domingo, 3 de octubre de 2021

LA MEZQUITA DE CORDOBA

                                                 LA MEZQUITA DE CÓRDOBA

      Es muy posible que la Mezquita de Córdoba ni siquiera fuera construida por los árabes que presuntamente nos invadieron en el año 711. La historia nos dice que Abderraman I inició su edificación en el año 785 y la terminó en el 786 incluyendo en este espacio de tiempo el derribo de la basílica visigótica de San Vicente (hecho más que dudoso ya que no se ha encontrado en su subsuelo restos de ninguna iglesia preexistente) (I. Olagüe: “La Revolución Islámica en Occidente”, Plurabelle 2004). Es inconcebible que en apenas un año pudiera levantarse un templo de la monumentalidad y perfección del que nos ocupa y en el que sus principales características no fueron importadas por los árabes, puesto que la doble arquería existía ya en el acueducto romano de Mérida y los bellísimos arcos de herradura son típicos de las construcciones visigodas (J. Pijoan: “Historia del Arte”, Salvat 1970).

      Es más que probable, por lo tanto, que Abderraman I, “el inmigrado”, no llegara a derribar ni a construir nada y que lo que tenemos ante nuestros ojos es la mismísima basílica de San Vicente a la que pertenecería el magnífico columnario y cuya construcción se suele datar entre los siglos IV y VI, aunque su origen tampoco está claramente determinado y no esté demostrado un posible inicio romano.

      No obstante la existencia de un asentamiento de utilización religiosa en este mismo lugar parece ser muy anterior. En el denominado Manuscrito de Tamagrup editado del texto árabe por Hussein Monés en la Revista del Instituto de Estudios Islámicos de Madrid (1965-66) y citado en los  “Anales de Córdoba Musulmana” por Antonio Arjona Castro (1982), se encuentra un texto de Al Razi, historiador cordobés cuestionable pero imprescindible, que atribuye la construcción en este lugar de un primer templo a las indicaciones de Salomón hijo del Rey David para las necesidades de los judíos. Hablamos por tanto de mil años antes de Cristo.

      No tenemos ninguna descripción de este primer templo ni de su evolución posterior, pero, siguiendo a Al Razi, rezaron en él generaciones de judíos que poco a poco se fueron cristianizando de tal forma que tras la predicación de Jesús de Nazaret el templo pasó a ser de uso cristiano unitario (monoteísta) heterodoxo porque en la España visigoda y particularmente   en Andalucía se practicaba la herejía arriana de cuyo mejor conocimiento litúrgico podrían extraerse algunas conclusiones relativas a la disposición y funcionalidad del edificio actual, ya que éste de ninguna manera parece estar concebido para las necesidades del culto islámico ni del cristiano que precisan de espacios abiertos para seguir al oficiante.

      El paso del arrianismo al islamismo debió ser así mismo muy gradual ya que parece suficientemente atestiguado que antes de ser mezquita ya se celebraba allí la oración de los viernes, es decir, que musulmanes y cristianos arrianos compartieron el templo (C. Sánchez Albornoz: “La España Musulmana”, Espasa Calpe 1974), lo que se puede explicar por la existencia de una fuerte sintonía religiosa entre ambos, hecho constatable porque los arrianos, como el resto de los católicos unitarios, presentaban importantes similitudes con el islam, doctrina de origen romano-bizantina en la que confluyeron negando la divinidad de Jesucristo y oponiéndose a la concepción trinitaria cristiano-romana, lo que a su vez contribuiría a explicar mejor la relativa facilidad de la islamización española (E. González Ferrín: “Historia General de Al Andalus”, Almuzara 2007).

      Las sucesivas ampliaciones llevadas a cabo por los musulmanes cordobeses, Abderraman II (840-48), Al Haquen II (962-65) y Almanzor (988), (siguiendo a Pérez Higueras en “El esplendor de los Omeyas cordobeses”, Junta de Andalucía 2001) embellecieron y engrandecieron, enriqueciéndolo hasta las máximas cotas artísticas de su tiempo el ya magnífico recinto sin desvirtuar ni dañar el aspecto original, respetando su orientación (falsamente supuesta como errónea) y su estructura, que han hecho a este monumento universalmente admirado.

