jueves, 7 de octubre de 2021
domingo, 3 de octubre de 2021
LA MEZQUITA DE CORDOBA
LA MEZQUITA DE CÓRDOBA
Es muy posible que la Mezquita de Córdoba
ni siquiera fuera construida por los árabes que presuntamente nos invadieron en
el año 711. La historia nos dice que Abderraman I inició su edificación en el
año 785 y la terminó en el 786 incluyendo en este espacio de tiempo el derribo
de la basílica visigótica de San Vicente (hecho más que dudoso ya que no se ha
encontrado en su subsuelo restos de ninguna iglesia preexistente) (I. Olagüe:
“La Revolución Islámica en Occidente”, Plurabelle 2004). Es inconcebible que en
apenas un año pudiera levantarse un templo de la monumentalidad y perfección
del que nos ocupa y en el que sus principales características no fueron
importadas por los árabes, puesto que la doble arquería existía ya en el
acueducto romano de Mérida y los bellísimos arcos de herradura son típicos de
las construcciones visigodas (J. Pijoan: “Historia del Arte”, Salvat 1970).
Es más que probable, por lo tanto, que Abderraman
I, “el inmigrado”, no llegara a derribar ni a construir nada y que lo que
tenemos ante nuestros ojos es la mismísima basílica de San Vicente a la que
pertenecería el magnífico columnario y cuya construcción se suele datar entre
los siglos IV y VI, aunque su origen tampoco está claramente determinado y no
esté demostrado un posible inicio romano.
No obstante la existencia de un
asentamiento de utilización religiosa en este mismo lugar parece ser muy
anterior. En el denominado Manuscrito de Tamagrup editado del texto árabe por
Hussein Monés en la Revista del Instituto de Estudios Islámicos de Madrid
(1965-66) y citado en los “Anales de
Córdoba Musulmana” por Antonio Arjona Castro (1982), se encuentra un texto de
Al Razi, historiador cordobés cuestionable pero imprescindible, que atribuye la
construcción en este lugar de un primer templo a las indicaciones de Salomón
hijo del Rey David para las necesidades de los judíos. Hablamos por tanto de
mil años antes de Cristo.
No tenemos ninguna descripción de este
primer templo ni de su evolución posterior, pero, siguiendo a Al Razi, rezaron
en él generaciones de judíos que poco a poco se fueron cristianizando de tal
forma que tras la predicación de Jesús de Nazaret el templo pasó a ser de uso
cristiano unitario (monoteísta) heterodoxo porque en la España visigoda y
particularmente en Andalucía se
practicaba la herejía arriana de cuyo mejor conocimiento litúrgico podrían
extraerse algunas conclusiones relativas a la disposición y funcionalidad del
edificio actual, ya que éste de ninguna manera parece estar concebido para las
necesidades del culto islámico ni del cristiano que precisan de espacios
abiertos para seguir al oficiante.
El paso del arrianismo al islamismo debió
ser así mismo muy gradual ya que parece suficientemente atestiguado que antes
de ser mezquita ya se celebraba allí la oración de los viernes, es decir, que
musulmanes y cristianos arrianos compartieron el templo (C. Sánchez Albornoz:
“La España Musulmana”, Espasa Calpe 1974), lo que se puede explicar por la
existencia de una fuerte sintonía religiosa entre ambos, hecho constatable
porque los arrianos, como el resto de los católicos unitarios, presentaban
importantes similitudes con el islam, doctrina de origen romano-bizantina en la
que confluyeron negando la divinidad de Jesucristo y oponiéndose a la
concepción trinitaria cristiano-romana, lo que a su vez contribuiría a explicar
mejor la relativa facilidad de la islamización española (E. González Ferrín:
“Historia General de Al Andalus”, Almuzara 2007).
Las sucesivas ampliaciones llevadas a
cabo por los musulmanes cordobeses, Abderraman II (840-48), Al Haquen II
(962-65) y Almanzor (988), (siguiendo a Pérez Higueras en “El esplendor de los
Omeyas cordobeses”, Junta de Andalucía 2001) embellecieron y engrandecieron,
enriqueciéndolo hasta las máximas cotas artísticas de su tiempo el ya magnífico
recinto sin desvirtuar ni dañar el aspecto original, respetando su orientación
(falsamente supuesta como errónea) y su estructura, que han hecho a este
monumento universalmente admirado.
