domingo, 7 de marzo de 2021

EL REY SE DIVIERTE

                                                 ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA

 

                                                               EL REY SE DIVIERTE

 

“El Rey se divierte” es el título de una composición teatral escrita y estrenada en 1831 por Víctor Hugo. Los acontecimientos están situados en un año indefinido de la década de 1520. Francisco I reina en Francia y Triboulet es su bufón.

En el año 1851, Giuseppe Verdi, dejándose seducir por la obra del genial maestro galo, con apropiadas adaptaciones al sentir y exigencias italianas compone RIGOLETTO. En el guión, sustituye al Rey Francisco I por el Duque de Mantua, y a Triboulet por Rigoletto, inmortalizando al paso la afamada aria “La donna e mobile”.

“El Rey se divierte” apenas tuvo una sola puesta en escena, sucedió el día del estreno, el 23 de noviembre, durante años no hubo más. Aún así, opino que calamitosa no debía ser cuando Verdi se inspiró en ella inmortalizando una de sus famosas óperas. ¿Entonces? Se preguntará el lector, acaso desconocedor de las causas. Veamos.

Víctor Hugo nos muestra un monarca altivo, inmoral y libertino. Sin el más mínimo pudor se acuesta con la primera mujer de la que se encapricha, sea noble o plebeya, esposa o hija de miembros de la corte, o incluso de sus ministros; el Rey no tiene límite. De entre las jóvenes plebeyas, con ayuda de una celestina se encapricha de Blanche, hija de Triboulet. La pobre, ingenua y pobrecita ella, llega a enamorarse de Su Majestad. El bufón padre de la criatura a la que adora y considera el mayor de sus tesoros, en venganza planea el asesinato del Rey-aquí, para el espectador llegará el cenit de la tragedia-. La joven, deseando salvar a su amado monarca se interpone resultando herida de muerte. El desgraciado Triboulet, llorando y acariciando a la niña moribunda, morirá de tristeza.

Así, a modo esquemático es el cuerpo principal del drama romántico escrito en cinco actos por Víctor Hugo.

Al día siguiente del estreno en el Theâtre Française de Paris, el 23 de noviembre de 1831, por orden judicial dictada desde el ministerio, y con la acusación de atentar contra la moralidad, es prohibida su representación. Tras el pleito presentado por el autor y perdido, “El Rey se divierte” quedará proscrita durante cincuenta años.-La censura, siempre la censura-. Reinaba por entonces Luis Felipe de Orleans.

A pesar de ser persona influyente y de gran prestigio en los ámbitos culturales y políticos, incluso entre los sectores conservadores, Víctor Hugo no tiene una vida fácil en su tierra natal. De apoyar en la elección presidencial a Luis Napoleón Bonaparte (en dos ocasiones fue elegido diputado), su actividad política le lleva a realizar una dura oposición contra los sectores más reaccionarios. Se enfrenta a estos reprobando una ley que desea restablecer la enseñanza a favor de la Iglesia Católica; lucha por el sufragio universal, por la libertad de prensa, por los derechos de las mujeres, por una redistribución de la riqueza… Con premonición acaso visionaria, defiende en sus discursos lo que él mismo da en llamar Los Estados Unidos de Europa.

En 1852 con una duración de diecinueve años da comienzo su exilio en Bélgica, después en Inglaterra, en la pequeña isla de Guemsey en el Canal de la Mancha. En estos largos años escribe su obra maestra “LOS MISERABLES”. Su lanzamiento editorial en varios países provocó largas colas en las librerías. Un éxito de ventas equivalente al actual de “Harry Potter”.

Tras la derrota militar de Napoleón III en la Batalla de Sedán y su captura por el ejército prusiano, el creador de Nuestra Señora de París y su universal Quasimodo, regresa a Francia siendo recibido en multitudes por los parisinos. Años después, el 22 de mayo de 1885 fallecerá el creador de obras literarias inolvidables. Desde el Arco del Triunfo donde el ataúd es expuesto unas horas, la comitiva, con cientos de miles de parisinos acompañándole hacia el panteón, se prologará varios kilómetros. Sus restos reposan junto a Émile Zola y Alejandro Dumas.

Ubicado en la misma casa en que Víctor Hugo residió en los meses de verano del año 1843, la portuaria y bella localidad de Pasajes de San Juan en Guipùzkoa, posee un pequeño e interesante museo del escritor. Allí con sus hermosos ventanales abiertos a la bahía, escribió en su cuaderno de viaje “Los Alpes y los Pirineos”.

También, acaso en Pasajes de San Juan, acaso en cualquier otro lugar, nos dejó escrito que: “Aprender a leer es encender un fuego, cada sílaba que se deletrea es una chispa”.

 

                                                       Vladimir Merino Barrera

 

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domingo, 28 de febrero de 2021

ELOGIO DE BLAS INFANTE

                                           EL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA                                                                                       

              

                                                        ELOGIO DE BLAS INFANTE

 

Es reconocido como el “Padre de la Patria Andaluza” por ser el máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes, regionalista, federalista y nacional.  Fue un lector voraz y gran conferenciante que alternó las tareas de notario, historiador, antropólogo, musicólogo, escritor y periodista. Su influencia persiste como la de un precursor a las ideas autonomistas que hoy vivimos, pero su memoria aún no ha sido legitimada del ignominioso tratamiento perpetrado por los militares sublevados que acabaron con su vida.

