domingo, 3 de marzo de 2024

Gonzalo Pando Rivero

                                                   GONZALO PANDO RIVERO

        MÉDICO, INTELECTUAL, HUMANISTA Y COMANDANTE DEL EJÉRCITO REPUBLICANO

 

La defensa de la democracia y la libertad ante la invasión fascista que supuso la sublevación militar que dio lugar a nuestra guerra civil, propició la aparición de movimientos y personas, como el que hoy nos ocupa, que conocedores de la importancia de las ideas en juego no dudaron ni un solo instante en luchar con todas las posibilidades de su entereza y su formación contra el hundimiento de la patria en la ignominia. Es momento de conocerlos y reconocer su esfuerzo.

Gonzalo Florentino Benito Pando Rivero nació en 1899 en el pueblo asturiano de Villaviciosa. Su abuelo había sido un prestigioso notario y su padre, de clase acomodada, estudió Farmacia que nunca llegó a ejercer, pero fue elegido alcalde  del pueblo el mismo año que nació Gonzalo. Primos suyos fundaron la conocida industria de la sidra “El Gaitero”. Un tío paterno llamado Jesús fue abogado y un fecundo escritor. Otro de sus tíos, José, estudió medicina en Valladolid, fue director de Sanidad Marítima y destacó por su labor en la Cruz Roja, y en la fundación del Colegio de Médicos de Madrid y del Colegio de Huérfanos de Médicos, por todo lo cual Villaviciosa le nombró hijo predilecto. Ya fallecido, Gonzalo se casaría con una hija suya.

La madre de Gonzalo, María, tuvo un total de 16 hijos y heredó una gran fortuna que  su tío Alonso Rivero había amasado en Cuba en donde llegó a ser comandante del escuadrón de caballería cubano en 1855, claro antecedente militar de nuestro protagonista.

Con tres años, en 1902, toda la familia se muda a Santiago de Compostela, en donde Gonzalo estudia el Bachillerato y en 1917 comienza a estudiar Medicina pero al ser  sorteado (1921) para cumplir su servicio militar, es destinado al regimiento de infantería Zaragoza con el que marcha a África  participando en la batalla de Annual donde es herido y remitido al Hospital de Orihuela (hechos que nunca reveló). En 1923 está de vuelta en Santiago y en 1927 termina la carrera con 28 años. Otros dos hermanos fueron médicos y otro notario.

El Dr. Pando inicia su carrera profesional como médico rural en el Valle de Lana (Navarra) y después en Dolores (Alicante)  y Escamilla (Guadalajara) y por último en Rascafría (Sierra de Madrid). En todos estos pueblos Gonzalo conoce la situación de precariedad y miseria en la que viven los trabajadores y sus familias, es decir, sus pacientes, entre los que comienza a desarrollar una labor sociopolítica de educación animándolos a organizarse y a defender sus derechos. La proclamación de la II República llena de alegría todas las calles de los pueblos que esperan un cambio significativo en sus vidas.

En 1932, se casa con su prima Asunción Pando Baura, maestra de primaria (cuya mano acababa de pedir el escritor Ramón J. Sender) y se marchan ambos a ejercer en Rascafría, entregándose a la labor en pro de los desfavorecidos. Tras la victoria del frente popular en 1936 se afilía tanto al PCE como a la UGT. Al estallar la guerra civil la influencia de Gonzalo Pando en el pueblo es enorme, y las familias y las agrupaciones depositan en él su confianza.

Pando, sin posibilidad de consultar con nadie, moviliza a todos los hombres de izquierda, desarma a los sospechosos de adhesión a la rebelión, y junto con otros comunistas que se les unieron desde Villalba, con unas cuantas pistolas y escopetas subieron a hacerse con las alturas del Reventón y el mirador del Nevero, controlando a las fuerzas fascistas que pretendían acceder a Madrid desde La Granja.

Esta partida de esforzados antifascistas se unió al famoso 5º Regimiento que comandaba el gaditano Juan Guilloto León, alias “Modesto”, y cuyo origen se encuentra en las milicias obreras antifascistas creadas como protección para dirigentes comunistas y socialistas por iniciativa del PCE, fundado en 1920, y de las JSU. Tenían su sede en el colegio-convento de los salesianos en el barrio de Estrecho de Madrid, y se desarrollaron mucho en los primeros meses de la guerra llegando a contar con 70.000 combatientes, mandos instruidos (que podían ser elegidos por la tropa), alto nivel de disciplina, incorporación de comisarios políticos que explicaban a los soldados “el porqué y el paraqué” combatían y sistema de instrucción y enseñanza que pretendían erradicar el analfabetismo de los soldados.

Entre Modesto  y Pando fundaron una de sus unidades que cobró especial fama, el Batallón Taelman, denominado así, en honor de Ernesto Taelman, presidente del partido comunista alemán encarcelado por Hitler que lo mandó fusilar en 1944. Cuando Modesto fue ascendido y pasó a mandar una división,  este destacado batallón quedaría a las órdenes del comandante Pando.

Con este  célebre batallón, Pando, se enfrentaría a las tropas marroquíes y legionarias en el paraje de Los Alijares, alrededores de Toledo a finales de 1936, en una cruenta batalla con muchas bajas que no tendría un claro vencedor. Pero poco después toman Torrejón de Velasco, ocupan Villaverde y toman el “Cerro Rojo” (el Cerro de los Ángeles), participando en el contraataque de Aravaca formando parte ahora de la brigada al mando de Enrique Lister.