      No ocurrió lo propio con las modificaciones cristiano-trinitarias impuestas y llevadas a cabo a partir de la toma de la ciudad por Fernando III en 1236. En este mismo siglo el obispo Mesa inició la cadena de actuaciones aberrantes que culminarían en la gran profanación llevada a cabo a propuesta del obispo Alonso Manrique en 1523 al iniciar las obras de construcción de una enorme nave gótico-plateresca dentro del columnario primitivo arrancando para esta ocasión cuanta columna fuera necesaria hasta la terminación de la obra en el año 1600. Por increíble que pueda parecer, semejante atrocidad no consiguió acabar con la Mezquita como sucedió en tantos otros lugares de nuestro país.

      No puede calificarse de error excusable tamaña agresión al patrimonio cultural cordobés dada la tenaz oposición que el Concejo y el Corregidor, y el pueblo todo, opuso a la ejecución de las obras (“acordando que ninguna persona sea osada de tocar en la dicha obra, en deshacer ni labrar cosa alguna de ella porque no se podrá volver a hacer con la perfección que está hecha”) (“Historia de Córdoba”, Antonio Jaén Morente, 4º edición,1971) hasta el punto de obligar a tomar la última decisión al mismísimo emperador Carlos V, cuyo supuesto arrepentimiento posterior casa mal con las similares y gratuitas actuaciones que aún podemos contemplar en el Alcázar sevillano y en la Alhambra granadina.

      Inerme a merced de sus depredadores el monumental recinto histórico  viene sufriendo todo tipo de agresiones que intentan menoscabar su valor como emblema de integración cultural antes que de exclusivismo creyente, testigo mudo de nuestra tolerancia religiosa, símbolo universal del sincretismo cordobés y patrimonio de la humanidad.

 

                                                            Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                 “benaltertulias.blogspot.com”

jueves, 30 de septiembre de 2021


EL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA
inaugurará el miércoles día 6 de octubre de 2021 su nueva temporada de sesiones a las 19 horas en la Casa de la Cultura


 





Victor Navas Perez es alcalde de Benalmádena

ISNATIN



EL PASADO 29 DE SEPTIEMBRE A LAS 19 HORAS EN EL SALON DE ACTOS DE LA CASA DE LA CULTURA DEL AYUNTAMIENTO DE BENALMADENA TUVO LUGAR LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “ISNATIN” DEL QUE ES AUTOR EL EXPRESIDENTE DEL ATENEO DE MÁLAGA DIEGO RODRIGUEZ VARGAS.

EL ACTO ESTUVO PRESIDIDO POR EL PRESIDENTE DEL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA JESÚS LOBILLO RÍOS Y EN ÉL INTEVIENIERON EL VICEPRESIDENTE DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES JOSE MARIA CAPITAN Y EL AUTOR DEL LIBRO QUE GLOSÓ SU OBRA.

A LA FINALIZACIÓN DEL MISMO SE OBSEQUIÓ A TODOS LOS PRESENTES CON UN EJEMPLAR DE LA OBRA. EL AFORO FUE DE 45 ASISTENTES. 






domingo, 26 de septiembre de 2021

LA BELLA OTERO.

                 LA BELLA OTERO: RETRATO DE UN MITO

 

 

Rosa Mª Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

 

Según sus propias palabras: «He sido esclava de mis pasiones, no de los hombres». Quien esto dijo se llamaba Agustina del Carmen Otero Iglesias, aunque es más conocida como Carolina Otero o La Bella Otero. Murió en Niza en 1965.

Sus biografías la describen como una bailarina, cantante y actriz, aunque se pone el acento en otro «arte» suyo muy particular: su éxito como cortesana ―algunas fuentes aluden directamente a la prostitución, básica, en sus primeros momentos, para ascender progresivamente hasta alcanzar la categoría de lujo―. No es una opinión gratuita. Se dice que Carolina llegó a seducir a personajes de la realeza como Guillermo II de Alemania, Nicolás II de Rusia, Leopoldo II de Bélgica, Alfonso XIII de España, el británico Eduardo VII o políticos como el Primer Ministro francés y Nobel de la Paz Aristide Briand, con quien por cierto tuvo una relación entrañable hasta la muerte de éste.

