domingo, 11 de agosto de 2024

Los primos sin número

LOS PRIMOS, SIN NÚMERO

(Religión aparte LX)

 

De un tiempo a esta parte, en que hay tanto turismo, no nos extraña que la gente se mueva y se den un garbeo por la Ciudad Eterna, aunque bien mirada, podemos saber que Roma no tiene mucho de eterna, porque tuvo un inicio, más o menos sabido, y que, tal como están los asuntos que manejan algunos humanos, tampoco sea infinita ni tampoco lo sea muy tarde.

Podemos pensar que esta ciudad tan querida y este mundo entero pueden fundirse y perderse en el espacio y en el tiempo, antes que cante un gallo.

Podemos, también, recordar, ahora, aquel poemita de “Los peregrinos enamorados”, que pudimos repasar con nuestros hijos de la EGB y que nos hablaba de esta guisa: “Para Roma caminan / dos peregrinos, / a que los case el Papa, / porque son primos/... Les ha preguntado el Papa / de dónde eran./  Ella dice: -De Cabra./ Y él: - De Antequera/...”

Los humanos nos podemos cargar la ciudad de Roma y todo lo que pueda caer en nuestras manos, porque, a decir verdad, no somos tan exquisitos como se nos podría considerar. Estamos viendo que nuestras manos son torpes también, cuando hay que firmar cualquier tratado de Paz.

Con todo, como somos una especie inquieta, también nos movemos demasiado y podemos ser testigos de esta nuestra perpetua inestabilidad.

La política, que tanto nos inquieta, es tremendamente inquieta y hasta inquietante en demasía. Por todo ello no nos debe de extrañar que haya tantas idas y venidas políticas, porque se trata de una pasarela con solución de bastante continuidad, con tanto trasiego. De continuo, se nos presentan eventos políticos, culturales, sociales y hasta comerciales, que nos llevan de calle y a tanto llegan, que nos ofrecen un espectáculo informativo de tanta movida y en tantos escenarios. Así, todo se nos convierte en publicidad y propaganda, más que en publicación o información.

Podemos detenernos un poco y considerar de qué se trata, cuando somos espectadores pasivos de tantas peregrinaciones a Roma. No todos peregrinan con gastos pagados por el bien común, que es así de generoso.

Siempre hemos pensado, con todos nuestros respetos por delante, que las religiones no deben seguir ninguna bandera política, porque ya hemos sido testigos también (si es que no lo seguimos siendo), de servidumbre religiosa a la política y, en contrapartida, de tanto intervencionismo ético de lo político en las cuestiones morales y religiosas por parte del Estado, lo que conlleva que a los abanderados los muevan los aires que soplan desde el lado de las interesadas banderas políticas.

Podemos decir, antes de que se nos compliquen los asuntos y se nos puedan cruzar los cables, que los políticos, a su vez, no se estén tomando demasiado en serio la mismísima figura del Vicario de Cristo en la Tierra. Da por pensar que los políticos, de alguna manera, van buscando un reconocimiento y a la vez un espaldarazo casi sagrado de sus personas y sus quehaceres, quizás por aquello de que “la espada es la palabra de Dios”.

Así, hemos podido constatar que todos los políticos españoles que se precien han disfrutado de una audiencia especial y particular con el Papa de su tiempo. Han desfilado por el Vaticano todos los presidentes, desde Adolfo Suárez hasta el actual Pedro Sánchez, sin echar de menos, en el capítulo de audiencias pontificias, visitas como las de Ayuso y de Almeida (“heredero de la gran Manuela”), la visita de Cospedal y Soraya con sus negras mantillas, la de Yolanda Díaz y hasta la de Aragonés...

Esta utilización, a nuestro modo de ver, de la figura religiosa del Papa, nos mosquea por el afán privatizador de la política, que quiere hacerse valer con un sello religioso, por el solo hecho de que es seguido por la parroquia de sus feligreses y que siguen al Pontífice y que les sirve de acicate para dirigir sus votos. A todo esto ayudan bastante los comentarios interesados de muchos medios de información, a los que no les faltan nunca las simpatías y preferencias por los partidos que consagran la devoción por el tan sagrado liberalismo, que cada día es más depredador del estado de bienestar, que con tantos sacrificios del común nada tiene que ver con una mínima aproximación al mandato evangélico de la fraternidad, que todos los humanos de a pie nos merecemos.

No podemos permitirnos el lujo de que “los primos”, innumerables, seamos nosotros.