Tanto Líster como Modesto eran personajes de extracción obrera (cantero y aserrador respectivamente) que habían recibido instrucción militar en la Unión Soviética (ambos terminarían la guerra con el grado de general), mientras que Pando era de familia acomodada y de formación universitaria que leía tanto de política como de filosofía o medicina. La unión entre ellos se llevó a cabo por sus convicciones políticas y su deseo de combatir el fascismo y defender la libertad y la democracia en su país. Eran  admirados y queridos por sus soldados.

En febrero de 1937, Pando, participa en la batalla del Jarama que consiguió impedir el aislamiento de Madrid, y en marzo siguiente en la batalla de Guadalajara impidiendo definitivamente el cerco de la capital republicana mediante una gran victoria sobre las divisiones fascistas italianas enviadas por Mussolini. Ambas batallas tuvieron un cronista excepcional en la persona del escritor Ernest Hemingway.  En el mes de Mayo siguiente desalojan a los franquistas del Palacio de Sisla, al sur de Toledo en pleno campo de maniobras de la Academia Militar.

En Julio de 1937 el Dr. y Comandante Pando participa en su último y cruento combate, la batalla de Brunete, la más sangrienta de la guerra, en la que es herido  gravemente y evacuado al Escorial el 25 de julio, a la vez que la famosa fotógrafa judío-polaca Gerda Taro arrollada por un tanque. Ambos fueron asistidos en el Hospital Militar asentado en el antiguo Convento de los Sagrados Corazones.

Gonzalo Pando Rivero falleció el 31 de Julio de 1937 y fue enterrado en el Cementerio de El Escorial el 1 de Agosto causando un hondo sentimiento nacional por la pérdida del jefe del glorioso Batallón Taelman, médico, humanista, comunista y luchador por la igualdad y la  libertad de España.

El 11 de Enero de 1939 en el Diario del Ministerio de Defensa Nacional se anuncia su ascenso a Mayor desde el día siguiente a ser herido.

En 1983 muere su mujer Asunción Pando en Madrid

 

                                                                Jesús Lobillo Ríos

                                         Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                     “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía

Ana M. Afzali, Ph.D.-“Gonzalo Pando Rivero: de médico a comandante republicano de la guerra  civil española”. Edición de la autora. 2022.  

domingo, 25 de febrero de 2024

La contrarreforma del cine español

LA CONTRARREFORMA DEL CINE ESPAÑOL

Como se sabe, en 1895 los hermanos Lumière presentaban al mundo las primeras imágenes en movimiento: había nacido el cinematógrafo. Esta primera experiencia había tenido lugar en París, pero España, dada la situación política y económica, no permitía desarrollar esta tecnología. Sin embargo, y a pesar de todas las carencias, algunos audaces y modernos españoles se subieron al carro de la modernidad para rodar sus primeras películas documentales. Si los franceses se estrenaron con Llegada de un tren a la estación de la Ciotat, documental rodado en 1895, el aragonés Eduardo Jimeno, dos años después, filmaría el documental Salida de la misa de doce del Pilar de Zaragoza y Fructuoso Gelabert rodaba ese mismo año otro documental: Riña en un café. Pocos años después, Ángel García Cardona y Antonio Cuesta dirigían la primera película española con argumento, un melodrama titulado El ciego de la aldea (1907). Por otra parte, recordamos que estas iniciativas surgieron en Cataluña gracias, por un lado, a la proximidad geográfica y por otro que Barcelona se había convertido en una de las ciudades más industrializadas, con la burguesía más moderna y más público obrero que en Madrid, porque el cine estaba pensado, en principio, como divertimento popular y de masas. Entre estos primeros cineastas, aparecen los nombres de los catalanes Fructuoso Gelabert y Alberto Marro y del aragonés Segundo de Chomón.

            Por otro lado, durante esta primera etapa de cine mudo en España, los argumentos incluyen zarzuelas, sainetes, españoladas, dramas y comedias, porque este nuevo invento había conseguido ya, durante la década de los años 20, despertar curiosidad entre muchos intelectuales y también en las clases más acomodadas. Será ya, coincidiendo con el triunfo de la República, cuando el cine mudo dio paso al cine hablado, cuya primera proyección El cantor de Jazz se había producido en Hollywood en 1927 (la película llegó a Madrid en versión muda en 1929 al carecer de los equipos de proyección sonoros). En enero de 1930 se estrenan las dos primeras películas españolas sonoras Fútbol, amor y toros, dirigida por Florián Rey y El misterio de la Puerta del Sol, dirigida por Francisco Elías Riquelme.

Y la industria del cine se irá consolidando, de forma que en 1932 surge en Valencia la Compañía Industrial del Film Español (CIFESA) como distribuidora exclusiva de la industria cinematográfica americana. Durante las décadas de 1936-1939 se asiste a una edad de oro del cine hablado. Posteriormente, tras la implantación de la dictadura se aplicarían normas de presión para regular la producción cinematográfica. Por ejemplo, por cada cuatro películas extranjeras se exigía la exhibición de una película española, que debía caracterizar la defensa de los valores de la raza, de la patria, del caudillaje, de la familia y la tradición religiosa y moral, evitando por lo tanto temas tan espinosos como la guerra y la política. Títulos de los años 40 como Raza (con guion de Franco bajo el seudónimo de “Jaime de Andrade”), ¡A mí la Legión!, Alma de Dios, Marianela o Un alto en el camino, vienen a corroborar lo dicho. Actores como Alfredo Mayo, Aurora Bautista o Ana Mariscal se convierten en las estrellas de la época.

