla.
El 2 de septiembre de 1797 se
emite la real orden que autoriza el casamiento, y el 12 de septiembre se
celebra la boda por poderes en la capilla del Palacio Arzobispal de Toledo
oficiada por el Obispo Gobernador y actuando como “poder habiente” de Godoy el
hermano mayor de la novia, Luis María Borbón Vallabriga, ya que las
irreemplazables ocupaciones del ministro no le permiten asistir al acto que fue
ratificado en San Lorenzo del Escorial el día 2 de octubre. María Teresa
recibió una dote vitalicia de 360.000 reales de vellón (937.548 €) el mismo día
de su boda.
El matrimonio estableció su
residencia en el Palacio de Godoy, antigua casa de los secretarios en la
madrileña calle de Bailen frente al Palacio Real. Ella tenía 18 años y el
ministro 30 y no solo era Príncipe de la Paz, también era Regidor Perpetuo de
la Villa de Madrid y de las ciudades de Santiago, Cádiz, Málaga y Écija y
Veinticuatro de la de Sevilla, ostentaba La Gran Cruz de la orden de Cristo y
de la Religión de San Juan de Jerusalém, y protector de La Real Academia de las
Nobles Artes y de los Reales Gabinetes de Historia Natural, Jardín Botánico,
Laboratorio de Química y Observatorio Astronómico.
Godoy tenía también una amante,
Josefa Tudó, una gaditana de la misma edad que su esposa
que era hija de un intendente del Buen Retiro en donde vivía, y de la
que teóricamente se propuso separar sin que fuera capaz de llevarlo a cabo ya
que en la visita que Jovellanos le hace dos meses después de la boda encuentra
al Príncipe sentado entre su mujer y su amante. Quizás para sortear esta
situación Godoy consigue para María Teresa y su hermano el título de Grandes de
España de primera clase y poder usar las armas y apellidos de la Casa de Borbón
que habían sido restringidos en el momento del casamiento morganático del
Infante, su padre, por el Rey anterior.
Pese a todo, los primeros años
del matrimonio debieron ser felices en espera del nacimiento de su única hija
que llegó en el tercer embarazo, que consiguió
finalizar y parir, en octubre de 1800, siendo bautizada con los nombres de
Carlota, Luisa, Manuela, Teresa, (y catorce nombres más) en un acto, al que
asistieron los reyes, y que supone el momento álgido del triunfo social de
Godoy que había conseguido simultáneamente el nombramiento del hermano mayor,
Luis María, como Cardenal y Arzobispo de Toledo a la edad de 23 años, y que tres
años después, en 1803, hace donación a su hermana María Teresa del Estado de
Chinchón y del Señorío de Boadilla con todas las jurisdicciones, acciones,
derechos y preeminencias (a fin de poder atender mejor a sus obligaciones
religiosas), convirtiéndola en decimoquinta condesa de Chinchón.
Las desavenencias entre el
matrimonio debieron ir creciendo ya que en 1804 la nueva condesa intenta
marcharse a Toledo con su hermano lo que impidió severamente la Reina María
Luisa de cuya abundantísima correspondencia con el valido (casi una carta
diaria) se desprenden las quejas que Godoy tiene de su esposa criticando su
falta de altura y capacidad para acompañarle en sus relaciones con la realeza.
Este distanciamiento parece confirmarse con el nacimiento en Marzo de 1805 de
un hijo del valido y su amante gaditana, que la reina no recrimina ya que un
par de años después la madre del niño es nombrada dama de honor y
posteriormente condesa de Castillofiel. Quizá por ello y en auxilio de su
hermana, el cardenal Borbón, en 1807, confirma a su sobrina la Duquesa de
Alcudia añadiéndole dos nombres más a los 14 que ya llevaba, en una ceremonia
que no alcanzó el fasto de su bautismo.
