domingo, 29 de septiembre de 2024

Celestino Alfonso

                                    CELESTINO ALFONSO MATOS

                       ESPAÑOL, COMUNISTA, ANTIFASCISTA Y HEROE NACIONAL FRANCÉS

 

En el año 2009, el director de cine francés Robert Guédiguian, trasladaba a la pantalla las aventuras del famoso “Comando Manouchian”, que se caracterizó por su lucha contra los nazis durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, constituido por 23 luchadores antifascistas que terminaron fusilados en “Mont-Valérien”, entre ellos figuraban italianos, polacos, alemanes, armenios y un español, Celestino Alfonso, que fue interpretado por un actor francés de origen español  (Miguel Ferreira). En 2024, la alcaldesa de París, nativa española, Anne Hidalgo, solicitaba y obtenía del Presidente de la República francesa que este grupo de combatientes por la libertad, fueran reconocidos con su acogimiento en el Panteón de Paris, el lugar en el que Francia honra a sus más ilustres hijos.

Celestino Alfonso nació en 1916 en Ituero de Azaba, provincia de Salamanca en el seno de una humilde familia formada por Ventura Alfonso y Faustina Matos. Las duras condiciones de vida locales llevaron a sus progenitores a emigrar a un barrio de la periferia de Paris (Ivry sur Seine), a donde llegó con apenas 11 años y en donde ejerció el oficio de carpintero y peón, a través de los cuales sufrió las presiones laborales y sociales que le llevaron a ingresar en el partido comunista francés que le nombró responsable de la región de Ivry.

En 1936 al estallar la guerra civil española, sus raíces castellanas le hicieron volver a su patria a combatir como voluntario con la república. Alistado en las Brigadas Internacionales, en una sección de ametralladoras alcanzó el grado  de sargento. Al año siguiente fue ascendido a teniente, volviendo a Francia al ser herido y al regresar se le nombró comisario político de la II Brigada con el grado de capitán. Al terminar la guerra pasó la frontera francesa siendo internado en el campo de Saint Cyprien, de donde logró escapar para ser incorporado a la CTE (Compañía de Trabajadores Extranjeros). Reanudó su compromiso con la militancia comunista pero ahora con la sección española. Trabajó en diversos establecimientos y fue encarcelado en un par de ocasiones.

En 1943 se integra en el grupo de francotiradores y partisanos franceses (FTPF), concretamente en los MOI (Mano de Obra Inmigrada) de la región parisina con el pseudónimo de “Pierrot” y bajo la dirección del  mítico armenio Missak Manouchian, llevando a cabo numerosas acciones contra los alemanes atentando, entre ellas, contra los generales Von Schaumberg y Julius Ritter, si bien el primero se salvó porque no iba en su coche el día  del atentado, el segundo falleció sin apelación posible, produciendo un enorme escándalo contra lo que los alemanes denominaron como el “ejército del crimen”, fusilando como represalia a 50 rehenes en el campo de prisioneros de Romainville, y organizando una búsqueda a gran escala que empapeló Paris con 15000 ejemplares del conocido como “afiche rouge” (“cartel rojo”) en el que figuraban las fotografías de la mayoría de los componentes del comando.

Celestino Alfonso (“Pierrot”) fue detenido en su domicilio de Ivry, en la Rue de Tolbiac, donde vivía con sus padres, su mujer Adoración Arrias, y su hijo Jean. En el juicio fue implicado al parecer en 50 atentados. Horas antes de morir se despidió en una carta de su familia en la que rogaba que no descuidaran darle a su hijo una buena educación. Fue fusilado el 21 de febrero de 1944 a la edad de 27 años, en la fortaleza de “Mont-Valerien”,  lugar de memoria nacional francés, en el que fueron ejecutados más de mil resistentes a la ocupación alemana.

 

                                                           Jesús Lobillo Ríos

                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                               “benaltertulias.bogspot.com”

 

Bibliografía

R. Zamarbide.-“El héroe salmantino que luchó contra los nazis con la resistencia francesa”

                             La Gaceta Regional de Salamanca (5/03/2023).

R. Cañas.-“Celestino Alfonso, un combatiente de la Resistencia, primer español inscrito en

                            El Panteón de Paris”. Agencia Efe (22/02/2024).

F. Población.-“Celestino Alfonso, héroe en Francia y nadie en España”. Diario Red (23/02/2024) 

domingo, 22 de septiembre de 2024

Celestinas

LAS HEREDERAS DE HÉCATE

 

La profesora Silvia Federici[1] en su famoso ensayo, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria, publicado en español en 2020, nos presenta un amplio estudio a través de la historia de las brujas y su procedencia. En su mayoría, escribe, provenían de áreas rurales (por ello su gran conocimiento de las plantas), además de dominar el arte de la partería. Es este un tema del que se ha escrito hasta la saciedad, antiguo como el mundo, y que trasciende a partir de la mitología clásica que es la base de nuestra cultura.

Como representante fundamental, mito principal y origen de nuestra memoria colectiva está la diosa griega Hécate (también identificada con la Isis egipcia) y con sus hijas y sacerdotisas: Circe y Medea. Hécate (pluriempleada) se le asocia, entre otras competencias, con magia, brujería, conocimiento de hierbas y plantas venenosas, fantasmas, necromancia y hechicería. En pocas palabras, poderosa en artes oscuras, como es el caso de otra de sus más insignes sucesoras, personaje literario que bebe, como toda ficción, de la realidad cotidiana. Estamos hablando de nuestra “Celestina”[2] que, por otra parte, no es el único personaje literario dotado con las connotaciones ya descritas.