            Los años 50, época considerada como la década dorada de la comedia, es también la etapa de esa “Contrarreforma” a la que aludimos en el título con figuras tan relevantes para nuestro cine como Luis García Berlanga y Juan Antonio Barden, tildados de raras avis por los estudiosos del cine. Ya dijo Baudelaire que la comedia es una cosa muy seria. El estreno del drama Surcos (1951), de José Antonio Nieves Conde, supuso la evidencia de este choque de mentalidades. Unos años más tarde, Nieves Conde no ceja en el empeño, a pesar de ser censurado, dirigiendo un drama social familiar con el problema de la vivienda como trama central: El inquilino, con Fernán Gómez y María Rosa Salgado. Como se ha escrito, las penurias de la clase media-baja serán la preocupación constante de los directores de los años 50. Títulos como Esa pareja feliz, de Bardem y Berlanga (1951) de nuevo con Fernán Gómez y Elvira Quintillá y El pisito, de Marco Ferreri (1959) con López Vázquez y Mary Carrillo, son ejemplo de lo dicho, y también guiños proto-feministas que denuncian el generalizado machismo social con Calle Mayor (1956) de Bardem, extraordinaria película que merece un artículo aparte, con una también extraordinaria protagonista: la británica Betsy Blair.

A mediados de los años 50 (1955) se habían producido unas jornadas organizadas por el director de cine Basilio Martín Patino (Conversaciones de Salamanca)​ a las cuales acudieron críticos, directores, representantes del sector intelectual, organismos del propio Estado. Estas jornadas, jornadas de reflexión y análisis sobre la cuestión del sector, a todos los niveles, tras el paréntesis de la Guerra Civil, tuvieron como resultado una etapa que se conoce como “cine metafórico” en que los cineastas, que querían hacer un cine más realista, intentaban por medio de metáforas (cine metafórico), burlar la tremenda censura de la época. La fórmula se materializó en películas a las que se sumaría después el director Carlos Saura.

La década del 60, con el desarrollismo y la apertura al exterior representa un período importante del desarrollo económico de España. La influencia de lo extranjero y la modernización no son suficientes, en principio, para que el ojo avizor del gobierno y su censura aflojaran y gracias a la creatividad del cine metafórico de Berlanga y Bardem (contrarreforma), adjetivado también como simbolismo, parabólico o de la alusión se pudieron sortear las restricciones que continuaron hasta los años setenta, pero esta ya es otra historia que finalizará en 1978 con la eliminación de la censura que tanto había contenido la industria cinematográfica.

 

                                   Rosa M. Ballesteros García

                        Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                  “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 18 de febrero de 2024

Amparo Poch Gascón

                                                      AMPARO POCH GASCON

                         MÉDICO, FEMINISTA, ESCRITORA, LIBERTARIA Y ANTIFASCISTA

 

De ideología liberal y revolucionaria, dedicó su vida a la medicina, poniendo en marcha programas de educación sanitaria para mujeres, luchando por la equiparación cultural, y la libertad sexual de las mismas frente a la opresión masculina en todos los terrenos. Murió en Francia, sola, olvidada, después de haber sido borrada de los archivos académicos como una vergüenza familiar.

Nació en Zaragoza en 1902, la primera de cuatro hermanos habidos de la familia de un militar sargento de pontoneros, que se opuso a que estudiara medicina “por no ser carrera propia de mujer”, por lo que estudió Magisterio entre 1917 y 1922 terminándola con premio extraordinario en la sección de ciencias, para a continuación matricularse en la Facultad de Medicina, licenciatura que terminó en 1929 con matrícula de honor en las 28 asignaturas de que constaba, consiguiendo al año siguiente el Premio Extraordinario de Licenciatura en un examen competitivo frente a seis colegas en el que desarrolló el tema “Valor diagnóstico del líquido cefalorraquídeo”. Fue la segunda mujer que culminó la licenciatura en esta Facultad.

Ejerció como vicesecretaria del Colegio de Médicos de Zaragoza hasta 1934, año en que marchó a Madrid. Comenzó a pasar consulta en una habitación de su propia casa con condiciones especiales para las obreras, desarrollando programas de prevención de la enfermedad y promoción de la salud, así como de cuidados de la sanidad infantil, editando en 1931 una Cartilla de Consejos a las Madres que fue galardonada en el segundo concurso de premios del Doctor Borovio de Protección de la Infancia, por su valor divulgativo y de prevención.

En 1935 abrió una consulta médica para mujeres en el barrio del Puente de Vallecas en Madrid y trabajó en la Mutua de Médicos de la CNT del Sindicato Único de Sanidad al que pertenecía. En 1936 funda, con dos amigas, la Revista Mujeres Libres, una revista para mujeres y escrita por mujeres que vetó la colaboración masculina, y en la que se reivindicaba la educación y la capacitación profesional como premisas determinantes para la emancipación de la mujer de la esclavitud, la ignorancia y la sumisión sexual.

Sus programas divulgan cómicos episodios que achaca al “Sanatorio del Optimismo”, firmados por la “Dra. Salud Alegre”, a la que secundan los doctores “Buen Apetito”, “Buen Humor”, “Sueño Feliz”, “Amor Humano” y “Guasa Viva”, y las enfermeras “Fantasía”, “Ilusión”, “Risa”, y el microbio “Reflexión”, que siguen siendo un modelo de difusión para la promoción de la salud.

Esta agrupación se fusionó en 1936 con el Grupo Cultural Femenino de Barcelona organizando cursillos de enfermeras y puericultoras, y abrió una escuela de chóferes para adiestrar a las mujeres en el manejo de ambulancias y tranvías. Llegó a contar con más de 20.000 afiliadas.

Fundó y presidió el Grupo Ogino que dio a conocer este sistema anticonceptivo. En 1932 escribió “La vida sexual de la mujer”. Fue partidaria del divorcio o la separación cuando el amor se acaba, y defendió la unión libre sin papeles ni documentos. Defendió la igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres y fue partidaria de la coeducación.

