domingo, 27 de septiembre de 2020

CORONAVIRUS Y SALUD PÚBLICA

                                             CORONAVIRUS Y SALUD PÚBLICA

 

La interacción entre pandemias y vivencias sociales es una constante a lo largo de la historia de la humanidad. La reacción humana al estrés ambiental siempre estuvo presente ya se tratara de rezos y plegarias para atajar los castigos divinos o de la toma de decisiones basadas en el racional conocimiento de las causas que se intuían o demostraban en el origen del mal, aparte de las reacciones puramente biológicas de adaptación para las que el organismo lleva implícitas sus directrices.

Tanto la peste como la disentería, la viruela o la tuberculosis ejercieron una influencia manifiesta en las costumbres sociales de su tiempo, en la evolución de las guerras y en la evolución política a la que dieron cobertura, pero sobre todo influyeron en los usos y costumbres sociales forzados por la necesidad de combatir y contrarrestar los efectos secundarios de la enfermedad y la muerte.

Pero todas las pandemias ejercieron su terrible poder de forma diversa sobre las diferentes clases sociales de manera que siempre fueron peor tratadas, o más diezmadas, las clases más inferiores, o menos pudientes frente a las más ricas o mejor dotadas. Quiere ello decir que el concepto de  calidad de vida ha constituido siempre una barrera real de separación en el grado de damnificación que se observaba en la contemplación posterior del campo de batalla.

La acción decisiva de los avances orientaron sobre las nuevas formas de habitabilidad que debían contribuir a rebajar esas diferencias y que afectaron a la limpieza, a la distribución del agua, a la conservación de los alimentos o a su manipulación, medidas todas que reunidas comportaron un capítulo decisivo de nuestros estudios actuales como es la salud pública a cuyos principios tenemos que recurrir ahora constantemente para el control del coronavirus.

Tanto las costumbres higiénicas, como la instalación del agua corriente, la limpieza continua, la ventilación, etc., son logros históricos merecedores de galardones universales a la misma o mayor altura, si cabe, que el reconocimiento otorgado a Yersin, a Pasteur, a Koch o a Severo Ochoa. Hoy día este reconocimiento tendríamos que ampliarlo a los arquitectos y urbanistas que han proporcionado viviendas cómodas y saludables en las que vivir y transportes eficientes para desplazarnos, considerando todo ello dentro de los beneficios que denominamos como calidad de vida.

Si en el momento actual sabemos que el coronavirus se transmite fundamentalmente por vía aérea, todas las medidas que impidan o que controlen cualquier tipo de aglomeración pasan a formar parte de nuestra salud pública y no se trata solo de utilizar las indispensables mascarillas, se trata de limitar los aforos de todo tipo de espectáculos o de reuniones, de mejorar la distancia de convivencia en todas nuestras actividades, especialmente en los colegios disminuyendo la relación numérica alumnos-aula, de instalar mamparas protectoras, de regular el funcionamiento de bares y restaurantes. Y sobre todo de mejorar el transporte público aumentando el número de unidades y la frecuencia del mismo.

Igualmente es necesario aumentar la cobertura y el funcionamiento de la sanidad pública mediante la mejora en cantidad y calidad de hospitales y ambulatorios que deben de estar siempre en proceso de remodelación y mejora de instalaciones y personal para estar continuamente en alerta ante cualquier posible alteración epidemiológica.

Todas estas medidas de salud pública que debemos de asumir mejorarán nuestra calidad de vida y nuestra seguridad, y están basadas en la colaboración ciudadana para poder formar una barrera de eficaz defensa ante posibles futuras pandemias e impidiendo la necesidad de los confinamientos totales que al fin y al cabo solo son confesión de un fracaso en la planificación de un evento que se presenta de forma inesperada.