No fue el escritor toledano Fernando de Rojas (natural de La Puebla de Montalbán) el primero, ni desde luego el último en usar de esta figura en la obra publicada en los últimos años del siglo XV. A mediados del siglo XIV el Arcipreste de Hita en su Libro de Buen Amor introduce su “Trotaconventos” (Urraca) y, posteriormente, Lope de Vega en La Dorotea hace lo propio con la “Gerarda” y con la “Fabia” de El caballero de Olmedo. José Zorrilla, en su archiconocido Tenorio, introduce el personaje brujeril de “Brígida”. Escritores posteriores como Pérez Galdós, con la “Saturna” de su novela Tristana, llevada a la gran pantalla por Buñuel en 1970; la “Marieta” de Félix Urabayen en su novela Don amor volvió a Toledo, publicada en 1936 o la “Crispina” de la novela de Mauricio López Robert Doña Martirio, publicada unos años antes que la anterior. Todas muestran la reiterativa vigencia del mito.

Pero regresemos de nuevo al personaje de nuestra exitosa “Celestina”, que fue la obra literaria más editada y difundida en el Siglo de Oro; sólo en la primera mitad del siglo XVI sabemos de la existencia de unas noventa ediciones, impresas en España y en el resto de Europa. En principio, su primera edición aparecía como “Tragicomedia de Calisto y Melibea”, aunque el título por la que pasaría a conocerse: “La Celestina”, se lo debemos a la traducción italiana que realizó Cesare Arrivabene en el año 1519. La obra se tradujo, en poco más de un siglo, a varios idiomas. Varios estudios de la obra apuntan que, además de Fernando de Rojas, intervinieron en la redacción de su primera parte dos escritores coetáneos, también de origen judeo-converso (como Rojas): el cordobés Juan de Mena y el toledano Rodrigo Cota.

La novela refleja la amalgama cultural y literaria de la época y, por descontado, como ya indicamos, se pueden encontrar numerosas referencias de la mitología clásica. Su figura principal, Celestina, la astuta alcahueta, también se asocia con personajes mitológicos, y su habilidad manipuladora y dotes de brujería se pueden asociar a las “artes mágicas” o “artes oscuras” mencionadas. Sólo recordar que, en el texto de Rojas, al describir a Celestina, el autor, entre otras habilidades, le adjudica “una punta de bruja”.

Por otro lado, la Historia ha recogido ciertas biografías de personajes asimilados a mujeres que ejercieron este tipo de oficio que, en algunos casos, han dejado huellas palpables, como es el caso que el escritor Gabriel Pozo Felguera describe en un completísimo estudio donde cuenta el caso de una tal “Mariparda”, trotaconventos o celestina del siglo XVI, que llegó a ser la primera mujer con una calle en la ciudad[3]. Una empoderada de su época.

Resulta curioso, como escribe Pozo, que “a todas las mujeres dedicadas a oficios mercantiles o puestos de los mercados se las comenzaba por llamar Mari, más su apodo calificativo. En cambio, a las mujeres que ejercían la prostitución en la mancebía o en los mesones se no se les anteponía el nombre de Mari”. Otro ejemplo similar fue el de una tal “Margaritona”, otra alcahueta, esta vez madrileña, de la época de Felipe IV, descrita con todo lujo de detalles por el historiador José Deleito y Piñuela (apartado de su cátedra al finalizar la Guerra Civil), en uno de sus libros titulado La mala vida en la España de Felipe IV, con Prólogo de Gregorio Marañón, y publicada en 1948.

Y el personaje, tan atractivo, se ha llevado incontables veces al cine, Se han descubierto, gracias a la investigación, varios expedientes de censura de tres guiones basados en la novela de Rojas. Corresponden a los proyectos de Juan Guerrero Zamora de 1965, el de Luis Revenga de 1967 y el de Julio Diamante de 1979, todos ellos censurados durante la dictadura franquista[4]. Son muchísimas las actrices que han dado vida a nuestro personaje, tanto nacionales como extrajeras como la peruana Montserrat Brugué; la francesa Jeanne Moreau; la ruso-italiana Assia Noris o la famosa actriz mexicana Ofelia Guilmaín, nacida en Madrid, pero naturalizada en aquel país al exiliarse tras la Guerra Civil, más toda un larga nómina de actrices españolas, comenzando con la pionera Carmen Cobeña (1869-1963), quien representó por primera vez el papel de Celestina en 1909; Irene López Heredia (1894-1962), Margarita Xirgu (1888-1969)[5] o Amparo Rivelles (1925-2013). Entre las actrices de cine destacamos a Terele Pávez, Anabel Alonso, María Luisa Pontes, Amelia de la Torre, Tony Soler, Carmen Machi, Nati Mistral, Nuria Espert, Gemma Cuervo o Charo López.

Parafraseando al ya citado Gabriel Pozo, el oficio celestinesco no casaba bien con el nombre de la Virgen, y por ello a ninguna prostituta se le conocía anteponiéndole el Mari que si llevaban las mujeres “decentes”. Sigue diciendo que, en la historia de la prostitución local granadina, apenas se ha conservado el nombre de una sirvienta de Venus de apodo la “Bizcocha”.

Según el autor: “ninguna de las históricas prostitutas debe haber contraído méritos para que los próceres le dediquen una calle. Lo cierto es que los tiempos han cambiado apenas en estos menesteres: Ambos sexos buscan compañía y recurren a intermediarios cuando por sí solos no son capaces de encontrarla.

 

                                 Rosa M. Ballesteros García

                 Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                “benaltertulias.blogspot.com”



[1] Silvia Federici (Parma, Italia, 24 de abril de 1942) es una filósofa, historiadora1​, escritora, profesora, activista feminista y marxista Ítalo-estadounidense.