El excesivo poder de Godoy,
Príncipe de la Paz, y su desmedida ambición, despiertan los recelos de sus
enemigos que amparan al sucesor, futuro Fernando VII, para desbancarlo, lo que consiguen en 1808 en el Motín de
Aranjuez, en el que el domicilio del favorito es asaltado y sus muebles sacados
a la calle y quemados. Los amotinados no encuentran al valido pero sí a su mujer
María Teresa aterrorizada, escondida debajo de una cama y con su hija en brazos
pidiendo salvación que efectivamente obtiene, porque la acompañan hasta el
Palacio Real con los gritos de ¡viva la inocente paloma!
Godoy quedó detenido y sus bienes
confiscados, algunas de cuyas pertenencias fueron devueltas a la Condesa de
Chinchón que acompaña a su hermano a Toledo no pudiendo llevarse con ella a su hija
que quedó bajo la tutela de su padre reducido en primera instancia a prisión,
en el Castillo de Villaviciosa en espera de juicio, pero que enseguida es
llevado a Bayona al convertirse en la pieza clave necesaria para convencer a
Carlos IV de la necesidad de aceptar los planes de Napoleón. Cuando las tropas
francesas llegan a Toledo el Cardenal, siempre acompañado de sus hermanas, huye
hacia el Sur instalándose en EL Puerto de Santa María y posteriormente en
Cádiz, en donde hay constancia de la petición de una pensión al Consejo Supremo
de Regencia dada la falta de recursos al estar sus posesiones bajo dominio
francés. También consta que en Octubre de 1810 Luis María de Borbón prestó
juramento a las Cortes.
En 1814, Fernando VII vuelve a
España pero no concede sus favores al Cardenal Luis María por considerar su
comportamiento excesivamente liberal y no le invita a su propia boda con María
Isabel de Asís, ni a ningún acto oficial, aunque concede el permiso necesario
para el casamiento de su hermana María Luisa, hecho que deja a María Teresa
sola con su hermano y con la comunicación
epistolar que mantiene con su hija
Carlota Luisa que se encuentra en Roma con su padre.
En 1820, el coronel Riego impone
la Constitución y se crea una Junta
Consultiva Provisional a cuyo frente se
nombró al Cardenal Borbón , al que la muerte sorprendió en marzo de 1823 en Madrid rodeado de sus hermanas, su cuñado,
su sobrina Carlota Luisa y Godoy, evitándole un seguro destierro a la segunda vuelta
del Rey, lo que ocurrió con sus hermanas y su cuñado que fueron exiliados a
Francia en donde nuestra Condesa es asiduamente acompañada por el coronel
Domingo Mateo conocido como un activo revolucionario.
Tras varios viajes a Países Bajos
y a Italia, tratando de vender cuadros, y varios domicilios en Paris,
utilizando el apellido Drumond de su abuela materna, fallece la condesa en la
capital francesa en 1828 a los 48 años de edad. Sus restos descansan en su
mausoleo en la capilla del Palacio de Boadilla en Madrid.
Jesús
Lobillo Ríos
Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografía.-
Juan Manuel López Marinas. Investigador.
“María Teresa Borbón Vallabriga. Princesa de la Paz, Condesa de Chinchón.
1780-1828”. Isla de Arriarán. XXXIV. Diciembre 2009, pp. 97-157.
domingo, 4 de diciembre de 2022
4/12/2022
LA PARADOJA
DEL ABUELO
Cuando
los de mi generación empezamos a ser padres estaba de moda el sicoanálisis con
el plato fuerte del “complejo de Edipo”, según el cual para madurar
había que matar al padre (de manera alegórica se entendía). Con la relatividad
empieza a lucir “la paradoja del abuelo”, por la que, según la ciencia,
sería posible que un nieto retrocediera a través de un agujero de gusano o
puente de Einstein-Rosen hasta la época en la que su abuelo era joven al que
llegado el caso, como le ocurrió a Edipo con su progenitor, podría matar antes
de haber engendrado a su padre. En cualquier caso, si nos salvamos de morir a
manos del hijo seguimos pendientes de lo que decidan los nietos. Que Freud haya
perdido vigencia no quita que la relatividad mantenga la amenaza de eliminar lo
viejo para ir dejando hueco a lo nuevo.
