viernes, 5 de mayo de 2023

Lenguaje inclusivo


RESUMEN

Las novedades en el uso lingüístico con respecto a la creación de nuevos femeninos (acabados en -a) para ámbitos profesionales, culturales y políticos parece causar una polémica que deriva en cierta ruptura social. Los cambios del tipo la juez > la jueza, la médico > la médica, entre muchos otros, se entienden perfectamente conociendo la historia de nuestra lengua. Estos nuevos usos, respuesta a la inclusión de la mujer en ámbitos antes exclusivamente masculinos, son un hecho incontestable que se comprenden fácilmente con una mirada al pasado de nuestro idioma, pues llevan ocurriendo desde sus mismos orígenes. Esta charla pretende arrojar luz sobre este asunto, desde el conocimiento de la historia de la lengua española, que evoluciona y se adapta a las nuevas circunstancias desde su nacimiento hasta nuestros días con absoluta naturalidad.


Pilar López Mora es doctora en Filología Hispana por la UMA


domingo, 30 de abril de 2023

Mitos 4

                                     REFLEXIONES SOBRE LOS MITOS FEMENINOS (IV)

 

Ariadna en el laberinto: «Chicas buenas» VS «Chicas malas»

 

Los mitos femeninos y el cine

Finalmente, no podemos resistirnos a sacar a la luz nombres y obras de tantas profesionales olvidadas o ninguneadas, numerosas investigadoras que se han involucrado en desarrollar la teoría fílmica feminista, definida como el marco teórico y metodológico que, desde los años setenta del pasado siglo, se han especializado en el análisis de la representación femenina en el audiovisual. A partir de los ochenta su acción se intensificó poniendo el acento en el análisis de los géneros cinematográficos que ponen a la mujer en el centro de la narración. Como alguien ha escrito, la teoría fílmica feminista «tiene una historia marcada por enfrentamientos, pactos y cuestionamientos», en similar medida, como pensamos, como la ha tenido y tiene el propio movimiento feminista.

Como se ha escrito a propósito de la relación entre las actrices y el cine «…las jerarquías, los valores y los roles dominantes de la sociedad de la época se refleja y se reproduce en el mundo del cine» (Ballesteros, 2017: 8). Este aserto se puede extrapolar al cine de cualquier país, pues el cine no es más que un espejo en el que se refleja la realidad de una época y de una sociedad determinada que tan acertadamente el cineasta español Julián Ajuria definiría gráficamente como «espejo del mundo», un espejo donde las mujeres han estado excluidas de asomarse a los espacios públicos. Documentales como The Silent Feminists: America's First Women Directors (1993) dirigido por el estadounidense Jeffrey Goodman y el británico Anthony Slide; Le jardin oublié: La vie et l'oeuvre d'Alice Guy-Blaché (1995) de la canadiense Marquise Lepage; Film Ist (1988) del austriaco Gustav Deutsch; The Pervert's Guide to Cinema (2006) dirigido y producido por la británica Sophie Fiennes, además del ya clásico e imprescindible Histoires du Cinéma (1988) de Godard o The Story of Film: An Odyssey (Serie de 15 episodios televisivos de 2011) de Mark Cousin, vienen a paliar en parte las lagunas existentes relacionadas con la participación femenina en el ámbito de la industria del cine, especialmente en sus comienzos.

Una participación muy significativa si nos remitimos al trabajo de Cari Beauchamp (Berkeley, California, 1951): historiadora, escritora, periodista y directora de un documental estrenado en 2000 sobre la pionera Frances Marion y el poder de la mujer en Hollywood: Without Lying Down: Frances Marion and the Power of Women in Hollywood. La investigadora afirma que durante las décadas de 1920 y principio de 1930 «casi una cuarta parte de los guionistas de Hollywood eran mujeres. La mitad de todas las películas con derechos de autor entre 1911 y 1925 fueron elaborados por mujeres». Entre estas pioneras destacamos nombres como los de las norteamericanas Leonore J. Coffee (1896-1984), Adele S. Buffington (1900-1973), Elinor Glyn (1864-1943), Jane Murfin (1892-1955) o Frederica Sagor Maas (1900-2011), una estudiante de periodismo, de ascendencia judía, que entró a trabajar en Universal Estudios como asistente de edición. Entre las primeras producciones que apareció su nombre en títulos de crédito como Días de colegial, La mujer de los gansos o La secretaria, todas de 1925. En 1950, al borde del suicidio abandonó Hollywood ante el ninguneo y la infravaloración por ser mujer. En 1999 publicó sus memorias: La escandalosa señorita Pilgrim donde da cuenta, entre otros asuntos relacionados con su paso por los estudios de cine, que tuvo que firmar bajo pseudónimo masculino, como le ocurrió a Giovanna Cecchi (Suso Cecchi D´Amico) para que la tomaran en serio, por no mencionar las ocasiones en que su autoría fue descaradamente suplantada, como fue, entre otros, su guión de His secretary (La secretaria, 1925), comedia dirigida por Hobart Henley, y protagonizada por Norma Shearer. Veamos lo que la autora escribe al respecto:

Trabajé duro en el estudio y en casa, hasta la madrugada. Cuando le entregué el guion terminado a Carey Wilson, la primera página decía «La secretaria, Adaptación y guión de Frederica Sagor». Carey Wilson dijo: «Estupendo trabajo, Frederica. Estoy seguro de que a Harry le encantará. Es divertido. Es inteligente. Se lo leeré yo mismo. Harry odia leer guiones». El guion, que tenía cien páginas, fue enviado al departamento de guiones para que volvieran a mecanografiarlo. Cuando llegó, lo cogí con impaciencia. La primera página decía: «La secretaria. Adaptación y guion de Carey Wilson» (SAGOR, 20113: 123).

 

Incidiendo en el desconocimiento o más bien ninguneo de las profesionales del cine mudo, y como ejemplo de lo manifestado, el libro The American Cinema, del crítico estadounidense Andrew Sarris, un texto que pretende ser una compilación y una puesta al día de la historia del cine en el que sólo se da cabida a dos mujeres, la directora, actriz y escritora británica Ida Lupino (en el apartado de «rarezas») y la actriz, guionista y escritora norteamericana Mae West (en el apartado dedicado a los «payasos», aunque no informa a quien lo lee que fue la primera actriz en imponer a su pareja); no deja de lado, sin embargo, nombres de directores masculinos de poca relevancia y no hace referencia a una directora tan importante (considerada en los años 30 como uno de los 10 mejores directores de Hollywood) como lo fue Dorothy Arzner, directora de The Wild Party (La loca orgía, 1929), primera película sonora de la Paramount, protagonizada por Clara Bow; o Craig’s Wife (La mujer sin alma, 1936), película nominada al Oscar con Rosalind Russell. Arzner dirigió Blood and sand (Sangre y Arena, 1922), basada en la obra homónima del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, con Nita Naldi, Lila Lee y el italiano Rodolfo Valentino en los principales papeles. El tema ya había sido llevado al cine en 1916 dirigido por el mismo Blasco y Ricardo de Baños en una producción española, también muda, con Matilde Domenec. En 1941 Rouben Mamoulian dirigió una nueva adaptación con los actores Tyrone Power, Linda Darnell y Rita Hayworth y de nuevo en 1989 el director Javier Elorrieta dirigirá otra adaptación española con Sharon Stone, Ana Torrent y Christopher Rydell.

Y la investigación sobre la relación entre el cine y las actrices sigue dando sus frutos. Google y el Geena Davis Institute han llevado a cabo un estudio sobre las películas estrenadas en Estados Unidos entre 2014 y 2016 llegando a la conclusión de que las actrices tienen una presencia de más de un 50% en las películas de terror, y no sólo presencia, sino tiempos de diálogo, muy por encima de cualquiera de los otros géneros. Habrá que estudiar el fenómeno. Y los mitos siguen presentes: en el lago Constanza (en la frontera entre Alemania, Austria y Suiza) se encuentra la estatua de la cortesana Imperia, claramente inspirada en la iconografía de las sacerdotisas cretenses. Por otro lado, la industria del cine sigue produciendo películas que recogen y revisan, actualizándolo, mitos ancestrales en series televisivas como El descubrimiento de las brujas, rodada en escenarios de Oxford, Cardiff y Venecia, con argumento basado en el libro de Deborah Harkness, publicado en 2011. La serie se estrenó en 2018. Y la investigación feminista sigue en marcha con grupos tan determinantes como la Women Film Pioneers Project de la Universidad norteamericana de Columbia, capitaneadas por las investigadoras Jane Gaines, Radha Vatsal y Monica Dall’Asta.