                                                                                  

                                        JOSE MARIA BARRIONUEVO GIL

                                              El Ateneo Libre de Benalmádena

                                                 “benaltertulias.blogspot.com”                                                         

domingo, 4 de agosto de 2024

Lady Godiva

                      MUJERES EN LA MITOLOGIA: LADY GODIVA

 

El mito de Lady Godiva, según la historiografía, estaría basado en una mujer real, una dama medieval anglosajona del siglo XI famosa por su bondad (su nombre anglosajón así lo indica: Godgifu «Regalo de Dios»), cuya historia recogerían cronistas como Roger de Wendover (s. XIII) o Florence de Worcester (s. XII). La dama no sólo era bellísima, un atributo que multiplica el éxito de los mitos, sino que se ha convertido, a través de los años, en el ejemplo tan repetido de que «detrás de cada hombre hay una gran mujer». Estuvo casada con el noble Leofric (968–1057), conde de Chester y de Mercia y señor de Coventry. Al parecer el marido no era exactamente justo, como se esperaría de un caballero, sino todo lo contrario: era ambicioso y esquilmaba con tributos abusivos a sus vasallos (no consta que ejerciera derecho de pernada, simbólico o real). La caritativa esposa, solidarizada con ellos y, seguramente cansada de recriminar al esposo el abuso y el mal gobierno, rogó y rogó y fue tan insistentemente que el astuto, para zanjar el problema, le propuso a la señora una solución: accedería a sus demandas si aceptaba recorrer el pueblo, desnuda como Afrodita saliendo del mar, y montada en un caballo.

Si nos atenemos a la literalidad y al hecho de que lo compartan sus investigadores, nos encontramos con dos cuestiones dignas de reflexión; por un lado: ¿Hasta qué punto estaba seguro de que su casta esposa se negaría a esta exposición pública de su cuerpo? Seguro que sí lo estaba. Por otro lado, y tan misteriosa como la anterior, sólo se entiende una mediación divina para infundir tal valentía a tan honesta dama. Lo cierto, al parecer, es que no dudó en subirse al caballo (en este particular hay disensiones), desplegar su larguísima melena (en este detalle coinciden los cronistas) y atravesar (no se dice si fue a galope) el pueblo. Su imagen ha sido recreada por pintores, entre otros, Collier, Van Noort, Holmes, Claxton o Salvador Dalí, representándola encubierta tras una frondosa y larguísima cabellera, generalmente rojiza.

La historia no queda aquí, porque avisada (se supone) la vecindad permaneció en sus casas, encerrada a cal y canto, menos un curioso, un voyeur, de oficio sastre, conocido más tarde como «Peeping Tom» (Tom, el mirón) quien, atisbando tras una rendija, no pudo resistir la tentación. Como castigo divino (o como menos sobrenatural) el tal sastre quedó ciego. Y, como no podía ser de otra forma, dada su intención didáctica, la acción conmovió de tal manera al esposo que a partir de entonces se convirtió en lo que siempre debió ser: un gobernante justo y buen administrador que, con la colaboración de su esposa, se convirtió en un mecenas que construyó, por ejemplo, el monasterio de Coventry.

Probablemente, cronistas posteriores irían añadiendo detalles particulares a la historia, y así ha llegado hasta nuestros días. En este caso, la mujer no es malvada ni portadora de males eternos. ¿Hasta dónde la realidad? ¿Cuándo y porqué surge el mito? Un mito que los avispados comerciantes han utilizado como imagen icónica para una marca de bombones belgas de lujo: «Godiva Chocolatier» o músicos, como la banda británica de rock «Queen», que compuso en su honor canciones como Don’t Stop Me NowI’m a racing car passing by, like lady Godiva»); o la banda «Simply Red» con su canción Lady Godiva’s Room. Los también británicos Alex Day, «The Velvet Underground», Peter and Gordon; el escocés Jill Jackson, o la banda alemana «Heaven Shall Burn» han homenajeado a esta noble.

Ya en otros formatos, como la serie de 2004: Charmed, incluye un capítulo de la donde se narra una particular adaptación de la leyenda de Lady Godiva, según el cual el paseo a caballo de Godiva habría sido el germen de la liberación de la mujer en el mundo actual. También en dibujos animados se destaca su historia, como el corto de 2004 producido por los estudios Belarus Film, con guion y dirección de Irina Kodiúkova o en poemas, entre otros, de Sylvia Plath (Ariel), Tennyson, o Charles Bukowski (No Lady Godiva). Trigueña o pelirroja, Lady Godiva ha pasado a la historia a través de artistas plásticos como la que se recoge como más antigua, de Adam van Noort (s. XVI) hasta las obras de John Collier   ―quizás el más representativo―  y otros como David Gee, Jozef Van Lerius, William Holmes Sullivan, Adam Van Noort, Edmund Blair Leighton o artistas femeninas como la británica Ethel Mortlock o la neozelandesa Ali Oppy.

