jueves, 3 de marzo de 2022
Tertulia del 2 de marzo de 2022
domingo, 27 de febrero de 2022
SANIDAD PUBLICA
SOBRE LA
SANIDAD PÚBLICA
Cuando un egresado médico se incorpora a
la práctica de su ejercicio profesional lleva implícitamente adquirido un
compromiso moral con sus pacientes que mantendrá durante toda su vida y que le
convierte de hecho en su defensor más decidido.
El mantenimiento de esta relación que
comporta en sí misma un importante valor terapéutico es el eje fundamental de
la práctica médica, tan importante, que debiera estar protegida específicamente
a fin de salvaguardar los beneficios sanitarios perseguidos, puesto que sus
alteraciones repercuten negativamente y de forma muy severa en el
funcionamiento y resultados de este básico derecho social.
Las mayores perturbaciones de esta íntima
relación, se originan en la presencia de
factores externos añadidos al ejercicio profesional, como son la
necesaria contribución del personal
administrativo y económico, y la presencia, cada vez más absorbente, de los
valedores políticos. Las decisiones de este staff técnico, primadas sobre la
ética médica, han dado lugar a la generación de criterios y orientaciones
divergentes e incluso contrapuestas en pro de una sanidad con fines políticos
que cada vez se aleja más, en sus principios básicos, de los criterios sociales
y morales que tradicionalmente han presidido la práctica médica.
La hegemonía administrativa, avivada por
la posibilidad de los incentivos económicos que conllevan los contratos de
externalización, ha conseguido sumir en el marasmo a las primeras líneas de la
atención sanitaria. Disposiciones incomprensibles condicionadas por la presión
creciente de la demanda asistencial y la ausencia de criterios idóneos, han
terminado por acabar con la intimidad necesaria de la consulta médica
ambulatoria, que hoy por hoy se asemeja cada vez más a cualquier departamento
de atención pública, en el que un funcionario indeterminado, numera, sella y
tramita la papelería diaria sin posibilidad de detenerse demasiado a distinguir
el fondo de la forma de cada uno de los documentos, originando así el mayor punto
de conflicto y quejas de los pacientes, siendo fuente de las agresiones al
personal sanitario.
La atención especializada, viene siendo
continuamente menoscabada con la llegada de los políticos a la gerencia de los
hospitales. Si los administrativos han pecado de escaso conocimiento de la
sanidad, los políticos en general son aún más ajenos a este campo con el
inconveniente de detentar más poder y mayor capacidad para la redistribución del
dinero público que fluye de forma constante a la contratación de servicios
privados que no pasan de ser un remedo asistencial en detrimento de lo público.
No es extraño que pretendan asemejar el
funcionamiento hospitalario con el de un añorado ministerio, con lo que, lo que
los médicos conciencian como desvirtuación de los hospitales, en el sentido más
peyorativo de la idea, avanza a pasos agigantados destruyendo el laboriosamente
organizado tejido hospitalario.
Las consultas especializadas también
cambian ya de médico a cada visita, e incluso de hospital, y lo que es más
grave, estos cambios conllevan aquí alteraciones de los sistemas y técnicas
terapéuticas y de los niveles de especialización con lo que las consecuencias
del grado de desorganización asistencial se magnifican lesionando los derechos
de los pacientes a acceder a los tratamientos más adecuados.
Simultáneamente se lesionan también los
derechos adquiridos por los facultativos a través de muchos años de trabajo,
cuyo desprecio es tan importante como despreciar la ley, ya que éstos derechos
están previamente legislados, pero pese a las muchas y variadas sentencias
favorables conseguidas, aún emanadas por los tribunales superiores de justicia
e incluso del supremo, no se ha conseguido poner freno alguno a esta devastación normativa, puesto que todas son
eludidas o ignoradas sin la menor trascendencia penal, con lo que al caer las
barreras protectoras, toda mediocridad e incompetencia encuentran su asiento.
Todavía un paso más en esta cadena de despropósitos
consiste en la eliminación de todo tipo de reglamentación previa, con lo que se
evita la incomodidad de la transgresión sistemática legal, que es lo que
se ha venido a plasmar en los nuevos centros
sanitarios que según un acertado criterio constituyen una selva en la que no
existe ningún tipo de ordenación ni normas conocidas.
La injusticia así esgrimida se traduce en
acoso laboral, impotencia y desmotivación, en definitiva da lugar a violencia
(violencia psíquica en nuestro caso). En las consultas médicas de hoy ha
desaparecido la intimidad, la confianza, la sinceridad e incluso el nombre del
médico, influyendo negativamente sobre la eficiencia y la calidad del trabajo profesional
y conformando la base que genera el progresivo deterioro sanitario que tanto
preocupa y en el que los médicos han sido los primeros en caer derrotados.
Mantener en estas circunstancias el
compromiso moral adquirido por el médico es manifiestamente complicado o
imposible. ¿Cómo se protege el ejercicio profesional médico?, ¿quién defiende
al profesional médico?, o lo que es lo mismo, ¿quién defiende al paciente?