Entre 1936 y 1937 trabajó en el Ministerio de Sanidad con Federica Montseny como directora de Asistencia Social. Y a final de 1937 asumió la dirección de la “Casal de la Dona Treballadora” donde se capacitaba a las mujeres obreras con un programa cultural, profesional y social, que bajo su dirección pasó de tener  150 alumnas a 911. Como miembro de la Junta de Protección de Huérfanos de Defensores de la República colaboró en los programas de instrucción de medidas de salvamento y coordinó los programas de colonias y granjas escuelas para los niños refugiados.

En Febrero de 1939 cruza la frontera y obtiene un permiso para vivir en Nimes, Francia, pero no para trabajar, lo que la obliga a recurrir a la economía sumergida pintando tarjetas, pañuelos, haciendo bolsos o plegando sobres “todos los días y fiestas hasta la una de la madrugada”. En 1945 se traslada a Toulouse en donde hay cerca de 20.000 refugiados españoles, entre los que empieza a pasar consulta médica de forma clandestina hasta que la entrada en vigor del Estatuto Jurídico de los Españoles le permite trabajar en las consultas de Medicina General y Ginecología de la Cruz Roja y algunas clínicas privadas. Nunca dejó de prestar su asistencia médica en el SIA (Solidaridad Internacional Antifascista) en el Comité Nacional de Toulouse.

En 1965 se le diagnosticó un cáncer cerebral y quiso volver a Zaragoza con su familia, pero sus hermanos la rechazaron por ser una persona que había sido la ignominia de su casa. Su expediente académico, tanto en la Escuela de Magisterio como en la Facultad de Medicina había sido borrado y arrancadas sus páginas. Falleció en 1968 en Toulouse y a su entierro asistieron más de 200 españoles. Solo tenía en su cartilla de la Caja de Ahorros 16 francos con 29 céntimos.

En 2002, centenario de su nacimiento, el rector de la Universidad de Zaragoza descubrió una placa con su nombre en el Paraninfo Universitario. Zaragoza le dedicó una calle. En 2008 se inauguró un centro de salud con su nombre, y en 2018 puso otra placa en el edificio de la calle en que vivió. En 2021 una calle de Toulouse recibió su nombre.

 

                                                                 Jesús Lobillo Ríos

                                          Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                    “benaltertulias.blogspot.com”    

 

Bibliografía.-

Bernal Triviño A. Diario Público.2018

Miqueo C. Real Academia de la Historia

domingo, 11 de febrero de 2024

Maruja Mallo

MARUJA MALLO (1902-1994)

 

No cabe duda que Maruja Mallo fue, en palabras de la profesora Shirley Manghini: “La mujer más excepcional del mundo vanguardista español de su época y hasta años recientes, la más desconocida”. Federico García Lorca la describió como sigue: “Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad”.

Nacida en Galicia, su familia se estableció en Madrid en 1922 y ese mismo año comenzó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a su hermano Cristino. A través de otro hermano, Justo, conoció a sus compañeros de la Residencia de Estudiantes, entre otros: Dalí y Moreno Villa. Apunta Manghini que la incorporación de Maruja al trío Buñuel-Lorca-Dalí: “convirtió al grupo en cuadrangular”, generándose entre los cuatro una intensa colaboración personal e intelectual. Abundando en ello, la historiadora del arte Estrella de Diego describe en clave de polisexualidad la dinámica del grupo.

La Guerra Civil la empujó fuera de España. En 1937, vía Lisboa, y ayudada por Gabriela Mistral, se instaló en Buenos Aires. Ese mismo año se edita su monografía: Lo popular en la plástica española a través de mi obra. Allí estrechó lazos de amistad con Ramón Gómez de la Serna, también exiliado, y casado con la argentina Luisa Sofovich, a quien dedicó el libro Maruja Mallo, publicado en edición bilingüe por Losada (Buenos Aires) en 1942. En 1939 pronunció varias conferencias en la Universidad de Santiago de Chile. En la capital bonaerense decora Maruja el cine “Los Ángeles” y expone en Viña del Mar (Chile) en 1945. La política del populista Perón la empujó de nuevo, esta vez en sentido contrario. En 1946 expuso en Río de Janeiro, en Nueva York y en Bolivia. En 1957 expone en Buenos Aires de nuevo y en 1961, en Madrid, en la Galería Mediterráneo. Ese año, el Museo de Arte Contemporáneo adquiere su cuadro “Estrella de Mar”. A partir de 1962 viaja a España, por primera vez desde su exilio, instalándose definitivamente en 1965.

Este es, a grandes rasgos, el escenario que vio crecer y madurar la obra de una mujer físicamente menuda, vivaracha, alegre; voluntariosa e irónica. Es esta última la característica más recurrente con que la definen sus críticos y amistades. Esa “brujita joven” o “Sibila” quien afirmaba que “el oficio debía estar siempre al servicio de las ideas” y gustaba definir su pintura como una obra de síntesis. (arte útil VS arte por el arte). Ana Vázquez de Parga describe su camaleónica facilidad para adaptarse a las diferentes propuestas artísticas como muy natural, casi inconsciente, gracias a que con “su mirada de lince, su olfato de cazador, atrapa todo lo que escucha y va a su alrededor”.

La artista se instaló definitivamente en España en 1965: “Mis amigos estaban desterrados o enterrados [escribe] y yo sola en el Hotel Palace y las galerías llenas de pintura informalista que es un estilo totalmente franquista...” Como describió María Escribano: “Maruja no llegaba quejicona y rencorosa, sino sólo con una razonable dosis de mala leche”.

Hasta 1979 no se le presenta la ocasión de una muestra antológica: “Moradores del Vacío”, obras pintadas durante los años setenta, y una serie de ocho litografías, homenaje a la Revista de Occidente de la misma época.

