domingo, 17 de enero de 2021

JAPÓN EN UNA TROMPETA

                Japón en una trompeta : 

               Down By the River side[1]

 

No hay nada casual en el nacimiento, evolución y consolidación de las ideas, tampoco lo hay en las personas, y  por supuesto, en las sociedades. Tampoco en el azar. Las causas muchas veces se desconocen o son difíciles de determinar, caso del azar; pero en el resto, a poco que se indague, se ordenen y relacionen los elementos de influencia, los contextos  y finalmente  se reflexione, se puede llegar a conocer los vectores que han confluido en una idea, personalidad, cultura y para el caso que nos va a ocupar , una agrupación.

Los contextos, son los elementos de influencia y presión que para bien o menos bien determinan buena parte de la formación de cualquier actividad relacionada con las personas. En Japón, los contextos históricos han variado de forma abrupta en más de una ocasión; los japoneses se han adaptado en todas las ocasiones y de ellas, sobre todo las etapas Heian y Edo, han sabido construir elementos identitarios de gran potencia que hoy en día permanecen emboscados en su pureza y proyectados hacia el exterior transformados en un atractivo escaparate , en más de una ocasión demasiado enfatizados. Pero nunca llegando a lo grotesco, porque la esencia, ese substrato de pureza intensa heredado de sus encierros y asimilaciones, es una barrera infranqueable.

I'm gonna lay down my sword and shield[2]

                la Constitución actual, redactada, en siete días de 1947 , en su artículo 9 dice : “Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales”. Buena parte de la historia política y social del país del “Sol Naciente”, ha girado y aún lo hace, en torno a las discusiones e interpretaciones de este artículo, pero nos vamos a quedar con la influencia que haya podido tener en la ciudadanía en lo referente a la paz, esa paz que se logró de una manera tan dolorosa.

I'm gonna lay down my heavy load[3]

1Coro Shenandoah Christian

                En las tierras del sur de los Estados Unidos, en la época de la esclavitud, allá por los últimos años del XIX y principios del XX, un espiritual de los esclavos negros se popularizó. La canción se refiere a imágenes bíblicas como el bautismo (túnica blanca), el río Jordán, Jesús (Príncipe de paz) y el cielo (camino al cielo), más adelante fue adoptada por los grupos religiosos, como el “Tabernáculo Mormón”, también en las comunidades evangelistas como Shenandoah Christian  ; forma parte del repertorio de Louis Armstrong y es sin duda uno de los símbolos más reconocidos del Góspel . Su ritmo permite la interpretación en cualquier tempo. Es una música netamente afroamericana.

I'm gonna study, study, war no more[4]

En 1902 Takeo Nakamori fundo la escuela para chicas Kyoto Handicraft Girls 'School, al amparo de los cambios que se producían tras la restauración Meiji y los nuevos preceptos constitucionales sobre la mujer, aunque interpretados en clave del pasado, la formación se centraba en cuestiones de artesanía. Llegaron las guerras imperiales y finalmente la ocupación americana. En 1957, los nuevos aires, la segunda y hasta la fecha una gran apertura hacia un occidente casi exclusivamente estadounidense, propició el cambió del nombre y la función , ahora Kyoto Tachibana Girls 'Senior High School y Kyoto Tachibana Girls' Junior High School .

2 Banda Original de 1961

En 1961  el profesor Hisashi Hiramatsu, fundó una pequeña banda de mujeres en la escuela. Inicialmente la componían 16 chicas. Observador Hiramatsu, se dio cuenta que las chicas tenían dificultades para respirar de forma diafragmática y su respiración no duraba lo suficiente; pensando que podrían compensarlo aumentando la fuerza física básica, comenzó a marchar como una práctica. Pero surgieron dos problemas: la marcha recordaba a los padres el pasado militar y sus desfiles  y en segundo lugar no podían intercalarse con los chicos ya que sus pasos eran más cortos. La solución, realmente original por entonces , e inteligente fue separar a las chicas y mezclar la marcha y el baile. La banda creció hasta los 107 miembros que posee en la actualidad.

Down By the River side

Escuchar su música, ver sus movimientos, la precisión de tecnología digital en las coreografías de interior, su marcha danzarina, es difícil de olvidar, tienen un punto de adición ante el asombro del espectáculo, pero lo que ofrecen es un Japón destilado en su esencia actual. Japón en la orilla, al borde del riesgo. Lo japones está en la precisión ya dicha, en el drama del esfuerzo, la repetición, el dolor y ansiedad de los entrenamientos tras las clases, sábados y domingos, festivos, sin tiempo para el descanso físico y emocional de esas chicas que, en la orilla de su adolescencia, se asoman a la de un rio de difusa identidad. Todas las músicas son occidentales, fundamentalmente norteamericanas, en su repertorio solo una pieza japonesa pero de raíces occidentales.

Kyoto Tachibana SHS Band : Camino del éxtasis

Hay en el Japón actual  interés especial en parecer agradables, y en algunos casos , transmitir despreocupación y alegría; puede ser que para hacer evolucionar la visión construida de frialdad y   rigidez que han heredado de la intensidad del periodo Edo y la etapa imperialista de los años 30 del siglo XX.  La banda es reflejo o escaparate del propósito. No quiere decir esto que haya en el proyecto, de evidente éxito, un planteamiento estratégico previo, sino que los vectores contextuales, identitarios y de necesidad subconsciente de difuminar el pasado  inmediato, para muchos, ominoso , han determinado su definición. Surge así porque las condiciones no podían generar otra cosa.