Para una parvenue extranjera, su triunfo fue espectacular al tener que competir con una pléyade de bellas libertinas como Liane de Pougy (1869-1950)[1], de raíces españolas por parte de madre; Emilienne d’Alençon (1869-1946), bailarina de cabaret y gran cortesana  (una de las «Tres Gracias» de la Belle Époque, junto a la Otero y Liane de Pougy); la también estrella de Folies Bergère Cléo de Mérode[2] o divas como Lina Cavalieri (1874-1944), frecuentemente citada como «la mujer más bella del mundo»[3] o Virginia Oldoini (1837-1899), conocida como «La perla de Italia» y Condesa de Castiglione. Aristócrata y agente encubierta italiana, fue celestinescamente utilizada para enamorar al emperador Napoleón III de Francia. Algunas fuentes apuntan su influencia sobre éste para la unificación italiana. Rivalizando con todas ellas, como adelantamos, con mucho mérito, porque solo le acompañaba su gran belleza, Otero llegó a reunir una fabulosa fortuna que, debido a la ludopatía que padecía, fue dilapidando en los casinos de Niza o Montecarlo hasta reducir su existencia a la casi indigencia, paliada gracias a una generosa pensión de este último casino en el que había enterrado, año tras año, su fabulosa fortuna.

Sin embargo, el origen social de esta campesina gallega, con una educación muy elemental, casi iletrada, no aventuraba la fastuosa vida que llevó durante tantos años. Fue hija de madre soltera y de un marino griego. Tuvo varios hermanos y una hermana gemela y, para mayor desgracia, su infancia se vio truncada tras ser violada con apenas once años, cuestión esta que fue determinante para su vida porque le impidió ser madre. Tras el asalto sexual Carolina huyó de su pueblo, se cambió de nombre y se embarcó en una compañía portuguesa de cómicos ambulantes, una ocupación que, según alguna fuente, no duró mucho tiempo, por lo que tuvo que ejercer diferentes oficios que, dada su escasa preparación fueron forzosamente humildes. Fue en ocasiones bailarina en locales de baja estofa y prostituta ocasional. No tenía especial talento, pero sí desparpajo y belleza, así que tuvo que echar mano de estos dones naturales para sobrevivir sola en aquella temible jungla. Muy pronto le salieron propuestas: un banquero la promocionó como bailarina y la llevó a Francia, país en el que llegaría a triunfar, como ya adelantamos, gracias a su belleza. Muy pronto comenzó a forjar su propio mito, travistiéndose como una andaluza de origen gitano, muy al gusto exótico de la época. Muchos de esos mitos han perdurado hasta nuestros días.

Carolina, ya bien asentada, amplió su campo de acción actuando fuera de Europa en giras como bailarina exótica consiguiendo fama internacional. Trabajó también como actriz de cine mudo en la producción italiana: L'autunno dell'amore, 1918, de Gennaro Righelli, estrenada en España al año siguiente. Llegó a representar Carmen de Bizet o piezas teatrales como Nuit de Nöel. Países americanos como Argentina o Cuba, ciudades como Nueva York o destinos exóticos como Rusia, país donde actuó en varias ocasiones, la convirtieron en un personaje extraordinario. Las mujeres la envidiaron y varios de sus amantes llegaron a arruinarse por ella, incluso hasta llegar al suicidio, de ahí que también se conozca como «La Sirena de los Suicidios», asociándola al milenario mito de aquellas bellas y acuáticas mujeres.