Maruja creyó sobre todas las cosas en el Arte, único amante al que se mantuvo fiel hasta el final de sus días, quizás, desengañada de todo lo demás, como Carmen de Burgos quien, en su Autobiografía, escribió lo siguiente: [...] y yo que creía buena a la humanidad toda, vi sus pequeñeces, sus miserias [...] y sentí el dolor de los pesares ajenos, y lloré con los oprimidos y envidié los mundos donde no habitan los hombres [...] Y así sufriendo y amando [...] entre lágrimas y goces se formó mi espíritu de hoy [...] Viajé [...] estudié [...] me adularon y me zahirieron [...] Hoy sólo creo en el arte y acepto el amor como bella mentira, una forma más perfecta de la amistad.

Como le ocurrió a Carmen de Burgos, Maruja Mallo, a pesar de su indiscutible popularidad en España durante los años veinte y treinta, un silencio ominoso cayó sobre ella durante el franquismo. Afirma Manghini que no fue sólo a causa de su exilio o al hecho de ser mujer, sino sobre todo porque era una mujer “transgresora” en su vida y en su obra.

 

                               Rosa M. Ballesteros García

                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                              “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 4 de febrero de 2024

El emirato cordobés de Creta del siglo X

                               EL EMIRATO  CORDOBÉS  DE CRETA  DEL  SIGLO  X

El famoso historiador británico Edward Gibbon (1737-1794) refiere en su monumental “Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano”, que, en el siglo IX, “una banda de andaluces voluntarios, descontentos con el clima o el gobierno de España se aventuraron al mar en una guerra que, dado que no superaban las veinte galeras,  solo cabe calificarla de piratería”. Sin embargo, dicha banda, con esta exigua hueste contribuyó a la fundación de la ciudad africana de Fez, señorearon el Mediterráneo, dominaron Alejandría y crearon un emirato en la isla de Creta que subsistió durante ciento treinta y ocho años. Este evidente contraste entre capacidad y resultados, incitan fuertemente nuestra curiosidad por conocer más sobre los orígenes, formación y objetivos de esa “banda de piratas andaluces”, cuya fascinante historia ha sido calificada como una auténtica odisea protagonizada por los “rabadíes” o habitantes del rabal, cuya aventura, iniciada durante el emirato andalusí de al-Hakam I (770-822), vamos a recordar aquí de la mano de su máximo estudioso el periodista cordobés Manuel Harazem  (Manuel León Figueroa 1956-2020).

Nada más iniciado el Emirato Omeya de Occidente en 756, con la entronización de Abd al-Rahman I, (el príncipe omeya superviviente fugado de la matanza de los abasíes de Damasco), comenzó el desarrollo de su capital, Córdoba, que, superando las estrechas limitaciones de sus murallas romanas, dio en la construcción de arrabales  (la axerquía=al este de la Medina) que contuvieran la numerosa población que hicieron de ella la mayor ciudad de su tiempo. Uno de estos arrabales, quizás el más importante y populoso, fue el Arrabal de “Sacunda” situado al otro lado del rio Guadalquivir, frente a la Mezquita y al Palacio del Emir, con una extensión calculada de más cien mil metros cuadrados, cuidadosamente planificados, y que debe su nombre a una posible deformación arabizante de su primitiva raíz latina de “segunda” por estar en la segunda milla de la Vía Augusta, unida a la Medina por el Puente que construyeran originariamente los romanos. Su población debió exceder en mucho  a los 30 ó 40 mil habitantes y debió estar compuesta por muladíes, clases populares, artesanos, comerciantes y agricultores e incluso hombres de leyes como los alfaquíes. Su principal comercio era atender las demandas de los habitantes del alcázar.

En 796 hereda el trono el tercer emir omeya, al-Hakam I, que desde el primer momento hubo de sortear problemas para conseguir su estabilidad dando muestras sobradas de sus métodos brutales para controlar a la población. Al año de su nombramiento se encontró con la disidencia de la clase aristocrática toledana que solucionó mediante la llamada “Jornada del Foso” en la que los nobles disidentes fueron invitados a una fiesta en el palacio del gobernador y decapitados y arrojados a un foso según llegaban. Poco después, año 806, tuvo conocimiento de un complot para derrocarlo en la misma Córdoba, y haciéndose con la lista de sus componentes mandó ejecutar a sus 72 integrantes. Encrespada la población cordobesa se levantó contra su tiránico emir en el año 818, hundida bajo los exagerados impuestos que requerían los costes defensivos palatinos, e inermes ante la hambruna desarrollada por aquellas fechas. La “revuelta del arrabal”, aunque fuera protagonizada por Sacunda, arrastró a todos los arrabales de la ciudad y estuvo a punto de derribar al emir que gracias a la utilización de su guardia (los famosos mercenarios reclutados en la frontera norte apodados “los mudos” porque no sabían hablar árabe), que vadeando el rio más arriba sorprendieron por la retaguardia a los asaltantes, dominando la situación.

La venganza del emir fue terrible. Durante tres días “Sacunda” estuvo sometida al pillaje de los soldados que asesinaron y robaron a placer. Trescientos notables fueron crucificados y expuestos en el puente, pero no satisfecho aún, mandó arrasar por completo el arrabal y  prohibió cualquier tipo de construcción en adelante en el lugar, y a los que quedaron vivos los desterró lejos de Córdoba con duras condiciones como ir en pequeños grupos, limitar la cantidad de enseres y pertenencias, etc. lo que los expuso al bandolerismo reinante y a todo tipo de penalidades. Tras estos hechos al-Hakam I se ganó para siempre el apodo de “el del arrabal” (al-Rabadi).