Si la salud pública y la calidad de vida andan de la mano, también son necesarios el desarrollo simultáneo de  políticas sociales y de ayudas a la dependencia, así como la mejora de las políticas fiscales y la justicia distributiva, porque no es con recortes ni con precariedad como conseguiremos sobrevivir al coronavirus ni a los próximos y posibles virus o amenazas de tipo similar.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

domingo, 20 de septiembre de 2020

Historias de la Historia

Historias de la Historia 

 

Esta situación de pandemia, si algo tiene de positivo, es que nos ha dado la posibilidad de emplear el obligado enclaustramiento para ponernos al día en lecturas que, por diversas causas, hemos ido aparcando para mejor ocasión. En estas me encontraba cuando retomé la lectura de un episodio de nuestra historia que pienso viene al pelo, como se suele decir, en estos críticos momentos en los que asistimos a noticias que airean muchas de las vergüenzas que golpean a la sensibilidad de la ciudadanía y que, en demasiadas ocasiones, ponen contra la pared a nuestros gobernantes. El episodio en cuestión es el viaje que en 1922 realizó el rey Alfonso XIII a la comarca extremeña de Las Hurdes. Un terrible espectáculo de esta nuestra España, y de sus “tierras vacías”, un asunto este, por cierto, bastante aireado en estos tiempos de local-nacionalismo. De este viaje, y del documental que Luis Buñuel (1908-1993) realizó en 1934 vamos a tratar intentando relacionar historias pasadas y presentes, de cómo a los gobiernos les incomoda que se aireen sus vergüenzas y de cómo nacen ciertos estereotipos de «malos españoles» cuando alguien pone al descubierto algunas de estas vergüenzas.

            Como decía, en una de estas retomadas lecturas recordé una novela extraordinaria, escrita por mi paisano, Luis Béjar (1943-2011) toledano de pro, maestro, luchador y hombre socialmente comprometido que, por denunciar injusticias y luchar contra ciertas prácticas poco honorables se ganó el dudoso epíteto de «mal toledano»[1]. Yo me quedo con otra definición para mi paisano: la de «toledano de vieja cepa» que Federica Montseny (1905-1994) utilizó para definir a otro viejo luchador de la tierra: Anselmo Lorenzo. (1841-1914).

Otro ejemplo de «mal español» es el cineasta Luis García Berlanga (1921-2010), como así lo definió Franco, por su osadía en plasmar en películas míticas como Los jueves milagro (1957)[2], la premiadísima Plácido (1961)[3] o El verdugo (1963)[4] la cruda realidad social de un país que se iniciaba en lo que se ha llamado franquismo desarrollista, caracterizado por unas transformaciones sociales a las que no acompañaban los cambios políticos.

Volvemos de nuevo al controvertido documental basado en el viaje realizado en el año 1922 (concretamente durante los meses de abril y mayo), una expedición en la que entre sus componentes se encontraban varios médicos, entre ellos Gregorio Marañón (1887-1960) y un ingeniero catalán de nombre Santiago Pérez-Armegí (1896), familiar directo de nuestro antiguo alcalde Enrique Bolín Pérez-Armegí. Que la citada región era una especie de Jurassic Worl, en el sentido de haberse quedada atrapada en la prehistoria, se puede constatar ya en una obra titulada «Las Batuecas del duque de Alba», drama de Lope de Vega basado en un escrito de un tal Alonso Sánchez, quien la describe como un ejemplo de abandono cultural, y en la que sus moradores vivían en un salvajismo atroz. Pues bien, varios siglos después, gracias a la citada expedición, y por lo que se desprende de los testimonios recogidos (relatos y fotografías), no parece que hubiera progresado al ritmo de otras regiones. Baste un ejemplo. En una de las paradas, entre etapa y etapa del viaje, en un pueblecito: Nuñomoral, a uno de los expedicionarios, en concreto el ministro de Gobernación Vicente Piniés, del Partido Conservador, tras la comida, le apeteció un café con leche. Desafortunadamente, allí no había vacas, ovejas ni cabras… pero sí madres lactantes. El marido de una de estas, un solícito vecino, regresó con una pequeña cantidad de leche para el cortadito asegurando a su excelencia de que era de toda confianza y además «muy buena».