Esas 107 adolescentes, cargadas con sus metales, arrancan correteando por los escenarios en un desorden perfectamente calculado, agitan la mano que les queda libre y sonríen a la vez que lanzan un agudo grito. Tras el saludo y el grito , aparece el estricto orden, el Japón imperial.

3Pasadena Tournament of Roses 2017

Tienen dos formas de comenzar su espectáculo, sí es en el interior, la música De David Foster, “Winter Games”, compuesta para los juegos olímpicos de invierno de 1988 en Saporo. No es casual, es himno de concordia internacional, himno de paz, de artículo 9 de su constitución. Pero es en sus desfiles callejeros, cuando transitan por las calles de Kioto, Nueva Orleans, Disneyworld, Nueva York, o en el desfile del “Torneo de la Rosas” en Pasadena, cuando lanzan al comienzo  ese mensaje de paz, de renuncia explicita a la guerra; es la pieza de góspel que da título a este artículo : “Down By the River side”: I'm gonna study, study, war no more, , no más guerra.

Seguirán “The Loco-Motion”, de Carole King, compuesta en 1962; de Gren Miller “In the Mood”; músicas de películas como “Supercalifragilisticexpialidocious” de Mary Poppins ; también la “Guerra de las Galaxias” se encuentra en su repertorio. Y de vez en cuando  entra “Moonlight Densetsu” del anime Bishōjo Senshi Sailor Moon. Hasta llegar al climax, al éxtasis de la banda , a lo más esperado por los avisados, Beni Guzman y “Sing,Sing,Sing”, ahí se reconoce todo el sufrimiento de un pueblo para construir un producto perfecto, en ese sing sing de Tachibana está Japón, pero en la trastienda, sumido en el sacrificio y la disciplina, en la sombra.

Burn the Floor[5]

4Ecos del Sumo

                En 1997 Elton Jhon cumplía 50 años. Hubo una gran fiesta y actuaciones de todo tipo. Un pequeño grupo realizó un espectáculo basado en bailes de salón. De ahí, dicen surgió la idea de un coreógrafo y un par de bailarines australianos para crear un modelo de danza. Su espectáculo salió adelante con bastante éxito; hicieron giras por todo el mundo, llegando actuar en Broadway. No hay duda que este tipo de danza de salón se introdujo en el mundo del espectáculo japones y sobre ese modelo, los propios componentes de Tachibana fueron creando a partir de entonces,  sus coreografías, que como las músicas , adaptaron perfectamente a su propósito, tanto en las modalidades de exhibición cerradas como en los pasacalles y desfiles por las ciudades.   Hay pocos movimientos que recuerden a alguna tradición japonesa si exceptuamos aquél en que abriendo las piernas, flexionando las rodillas y luego levantando una y otra pierna con un pequeño golpe al caer, reproducen casi exactamente el ritual sintoísta inicial del Sumo al entrar los luchadores en el Dohyo.

 

Imagen

Tachibana merece una reflexión más allá de la brillantez y atracción de su espectáculo. La agrupación  viene a ser un resumen subliminal del Japón de hoy, donde lo occidental se superpone en una extraña asimilación a lo autóctono; donde  la realidad de las claves del vistoso éxito japones se encuentra oculto entre las aulas, los gimnasios y aparcamientos  de la escuela; allí, analizando la información  sobre la banda, se pueden ver lágrimas, dolor, accidentes; también y sobre todo, el logro. Tachibana en el resultado de la disciplina y compromiso del grupo por encima del individuo, del “yo” occidental. La banda es la unidad al borde del rio que separa dos modelos identitarios, con un mensaje de compromiso claro lanzado desde los dos comienzos de sus espectáculos como se dijo anteriormente . La letra de  “ Down By the River side” con su énfasis en “I'm gonna study, study, war no more”, es sin duda la síntesis de un país en las orillas.

 

Manuel del Castillo Molina.

Asesor literario de Ediciones “El Genal”

Alhaurin de la Torre Junio 2020

 

DOCUMENTACIÓN:

 

http://kyoto-tachibana.main.jp/company.html

https://www.pasadenastarnews.com/2018/01/01/here-are-the-5-moments-that-got-the-biggest-reaction-at-the-2018-rose-parade/

https://www.pasadenastarnews.com/2017/12/18/japanese-student-with-prosthetic-leg-to-perform-with-rose-parade-marching-band/

https://www.inspiremore.com/kyoto-tachibana-high-school-concert-band/

https://kyototachibana.wordpress.com/

Las traducciones del japones, en algunos casos, han sido obtenidas con el traductor / deepl.com/es/translator , cuando la ofrecida por el navegador resultaba confusa.

En recomendable para quienes quieran analizar otros aspectos más concretos de la visión ofrecida en el documento, ir conectando con los enlaces ofrecidos en la página oficial. También se puede visitar las redes sociales específicas.