1.-ORIGEN Y FORMACIÓN

Su nombre completo es Blas Miguel de los Santos Infante Pérez de Vargas. Nació en Casares (Málaga), en la calle Carreras nº 46, el 5 de Julio de 1885, hijo de Luis Infante Andrade, Licenciado en Derecho y secretario del juzgado de Casares, y de Ginesa Pérez de Vargas y Romo de familia modesta de labradores.

Tras realizar sus primeras letras en Casares, a los 11 años ingresa interno para estudiar el bachillerato en el Colegio de los Escolapios de Archidona hasta el último curso que por problemas económicos familiares tuvo que hacerlo por libre trabajando de escribiente en el juzgado de Casares, en su primer contacto real con una vida dura que en Andalucía oscilaba desde un tradicional latifundismo y caciquismo, a una clase jornalera hambrienta y desfavorecida. El grado de Bachiller lo obtiene en el Instituto Vicente Espinel de Málaga en 1902.

En 1904 se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada donde estudia también por libre y cuyos apuntes se los facilita su amigo Alberto Álvarez de Cienfuegos Cobos, poeta modernista y dramaturgo de éxito, de ideología liberal y republicana que quedó condenado al olvido y al ostracismo por negarse a colaborar con el Movimiento Nacional. Su ayuda permite a Infante superar los tres cursos de la carrera en dos, obteniendo la Licenciatura en Derecho en 1906, para preparar las oposiciones a Notario que supera en 1909 a la edad de 24 años, debiendo esperar un año para poder ejercer según la legislación vigente.

Granada y su Universidad influyeron fuertemente en el joven Blas Infante, aflorando su sensibilidad andaluza y descubriendo la cultura de Al-Ándalus y su importante papel en el renacimiento europeo frente a la intolerancia cristiano-castellana creadora del latifundismo y origen de la miseria de las clases obreras. Se hizo un atento lector y conoció el krausismo (doctrina filosófica alemana regeneracionista que busca en España una ilustración moral de los ciudadanos que supere al dogmatismo estatal) que ve la nación como un organismo suprarregional, compuesto de células vivas que son las regiones. También conoció el “costismo” o doctrina de Joaquín Costa (abogado oscense de gran actividad social que llegaría a ser notario en Jaén) de cuyo libro “Colectivismo agrario” extrae multitud de proyectos que plasmará más tarde en su “Ideal Andaluz”. También conoce las ideas federalistas sinalagmáticas de Pi y Margal (político catalán presidente de la I República Española).

 

2.-ACTIVIDAD PROFESIONAL Y POLÍTICA

En 1910 comienza a ejercer como Notario en Cantillana (Sevilla) en donde se reencuentra con las condiciones de los jornaleros andaluces que le impresionan: “yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo confundiendo su agonía con las agonías tristes de las tardes invernales”.

Abre simultáneamente un despacho de abogado en Sevilla y comienza a frecuentar el Ateneo, colaborando en la revista “Bética” y el diario “El liberal”, entrando en contacto con los intelectuales y regionalistas sevillanos, entre los que conoce y escucha a Mario Méndez Bejarano (Sevilla 1857-Madrid 1931), doctor en Filosofía y Letras, diputado a cortes y autor de una “Historia de la Filosofía en España hasta el siglo XX”, que participó activamente en la gestación del andalucismo ideológico y político como miembro de la Sociedad de Buenas Letras de Sevilla y vicepresidente del Centro Regional Andaluz, alcanzando gran resonancia con la conferencia que pronunció en el Centro Bético de Granada en 1907 titulada “Idiosincracia Andaluza”.

De la mano de su amigo el ingeniero agrónomo Alberto Albendin entra en contacto con el movimiento fisiócrata de los georgistas, una doctrina económica fundada por Henry George (Filadelfia 1839-Nueva York 1897), de formación autodidacta que considera que la desigualdad en la distribución de la riqueza es consecuencia de la desigualdad en la distribución de la propiedad de la tierra. Ataca a la propiedad privada y a la iglesia por no permitir la justicia social, distanciándose de socialistas, comunistas y anarquistas, defendiendo que la mejor forma para remediarlo es un impuesto único sobre la propiedad de la tierra que ayude a los trabajadores a salir de la ignorancia y de la miseria. En los primeros años del siglo XIX hay en España una “Liga del impuesto único” y un periódico andaluz del mismo nombre.

Los georgistas celebran en Ronda, en 1913, el Congreso Internacional Georgista en el teatro Espinel sin ayudas oficiales y con una notable asistencia, defienden que este movimiento es apolítico y un entusiasmado Blas Infante afirma “que la obra de Jesucristo debe de completarse con la de Henry George”. El movimiento termina en la dictadura de Primo de Rivera.

En 1914, Blas Infante, presenta en el Ateneo de Sevilla, una ponencia sobre “El ideal andaluz”, y en 1915 publica su libro: “Ideal Andaluz” en el que desarrolla de forma exhaustiva toda la historia y los pormenores del andalucismo, desde los orígenes, sus fundamentos geográficos, sus estigmas africanos, ibéricos, griegos, romanos y árabes, como fomentadores de la raza andaluza específica, hasta la formación de la conciencia colectiva y los métodos para fortalecer su unión. Estudia la sociedad andaluza, la figura del jornalero andaluz, cómo crear la clase media campesina variando el sistema de propiedad y acumulación de la tierra, las relaciones entre la tierra y el capital, la necesidad de un Banco Agrario y el Crédito Agrícola, para terminar definiendo el camino ideal para alcanzar estos fines.