[2] Conocida también, entre otros sinónimos como alcahueta, tercera, trotaconventos, encubridora, cobertera, corredera, correveidile, enflautadora, comadre, encandiladera, encandiladora, conseguidora, burdelera…

[3] En palabras del autor, sabemos que Mariparda ya daba el nombre a la calle del centro de Granada a finales del siglo XVI, por documentos del Concejo. La calleja perpendicular a la fachada de la Catedral llevó su nombre durante cuatro siglos, hasta que se lo quitaron para dárselo a un político.

[4] Recomendamos el libro de José Eduardo Villalobos Graillet: La celestina y el cine censura y recepción (1969-1996).

[5] También exiliada.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Edadismo y sociedad

                                                       EDADISMO  Y  SOCIEDAD

Denominamos edadismo al trato desigual que se tiene con un determinado grupo de personas en razón de su mayoría de edad. Si bien es cierto que la progresión del deterioro mental es un hecho constatado, también lo es que su desarrollo, es decir, la aparición evolutiva de signos externos que manifiestan su existencia, está influenciado por múltiples circunstancias, que demuestran no ser asimilables al número de años vividos. Sin embargo el edadismo, llamémosle laboral, tiene marcado su inicio en la edad de jubilación, mientras que el edadismo real o social suele aparecer mucho más tarde, o incluso, en ocasiones, puede precederle.

Esta lentitud evolutiva del ciclo biológico en comparación con las determinaciones del ciclo social da lugar a un desfase entre ambos que crea un espacio de tiempo en el que muchos edadistas en posesión aún de sus plenas facultades mentales se ven liberados de sus obligaciones profesionales habituales y en condiciones de dedicarse a otras actividades que la sociedad no tiene previstas y que por lo tanto los deja en un limbo que añade a la inactividad laboral alcanzada, la inactividad propia del vacío social, o dicho de otra forma, quedan faltos de los estímulos necesarios para conservar la actividad vital.

Para explicarlo mejor, en la última etapa de nuestra vida, al producirse la jubilación, el nivel de exigencia de respuestas neuronales orgánicas y funcionales, cesa abruptamente, produciendo un vacío o depresión importante que necesitará ser ocupado por otra actividad antes de ser declarado definitivamente obsoleto con la pérdida de la función. Este hecho es fundamental para la conservación de la vida y la preservación de los años. Aunque los circuitos cerebrales ya desgastados por la edad, hacen que nuestro cerebro disminuya su capacidad de reacción y su plasticidad para adaptarse a nuevas situaciones, no la han perdido por completo, ya que la pérdida total solo se producirá con el deceso, que será más temprano mientras mayor sea el nivel de abandono funcional.

El problema fundamental del edadismo, consiste en que al interpretarlo como una discriminación y un abandono, y no como un cambio de actividad, colabora incrementando los niveles de depresión por la falta de un estímulo, acelerando el fracaso holístico del tejido conjuntivo y acortando la llegada de la defunción. El edadismo laboral es un problema legal, pero el social es un problema añadido. Sin embargo el más lacerante es el edadismo familiar.

La bondad familiar evita inmiscuir al abuelo o abuela en cualquier tipo de decisión familiar, lo aparta de actividades primigenias como la capacidad de decisión, y no le solicita su opinión en ningún problema de aquellos en los que era cabeza decisoria hasta ese momento, o sencillamente sus decisiones no se tienen en cuenta o se menosprecian, por no mencionar todas aquellas actividades de destreza manual, pericia o hábitos dominados, que conllevan riesgos, magnificados a fin de obligar a una quietud ajena a la verdadera existencia. Desaparecen, por lo tanto, todos aquellos estímulos que nuestro cerebro necesita para seguir siendo un cerebro y las llamadas para su reconstrucción aumentan, porque aumentan los niveles de inactividad y depresión característicos de nuestros mayores.

Esta forma de estimular la muerte de los ancianos resulta patente en la organización de nuestras residencias de mayores, carentes de todo programa o iniciativas que estimulen la actividad senil. Estos centros, dotados de una organización marcadamente castrense, abominan de la libertad en todos sus actos, limitándose a controlar, a veces con dureza, cualquier extralimitación a la normativa implantada que pueda ser interpretada como un peligro para los mayores o una incomodidad para los cuidadores. La quietud y la contemplación serán las últimas y tristes experiencias de estos abuelos.

Para prolongar su vida en un estado aceptable de actividad, los edadistas tienen necesidad de sus propias actividades que les recompensan, y  que si no las tienen es necesario organizarlas y    facilitárselas, a fin de mantener viva una actividad cerebral acorde con su capacidad. Hemos de tener en cuenta que un porcentaje no despreciable de nuestros edadistas son personas de una formación intelectual elevada y valiosa que han desarrollado en puestos de decisión importantes en su vida laboral activa y que se encuentran aún en posesión de muchas cualidades útiles y aprovechables que pueden redundar en el beneficio de la comunidad, aconsejando y mejorando muchas actividades comunitarias.

Estas actividades no solo alcanzan a labores simples de pasear, charlar con sus amigos en los bancos públicos de encuentro, cada vez más escasos, leer según nivel de instrucción, dibujar, pintar o escribir, jugar al dominó, o más raramente al ajedrez, la petanca, participar en los grupos de  senderistas, trabajar en los huertos urbanos o rurales, y  hasta muchos más, como guardadores o cuidadores de centros cívicos o de exposiciones, bibliotecas, centros de ocio, asesores o colaboradores en multitud de iniciativas, que justificarían la existencia de una concejalía específica dotada y dedicada a desarrollar, facilitar y compensar todo tipo de actividades practicables e incluso remunerables, y no encerradas en los centros al uso.