Finalmente, queremos despedir estas páginas con las siempre acertadas y comprometidas palabras de la profesora Mary Beard, Premio Princesa de Asturias (2017) quien afirma: «En realidad no puedo entender lo que sería ser una mujer sin ser una feminista».

 

                                 Rosa María Ballesteros García

                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                  “benaltertulias.blogspot.com”

viernes, 28 de abril de 2023

Maruja Mallo


Sinopsis

No cabe duda que Maruja Mallo fue, en palabras de la profesora Shirley Manghini: “La mujer más excepcional del mundo vanguardista español de su época y hasta años recientes, la más desconocida”. Nacida en Galicia, su familia se estableció en Madrid en 1922 y ese mismo año comenzó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a su hermano Cristino. A través de otro hermano, Justo, conoció a sus compañeros de la Residencia de Estudiantes, entre otros: Dalí y Moreno Villa. Apunta Manghini que la incorporación de Maruja al trío Buñuel-Lorca-Dalí “convirtió al grupo en cuadrangular”, generándose entre los cuatro una intensa colaboración personal e intelectual. Abundando en ello, la historiadora del arte Estrella de Diego describe en clave de polisexualidad la dinámica del grupo.

La Guerra Civil la empujó fuera de España. En 1937, vía Lisboa, se instaló en Buenos Aires. Ese mismo año se edita su monografía: Lo popular en la plástica española a través de mi obra. Allí estrechó lazos de amistad con Ramón Gómez de la Serna, también exiliado, y casado con la argentina Luisa Sofovich, a quien dedicó el libro Maruja Mallo, publicado en edición bilingüe por Losada (Buenos Aires) en 1942. En 1939 pronunció varias conferencias en la Universidad de Santiago de Chile. En la capital bonaerense decora Maruja el cine “Los Ángeles” y expone en Viña del Mar (Chile) en 1945. La política del populista Perón la empujó de nuevo, esta vez en sentido contrario. En 1946 expuso en Río de Janeiro, en Nueva York y en Bolivia. En 1957 expone en Buenos Aires de nuevo y en 1961, en Madrid, en la Galería Mediterráneo. Ese año, el Museo de Arte Contemporáneo adquiere su cuadro Estrella de Mar. A partir de 1962 viaja a España, por primera vez desde su exilio, instalándose definitivamente en 1965.



ROSA MARÍA BALLESTEROS GARCIA es Doctora en Historia y Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena.


jueves, 27 de abril de 2023

Tertulia del 26 de abril de 2023

                                                            LOS ATENEOS DEL  SIGLO XXI


El presidente de la Federación Andaluza de Ateneos, Juan Gaitán, durante su exposición sobre la situación actual de los Ateneos en el siglo XXI que fue atentamente seguida por una veintena de asistentes


domingo, 23 de abril de 2023

El infante D. Luis de Borbón.

                                           EL INFANTE D. LUIS DE BORBÓN

Felipe de Borbón y Baviera, duque de Anjou, nació en Francia, en 1683, segundo hijo del Gran Delfín de Francia, con escasas posibilidades de heredar el trono francés, pero era sobrino nieto del Carlos II, último rey de la Casa de Austria en España, que le designó como heredero a su muerte sin descendencia en 1700. Felipe fue proclamado rey de España en el Palacio de Versalles, en Paris, título que ratificó ante las Cortes Castellanas en 1701 como Felipe V.

De su primer matrimonio con María Luisa de Saboya tuvo 4 hijos de los que solo viviría el cuarto que reinaría como Fernando VI. De su segundo matrimonio con Isabel de Farnesio hubo siete hijos. Carlos III que reinaría hasta 1788, Francisco que murió al mes de nacer, María Ana futura reina de Portugal, Felipe futuro rey de Nápoles, María Teresa futura esposa del Delfín de Francia, nuestro protagonista Luis Antonio Jaime para el que no hubo posibilidades ni reino que adjudicarle, y María Antonia futura reina consorte de Cerdeña.

Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio nació en 1727, último hijo varón de Felipe V y hermano menor de Carlos III, sin posibilidades de acceso al poder, es calificado como hombre de escaso carácter que estuvo dominado por su madre y por sus hermanos reyes, aunque se concede que era campechano, afable y algo extravagante. Su formación fue descuidada y laxa, notable su afición a la caza, y múltiples sus aventuras amorosas, de forma que algunos historiadores no dudan en clasificarlo como un “bon vivant”.

