domingo, 25 de junio de 2023

De entrada, no

DE ENTRADA, NO

 

Nunca se nos olvidará aquella llamativa campaña que nos convocó, muy a pesar nuestro, a creernos que nos hacíamos un favor. Fue entonces cuando la gente no se conformaba y no se le podía inducir ni conducir de otra manera, porque no estaban los ánimos tan unánimes. Fue una jugada del poder, ¿y cuándo no?, que aflojó los fuelles que tan tensos estaban, porque podíamos mandar a tomar vientos más de una iniciativa que nos hiciera poder soplar en contra. Aunque, al final, la convocatoria de la OTAN nos llevó al huerto.

La terca historia vuelve a presentarse, como si “nosotros, los de antes, no fuéramos los mismos”, porque “es tan corto el amor y tan largo el olvido”... Sin embargo, puede haber cambiado el paisaje,  los árboles han crecido, sus sombras son mayores, el cielo está más ausente, porque el sol tiene la intención de cegarnos como antes y  aún más si cabe. Nuestros hijos se hicieron mayores y ya les funcionan mejor los ojos y la cabeza y pueden darse cuenta de que hay cosas que no les entran en la cabeza y no por jibarización, sino porque se han enriquecido de criterios que se han formado a lo largo de estos años de vida en común. Sin embargo, y a golpe de exageraciones mediáticas que ya no escandalizan a los seguidores de las grandezas, se puede volver a las andadas.

Y en esto llegó Sumar, pero, por si no habíamos crecido todavía lo suficiente, nos hizo repetir la tabla, que nos resultó extraña, porque siempre algo queda. La memoria puede ser selectiva, pero  solo los desmemoriados pueden perder su infantil inocencia y vimos que faltaba algo, sin saber claramente  que de diez me llevo, por lo menos, una. Y así nos era difícil de que nos salieran las cuentas.

Si Sumar es un proyecto, que hay que construir, necesita un acompañamiento, incluso económico  de cuantía de votos, pero sin reducciones, para que nos salgan las cuentas, no sea que quede afecto de aluminosis. Sabemos que torres mayores han caído. Sin embargo, no es nuestro propósito tirar nada por tierra. La construcción necesita de muchas manos y no menos hombros. Ahora podemos observar que todo el mundo está a favor de Sumar, pero los números bailan y algunas letras están dando el cante, por el hecho de haber entrado en la república  de los números.

Somos conscientes de que muchos dígitos están de los nervios y que señalan que podemos insistir en que se trata de un error de cálculo el creer que se consiguen votos poniendo vetos. No está nada mal que se pueda hablar democráticamente del tema y que las consideraciones que respaldan los vetos puedan considerar lo no considerado y completar la Suma con más generosidad que los solos números nos puedan conceder.

No hay que pensar que viene el lobo, cuando sabemos proclamar que de “entrada, no”, pero se tendrá que distinguir y ver con claridad de quién es la patita, no sea que no abramos la puerta y no podamos  abrirla para que salga alguna ovejita que no tiene buen pelaje, porque las estancias no están bien iluminadas y estemos confundidos sin saberlo.          

Sabemos, desde hace mucho tiempo, que el bosque mediático está inundado de ruidos ensordecedores y que no podemos ver claro, porque siempre que hay grandes ruidos, automáticamente se nos cierran los ojos, como si el estruendo nos fuera a cegar de camino.

Parece que el veto está más que decidido, pero ignoramos si los votos van a correr la misma suerte de siempre y no se pueda conseguir ni un solo voto más como para que sea decisivo y superar al PSOE, que tantos vetos se ha permitido en la pasada legislatura, dejando en el cajón algún que otro compromiso, cuando sabemos que a la tercera convocatoria de elecciones pasadas, por simple supervivencia, dejó de vetar y acomodarse a un gobierno progresista, porque la ciudadanía se había acercado, en serio, a una realidad que había sido esquivada con una persistencia casi de alucine.

Todavía estamos a tiempo para una generosidad, aunque sea de segunda mano, y considerar que el prescindir de la Ministra de Igualdad no nos da igual a muchos.