A partir de 1916 funda y preside el Centro Andaluz de Sevilla, cuyo Manifiesto Fundacional servirá de inspiración y acicate a todos los demás que se prodigaron incluso fuera de Andalucía, en Madrid, Barcelona, Cuba y Argentina. Funda la “Revista Andalucía” y otras revistas regionales.

En 1918 en la primera Asamblea Regionalista de Ronda recupera la vieja bandera andalusí y propone el escudo de Andalucía, basándose en el escudo con Hércules de la Ciudad de Cádiz y establece las bases políticas basadas en la Constitución Federal Andaluza o Constitución de Antequera de 1883, cuyo desarrollo consta de XII Títulos y 98 artículos, redactados por el diputado de Álora Carlos Saornil y presentado a la Asamblea de Antequera celebrada los días 27, 28 y 29 de Octubre de dicho año. En este “Proyecto de constitución o Pacto Federal para los Cantones Regionados Andaluces”, se definen las condiciones y objeto de la Federación, el concepto de los habitantes de Andalucía, los derechos, garantías y deberes, el poder federal y sus facultades, la forma de gobierno representada por los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, la hacienda, el ejército, etc.

En 1918 se presenta a elecciones por el distrito electoral de Gaucín, que no gana. En 1919 vuelve a presentarse a las elecciones y tampoco gana (obtiene 2000 votos frente al candidato caciquil que obtiene 5000) y firma el Manifiesto Andalucista de Córdoba junto con varios centros regionales que define la idea de una Andalucía histórica dentro de una España Federal.

 

3.- VIDA CULTURAL Y FAMILIAR

En 1920 se casa con Angustias García Parias y Romo con la que tiene 4 hijos. En este año escribe “Motamid” (“Muhammad ibn al Mutamid”, último rey taifa de Sevilla y notable poeta) y funda la editorial Avante.

Conoce a Pascual Carrión, un ingeniero agrónomo activo promotor de la Ley de Reforma Agraria de la Segunda República y al médico Pedro Vallina anarquista de visión heterodoxa y pacifista. En 1921 publica “La dictadura pedagógica” en donde defiende que en la educación está la raíz necesaria para todos los cambios, idea que preside sus “Cuentos de animales” publicado el mismo año.

Está posiblemente en el momento más intenso de su actividad política, y así le sorprende la llegada de la dictadura del general Primo de Rivera (1923) que clausura todos sus centros andalucistas, limitando su actividad a un obligado silencio por lo que traslada su Notaria a Isla Cristina (Huelva), donde conoce a los jornaleros del mar.

 Viaja por Galicia (donde contacta con los nacionalistas), Portugal, y Málaga. En 1924 viaja a Marruecos a visitar la tumba de Motamid, concienciándose del valor de las raíces culturales andaluzas apreciando la similitud existente entre la música andalusí y el flamenco, e incluso algunas biografías afirman que se convirtió al Islam (lo que ha sido desmentido por su familia). Fruto de este interés es su obra “Orígenes del flamenco y secretos del cante jondo” donde interpreta este cante como el lamento del jornalero por su miseria consecuencia de la pérdida de sus tierras,  y cuyo remanente más visible sería la etnia gitana. También toma contacto con la masonería y hace incursiones en el teatro como dramaturgo.

 

4.-UNA MADUREZ REPUBLICANA

En 1931, con la llegada de la República se reavivan de nuevo las actividades andalucistas. Blas Infante se hace cargo de la Notaría de Coria del Río y se construye una casa que llamó “Dar-al-Farah” o “Casa de la Alegría” con arquitectura y decorados propias de Al-Ändalus.

Preside la Junta Liberalista de Andalucia y vuelve a presentarse como candidato con el partido republicano federal pidiendo el rechazo al centralismo, la reforma del sistema electoral, de la economía, de la justicia, de la enseñanza, del matrimonio, etc., sin conseguir escaño. Denuncia el boicot a que había sido sometida su candidatura mediante el libro “La verdad sobre el complot de Tablada y El Estado Libre de Andalucía”, en donde recoge su programa y sus conceptos sobre la autonomía como herramienta política para el `progreso y el desarrollo y que nos muestra al Infante más maduro. Vuelve a presentarse en las elecciones de 1933 con el partido izquierda republicana andaluza con el mismo resultado.

Sin embargo, pese a la dejadez del bienio “rectificador” de la república, sigue trabajando y en 1933 propone el himno de Andalucía siguiendo la melodía religiosa del Santo Dios que cantaban algunos segadores cambiándole la letra. También en este año se aprueba un “Anteproyecto de bases para el Estatuto de Autonomía de Andalucía” con objeto de someterlo a referéndum.

Tras la victoria del “frente popular” en Febrero de 1936, el frente andalucista se recupera. El día 5 de Julio en la Asamblea celebrada en Sevilla, es aclamado como presidente de la futura Junta Regional de Andalucía. El  17 de Julio se estrena el himno de Andalucía.

 

5.-UN ASESINATO POLÍTICO SIN PALIATIVOS

El 18 de Julio de 1936 se produce la sublevación militar contra el gobierno legítimo. El 2 de Agosto Blas Infante es detenido en su casa de Coria del Rio por el sargento Crespo y un grupo de falangistas que lo llevan al cuartelillo de falange de la calle Trajano de Sevilla y posteriormente a la prisión improvisada en el cine Jáuregui. Pese a los esfuerzos que se hicieron por él (su mujer Angustias García Parias era sobrina del gobernador civil de Sevilla Pedro Parias uno de los primeros colaboradores del general golpista Queipo de Llano) en un alarde de prepotencia y arbitrariedad, sin ningún tipo de acusación, defensa, juicio, ni sentencia, es fusilado en las afueras de Sevilla en el kilómetro cuatro de la carretera de Carmona (en la linde de la antigua Huerta de las Clarisas), el día 11 de Agosto.