Como resultado de dicha expedición las autoridades sanitarias determinaron que, además de otros graves problemas como el analfabetismo generalizado, el mal estado de las vías de comunicación[5] y… muy importante: los males espirituales y morales de la población que eran las causantes de este estado de cosas ― quizás el que solo hubiera una cama para toda la familia tenía algo que ver en este asunto―. Determinantes, estos últimos males para las Autoridad, el Patronato planteó la construcción o reconstrucción de iglesias en todos los núcleos habitados, y la asignación de curas párrocos. El Dr. Marañón, por su parte, elaboró un informe dictaminando que el problema hurdano era «puramente sanitario», culpando al hambre de la desnutrición y la degeneración en que el bocio, el paludismo, el raquitismo, el cretinismo (debido a la endogamia e incluso a las relaciones incestuosas) eran las causantes de todo lo visto.

            Pasó una década y otro «mal español» de nombre Luis Buñuel (1900-1983), un joven cineasta aragonés, inspirado por la lectura del libro del hispanista Maurice Legendre (1878-1955) titulado Las Hurdes. Estudio de Geografía Humana, publicado en 1927 como resultado de varios años de investigación de la zona, decide realizar un documental que titulará «Las Hurdes, tierra sin pan». Un título que tiene mucho que ver con su falta entre los habitantes de esta comarca. Parafraseando a Legendre, el pan era importado y apenas se comía «en las bodas». De todas las demás calamidades expuestas el autor hace hincapié en algunas tretas de supervivencia, como que las mujeres lactantes de la comarca se emplearan como nodrizas de la Inclusa, lo que no pocas veces supusiera rebajar la lactancia de sus propios hijos, a menudo con fatales consecuencias para el propio.

            Por otra parte, la intrahistoria del rodaje merecería unas cuantas páginas, misión imposible en el espacio de este sucinto resumen. Sólo un par de datos: el dinero para financiarlo lo puso un amigo de Buñuel, un activista anarquista aragonés de nombre Ramón Acín (1888-1936), gracias a un boleto premiado en la lotería. Un equipo de profesionales entre los que encontramos elementos antifascistas como el director de cine negro Yves Allégret (1907-1987), casado con la actriz Simone Signoret, que prestó a Buñuel la cámara de rodaje; el anarco-sindicalista aragonés Rafael Sánchez Ventura (1897-1980); el guionista Pierre Unik (1909-1945), miembro del PCF y poeta surrealista, como también el luso Alexandre O'Neill (1924-1986), narrador; el director de fotografía Éli Lotar (1905-1969); el compositor judío Darius Milhaud (1892–1974), responsable de la música o el actor francés Charles Dorat (1906-1997) que puso la voz para la versión francesa.

            De entrada hay que aclarar que el documental es una recreación in situ, rodado con protagonistas locales[6], y por ello ha tenido detractores que se cuestionaron su veracidad, si bien se ajusta, como otros documentales de éxito, como es el caso de «Hombres de Arán», rodado en 1934 por Robert y Frances Flaherty[7]. Ambos trabajos comparten que sus reconstrucciones los conviertan en relatos míticos. El hurdano se convirtió en una referencia en el cine documental cuando el prestigioso Festival de Cine de Mannheim (1952) la incluyera en 1964 entre los doce mejores documentales de la historia.

            En resumen, Las Hurdes es un documental que muestra unos hechos con la intención de denunciar una situación y contribuir así a la ayuda de los hurdanos, algo que muchos de éstos no han sabido comprender, y es que, de hecho, hablar de los tiempos de las necesidades provoca vergüenza. Buñuel, surrealista ortodoxo, daría un giro a su obra para acercarse a propuestas más sociales y antifascistas ―no olvidemos que a principio de los años 30 Buñuel se había afiliado al PC, una etapa esta que el historiador de Cine Román Gubern ha reflejado en su libro Los años rojos de Luis Buñuel―. Lo cierto es que con su documental consiguió escandalizar a los gobernantes e intelectuales de su tiempo y con ello obtuvo una repercusión que permitió difundir el mensaje social y de denuncia. Con luces y sombras, como toda obra humana, su trabajo ha sido elogiado por grandes documentalistas como Joris Ivens, Joseph Losey o Robert Flaherty y Carlos Saura, otro aragonés, lo tuvo como punto de partida para su documental «Cuenca», realizado en 1958. Por su parte, el Gobierno Lerroux decidió prohibirla por la mala imagen que representó de España. Finalmente, en 1937 se estrenó en Francia, una victoria pírrica, porque a los pocos días el gobierno francés prohibió su proyección. Otro tanto le ocurriría con Los Olvidados (1950) que retrataba los barrios más deprimidos de Ciudad de México, y cuyo estreno en aquel país provocó reacciones violentísimas, hasta el punto de solicitarse su expulsión del país… hasta que llegó el premio conseguido en el Festival de Cannes. En 1951 Buñuel se convertiría en ciudadano de México. Pero esta es otra historia.