No somos de Podemos, porque nuestras cuitas nunca fueron partidistas, pero como “ni quitamos ni ponemos rey”, queremos ayudar a nuestro señor pueblo, soberano donde los haya, para que sin demonizar a nadie, los votos no caigan solo en manos de la utilidad y menos del utilitarismo.

 

                                                      José María Barrionuevo Gil

                                                 El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                    “benaltertulias.blogspot.com”                                                                                                                                

domingo, 18 de junio de 2023

Salazar 18/06/2023

               ANTONIO DE OLIVEIRA SALAZAR: EL DICTADOR QUE MURIÓ DOS VECES

 

 

António de Oliveira Salazar, ese hombre a quien António Ferro (1895-1956) le definió como: “Elegantemente antifeminista como Mussolini, como casi todos los dictadores”, antiguo seminarista, profesor de derecho y finanzas en la Universidad lusa de Coimbra, se sintió siempre como la mano de Dios. Gobernó con mano de hierro Portugal durante más de cuarenta años (de 1933 a 1967): la dictadura más longeva de Europa. Su prestigio se ganó a las corrientes de la derecha republicana, a los monárquicos y, naturalmente, a los católicos. Su programa de gobierno, que desechaba el regreso al parlamentarismo de la Primera República (1910-1926), se puede definir como autoritario y centrado en los poderes del primer ministro. Tuvo la habilidad de aglutinar a todas las fuerzas y crear un partido político llamado União Nacional.  Hasta qué punto se extendía su poder se puede constatarse a través de las palabras del escritor Marco Ferrari que cuenta, en su muy documentado libro, que después de su accidente: “estuvo en un estado medio vegetativo y de confusión durante algunos meses y tuvo que ser reemplazado en el poder por Marcelo Caetano. Nadie se lo dice, porque está muy delicado...”[1]

La “primera” muerte, aludida en el título, se produjo en 1967 en un tonto accidente doméstico mientras su podólogo personal se disponía al arreglo de sus delicados pies. Tenía una malformación congénita en uno de ellos y por eso siempre tuvo que utilizar unas botas especiales, por lo que los guasones de turno le apodaron O Botas (El Botas), uno de los muchos apodos, y quizás el más amable, que los portugueses antifascistas le obsequiaron. La cuestión es que, al llegar el podólogo, que era paisano, se fue a sentar, dejándose caer, en una silla de lona, y el fondo de esta se rompió. Cayó don António hacia atrás y se golpeó la cabeza. Ahí empezó la pesadilla de más de dos años que lo mantendría en una especie de limbo particular.   

Ya comentamos que en 1967 quedó invalidado “relativamente”, porque durante la recuperación de su accidente nadie se atrevía a contarle que Marcelo Caetano (1906-1980) había sido nombrado su sustituto. De esta forma se tejería a su alrededor una especie de gran trampantojo que lo aislaría (durante más de dos años) de la verdad, haciéndole creer que seguía siendo el Chefe y para ello, le “fabricaban” cada día, solo para él, un ejemplar del Diario de Notícias, su periódico preferido, en el que se eliminaba todo rastro del sustituto Caetano; se producían boletines de radio que solo se emitían en su residencia, reuniones ministeriales… Todo sin el menor rastro de Caetano, pero todo falso: toda una pantomima, al estilo de la película alemana Good Bye,Lenin! (Wolfgang Becker, 2004), en la que el personaje interpretado por Daniel Brühl ocultaba a su madre, una convencida comunista, la caída del muro de Berlín.

La carrera de Salazar como dictador había comenzado desde el principio, cuando lo llamaron a su cátedra de Coimbra, y lo anticipaba con una de sus frases más conocidas: “Sé muy bien lo que quiero y adónde voy”. Lo sabía perfectamente al renunciar sólo días después de jurar el cargo en 1926, año que se había producido el golpe de estado militar que derrocó a la Primera República. Ya había amenazado con hacerlo si se limitaban sus poderes. Lo volvieron a llamar en 1928 para la cartera de finanzas y, en 1932, tras la dimisión de varios primeros ministros y ya con una consolidada figura en el Gobierno, asumió el cargo de primer ministro de Portugal, un cargo que no abandonaría hasta que un inoportuno accidente casero lo invalidara (relativamente) en 1967, como ya sabemos.