Cuatro años más tarde el Tribunal de Responsabilidades Políticas (creado después de la guerra), y en otro alarde de cinismo engreído, en un documento fechado en 4 de Mayo de 1940, lo condenó a muerte (y a su familia a una importante sanción económica de 2000 pesetas) “porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos y hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz” Y según la certificación del folio 46 “falleció el 10 de Agosto de 1936 a consecuencia de la aplicación del Bando de Guerra”.

 

El 13 de abril de 1983 el Parlamento de Andalucía reconoce a Blas Infante como padre de la patria andaluza y en 2002 adquiere su casa de Coria del Rio para convertirla en un monumento emblemático que perdure su memoria.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                             

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domingo, 21 de febrero de 2021

Aprender un idioma a cierta edad.

EL ATENEO LIBRE DE BENALMÁDENA

 

 APRENDER UN IDIOMA A CIERTA EDAD

 

Aprender un idioma siempre es un reto y más si ya se tiene una edad. Cumplí hace poco 61 años. Se da la circunstancia que un hijo mío está trabajando en Irlanda desde hace unos años y piensa construir su futuro allí. Cuento esto por que ante mí se presentó una motivación para entender el inglés de una vez por todas. Como otros de mi generación, aprendí mal en la escuela el inglés. Aprendí mucha gramática y a traducir, pero aprendí poco o nada el lenguaje hablado, salvo frases simples, así que decidí volver a estudiarlo y puse todo mi empeño en la tarea. Me ilusionó la aventura.

 Siempre había pensado que el español era una lengua mucho más rica, con más vocabulario que el inglés, pero estoy empezando a dudarlo. Me reía de la simplicidad de sus formas verbales en comparación con la difícil conjugación de los verbos en español. Pero cuando profundizo en la lengua inglesa me doy cuenta que hay muchas palabras para expresar lo mismo o parecido, como en español y que los verbos no son tan simples pues los complican añadiendo preposiciones que le cambian el significado, una y otra vez. Aparte, me gustan sus expresiones hechas, pues son divertidas y tienen un significado que no es el literal, dándole alegría al idioma. Por otro lado, si pensamos en el lenguaje inglés hablado, es como si fuera otra lengua ya que hay que aprenderse los sonidos; lo hablan contrayendo muchas expresiones, por lo que tengo que estar muy concentrado para entenderlo y que no se me escape nada, lo cual es bastante difícil a veces. A mi edad el oído ya no es el que era, así que es un reto para estar más despierto y de paso trabajar la audición.

 El conocer un idioma extranjero, en este caso el inglés, abre la mente. Trabajar las áreas del lenguaje en el cerebro hace que este funcione de modo más eficiente. Una vez voy entendiendo más, se abren ante mí muchas posibilidades, como escuchar y entender canciones que antes simplemente tarareaba sin más (hay canciones en inglés bellísimas), poder leer libros en su versión original o ver películas donde los actores tienen su propia voz, con lo cual la película adquiere más calidad. También puedo leer periódicos de otros países, que me dan otro punto de vista de lo que pasa en el mundo. Conozco así otra cultura que me enriquece. Además, viajar se vuelve mas atractivo, pues la comunicación con las personas es mejor, pudiendo hacer amistades en otros países. En definitiva, comprendo que el mundo no se acaba en el ombligo de mi propio país.

 Así las cosas, aprender otro idioma es divertido y útil, sin importar la edad. Es cierto que se me resiste el idioma y aún no entiendo muy bien cuando me hablan en inglés, pero donde todo era antes neblinoso, ahora veo zonas en el discurso que entiendo y tengo la esperanza que alguna vez pueda entender con claridad sin tener que fruncir el ceño y los ojos para saber qué me dicen. La experiencia creo que merece la pena. A mí me sirve de estímulo, ocupa parte de mi tiempo, y está siendo una aventura refrescante.

 

Francisco Marín Urrutia

   Médico Rehabilitador

 

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domingo, 14 de febrero de 2021

ROBESON, EL NEGRO AL QUE CANTÓ NERUDA

EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

 “Paul Robeson: el negro al que cantó Neruda”

Rosa M. Ballesteros García. Historiadora

 

Hijo de un esclavo fugitivo convertido en predicador y de una madre cuáquera y activista antiesclavista, fue amigo de personajes tan influyentes como el director de cine soviético Sergéi Eisenstein, Jomo Kenyatta, presidente de Kenya, del primer ministro indio Nehru o de artistas o pensadores como Albert Einstein, Ernest Hemingway, Emma Goldman, James Joyce o pablo Neruda. Se llamaba Paul Robeson y había nacido en Princeton (USA) en 1898. Fue un atleta en su juventud (medía 1.91): jugador de rugby, de baloncesto, de béisbol y el primer afroamericano jugador de fútbol americano. Extraordinariamente polifacético, fue actor de teatro y cine, escritor, abogado, cantante, activista de los derechos civiles y políglota (hablaba 20 idiomas). Sin embargo, a pesar de este extraordinario currículo, no fue ciudadano de pleno derecho hasta 1965, año en que se promulgó la ley que otorgaba el sufragio a los negros americanos. Murió en Filadelfia en 1976.