La
historia de Edipo entierra sus raíces en el impulso sexual al que tanto partido
sacó el siquiatra vienés. Layo, padre de Edipo y rey de Tebas, fue de los
primeros educadores pederastas conocidos. Aprovechando la condición de
preceptor de Crisipo hijo de Pélope rey de Pisa abusó de su discípulo quien
avergonzado se ahorcó. El castigo que Layo sufrió por parte de los dioses a
petición de Pélope fue el augurio de que engendraría un hijo que lo mataría.
Para evitar semejante desastre decidió no yacer con su esposa Yocasta, pero una
noche estando borracho la preñó. Al nacer el hijo le cosió los pies y mandó a
un pastor que lo abandonara en el monte Citerón donde lo encontraron otros
pastores que lo llevaron al palacio de Pólibo rey de Corinto, donde su esposa Peribea
le puso el nombre de Edipo “el de los pies hinchados” y lo educó como
hijo. Siendo muchacho oyó habladurías y decidió ir a consultar con el oráculo
de Delfos sobre su origen y porvenir. Éste confirmó que mataría a su padre y se
desposaría con su madre. Creyendo que sus padres eran Pólibo y Peribea que lo
criaron en Corinto huyó a Tebas en cuyas afueras discutió con un desconocido al
que mató sin saber que se trataba de Layo, su verdadero padre. Sabido es que se
casó con Yocasta lo que le acarreó las desgracias que conlleva hacer caso de
profecías. Freud no aclaró si la necesidad de matar al padre era un impulso
involuntario o si, por el contrario, el complejo escondía el deseo de quitarse de
encima el lastre de autoridad y vigilancia que todavía en mis tiempos era muy
severa. En mi caso creo que más motivos tenía mi padre para querer matarme a mí
por los disgustos que le daba que yo a él, porque lo admiraba y quería como no
supe hacérselo sentir.
Respecto
a lo del abuelo hay que tener en cuenta que la teoría de la relatividad explica
la fuerza de la gravedad como deformación del espacio-tiempo. Una imagen de
infancia que aparece colgada en mi memoria es la de ayudar a mi madre a doblar
sábanas. Cogida una por las cuatro esquinas el primer paso consistía en
estirarla para borrar las arrugas que se producían al restregar la ropa con
jabón sobre la tabla de lavar. Es importante dejar claro que el espacio-tiempo
definido por la relatividad de Einstein y que Riemann adelantó que es curvo, es
comparable a la sábana desplegada por sus cuatro esquinas. Siguiendo con la
historia familiar se puede imaginar que en el mismo cuarto en el que se
procedía al doblado un hermano pequeño lanzara una pelota en mitad de la sábana
estirada (espacio-tiempo en el argot relativista), produciendo una curvatura
hacia abajo (fuerza de la gravedad en relatividad general). Como en casa éramos
muchos podría darse el caso de que una de mis hermanas dejara caer una bola de
ping pon en la sábana hundida que sería atraída por la pelota grande debido a
la curvatura. Sacadas de la sábana las dos pelotas y colocadas en el suelo, una
al lado de la otra, dejan de atraerse de manera significativa; luego la
atracción no solo depende de la masa como decía Newton sino sobre todo de la
geometría. John Archibald Wheeler un inspirado físico norteamericano, además de
bautizar como agujero negro a una región del espacio de la que nada escapa,
resumió de manera elegante la relatividad al explicar que el espacio-tiempo
(sábana) le dice a la materia (pelota) cómo moverse y la materia
le dice al espacio-tiempo cómo curvarse. Einstein aplicó las
matemáticas de Riemann para enunciar la teoría de la relatividad que Wheeler
hizo digerible. Ahora se acepta que es posible que al doblar el espacio-tiempo
(el pico que sostiene una mano sobre el pico que sostiene la otra) se estarían
aproximando la realidad espacio-tiempo del presente (mano izquierda) a la del
pasado (mano derecha) y que si se taladra un agujero (agujero de gusano) entre
los pliegues de ambas zonas del espacio-tiempo el nieto podría pasar de su
tiempo actual a encontrarse con el abuelo joven, pelearse por un quítame allá
esas pajas y matarlo, lo que vendría a ser una versión moderna de la necesidad
de eliminar lo poco útil. En cualquier caso, sería menos macabro que las
escenas que se vivieron en la Comunidad de Madrid a causa del protocolo
aplicado en las residencias de mayores durante la pandemia.