Rosa M. Ballesteros Garcia. Historiadora.

 

 

 

[1] La novela se titula (por si alguien siente la tentación de leerla) La razón de las piedras y fue publicada unos meses antes de su muerte.

[2] El Opus Dei lo incluyó en una lista negra que le impidió rodar más películas en España.

[3] Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

[4] Presentada en la Mostra de Venecia (sin consultar al gobierno español), se estrenó en España con diecisiete cortes de la censura y presiones para impedir su exhibición.           

[5] Su primera carretera se trazó en 1922.

[6] Su duración era de 27 minutos. Aunque originalmente mudo, en 1935 obtuvo dinero de la embajada de España en París para sonorizarlo (voz en off perteneciente al actor francés Abel Jacquin).

[7] R. Flaherthy fue nominado también en 1964 por su documental «Nanuk, el esquimal» y «Louisiana Story» realizados, respectivamente, en 1922 y 1948. Entre esos doce magníficos se encontraba «Tierra de España», realizado en España en 1937. Como nota adicional su mujer y colaboradora, Frances, no aparece en los títulos de crédito.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Elogio de Abdelrraman III

                                                     ELOGIO DE ABDERRAMAN III

Nace en Córdoba el 7 de enero de 891, nieto de una princesa navarra de nombre Oneca, e hijo de madre vasca llamada Muna. Su abuelo, el emir Abd Allah, es la cabeza de un emirato que lleva funcionando cerca de doscientos años, de  cuyas preferencias recibió una esmerada educación. Su fisonomía nos lo describe como de tez blanca, ojos azul oscuro, cabellos rojizos, corpulento y de baja estatura. Solía teñirse la barba y el cabello de oscuro para parecer más árabe. Dotado para el mando, se muestra cortés y tolerante, aunque no exento de firmeza en sus decisiones.

El 16 de Octubre de 912, con apenas 21 años fue entronizado como nuevo Emir cordobés, el tercero de su nombre, de un emirato en disolución debido a las disensiones internas cuyo poder efectivo apenas alcanzaba a los arrabales de Córdoba. Sustituyó la tortuosa política de su abuelo por otra franca, atrevida y audaz, manejando hábilmente el “aman”, o perdón, con el castigo ejemplar, consiguiendo el sometimiento y la pacificación de la casi totalidad del territorio peninsular excepción hecha de los territorios del norte en donde sometidas las Marcas Fronterizas, mantuvo a raya a los cristianos “politeístas”, arrogándose la capacidad de arbitrar  sus propias luchas intestinas. Afianzó su poder  construyendo en sus atarazanas de Algeciras y Pechina una potente marina de guerra con la que sometió al Magreb  contrarrestando el apogeo fatimí que se extendía hacia la península.

En el punto más alto de su poder efectivo proclama la creación del Califato de Córdoba en 16 de enero de 929 denominándose Ab Al Raman III an-nasir li-din Allah (el que obtiene la victoria para Dios). El poder califal, la administración central, la justicia, la hacienda, el ejército y la marina alcanzaron sus niveles más eficaces de organización y funcionamiento. Se mejoró la Gran Mezquita Aljama con la creación de un nuevo alminar, “el más bello de los alminares de Occidente” (cuyos restos aún pueden verse en el interior del posterior campanario). Reconstruyó el zoco y mejoró las conducciones de agua a la capital mediante un nuevo y espectacular acueducto para poder atender a las más de cien mil casas, innúmeros palacios y 28 arrabales que hacían de Córdoba la mayor ciudad del siglo X.