Robeson estudió derecho en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, donde se había trasladado la familia. Fue el tercer estudiante negro, en esa universidad, si bien no pudo ejercer su profesión a causa del racismo: una secretaria blanca se negó a trabajar para él. Este incidente fue la primera piedra de toque que le sirvió para reconducir y dar un giro a su vida; de ese modo inició su carrera de actor en Londres en 1922 animado por su mujer, una antropóloga escritora y actriz, también activista como Paul, de nombre Eslanda Cardozo Goode (1895-1965), colombiana de nacimiento, y descendiente de judíos sefarditas portugueses. De hecho, en varias ocasiones, Robeson afirmaría que fue ella quien le insistió para que se convirtiera en actor, a pesar de que él no lo tenía en sus planes. En 1927 la pareja tuvo un hijo, Paul L. Robeson (1917-2014), al que enviaron a estudiar a una universidad soviética para que no padeciera los mismos prejuicios raciales que sus padres.

Con su inconfundible voz de bajo (otra faceta más) comenzó a cantar espirituales y otras canciones sobre la salvaje explotación de los negros del sur de los Estados Unidos y también blues, himnos de los presidiarios, de los remeros del Volga, de los maquis, de las Brigadas Internacionales; marchas de los obreros rusos y fragmentos del Porgy and Bess, de George Gershwin[1], y su pieza emblemática, Old Man River, una canción popular que narra el duro trabajo de los trabajadores negros en los barcos del río Mississippi. También tradujo el Himno de la Unión Soviética al inglés, en 1943.

Como ya adelantamos, Robeson trabajó como actor en obras del dramaturgo y Premio Nobel Eugene O´Neill (suegro de Charles Chaplin), destacando su papel en la obra El Emperador Jones, estrenada en Nueva York en 1924 y un año después en Londres[2]. En Estados Unidos debutó en películas mudas como Body and Soul, dirigida por el afroamericano Óscar Micheaux[3] en 1925 y en varias películas, ya en sonoro, durante los años 30, entre ellas Las minas del rey Salomón (1937).

Muy interesante la historia del matrimonio, ambos universitarios (ella era química y renunció a estudiar medicina para apoyar al marido en su trabajo). A pesar de las varias infidelidades de Paul nunca se divorciaron: tenían un vínculo común muy fuerte que era su lucha por los derechos civiles y el antifascismo; prueba de ello es que en 1937 el matrimonio colaboró con las Brigadas Internacionales (concretamente con la Lincoln) en nuestra Guerra Civil. Cuando le preguntaron a Robeson el porqué de esta «inexplicable» decisión, contesto que: «El artista debe tomar partido. Debe elegir la lucha por la libertad o la esclavitud. He hecho mi elección. No tenía otra alternativa». La decisión condicionó, negativamente, su vida profesional. Su claro izquierdismo le llevó, como a tantos otros, a enfrentarse con el macartismo y su «lista negra» en la que figuraban un buen número de estadounidenses, especialmente del mundo del cine. Robeson tuvo que vérselas con lo que el profesor Román Gubern define como «tiempos de desmesura» en lo que todo lo que oliera a «rojo» era susceptible de acoso y derribo. El mismo se vio ante uno de sus terribles tribunales acusado de antipatriota y comunista. Es célebre la contestación que dio a uno de sus acusadores que le exhortaba a salir de los EE.UU. invitándole a exiliarse en alguno de los países “amigos” comunistas que tanto frecuentaba. Nos lo imaginamos con su potente voz de bajo respondiendo a tan inicua invitación: «…porque mi padre era esclavo, y mi gente murió para construir este país […] voy a permanecer aquí y a tener una parte de él, exactamente igual que usted. Y ningún fascista importado me sacará de él. ¿Se entera?»

Está constatado que durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial (1950-1956) fue una de las víctimas de la «caza de brujas» iniciada por el senador McCarthy. Su brillante carrera cinematográfica concluyó de súbito e incluso le fue retirado el pasaporte durante una época, en la que tuvo que exiliarse en Europa (al no poder trabajar en Estados Unidos). Ya mayor y muy enfermo regresó a su país en 1963. Fue así como Robeson, el afroamericano culto y popular que defendía la igualdad de derechos, fue presentado ante el gran público como un peligroso izquierdista.

Robeson, junto a otros 2.500 compatriotas, formó parte del Batallón Lincoln, una unidad de tropas que conformó la XV Brigada Internacional comandada, en sus primeros momentos, por Oliver Law (1900-1937), primer afroamericano en  comandar  una  unidad de  tropas  norteamericanas  blancas (murió en el frente) a pesar de que en su país no era considerado ciudadano de pleno derecho ya que no podía votar[4], como tampoco lo podía hacer Robeson, ni tampoco la enfermera Salaria Kea (1913-1991), una afroamericana que llegó con la Lincoln y que había sido rechazada como voluntaria por la Cruz Roja de su país. Fueron una parte de los hombres y mujeres de más de cincuenta países que acudieron a defender la democracia. Se estima que llegaron alrededor de 40.000 voluntarios[5]. Esta decisión acabó con su carrera. La mayoría de sus conciertos fueron cancelados a su regreso a Estados Unidos y en alguno de los que consiguió actuar fueron atacados por grupos racistas sin que la Policía estatal hiciera nada para impedirlo. A pesar de ello Robeson no se intimidó: «Voy a cantar donde quiera que la gente quiera que cante... y no me asustan las cruces que arden (en alusión al Ku Klux Klan), ni en Peekskill[6] ni en cualquier otro lugar».