Existe un diario dentro del WordPress de la página oficial



[1] Por la orilla del rio

[2] Voy a dejar mi espada y mi escudo

[3] Voy a dejar mi pesada carga

[4] Voy a estudiar, estudiar, no más guerra

[5] Quemar el suelo

domingo, 10 de enero de 2021

ELOGIO DE MANUEL AZAÑA

                                                  ELOGIO DE MANUEL AZAÑA

 

La inauguración, por el rey, en la Biblioteca Nacional en Madrid, el 17 de diciembre de 2020, de una muestra sobre Manuel Azaña Díaz, otrora presidente de la Segunda República Española, marca un hito en la reivindicación de la figura más importante de la historia de España en el siglo XX, oscurecida de forma intencionada por una larguísima dictadura y una desagradecida transición, así como en el reconocimiento de un régimen político con el que se identificó plenamente y que en sus manos elevó al país a las más altas cotas de democracia, libertad y progreso aún no superadas.

 

1.- EL CONTEXTO HISTÓRICO.

A comienzos del siglo XIX la historia de España se convulsiona fuertemente frente a la injerencia extranjera representada por la intromisión de la hegemonía napoleónica. La cohesión popular desencadena una guerra abierta a los franceses y elabora, en ausencia de su rey secuestrado,  una Constitución propia, la de 1812, que abole el poder absolutista de los monarcas. La vuelta del rey Fernando VII, supone una vuelta al absolutismo y una nueva reacción popular esta vez frente a su propio rey al que doblega en principio durante “el trienio liberal” y bajo el que se doblega en la sanguinaria y sangrienta  “década ominosa”.

Antes de morir el rey aprueba la “Pragmática Sanción” que permite gobernar a su hija Isabel II, menor de edad, anteponiéndola a los derechos de su hermano Carlos María Isidro que combate la decisión desencadenando la primera guerra carlista y haciendo necesaria la alianza de la reina, regente en este momento, con los constitucionalistas de 1812, hasta ahora duramente perseguidos, pero que de ahora en adelante ocuparán alternativamente el poder, un poder que concede la reina según es influida por los vientos populares, la presión de los pronunciamientos  militares de los espadones de turno, o los favores de la camarilla real.

A partir de la Constitución de 1837 que liquida de forma definitiva el absolutismo real, los gobiernos se suceden a través de las  derrocaciones  y restauraciones monárquicas, repartiendo el poder entre el rey y las cortes  basándose en un sistema electoral amañado. El rey designaba al jefe del gobierno y este controlaba las elecciones a su gusto, de forma que los plebiscitos confirmaban siempre al gobierno elegido que nunca los perdíó.

Este sistema de elecciones fraudulentas “facilitaba” siempre mayorías absolutas de los dos grandes partidos y no permitía a los pequeños de tipo regionalista o independentistas ninguna opción de participar en la política. De esta forma transcurrió plácidamente el reinado de Alfonso XIII que fue sumando al descontento popular  el de las nuevas formaciones cívicas como los sindicatos, hasta que un descontrol manifiesto que no podía acallarse con el nombramiento de un nuevo gobierno (hubo más de treinta durante su reinado), se controló con la dictadura de Primo de Rivera en 1923 y a continuación con la dictablanda del general Berenguer, y a la postre con el rechazo de la monarquía y la instauración de la II República.

 

2.-NACIMIENTO  Y FORMACIÓN

Manuel Azaña Díaz nace el 10 de enero de 1880 en la calle Imagen nº 3 de Alcalá de Henares (Madrid) siendo su padre Esteban Azaña Catarineau alcalde constitucional de su ayuntamiento.

Entró a formar parte de una familia acomodada, ilustrada y liberal en la que tanto su abuelo como su bisabuelo habían sido notarios  con fuertes raíces liberales, lo mismo que su padre fallecido cuando contaba once años dejándolo huérfano al cuidado de unas tías suyas dado que su madre había fallecido dos años antes.

Estudió en el Colegio Complutense y en el Instituto Cardenal Cisneros y a partir de los 13 años ingresó en el Real Colegio de Estudios Superiores de El Escorial regentado por los monjes agustinos en donde cursó cuatro años (1893-97) con aprovechamiento y buenas notas siendo recordado como un alumno excelente y religioso. Se licenció como alumno libre en Derecho en la Universidad de Zaragoza, doctorándose en Madrid con una tesis sobre “La responsabilidad de las multitudes”.

En 1900, con 20 años, Azaña se incorpora como pasante al bufete de Don Luis Díaz  Cobeña y comienza a escribir artículos en la revista “Gente vieja” bajo el amparo familiar de su tío Félix Díaz Gallo bajo el pseudónimo de Salvador Rodrigo. En 1902 lee su discurso de ingreso en la Academia de Jurisprudencia, con 22 años. En 1909 obtiene por oposición la plaza de letrado de la Dirección General de los Registros y del Notariado. Y en 1911 obtiene una beca de La Junta Para Ampliación de Estudios para estudiar en Paris y a su vuelta, en 1913 es elegido para secretario primero del Ateneo de Madrid, labor a la que se entrega con gran dedicación y eficacia administrativa hasta 1920. Vuelve a Francia en 1916 y en 1919 viajes que acrecentaron su formación y dejaron en él una profunda admiración y afecto por este país.