La exhibición de una vejez cuidada y estimulada que podría denominarse como una jubilación activa, productiva y remunerada debería constituirse en  uno de los marchamos de orgullo de cualquiera de los municipios de nuestras costas en los que la prevalencia de edadistas debiera ser considerada como un emblema de buen hacer municipal, que predisponga a una mejor empatía hacia este conjunto de personas que junto con el racismo y el sexismo constituyen las formas más extendidas de discriminación que están ya incluso protegidas legalmente en algunos países.

 

                                                             Jesús Lobillo Ríos

                                          Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                  “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 8 de septiembre de 2024

Cine México. Luis Buñuel.

                                      MEXICO, BUÑUEL Y OTROS TRANSTERRADOS

 

Son numerosísimas las publicaciones, artículos y estudios que se han publicado sobre el mítico cineasta aragonés Luis Buñuel (1900-1983), aunque en esta ocasión vamos a acercarnos al personaje a partir de su etapa como cineasta en México, país con el que llegó a compartir nacionalidad al naturalizarse mexicano en 1949.

Su llegada tuvo lugar en 1945, tras pasar unos años en EE.UU. (En Nueva York, en 1940, nacería el menor de sus dos hijos, Rafael). Como se sabe, las presiones del macartismo y su militancia comunista fueron el detonante para que Buñuel abandonase aquel país (tras un «empujoncito›› de su amigo Salvador Dalí) acompañado de su familia: su esposa, la francesa Jeanne Rucar, con la que se había casado en 1934, y su hijo mayor, Juan Luis. Luis Buñuel tenía entonces 45 años (nació en 1900) y llegaba en plena «Época de Oro››[1] del cine mexicano, invitado por el productor Óscar Dancigers[2], para dirigir Gran casino, un drama musical protagonizado por el famosísimo Jorge Negrete, estrenado en 1946. Tras este debut dirigiría más de una veintena de películas en aquel país, varias de ellas con la colaboración de guionistas españoles exiliados o transterrados, que viene a ser lo mismo.

Uno de sus más asiduos colaboradores fue el extremeño Luis Alcoriza (1918-1992), también director, pero guionista en películas como El gran calavera, 1949; Los olvidados, 1950 (Alcoriza, Max Aub, Juan Luis Buñuel); La hija del engaño, 1951; Él, 1953 (Alcoriza y Mercedes Pinto); El bruto, 1953; El río y la muerte, 1954; La ilusión viaja en tranvía, 1954; La muerte sube al Pao, 1959 o El ángel exterminador, 1962. Colaboraron ambos también, como director y guionista, respectivamente, en la producción francesa La mort en ce jardín (La muerte en este jardín) estrenada en 1955.

Con el guipuzcoano Eduardo Ugarte (1901-1955), también director (en este caso guionista), dirigió el film de género negro: Ensayo de un crimen, 1955, donde actuaba la actriz azteca Miroslava, quien fue compañera sentimental del torero Luis Miguel Dominguín. Ugarte también colaboró con Buñuel, como guionistas ambos, en la película Don Quintín, el amargao, estrenada en Madrid en 1935. Como dato para los cinéfilos curiosos, Buñuel no aparecía en los títulos de crédito porque, según él, no le apetecía que su nombre figurara en películas de este género (sainetero).

Con el también escritor y guionista aragonés Julio Alejandro (1906-1995)[3], oficial de marina republicano, exiliado en aquel país, colaboró en películas como Abismos de pasión, 1953; Nazarín, 1959; Viridiana, 1961 (ambas basadas en sendas novelas de Galdós); Simón del desierto, 1965 o Tristana, 1970. También coincidió con Luis Alcoriza, como director, en el guion de El muro del silencio, 1971. Con el poeta y escritor malagueño Manuel Altolaguirre (1905-1959), como los demás citados, también exiliado con su mujer, la escritora Concha Méndez (1898-1986), trabajó en la comedia Subida al cielo, estrenada en 1952. En los títulos de crédito de la película aparecen varios actores españoles exiliados como el madrileño Francisco Reiguera (1899-1969), el gallego Manolo Noriega (1880-1961) o el valenciano Pedro Elviro («Pitouto››, 1896-1971)). Julio Alejandro regresó a España a principios de los años 80, tras cuatro décadas residiendo en México. Fue reconocido en el Festival de cine de Huesca en 1989 y por la Diputación General de Aragón en 1993. Falleció dos años después, en 1995.

Como ya adelantamos, Buñuel se instaló en Ciudad de México en los años 40. Unos años después, ya naturalizado, se construyó una casa en la que vivió hasta su muerte. El arquitecto fue, como no podía ser de otra forma, el arquitecto vasco Arturo Sáenz de la Calzada (1907-2003), también exiliado desde 1939[4], y amigo del maestro desde que coincidieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid en los Años veinte. Fue uno de los pocos arquitectos españoles que pudo acreditar su titulación en aquel país, como es el caso del madrileño Félix Candela (1910-1997). Arturo trabajó en varios proyectos, alguno de ellos con el valenciano Jesús Martí (1899-1975), otro exiliado. Sáenz fue cofundador del Ateneo Español de México en 1949, junto a un grupo de exiliados como Ceferino Palencia, Manuel Andújar, Juan Oyarzábal, Adolfo Halfter o Álvaro Custodio, entre otros, bajo la presidencia del médico socialista Joaquín D´Harcourt. Arturo Sáenz Murió en México, como la práctica totalidad de las personas aquí citadas.