Han tenido que pasar muchos años después de su muerte para que su figura se reconociera. En 2004 apareció en un sello de correos de los Estados Unidos. Se dice que era uno de los cantantes preferidos de Pablo Neruda, quien le reservó un espacio en su Canto General, del que extraemos un fragmento que dice:

 

«…y en Georgia matan a palos/ cada semana a un joven negro/ mientras Paul Robeson canta como la tierra/ como el comienzo del mar y de la vida/ canta sobre la crueldad y los avisos/ de Coca-Cola canta para hermanos/ de mundo a mundo entre los castigos/ canta para los nuevos hijos para/ que el hombre oiga y detenga su látigo/ la mano cruel la mano que Lincoln abatiera…»

 

 

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[1] Sobre el estilo de vida de los estadounidenses negros en Charleston, Carolina del Sur, a principios de la década de 1930.

[2] Dirigida por Dudley Murphy, se llevó después al cine en 1933 protagonizada por Robeson.

[3] Oscar Micheaux (1884-1951), un pionero del llamado cine independiente que, sin dinero, logró producir más de 40 películas, entre 1919 y 1948, e involucró temas y actores afroamericanos, como Evelyn Preer o Alma Sevell.

[4] Robeson quiso hacer una película sobre Law pero nunca consiguió la financiación necesaria.

[5] Mayoritariamente franceses, aunque se cuentan de países tan lejanos como Nueva Zelanda y China. Un importante número de brigadistas fue de origen judío, colectivo que mayoritariamente entendió la lucha contra el franquismo en el contexto de la lucha contra el ascenso del antisemitismo que se estaba dando en Europa.

[6] Ciudad del Estado de Nueva York, donde se produjeron los hechos.

domingo, 7 de febrero de 2021

Rapsodia nº 2

                                   RAPSODIA Nº 2

 

 

No hay nada más bello

que lo que nunca he tenido

“Lucía”, Joan Manuel Serrat

 

Llevo sentado en este acantilado más de dos horas, tengo frío, el viento llega desde  poniente  estrellando las  olas con furia sobre las rocas gastadas ; la fascinación del movimiento del mar me retiene, su violencia es sublime , terrorífica, atenazadora, como si Turner se hubiera inspirado en él para pintar su “Naufragio” . Tampoco será hoy cuando me devuelva los ojos que  se llevaron, aún así esperaré hasta que el cielo apague  su luz. Hoy no habrá estrellas vigilando, ni luna que asegure la más mínima iluminación. Las nubes son pesadas, oscuras, violentas, como aquél día; lloverá también una lluvia oblicua, impertinente.

 Antes del viaje, cada día , volvía a la casa que habité hasta  su desaparición;  esperaba hasta que la noche acabará con la esperanza  de esa jornada de volver a encontrarlos; ahora, lejos de aquella  geografía,  la dibujo una vez cada semana, lo hago como si fuera un conjuro, como si pudiera materializar el momento y atraparlo para que no se vuelva a escapar o no me lo vuelvan a arrebatar; ya he perdido la memoria exacta de lo que ocurrió, si es que alguna vez lo supe, aunque creo que deje algún manuscrito por si tuviera la necesidad de recuperar alguna certidumbre, porque ahora , tras tanto tiempo transcurrido solo poseo ecos de aquel pasado, cada vez más debilitados de tanto repetirse.

 Clavo en la pared el dibujo; al principio  trazaba la estancia completa: el breve pasillo que recorrí cuando escuché  el ligero golpe de la puerta; el recibidor , incluso algunos complementos para dejar abrigos, o los paraguas en los días de lluvia; el marco de la hoja apenas abierta que descubría el cuerpo sobre el que gobernaban aquellos ojos que no olvido y que he debido transformar hasta dudar si cuando los vuelva a encontrar  serán aquellos que me arrancaron de las rutinas que construyen la vida. Ahora solo queda un bosquejo demasiado difuminado de aquella  puerta.

 Veo o imagino esos ojos en un rostro incompleto, sobre un cuerpo apenas visible, cubierto de un blanco mate, unos brazos desnudos,  transparentes, acabados en manos ligeras. No veo sus labios, ella entera son ojos que hablan sobre el silencia de la mirada.

 Todo se va adelgazando,  hasta la esperanza  del reencuentro, también  lo hacen las energías y la paciencia.

 Desde aquél día, la  vida ha girado en torno a esos  ojos de los que ya no recuerdo su color exacto, pero sigo sintiendo la mirada intensa, interrogante; a veces he pensado que podría haber sido suplicante, pero es absurdo, no hay súplica en lo desconocido  ;  me siguen turbando  como si fuera un adolescente. Son ojos sin rostro, encastrados en una nube liviana, nube  de sombras de tonos grises y claros. Por ellos fue  por lo que emprendí este viaje.

Me dijeron que la vieron caminar por la playa, adentrarse en el mar, desaparecer en  abrazo de  espuma,  una espuma densa , encrestada en la única ola de aquella mañana.  Caminó a pesar de la lluvia, cruzó la playa a pesar del viento; se adentró en el mar, decidida, hacia  la ola solitaria;  las aguas estaban calmadas,   ausentes de la tempestad de tierra adentro, como si la esperaran”.

 Todo eso  me dijeron y aún más.

 “No vengas más por aquí, no vuelvas, se fue, se la llevaron tal vez”.