En 1918 se presenta por primera vez a unas elecciones como candidato del partido reformista por el distrito de Puente del Arzobispo de Toledo que pierde, y lo vuelve a intentar en 1923 y vuelve a perder.

 En 1920, Azaña funda la revista “La pluma” que rápidamente se sitúa en el centro de la vida literaria nacional, a la vez que colabora en varios periódicos nacionales, y en 1923 pasa a dirigir “España” una revista de contenido político que da acogida  a sus ideas liberales. En 1927 publica “El jardín de los frailes”, novela autobiográfica que refleja sus años en El Escorial y que muchos críticos han calificado como la mejor novela española del siglo XX. Obtiene, así mismo, el Premio Nacional de Literatura por su “Vida de Don Juan Valera”. Simultáneamente su capacidad oratoria se empieza a escuchar en el Ateneo de Madrid.

 

3.-LA SEGUNDA REPUBLICA

El 18 de junio de 1930, Azaña es elegido presidente del Ateneo de Madrid. Es un intelectual formado y posiblemente el único político del momento que tiene un proyecto de estado perfectamente articulado en su cerebro  en beneficio de su país. Preside el primer gobierno del bienio “azañista” consiguiendo una fórmula equilibrada de partidos republicanos y socialistas leales al régimen republicano, evitando a los enemigos de la república (monárquicos y católicos de derechas) que demostró una estabilidad asombrosa pues fue el que más duró durante la etapa republicana, consiguiendo avanzar  en la aprobación de las reformas necesarias: el estatuto de Cataluña, la reforma agraria, la reforma de la enseñanza, la reforma del ejército y el voto femenino.

Contra todos los mitos servidos por la propaganda, Azaña se demuestra como un gran legislador y como un experto gobernante, ambas facetas inseparables de su personalidad como literato e intelectual que destaca en el gobierno de intelectuales que formaron aquel parlamento.

Los discursos parlamentarios de Azaña son razonamientos profundos, didácticos y convincentes que publicaría posteriormente en 1934. También desde el primer momento comienza a llevar a cabo un diario en el que va anotando todas las incidencias por las que atraviesa. No existen contradicciones entre los discursos y sus diarios   lo que demuestra su honestidad y falta de doblez.

La caída de Azaña permite la entrada en el gobierno de los enemigos de la república que comienzan a deshacer la obra construida y a permitir la organización de los grupos  ultraderechistas como falange, (fundada en 29 de octubre de 1933) así como el descontento de los partidos de extrema izquierda que se insurreccionan dando lugar a la revolución de Octubre de 1934 que el gobierno reprimió con extrema dureza, aprovechando incluso la situación para encarcelar injustamente al propio Azaña como supuesto colaborador de un posible levantamiento en Cataluña.

Pese a todas las dificultades Azaña no se arredra y comienza a rehacerse para alcanzar de nuevo el gobierno. En 1935 publica “Mi rebelión en Barcelona” un libro del que se debieron hacer hasta 25.000 copias en pocas semanas. Pero como él decía “un buen discurso es una pieza única que no admite repetición ni copia y vale más a la reputación de un hombre que una docena de libros”, y permite el contacto directo con los seguidores, pues las elecciones se ganan con “razones y votos”.

El 26 de mayo de 1935 reunió en el campo de Mestalla en Valencia a 60.000 personas. Y el 14 de julio del mismo año, en el campo de Lasesarre en Baracaldo a más de cien mil. Y el 20 de octubre  siguiente, en el campo de Comillas en Madrid en un escenario preparado al efecto reunió a 400.000 personas que acudieron de todos los sitios de España para escucharlo. El país estaba con Azaña y le seguía.

Reorganizado en su estrategia política consigue ganar las elecciones de Febrero de 1936 para alcanzar a continuación la Presidencia de la República. Es el momento culminante del triunfo de Manuel Azaña y de su país. España tiene abierto ante sí el camino de las reformas que necesita para llegar a ser un país moderno, laico, libre y  democrático.

 

4.-UN FUTURO CEGADO

Los enemigos de la República no estimaron la oportunidad que esto significaba, y a las razones y votos de Azaña opusieron sus balas y sinrazones con las que se eliminó a miles de republicanos en un vil intento de exterminar a toda una clase política.

Azaña refractario a todo tipo de violencia se encuentra desbordado y superado como se muestra en su último discurso del 18 de Julio de 1938 en el que pide “Paz, Piedad y Perdón” para todos los españoles. Todavía en un postrer esfuerzo de lucidez intelectual escribe “La velada en Benicarló”, una crónica de la historia de la guerra,  en la que nos deja las bases de su pensamiento político, su concepto de la política como algo razonable y su idea del estado como motor del progreso, dejando sentadas para un futuro las bases morales de la gobernabilidad, afianzando su imagen de hombre de razón y de liberal insobornable que nunca perdió su amor a España y a la libertad.

Azaña cruzó la frontera francesa a pie el 5 de febrero de 1939, acompañado de familiares y algunos colaboradores próximos. El 27 de febrero Francia reconoce al nuevo gobierno de los vencedores y Azaña dimite como presidente de la República comenzando un  periplo por suelo francés perseguido por la Gestapo alemana y la policía franquista que ansiaba su secuestro para llevarlo a Madrid y presentarlo como responsable máximo de todo lo ocurrido.