Y es que, tras ese desnudo femenino, sin duda una potente imagen visual, se esconde una leyenda heroica que desprende justicia social, una de las más queridas reivindicaciones del feminismo y un buen ejemplo de «chica buena» en oposición a las de la ‹‹chica mala›› rompedora del estatus social del patriarcado.

Finalmente, y no menos interesante para perpetuar el mito, el personaje ha sido llevado al cine en varias ocasiones, desde la época muda: Lady Godiva, 1911 (Julia Swayne) o Lady Godiva, 1921 (Hedda Vernon) hasta versiones actuales: Lady Godiva, 2008 (Phoebe Thomas), aunque, quizás, la versión más popular fue la protagonizada en 1955 por la actriz irlandesa Maureen O´Hara, la pelirroja mamá de la comedia de 1961 Yo a Boston y tú a California.

 

                                  Rosa María Ballesteros García

                      Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                                   “benaltertulias.blogspot.com”

domingo, 28 de julio de 2024

Isaac Puente Amestoy

                                              ISAAC PUENTE AMESTOY

                                   MÉDICO RURAL, ANARQUISTA Y LIBERTARIO

 

Fue un auténtico divulgador científico-sanitario que criticó duramente al Estado como representante elegido del Colegio de Médicos de Álava, y como miembro de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), defendiendo los puntos de vista neomalthusianos y naturistas a fin de favorecer el control de la natalidad y mejorar a la clase obrera en su pobreza, que proyectó en infinidad de artículos en revistas generales y especializadas sobre la sexualidad y los métodos anticonceptivos. Su dedicación médica a sus semejantes y su extraordinaria bondad natural ampliamente reconocida no le libró del fusilamiento a manos de los militares sublevados contra el gobierno legítimo en 1936.

Nació en Las Carreras (Vizcaya) en 1896, tercero de seis hermanos hijos de una familia conservadora en la que su padre era un farmacéutico, antiguo oficial carlista. Estudió como alumno externo los cuatro primeros años del bachillerato en el Colegio de los Jesuitas de Orduña, residiendo en casa de su padrino el notario Isaac Uriarte, para terminar los dos años restantes en el Instituto de Vitoria donde residía su familia. En 1913 comenzó a estudiar Medicina en Santiago de Compostela que terminaría en Valladolid en 1918. Al año siguiente obtuvo la plaza de médico titular del partido de  Maestu con sus 20 pueblos de la comarca donde ejerció toda su corta vida. En ese mismo año contrajo matrimonio con Luisa García de Andoin, con la que tuvo dos hijas, Emeria y Araceli.

Su activismo político comienza en 1930 al ser elegido representante del Colegio de Médicos de Álava que conllevaba el cargo de Diputado Provincial, aunque este cargo solo lo mantuvo un par de meses. Desarrolló una gran actividad periodística tanto en prensa general como especializada, en la que defendió la difusión de la eugenesia como un deber del médico, sin renunciar a los principios del maltusianismo a fin de evitar la generación consciente de taras patológicas, criticó abiertamente al médico funcionario por su falta de convicciones políticas y sociales, lo mismo a los intelectuales que han renunciado a la defensa de los valores universales, luchó contra el comercialismo médico y la inmoralidad profesional. Divulgó los métodos anticonceptivos y difundió el método de Ogino, siendo partidario de la higiene y del fin de la prostitución y del feminismo.

Su escritura se caracterizó por su claridad conceptual y libre acceso a toda clase de lectores. Casi todos sus artículos los firmaba como “un médico rural” y salieron en multitud de revistas entre las que destacan “Generación Consciente”(Alcoy y Valencia), “La medicina Ibera”(Madrid), “Solidaridad Obrera”(Barcelona y La Coruña), “Ética-Iniciales”(Barcelona), “CNT”(Madrid), “Revista de Medicina de Álava”(Vitoria), “Suplemento de Tierra y Libertad”(Barcelona), “El pájaro Azul”(Vitoria) y “Despertad”(Vigo). 