La falta de medios, y quizás de capacidad, para nombrarlo rey de alguna posesión descuidada, indujeron a sus padres a dedicarlo a las labores eclesiásticas a fin de que pudiera mediar y mejorar en las relaciones con el Estado Vaticano. La labor diplomática de los prelados españoles fue rápida y fructífera. En 1741, con solo 14 años, el infante, sin necesidad de ser sacerdote, había obtenido varias encomiendas de órdenes militares, el hábito de Santiago, el arzobispado de Sevilla, el cardenalato y el arzobispado de Toledo, que le reportaban una renta anual de 160.635.454 maravedíes equivalentes a 160 millones de euros.

Sin embargo su escasa atracción por la vida religiosa y su agitada vida amorosa con las secuelas consecuentes de comentarios y escándalos, le indujeron a renunciar a sus dignidades eclesiásticas, con los beneficios que incluían, al cumplir los 27 años en 1754, para comprarle poco después en 1761 a su hermano Felipe el Condado de Chinchón por casi 14 millones de reales, es decir, algo más de 36 millones de euros, convirtiéndose en el XIII Conde de Chinchón.

A estas alturas su vida se había disipado por completo, era un empedernido cazador, no tenía ningún tipo de cometido en la corte, pero cultivaba las artes, las ciencias y todo tipo de relaciones, especialmente señaladas con varias mujeres del pueblo llano y no tan llano, de las que se sabe que hubo al menos tres hijos conocidos, y del destierro de alguna amante y sobre todo de un pintor amigo, acusado de alcahuete, que debió continuar su vida en América. Lo peor es que adquirió una enfermedad venérea, posiblemente sífilis, que le obligó a suspender sus actividades palaciegas lo que despertó las sospechas de su hermano el rey dando lugar a una investigación que llevaron adelante los confesores reales.

La solución a este desorden notorio devino en conseguir para él un matrimonio que amoldara sus andanzas a un ámbito familiar, hecho no deseado por su hermano el rey  que temía que su descendencia pudiera competir con la suya propia en la pugna por la corona ya que  sus hijos eran nacidos y criados en Italia. Para ello Carlos III dilató el permiso real para la boda todo lo que pudo y posiblemente manipuló para impedir que se casara con alguien de la nobleza real, y no satisfecho aplica aún a su hermano la Pragmática de 1776 mediante la que le prohíbe vivir a menos de 50 leguas de la corte y el uso del apellido Borbón y de sus armas, que tampoco podrán usar sus herederos, es decir, lo destierra y lo expulsa de la corte.

El infante D. Luis contrae, al fin, matrimonio morganático en 1776 a la edad de 49 años con María Teresa Vallabriga y Rozas, una jovencita de 17, perteneciente a la nobleza aragonesa, de segunda fila, en Olías del Rey, en la capilla del castillo de la Duquesa de Fernandina y Marquesa de Villafranca, con la mayor discreción, escaso cortejo y la presencia del arzobispo de Toledo. Imposibilitados para vivir en su Palacio de Boadilla, la pareja deambula por Velada (Toledo), Cadalso de los Vidrios (Madrid) para asentarse definitivamente en Arenas de San Pedro (Ávila) donde se hicieron construir un Palacio en 1780 que quedó inconcluso por falta de liquidez.

Tuvieron 4 hijos, el mayor, Luis María, nació en Cadalso en 1777 y llegaría a ser Cardenal Arzobispo de Toledo, el segundo (1779) murió sin cumplir el primer año de edad, la tercera (1780) fue una hija María Teresa, futura Condesa de Chinchón y esposa del favorito Godoy, a la que Goya inmortalizaría con un extraordinario retrato, y la cuarta (1783) también fue hija María Luisa nombrada Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa.

Además de la caza y de las escasas visitas que podían tener en Arenas de San Pedro, el infante D. Luis creó una pequeña corte a su alrededor favoreciendo artes como la música acogiendo a Bocherini y de la pintura en donde destaca su relación con Goya, que le pintó un total de 14 cuadros, entre los que destacan el ya mencionado de su hija María Teresa y “La familia del Infante D. Luis”, otro gran retrato que representa la presencia de 14 figuras, ampliamente discutidas por los expertos, y que en la actualidad se muestra en la Fondazione Magnani-Roca de Parma.

El infante falleció en 1785 siendo enterrado en el Convento de San Pedro de Arenas. En 1788 al morir Carlos III, su hijo Carlos IV levantó las sanciones que pesaban sobre su descendencia. En 1800  sus restos se trasladaron al Panteón de Infantes del Monasterio de San Lorenzo de el  Escorial, por orden del Rey.