No satisfecho con todo esto mandó construir la ciudad-palacio de Madinat-al-Zahra, una de las obras más notables, importantes y grandiosas que haya hecho el hombre. Radicada en las proximidades de la capital surgió como encantamiento en una docena de años, con una monumentalidad y riqueza extraordinarias, insólitas en el occidente europeo que describieron con asombro todos los cronistas y escritores de su tiempo. Se precisaron unos 10.000 obreros y se utilizaron materiales preciosos traídos de todos los lugares del mundo. A sus mil metros cuadrados de extensión se trasladaron todas las funciones administrativas, la ceca, el salón de recepciones, una nueva mezquita y la vivienda del califa y los altos funcionarios. Significó el símbolo del poder y la opulencia del califato cordobés cuya influencia internacional desbordó todas las previsiones. Se intercambiaron embajadas con Bizancio, con el Sacro Romano Imperio Germánico, con Italia, con Creta, etc., estableciendo con todos ellos relaciones comerciales.

La cohesión social y étnica (asabiya) alcanzada, facilitó la eclosión cultural más extraordinaria que se había vivido nunca en España. El obispo mozárabe Recemundo (autor de “El Calendario de Córdoba”) y Hasday Ben Saprut  (médico judío) fueron embajadores del califato, y como tales llegaron a Córdoba el geógrafo Ben Awqal y el monje Nicolás portador para su traducción de la obra en griego de Dioscórides “Materia  Médica” y la “Historia”, en latin,  de Paulo Orosio. De Siria llegaron el filólogo Ali al-Qali (“El libro de los dictados”) y el literato y poeta Al-Mutanabbi.  

Las raíces  literarias y culturales habían aflorado ya en la propia Córdoba como lo demuestra la obra de Ibn Abd Rabbihi: “El collar único” una auténtica enciclopedia de saberes desarrollado en 25 capítulos o piedras preciosas. El historiador Qasim Ibn Asbag (“Tratado de los insignes méritos de los Omeyas”), Ibn Al Qutiya (“Historia de la conquista de Al Andalus”) o las obras de la saga de los Al- Razi, los primeros en escribir una historia completa de España.

En el cenit máximo de su esplendor político, militar, social y cultural muere Abderraman III el día 15 de Octubre de 961, tras cincuenta años de gobierno en España, su tierra natal que nunca abandonó, legando un califato en paz, próspero y pujante que siguió dando frutos durante muchos años.

La gran Mezquita Aljama, símbolo externo de esta pujanza será ampliada y embellecida en tres ocasiones por sus sucesores, consagrándose como centro de saber y enseñanza en la que Al- Jushani (autor de la “Historia de los jueces de Córdoba”) introduciría el género “Adab” similar a los “studia humanitatis” europeos posteriores, la biblioteca de Al-Hakem II será famosa en todo el mundo.

A la disolución del califato, los reinos de taifas siguen ofreciendo sus frutos previamente incubados como Ibn Hazm en Córdoba (“El collar de la paloma”), Al Mutadid e Ibn-Zaydun (poetas sevillanos), Ibn-Nagrella (“El libro de la riqueza”)de Granada, Salomon Ibn Gabirol (“La fuente de la vida”)de Zaragoza, Ibn Said (“Categorías de las naciones”) de Toledo, Al Baytar (botánico) de Málaga, Al Zarqali (astrónomo) y un larguísimo etcétera que atestigua la importancia de la cultura derramada en la península ibérica por el estado andalusí.

Más allá de la península, esta potente crecida cultural impregna, igualmente, todos los ámbitos intelectuales del momento, de la mano de figuras tan señeras como Avempace autor de “El régimen del solitario” obra sin parangón de la cultura universal, Abentofail, autor de “El filósofo autodidacta”, predecesores ambos de Rousseau y de su Contrato Social, o del Emilio. Averroes (nadie en Europa podrá llegar a Aristóteles si no es a través de los comentarios de Averroes). Maimónides el gran médico contra la ignorancia, autor de la “Guía de los perplejos”, un posicionamiento entre la fe y la razón. Ibn Arabi autor de “El intérprete de los amores” como una vía de acercamiento a Dios.

La crecida cultural de la España Califal llevaba en sí el limo necesario que inició e impulsó el renacimiento cultural europeo.

La ocultación o el menosprecio de la figura de Abderraman III denotan, no solo una falta culpable en el conocimiento de  nuestro devenir  histórico,  sino un interés doloso en borrar una de las páginas más brillantes de la Historia de España.