La casa que Martí construyó para Buñuel era una casa grande, pero exenta de lujos, exceptuando un mural pintado por el malagueño José Moreno Villa (1887-1955), también exiliado; un cuadro de la inglesa surrealista, también naturalizada, Leonora Carrington (1917-2011) titulado Le Bon Roi Dagobert; un retrato pintado por Salvador Dalí (1904-1989), en el comedor; unos grabados regalados por el pintor local Alberto Gironella (1929-1999) o el padre Julián Pablo (1937-2018) un fraile dominico, también pintor y ferviente cineasta (fundó el primer Cineclub). Personaje curiosísimo (su padre era español) fue también pintor, arquitecto, actor y director de cine. Fue un gran amigo de Buñuel, con quien había colaborado en París en su película La Vía Láctea, estrenada en 1969. Según refiere Claudio Isaac en su libro, Luis Buñuel: A Mediodía, el padre Julián Pablo era a la única persona que Buñuel solía buscar: «tomaba el teléfono y lo buscaba, algo que no hacía por nadie en absoluto››. Jeanne Rucar (1908.1994), la viuda del cineasta, también se refirió al Padre Julián en su libro Memorias de una mujer sin piano, al que había conocido en la boda del director azteca Gustavo Alatriste (1922-2006) con su segunda mujer, la actriz Sonia Infante (Buñuel fue el padrino). Anteriormente Alatriste estuvo casado con la famosa estrella mexicana Silvia Pinal («Viridiana›). A su hija la que bautizaron como Viridiana Alatriste Pinal.

En 1972 Buñuel se convirtió en el primer director español en conseguir el Óscar a la mejor película de habla no inglesa, por Le Charme Discret de la Bourgeoisie (El discreto encanto de la burguesía), película que se iba a rodar en España, pero que resultó imposible debido a la censura. Un par de años antes, en 1970, había dirigido la freudiana Tristana, firmando también el guion junto a su amigo Julio Alejandro. Fue una coproducción con Francia e Italia rodada en Toledo, nominada al Óscar como Mejor película de habla no inglesa, protagonizada por Caterine Deneuve. Su última película fue Ese oscuro objeto de deseo (1972) con Fernando Rey y Ángela Molina.

Con el estreno de Los Olvidados (1950) se iniciaría una censura crónica de sus películas (en distintos países, por distintos motivos). Solo a partir de Tristana las películas de Buñuel se proyectarían con normalidad. Entre las censuradas: La edad de oro; Las Hurdes; tierras sin pan; Un perro andaluz; Viridiana o Belle de jour. La mayor parte de ellas no se exhibieron comercialmente en España. De sus películas españolas, un par de ejemplos: Viridiana (1961), no se pudo ver en nuestro país hasta 1977 y Tristana (1970), estuvo prohibido su rodaje, por orden de Manuel Fraga, durante siete años.

En palabras de Julián Pablo: «Buñuel no dejó alumnos, no dejó discípulos, no hay quien pueda imitar el cine de Buñuel, no tiene escuela. Eso es lo más magistral de Buñuel››. No obstante, como la mayoría de los seres humanos, tuvo sus luces y sus sombras. En el caso de don Luis, su flaqueza eran los celos y el espíritu controlador que ejercía sobre su esposa, Jeanne, quien, según la madre del cineasta, era capaz de aguantarle todo. Como muestra, unas frases entresacadas de su libro de memorias en el que Luis le decía, por ejemplo: «No es decente Jeanne, se te ven las piernas››, y dejé de hacer gimnasia (había sido gimnasta condecorada). También tocaba el piano, pero nuestro genio le decía: «Para tocar como tocas…sería mejor no hacerlo…››, y dejé de tocar el piano. También le controlaba las lecturas: «No leas eso, Jeanne, no vas a entender››. En el libro afirma que Luis le había quitado el piano, la gimnasia… y cuando los hijos se emanciparon Jeanne se inició en la encuadernación… y «también me la quitó. Nunca me atrevía a oponerme a Luis››.

Luces en lo público, sombras en lo privado. La vida misma con sus victorias y sus miserias. En definitiva, un ser humano con todas las contradicciones con las que cualquiera que lea este artículo puede identificarse. También cabe preguntarse si todos los «genios›› siguen este mismo esquema, pero esto es tema para otro artículo.

 

                              Rosa M Ballesteros García

                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                             “benaltertulias.blogspot.com”



[1] La conocida edad dorada del cine azteca (aproximadamente dos décadas, de 1936 a 1956).

[2] Dancigers (1903-1974) fue un productor de cine ruso, nacionalizado mexicano. Fue el productor de varias películas dirigidas por Buñuel como El gran calavera, Los olvidados, La hija del engaño, El bruto, Él, Robinson Crusoe o Abismos de pasión.

[3] . Ganó un Premio Ariel de plata en 1958 a la mejor adaptación por Feliz Año, amor mío.

[4] Fue Premio Nacional de Arquitectura en 1935. Tras salir del campo de internamiento francés de Saint Cyprien, llegó a principios de 1940 al puerto mexicano de Veracruz en el Sinaia.

domingo, 1 de septiembre de 2024

El malagueño creador de la Feria del Libro

                             EL MALAGUEÑO CREADOR DE  LA FERIA DEL LIBRO

 

Rafael Giménez Siles, nacido en Málaga en 1900, es un gran desconocido en nuestro país, pero es la gran figura de la edición internacional del libro. Editor, librero e impresor, un auténtico agitador cultural, que modernizó el sector editorial aplicando el marketing a esta actividad empresarial y que pudo desarrollar de forma extensiva en México y en toda América Latina, donde hubo de exiliarse ante la llegada del “bibliocausto” franquista o quema generalizada de libros promovida a escala nacional por los nuevos bárbaros culturales, que asolaron España a partir de 1936.