El exilio, vendido como un perdón por parte del emir, fue llevado  a cabo con premura y desorganización, constituyendo una auténtica dispersión de la que no se han conservado datos fiables, pero sí numerosas noticias contrastables entre sí. Una parte de ellos marchó a Toledo, protagonizando el exilio más corto, menos numeroso y  del que tenemos menos noticias, integrándose una minoría en la sociedad toledana, entre la que se cuenta al alfaquí de origen bereber Yahya ibn Yahya (769-848), difusor en Al-Andalus de las enseñanzas maliquies, que fue posteriormente perdonado, y otra continuando su lucha permanente contra el emir llegando a organizarse y llamando a un jefe rebelde Muhair al-Qatil para que los capitanease, al menos hasta que fue apresado y probablemente ejecutado.

El segundo grupo de exiliados compuesto por varios miles de familias se dirigieron a África a unos 500 km de Córdoba a la zona central del actual Marruecos en donde se estaba desarrollando en aquel momento  la ciudad de Fez, producto de la fundación de la primera dinastía islámica del Magreb a cargo de Idris un personaje islámico huido de Bagdad que conforma un relato parecido al del omeya cordobés, y cuyo sucesor Idris II ofrece a los exiliados asentamiento,  que estos aprovechan para desarrollar allí su cultura, de forma que la ciudad dividida por un río presenta una planicie oriental que se denomina aún, Ribera de los Andaluces, en la que se reproduce un urbanismo y costumbres cordobesas, y otra planicie occidental que ocuparían los aglabies representantes africanos de los abbasies de Damasco que tenían su capital en Cairuan y cuya zona se denominó de los Qarawanis.

Pero sin duda el tercer grupo de exiliados es el más numeroso e importante. Se calcula que entre quince y treinta mil familias formaron este núcleo que alcanzó las costas levantinas embarcando posiblemente en Pechina (Almería) y haciéndose a las aguas del mar Mediterráneo que al sur presentaba en Africa (Ifriquiya) el dominio de los idrisies y más hacia oriente el de los abasíes, enfrentados a los omeyas. Y al norte los bizantinos herederos de los romanos. Las diversas fases de relación hegemónicas entre estos poderes hacen del antiguo “Mare Nostrum” un mar descuidado, falto de control y vigilancia y por tanto asiento ideal para piratas, corsarios y bucaneros que se mantienen robando y traficando con esclavos que obtienen en unas costas y  venden en otras.

Es más que posible que nuestros exiliados se sumen de alguna manera a estas partidas de facinerosos pese a que su perfil es puramente urbano y civilizado y en absoluto se les puede calificar de “gentes de mar”, que se vieron involucrados en esta aventura. El puerto principal de tráfico parece ser que fue el de Alejandría en donde debieron aposentarse en gran número y por mucho tiempo, antes incluso de la llegada de nuestros exiliados. La muerte del califa abbasí de Bagdad, Harún al Rashid (766-809) sumió al estado en una guerra civil que solo se solucionó con la victoria de su hijo al-Mamum (786-833) que no comenzó a reinar hasta el 813 y bajo su mandato envía al general Ibn Tahir a liberar Alejandría que llevaba muchos años en poder de “los andaluces” lo que consigue, en 827,  negociando con ellos su marcha a tierras que no fueran abasíes, es decir a la isla de Creta mediante un estipendio económico. Creta estaba igualmente poco vigilada dado el conflicto bizantino que existía entre Miguel II (770-829) y el general Tomás El Eslavo, al que derrotó y ejecutó en 823.

El punto de unión e identificación de todos estos datos se encuentra en la figura del caudillo que dirigía al grupo de andaluces, que todos los cronistas, sin excepción,  identifican con Abu Hafs, que era natural de Fahs al Ballut (el llano de las bellotas, actual Valle de los Pedroches ) y que pertenecía a “qul al rabadhin” muy posiblemente “al arrabal=arrabalero”, y al que califican también como “al galiz” que suele traducirse como “el gordo”, pero que también alude al carácter rugoso o escabroso que se aplica a las gentes agrestes y que hoy día es gentilicio de los habitantes de Pozoblanco  (capital actual del Valle): tarugo. Es decir, que Abu Hafs, el arrabalero, tarugo del Valle de los Pedroches fue el líder que acaudilló a las gentes del arrabal en su desembarco en la isla de Creta en 827.

Esta isla representaría la tierra deseada en la que, por fin, nuestros errabundos exiliados encontraron acomodo fundando en su costa norte, en la actual Heraklion, una ciudad que denominaron “Rabdh al-Jandaq”, un nombre que nos recuerda a sus fundadores y a su origen, pero que no significa nada para quien no conozca su historia, pues puede traducirse literalmente como “Arrabal del Foso”, que fue destruida y arrasada posteriormente por el general bizantino Nicéforo Focas, pero cuyo estudio arqueológico permite aún hoy día descubrir las cicatrices de sus primitivas murallas y su mezquita. Fundaron un estado árabe con la forma de emirato tras alcanzar un equilibrio de poder entre los piratas habituales, los exiliados andaluces y la población autóctona, independiente del califato abbasí y del omeya mediante la práctica de una tolerancia como la que fue proverbial en la península ibérica.

Estabilizado el emirato practicaron relaciones comerciales con todos los países vecinos, incluido el califato de Damasco donde al parecer el hijo y sucesor de Abu Hafs, Suayb, estudió adquiriendo la condición de intelectual que le faltaba a su padre y predecesor, convirtiendo a su vez al nuevo emirato en un foro cultural en el que se sabe que enseñó el jurista cordobés Abu Abd al Malik Marwan. Se labraron pues un espacio cultural, comercial y militar, sobre todo naval como lo demuestra el rechazo hasta en tres ocasiones de los ataques de la flota imperial bizantina, pero por fin en 960 Rabdh al-Jandaq fue sitiada por las tropas de Nicéforo Focas que la rindieron por hambre durante ocho meses. Los habitantes que no murieron en la defensa fueron obligados a convertirse al cistianismo o expulsados de nuevo.