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena 

lunes, 7 de septiembre de 2020

RASTREANDO EL CORONAVIRUS

                                      RASTREANDO EL CORONAVIRUS

Ante cualquier agresión lesiva que nuestro organismo sufre, la primera medida defensiva es apartarse del elemento agresor y a renglón seguido controlarlo hasta anular su capacidad de hacernos daño. Hay que aislar por lo tanto a todas las personas afectadas y para ello, como en cualquier investigación, hay que informarse de quién es nuestro agresor y de sus hábitos (de dónde viene, cómo vive, cómo daña, etc.) para poder desarrollar las formas idóneas de combatirlo.

A estas alturas no resulta interesante la observación sobre su origen (ya muy discutida) pero sí el conocer que el coronavirus es un virus esférico de 100-160 nanómetros de diámetro con una doble envuelta lipídica que vive habitualmente en una célula de nuestro organismo, normalmente en la mucosa orofaringea, a la que se une (y penetra) mediante una proteína ECA-2 y en la que se reproduce en gran número de réplicas, causando en el  20% de los casos infectados problemas pulmonares graves que pueden llevar a la muerte al individuo  en el 5% de estos casos.

El coronavirus está en nosotros y somos nosotros mismos los que lo transportamos de un lugar a otro. No podemos verlo, no podemos situarlo en el espacio que nos rodea porque lo llevamos puesto. Solo lo detectaremos si nos ponemos enfermos aunque afortunadamente en un gran porcentaje de casos (80%) es asintomático que evidentemente no es lo mismo que no transmisible y por tanto podemos ser  perjudiciales para todos los que nos rodean sin saberlo nosotros mismos.

Debemos desarrollar la conciencia de que es responsabilidad nuestra no contagiar a los demás. Lo elemental de esta idea descansa en que el único arma de que disponemos es la preventiva, es decir, evitar el contagio adelantándonos a su posibilidad, como así ocurrió durante el confinamiento, se detuvieron los contactos y se detuvo la infección porque no había a quien infectar, pero es evidente que la infección sigue activa y nos toca a nosotros evitar la propagación con nuestras propias medidas personales.

Estas medidas personales, proclamadas ya hasta la saciedad, son muy simples, muy poco costosas y muy fáciles de cumplir y están asimiladas por la mayoría de la población. A saber: mantener una distancia de seguridad entre interlocutores de metro y medio lo que es habitual en cualquier tipo de reunión medianamente organizada. Para aumentar esta seguridad se recomienda el uso de mascarillas protectoras. Y por último aumentar todas las normas de higiene que siempre son muy importantes. Solo con estas medidas llevadas a cabo con responsabilidad, la pandemia se frenaría y quedaría controlada aunque no desaparecería. Para hacerla desaparecer necesitamos un tratamiento eficaz que anule al virus o que consiga que éste respete nuestro organismo.

A falta de este tratamiento eficaz,  la única medida posible es la detección del virus a través de la detección y seguimiento de las personas contagiadas, y sobre todo de las personas que a su vez hayan contactado previamente con las contagiadas, para evitar que contagien a más personas, obligándoles a un confinamiento preventivo hasta que pase el periodo de contagiosidad. Esta labor es la que se llama de rastreo del virus que es de eficacia científicamente probada y de la máxima importancia en el momento actual, y sus protagonistas son los rastreadores, personal sanitario capacitado para ello y que son necesarios en número de uno por cada tres mil habitantes.

Su labor consiste en seleccionar a las personas susceptibles de haber sido contagiadas por haber estado en contacto con un positivo durante más de 15 minutos, esto significa tener que entrevistar a unas cien personas por contagiado en un rastreo manual que puede beneficiarse,  mejorarse y aumentarse a través del contacto telefónico.  

También puede beneficiarse de medidas que la tecnología moderna nos facilita a través del desarrollo de apps (aplicaciones para móviles) que almacenan los datos que facilitan los portadores (un positivo en diagnóstico) en relación a sus actividades habituales y las medidas de prevención que deben de adoptar. Una ampliación posible de estas medidas nos facilita mediante las técnicas de Bluethoot el aviso previo ante la proximidad de una persona que puede contagiar a fin de permitirnos tomar medidas precautorias, es decir, nos alertan de las posibilidades de riesgo y de las precauciones a tomar.