En su ciudad natal, Málaga, hizo sus primeras letras y el bachillerato en el Colegio e Instituto General Técnico de San Ildefonso. A los 17 años, su padre, que era un funcionario municipal de cementerios, lo envía a estudiar a Madrid donde se gradúa en la Facultad de Farmacia. Al llegar el momento de su Servicio Militar es destinado a la Brigada Obrera y Tipográfica del Estado Mayor en el Ministerio de La Guerra, donde se editan e imprimen los mapas, la cartografía y los anuarios militares. A partir de este momento no se separaría nunca de la imprenta y de los libros.

En la Facultad de Farmacia había sido elegido presidente de la Asociación Oficial de Estudiantes de Farmacia, y promueve un par de revistas estudiantiles (“El estudiante”, “Post-guerra” y “Nueva España”) y es acusado de promover la difusión de un manifiesto contra Alfonso XIII, por lo que se le condena a seis meses en la Cárcel Modelo de Madrid, en donde conoce a Antonio Graco (abogado y editor) y a Juan Andrade, funcionario del Ministerio de Hacienda y batallador comunista, con los que funda la Editorial Cenit, una de las principales editoriales de los años treinta con un fuerte compromiso social, que en 1935 había publicado más de doscientos títulos, entre ellos obras traducidas de John Dos Passos, Herman Hesse, Máximo Gorki y Engels.

Es nombrado profesor de “Técnica Comercial del Libro” en la Escuela de Librería de la Cámara Oficial del Libro de Madrid, en donde es elegido vicepresidente primero, adquiriendo el fuerte compromiso de fomentar la lectura llevando el libro a los puntos más recónditos de España, para lo que desarrolla dos medidas de gran calado que aún perviven entre nosotros. La primera es la creación de “La feria del Libro”, cuya primera edición en 1933 se celebró en el Paseo de Recoletos en Madrid, así como las sucesivas en 1934 y 1935, con la creación añadida de la Agrupación de Editores Españoles, cuyo propósito fue el de mantener la celebración y extenderla al resto de las capitales del país.

La segunda medida es la de llevar materialmente los libros mediante camiones-stand a todos los pueblos de España, medida que complementa la acción de las misiones pedagógicas preconizadas por Giner de los Ríos. Nombrado ya presidente de la Cámara Oficial del Libro redacta a petición de Jesús Hernández Tomás, Ministro de Instrucción Pública y comunista notorio, organización a la que nunca llegó a pertenecer, el proyecto editorial de la que sería en adelante la Distribuidora de Publicaciones del Estado.

Tras la guerra civil huyó a Francia y fue recluido en Argelés de donde es rescatado por los activistas pro-republicanos Louis Aragón y Nancy Cunard, para exiliarse en México a donde llega en Mayo de 1939, vía Nueva York, fundando la “Edición y distribución Ibero Americana de Publicaciones, sociedad anónima (EDIAPSA) en colaboración con muchos escritores españoles igualmente exiliados, y con capital mexicano, particular e institucional, así como las revistas “Romance”, “Amiga”, “Rompetacones” y “Educación y cultura”, inaugurando poco después la “Librería de Cristal” (en recuerdo del Palacio de Cristal del Retiro de Madrid). Todo este esfuerzo pasaría a constituir el mayor complejo editorial de América Latina comandado por EDIAPSA.

En su afán impulsor del libro crea diversas editoriales: Editorial Colón, Colección Málaga, Empresas Editoriales, Editorial México, Norgis editores, Compañía General de Ediciones, Libreros Mexicanos Unidos, Editorial Nueva España y Editorial Diógenes.

En 1944 crea la Asociación de Libreros y Editores Mexicanos que se convertiría en el Instituto Mexicano del Libro, a partir del cual consigue la celebración de la Feria Mexicana del Libro cuya primera edición se celebró el 2 de mayo de 1947.

En México, Rafael Giménez Siles “hizo historia” contando con la protección  del Gobierno Mexicano interesado en promover la difusión del libro y recibiría las más altas distinciones del estado. Se nacionalizó mexicano enseguida y nunca pensó en regresar a su patria. En 1940 se casó con Francisca Navarro, hija menor de Tomás Navarro y Tomás, director de la Biblioteca Nacional y discípulo predilecto de Ramón Menéndez Pidal, y exiliado a su vez, en EEUU, con la que tuvo dos hijos. En 1976 se jubiló y vendió toda su participación en el negocio editorial. Falleció en 1991 a los 91 años de edad.

En opinión de su biógrafa Ana Martínez Rus (“Edición y compromiso”, Renacimiento 2022), no solamente Málaga, sino toda España tienen una deuda pendiente con este incansable impresor, editor y librero que ha dejado su huella imperecedera en el mundo del libro.

 

                                                                Jesús Lobillo Ríos

                                     Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                     “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

C. Somolinos Molina. Biblioteca Virtual Cervantes. 2016

M. Mateo Pérez. El Mundo.-13/8/2022

E. Benítez.-La Opinión de Málaga. 23/4/23

La Feria del Libro de Madrid. 13/6/2019

domingo, 25 de agosto de 2024

Tres malagueñas pioneras

Tres malagueñas pioneras:

Isabel Oyarzabal, Victoria Kent y María Zambrano

Con este artículo pretendemos sacar a la luz tres malagueñas extraordinarias que tienen entre ellas muchas cosas en común: su pionerismo en un mundo gobernado por los hombres, su compromiso social y político y, por último, y muy importante, el exilio que sufrieron al finalizar la Guerra (In-Civil). Su lucha estuvo centrada, especialmente, en su compromiso por mejorar la situación de las españolas, sacarlas de siglos de atraso y acercarlas a los nuevos tiempos.