Fue incómodo para las autoridades y en la prensa se le consideró un médico de ideas extremistas llegando a ser detenido en tres ocasiones. En 1933 se le encargó la redacción nacional de un panfleto que llamó “El comunismo libertario” que inspiró la redacción final del congreso de la CNT de 1936.

Al iniciarse el levantamiento militar por el golpe de estado en 1936, Maestu se encontraba en la zona rebelde y el médico rural fue detenido diez días después, el 28 de Julio, y fusilado el 1 de septiembre a los 40 años de edad, posiblemente en el desfiladero burgalés de Pancorbo por su condición de anarquista.

 

                                                                       Jesús Lobillo Ríos

                                               Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                            “benaltertulias.blogspot.com”

 

Bibliografía.-

Martí Boscá J. V., Rey González A. Real Academia de la Historia

Moreno V. Nueva Tribuna. 2021

domingo, 21 de julio de 2024

Hedy Lamar

Hedy Lamarr: Belleza + Inteligencia

Hedy Lamarr (1914-2000), actriz norteamericana de origen austriaco (nacida Hedwig Eva María Kiesler) ocultó una extraordinaria mente científica tras su legendario físico: inventó un sistema de comunicación que es la base del WiFi, el Bluetooth y otras tecnologías actualmente en uso. Durante años, a Hedy Lamarr se la conoció únicamente como «la mujer más bella de la historia del cine». Sus padres fueron judíos exiliados. La madre, húngara, fue concertista de piano y su padre, ucraniano, director de un banco. Antes de los once años tocaba el piano, bailaba y hablaba cuatro idiomas. A los dieciséis años empezó sus estudios en la escuela de arte dramático berlinesa del director de cine y teatro Max Reinhardt (1873-1943) y apareció en sus primeras películas de directores como Georges Jacoby, Granowsky o Boese en 1930 y 1931. Pero su fama mundial fue por aparecer desnuda (entre sus escenas «tórridas› corriendo completamente desnuda por el campo o fingiendo un orgasmo con su rostro en primer plano) en la película Éxtasis (1933) del checo Gustav Machaty (1901--1963). Apunta la actriz que este director le prometió que las cámaras la filmarían desde lo alto de una colina, y la engañó. Pero lo cierto es que causó un gran revuelo y fue condenada por las Ligas de la decencia y por el papa Pío XI. Era la primera vez que un film comercial abordaba los desnudos integrales, si bien existe el precedente de la actriz americana Audrey Munson en la película muda Inspiración (1915) dirigida por George Foster Platt (1886-1923) y guion de Virginia Tyler Hudson (1886-?). En ella posaba como modelo cubierta por una capa de barro. Fue la primera película estadounidense no porno que ofrece un desnudo completo femenino.

Respecto a este género (el Porno), remontándonos a sus orígenes, ya en 1896 Eugéne Pirou y Albert Kirchner rodaban Le Coucher de la mariée, película dirigida por un tal Léar (nombre real Albert Kirchner), donde aparece una mujer que se desnudaba completamente (se estrenaría en 1903). Sobre este asunto, en España, destacamos a los hermanos Ricardo y Ramón Baños quienes, según varias fuentes, realizaron varias películas en los años 20, a través del conde de Romanones, encargadas por el rey Alfonso XIII. Se han conservado El consultor, Consultorio de señoras y El ministro. Sus protagonistas eran habitualmente prostitutas y rufianes.

Volviendo a nuestra actriz biografiada, se casó en 1933 con Friedrich Alexander María Fritz Mandl (1900-1977), proveedor de municiones, de aviones de combate y de sistemas de control para Adolf Hitler y Benito Mussolini. En sus memorias (Éxtasis y yo Hedy Lamarr, 2017)[1], la actriz cuenta que el marido era amigo personal de ambos. El marido, muy celoso (intentó hacerse con todos los ejemplares de la película en la que su esposa aparecía desnuda), la obligaba a acompañarle en todas las cenas y viajes de negocios. Sigue narrando Lamarr que fue encerrada en casa y sometida a un estricto control, por lo que tuvo que abandonar su carrera cinematográfica y conformarse con ser la señora «de››[2]. Sin embargo, este enclaustramiento supo aprovecharlo muy bien para ahondar en sus estudios de ingeniería y las ocasiones en las que acompañaba al marido en sus reuniones con los nazis, también las supo aprovechar sonsacando información a los clientes o proveedores. Una vez libre del verdugo vendería sus conocimientos a los EE.UU.