Aislado y sin dinero recala en Montauban donde es acogido por un grupo de exiliados  españoles. El embajador de México, país que nunca abandonó a la república española, alquiló unas habitaciones en el Hotel du Midi como extensión de la embajada mejicana protegidas a salvo de agresiones y secuestros, en donde pasó los últimos cincuenta días de su vida, y en donde murió el 3 de Noviembre de 1940, a los 60 años de edad.

Varios cientos de personas acompañaron su féretro, cubierto por la bandera mejicana al prohibir expresamente el gobierno francés la exhibición de la bandera republicana, hasta el cementerio de Montauban, en donde hoy día las autoridades municipales tienen marcado el itinerario interior para llegar hasta su tumba y facilitar así la visita de los muchos republicanos españoles que acuden a rendirle su postrer homenaje y en donde aguardan desde hace 80 años el feliz momento de su repatriación.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena   

 

5.-BIBLIOGRAFIA

1.-Manuel Azaña: “En el poder y en la oposición” (dos tomos). Espasa Calpe. Madrid 1934.

2.-Manuel Azaña:  ”Mi rebelión en Barcelona”. Espasa Calpe. Madrid 1935.

3.-Manuel Azaña: “Discursos en campo abierto”. Espasa Calpe Madrid 1936.

4.-Juan Marichal: “La vocación de Manuel Azaña” Cuadernos para el diálogo. Madrid 1968.

5.-Manuel Azaña:  ”La velada en Benicarló (Diálogo de la guerra de España)”. Castalia 1974.

6.-Manuel Azaña: “El jardín de los frailes”. Alianza 1981.

7.-Manuel Azaña: “Diarios 1932-1933”. Crítica 1997.

8.-Joseph Pérez: “Historia de España”. Crítica 1999.

9.-Gerald Brenan: “El laberinto español”. Ruedo Ibérico 1977.

10.-Javier Tussel: “Las elecciones del frente popular”. Cuadernos. Madrid 1971.      

11.-Manuel Tuñón de Lara: “La II República (dos tomos). Siglo XXI. Madrid 1976.

12.-Miguel Artola: “La España de Fernando VII”. Espasa Calpe. Madrid 1999.

13.-Salvador de Madariaga: ”España”. Espasa Calpe. Madrid 1989.

14.-Paul Preston: “El holocausto español”. Debate. Barcelona 2011.      

domingo, 13 de diciembre de 2020

FELICES FIESTAS

                                                          FELICES FIESTAS

                                               

Se cumplen diez meses desde que el Ateneo interrumpió de forma obligada sus actividades presenciales para reducirlas a estas añorantes comunicaciones que no pueden sustituir a nuestros animados debates semanales en los que defendíamos diversos puntos de vista.

No será posible por lo tanto una edición renovada de nuestra fraternal felicitación anual con motivo de estas fiestas de acercamiento sincero, que superan en su veracidad al arcano fervor que las rodea o a la mimetización patria con que hoy se las quiere disfrazar, pero permanecerán los signos inequívocos de compartición en los dulces y  viandas y sobre todo en las consumiciones espirituosas que aun sin vernos podremos brindarlas a la salud de todos  que seremos ausentes.

La protección facial (mascarilla), la distancia de seguridad (nadie a menos de un brazo extendido) y la limpieza de manos, nos acompañarán inseparablemente a todo tipo de reunión sea comercial (compras), familiar (reuniones) o esparcimiento (visitas al alumbrado). Debemos huir de todo tipo de aglomeraciones y de los espacios cerrados a los que exigiremos ventilación. Todos debemos protegernos por nuestro propio interés.

Más difícil y comprometido se plantea el problema ante los desplazamientos y las reuniones familiares pues los lazos consanguíneos no forma parte de la convivencia y por duro que nos parezca, los nietos pueden contagiar a sus abuelos que serán siempre los grandes perjudicados.

En estos días nuestra principal acompañante debe de ser la prudencia frente al bienintencionado triunfalismo de los reclamos oficiales que tanto nos animan a salir como a quedarnos en casa,  pero que no deben de apartarnos del hecho de estar tratando de evitar una tercera ola del todo indeseable a las puertas ya de la anhelada vacuna que todavía no sabemos lo que nos va a solucionar.

La prudencia y la sensatez esperamos, así mismo, que impregnen los discursos oficiales cuya credibilidad está absolutamente agotada tras años de insistentes y reiteradas falacias que en nada contribuyen a encomiar nuestra decidida voluntad de avanzar juntos.

Pero por encima de todas las circunstancias, a todos deseamos profundamente unos felices días y un venturoso año nuevo con el deseo grande de que pronto podamos volver a reunirnos para continuar con nuestros comunes afanes culturales.

 

Jesús Lobillo Ríos.

 Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

domingo, 6 de diciembre de 2020

EL ESPERPENTO NACIONAL

                                                         EL ESPERPENTO NACIONAL

 

Consideramos como cierto que el  “esperpento” es una creación del escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936), pero no fue el primero, porque ya se observan antecedentes en la obra del madrileño Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645) y en la del pintor aragonés Francisco de Goya (1746-1828). Los tres, y muchos más, se acercaron a la realidad crítica del momento que vivieron deformando lo que veían para llamar la atención sobre ello. Esta metáfora de la deformación grotesca y grosera de los hechos, satiriza la forma de ver y observar la existencia real, y no se trata de un término literario que se populariza, sino que más bien, a la inversa, pasa de la observación popular a la literatura ya que es en realidad una constante de la escena nacional.