 Lo hizo o lo hicieron mucho antes de que pudiera reaccionar razonablemente ante  presencia de quién habitaba tras aquellos ojos. No  supe hacerlo ante su repentina  aparición. Muchas veces he pensado que fue un sueño intenso, indiscutible que quise, aun lo hago, convertir en una realidad tangible, material, perecedera, mortal.  Cada vez  deseo más, a pesar de la pérdida de confianza,  que vuelva a aparecer.

Recordé el sentido del equilibrio de todas las cosas, de todas las causas. Ese equilibrio cósmico que Borges me enseño entre sus líneas: si una vez desapareció, tiene que aparecer aunque sea en  otro lugar.

 Ahí estaré para acogerlos.

 Inicié un viaje con la certeza del reencuentro. Viajaba pensando en las palabras no dichas, en las preguntas no formuladas, en las repuestas que no nos llegamos a dar. Buscaba, primero las costas, después estudie las corrientes y los vientos de cada uno de los hemisferio; planifique las rutas basándome en las cartas ya fueran antiguas o actuales; adquirí la tecnología que mis posibilidades económicos y conocimientos   permitían y seguí los consejos de cuantos marinos tropezaba en cada una de las paradas. Me detenía y esperaba con la mirada fija en los mares como si fuera un cazador en su puesto a la espera de la pieza.

He recorrido todas los litorales, acantilados, arrecifes, todas las islas de todos los océanos que los años  me han permitidos; he realizado todos los oficios que me acercaban a los mares, he preguntado en todos los lugares, he soportado cuantas incredulidades me han hecho notar, incluso residí en algún lugar forzosamente encerrado, confundido con un demente.

Hoy lo sé, desde la atalaya de las rocas, desde las playas y los puertos, desde acantilados y rebalajes, no voy a encontrarlos

 Sé que me esperan en el único lugar que no he visitado.

 Con las primeras luces, abandonaré el escaso equipaje que poseo, bajaré a la playa, con determinación, con la certeza, ahora sí, del encuentro, caminaré hacia la sima evocando el resto del recuerdo que me queda.

 

Manuel del Castillo Molina

Alhaurin de la Torre

Marzo 2016

domingo, 31 de enero de 2021

MEDICO POR TELÉFONO

                                                   MÉDICO POR TELÉFONO

 

Los principios en que se asienta la deontología médica están presididos por la confianza y la privacidad. La medicina es cosa de dos, del paciente y de su médico. La confianza del primero y la interpretación de los datos por el segundo son los elementos distintivos de la práctica médica común.

El desbordamiento de los conocimientos ha desbordado a su vez al acto médico que se completa en principio con aparatos sencillos, como un fonendoscopio o un martillo de reflejos, que mejoran el acopio de datos para un diagnóstico más preciso. Pero también debe de dotarse de un número creciente de especialistas y colaboradores que manejan elementos complejos como lo son la radiología, la anatomía patológica, la analítica, etc. Muchos de estos especialistas apenas tienen trato con el enfermo sin que ello minusvalore en absoluto su trabajo, sencillamente dan su informe y completan su participación en el proceso.

La medicina se ha tecnificado y mientras más se desarrolla su tecnología más deshumanizada nos parece. El desarrollo de los modernos algoritmos prevé la acumulación ordenada del saber médico con sus correspondientes respuestas o soluciones, sin que sea necesario en adelante memorizar ni acumular tanta experiencia como ahora, en beneficio de una mayor exactitud y menor margen de error aunque con pérdida de creatividad.

Es posible que en un futuro, no muy lejano, nos baste con poner al paciente en el dominio de una máquina que nos irá exponiendo en una pantalla las anomalías orgánicas observadas y los pasos necesarios a seguir hasta llegar a la conclusión precisa para resolver el evento. Antes de esto han ido cayendo poco a poco todos los hitos presenciales como es la consulta médica, que empezamos ya a resolverla telefónicamente.

El teléfono nunca ha sido un medio de comunicación preferente para la transmisión de datos médicos, incluso ha sido desaconsejado por inoportuno, deficitario y poco seguro, pero en este continuo avance parece que le ha llegado su  turno tecnológico a la consulta del nunca suficientemente bien ponderado médico de cabecera. Ya no tendremos que ir al ambulatorio con nuestra cita, solo tendremos que llamarlo por teléfono, le explicaremos lo que nos pasa y él nos dirá lo que debemos hacer. La constante organizativa siempre en avance continuo puede colocarnos ante una batería de preguntas preconcebidas que colmaremos con un sí o un no, o marcando el número prefijado correspondiente.

Naturalmente tendremos que asegurarnos de no ser engañados según el test de Touring dado que la inteligencia de las máquinas aumenta constantemente, pero antes de quedar a merced de la inteligencia artificial, lo que sí tendremos que asegurar es que esta nueva intromisión de la tecnología no sirva para escamotear los defectos a corregir en nuestro sistema sanitario.

 

Jesús Lobillo Ríos

Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

domingo, 24 de enero de 2021

Aretha: un mito con pies de barro

                                        

Aretha: un mito con pies de barro

Rosa M. Ballesteros García

rosaballesterosgarcia@gmail.com

 

 

El Presidente Obama describió lo que ella significó para todos los afroamericanos:

 

«En su voz podíamos sentir nuestra historia, toda ella y en cada tono: nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de la redención y nuestro respeto ganado con tanto esfuerzo».