En 1937 decidió huir a París, disfrazada de doncella, en una escapada digna de un buen guion de cine. Fue una rocambolesca huida, ayudada por su criada, con la que mantenía una relación sentimental, lo que posibilitó urdir su fuga de Alemania en un periplo que la llevaría de París a Londres hasta el salto definitivo a los EE. UU. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, junto al compositor norteamericano George Antheil (1900-1959) desarrollaron la patente de un sistema de guía por radio para torpedos.

Instalada ya en Hollywood, entre varias decenas de películas, dio vida a algunas heroínas como Dalila (Sansón y Dalila, 1949), Elena de Troya (La manzana de la discordia, 1954), la Emperatriz Josefina (I cavalieri dell'illusione, 1954) o Juana de Arco (La historia de la humanidad, 1957). Sus últimas apariciones en pantalla fueron al final de la década de los años 50, si bien rechazó varias propuestas en década de los 70.  Fue también guionista y productora de cine. En 1953, con treinta y ocho años, se convirtió en ciudadana estadounidense. Finalmente, su vida fue un tanto turbulenta, fue arrestada en varias ocasiones por cleptómana y se casó en cinco ocasiones más (con una media de 1 a 7 años), siendo el más duradero con W. Howard Lee. Con John Loder, actor con quien estuvo casada entre 1943 y 1947, tuvo una hija y un hijo y también adopto otro niño durante su breve matrimonio con el guionista estadounidense Gene Markey. Se retiró de la vida pública y se instaló en Miami Beach, en 1981. Lamarr murió en Florida y sus cenizas trasladadas a Viena, como era su voluntad.

 

 

                                   Rosa M. Ballesteros García.

                   Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena.

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[1] Publicada en inglés en 1966, no sin cierta polémica.

[2] Cuenta en su autobiografía que su futuro marido, un magnate de la industria armamentística, atraído por esa película, arregló con sus padres su boda, todo en contra de su voluntad. Lamarr se refirió posteriormente a esa época como de auténtica esclavitud.

domingo, 14 de julio de 2024

Manuel Medina García

                                                   MANUEL MEDINA GARCIA

                               UNA SAGA VETERINARIA ENTRE ESPAÑA Y AMÉRICA

 

Hablar de veterinarios en Toledo es hablar de la familia Medina. Un Medina (Victoriano Medina Ruiz) fundó en 1904 el Colegio Oficial de Veterinarios de Toledo, pero además de pionero en la colegiación, fue autor del primer reglamento de mataderos públicos de España (1902) que sería modelo para el Reglamento General de Mataderos de 1918, y también fue editor de prensa especializada (“La Veterinaria Toledana”) y concejal del Ayuntamiento de Toledo.

Un descendiente notable de esta saga fue nuestro exiliado  Manuel Medina García, nacido en 1887 que se graduaría en 1906 como veterinario y licenciado en Ciencias Naturales en Madrid con 19 años, ingresando como veterinario militar por oposición en 1907, siendo movilizado a África donde participó en la campaña de Marruecos durante 9 años. Aquí conocería a su esposa, Marina Navascués, natural de Manila, hija de un oficial de Infantería español destacado en Filipinas. A su vuelta a la península, fue comandante del Parque Central de Sanidad Animal, teniente coronel de la Inspección General Veterinaria del Ministerio de la Guerra e Inspector General de Veterinaria Militar hasta 1939.

Diplomado en Bacteriología, fue fundador y director del Instituto de Biología Pecuaria de Toledo, y del Instituto Bacteriológico de Veterinaria Militar de Barcelona, vocal del Consejo Superior Pecuario y del Consejo Nacional de Sanidad, Presidente de la Asociación Nacional Veterinaria Española de 1932 a 1939. Fundador y Presidente del Colegio de Huérfanos de Veterinarios y del Monte Pío Veterinario. Redactor del suplemento de Ganadería y Agricultura del diario “El sol” y de las “Publicaciones agrícolas” de Espasa Calpe.

Terminada la guerra civil, el matrimonio Medina-Navascués, pasó a Francia en donde son concentrados en un campo de refugiados de guerra en Burdeos para ser evacuados poco después en el barco francés “Mexique”, fletado por el SERE (Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles)llegando al puerto de Veracruz el 27 de Julio de 1939, exiliándose y nacionalizándose en  México, en donde Manuel continuó desarrollando su capacidad creativa fundando los laboratorios Anier  S. A., fabricantes de vacunas y sueros para la prevención de las enfermedades de los animales domésticos. Fue académico de número de la Academia Mexicana de Medicina Veterinaria, miembro de la asociación mexicana de periodistas, redactor jefe de la Revista Alimentos y Bebidas y Jefe del Servicio de Prensa de la Cámara de Comercio. Falleció en México en 1961, alos74 años de edad.