El esperpento como género dramático, aparece por primera vez en 1920 en la obra “Luces de bohemia” pero tiene su origen real en el anuncio de una ferretería que había en Madrid en la calle Álvarez Gato muy cerca de la Puerta del Sol y del Teatro del Príncipe. Este reclamo publicitario disponía de dos espejos, uno convexo y otro cóncavo que deformaban la imagen de los transeúntes  y que por ello se convirtió en entretenimiento jocundo de los madrileños.

Sin embargo no podemos catalogar a Valle-Inclán como un crítico sin más de la realidad nacional. El autor de las bellísimas “Sonatas” o de “Flor de santidad”, se demuestra como un destacado modernista, cuya visión se va agriando al acercarse a la realidad a través de “Divinas palabras” y sobre todo de “Luces de bohemia”, para pasar a la crítica despiadada con “Los cuernos de don Friolera” o “Las galas del difunto”. Su genialidad de ver la existencia a través de la deformación es el resultado de un cambio en la valoración personal de la realidad que le circunda. Para él el drama de España es ridículo y no puede asimilarse a la tragedia clásica si no es deformándolo.

La consagración literaria del esperpento cala profundamente en el imaginario público que afrenta todos los desafueros, desaciertos o aciertos a medias, en un cajón de sastre común que une a la natural tendencia popular a criticar mediante la broma, todos los sucesos a los que tacha no solo de groseros o chabacanos, sino además de cómicos, creando un totum revolutum que viene a poner de manifiesto la profunda separación entre lo popular y lo político, es decir, entre la calle y el parlamento.

En la actualidad estos espejos deformantes, que ya hace tiempo que desaparecieron, no deforman tanto la realidad nacional porque la mayoría de los hechos que estamos viviendo superan en su increíble verosimilitud a la más grotesca imagen imaginada por cualquier ciudadano-observador, porque la realidad siempre  supera a la ficción.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

domingo, 29 de noviembre de 2020

EL CINE DEL NEORREALISMO

El cine del Neorrealismo: Roma ore undici

 

Rosa M. Ballesteros García. Historiadora

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

 

Introducción

 

Nadie puede dudar de que el cine, conocido también como «séptimo arte», «imágenes en movimiento», «sábana horizontal», «linterna mágica», por citar algunos sobrenombres, ha servido ―desde sus orígenes a final del siglo XIX― de herramienta utilísima para propagar ideas, fijar cánones, remover conciencias… En pocas palabras, como un instrumento de propaganda poderosísimo que tiene el poder de llegar a todas las clases sociales, que habla todos los idiomas y, que, bien utilizado, puede llegar a ser un rival imbatible para cualquier medio de información de masas.

            Dicho esto, con el presente artículo me propongo dar marcha atrás en el tiempo para acercarnos al cine italiano, y a la etapa más atractiva e influyente de su historia fílmica, a través de una película que marcó un hito: Roma hora once, una de las joyas del neorrealismo[1], término acuñado por el crítico italiano Umberto Barbaro (1902-1959). Se estrenó en 1952 y fue dirigida por uno de los cineastas más relevantes de aquella época: Giuseppe de Sanctis (1917-1997).

 

Italia y el cine del fascismo

 

Es imprescindible, por otro lado, hacer un mínimo resumen de los antecedentes que impulsaron a los profesionales del cine italiano a desarrollar este maravilloso género que tanto influyó en otras cinematografías mundiales, incluyendo la nuestra, a través de directores como Juan A. Bardem (Bienvenido Mr. Marshall, 1953) o Luis G. Berlanga (El verdugo, 1963), por poner un par de ejemplos.

Se dice que el cine fomenta gustos y forma de ser y de vivir de las personas. En la época que proponemos, y en este continuum que es la Historia, donde el presente bebe del pasado, este género glorioso se proyectó sobre otro género, artísticamente más pobre, en todos los sentidos, como fue el cine producido por la dictadura fascista italiana durante los años 30 y 40, popularmente conocido como cine de «teléfonos blancos»: pobre en recursos y en ideas, escapista, calificado por algunos historiadores del cine como «frívolo y hueco», que ponía su foco productivo en comedias y en argumentos marcados por el régimen de Mussolini, a pesar de que el Duce era muy consciente de poder[2].  Sus señas de identidad eran los decorados fastuosos, las grandes escalinatas y como lujo más destacado y que da nombre al género: los inexcusables teléfonos blancos. Citaré un par de ejemplos que lo ilustran dirigidos por Mario Camerini[3]: El señor Max, estrenada en 1937 (que cuenta las peripecias de un modesto quiosquero que se hace pasar por rico) y Grandes almacenes, estrenada en 1939 (una historia de amor a tres entre una pareja de empleados y una clienta rica); ambos protagonizados por Assia Noris (191-1998), una actriz rusa, nacionalizada italiana[4] y Vittorio de Sica (1901-1974)[5], uno de los grandes actores italianos y director de algunas películas más representativas del genero neorrealista como Ladrón de bicicletas (1948), El limpiabotas (1946) o La puerta del cielo (1945).