Retirada de los escenarios se estableció en Niza, donde vivió hasta su muerte, en 1965, totalmente arruinada y sola. Nunca se casó. De su vida se han escrito varias biografías y se han hecho películas y series para la televisión. Debido a que Otero inventó parte de su pasado para ocultar hechos como su violación, o sus orígenes extremadamente humildes, muchas de las biografías, películas u otros trabajos que se han hecho, carecen de veracidad. En 1926 publicó una de sus autobiografías: Les Souvenirs et la Vie Intime de la Belle Otero. Entre los documentales, el dirigido por las cubanas Lídice Pérez y Natasha Vázquez en 2002; series televisivas como las emitidas en 1984, o más actuales, como la protagonizada por Natalia Verbeke (Otero joven) y Asunción Balaguer (Otero en sus últimos años) en 2008, nos dan una idea de la vigencia del mito. En 1996 la cantante Ana Kiro, le dedica una canción, incluida en su LP Coa miña xente y existe una escena grabada de Carolina bailando producida en 1898. Pintores y poetas como Julio Romero de Torres en 1914, Toulouse Lautrec, Gabrielle D´Annunzio o José Martí la inmortalizaron en sus obras. De este último son los versos: «El cuerpo cede y ondea; La boca abierta provoca; Es una rosa la boca; Lentamente taconea». Su vida ha sido también llevada a la gran pantalla en películas como La Bella Otero (1954), una producción francesa basada en sus memorias, dirigida por Richard Pottier, con María Félix dando vida a Carolina, en verdad uno de los personajes más destacados de la Belle Époque francesa, de sus círculos artísticos y de la vida galante parisina de aquellos años.

                                   

                                        EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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[1] Bailarina, cortesana, escritora, además de princesa y hermana religiosa. Ingresó, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, en la Orden Terciaria de las Dominicas.  Falleció en Lausana, Suiza, bajo el nombre religioso de Ana María de la Penitencia.

[2] Sobre su vida Pierre Horay publicaría su libro Cléo de Mérode, Le ballet de ma vie (1955). Sobre la relación de algunas de estas mujeres se publicará en 1900 L´Idylle saphique (traducido al español por Luis Antonio de Villena).

[3] Natalina «Lina» Cavalieri fue una soprano italiana, también conocida por sus facetas como actriz y monologuista. Trabajó también en el cine mudo italiano y francés. En 1955, Gina Lollobrigida dio vida a la Cavalieri en la película Beautiful But Dangerous (Bonita pero Peligrosa). En 2004, Paul Fryer y Olga Usova publicaron Lina Cavalieri: The Life of Opera’s Greatest Beauty, 1874-1944. 

domingo, 19 de septiembre de 2021

EUTANASIA

                                                    LA EUTANASIA

Conocemos por la mitología griega que Artemisa es la diosa de la muerte natural y Tánatos el encargado de transportar a los muertos al Hades o inframundo, y posiblemente por ello Tánatos  ha quedado asociado a la muerte como parte esencial de su paso desde la vida.

DEFINICIÓN.-

La eutanasia significa pues la muerte natural, en el sentido de conformidad con ella, como parte de la misma vida, formando la base esencial del “ars moriendi”, es decir, el arte de morir.

Es indudable que a todos nos gustaría morir de una forma consciente, digna y feliz, despidiéndonos con una completa conformidad de nuestros seres queridos y con todos nuestros asuntos arreglados. Es lo que significa “eutanasia”, una buena muerte, el equivalente al religioso “requiescat-in-pace” o descansar en paz.

EVOLUCION DE LA IDEA DE LA MUERTE.-

Los avances conseguidos en el progreso de las ciencias de la salud, están dando lugar a una nueva valoración del principio y del final de la vida que involucra en mayor grado las decisiones individuales

La concepción y la contracepción de la vida depende ahora mucho más de la responsabilidad de los progenitores que de la inevitabilidad de un acto irresponsable. De la misma forma estos mismos avances retrasan constantemente el momento final de la vida y pone en manos de una decisión individual y responsable el momento y la forma de decidir el tránsito a la muerte. Hace 1000 años la esperanza de vida alcanzaba como máximo a cuatro décadas y ahora estamos aproximándonos a alcanzar el siglo de existencia.

No todas nuestras estructuras orgánicas envejecen o degeneran por igual, pero sí estamos en condiciones de prever  el deterioro y el alcance de las limitaciones conscientes no compatibles con el concepto que tenemos de la vida, basado esencialmente en el mantenimiento de nuestra capacidad cerebral de mantener nuestras aptitudes cognitivas, y cuya merma o desaparición está en nuestra mano prever.