Este hombre ultracatólico, austero, mitad monje, mitad soldado, aunque no era un militar, creía en la misión evangelizadora de la cultura portuguesa en el mundo, aunque, curiosamente, solo salió de viaje una vez fuera de la península, a Francia, y los varios encuentros que tuvo con el dictador vecino, Francisco Franco (1892-1975), fueron puntuales y breves exceptuando, quizás, el realizado en febrero de 1942, en Sevilla, cuando ya se sospechaba una posible derrota de las potencias del Eje. Según algunos autores, esta visita fue decisiva para que Franco no se implicara entrando en la IIª Mundial al lado de los nazis.

Hermetismo y anticomunismo marcaron la vida de los dos dictadores. El escritor y periodista Marco Ferrari,  afirma en su libro biográfico sobre Salazar que “tenía disgusto por los viajes”; el mismo disgusto que su colega fronterizo, siempre reticente desde las muertes de los generales Sanjurjo (1872-1936) y Mola (1887-1937) en sendos accidentes de avión. Como Franco, Salazar se sentía heredero del imperio y de haber sido elegio por Dios para su misión evangelizadora.  En la prensa favorable al Patrão este fue muchas veces retratado como “Salvador de la Patria” debido a que, tras muchos años de dificultades, la economía portuguesa no sufría de déficit presupuestario.

La “segunda” y definitiva muerte se produjo el verano de 1970, a los 81 años. Está enterrado en su tierra, en Vimieiro, junto a sus padres y en una modesta tumba. En este aspecto, nada que ver con nuestro dictador, con quien tuvo más diferencias que afinidades. Eran dos dictaduras, pero Salazar, por citar alguna difrencia, descartó la indemnización a la Iglesia católica por la nacionalización de sus bienes llevada a cabo durante la I República y, a pesar de su profundo catolicismo, tuvo muy claro la separación de poderes entre el Estado y la Iglesia, aunque esa decisión le supuso el distanciamiento de su amigo y paisano, el cardenal Cerejeira.

 

                               Rosa María Ballesteros García

                     Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                “benaltertulias.blogspot.com”



[1] FERRARI, Marco: La increíble historia de António Salazar, el dictador que murió dos veces. Editorial Debate, 2022.

domingo, 11 de junio de 2023

Tartesos

                                                             TARTESSOS

 

Cuenta la leyenda que Hércules, hijo de Zeus y de una humana llamada Alcmena con la que fue infiel a su legítima esposa la diosa Hera, atravesó las columnas de su nombre para acceder al reino de Tartessos con el objeto de robar las manzanas doradas del Jardín de las Hespérides, que conferían la inmortalidad a quien las probaba, cumpliendo así la última penalización a que había sido condenado para redimir las maldades que había cometido inducido por la inquina de la malvada Hera.

No era la primera vez que hacía este recorrido pues con ocasión de una penalización anterior, él mismo se encontró en la necesidad de abrir este paso en las murallas que cerraban el acceso del mar Mediterráneo con la mar Océana,  lo que hizo con sus propias manos dando origen a lo que hoy llamamos Estrecho de Gibraltar y a través del cual pasó  a Tartessos cuya belleza le entusiasmó.

El primer rey mitológico de Tartessos de que se tiene noticias pero no fechas, se llamaba Gárgolis, al que le sucedió su hijo Habidis, y de cuyas relaciones surge una leyenda asaz repetida en la historia y la literatura con diferentes variantes, en la que el padre intenta inútilmente anular al hijo, por lo general para evitar la ineludible sucesión.