Por otro lado, el raquitismo de la industria del cine en Italia durante estos años, se incrementaría a causa de la limitación autárquica decretada por el fascismo para la importación de películas extranjeras. Este es, pues, el antecedente del neorrealismo, género en el que se encuadra la película que vamos a comentar: Roma ore undici (Roma: hora 11) producida en 1952 y no estrenada en España (recordemos que los pactos de Madrid con los yanquis se firmarían en 1953, año que pudieron verla nuestros vecinos portugueses bajo el título de El pan nuestro de cada día).

 

El Neorrealismo (Realismo social)

 

Ya hemos adelantado, grosso modo, cómo el género que imperaba durante los años del fascismo daría paso a un género relativamente cronológicamente efímero, es verdad, pero tremendamente impactante como fue el neorrealismo. Mussolini, como se sabe, tras la caída parcial de Francia entró en guerra apoyando a Hitler. Desde mediados de 1943 los aliados comienzan su ofensiva, entran en Roma al año siguiente y toman definitivamente el poder en mayo de 1945 expulsando a los nazis. Durante esos años, pues, el país vivió una «guerra civil» con todas las consecuencias. Desde esta perspectiva y por derivación de la realidad social y política, un grupo de cineastas se propuso dar visibilidad y mostrar al mundo la vida cotidiana de la ciudadanía. Fueron unos años intensos en los que directores como Roberto Rossellini: Roma, città aperta (Roma ciudad abierta, 1945), Vittorio De Sica: Sciuscià (El limpiabotas, 1946), Luchino Visconti: La terra trema (La tierra tiembla, 1948), junto a guionistas como Suso Cecchi d'Amico (1914-2010) y Cesare Zavattini (1902-1989), entre otros profesionales, deciden dedicar sus esfuerzos y su creatividad para dar a los espectadores esta nueva visión del arte, en parte influenciados por el realismo cinematográfico soviético de Eisenstein o Pudovkin y el realismo poético francés de René Clair o Jean Renoir..

            Finalizada la guerra en 1945 Italia se dispone, cual ave Fénix, a resurgir de sus cenizas. En 1946 la Democracia Cristiana llega al poder y con ello ese romanticismo antifascista posbélico pasa a reconvertirse, tras la nueva ordenación jurídica del cine estatal ―muy atenta al efecto que se podía causar fuera del país― en una tremenda maquinaria censora y proteccionista (¿nos suena de algo?) con un viraje que pasa por desechar el cine pesimista por producciones más comerciales y de factura más personal, pasando a una etapa post-neorrealista y nuevos realizadores, por otra parte extraordinarios, como Federico Fellini (1920-1993) o Michelangelo Antonioni (1912-2007), por citar un par de nombres, que llevaron a la gran pantalla historias tan extraordinarias como La Strada (1954), Las noches de Cabiria (1957) o La dolce vita (1960), todas de Fellini. Las dos primeras protagonizadas por su mujer (y musa) Giulietta Masina (1991-1994) y la tercera por la sueca Anita Ekberg (1931-2015). Por su parte, Antonioni dirigió películas como Las amigas (1955) con Eleonora Rossi-Drago (1925-2007) y El eclipse (1962) con Mónica Vitti (Roma, 1931), en la que intervino por cierto Paco Rabal (1926-2001).

 

Roma ore undici (1952)

 

La elección de esta película, como casi todo en esta vida, no es nada inocente. Por un lado, el que fuera realizada dentro de un género extraordinario y universal como fue el neorrealismo y, por otra parte, al que a su argumento se une la mirada sobre las mujeres, pues es una historia de mujeres que su director, Giuseppe de Santis (1917-1997) llevó a la gran pantalla inspirándose, como no podía ser de otra forma, hablando de neorrealismo, en hechos reales. En este caso concreto, de Santis trabajó con un elenco mayoritario de profesionales[6], si bien para algunas de sus actrices, como  Irene Galter (Merano, 1931), significó su debut como actriz. Otras de sus protagonistas ya eran actrices principiantes, como Lucía Bosé (1931-2020), casada, como se sabe, con el torero L.M. Dominguín, madre de una saga de actores y actrices y residente en España hasta su muerte. Otras, que se casarían con profesionales del cine como Carla del Poggio (1925-2010), esposa del director Alberto Lattuada (1914-2004) o Elena Varzi, (1926-2014) con el gran Raf Vallone (1916-200), actor muy conocido en el cine español[7]. Otras actrices del elenco: Maria Grazia Francia (Florencia, 1931), Lea Padovani (1923-1991) o Delia Scala (1929-2004), acompañadas por actores como Paolo Stoppa (1906-1988), Massimo Girotti (1918-2003) o el ya citado Vallone; los dos últimos, junto al director de Santis, reconocidos antifascistas. Al año siguiente De Sanctis dirige colabora en el guion de Un marido para Anna Zaccheo, un melodrama que pone de nuevo el foco sobre una mujer (violación e intento de suicidio incluido). En este caso la protagonista fue Silvana Pampanini (1925-2016) junto a Amedeo Nazzari (1907-1979) y Massimo Girotti. Por otro lado, De Sanctis, y en esta línea de género, ya había dirigido en 1949 la extraordinaria Riso amaro (Arroz Amargo), protagonizada por Vittorio Gassman (1922-2000), Raf Vallone y Silvana Mangano (1930-1989), cuyo argumento tiene como protagonistas a las recolectoras de arroz (mondine). Como nota anecdótica, la película se estrenó en España en 1954, muy cortada por la censura, que ponía la lupa más en la escena del mítico «bayón»[8] ejecutado por la Mangano, enfundada en unos pantalones pirata a media pierna, que por su gran carga de crítica social (la actriz, casada con el productor Dino de Laurentiis, murió en Madrid a los 59 años).