Salvador Peran Mesa
El Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
viernes, 2 de diciembre de 2022
Microbiota
LA MICROBIOTA
La microbiota es uno de los conceptos funcionales de la
Medicina más interesantes de nuestro tiempo. Comporta una nueva forma de
entender nuestra vida en relación con el medio ambiente que nos rodea y sobre
todo con los seres vivos que no solo viven a nuestro alrededor, sino que viven
dentro de nosotros mismos en una perfecta simbiosis favoreciendo y permitiendo
nuestras funciones vitales. Su importancia ha elevado su categoría a ser
denominado un nuevo órgano funcional cuyo estudio y cuidado se demuestran cada
vez más importante.
Jesús Lobillo Rios es doctor en Medicina. UCM.
jueves, 1 de diciembre de 2022
domingo, 27 de noviembre de 2022
27/11/2022
EL COLLAR DE LA PALOMA
Se han cumplido mil años desde
que esta preciosa elegía andaluza, que rezuma nostalgia de su tierra perdida,
fuera publicada por Ibn Hazm de Córdoba en 1022, mientras se encontraba en
Játiva refugiado tras un intento rechazado de restaurar el califato cordobés
para un omeya, dinastía a la que profesó lealtad toda su vida.
“El collar de la Paloma”, junto a
otras obras del periodo califal, es la indiscutible obra maestra de la prosa arábigo-andaluza
y una de las cumbres de la literatura
española. Es una obra culta, arabizante, salida de la mano de un escritor y
filósofo educado y formado en las madrazas y la Mezquita cordobesa que
destacaba en todo el mundo por la calidad de sus enseñanzas.
Ibn Hazm de Córdoba procedía de
una familia muladí, indígena española convertida al islam, oriunda de Huelva en
donde poseía tierras en un lugar que hoy se denomina Montíjar, y desde donde su
abuelo decidió trasladarse a Córdoba, lugar en el que su hijo y padre de
nuestro escritor, destacó como hombre ilustrado, hábil e influyente, ganándose
la confianza del valido Almanzor que lo llevó a vivir a la proximidad de su
ciudad palatina de “Al zahira” haciéndolo visir y situándolo en el nivel más
alto de la vida cordobesa.
Abü Muammad Alï Ibn Hazm nació en
Còrdoba en 994, en pleno periodo amirí, disfrutando de una infancia
privilegiada, como hijo de un visir que era, y educándose asistiendo a la
clases de los más celebres profesores de la capital del Califato de Occidente,
formando grupo selecto con otros jóvenes de la alta sociedad cordobesa que son
aristocráticos y filoárabes y que beben de todas las novedades literarias que
llegan de Bagdad.
Esta idílica y envidiable
situación es alterada por la “fitna” o guerra civil cordobesa que se declara a
la muerte de Sanchuelo, segundo hijo de Almanzor en 1009, y provoca la
desgracia familiar, su domicilio en el barrio cordobés de los altos
funcionarios (Balat Mugit) es destruido y nuestro protagonista huye a Almería
en 2013 a los 18 años de edad, huérfano ya de padre fallecido el año anterior, y en donde
teóricamente sigue gobernando el repuesto Hixam II, cuya caída provoca un nuevo
destierro de nuestro legitimista omeya que no duda en apuntarse a colaborar en
la posible reposición de un biznieto del gran Abd al Rahman III, aventura que
termina en derrota y exilio en Játiva donde escribe “El collar de la paloma” en
1022 a los 28 años de edad.