Pero su saga no terminó con él, porque continuó perviviendo en la figura de su hija mayor África que fue la primera mujer que se graduó en Veterinaria en México donde terminó los estudios que había comenzado en España y que continuó colaborando con su padre en los laboratorios que éste fundara.

Pero todavía, la saga de los Medina, veterinarios toledanos, continuó floreciendo, aún con mayor brillantez, en la persona de su segunda hija, Ángeles Medina Navascues, nacida en Ceuta en 1917, que había comenzado sus estudios en la Escuela Superior de Veterinaria de Madrid en el curso 1935-36, ingresó en 1939 con 22 años en la antigua Escuela Nacional de Veterinaria, que en aquel mismo año pasó a denominarse Escuela Nacional de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de México, siendo la cuarta mujer veterinario de México y la primera mujer titulada como “médico veterinario zootecnista”, que se doctoró en 1947 con la tesis “Variaciones al método Kjendahl”, y cuya vocación docente desarrolló  como profesora impartiendo durante 30 años las enseñanza de la cátedra de “Citología, Histología, Embriología y prácticas”, precursora del Departamento de Histología de la UNAM, en el primer año de la carrera.

Sus alumnos cariñosamente le llamaban “la Dra. Angelita” y la recordaban “rubia de grandes ojos azules, pequeña de cuerpo y guapísima, con un suave y atractivo acento español”. Una vez jubilada, pasó años enseñando a leer a los ciegos y pacientes del Hospital de Invidentes de Coyoacan y posteriormente se retiró en la Residencia de la Sociedad Española de Beneficencia de Polanco en Ciudad de México. Sus antiguos alumnos la visitaban anualmente en el mes de diciembre para celebrar su cumpleaños, regalándole un pastel con una vela  y cantándole “las mañanitas”, tradicional canción mexicana para celebrar los natalicios. Fallecería en México en 2018 a los 100 años de edad.

                                                              Jesús Lobillo Ríos

                                      Presidente del Ateneo Libre de Benalmádena

                                                 “benaltertulias.blogspot.com”

 

 Bibliografía.-

M.A. Márquez Ruiz.-“Manuel Medina García”. Real Academia de la Historia.

AEHV (Asociación Española Historia Veterinaria) V Jornadas Nacionales.  UAB. 2000.

Fundación Pablo Iglesias.-“Medina García Manuel”. A. Bahamonde Magro.

domingo, 7 de julio de 2024

Fintas democráticas

                                                   FINTAS  DEMOCRÁTICAS

 

Desde los años de las democracias de Grecia y de Roma, nos estamos preguntando si tan difícil es que la democracia pueda llegar a su mayoría de edad, con todo lo que conlleva de responsabilidades y atenciones tanto políticas como sociales y de comportamientos tanto personales como colectivos.

La mayoría de edad de un pueblo (el demos)  tiene que aclararnos algunos extremos que están pendientes de esclarecerse. El pueblo, niño que se quedó sin crecer por mor de la dictadura española y españolista, al parecer, se ha quedado anclado en un pasado que no se merece y sin visos de futuro, que todavía está sin pasar la adolescencia de los tiempos de una transición que tan larga se nos está haciendo todavía. Esa adolescencia, como bien es sabido, que se caracteriza por su rebeldía y sus provocaciones y su falta de respeto y su repertorio ofensivo de gratuitas, eso sí, descalificaciones parece que no es capaz de entrar en su madurez democrática.

Podemos pensar, hoy día, y estamos nada menos que casi en la cuarta parte del siglo XXI, que todavía se nos sigue mintiendo con la apropiación de la palabra `popular`. Basta con oír la radio de las ondas populares, que dedican poco tiempo a la cortesía y a la educación, porque se le suben a las barbas los nervios afectados de una religiosidad más que constantiniana, de una religión de estado, y no del de buena esperanza, porque ya poco nos puede alumbrar. Nadie se ha marchado de sus incómodas estancias y ha buscado reposo en África, cuando Podemos pudo levantar cabeza. Parece que solo hay democracia, cuando levanta su voz y, sobre todo, lo hace lanzando improperios sobre los que no pueden ni podrán pensar como ellos, que forman esa minoría que se definió con la filípica del fusilamiento de veintiséis millones de españoles, que eran reconocidos como mayoría. No recordamos si la autoridad competente, militar y civil, dijo algo, o siguió las  orientaciones de  un devocionario de fintas democráticas, pues “la mayor miseria es la ignorancia” (Cicerón).