Para todo ello se requiere la colaboración ciudadana libre y aceptada. Estas técnicas de seguimiento requieren conjugar trazabilidad, eficacia y privacidad que se pueden conseguir con sistemas de código abierto con capacidad de ser auditadas públicamente garantizando la anonimidad y la privacidad (estándares éticos y democráticos imprescindibles) que impidan la instauración de una sociedad orweliana de la vigilancia digitalizada.

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

martes, 1 de septiembre de 2020

"La vuelta al cole"

 Ayudas a una recuperación. 1/09/2020


                                                                "LA VUELTA AL COLE"

 

El inicio de la actividad escolar en este año o curso de 2020-21 pasará a la historia como el de la reiniciación de las actividades habituales en “la nueva normalidad”, un concepto tantas veces mencionado y en el que hemos depositado innúmeras esperanzas e ilusiones de mejoras que sus expectativas corren el riego de superar en mucho a la realidad.

Esperamos ver unos colegios más limpios, recién blanqueados de paredes impolutas. Una limpieza más dinámica que estática porque se limpiarán las clases todos los días con especial hincapié en mesas y sillas. Y los servicios se limpiaran más de una vez al día. Igualmente se mantendrán limpios los espacios y enseres de juegos o recreo de forma continua.

Los propios alumnos se habituarán a limpiar su calzado,  se limpiaran asimismo las  manos al llegar y al abandonar el colegio e incluso al abandonar los espacios de recreo, al entrar y salir de los servicios en los que además no faltará nunca papel higiénico ni material de desinfección.  Aprenderán a limpiar y a llevar limpios sus materiales didácticos, a comer con pulcritud y a tratar los residuos de las comidas. Y se les enseñará a ser amistosos en el trato sin efusividad excesiva.

Todas las medidas que traten de impedir la inevitable contaminación entre los alumnos son de gran importancia porque ellos pueden llevar la epidemia a sus casas y contaminar a sus padres y familiares y lo que es peor contaminar a sus abuelos que por su edad son personal de riesgo.

Pero la base fundamental de los cambios estriba en la necesidad de mantener una distancia de seguridad entre alumnos. Este par de metros salvadores obliga a disminuir la ratio de alumnos-profesores ampliando las clases, doblando el número de turnos o readaptando las instalaciones para obtener nuevos espacios, y sobre todo ampliando el número de profesores. Es aquí donde posiblemente el dinero destinado a salvar el déficit propiciado por la pandemia debe de proporcionar sus mejores frutos.

La falaz división entre educación presencial y educación telemática puede dar lugar a nuevas distorsiones sociales no deseables  en ningún caso en nuestro tejido educativo basadas en las posibilidades económicas familiares de adquisición y manejo de material informático que en todos los casos deben de estar a cargo de la enseñanza pública. Y no será suficiente con inhibirse de las responsabilidades porque quienes se benefician de los cargos deben de estar para asumirlas.

La mejora integral de la enseñanza en todos sus aspectos debe de ser la consecuencia lógica de un estado preocupado por combatir la expansión de la pandemia y la posible aparición de futuras invasiones víricas. Nada puede justificar la dejadez e inacción de nuestras autoridades a este respecto, pues nada es tan importante como la educación.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena


viernes, 31 de julio de 2020

SUSPENSION MES DE AGOSTO

Ayudas a una desescalada. 31/07/2020

                                  SUSPENSION DURANTE EL MES DE AGOSTO


                
El Ateneo Libre de Benalmádena suspende temporalmente estas colaboraciones durante el mes de agosto con el propósito de reanudarlas de nuevo en septiembre y mantenerlas hasta el momento de poder reiniciar nuestras  actividades presenciales.
A todos nuestros amigos, colaboradores, seguidores u observadores les deseamos un feliz verano y continuamos animándolos a enviar sus colaboraciones a nuestra dirección habitual:”tertuliasateneo@hotmail.com .
Toda la información en “benaltertulias.blogspot.com”