Todavía la fortuna va a depararle
un gran triunfo. En 1023 Córdoba se permite el lujo de elegir en la Mezquita
Mayor a su propio candidato omeya a Califa que resulta ser el quinto Abd al
Rahman, un hombre joven y cultísimo que elige para su equipo de gobernantes a
los jóvenes cultos del grupo de Ibn Hazm que es nombrado visir, reconocimiento
que solo duraría mes y medio y que termina con la ejecución del Califa y la
cárcel de nuestro escritor.
Al salir de su encierro es
perseguido y descalificado por todas las sectas religiosas, y condenado e
injuriado por sus adversarios ideológicos, pero obstinadamente se dedica por completo a la ciencia, al
derecho y a la teología, realizando un gigantesco esfuerzo que nos proporciona
la cifra de 80.000 folios escritos en 400 volúmenes. Entre estas obras se
encuentra “Fisal” (historia crítica de las ideas religiosas), “Chamara” (el
mejor repertorio genealógico árabe del occidente musulmán) y “La epístola
apologética de España y sus sabios” (la primera historia literaria de
al-Andalus reivindicadora de las glorias españolas).
En los últimos años de su vida se
convierte en un agrio intelectual que defiende su ortodoxia contra viento y
marea, deambulando por los reinos de taifas en continuas y acerbas disputas con
todas las escuelas religiosas a las que rebate y que le acosan, hasta que
vencido se retira a la casa solariega de Montija en donde fallece en 1063, a
los 69 años de edad.
“El collar de la paloma” es, como
reza su subtítulo, un tratado sobre el amor y los amantes que responde en su
exposición a una planificación muy exacta y exhaustiva del problema. Comprende
30 capítulos, diez versan sobre los fundamentos del amor, doce sobre los
accidentes y cualidades del amor, seis sobre las calamidades que sobrevienen en
el amor y los dos últimos son ascéticos, uno sobre la fealdad del pecado y otro
sobre la excelencia de la castidad. Nos habla de la esencia del amor, las
formas de enamorarse, las formas de
comunicarse los enamorados, el mensajero, el mensaje (su guarda y divulgación),
el espía, el calumniador, la unión amorosa, la ruptura, la traición, la
separación y el olvido.
Esta risala rememora
nostálgicamente los tiempos cordobeses de Almanzor, en un estilo aristocrático
y elegante que elimina cualquier giro vulgar. Es absolutamente personal, ya su
autor nos advierte que solo habla de lo que él ha vivido o ha conocido por
personas de su entorno, y así nos refiere sus propios recuerdos, amigos,
fiestas, amores, maestros y referencias a sucesos reales históricos. Sus
versos, muestran erudición y
conocimiento aunque, en la traducción, la versión en prosa resulta superior a
la poética.
Está escrito en árabe y en prosa
con muchos versos, pese a que éstos
fueron duramente podados según confesión
del copista protagonista del único
códice existente en la Universidad de Leiden en la que fue descubierto por
R.A.Dozy en 1841. Es posible que debido a la aversión personal que cultivó su
autor y, sobre todo, a estar escrito en árabe, sean la causa de su extravío y
tardío hallazgo, aunque esta última circunstancia es común a otras muchas obras
de la época andalusí, que por similares razones no llegaron al descubrimiento
de la imprenta.
No obstante su influencia en la
literatura posterior se deja sentir según las investigaciones de Américo Castro,
en obras como “El libro del buen amor” escrito por el arcipreste de Hita, tres
siglos más tarde.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente
del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
Bibliografía.-
Ibn Hazm de Córdoba. “El collar
de la paloma”. Traducido por Emilio García Gómez. 2ª edición. Sociedad de
Estudios y Publicaciones. 1967.


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