 

                                                              Jesús Lobillo Ríos

                                            Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                         “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Juan Manuel López Marina. Investigador “.El Infante D. Luis de Borbón”

Francisco Vázquez García. U. C.  “Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio”

viernes, 21 de abril de 2023

Ateneos siglo XXI


 Sinopsis

 

El Ateneísmo es el movimiento cultural privado más importante de España. En estos momentos está viviendo una etapa muy importante, con el nacimiento de nuevos ateneos en muchos lugares, especialmente en Andalucía, donde en poco tiempo han surgido varios proyectos muy interesantes. 

El conferenciante hará un recorrido por la historia del ateneísmo español desde el pionero Ateneo de Madrid, que acaba de cumplir 200 años, hasta nuestros días, y tratará de analizar los problemas actuales a los que se enfrenta este movimiento cultural, así como sus perspectivas de futuro, sostenimiento y crecimiento. 



Juan Gaitán, nació en Málaga. Es periodista, poeta, narrador, crítico literario y profesor de Escritura Creativa.

Como periodista ha trabajado en distintos medios locales y nacionales, y ha sido galardonado con los premios José María Pemán de Periodismo y el Ateneo–Universidad de Málaga de Periodismo, así como con la Medalla de Honor del Periodista, concedida por la Asociación de la Prensa de Málaga. Actualmente es columnista del grupo Prensa Ibérica y la Cadena Ser y jefe de Prensa y Protocolo de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental.

Como narrador ha publicado cinco novelas: “Hombres de Luz”, que obtuvo el Premio Internacional de Novela de la Comunidad Israelita de Serbia; “El Columbario”; “Donde las nubes dan sombra”, “Wolframio” y “Aware”. También es autor de la guía turística “Vive y descubre Málaga” y el libro de turismo “Reencontrar la Costa del Sol”; así como de los libros de relatos “Angélicas y diabólicas”, “Memorias de un equilibrista” y “Ciudad violeta”. Ganó la XXX edición del Premio de Narración Breve de la UNED en 2019.

Como poeta ha publicado la plaquette “Juglaría” y los poemarios “Caligrafía del lunes”, “El orden de los días” y “Animal azul”. Poemas suyos se han recogido en diferentes antologías poéticas nacionales e internacionales junto a los de autores de la talla de los premios Nobel de Literatura Seamus Heaney y José Saramago. También obtuvo el Premio Internacional de Poesía “Cortijo la Duquesa” de 2016.

Es presidente de la Federación Ateneos de Andalucía desde abril de 2020.


domingo, 16 de abril de 2023

Los mitos 3

Reflexiones sobre los mitos femeninos (III)

Ariadna en el laberinto: «Chicas buenas» Versus «Chicasmalas»

 

Mitos reales, en este caso de «chicas buenas», aunque rompedoras del estatus, fueron las reinas Isabel de Inglaterra: buena (ma non troppo), debido a su ruptura con el catolicismo, haber tenido varios amantes, y permanecer terca, voluntariamente soltera, rompiendo por ello el esencialismo de su género. Isabel de Castilla, otro ejemplo, esta sí de «buena-buena» aunque, como la inglesa Isabel, tuvo que superar grandes pruebas y demostrar su capacidad de estadista y su fuerte voluntad. Este apartado de mujeres de la realeza lo clausura Cristina de Suecia, culta y amante, como Catalina, de las artes y mecenas de artistas. «chica mala» que rompió todos los moldes establecidos, incluidos tabúes sexuales, se mantuvo soltera y abdicó del trono marchando a su exilio italiano, donde finalmente murió. También ha sido incluidas mujeres reales como Safo de Lesbos, poeta clásica, que la historia ha recordado no tanto por su obra, de la que apenas quedan rastros, como por el morbo de ser paradigma del lesbianismo, una de tantas «chicas malas» tan denostadas por el androcentrismo. Finalmente, cerramos el apartado con la Doncella de Orleans, Juana de Arco, «chica buena», no cabe duda, a quien la Iglesia incluso ha santificado pero, que, no obstante, rompió en su momento muchas de las reglas establecidas por el hecho de ser una mujer. Como alguna de las compañeras de epígrafe, fue condenada a morir en la hoguera. Todas las citadas, como las que siguen, han sido llevadas al cine.