            En primer lugar, para situarnos cronológicamente, todas ellas nacieron durante el último tercio del siglo XIX, siendo la más veterana Isabel y la más joven María. Isabel y Victoria nacieron en la capital y María en Vélez.  

En aquel último tercio de siglo Málaga, que había tenido el honor de ser pionera de la Revolución Industrial (llegó a ser la primera del país y se mantuvo muchos años como la segunda, tras Barcelona) comenzó a decaer a partir de 1880 por varias razones fundamentales: la plaga de filoxera que acabó con la producción vinícola, el derrumbe de la industria azucarera y también el cierre de las fundiciones (Málaga, durante muchos años fue conocida como «La ciudad de las chimeneas››).   

Por otra parte, el particular atraso de nuestro país, con referencia a la situación social y política de más del 50% de su población, es decir, de las mujeres, condicionaría, en gran medida, la articulación y el desarrollo de un movimiento feminista en el que se habían involucrado nuestras biografiadas. Muy distanciado de otros países que concentraban sus luchas en la obtención del voto, nuestras primeras feministas se volcaron, como un primer paso, en la educación. En esta estrategia no se pueden dejar de lado las iniciativas de los krausistas y las voces progresistas que hicieron que este tema cobrara nuevas dimensiones en el último tercio del siglo. Los Congresos Pedagógicos de finales del siglo XIX fueron una fuente importante para medir el estado de opinión respecto a la educación de las mujeres en esta época. Sin embargo, hasta después de la Primera Guerra Mundial, el movimiento feminista a nivel internacional no experimentaría un gran impulso. En estos momentos, aparecen en España las primeras organizaciones de género como la ANME, en 1918, fundada por otra malagueña: María Espinosa de los Monteros (1875-1946); la Juventud Universitaria Femenina (JUF), a la que Victoria Kent representó en el Congreso Internacional de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias (celebrado en Praga en 1921) y en 1926 el Lyceum Club, presidido por María de Maeztu (1881-1948) con Victoria Kent e Isabel Oyarzabal como vicepresidentas.

            Este es, a grandes rasgos, el escenario que vio nacer y crecer a estas mujeres. La primera de ellas, por orden cronológico es Isabel Oyarzabal Smith (1878-1974), miembro de una de las familias más destacadas de la burguesía industrial malagueña. Sus padres, fueron Juan Oyarzabal, malagueño de origen vasco, y Ana Smith-Guitry, escocesa, lo que le facilitó un bilingüismo que le sería de gran utilidad como traductora, periodista, escritora, actriz y diplomática.​ En 1910 se casó con Ceferino Palencia y Álvarez-Tubau, abogado, pintor y diplomático, hijo de actores, a quien conoció durante una representación de la compañía Palencia-Álvarez, celebrada en el teatro Cervantes de la capital. La pareja tuvo dos hijos: Ceferino e Isabel.

En sus artículos como periodista (bajo los pseudónimos de «Beatriz Galindo›› o Isabel de Palencia), los más recurrentes fueron los relacionados con el papel de la mujer en la sociedad, la reivindicación de sus derechos (especialmente, el derecho al sufragio). También se ocupó de cuestiones sociales, la infancia, la sanidad o la educación. Como ya adelantamos, fue una de las fundadoras del Lyceum Club, socia de la ANME, del Consejo Supremo Feminista de España y de la Liga Femenina Española por la Paz y la Libertad. Formó parte de la Agrupación Femenina Socialista y, durante la guerra, del Comité Nacional de la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA). En 1930 se convirtió en la única mujer de la Comisión Permanente sobre Esclavitud de las Naciones Unidas. Acudió al congreso de la Alianza por el Sufragio Universal en Ginebra.

En 1931 se afilió a la UGT y el PSOE y, al estallar la Guerra, fue nombrada embajadora de la República en Finlandia y Suecia, cargos que desempeñó entre 1937 y 1939. Fue la primera mujer española en ostentar ese cargo. Se exilió junto a su familia en México, donde falleció en 1974, país donde siguió vinculada a España a través del Ateneo Español de México, y otras organizaciones. A esta malagueña se le dedicó un espacio con su nombre (La sala Isabel Oyarzabal) en el antiguo salón de plenos del edificio de Diputación (Plaza de la Marina). Murió a la avanzada edad de 96 años en México. Publicó en 1940 una autobiografía: I must have liberty.

            La segunda dama se llamaba Victoria Kent Siano (1898-1987). Estudió magisterio en Málaga (con profesoras feministas como Suceso Luengo y Teresa Aspiazu) y Derecho en Madrid. Fue la segunda mujer española en colegiarse para ejercer como abogada y la primera en hacerlo en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, durante la dictadura de Primo de Rivera.​ Se convirtió, además, en la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar o consejo de guerra (1931) tras haberse negado a colaborar con el dictador Primo de Rivera. Fue una de las tres primeras diputadas de la Segunda República (junto a Margarita Nelken y Clara Campoamor). Estuvo afiliada a la ANME y la Juventud Universitaria Femenina, representando a dicha entidad en un congreso en Praga en 1921. En 1931 resultó diputada con el Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) y en 1933 con Izquierda Republicana (IR). Fue vicepresidenta desde 1926 del Lyceum Club Femenino. Durante la IIª República fue nombrada directora general de Prisiones en abril de 1931. Desde este cargo introdujo reformas con la intención de humanizar el sistema penitenciario, siguiendo la labor de Concepción Arenal en el siglo XIX. Entre sus medidas, instituir por vez primera en el mundo los permisos de salida de fin de semana, la retirada de grilletes y cadenas (con cuyo metal mandó modelar una estatua en honor a Concepción Arenal) y la creación de un cuerpo femenino de funcionarias de prisiones. Al finalizar la guerra se exilió, primero en París, perseguida por la Gestapo y luego en Nueva York, donde murió a la avanzada edad de 89 años.