No ocurrió lo propio con las
modificaciones cristiano-trinitarias impuestas y llevadas a cabo a partir de la
toma de la ciudad por Fernando III en 1236. En este mismo siglo el obispo Mesa
inició la cadena de actuaciones aberrantes que culminarían en la gran
profanación llevada a cabo a propuesta del obispo Alonso Manrique en 1523 al
iniciar las obras de construcción de una enorme nave gótico-plateresca dentro
del columnario primitivo arrancando para esta ocasión cuanta columna fuera
necesaria hasta la terminación de la obra en el año 1600. Por increíble que
pueda parecer, semejante atrocidad no consiguió acabar con la Mezquita como
sucedió en tantos otros lugares de nuestro país.
No puede calificarse de error excusable
tamaña agresión al patrimonio cultural cordobés dada la tenaz oposición que el
Concejo y el Corregidor, y el pueblo todo, opuso a la ejecución de las obras
(“acordando que ninguna persona sea osada de tocar en la dicha obra, en
deshacer ni labrar cosa alguna de ella porque no se podrá volver a hacer con la
perfección que está hecha”) (“Historia de Córdoba”, Antonio Jaén Morente, 4º
edición,1971) hasta el punto de obligar a tomar la última decisión al mismísimo
emperador Carlos V, cuyo supuesto arrepentimiento posterior casa mal con las
similares y gratuitas actuaciones que aún podemos contemplar en el Alcázar
sevillano y en la Alhambra granadina.
Inerme a merced de sus depredadores el
monumental recinto histórico viene sufriendo
todo tipo de agresiones que intentan menoscabar su valor como emblema de
integración cultural antes que de exclusivismo creyente, testigo mudo de
nuestra tolerancia religiosa, símbolo universal del sincretismo cordobés y
patrimonio de la humanidad.
Jesús Lobillo Ríos
Presidente
del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
jueves, 30 de septiembre de 2021
ISNATIN
EL PASADO 29 DE SEPTIEMBRE A
LAS 19 HORAS EN EL SALON DE ACTOS DE LA CASA DE LA CULTURA DEL AYUNTAMIENTO DE
BENALMADENA TUVO LUGAR LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “ISNATIN” DEL QUE ES AUTOR EL
EXPRESIDENTE DEL ATENEO DE MÁLAGA DIEGO RODRIGUEZ VARGAS.
EL ACTO ESTUVO
PRESIDIDO POR EL PRESIDENTE DEL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA JESÚS LOBILLO RÍOS
Y EN ÉL INTEVIENIERON EL VICEPRESIDENTE DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES
JOSE MARIA CAPITAN Y EL AUTOR DEL LIBRO QUE GLOSÓ SU OBRA.
domingo, 26 de septiembre de 2021
LA BELLA OTERO.
LA BELLA OTERO: RETRATO DE UN MITO
Rosa Mª Ballesteros García
rosaballesterosgarcia@gmail.com
Según sus propias palabras: «He sido esclava de mis
pasiones, no de los hombres». Quien esto dijo se llamaba Agustina del Carmen
Otero Iglesias, aunque es más conocida como Carolina Otero o La Bella Otero. Murió
en Niza en 1965.
Sus biografías la describen como una bailarina,
cantante y actriz, aunque se pone el acento en otro «arte» suyo muy particular:
su éxito como cortesana ―algunas fuentes aluden directamente a la prostitución,
básica, en sus primeros momentos, para ascender progresivamente hasta alcanzar
la categoría de lujo―. No es una opinión gratuita. Se dice que Carolina llegó a
seducir a personajes de la realeza como Guillermo II de Alemania, Nicolás II de
Rusia, Leopoldo II de Bélgica, Alfonso XIII de España, el británico Eduardo VII
o políticos como el Primer Ministro francés y Nobel de la Paz Aristide Briand,
con quien por cierto tuvo una relación entrañable hasta la muerte de éste.