Se nos sigue mintiendo con la palabra ´popular´ con que se nombra un partido a sí mismo y que no tiene la más mínima intención de no sólo no favorecer siquiera al pueblo, sino de hacerle el favor a sus amigos del alma y que es seguidista de un dominio imperial gringo que tantas tristezas nos está concediendo, si no provocando, en este mundo que consideramos de todos.

Encomiable la actitud del gobierno actual, aunque nos sepa a poco, con su reconocimiento del Estado Palestino, pero que, en su momento no podía dormir, en compañía, hasta que se encontró con los señores diputados de la ultraderecha, más que sionista, cainista, como se ve claro en estos días, ocupando escaños en el Congreso. Hoy podemos constatar que el filetón al punto se le ha indigestado y que los dribles políticos que nos daba a la ciudadanía en su momento le han traicionado y le han hecho caer, al menos,  en la cuenta de que nos necesitamos unos a otros.

Si Europa ha sido raptada ahora por el Tío Sam, podemos verlo más claro ahora que nunca, con el repliegue antidemocrático que los ´populares´ europeos están dando en estos días, poniéndose de perfil ante la cuestión Palestina, que lleva años enconando su herida, por falta de las debidas y obligadas atenciones políticas prometidas, pero nunca satisfechas por los traidores de la paz.

En este panorama tan amplio, pero, a veces con los que se colocan de perfil y con la lucidez de un encefalograma plano, nos podemos encontrar vetos obstinados que no suman por más de un lugar y con votos tan necesarios, que pueden quedar perdidos, porque la democracia, tan ficticia  como conservadora, nos hace fintas con unas leyes electorales, que les resultan provechosas a algunas alternativas, sostenidas y aupadas por una publicidad que dribla con las promesas que no cumple y con las denostaciones que nos ensucian y dañan hasta las inocentes y confiadas miradas del pueblo.

Podemos ver claro que quienes no van con vestidos deslumbrantes, sino con sencillos atuendos de calle, pero conservando la mente clara, manteniendo el tipo con seguridad, a pesar de sufrir fintas y dribles totalmente antideportivos y antidemocráticos, nos hablan claro ahora y desde siempre, que los electores tienen el derecho de ser bien informados para elegir y no para someterse.

Podemos decir con claridad, que la mayor finta democrática sigue siendo la concesión de espacios informativos según las representaciones anteriores y no en una total igualdad para `renovar` los parlamentos, exponiendo claramente las propuestas y programas en favor de todas y todos y, no sólo, de los intereses de personas y corporaciones que no se presentan ni nos representarían nunca.

                                                                                                           

                                                    José María Barrionuevo Gil

                                                  El Ateneo libre de Benalmádena

                                                    “benaltertulias.blogspot.com”                                          

domingo, 30 de junio de 2024

Electra

Los mitos en el cine: Electra

Nací hija de Agamenón, mi madre fue Clitemnestra,

esa infeliz hija de Tíndaro.

Mi triste nombre es Electra, así la ciudad me llama.

 

(Eurípides: Electra).

 

Escribe el profesor y experto en mitos Antonio Portela que «El mito toma formas inesperadas. Se resiste a desaparecer››. Esto es bien cierto, porque los mitos permanecen vivos y siguen siendo un filón inagotable para los cineastas, y por ello nos vamos a ocupar de un personaje, un mito muy atractivo: Electra, considerada como una de las muchas «chicas malas›› por romper los esquemas establecidos por razón de género.

Algunos estudiosos consideran esta popularización del mito de las «chicas malas» como una reacción a los movimientos feministas que se gestaban en este primer cuarto del siglo XX y al cambio de roles de la mujer. De este modo, el cine no podía ser ajeno al fenómeno, y desde las primeras décadas de este siglo proliferarían las películas donde fueron protagonistas, ya sea como figura histórica o personaje literario. A partir de los años sesenta, con el resurgir de los movimientos de mujeres, el tema, como otros tantos que se refieren a la situación del colectivo, adquirirá un renovado interés al estar ligado a la búsqueda de sus orígenes y a la historia de las mujeres que busca sus referentes.