            En Málaga, la estación tren Victoria Kent tiene un apeadero subterráneo situado junto a la barriada de Nuevo San Andrés que lleva su nombre. En 2016 se publicó el libro Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York. Un exilio compartido.

            La más joven del terceto es María Zambrano (1904-1991). Nació en Vélez-Málaga. De muy niña se trasladó a Segovia, donde su padre fue profesor en su instituto, el mismo en el que enseñaba Antonio Machado, otro exiliado. En Madrid se doctoró en filosofía con una tesis sobre el judío sefardita Baruch Spinoza (dirigida por José Ortega y Gasset), por lo que es la única escritora feminista del periodo anterior a la Guerra Civil. Empezó a escribir artículos en el periódico El Liberal a favor de la mujer.

Tras la Guerra Civil se exilió a México, Cuba y Puerto Rico. Allí escribió sus obras feministas más importantes: Delirio de Antígona y Eloísa o la existencia de la mujer. En su obra como filósofa abordó temas poco abordados como el sueño, la poesía y el saber femenino en los que denuncia y reflexión, sobre el nulo papel de las mujeres en la sociedad. En México dio clases en la Universidad de Morelia. De aquellos años son sus obras Pensamiento y poesía en la vida española y Filosofía y poesía.   Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, doctora honoris causa por la Universidad de Málaga, en 1986 regresó del exilio y en 1988 se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Miguel de Cervantes, siendo así la figura femenina del pensamiento español más importante del Siglo XX. Falleció en Madrid, a los 87 años, y enterrada en su ciudad natal Vélez-Málaga. Málaga le ha dado su nombre a la estación de tren.

 

                                         Rosa Ballesteros García

                        Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                     “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 18 de agosto de 2024

Poder y contrapoderes

                                                       PODER Y CONTRAPODERES

 

Opinaba Salvador de Madariaga que el español es individualista, y a diferencia del francés, no se siente miembro de un estado igualitario, ni socio de una sociedad nacional como el inglés, ni súbdito de un imperio como el alemán o el italiano. Cada español se siente único, es rey en sí mismo y emperador por encima de cualquier otro. Su egoísmo le hace sentir su patriotismo como una pasión absorbente en la que el país le pertenece antes que pertenecer  a su país. Esto se reproduce de manera espectacular en las instituciones que conforman nuestro entramado social,  político, religioso y militar.

Frente al Gobierno, emanado de las Cortes Generales, que es lo único que votamos los ciudadanos de a pié, se erigen una ingente cantidad de  asociaciones, de diversa influencia, que ejercen de auténticos contrapoderes que controlan o pretenden controlar las aspiraciones de los votantes en su propio beneficio.

Para empezar, la Monarquía es una Institución a la que el Gobierno está obligado por su superioridad jerárquica, que no electiva, pero que, por el contrario no tiene, al parecer, ninguna obligación para con el Gobierno ni por tanto con el país, hasta el punto de afirmar públicamente que lo que hacen los reyes no nos compete para nada, es decir, que es autónoma e independiente.

Otro gran contrapoder es la Iglesia que constituye un dominio autónomo dentro del poder, que además depende de un estado extranjero ya que la Santa Sede es un estado independiente con sus propias leyes y sus propios intereses que presiona a través de sus acuerdos y sobre todo de la infiltración que suponen sus fieles, sus sectas y sus adeptos.

Algo parecido ocurre con el Ejército que siente su país como propio, con un poder real, efectivo y vigilante de unas ideas celosamente guardadas y cuidadas en sus centros y academias.

Y por supuesto los poderes de las Comunidades Autónomas que pueden estar a favor o en contra dependiendo del color de su partido. Partidos políticos que solo entienden claramente de sus ideales, coincidan o no con aquellos que los han votado, incluso aunque sean los propios.

Pero hay otras muchas instituciones que  ejercen una  pasión descontrolada por su país  como es el Poder Judicial, en sus variadas manifestaciones, que suponen un garante de costumbres que solo a ellos les atañe. Y otras muchas  que costeadas por el gobierno ejercen un eficaz contrapoder.

Estos poderes, antes que complementarse, como sería lógico suponer, compiten entre sí, conformando un país tensionado  que se asemeja a  las colecciones de muñecas rusas, las matrioshkas,  inscribiéndose unos dentro de otros asfixiando siempre al de debajo y sobre todo en el tramo más inferior, a los votantes.

Estas muñecas rusas, las matrioshkas, se crearon en 1890, posiblemente inspiradas en una antigua tradición japonesa. Los tallistas, que entienden su elaboración, las prefieren  de madera de tilo que es la más ligera y de más fina textura. Todas las muñecas de la misma matrioshka, deben de ser del mismo bloque a fin de que las condiciones físicas de humedad, contracción y expansión sean similares, porque estas condiciones varían de un bloque a otro, y porque no hay peor cuña que la de la misma madera. Pero todas  tienen una originalidad común: que son huecas.

 

                                                                        Jesús Lobillo Ríos

                                               Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                           “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografia.-

Dimiter Inkiow. Matrioska. Ediciones SM 2005.

Salvador de Madariaga. España. Ensayo de Historia Contemporánea. Espasa Calpe. 1989.