            Retomando de nuevo la película que proponemos, Roma ore undici, su argumento se basa, como ya hemos anticipado, en unos luctuosos hechos que acabaron con la vida de una joven aspirante a secretaria. El suceso ocurrió en 1951 en Roma[9]. Hacía poco más de 5 años que había finalizado la guerra, pero el desempleo era brutal, especialmente para las mujeres, y un anuncio de trabajo publicado en la prensa fue el detonante para que unas doscientas mujeres se lanzaran a una para conseguir el puesto: jóvenes recién casadas, pero con el marido en paro, solteras embarazadas, prostitutas decididas a cambiar de vida, hijas de familias acomodas venidas a menos… Allí, en las cochambrosas escaleras de la oficina en cuestión, en largas filas de espera, apiñadas unas con otras, el espectador asiste a las confidencias pormenorizadas de sus vidas, de sus miserias y de sus aspiraciones. Sin embargo, el desenlace iba a ser trágico. Una disputa por la prioridad en la fila convierte la espera en una tragedia: la barandilla cede, provocando la caída de las mujeres, algunas gravemente heridas y una de ellas, Cornelia Riva, muerta a causa de las lesiones. Impactante la escena en la que la cámara muestra al espectador, desde el piso superior, una escalera en espiral de cuatro pisos, repleta de mujeres que miran expectantes hacia arriba. Todo ello enmarcado por el blanco y negro clásico como corresponde. No acaba aquí la tragedia, porque al llegar al hospital a las heridas se les exige el pago de la tarifa diaria. Imposible para la mayoría, que se verán obligadas a hospitalizarse en sus casas porque no pueden permitirse el gasto. La ciudadanía no disfrutaba de un seguro universalista de salud que solamente llegaría en 1978. Como conclusión, el guion propone una solución catártica: todos son culpables y no se haya ningún responsable del colapso y… la vida continúa con santa resignación para sus protagonistas.

Lo cierto es que esta truculenta historia no fue la única contada, cinematográficamente hablando, pues ese mismo año Augusto Genina (1892-1957) dirigiría otra versión bajo el título de Tre storie proibite (Tres historias prohibidas), no estrenada en España. Genina, como se sabe, se convirtió en uno de los principales directores del fascismo, con títulos como Sin novedad en el Alcázar, realizada en 1939 y basada en uno de los episodios de nuestra Guerra Civil. Su primera película como director fue La moglie di sua eccellenza (La señora de su excelencia), rodada en Barcelona en 1913. Genina, en las antípodas políticas de Sanctis, plantea el argumento como una trágica fatalidad a la que es inútil culpar a las fallas sociales o políticas.

Finalmente, no podemos dejar de citar a Elio Petri (1929-1982), un joven periodista entonces que publicaba en L´Unità, órgano de expresión del PCI. De Santis le encargó que llevase a cabo una investigación entre las chicas de Via Savoia (la calle donde se ubicaba la oficina siniestra) que sirviera como base del guion. En los títulos de crédito aparece como asistente de dirección. Esta película fue, de alguna manera, la despedida de De Santis al llamado neorrealismo. De 1952 a 1953 la situación política nacional y sobre todo internacional aparece definitivamente estabilizada y cualquier hipótesis de un punto de inflexión social-comunista quedaría archivada.



[1] Su influencia se inicia tras finalizar la 2ª Guerra Mundial y finaliza hasta mediados de los años 50.

[2] El Gobierno italiano empleó medios financieros muy importantes para «proteger la industria cinematográfica nacional» y construir Cinecittà y el Centro Sperimentale di Cinematografía, dos centros destinados a la formación de profesionales. Sin embargo, obligaba a los productores a invertir en epopeyas, obras históricas y comedias musicales muy alejadas de la verdadera realidad humana y social del país.

[3] Mario Camerini (1895-1981). Director y guionista romano. Dirigió en 1955 la popular Ulises, protagonizada por Kirk Douglas.

[4] Estuvo casada con los directores de cine Mario Camerini y Roberto Rosellini.

[5] Casado con la actriz de origen español María Mercader y padre de la actriz española Vicky Lagos, hermana de madre de las también actrices Carla, Conchita y Mª José Goyanes.

[6] Otra de las características del neorrealismo era utilizar actores y actrices no profesionales, además de utilizar platós naturales, urbanos, todo ello muy en la línea de la filosofía economicista del género.

[7] Los ojos dejan huellas (1952); La violetera, La venganza (1958); El Cid (1961); Volver a vivir (1968); Goya (TVE, 1987); La leyenda del cura de Bargota (TVE, 1989).

[8] Baile popular de origen cubano.

[9] Tres de las jóvenes involucradas en la tragedia participaron en la película.