Para una parvenue
extranjera, su triunfo fue espectacular al tener que competir con una pléyade
de bellas libertinas como Liane de Pougy (1869-1950)[1],
de raíces españolas por parte de madre; Emilienne d’Alençon (1869-1946),
bailarina de cabaret y gran cortesana (una
de las «Tres Gracias» de la Belle Époque, junto a la Otero y Liane de Pougy);
la también estrella de Folies Bergère Cléo de Mérode[2] o divas
como Lina Cavalieri (1874-1944), frecuentemente citada como «la mujer más bella
del mundo»[3] o Virginia
Oldoini (1837-1899), conocida como «La perla de Italia» y Condesa de
Castiglione. Aristócrata y agente encubierta italiana, fue celestinescamente
utilizada para enamorar al emperador Napoleón III de Francia. Algunas fuentes
apuntan su influencia sobre éste para la unificación italiana. Rivalizando con
todas ellas, como adelantamos, con mucho mérito, porque solo le acompañaba su
gran belleza, Otero llegó a reunir una fabulosa fortuna que, debido a la
ludopatía que padecía, fue dilapidando en los casinos de Niza o Montecarlo
hasta reducir su existencia a la casi indigencia, paliada gracias a una
generosa pensión de este último casino en el que había enterrado, año tras año,
su fabulosa fortuna.
Sin embargo, el origen social de esta campesina
gallega, con una educación muy elemental, casi iletrada, no aventuraba la
fastuosa vida que llevó durante tantos años. Fue hija de madre soltera y de un
marino griego. Tuvo varios hermanos y una hermana gemela y, para mayor desgracia,
su infancia se vio truncada tras ser violada con apenas once años, cuestión
esta que fue determinante para su vida porque le impidió ser madre. Tras el
asalto sexual Carolina huyó de su pueblo, se cambió de nombre y se embarcó en
una compañía portuguesa de cómicos ambulantes, una ocupación que, según alguna
fuente, no duró mucho tiempo, por lo que tuvo que ejercer diferentes oficios
que, dada su escasa preparación fueron forzosamente humildes. Fue en ocasiones
bailarina en locales de baja estofa y prostituta ocasional. No tenía especial
talento, pero sí desparpajo y belleza, así que tuvo que echar mano de estos
dones naturales para sobrevivir sola en aquella temible jungla. Muy pronto le
salieron propuestas: un banquero la promocionó como bailarina y la llevó a
Francia, país en el que llegaría a triunfar, como ya adelantamos, gracias a su
belleza. Muy pronto comenzó a forjar su propio mito, travistiéndose como una
andaluza de origen gitano, muy al gusto exótico de la época. Muchos de esos
mitos han perdurado hasta nuestros días.
Carolina, ya bien asentada, amplió su campo de acción
actuando fuera de Europa en giras como bailarina exótica consiguiendo fama
internacional. Trabajó también como actriz de cine mudo en la producción
italiana: L'autunno dell'amore, 1918,
de Gennaro Righelli, estrenada en España al año siguiente. Llegó a representar Carmen de Bizet o piezas teatrales como Nuit de Nöel. Países americanos como Argentina o Cuba, ciudades como Nueva York o destinos
exóticos como Rusia, país donde actuó en varias ocasiones, la convirtieron en
un personaje extraordinario. Las mujeres la envidiaron y varios de sus amantes
llegaron a arruinarse por ella, incluso hasta llegar al suicidio, de ahí que
también se conozca como «La Sirena de los Suicidios», asociándola al milenario
mito de aquellas bellas y acuáticas mujeres.