No se libran tampoco de ser «chicas malas» ciertos personajes bíblicos, rescatados para nuestro estudio, como Dalila, la embaucadora que le costó la muerte a Sansón; la joven Salomé quien, a instancias de Herodías, su madre, fue la causante del asesinato del profeta Juan el Bautista o una María Magdalena, «chica mala», a medias, porque aparece como prostituta y acaba como una de las redimidas seguidoras preferidas de Cristo. Para equilibrar la balanza se incluye a la judía Esther: valiente, sabia y heroica que salva a su pueblo y que acaba casándose con el rey Asuero y a Judith, una viuda ejemplar, también «chica buena», a pesar de ser la asesina del caudillo Holofernes, salvando también a su pueblo, la ciudad israelita de Betulia. Su fe, y la obediencia a la voz divina que la designa para tal hazaña, dejan en un plano inexistente la ruptura del rol de género. Y, como broche final, Lilith/Eva, una chica «mala-malísima», causante de todos los males de la humanidad, y en la que se concentran todos los defectos y vicios de las mujeres que han roto todos los patrones impuestos a su género.

En última instancia rescatamos una serie de personajes femeninos literarios que vienen a reforzar la pervivencia de los antiguos mitos. Entre las «chicas malas», las rebeldes y adúlteras Anna Karenina y Emma Bovary, ambas castigadas a pagar con la vida sus desvíos. Ambas acabarían suicidándose. En el mismo apartado se encuentran Margarita Gautier, la tierna y enfermiza prostituta, tan generosa que renuncia al amor para que su amante no caiga en el ostracismo social; o Naná, la actriz que, con apenas 14 años se enrola en una tribu de gitanos, como la Otero real (la realidad siempre supera la ficción). Tras una serie de correrías que la llevaron por medio mundo, murió lenta y dolorosamente, sin dinero y abandonada por todos sus amigos. Junto a ellas, otra suicida, reconcomida por el remordimiento, la terrible y ambiciosa Lady Macbeth, infinitamente representada en todos los formatos, y la tremenda Celestina, tan célebre que ha dado nombre a toda una estirpe de mujeres, con una punta de bruja, al margen de la sociedad, como también, aunque con ciertas diferencias, la famosísima Carmen, quizás el personaje femenino literario más representado en cine, teatro, televisión y óperas: mitad gitana, mitad bruja: como Celestina, siempre envuelta en el misterio de «lo femenino», un misterio que nos llevaría a temas tan «feminizados» como las prácticas relacionadas con lo mágico, y todo lo que entendemos como «magia negra» en toda su extensión, tan antiguas como la propia existencia humana. En la cultura romana, por ejemplo, se tiene conocimiento de estas temibles prácticas, como las tablillas de maldiciones (tabullae defixionum) – una de las más populares – utilizadas por brujas o nigromantes, o los muñecos de Vudú (kolossoi, en griego) a imagen y semejanza de los utilizados aún en ciertos países, prácticas prohibidas por la ley, pero que siguen perviviendo.

Por otro lado, no podemos tachar de «chica mala», en el más estricto sentido, a la lorquiana Bernarda, si bien el autor ha concentrado en su personaje toda una serie de características que castran y empujan al abismo a quienes la rodean. «Chicas buenas» fueron la dulce Julieta quien, tras entregarse al fogoso Romeo, en contra de la voluntad familiar, acaba suicidándose, como su amante y como única salida a su amor imposible, si bien el sacrificio no es baldío porque sirve para que sus familias se reconcilien. Sobre este argumento, el director Vicente Escribá realizo una adaptación: Montoyas y Tarantos (1989) con Esperanza Campuzano (Ana Montoya/Julieta) y Juan Paredes (Manuel Taranto/Romeo). Finalmente, cerramos el apartado con dos personajes: Esmeralda, la atractiva y generosa gitana a la que aman varios los hombres, aunque, por encima de todos, es amada por el deforme Quasimodo, en un guiño incontestable al clásico mito de la Bella y la Bestia y la lorquiana Yerma, personaje paradigmático, que encierra toda la carga esencialista hasta el punto de arrastrarla a matar a un marido que le niega la maternidad, convirtiéndose así en una mujer castrada y condenada de por vida. Todas ellas, sea cual sea su origen, y su grado de «ruptura», las hemos incluido bajo el hipotético paraguas de «Las Descentradas».

 

                                           Rosa María Ballesteros García

                           Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                          “benaltertulias.blogspot.com”