 

Se refería a una de las grandes estrellas, conocida como «Lady Soul» o «Queen of Soul» y es posible que quien lea estas líneas ya haya adivinado que se trata de la cantante, pianista, compositora y activista social Aretha Franklin, quien la revista Rolling Stone, especialista en música y cultura popular la situó en 2008 a la cabeza de los 100 cantantes más grandes de todos los tiempos. Sin embargo, los éxitos de su carrera y su estrellato no se correspondieron con su vida privada y, a partir de los datos de su biografía, me atrevería a decir que fueron dos realidades antagónicas que trataré de resumir, poniendo en evidencia las luces y las sombras, las subidas a la cima y los descensos a los infiernos de una mujer, de una artista que llegó a vender 75 millones de discos y que fue galardonada con 18 premios Grammy. En 2019 recibió a título póstumo un Premio Pulitzer Mención Especial por «su indeleble contribución a la música y a la cultura estadounidense durante más de cincuenta años».

Aretha Louise Franklin nació en Memphis en 1942. Su padre, C. L. Franklin, fue un predicador de quien uno de sus hijos, y hermano de la cantante, describió como «el general que dirigía el operativo al completo». Quizás esta opinión, que viene de uno de sus propios hijos, defina el contexto familiar que rodeó a la futura cantante y justifique, por otra parte, los sucesivos fracasos sentimentales que acumuló a lo largo de sus 76 años de vida.

Educada en esa «cultura de hombres con poder», como ya adelantamos, fue de mal en peor, iniciándose ya durante su niñez y adolescencia, que no fue precisamente un paraíso en el que la madre, Bárbara, también cantante y pianista, cansada de las infidelidades del marido, abandonó el hogar familiar cuando Aretha era una niña pequeña (el detonante había sido el descubrir que el marido había seducido y convertido en madre a una chiquilla de su congregación). Con 10 años murió su madre.

Si seguimos las memorias publicadas de Aretha se muestra que el patriarcado fue demoledor para la cantante y buscó salirse del control férreo de su progenitor casándose con un tal Ted White, un proxeneta reconvertido por la música que competía con el padre de Aretha por ejercer el dominio sobre la estrella. Es decir, intentar escapar del poder patriarcal con la ingenua esperanza de obtener una hipotética libertad que, en su caso, fue caer en otra cárcel, esta vez con el plus de un nuevo hijo. La boda fue el año 1961 y Aretaha tenía 19 años, pero antes ya había sido madre por primera vez a los 12 y posteriormente a los 14. El matrimonio con White, del que tuvo su tercer hijo, acabó en 1969 tras una relación tempestuosa (con malos tratos incluidos). Su cuarto y último hijo nació en 1970 fruto de su relación con su director de giras Ken Cunningham., es decir, un año después de divorciarse, lo que nos lleva a reflexionar de qué forma desesperada se quiere mantener una pareja procreando hijos. En 1978 se casó con el actor Glynn Turman, del que se divorciaría en 1984. En esta ocasión no tuvieron descendencia.

David Ritz, autor de dos biografías de Aretha, afirmaba que a ella no le gustaba hablar de sus maternidades precoces con los entrevistadores. La primera, un tanto edulcorada: Aretha: From These Roots, publicada en 1999 y una segunda (no autorizada), publicada en español en 2013 con el título de Aretha Franklin. Apología y martirologio de la Reina del Soul, que rompió su antigua amistad. En ella explicita la vida torrencial de la diva, desvelando algunas de sus claves ―personales y profesionales― como que la música espiritual la había poseído escuchando a las sucesivas amantes del padre: las cantantes Clara Ward o Mahalia Jackson y escribe al respecto: «Cada fragmento de música que formaba parte del mundo de Aretha viene de la música sagrada, y eso te lleva a apreciar esos momentos de éxtasis, de alegría y trance». Abunda también en sus adicciones como la gula o su alcoholismo: «El alcohol acabó convirtiéndose en un gran problema, cuyos efectos fueron extremadamente dañinos para su salud y un problema cada vez más preocupante en demasiadas ocasiones durante los últimos años de su carrera».

En estas pocas líneas hemos podido comprobar que la especie de milagro de su voz se opuso al silencio que acompañó a todos sus traumas, inseguridades y maltratos pues como se ha escrito: fue una persona incapaz de afrontar el dolor, una palabra que se negaba a reconocer, aunque su vida, repleta del éxito y reconocimiento, estuviese casi marcada desde el principio por este sentimiento. En opinión de su biógrafo: «Para Aretha el dolor era la parte más privada de una persona».

Aretha es hoy un icono del empoderamiento femenino, sobre todo por darle la vuelta a la famosísima y venerada de la historia del soul «Respect» (Respeto) de Otis Redding y hacer de la canción un himno feminista. Otis la escribió en 1964, en clave masculina, describiendo al marido que llega cansado de trabajar y pide a su esposa que lo trate con dignidad. Aretha, tres años después, le dio la vuelta, esta vez en clave femenina, para decirle al marido que si quiere su admiración y sus favores se los tendrá que ganar[1].

 

(ooh) Qué quieres

(ooh) Baby, lo tengo

(ooh) Qué necesitas

(ooh) ¿Sabes que lo tengo?

(ooh) Todo lo que pido

(ooh) Es un poco de respeto cuando llegas a casa (sólo un poquito)

Hey baby (sólo un poquito) cuando llegas a casa

(sólo un poquito) señor (sólo un poquito)



[1] El giro parece responder a la pregunta que formuló Sigmund Freud décadas antes: «¿Qué es lo que quiere una mujer?»