Retirada de los escenarios se estableció en Niza,
donde vivió hasta su muerte, en 1965, totalmente arruinada y sola. Nunca se
casó. De su vida se han escrito varias biografías y se han hecho películas y
series para la televisión. Debido a que Otero inventó parte de su pasado para
ocultar hechos como su violación, o sus orígenes extremadamente humildes,
muchas de las biografías, películas u otros trabajos que se han hecho, carecen
de veracidad. En 1926 publicó una de sus autobiografías: Les Souvenirs et la Vie Intime de la Belle Otero. Entre los documentales, el
dirigido por las cubanas Lídice Pérez y Natasha Vázquez en 2002; series
televisivas como las emitidas en 1984, o más actuales, como la protagonizada
por Natalia Verbeke (Otero joven) y Asunción Balaguer (Otero en sus últimos
años) en 2008, nos dan una idea de la vigencia del mito. En 1996 la
cantante Ana Kiro, le dedica una canción, incluida en su LP Coa miña xente y existe una escena
grabada de Carolina bailando producida en 1898. Pintores y poetas como Julio
Romero de Torres en 1914, Toulouse Lautrec, Gabrielle D´Annunzio o José Martí
la inmortalizaron en sus obras. De este último son los versos: «El cuerpo cede
y ondea; La boca abierta provoca; Es una rosa la boca; Lentamente taconea». Su
vida ha sido también llevada a la gran pantalla en películas como La Bella Otero (1954), una producción
francesa basada en sus memorias, dirigida por Richard Pottier, con María Félix
dando vida a Carolina, en verdad uno de los personajes más destacados de la
Belle Époque francesa, de sus círculos artísticos y de la vida galante parisina
de aquellos años.
EL
ATENEO LIBRE DE BENALMADENA
“benaltertulias.blogspot.com”
[1] Bailarina, cortesana, escritora, además de princesa y
hermana religiosa. Ingresó, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, en la
Orden Terciaria de las Dominicas.
Falleció en Lausana, Suiza, bajo el nombre religioso de Ana María de la
Penitencia.
[2]
Sobre su vida Pierre Horay publicaría su libro Cléo de Mérode, Le ballet de ma vie (1955). Sobre la relación de
algunas de estas mujeres se publicará en 1900 L´Idylle saphique (traducido al español por Luis Antonio de
Villena).
[3]
Natalina «Lina» Cavalieri fue una soprano italiana, también conocida por sus
facetas como actriz y monologuista. Trabajó también en el cine mudo italiano y
francés. En 1955, Gina Lollobrigida dio vida a la Cavalieri en la película Beautiful But Dangerous (Bonita pero Peligrosa). En 2004, Paul Fryer y Olga Usova publicaron Lina Cavalieri: The Life of Opera’s Greatest Beauty, 1874-1944.
domingo, 19 de septiembre de 2021
EUTANASIA
LA EUTANASIA
Conocemos por la mitología griega
que Artemisa es la diosa de la muerte natural y Tánatos el encargado de
transportar a los muertos al Hades o inframundo, y posiblemente por ello
Tánatos ha quedado asociado a la muerte
como parte esencial de su paso desde la vida.
DEFINICIÓN.-
La eutanasia significa pues la
muerte natural, en el sentido de conformidad con ella, como parte de la misma vida,
formando la base esencial del “ars moriendi”, es decir, el arte de morir.
Es indudable que a todos nos
gustaría morir de una forma consciente, digna y feliz, despidiéndonos con una
completa conformidad de nuestros seres queridos y con todos nuestros asuntos
arreglados. Es lo que significa “eutanasia”, una buena muerte, el equivalente
al religioso “requiescat-in-pace” o descansar en paz.
EVOLUCION DE LA IDEA DE LA
MUERTE.-
Los avances conseguidos en el
progreso de las ciencias de la salud, están dando lugar a una nueva valoración
del principio y del final de la vida que involucra en mayor grado las
decisiones individuales
La concepción y la contracepción
de la vida depende ahora mucho más de la responsabilidad de los progenitores
que de la inevitabilidad de un acto irresponsable. De la misma forma estos mismos
avances retrasan constantemente el momento final de la vida y pone en manos de
una decisión individual y responsable el momento y la forma de decidir el
tránsito a la muerte. Hace 1000 años la esperanza de vida alcanzaba como máximo
a cuatro décadas y ahora estamos aproximándonos a alcanzar el siglo de
existencia.
No todas nuestras estructuras
orgánicas envejecen o degeneran por igual, pero sí estamos en condiciones de
prever el deterioro y el alcance de las
limitaciones conscientes no compatibles con el concepto que tenemos de la vida,
basado esencialmente en el mantenimiento de nuestra capacidad cerebral de
mantener nuestras aptitudes cognitivas, y cuya merma o desaparición está en
nuestra mano prever.
LA DIMENSIÓN RELIGIOSA DE LA
MUERTE
Para los profundamente religiosos,
creyentes en la existencia de otra vida
en el más allá, incluso en la
posibilidad de una vida eterna, el tránsito a la muerte tiene un significado
diferente. Es la esperanza de acceder a una vida mejor, a una felicidad eterna
en el cielo y supone por tanto el abandono o liberación de los problemas
terrenales y su molesta carga. En definitiva acrecentaría el deseo de morir en
un tránsito feliz y confiado.
La Iglesia aceptó, e incluso
bendijo, la auto-privación de la vida como un acto heroico de entrega, en
aquellos cristianos que lo prefirieron antes que poner en peligro su fe. Pero La
Biblia tan sólo condena el suicidio de Judas Iscariote, y a su través ha convertido todo suicidio en una traición a
la fe cristiana, pero el resto de los que se refieren en la extensa obra son
vistos con indulgencia, como puede comprobarse en los curiosos casos de
Abimelec, Saúl y Sansón.
HACIA UNA MUERTE DIGNA
Lo inevitable desde cualquier
punto de vista es la existencia de la muerte y la necesidad de organizarla en
la medida de nuestras mejores posibilidades.
La medicina paliativa se encarga
de mitigar los dolores y padecimientos de los que no tienen recuperación
posible y supone por tanto un esfuerzo por suavizar los padecimientos finales.
Su actuación alcanza cada vez a más pacientes y debiera alcanzarlos a todos, pacientes
y no pacientes, porque todos tenemos derecho a una muerte indolora o lo menos
dolorosa posible, concepto que no debe de entrar en competencia ni enfrentarse
a la eutanasia.
Los deseos de morir pueden justificarse en
aquellos pacientes que ya no desean seguir un tratamiento sin fin, que no
desean prolongar sus sufrimientos ni sus dolores insoportables, e incluso a
aquellos que no desean seguir viviendo aunque no padezcan ningún dolor, ni
ninguna enfermedad simplemente porque son mayores y dan por terminado su ciclo
vital. Todas ellas son motivaciones que plantean la posibilidad o necesidad de
una muerte que debe de ser digna, feliz e indolora, y a ninguna persona se le
debe privar de su derecho a morir dignamente.
Desde este punto de vista todos
tenemos el derecho a disponer en todo momento del control sobre nuestra propia muerte,
conociendo y entendiendo lo que debemos esperar de este acto, asegurándonos de
su dignidad y privacidad. Asiendo la posibilidad de elegir el lugar adecuado con todas las
informaciones necesarias y previendo los deseos que deben de respetarse, así
como a decidir quién queremos que nos acompañe en nuestros últimos instantes.
Derecho a tener una correcta
asistencia médica con un buen tratamiento del dolor y de cualquier otro síntoma.
Y, por supuesto, derecho a disponer del apoyo espiritual y material precisos. Y,
por último, a tener tiempo para despedirnos, o sea, a morirnos en el momento
oportuno sin prolongaciones absurdas.
LA ÉTICA MÉDICA
La salud del enfermo es la norma
suprema del médico y, en su defecto, su bienestar su primera preocupación. El
paciente debe de ser entendido como persona, es decir, un conjunto de un ente físico y espiritual. El inválido como
enfermo, enfermo grave, enfermo terminal, irrecuperable, sigue siendo una
persona y tiene derecho a una asistencia médica en su muerte y el médico debe
de ayudarlo a tener una muerte digna, una muerte plácida e indolora.
Todo ser humano debe de ser
tratado humanamente y no debe de ser sometido a ningún tipo de tortura o
violencia encarnizada aunque esta sea de carácter terapéutico. Y esto es válido
tanto en una coyuntura religiosa como sin ella. El paciente tiene derecho a una
orientación y asistencia en su muerte por su médico.
La eutanasia, o ayuda a morir, es
un acto médico más, que, pasivo o activo, representa una última ayuda con la que el médico trata de beneficiar a su paciente.
RESPONSABILIDAD EN LA MUERTE
En cualquier caso la muerte, lo
mismo que la vida, son una responsabilidad del ser humano. Toda persona tiene
derecho de autodeterminación, a justificar y defender en la etapa postrera de
su vida sus designios sobre su muerte. Y esta etapa postrera es hoy
perfectamente identificable, tan reconocible como lo es la vida, algo que ya no
podemos considerar ni como un misterio,
ni una suerte, ni una casualidad.
En los casos en los que el
paciente no pueda expresar claramente esta voluntad, debe de recurrirse a consultar
los testamentos vitales o últimas voluntades, expresadas previamente, que
debieran ser reconocidos como jurídicamente vinculantes.
De esta forma la organización de
la muerte, se convierte en un interés de la persona, es decir, en un derecho
que nos lleva a una eutanasia organizada y a la postre a la consideración de
una eutanasia liberalizada.
Recordemos a este respecto el
consejo de un oráculo de la edificación moral, e incluso cristiana, del siglo I
de nuestra era:
“Lo importante no es vivir,
sino vivir bien.
Por
eso la gente responsable,
vive
lo que debe,
no
todo lo que puede”
(Lucio Anneo Séneca)
Jesús
Lobillo Ríos
Presidente
del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
domingo, 12 de septiembre de 2021
LA PALETA DE COLORES
LA PALETA DE COLORES
¡Hola de
nuevo!
Esta vez
quiero compartir con este foro que me brinda la oportunidad una pregunta que me
hago a diario ¿Cuántas varas de medir existen? ¿Será como los colores de la
paleta de un pintor?
Color para
enmascarar y formar una nebulosa que difuminen los objetos.
Color
conductor que nos lleve a través del recorrido al punto deseado sin detenerse
en zonas intermedias, así, como una
flecha certera sin darnos tiempo a cuestionar lo visto.
Efectivamente,
los colores actúan como destellos que deslumbran como ese dicho “los árboles no
nos dejan ver el bosque”
Y ¿qué me
dicen de las abstracciones? Ese camino es el más apasionante porque cada sujeto
que lo contempla se puede hacer su propio cuadro como pasa en un grupo de
lectura, (un solo libro tiene la capacidad de multiplicarse por el número de
personas que lo leen y además con distinta interpretación) ¡es tan fácil! Aquí dice esto o lo otro según
convenga o le venga bien al espectador conformado.
Supongamos
que estamos en un grupo de personas que observan una obra de arte (no
figurativa, donde solo existe color, una abstracción) La abstracción consiste
en meter todos los movimientos pictóricos en una coctelera, se agita y todos
esos colores caen en tropel sin orden establecido sobre el soporte. Lo normal
es que en el grupo no coincida nadie al tratar de interpretarla, hasta que
aparece alguien que tiene ese “don” que te dice lo que debes
ver (aunque tú no lo veas) y que finalmente te vas convencido que había un
sentimiento, un algo, una expresión y te sientes feliz contigo mismo, cuando la
realidad es la primera sensación que tuviste al visionar la obra.
Eso se llama
ninguneo. A todos nos ha pasado en la vida y ahora no hablo de pinturas.
Como os digo,
las distintas varas de medir, ética, corrupción, mentiras, soborno, robo con
guante blanco, etc. nos incomoda según cómo o quién lo presente y para eso no
hay nada mejor que
presentarlo
con los tonos adecuados suaves apastelados. Para que un conjunto de colores nos
ponga en un brete, es fácil, se deja uno
que destaque, un rojo fuerte o un blanco fulgurante entre grises apagando el
resto, pero eso sí utilizando pigmentos de mala calidad que en poco tiempo se
apaguen y no recordemos nada de lo visto. La pintura barata tiene ese problema
o ¿es una cualidad? Se acartona, cae en pedazos con cambios de temperatura, o
más luz de la cuenta.
En fin, como
digo quizás sea esto una cualidad asombrosa. Te has comprado una tela que te ha
costado un riñón y a los pocos meses queda irreconocible. Ya incluso se diluye
con qué objetivo se adquirió, ni quién
lo hizo. Incluso ni siquiera importa ¡lo olvidaste! Y a otra cosa mariposa.
Incluso la
historia nuestra, historia vivida que te la enseñan deformada o no, quizás esta
nos guste más como cuando se elige un pimiento en el super y al llegar a la
cocina encuentras pudrición en su interior se cambia por otro y listo
Lola Recio. Lda. Artes y
Oficios.
EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA
“benaltertulias.blogspot.com”