La numismática nos ha demostrado la correlativa sucesión sin sobresaltos de diez emires desde su fundador el pedrocheño Abu Hafs en 827, todos ellos orgullosos de su procedencia como lo patentizaron en su nombre y calificativos hasta el último derrocado en 961: Abd al-Aziz ibn Suaib al-Qurtubi, es decir, el cordobés.

                                                                 Jesús Lobillo Ríos

                                         Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                   “benaltertulias.blogspot.com”

     

 Bibliografía.-

Edward Gibbon.-“Decadencia y caída del Imperio Romano”. Atalanta 2012

Manuel Harazem.-“La odisea de los rabadies”.Editado por el autor. Córdoba 2017

Eduardo Manzano Moreno.-“Conquistadores, emires y califas”. Critica 2011

Vassilios Cristides.-“Relaciones entre Creta bizantina y los omeyas de Siria y al-Andalus” en “El 

                                     Esplendor de los Omeyas cordobeses”. Exposición en M. al-Zahra 2001

Claudio Sanchez-Albornoz.-“La España Musulmana”. Espasa-Calpe 1974

Antonio Jaen-Morente.-“Historia de Córdoba”. Librería Luque. Córdoba 1971

domingo, 28 de enero de 2024

La red Comète

Andrée De Jongh y la Red “COMÈTE”

 

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) Bélgica, a pesar de ser neutral en principio, tuvo que tomar partido ante la invasión del país por el ejército nazi. Era el mes de mayo de 1940 y los belgas se habían resistido poco más de dos semanas. En la misma situación se encontraban nuestros vecinos franceses, ocupados por el ejército nazi desde junio del mismo año. Las costas septentrional y occidental, así como el interior de las mismas, y una pequeña zona de ocupación en el sureste, quedaron en manos del bloque nazi-fascista. La Francia “Libre”, con capital en Vichy, retuvo el sur del país hasta 1942, que también fue ocupado por alemanes e italianos hasta la entrada de los aliados en 1944.

Esta era la situación general en Europa desde que en septiembre de 1939[1] los alemanes invadieran Polonia. En este contexto la extenuada España, recién salida de una guerra civil, se había declarado neutral, si bien sus intereses estaban ligados a las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón). Esta situación, que podríamos definir como “singular”, junto a su ubicación estratégica, a caballo entre la Europa ocupada por los nazis y un país formalmente no beligerante, situó al País Vasco como protagonista involuntario y coyuntural de una de las redes más importantes de paso para las víctimas que huían del nazismo: la red Comète, organizada por la resistencia belga en 1940.

A través de la muga (frontera vasco-francesa en euskera) muchos hombres y mujeres, por encima de ideologías, se jugaron la vida sirviendo de guías (“mugalaris”) o enlaces para quienes buscaban la libertad. Esta red “ilegal” tenía como misión la evacuación hacia Gibraltar tras atravesar la frontera vasco-navarra, y estuvo apoyada por los servicios de la embajada británica en Madrid. Desde su recogida en Bélgica, Holanda o el norte de Francia, se iniciaba un largo y peligroso viaje que finalizaba en San Juan de Luz, última etapa hacia la libertad que tampoco estaba exenta de peligros porque no olvidemos que había que atravesar la España franquista hasta llegar, como ya adelantamos, a Gibraltar.

Fueron varios cientos los voluntarios que se incorporaron a esta red: unas 1.700 personas, perdiendo la vida en este intento 290, varias en campos de concentración, como la navarra Frantxia Usandizaga. A esta muerte se suman las de Juan Larburu, Alejandro Elizalde, Jean Dassié, Jean François Nothomb (alias “Fanco”) o Antoine D´Urgell, por citar sólo unos pocos nombres. Gracias a su sacrificio, y al de otros voluntarios, 800 aviadores y fugitivos de diverso origen lograron escapar de la persecución nazi. La red fue organizada por la resistencia belga, como ya adelantamos, con el objeto de poner a salvo a los aviadores aliados que habían caído o hechos prisioneros por los nazis.

Entre los nombres de los resistentes destacamos al ingeniero belga Arnold Deppé, o la familia De Greef. Entre algunos de estos valientes vasco-navarros destacamos a Florentino Goikoetxea, un refugiado de Hernani en el País Vasco-Francés, captado por una de sus dirigentes, la joven belga Andrée de Jongh, de quien trataremos más adelante, o Bernardo Aracama, otro vecino de San Sebastián y dueño de un garaje. Florentino llegó a trasladar a 200 pilotos caídos a través de la frontera. Vecinos también del País Vasco-Francés fueron Kattalin y su hija Josephine Aguirre (con nombre de guerra “Fifí”) o la familia belga De Greef, ya citada: la madre Elvire (“Tante Go”), encarcelada en varias ocasiones, y los hijos Freddi y Janine (esta última, eslabón crucial de la red).  