A  Habidis, le sucedió Argantonio, bajo cuyo reinado, Tartessos, alcanzó su máximo esplendor. Su larga vida, unos ciento treinta años, y su dilatada monarquía, unos ochenta años de reinado, hacen suponer que posiblemente se tratara de más de uno, una dinastía que fue la última antes de la desaparición del reino.

Argantonio, que significa “hombre de plata” en alusión a la riqueza en este mineral de su reino, nació en el año 670 antes de nuestra era y falleció, posiblemente, de muerte natural en el 550. La extensión de su reino alcanzaba las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz, y zonas de Extremadura y Portugal. Además de  plata poseía cobre que mezclaban con el estaño que importaban de las Islas Británicas para formar bronce que era más duro y resistente y servía para fabricar armas.

Su esplendor económico se debió a su capacidad negociadora con los fenicios, comerciantes venidos de Tiro que ya poseían asentamientos en el litoral mediterráneo de la península ibérica, particularmente importantes como Gadir (Cádiz), y cuyas compras mantenían la estabilidad y prosperidad del reino. A ellos se añadió la llegada de nuevos comerciantes griegos de Focea (Turquía) a los que autorizaron a desarrollar nuevos asentamientos litorales como Mainake (Málaga).

Las relaciones entre fenicios y griegos se deterioraron, en especial con los fenicios asentados en Cartago, mucho más militaristas que comerciantes, originando tal detrimento en las vías comerciales que los tartesios se vieron en la necesidad de ayudar a los griegos al objeto de proteger su comercio, enviándoles grandes cantidades de plata para potenciar su capacidad defensiva.

En el año 535  la pugna desatada se manifestó en la batalla naval de Alalia (actual Aleria en Cerdeña) en la que más de cien naves aliadas de etruscos y cartagineses vencieron a unas sesenta naves foceas poniendo fin a la talasocracia griega y hundiendo definitivamente el comercio tartésico cuyo reino vino a caer en el olvido.

Este olvido dejó, no obstante, señales reconocibles de esa pasada riqueza. En el enclave arqueológico de “Cancho Roano”, en la provincia de Badajoz, pueden visitarse los restos de un santuario situado en una importante vía comercial que atestigua que además de centro religioso era un señalado mercado de metales, en especial, oro, cobre y bronce que se aleaban en sus mismas dependencias en las que se han detectado restos de crisoles y balanzas de medición.

Cancho Roano era famoso por su orfebrería sobre caballos, finas joyas en las que el caballo era el motivo principal, y esculturas ecuestres realizadas en bronce, así como los arreos, frenos y guarnicionería en general que gozarían de fama en todo el entorno del que era centro espiritual y de difusión cultural.

Pero la evidencia más ostensible de esta riqueza perdida se demostró en el hallazgo, en 1958, a pocos kilómetros de Sevilla del llamado “Tesoro del Carambolo”, “formado por 21 piezas de oro de 24 kilates, con un peso total de 2.950 gramos. Joyas profusamente decoradas con un arte fastuoso, a la vez delicado y bárbaro, con muy notable unidad de estilo y un estado de conservación satisfactorio, salvo algunas violencias ocurridas en el momento del hallazgo”, según reza el informe que sobre él realizara el profesor Juan de Mata Carriazo (1898-1989), catedrático y arqueólogo en la Universidad de Sevilla, y máxima autoridad en ese momento, que lo calificó como “digno de pertenecer a  Argantonio, el legendario rey de Tartessos”.

Pese a que nunca se han podido encontrar los restos de Tartessos en el Valle del Guadalquivir, lo que sí perduró fue su influjo sobre sus descendientes los turdetanos, a los que los historiadores griegos calificaron como “los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad” (Estrabón 64 a.C a 24 d.C), señas de identidad que aún mantenían a la llegada de los romanos.

                                                              

                                                                Jesús Lobillo Ríos

                                         Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                          “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Pimentel M. “Leyendas de Tartessos”, Edit. Almuzara 2015.