Jesús Lobillo Ríos
Presidente
del Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
“ateneolibredebenalmadena.com”
jueves, 24 de febrero de 2022
tertulia del 2 de marzo de 2022
Nadie piensa que pueda tener un
infarto, que el corazón, ese órgano tan magnífico, pueda dejar de funcionar de
repente. Pero sucede así, en el momento más inoportuno y con el pie cambiado.
El infarto de miocardio es cada vez
más frecuente. Las causas pueden ser genéticas y también ambientales, las
cuales contribuyen a padecer un infarto a lo largo de la vida. El estilo de
vida actual con su sedentarismo, malos hábitos alimenticios, stress, contribuye.
Pero, también es cierto que hoy en
día, las personas que superan una crisis cardíaca pueden rediseñar su estilo de
vida controlando los factores de riesgo, pueden volver a sentir su cuerpo,
cuidarlo, acotar lo importante de la vida y así prevenir un segundo infarto.
La rehabilitación ayuda enseñando el
camino, pero es necesario “querer de verdad” un cambio de vida para superar con
éxito la crisis.
domingo, 20 de febrero de 2022
Llorona
Antropología
de “La Llorona”
Hace unos días,
en el grupo de whatsapp que
mantenemos, una de las socias nos envió una versión conmovedora de la famosa
canción de origen mexicano “La Llorona”. Digo que es una versión porque el tema
se hizo tan “viral”, en términos actuales, que es prácticamente imposible
contabilizarlas; según la investigadora Flora Botton-Burlá llegó a recopilar
hasta 121 coplas (Coplas de “La Llorona”)[1]
relacionadas con este mito, recogido en el folklore hispano hablante y que al
parecer se introdujo con la conquista colonial.
Para
explicar el origen de la leyenda de la Llorona, los estudios han propuesto tres
hipótesis principales: un enfoque literalista (los hechos ocurrieron realmente)[2]; un
abordaje evemerista[3],
o un enfoque parabólico con intención de dar voz a sectores silenciados, es
este caso, los indígenas durante la Conquista y la colonización.
Todo
esto, aunque resulte extraño, nos lleva a la antigua Grecia y a los mitos, que
no son sino narraciones que expresan ideas ancestrales de un pueblo “acerca del
mundo en el cual vive”, y que encierran en si una función pragmática. En otras
palabras, que son la base de ciertas estructuras sociales y acciones, y que
bien pueden explicar el ejemplo que se propone con “La Llorona”, objeto de reelaboración
literaria de un mito ancestral que no ha desaparecido, y que forma parte de los
mitos morales que han sido objeto de estudios de antropólogos y mitólogos.
Decíamos
que este mito habría sido introducido por los conquistadores españoles que
llegaron en el siglo XV, y de ello podríamos poner algunos ejemplos de cómo se
mezclan en el crisol las diversas culturas. En uno de los versos que componen
la famosa canción dice:
Ay de mí, Llorona,
Llorona de ayer y hoy;
ayer maravilla fui, ay Llorona,
y ahora ni mi sombra soy.
Si
lo comparamos con unas letrillas de Luis de Góngora podremos comprobar cuál
puede ser el resultado de esta mezcla:
Aprended,
flores, en mí
lo
que va de ayer a hoy,
que
ayer maravilla fui,
y
hoy sombra mía aun no soy.
Estiman
los estudiosos del Estructuralismo que bajo una aparente narración el mito
revela significados en su estructura profunda. Unas estructuras que ya estaban vigentes
en la antigua Grecia a través de mitos como son los casos de Medea, quien asesinó
a sus propios hijos en venganza por el abandono de su esposo, Jasón, por otra
mujer; o el de Lamia, madre de varios hijos de Zeus, asesinados por la esposa
de este, la vengativa Hera, hastiada de las constantes infidelidades de su
marido. Lamia vagaba desde entonces lamentándose por la pérdida de sus hijos y
devorando a los niños de otras madres.
Pero
como apuntaba, todo remite a unos principios generales de la historia y por
ello otras mitologías, como la celta, recoge a un espíritu femenino llamado
“banshee”, (o alma en pena) o la “Ploranera” del folklore catalán. También en
África existen varias culturas yorubas que asocian el viento como una mujer que
recorre los ríos lanzando pavorosos lamentos y buscando a sus hijos asesinados.
Al parecer este mito fue introducido en los Estados Unidos por los esclavos
africanos.