Para quienes no conozcan la historia, en la mitología griega Electra era hija de Agamenón, rey de Micenas, y de su esposa Clitemnestra. El mito que envuelve a Electra gira en torno al plan que urdió junto a su hermano Orestes para vengar el asesinato de su padre. Los asesinos habían sido su propia madre, Clitemnestra, y el amante de ésta, Egisto. Ella, Antígona, fue la mano ejecutora de ambos, según algunas versiones, con la complicidad de su hermano Orestes. Autores clásicos como Sófocles, Eurípides o Esquilo la llevan a sus tragedias y el mito ha continuado, desde Robert Garnier (Antígona o la piedad, 1580) a la malagueña María Zambrano (La tumba de Antígona, 1967) o el catalán Salvador Espriu (Antígona, 1939), no publicada por razones de censura hasta 1952, en la que el mito clásico se relaciona con la Guerra Civil española, en tanto Antígona se niega a admitir que haya vencedores y vencidos después de una guerra fratricida entre sus hermanos.

Su mito, especialmente a partir del renacimiento, como ya indicamos en el caso del francés Garnier, será protagonista de tragedias, novelas y óperas, así como del término propuesto por el psicólogo Jung para ciertas patologías. Actualmente, se están haciendo versiones sobre su personaje destacando aspectos (positivos) que caracterizan al mito, como los de mujer fuerte y «justiciera». Las recreaciones del mito han llegado hasta nuestros días con títulos como el del maestro Pérez Galdós, llevado al teatro en 1901 con su obra Electra, con la actriz Matilde Moreno en el personaje mítico. Por cierto, que el duro alegato contra el clericalismo que destila el texto fue, según varios estudiosos de su obra, causante de que se le denegara el Premio Nobel (la sombra del Vaticano es alargada).  Otros autores hicieron lo propio como O´Neill (A Electra le sienta bien el luto, 1931); Giraudoux (Electra, 1937); Virgilio Piñera (Electra Garrigó, 1941) o Margarita Yourcenar (Electra, 1954), o más recientemente el dramaturgo chileno Benjamín Galemiri con su obra Infamante Electra (2005), por citar sólo unos nombres.

No podíamos dejar de citar al siempre profundo Jean Paul Sartre, despertador de conciencias, con su obra Las moscas, quizás una de las menos conocidas de este autor, en la que hace una revisión del mito poniendo de manifiesto su rechazo a los totalitarismos (políticos o religiosos). En un momento del texto el autor pone en boca de Electra sus pensamientos más íntimos cuando ésta, que se acerca a la estatua del imponente Júpiter, le increpa (ignorando que no está a solas con el dios): « ¡Basura! Puedes mirarme, sí, con esos ojos redondos en la cara embadurnada de jugo de frambuesa; no me asustas. Dime, vinieron esta mañana las santas mujeres, los cascajos de vestido negro. Hicieron crujir los zapatones a tu alrededor. Estabas contento, ¿eh, cuco? Te gustan las viejas; cuanto más se parecen a los muertos más te gustan››.

Federico Engels se refiere a este mito en su obra El origen de la familia, la propiedad y el Estado, publicado en 1884. En opinión de Engels, supuso el paso de una sociedad matriarcal ―donde el único parentesco cierto es el materno―, que el linaje viene dado, según su opinión, a través de la mujer y convertirse en una sociedad en la que se imponen los derechos patriarcales. Siguiendo el mito griego, las vengadoras erinias o Euménides, defensoras del derecho matrilineal, que persiguen a Orestes por asesinar a su madre, justifican no haber perseguido a Clitemnestra cuando asesinó a Agamenón porque ella no había asesinado a un pariente de sangre. El tribunal de dioses, en cambio, decide perdonarlos. A estas deidades se les representa como genios femeninos con serpientes enroscadas en sus cabellos.

Electra ha sido reproducida por artistas como Frederic Leigthon, Pierre Narcisse Guérin, Bourgerau, Jean Baptiste J. Wicar, Charles Auguste Berghe, De Chirico, William Blake, Tischbein o Johann Heinrich, entre otros. Otras tantas actrices le han dado vida en el cine: Rosalind Russell; Irene Papas; Claudia Cardinale; Leonie Rysanek; Robin O’Dell Sofia Kokkali; Caitlin Deerin, Jennifer Garner. Para el teatro, rescatamos a la griega Eleni Papadaki, que tiene una biografía tan interesante que merece un artículo.  Pero esta sería otra historia.

 

                                  Rosa M Ballesteros García

                  Vicepresidenta del Ateneo Libre de Benalmádena

                              “benaltertulias.blogspot.com”