Herodoto. “Historia”, Cátedra 2011.

viernes, 9 de junio de 2023

Tertulia 14/06/2023


RESUMEN

La fundación del Ateneo Libre de Benalmádena data del año 2016, lo que unido a los años previos de rodaje hasta su entronización, suponen una andadura que alcanza casi una decena de años de un batallar constante por la cultura benalmadense, lo que a su vez quiere decir que los métodos y los medios utilizados en este entusiasta empeño tienen una antigüedad que lo hacen obsoleto y artesanal en el momento actual.

Se impone por lo tanto una remoción del Ateneo que permita su remodelación profunda y puesta al día, y  este será el tema de esta última reunión de la presente temporada, en la que consideraremos la forma de mejorar, en su caso, la viabilidad del Ateneo y sus posibilidades futuras de colaborar a mejorar  nuestra cultura.

Presentaremos las diversas posibilidades que barajamos para alcanzar nuestros objetivos y la forma de laborar para llegar a ellos.


 

JESÚS LOBILLO RÍOS, es Coordinador de las Tertulias y Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena. 

miércoles, 7 de junio de 2023

María Blanchard


La Doctora Ballesteros durante su presentación sobre María Blanchard una desconocida pintora de la Edad de Plata de la Cultura Española que fue atentamente seguida y debatida por una veintena de asistentes.

domingo, 4 de junio de 2023

Funcionarias

Las mejores para la educación de las peores

 

Iniciamos este artículo con una frase de Manuel Bartolomé Cossío, historiador del arte y pedagogo, sucesor de Giner de los Ríos al frente de la Institución Libre de Enseñanza que decía: (que) “para la educación del peor, los mejores”. Esta frase se la podemos aplicar a la maestra, política y abogada malagueña Victoria Kent (1892-1987), segunda mujer[1] en colegiarse para poder ejercer y la primera en hacerlo en Madrid en 1925 durante la dictadura de Primo de Rivera. Fue también la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar y una de las tres primeras diputadas durante la Segunda República, junto con Margarita Nelken (PSOE) y Clara Campoamor (PRR). Kent se presentó por el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS). Fue también la primera mujer abogada en abrir un bufete especializado en derecho laboral. Su primera juventud estuvo muy influida por sus profesoras en la Escuela de Maestras de Málaga: Suceso Luengo (1864-1931) y Teresa Aspiazu (1862-1941) y por María de Maeztu (1881-1948), directora de la Residencia de Señoritas de Madrid, todas ellas de hondas convicciones feministas.

Con este bagaje no es extraño que el Gobierno provisional de la Segunda República, presidido por Niceto Alcalá-Zamora (1877-1949), la nombrara en 1931 directora general de Prisiones, siguiendo la estela de la primera mujer que lo ejerció en España: Concepción Arenal (1820-1893), que lo había ejercido en 1864[2]. Ambas estuvieron en el cargo un año escaso y ambas fueron destituidas por las insidias y el machismo. Ambas dejaron una honda huella del ejercicio de su cargo en un intento de “humanizar” la vida de las presas. Victoria había sido discípula del eminente abogado socialista Luis Jiménez de Asúa (1889-1970), y su influencia se translucía en el impulso  reformador  de  esta  abogaba  penalista  que  ya  en  1924  se había doctorado con una tesis sobre “La Reforma de las Prisiones”.

Las primeras funcionarias de prisiones

El día 11 de mayo  de  1932  fueron  nombradas  oficialmente  las  treinta  y  cuatro mujeres de la primera promoción del Cuerpo de Prisiones de la historia de España, entre jefes y oficiales. Por primera vez se trataba de funcionarias al servicio del Estado, y no monjas —Hijas de la Caridad—. Esta nueva Sección Auxiliar Femenina del Cuerpo de Prisiones había sido un proyecto personal de Victoria Kent, basado en la nueva corriente correccionalista  europea, un proyecto ilusionante para ella que creía firmemente en los proyectos de la nueva república porque pensaba que ya se daban las condiciones necesarias para implantar un sistema penitenciario moderno, muy alejado de las leyes y reglamentos vigentes hasta ese momento: “con presidios anacrónicos y empleados ayunos de vocación y de formación”. Victoria Kent, demostraba así un humanismo que era fruto de su formación pedagógica: “pedagogía frente al castigo”. Hasta este momento, como ya anticipamos, habían sido monjas adoratrices y oblatas las que   gestionaban, desde 1866, las “galeras” o “casas de corrección” para “delincuentes, pordioseras o prostitutas”. Muchas de estas órdenes religiosas serían recuperadas por la dictadura con el fin de “intensificar valores morales en los establecimientos penitenciarios”.