Y
el mito rueda y se esparce por China con la aparición de una mujer vestida de
blanco ―como todas las féminas lloronas de las distintas mitologías―que llora y
se lamenta. También en las leyendas de los países orientales, como Japón, existen
las “onryo”, ataviadas con kimono, naturalmente blanco, espíritus vengativos,
generalmente víctimas de los caprichos masculinos; en las Filipinas existen dos
leyendas similares a la de la Llorona: el fantasma de una sirena aúlla en el
mar por las noches lamentando el asesinato de sus hijos por un pescado o la
conocida como “Mujer blanca” que sale entre la niebla entre grandes alaridos En
la mitología malaya e indonesa, existe la “Pontianak”, el fantasma de una mujer
que murió al dar a luz y que se venga de los hombres y roba a las madres sus
bebés recién nacidos.
La
historia tiene varias interpretaciones. Desde el punto de vista literal, el
mito de la Llorona es la condena unánime a la mujer desnaturalizada que,
desobedeciendo los consejos de su madre, hace pagar a su hijo el engaño del que
ha sido víctima por parte de su verdugo. La Llorona es la mujer que, por
renunciar a su función maternal, es escarmentada con un castigo terrible que
debe sufrir para toda la eternidad, como ejemplo para las mujeres y madres
futuras. En la historia de este personaje se ha querido ver el comportamiento
que la sociedad masculina de la época colonial exigía de la mujer en general y
de las indígenas en particular, que involucra un castigo por el incumplimiento
del rol exigido de la maternidad asignado por su condición de mujeres. No
cumplir con esta tarea sociocultural solamente podía significar la locura, la
muerte y la pena. La Llorona es un espíritu errante y sufriente por haber
cometido el pecado más grave de una madre: matar a su hijo.
De
las distintas variaciones, en México, por ejemplo, el mito es asociado con la
diosa prehispánica Tenpecutli, que purgaba una pena por haber ahogado sus hijos
en un río; Mictlancíhuatl, que seducía y perdía a los hombres mujeriegos y
borrachos llevándolos al suicidio, o la conjunción de tres diosas: Cihuacóatl,
Teoyaominqui y Quilaztli, representada como una mujer vestida de blanco que
lloraba por sus hijos extraviados. Escucharla era un mal presagio. La presencia
de seres fantasmales que lloran en los ríos por motivos diversos es una
característica recurrente de la mitología de los pueblos mesoamericanos. En el
caso particular de México, el personaje de la Llorona es signo de identidad
nacional y Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México. Junto con “La
Adelita” y “La cucaracha”, se convirtió en un canto popular muy utilizado, pero
a diferencia de las demás, existen muchas versiones, cada una con letra
distinta, como ya apuntamos.
La canción ha sido interpretada por
decenas de cantantes, si bien fue Chavela Vargas, quien hizo de la pieza su
canción insignia proyectándola a nivel internacional. Entre los intérpretes no
mexicanos se encuentran Joan Báez, Nana Mouskouri, Raphael, Lhasa de Sela y
Rosalía.
Salías de un templo un día, Llorona
Cuando al pasar yo te vi
Hermoso huipil llevabas, Llorona
Que la virgen te creí
Ay, de mí Llorona, Llorona, Llorona
De un campo lirio
El que no sabe de amores, Llorona
No sabe lo que es martirio
No sé qué tienen las flores, Llorona
Las flores de un campo santo
Que cuando las mueve el viento, Llorona
Parece que están llorando
Ay, de mí Llorona, Llorona, Llorona
Llévame al río
Tápame con tu rebozo, Llorona
Porque me muero de frío
Dos besos llevo en el alma, Llorona
Que no se apartan de mí
El último de mi madre, Llorona
Y el primero que te di
El último de mi madre, Llorona
Y el primero que te di, ay
Yo te di
Tápame con tu rebozo, Llorona
Porque me muero de frío
Rosa M Ballesteros Garcia
Vicepresidenta del
Ateneo Libre de Benalmádena
“benaltertulias.blogspot.com”
“ateneolibredebenalmadena.com”
[1]Publicadas en 1992 por el Colegio
de México en el libro Estudios de
folklore y literatura dedicados a Dolores Roig.
[2] Una mujer mató a sus hijos y a
partir de allí, la historia se fue transmitiendo hasta convertir a la mujer en
fantasma y a la historia en leyenda.
[3]
En este caso, el mito se superpone sobre una historia real con referentes
concretos (es el caso, por ejemplo, en el que el mito de la diosa Cihuacóatl se
superpone con la historia de la Malinche);
miércoles, 16 de febrero de 2022
¿Qué tiene que ver una moneda de un dinar con la bandera de la
izquierda nacionalista? ¿Qué tiene que ver el signo del dólar con el
escudo andaluz o el de Cádiz? ¿Y el Rabobank de ciclismo con el juego
del monopoly? ¿Quién descubrió Andalucía? En la charla responderemos a
estas preguntas e intentaré mostrar que Andalucía es una palabra cuya
etimología desconocemos, cuya referencia ha variado a lo largo de la
historia, y cuyo significado mezcla conceptos políticos confusos,
aspectos administrativos y geográficos y lo cultural. Veremos si
podemos culpar a Rousseau o a Blas Infante, o si es lo que se pudo
hacer en la transición.