LA DIMENSIÓN RELIGIOSA DE LA MUERTE

Para los profundamente religiosos, creyentes en la existencia de otra  vida en el  más allá, incluso en la posibilidad de una vida eterna, el tránsito a la muerte tiene un significado diferente. Es la esperanza de acceder a una vida mejor, a una felicidad eterna en el cielo y supone por tanto el abandono o liberación de los problemas terrenales y su molesta carga. En definitiva acrecentaría el deseo de morir en un tránsito feliz y confiado.

La Iglesia aceptó, e incluso bendijo, la auto-privación de la vida como un acto heroico de entrega, en aquellos cristianos que lo prefirieron antes que poner en peligro su fe. Pero La Biblia tan sólo condena el suicidio de Judas Iscariote, y a su través  ha convertido todo suicidio en una traición a la fe cristiana, pero el resto de los que se refieren en la extensa obra son vistos con indulgencia, como puede comprobarse en los curiosos casos de Abimelec, Saúl y Sansón.

HACIA UNA MUERTE DIGNA

Lo inevitable desde cualquier punto de vista es la existencia de la muerte y la necesidad de organizarla en la medida de nuestras mejores posibilidades.

La medicina paliativa se encarga de mitigar los dolores y padecimientos de los que no tienen recuperación posible y supone por tanto un esfuerzo por suavizar los padecimientos finales. Su actuación alcanza cada vez a más pacientes y debiera alcanzarlos a todos, pacientes y no pacientes, porque todos tenemos derecho a una muerte indolora o lo menos dolorosa posible, concepto que no debe de entrar en competencia ni enfrentarse a la eutanasia.

 Los deseos de morir pueden justificarse en aquellos pacientes que ya no desean seguir un tratamiento sin fin, que no desean prolongar sus sufrimientos ni sus dolores insoportables, e incluso a aquellos que no desean seguir viviendo aunque no padezcan ningún dolor, ni ninguna enfermedad simplemente porque son mayores y dan por terminado su ciclo vital. Todas ellas son motivaciones que plantean la posibilidad o necesidad de una muerte que debe de ser digna, feliz e indolora, y a ninguna persona se le debe privar de su derecho a morir dignamente.

Desde este punto de vista todos tenemos el derecho a disponer en todo momento del control sobre nuestra propia muerte, conociendo y entendiendo lo que debemos esperar de este acto, asegurándonos de su dignidad y privacidad. Asiendo la posibilidad de  elegir el lugar adecuado con todas las informaciones necesarias y previendo los deseos que deben de respetarse, así como a decidir quién queremos que nos acompañe en nuestros últimos instantes.

Derecho a tener una correcta asistencia médica con un buen tratamiento del dolor y de cualquier otro síntoma. Y, por supuesto, derecho a disponer del apoyo espiritual y material precisos. Y, por último, a tener tiempo para despedirnos, o sea, a morirnos en el momento oportuno sin prolongaciones absurdas.

LA ÉTICA MÉDICA

La salud del enfermo es la norma suprema del médico y, en su defecto, su bienestar su primera preocupación. El paciente debe de ser entendido como persona, es decir, un conjunto de un  ente físico y espiritual. El inválido como enfermo, enfermo grave, enfermo terminal, irrecuperable, sigue siendo una persona y tiene derecho a una asistencia médica en su muerte y el médico debe de ayudarlo a tener una muerte digna, una muerte plácida e indolora.

Todo ser humano debe de ser tratado humanamente y no debe de ser sometido a ningún tipo de tortura o violencia encarnizada aunque esta sea de carácter terapéutico. Y esto es válido tanto en una coyuntura religiosa como sin ella. El paciente tiene derecho a una orientación y asistencia en su muerte por su médico.

La eutanasia, o ayuda a morir, es un acto médico más, que, pasivo o activo, representa una última ayuda  con la que el médico  trata de beneficiar a su paciente.

RESPONSABILIDAD EN LA MUERTE

En cualquier caso la muerte, lo mismo que la vida, son una responsabilidad del ser humano. Toda persona tiene derecho de autodeterminación, a justificar y defender en la etapa postrera de su vida sus designios sobre su muerte. Y esta etapa postrera es hoy perfectamente identificable, tan reconocible como lo es la vida, algo que ya no  podemos considerar ni como un misterio, ni una suerte, ni una casualidad.

En los casos en los que el paciente no pueda expresar claramente esta voluntad, debe de recurrirse a consultar los testamentos vitales o últimas voluntades, expresadas previamente, que debieran ser reconocidos como jurídicamente vinculantes.

De esta forma la organización de la muerte, se convierte en un interés de la persona, es decir, en un derecho que nos lleva a una eutanasia organizada y a la postre a la consideración de una eutanasia liberalizada.

Recordemos a este respecto el consejo de un oráculo de la edificación moral, e incluso cristiana, del siglo I de nuestra era:

                                             “Lo importante no es vivir,

                                               sino vivir bien.

                                               Por eso la gente responsable,

                                               vive lo que debe,

                                               no todo lo que puede”

                                                                                        (Lucio Anneo Séneca)

 

                                                               Jesús Lobillo Ríos

                                         Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                    “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-Hans Küng. “Una muerte feliz”. Edit. Trotta, 2016             

domingo, 12 de septiembre de 2021

LA PALETA DE COLORES

                                        

                                       

                       LA PALETA DE COLORES

 

¡Hola de nuevo!

Esta vez quiero compartir con este foro que me brinda la oportunidad una pregunta que me hago a diario ¿Cuántas varas de medir existen? ¿Será como los colores de la paleta de un pintor?

Color para enmascarar y formar una nebulosa que difuminen los objetos.

Color conductor que nos lleve a través del recorrido al punto deseado sin detenerse en zonas intermedias, así,  como una flecha certera sin darnos tiempo a cuestionar lo visto.

Efectivamente, los colores actúan como destellos que deslumbran como ese dicho “los árboles no nos dejan ver el bosque”

Y ¿qué me dicen de las abstracciones? Ese camino es el más apasionante porque cada sujeto que lo contempla se puede hacer su propio cuadro como pasa en un grupo de lectura, (un solo libro tiene la capacidad de multiplicarse por el número de personas que lo leen y además con distinta interpretación)  ¡es tan fácil! Aquí dice esto o lo otro según convenga o le venga bien al espectador conformado.

Supongamos que estamos en un grupo de personas que observan una obra de arte (no figurativa, donde solo existe color, una abstracción) La abstracción consiste en meter todos los movimientos pictóricos en una coctelera, se agita y todos esos colores caen en tropel sin orden establecido sobre el soporte. Lo normal es que en el grupo no coincida nadie al tratar de interpretarla, hasta que aparece alguien que tiene ese “don” que te dice lo que   debes ver (aunque tú no lo veas) y que finalmente te vas convencido que había un sentimiento, un algo, una expresión y te sientes feliz contigo mismo, cuando la realidad es la primera sensación que tuviste al visionar la obra.

Eso se llama ninguneo. A todos nos ha pasado en la vida y ahora no hablo de pinturas.

Como os digo, las distintas varas de medir, ética, corrupción, mentiras, soborno, robo con guante blanco, etc. nos incomoda según cómo o quién lo presente y para eso no hay nada mejor que

presentarlo con los tonos adecuados suaves apastelados. Para que un conjunto de colores nos ponga  en un brete, es fácil, se deja uno que destaque, un rojo fuerte o un blanco fulgurante entre grises apagando el resto, pero eso sí utilizando pigmentos de mala calidad que en poco tiempo se apaguen y no recordemos nada de lo visto. La pintura barata tiene ese problema o ¿es una cualidad? Se acartona, cae en pedazos con cambios de temperatura, o más luz de la cuenta.

En fin, como digo quizás sea esto una cualidad asombrosa. Te has comprado una tela que te ha costado un riñón y a los pocos meses queda irreconocible. Ya incluso se diluye con qué objetivo  se adquirió, ni quién lo hizo. Incluso ni siquiera importa ¡lo olvidaste!  Y a otra cosa mariposa.

Incluso la historia nuestra, historia vivida que te la enseñan deformada o no, quizás esta nos guste más como cuando se elige un pimiento en el super y al llegar a la cocina encuentras pudrición en su interior se cambia por otro y listo

              

                  Lola Recio. Lda. Artes y Oficios.

            EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

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