Por otro lado, cabe destacar de todo este entramado una joven belga: Andrée de Jongh (1916-2007). Conocida como “Dedé”, ejercía como enfermera cuando entró a formar parte de la red. Su padre, Frederick, fue asesinado por los nazis en 1943. Junto con Arnol Deppé, organizan los primeros contactos, ayudados también por una familia que vivía en la ciudad francesa de Anglet (los De Greef) y otros ciudadanos antifascistas, como el ya citado Bernardo Aracama, o familias como las Iriarte Berasategui, Garayar o Armendáriz. La red sufrió varios intentos para hacerla desaparecer, tanto por los nazis como por los franquistas y sus delatores. En una de estas razzias, en enero de 1944, cayó la propia “Dedé” cuando estaba refugiada con varios pilotos en el caserío Bidegain Berri. Desde allí pasó a la cárcel de Bayona y posteriormente a la de Fresnes, en Francia, hasta que la enviaron a Ravensbrück, un campo de concentración exclusivo para mujeres situado en Alemania. Fue liberada por las tropas soviéticas el 30 de abril de 1945. Después de la guerra trabajó como enfermera en el Congo Belga y luego en Etiopía, en el hospital para enfermos de lepra de Adís Abeba. Jubilada, vivió sus últimos años en Bruselas.

Finalizada la guerra, recibió diversas condecoraciones: Medal of Freedom de Estados Unidos, y la George Medal en el Reino Unido; además en Bélgica recibió el título de condesa y el grado de teniente coronel del ejército. Varios periódicos como The Guardian, The Washington Post o The Times ofrecieron extensas reseñas a su fallecimiento,

 Se calcula que, con apenas 19 años de edad, Janine de Greefr realizó una treintena de viajes para escoltar a los pilotos desde París a Baiona. Esta es, en nuestra opinión, una de estas personas que nos reconcilian con el ser humano. Cada año, las autoridades del norte de Euskal Herria y la Asociación de Amigos de la Red Comète realizan actos de homenaje a los vascos que colaboraron con ese grupo de la resistencia contra los nazis

 

                                 Rosa M Ballesteros García

                   Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                               “benaltertulias.blogspot.com”

 

P.D.- Para más información sobre el tema recomendamos el libro Camino a la libertad. La red de evasión Comète y la frontera vasca durante la II Guerra Mundial, de Juan Carlos Jiménez de Aberasturi.



[1] En abril había finalizado la guerra española.

domingo, 21 de enero de 2024

Rafael Calbo Cuadrado

                                       RAFAEL  CALBO  CUADRADO 

       MÉDICO, PROFESOR, SOCIALISTA, DIPUTADO, MASÓN, CATÓLICO Y REPUBLICANO

 

Un ilustre gaditano que pese a su brillantez tanto académica como política y a la entrega total a su profesión y a su tierra, no ha recibido hasta la fecha ningún tipo de reconocimiento oficial ni extraoficial pese a su asesinato en los Muros de Puerta Tierra en agosto de 1936. El olvido al que ha sido relegado, de forma inmerecida, pretendemos removerlo en el presente trabajo, para añadirlo al grupo de científicos andaluces desaparecidos, exiliados o represaliados durante el franquismo, para su reconocimiento público y rehabilitación moral.

Nació en Cádiz en 1906, hijo de un médico de profesión, ciudad en la que realizó sus estudios de Bachillerato y en cuya Facultad de Medicina se licenció en 1927 con sobresaliente a los 21 años de edad, para doctorarse poco después en la Universidad Central de Madrid, especializándose en Obstetricia. En 1931 obtuvo por oposición la plaza de médico tocólogo de  la Beneficencia Municipal y del Ayuntamiento de Cádiz. También obtuvo plaza de profesor ayudante de Histología y Anatomía Patológica en la Facultad de Medicina de Cádiz  que en 1933 pasó a desempeñar como profesor encargado.

Sus inquietudes sociales le llevaron a ingresar en la Masonería y en el PSOE figurando como Presidente de la Federación Provincial en 1936 con cuya candidatura obtiene una plaza de Diputado a Cortes, siendo titular de la Comisión de Marina, desde la que solicitó soluciones para el estado angustioso de la Factoría Naval de los Astilleros de Cádiz, así como el remozamiento de las flotas mercante y pesquera, y como suplente de la Comisión de Presupuestos, anunció una proposición de ley para resolver la dramática situación de más de dos mil familias de pensionistas y jubilados de la Compañía Transatlántica inmersa en un pleito crónico con el Estado.

Casado y con dos hijas de corta edad, el joven profesor y diputado se encontraba en Cádiz en el momento de la rebelión militar, siendo detenido el 10 de agosto y tras un remedo de consejo de guerra sumarísimo, condenado a muerte y asesinado el día 16, en uno de los fosos exteriores de Puerta Tierra, junto con otros cuatro detenidos en similares circunstancias. Su cadáver fue trasladado al cementerio municipal de Cádiz. La Universidad de Sevilla se limitó a cesarle en sus funciones por su reciente fallecimiento. Solo su familia tuvo la valentía de publicar una esquela en el “Diario de Cádiz”, posiblemente la única esquela de un “rojo” entre los miles de fusilados habidos en la provincia.

Su hermana Margarita Calbo Cuadrado, maestra de profesión, fue declarada “persona ligera de conducta a la que conviene vigilar”, iniciándose contra ella un expediente de depuración que no obstante le permitió seguir sus funciones en la Escuela de Párvulos número 3 de Cádiz dos años después en 1938, el mismo año en que la Comisión Provincial de Incautaciones ordenó la confiscación las propiedades del Diputado Socialista hundiendo a su familia en la miseria.

Diez años después, en 9 de mayo de 1945, Rafael Calbo Cuadrado fue procesado por el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, el cual tras una ardua investigación, en 18 de febrero de 1946, dió por extinguidas sus responsabilidades penales debido a su acreditado fallecimiento. Había sido fusilado a los 31 años de edad.     

 

                                                                            Jesús Lobillo Ríos

                                                 Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                               “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Álvarez Rey, L.- Todos los nombres.org

Martin Nájera A- Fundación Pablo Iglesias