En 1933 se inauguraría la madrileña prisión de Ventas y las nuevas funcionarias se repartieron en varias prisiones femeninas de Madrid, Barcelona, Valencia y Segovia. Por concurso público, las aspirantes eran mujeres de entre veintisiete y cuarenta y cinco  años. Eran mujeres de clase media cultas, bien cualificadas: “las mejores para la educación  de  las  peores”,  parafraseando de nuevo a  Cossío. Varias eran maestras y las que no poseían títulos tuvieron que someterse a un examen de cultura general. Las aprobadas tuvieron que realizar un cursillo especial de conocimientos penitenciarios en la Escuela de Criminología encabezado por el profesor Jiménez de Asúa, director de Estudios Penales y diputado socialista. Entre las aspirantes aprobadas: Áurea Rubio Villanueva, Julia Trigo Seco, Dolores Freixa Batlle o la granadina Matilde Cantos, colaboradora de Victoria Kent, nombrada subdirectora y administradora de la cárcel de Toreno.

Al estallar la guerra la polarización de estas funcionarias se hizo patente plasmándose en las distintas suertes que tuvieron las de uno u otro bando. Hubo de todo:  Julia Trigo Seco, Carmen Castro o las hermanas Brunete, afectas al nuevo régimen, fueron asimiladas al finalizar la guerra. Por el contrario, las fieles a la República como Purificación de la Aldea, Dolores Freixa, Matilde Revaque, o Isabel Huelgas de Pablo no tendrían tanta suerte. Las dos últimas fueron fusiladas. La granadina Matilde Cantos se escapó a Francia. Un año antes había sido nombrada inspectora general de Prisiones y directora del Instituto de Estudios Penales. Estuvo exiliada en varios países y regresó a España en 1969. En 1998 se publicaron sus memorias Cartas de doña Nadie a don Nadie y en 2008 Antonio Lara publicó una novela basada en su vida titulada La renta del dolor. 

Victoria Kent, tan popular que hasta Celia Gámez, la famosa cantante la nombraba en su famoso chotis “El Pichi” murió en Nueva York exiliada y Jiménez de Asúa, que en 1962 había sido nombrado presidente de la Republica en el exilio, murió en Buenos Aires, Argentina. Solamente Matilde descansa en su tierra.

 

                              Rosa María Ballesteros García

                 Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                              “benaltertulia.blogspot.com”



[1] La primera fue Ascensión Chirivella Marín, que se colegió en Valencia en 1922.

[2] El título que ejerció fue el de Visitadora de Prisiones.

viernes, 2 de junio de 2023

7/06/2023

RESUMEN

María Blanchard (1881-1932): Otra gran desconocida

María (Cuca para sus familiares y amigos), como todas, o casi todas las pintoras de la llamada “Edad de Plata” ha sido, hasta hace relativamente pocos años, una desconocida. Descrita como un “animalito asustado en un rincón”, o una “dulce sombra”, la describía el poeta Federico García Lorca. Triunfó en el arte, pero lo hizo viviendo un exilio voluntario en París, ciudad en la que se había refugiado huyendo del rechazo que su cuerpo de jorobada le marcaría de por vida, no solo su personalidad, sino su arte. Sí, era jorobada desde que vino al mundo (se dice que debido a una caída de la madre cuando estaba embarazada de ella) y esta deformidad, y el rechazo social, la hizo encerrarse en sí misma. Su tabla de salvación fue la pintura, el arte, y la necesidad de transmitir la belleza que a ella le había sido negada.



                              

Rosa María Ballesteros García es Doctora en Historia por la Universidad de Málaga y
Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena